«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 17 de junio de 2015

Stalin y la cultura; Nuestro Tiempo, 1953

Dejamos a continuación un recopilado de citas de Stalin aparecido en la revista «Nuestro Tiempo» de julio de 1953, donde se recogían citas sueltas de la visión del líder soviético sobre la cuestión cultural. Lo cierto es, que en la cuestión cultural y su trato es un campo donde muchos revolucionarios han flojeado, porque creyendo que era una cuestión secundaria, se apartaron de su regular estudio, de ahí las desviaciones de admirar a artistas de moral degenerada burguesa, de negar la necesidad del realismo socialista, de creer que es «imposible la existencia de una cultura proletaria», la creencia de dejar que otras clases incluyendo las explotadoras discutan como eso debería ser esta nueva cultura proletaria, o que para lograr la toma de poder es necesaria previamente un una revolución cultural en las clases trabajadoras.

Los bolcheviques se basaban en dos simples premisas para explicar esta cuestión:

1) Sí existe cultura proletaria:

«La cultura proletaria no surge de fuente desconocida, no brota del cerebro de los que se llaman especialistas en la materia. Sería absurdo creerlo así. La cultura proletaria tiene que ser el desarrollo lógico, del acervo de conocimientos conquistados por la humanidad bajo el yugo de la sociedad capitalista, de la sociedad de los terratenientes y los burócratas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Las tareas de las ligas juveniles, 1920)

2) La cultura nacional proletaria no significa la negación sino la confraternización y aprendizaje de los aportes de otras culturas extranjeras:

«Nosotros los bolcheviques no rechazamos la herencia cultural. Al contrario, asimilamos, con espíritu crítico, la herencia cultural de todos los pueblos y de todas las épocas, para tomar de ella todo cuanto puede inspirar a los trabajadores de la sociedad soviética grandes acciones en los terrenos de trabajo, de la ciencia y la cultura». (Andréi Zhdánov; Sobre la música, 1948)

Se sabía además que el campo de la cultura es una pieza fundamental para garantizar el tránsito del socialismo a la sociedad sin clases, esto es, el comunismo:

«La Unión Soviética entró en un período de transición gradual del socialismo al comunismo. En estas condiciones, el caso se ha convertido en la educación comunista crucial de los trabajadores, la lucha por la superación completa de las supervivencias del capitalismo en la conciencia del pueblo soviético, la lucha por la mayor prosperidad de la cultura socialista de la ciencia soviética, la literatura y el arte. Para entender el problema y la importancia de las actividades del Partido Comunista y de la región del estado de educación comunista socialista de la gente, tienen que conocer las leyes que rigen la formación de la conciencia social, las ideas sociales y su papel y el desarrollo de la sociedad. Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, Materialismo histórico, 1950)

Lo cierto es, que pese a las calumnias antileninistas y antiestalinistas, siempre se puso mucho énfasis a la educación en la cultura proletaria, y siempre se criticaron las desviaciones en este ámbito. Los artículos soviéticos de finales de los 40 sobre una concepción correcta de la cultura nacional, contra las nuevas corrientes decadentes del siglo XX, contra la influencia del cosmopolitismo como arma del imperialismo estadounidense para negar la cultura nacional, etc., son un ejemplo de la brillante lucha para tal fin. Este documento es una muestra de tal visión de la mano de Stalin.

El documento:


Stalin y la cultura

Concepto del mundo

(1) «En oposición al idealismo, el cual afirma que sólo nuestra conciencia tiene una existencia real y que el mundo material, el ser, la naturaleza, solo existen en nuestra conciencia, en nuestras sensaciones, en nuestras percepciones, en nuestros conceptos, el materialismo filosófico marxista parte del criterio de que la materia, la naturaleza, el ser, son una realidad objetiva, existen fuera de nuestra conciencia e independientemente de ella, de que la materia es lo primario, ya que constituye la fuente de la que se derivan las sensaciones, las percepciones, y la conciencia lo secundario, lo derivado, ya que es la imagen refleja de la materia, la imagen refleja del ser; el materialismo filosófico marxista parte del criterio de que el pensamiento es un producto de la materia que ha llegado a un alto grado de perfección en su desarrollo, y más concretamente, un producto del cerebro, y éste el órgano del pensamiento y de que, por tanto, no cabe, a menos de caer en un craso error, separar el pensamiento de la materia. Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

(2) «En oposición al idealismo, que considera al mundo como la encarnación de la idea absoluta, del espíritu universal, de la conciencia, el materialismo filosófico de Marx parte del criterio de que el mundo es, por su naturaleza, algo material ; de que los múltiples y variados fenómenos del mundo constituyen diversas formas y modalidades de la materia en movimiento; de que los vínculos mutuos y las relaciones de interdependencia de los fenómenos, que el método dialéctico pone de relieve, son las leyes! con arreglo a las cuales se desarrolla la materia en movimiento; de que el mundo se desarrolla con arreglo a las leyes que rigen el movimiento de la materia, sin necesidad de ningún espíritu universal. Sobre el materialismo dialéctico .y el materialismo histórico». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938) 

La historia

(3) «Si en el mundo no existen fenómenos aislados, si todos los fenómenos están vinculados entre sí y se condicionan unos a otros, es evidente que todo régimen social y todo movimiento social que aparecen en la historia deben ser considerados, no desde el punto de vista de la justicia eterna o de cualquier otra idea preconcebida, que es le que suelen hacer los historiadores, sino desde el punto de vista de las condiciones que han engendrado este régimen y éste movimiento social, y a los cuales se hallan vinculados». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

(4) «Esto quiere decir que la vida social y la historia de la sociedad ya no son un conglomerado de hechos fortuitos, pues la historia de la sociedad se convierte en el desarrollo de la sociedad con arreglo a sus leyes y el estudio cíe la historia de la sociedad adquiere categoría de ciencia». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

(5) «El marxismo concibe las leyes de la ciencia –lo mismo si se trata de las leyes de las Ciencias Naturales que de las leyes de la Economía Política– como reflejo de procesos objetivos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir estas leyes, llegar a conocerlas, estudiarlas, tomarlas en consideración al actuar y aprovecharlas en interés de la sociedad, pero no pueden modificarlas ni abolirías. Y aún menos pueden formar o crear nuevas leyes de la ciencia. Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética. Por consiguiente, cuando se habla de sometimiento de las fuerzas de la naturaleza o de las fuerzas económicas, de dominio sobre ellas, etc., ello no quiere decir, ni mucho menos, que los hombres puedan destruir las leyes de la ciencia o formarlas. Al contrario; ello sólo quiere decir que los hombres pueden descubrir las leyes, llegar a conocerlas^ domeñarlas, aprender a utilizarlas con pleno conocimiento de causa, aprovecharlas en interés de la sociedad, y de esa manera, someterlas, lograr dominarlas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)

(6) «Esto quiere decir, que si en los diversos períodos de la historia de la sociedad nos encontramos con diversas ideas, teorías, concepciones sociales e instituciones políticas; si bajo el régimen de la esclavitud observamos unas ideas, teorías y concepciones sociales, unas instituciones políticas, bajo el feudalismo otras, y otras distintas bajo el capitalismo, la explicación de esto no reside en la naturaleza, en la peculiaridad de las ideas, teorías, concepciones e instituciones políticas mismas, sino en las distintas condiciones de la vida material de la sociedad dentro de los diverso períodos del desarrollo social. Según sean las condiciones de la existencia de la sociedad, las condiciones en que se desenvuelve su vida material, así son sus ideas, sus teorías, sus concepciones e instituciones políticas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

(7) «Una naturaleza única e indivisible, expresada en dos formas distintas: en la material y en la ideal; una vida social única e indivisible, expresada en dos formas distintas: en la material y en la ideal; he ahí cómo debemos considerar el desarrollo de la ¡naturaleza y de la vida social». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Anarquismo o socialismo, 1906)

Trabajo intelectual y trabajo manual

(8) «Algunos piensan que la supresión del contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual puede ser obtenida por medio de una cierta nivelación cultural y técnica de los trabajadores intelectuales y manuales sobre la base de una reducción del nivel cultural y técnico de los ingenieros y técnicos, de los trabajadores intelectuales, hasta el nivel de los obreros medianamente calificados. Esto es absolutamente falso; solamente los charlatanes pequeño burgueses pueden tener tal idea del comunismo. En realidad, la supresión del contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual no puede ser obtenida más que sobre la base de la elevación del nivel cultural y técnico de la clase obrera hasta el nivel de los ingenieros y de los técnicos. Discurso pronunciado en la primera Conferencia de slajanovistas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Discurso pronunciado en la primera Conferencia de stajanovistas, 1935)

(9) «Lo mismo hay que decir del problema de la liquidación de la diferencia esencial entre el trabajo intelectual y el trabajo manual. Este problema también tiene para nosotros una importancia de primer orden. Antes de que la emulación socialista adquiriese carácter de masas, la industria se desarrollaba a duras penas, y muchos camaradas incluso plantearon la necesidad de amenguar el ritmo de su desarrollo. Debíase todo ello, principalmente, a que el nivel cultural y técnico de los obreros era demasiado bajo y se encontraba muy a la zaga del nivel del personal técnico. Sin embargo, la cosa cambió radicalmente cuando la emulación socialista adquirió un carácter de masas. Precisamente después de ello, avanzó la industria a ritmo acelerado. ¿Por qué la emulación socialista adquirió carácter de masas? Porque entre los obreros aparecieron grupos de camaradas que no sólo asimilaron el mínimo de conocimientos técnicos indispensables, sino que fueron más lejos y se pusieron a! nivel del personal técnico, empezaron a hacer observaciones a los peritos y a los ingenieros, a echar por tierra las normas existentes, por considerarlas caducas, a introducir normas nuevas, más modernas, etc. ¿Qué habría ocurrido si en vez de algunos grupos de obreros hubiese sido la mayoría de éstos la que hubiese elevado su nivel cultural y técnico a la altura del nivel del personal técnico? Nuestra industria habría alcanzado cumbres inaccesibles para la industria de otros países. Por tanto, no se puede negar que la liquidación de la diferencia esencial entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, mediante la elevación del nivel cultural y técnico de los obreros a la altura del nivel personal técnico, no puede por menos de tener para nosotros una importancia fundamental». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)

El papel de los intelectuales

(10) «Las universidades, universidades comunistas, los cursos preparatorios de la universidad de los obreros y las escuelas profesionales son escuelas para la educación de un Estado Mayor de los asuntos económicos y culturales. Médicos y economías, técnicos y químicos, científicos agrícolas e ingenieros de trenes cirujanos, veterinarios y expertos forestales, electricistas y mecánicos, estos son los futuros jefes en el trabajo de construir una nueva sociedad, en el trabajo de edificar una economía socialista y una cultura socialista». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; A la primera Conferencia de estudiantes proletarios, 1925) 

(11) «La clase obrera no puede llegar a ser la dueña verdadera del país si no crea su propia intelectualidad, si no se adueña de la ciencia y si no es capaz de administrar la vida económica sobre bases científicas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Discurso pronunciado en el VIIIº Congreso de toda la Unión de la Liga Juvenil Comunista Leninista de la Unión Soviética, 16 de mayo de 1926)  

(12) «La educación es un arma cuyo efecto depende de quién la empuña y contra quien se dirige. Sin duda el proletariado, el socialismo, necesitan gente altamente educada. Es evidente que no son los torpes los que pueden ayudar al proletariado a luchar por el socialismo y a construir una nueva sociedad. No menosprecio el papel de los intelectuales, al contrario, subrayo su papel; sin embargo todo depende de qué clase de intelectuales tenemos en mente, pues hay vanas clases de ellos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Entrevista con el escritor inglés H. G. Wells, 1934) 

(13) «Maiakovski ha sido y continúa siendo el mejor poeta, el de mayor talento de nuestra época soviética. La indiferencia a su memoria y con respecto a sus obras, es un crimen». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; «Pravda» 7 de diciembre de 1935)

(14) «Los intelectuales nunca han sido ni pueden ser una clase; han sido y siguen siendo una capa social que recluta sus miembros entre todas las clases de la sociedad. Antiguamente, los intelectuales se reclutaban entre los nobles, entre ¡a burguesía, en parte entre los campesinos, y solamente en la más ínfima proporción entre los obreros. En nuestra época, en la época soviética, los intelectuales se reclutan ante todo, entre los obreros y campesinos; pero sea cual sea la manera como se recluten, sea cual sea el carácter que revistan los intelectuales, son, sin embargo, una capa social y no una clase». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el proyecto de Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, 1936) 

(15) «Algunos piensan que se puede consolidar el socialismo por medio de una cierta nivelación de los hombres sobre la base de una vida pobre; esto es un error, ésta es una concepción pequeño burguesa del socialismo. En realidad el socialismo no puede vencer más que sobre la base de una productividad elevada del trabajo, una productividad más elevada que bajo el capitalismo, sobre la base de la abundancia de los productos y de los artículos de consumo ele toda clase, sobre la base de una vida holgada y del desarrollo cultural de todos los miembros de la sociedad». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Discurso pronunciado en la primera Conferencia de stajanovistas, 1935)

(16) «La tarea, por consiguiente, consiste en la toma de posesión por nosotros mismos de la técnica, en llegar a ser nosotros mismos maestros en el oficio. Sólo así tendremos la garantía de que nuestros planes serán completamente ejecutados y la dirección única conseguida. La cosa, claro está, no es fácil, pero es perfectamente realizable. La ciencia, la experiencia técnica, el saber; todo esto se adquiere. Hoy no se tiene, pero mañana se tendrá. Lo esencial en eso' es el deseo ardiente, bolchevique, de llegar a dominar la técnica, de poseer la ciencia de la producción. Cuando se siente un deseo firme, se puede obtener todo, todo se puede realizar». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Las tareas de los dirigentes de la industria, 1931)

(17) «Si antes, bajo el capitalismo, las escuelas superiores constituían un monopolio de los señoritos, ahora bajo el régimen soviético, es la juventud obrera y campesina la que constituye en ellas la fuerza dominante. Nueva situación, nuevas tareas para la organización de la economía». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Nueva situación, nuevas tareas para la organización de la economía, 1931)

Forma y contenido

(18) «Si al aspecto material, a las condiciones exteriores, al ser y a otros fenómenos semejantes los llamamos contenido, al aspecto ideal, a la conciencia y a otros fenómenos semejantes los podemos llamar forma. De aquí ha surgido esta conocida tesis materialista: en el proceso del desarrollo, el contenido precede a la forma, la forma queda a la zaga del contenido. Y como en opinión de Marx, el desarrollo económico es la «base material» de la vida de la sociedad, su contenido, y el desarrollo jurídico-político y religioso-filosófico es la «forma ideológica» de éste contenido, su «superestructura», Marx llega a ésta conclusión: «Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella». Naturalmente, eso no significa en modo alguno que en opinión de Marx, sea posible el contenido sin la forma, como lo ha imaginado Sh. G. (v. Nobati, núm. 1, Crítica del monismo). El contenido sin forma es imposible, pero de lo que se trata es de que tal o cual forma, debido a Su retraso con respecto a su contenido, nunca corresponde plenamente a éste contenido, y por tanto, el nuevo contenido se Ve obligado temporalmente a vestirse con la vieja forma, lo que origina un conflicto entre ambos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; ¿Anarquismo o socialismo?, 1906)

La economía y la cultura al servicio del hombre

(19) «Los rasgos esenciales y las exigencias de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse, aproximadamente, como sigue: Asegurar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante ascenso, de toda la sociedad, mediante el desarrollo y el perfeccionamiento ininterrumpidos de la producción socialista sobre la base de la técnica más elevada». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; A la primera Conferencia de estudiantes proletarios, 1925) 

(20) «Es necesario en tercer término, alcanzar un ascenso cultural de la sociedad, que asegure a todos sus miembros el desarrollo universal de sus capacidades físicas e intelectuales, para que puedan recibir una instrucción que les permita ser agentes activos del desarrollo de la sociedad, para que pueden elegir la profesión que más les guste y no tengan que verse atados de por vida, debido a la división del trabajo existente, a una sola profesión. ¿Qué hace falta para esto? Sería erróneo suponer que se puede alcanzar un desarrollo cultural tan elevado de los miembros de la sociedad sin serios cambios en el estado actual del trabajo. Para eso es necesario, ante todo, reducir la jornada de trabajo, por lo menos, a seis, y más adelante a cinco horas. Eso es necesario para que los miembros de la sociedad dispongan de tiempo libre suficiente para adquirir una instrucción universal. Para ello es necesario, además, implantar la enseñanza politécnica general y obligatoria, indispensable para que los miembros de la sociedad pueden elegir la profesión que más les guste y no se vean atados de por vida a una sola profesión. Para ello es necesario, además, mejorar radicalmente las condiciones de vivienda y elevar al doble, por lo menos, el salario real de los obreros y de los empleados, tanto mediante el aumento directo del salario en metálico, como sobre todo, mediante la rebaja sistemática de los precios de los artículos de amplio consumo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; A la primera Conferencia de estudiantes proletarios, 1925) 

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