«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 1 de junio de 2015

Las relaciones entre los auténticos partidos comunistas marxista-leninistas hacen que ningún partido dependa de las instrucciones de otro, pero todos se basan en el respeto y preservación de la ideología en común


«Por eso nuestro deber, el deber de los auténticos partidos comunistas marxista-leninistas, consiste en coordinar las acciones, sobre todo en lo que atañe a las líneas generales de nuestra política y de nuestra ideología; debemos esforzarnos para que no haya titubeos en nuestras filas. Todo partido de tipo leninista debe actuar de acuerdo con sus condiciones internas, pero debe juzgar estas condiciones con mucha atención, hacer un análisis marxista-leninista y, a partir de este análisis real y concreto, definir las tácticas correctas que lo conducirán de victoria en victoria.

Ningún partido comunista marxista-leninista debe pensar que las directrices tienen que llegar de algún lugar. Que cada uno aprenda de las directrices de Marx, Engels, Lenin y Stalin. Para todos nosotros el principal orientador es el marxismo-leninismo. Es absolutamente necesario que, sobre la base de esta ideología, se lleven a cabo acciones comunes sin que un partido dependa de otro. Nos oponemos a la tesis de que debe haber un partido padre y unos partidos hijos. Estamos por que los partidos gocen de los mismos derechos, tal como nos enseña Marx, pero esta igualdad presupone que dichos partidos tengan una ideología clara por la que se guíen, y esta ideología clara no puede ser otra que el marxismo-leninismo. Por esta razón debemos asimilar a fondo el marxismo-leninismo para poder luchar contra nuestros enemigos, descubrir sus artimañas, sus mentiras y sus esfuerzos por escindirnos y combatirnos.

Es de gran importancia la asimilación del marxismo-leninismo, que, lejos de excluir la estrecha colaboración y el intercambio de experiencias entre nosotros, los implica absolutamente. Debemos aprovechar la experiencia de los partidos hermanos y éstos deben asimismo aprovechar la nuestra. Esta colaboración indispensable no significa de ninguna manera que dependamos los unos de los otros. Aplicamos la plataforma del marxismo-leninismo, estamos ligados íntimamente a esta plataforma y hablamos de nuestros éxitos mutuos, porque nos alegran. Es indispensable y muy necesario que hablemos los unos a los otros, y no tener miedo de hacerlo so pretexto de que nos considerarán dependientes y de que se dirá que este partido depende de aquél, etc. No, esta acusación de nuestros enemigos, que envidian nuestras relaciones, de ninguna de las maneras debe obstaculizarnos en el camino de la cooperación y de nuestro combate común contra el enemigo principal. Somos aliados, pero nuestra alianza no es una alianza formal y burguesa. Nuestra alianza es sana, internacionalista, y tiene una dirección única, clara, infalible: el marxismo-leninismo, la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin. Debemos saber aplicar esta teoría y, para aplicarla de forma correcta, es necesario que la asimilemos lo mejor posible. Es a través del prisma de esta teoría que tenemos que definir nuestras tareas en un momento determinado, para una situación dada y para unos problemas dados». (Enver Hoxha; El partido «padre» y sus hijos «bastardos»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 1 de agosto de 1977)

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