«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 27 de junio de 2015

Vietnam: La capitulación de Ginebra de 1954

Conferencia de Ginebra, 21 de julio de 1954

«Stalin murió en marzo de 1953 y en 1954 fue cuando John Foster Dulles –el Secretario de Estado de Estados Unidos– amenazó con que tendrían que usar una «represalia masiva» [1] que incluía el uso de la bomba  nuclear si los vietnamitas continuaban más allá de Dien-Bien Phu y los chinos intervenían abiertamente en Indochina; así la Unión Soviética y China, en nombre de «preservar la paz» y «prevenir otra guerra mundial» obligaron al ejército vietnamita y el pueblo de Indochina poner fin a la guerra de liberación evitando la completa independencia [de Vietnam - Anotación de Bitáocra (M-L)]. La capitulación de Ginebra de 1954 [A] fue la continuación de la capitulación de Corea, traduciéndose en realidad la «paz a cualquier precio» por el término de  «evitar el desastre atómico». (Moni Guha; ¿Por qué Stalin fue denigrado y convertido en una figura controvertida, 1981)

Apéndice [A] de Moni Guha:

De acuerdo con el relato de General Giap en su obra: «Dien-Bien Phu» de 1964, en el momento de la victoria en Dien-Bien Phu, la guerrilla del Pathet Lao en Laos estaba consolidando su poder y gobernando un área considerable en alianza con las fuerzas vietnamitas, las fuerzas revolucionarias de los Jemeres Rojos en Camboya se estaban organizando bajo la instrucción Partido Comunista de Indochina y la derrota de las fuerzas franco-estadounidenses a través de Indochina que estaba asegurada. Giap también dijo que después de la espectacular victoria en Dien-Bien Phu las fuerzas franco-estadounidenses estaban retirándose y movilizando sus fuerzas en Vietnam del Sur.

Giap decía que la victoria revolucionaria en toda Indonesia era algo que estaba más que asegurado después de la victoria de Dien-Bien Phu. ¿Por qué, entonces los Acuerdos de Ginebra de 1954? Inmediatamente después de la ignominiosa derrota en Dien-Bien Phu, Dulles, el Secretario de Estado estadounidense emitió un belicoso comunicado diciendo que si los vietnamitas seguían más allá de Dien-Bien Phu y los chinos decidían intervenir abiertamente en Indochina, los Estados Unidos deberían tomar como represalia la bomba atómica. Esta amenaza atenazó los nervios de Jruschov, Chou En-lai, Jawaharlal Nehru, Tito y Nasser por igual. Todos ellos pusieron sus cerebros a disposición para trazar un camino para evitar el peligro de una guerra mundial y el desastre atómico sobre la base de la prescripción de la relajación de la tensión internacional. Era la continuación de la misma política de capitulación ante la amenaza atómica que se inició en Corea.

¿Cuáles fueron las estipulaciones de los Acuerdos de Ginebra de 1954? [2] Que  Vietnam del Norte hasta el norte del paralelo 18 sería reconocido como la República Democrática de Vietnam, y Estados Unidos, Francia y otras potencias no interferirían en los asuntos internos de la la República Democrática de Vietnam, y la misma tendría derechos de soberanía para organizar su territorio como quisiera. En segundo lugar, Vietnam del Sur, al sur del paralelo 18 –donde cabe señalar, la fuerza franco-estadounidense tomaron refugio y movilizaron sus fuerzas según el General Giap– constituiría un gobierno con Ngo Dinh Diem como jefe de Gobierno –por favor, téngase en cuenta que los líderes revisionistas no aprendieron de la amarga experiencia sobre el Pacto de Defensa Mutua Corea del Sur-Estados Unidos– y una elección se celebraría allí para decidir la cuestión de la reunificación de Vietnam del Norte y Vietnam del Sur. En tercer lugar, Indochina se dividiría en tres Estados soberanos distintos: Vietnam, Laos, y Camboya. Laos y Camboya se regirían por sus respectivas leyes y Vietnam no debería interferir en sus asuntos internos. En cuarto lugar, Vietnam del Norte le pediría al pueblo de Vietnam del Sur entregar sus armas para poder llevar a cabo una propaganda, legal y pacífica sobre la reunificación pacífica. Se formaría una comisión observadora neutral para verificar que el Acuerdo de Ginebra se cumpliría estrictamente. ¡La Unión Soviética, China y otros miembros del campo socialista, inmediatamente rechazaron el apoyo del internacionalismo proletario para convertirse en miembros observadores «objetivos »y «neutrales» de la comisión ejecutiva, convirtiéndose así en árbitros entre el imperialismo y los pueblos oprimidos!

Nos cabe señalar que los Estados Unidos no firmaron el Acuerdo de Ginebra. Tan solo se contó con la palabra de caballero (?) como garantía de que respetaría lo establecido en el acuerdo. El imperialismo estadounidense entró en Vietnam del Sur antes de que las tropas franceses se retiraran y rompió todo acuerdo previo, estableciendo al títere Ngô Đình Diệm en el poder, y masacrando a miles de personas. Sobre Indochina, tanto los chinos como los soviéticos presionaron al Vietnam a aceptar muchos territorios del que había sido liberado por las armas y dejaron las reclamaciones sobre Camboya y Laos. (Véase la obra de Marvin E. Gettleman: Vietnam: Historia, documentos y opiniones sobre una gran crisis mundial de 1965)

Tampoco se llevaron a cabo las elecciones prometidas en Vietnam del Sur para 1956.

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] La llamada doctrina de la «represalia masiva» fue anunciada el 12 de enero de 1954 por John Foster Dulles y tenía el objetivo de amedrentar a las fuerzas revolucionarias en cualquier parte del globo con la «sutileza advertencia» de una posible contestación masiva y atómica cuando los Estados Unidos creyesen que sus intereses o el de sus aliados estaban siendo agredidos. A esto añadía que esta respuesta era necesaria porque las defensas locales de sus aliados no eran sólidas y la «expansión comunista» buscaba golpear los sitios donde sentía que su superioridad podía desbordar a ese «gobierno libre»:

«Las defensas locales deben ser reforzadas por una disuasiva mayor como es el poder de la represaría masiva. De lo contrario, por ejemplo, un agresor potencial, que está saturado de mano de obra, podría tener la tentación de atacar por la confianza de que la resistencia se limitaría a usar también una mano de obra. Él podría tener la tentación de atacar en lugares en donde su superioridad es decisiva. (...) La forma de disuadir la agresión es que la comunidad libre debe estar dispuesta y ser capaz de responder vigorosamente en distintos lugares y bajo su propia elección. (...) Tenemos que estar listos para luchar en el Ártico y en los Trópicos: en Asia, en el Cercano Oriente, y en Europa; por amar, por tierra y por aire; con las viejas y con las nuevas armas». (John Foster Dulles; Discurso ante el Consejo de Relaciones Exteriores, 12 de enero de 1954)

Esto fue algo que fue confesado por el propio receptor de la oferta Georges Bidault y que recogieron varios libros burgueses al hablar de la Operación Vulture, que pretendía salvar del cerco vietnamita a los franceses en Dien-Bien Phu:

«John Prados en su examinación compresiva de la Operación Vulture escribió que hay evidencias circunstanciales de lo que el Ministro de Asuntos Exteriores Georges Bidault afirmaba, es decir, que en dos ocasiones cercanas a 1954, el Secretario de Estado Dulles le ofreció personalmente aumentar el potencial arsenal francés en Indochina con armas nucleares. La primera oferta fue que una de las dos bombas nucleares debía caer en territorio chino cercano al borde con Vietnam para destruir el suministro de la línea vietnamita; la segunda de las dos «Bombas-A para Dien-Bien Phu» debía lanzarse en el momento del encuentro de las Naciones Unidas en Paris, en abril de 1954. De acuerdo con los dos oficiales que acompañaban a Bidault, ambos inmediatamente informados de la oferta de Dulles». (F. Petras,Morris H. Morley; La hegemonía estadounidense bajo sitio: clases, políticas, y desarrollo en Latinoamérica, 1990)

El 10 de abril de 1954 el presidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower mandaría a John Foster Dulles a enviarles una oferta a los franceses para utilizar dos bombas atómicas que serían proporcionadas por los Estados Unidos, esta oferta fue declinada.

[2] Los Acuerdos de Ginebra respecto a Vietnam tipificados en la Declaración Final de la Conferencia de Ginebra de 1954, fueron celebrados por todo el mundo revisionista como un «gran triunfo» de la diplomacia de la Unión Soviética y China. Entre sus resoluciones de la conferencia podemos leer varios puntos:

«La conferencia toma nota de la prohibición de entrada de tropas o personal militar extranjeros, así como de armas y municiones, en el territorio de Vietnam. (...) La conferencia toma nota de que ninguna base militar extranjera podrá ser establecida en el territorio de Vietnam. (...) La Conferencia declara, en lo concerniente al Vietnam, que la solución de los problemas políticos sobre la base del respeto de los principios de independencia, de unidad y de integridad territorial, deberá permitir al pueblo vietnamita disfrutar de las libertades fundamentales, garantizadas por las instituciones democráticas que se crearán después de las elecciones generales libres, con escrutinio secreto, que tendrán lugar en julio de 1956. Las autoridades representativas de las dos zonas se consultarán a este propósito a partir del 20 de julio de 1955. Las disposiciones de los acuerdos de alto el fuego sobre la protección de las personas y de los bienes se aplicarán de tal forma que cada cual pueda escoger libremente, en el Vietnam, la zona en la cual desea residir. Las autoridades representativas de la zona Sur y de la zona Norte del Vietnam así como de Camboya y de Laos, no deberán admitir represalias individuales ni colectivas contra las personas que hayan colaborado con una de las partes en el curso de la guerra, ni contra las familias de dichas personas». (Conferencia de Ginebra; Declaración Final de la Conferencia de Ginebra, 21 de julio 1954)

Pero lo cierto es que ninguno de estos bonitos y diplomáticos puntos fueron cumplidos por el imperialismo estadounidense, demostrándose que: 1) como en Corea, los dirigentes de la Unión Soviética y China había procedido a una apresurada paz concertada con el imperialismo estadounidense en un momento de victorias militares antiimperialistas de las fuerzas indígenas; 2) una paz bajo unos términos que prorrogaban la cuestión de la reunificación de Vietnam, a que fuera estudiara en otra próxima conferencia; 3) mientras Estados Unidos se comprometía de palabra a promesas de no injerencia, no presencia de tropas, ni ayuda militar a sus aliados reaccionarios vietnamitas que tampoco cumplió en la cuestión de Corea ni cumpliría en Vietnam. 

Se confirmaba lo afirmado por Stalin sobre a quién afectaba realmente la amenaza nuclear:

«Con considero a la bomba atómica una fuerza tan seria como pretenden presentarla algunos políticos. La bomba atómica está destinada a intimidar a las gentes de nervios débiles, que no deciden el resultado de una guerra, porque para eso no son en modo alguno suficientes las bombas atómicas. Naturalmente que la posesión monopolista del secreto de la bomba atómica crea una amenaza, pero cuando menos existen contra esos dos remedios: a) El monopolio de la bomba no podrá prolongarse mucho tiempo. b) El empleo de la bomba será prohibido». (The Sunday Times; Entrevista de  Alexander Werth a Stalin, 17 de septiembre de 1946)

Esto también prueba que al igual que los líderes coreanos, los dirigentes vietnamitas cedieron a las presiones sino-soviéticas y aceptaban que las cuestiones de su nación fueran decididas por terceros. Demostrándose, que tanto en la cuestión de la soberanía nacional de sus países como luego en la lucha antirevisionista, cumplirían un papel oportunista que les postraba como marionetas de unos y otros poderes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»