«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 1 de noviembre de 2016

Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista; Equipo de Bitácora (M-L), 2016




«Este documento presupone un estudio sobre la influencia del revisionismo chino en el movimiento comunista marxista-leninista.

1) Raíces y evolución histórica del revisionismo chino

El origen y desarrollo del revisionismo chino es muy complejo. Hay varias teorías y actos que pueden ser vislumbradas en las diferentes etapas del maoísmo, algunas son la evolución de las anteriores. He aquí un breve resumen, aunque no completo de todo ello:

Primera etapa (1935-1953)

En política interior se crea la teoría de la «nueva democracia», que bajo el lema de que «ningún partido o clase social puede hegemonizar la revolución», negaba el rol del proletariado y su partido en cualquier etapa de la revolución. En esta etapa se identifica el campesinado como clase social más revolucionaria, en detrimento del proletariado, siendo parte fundamental tanto en el partido como en el ejército. Se tiene una visión económica heredada de la vieja socialdemocracia de la II Internacional que bajo la teoría de las «fuerzas productivas» negaba la posibilidad de que China pasase al socialismo sin una etapa de un prolongado capitalismo, promoviendo pues el desarrollo del capitalismo durante un largo periodo, se identifica el «capitalismo como bueno para el pueblo». Se aplican teorías heredadas de la vieja filosofía china como el taoísmo, el budismo o el confucionismo que llevaban a análisis sobre la lucha de clases desde un prisma de mediación o conciliación entre clases explotadas y explotadoraSe adopta la estrategia militar de la Guerra Popular Prolongada (GGP) resumida en el lema «el campo debe cercar a la ciudad». Se crea un modelo de partido socialdemócrata basado en el reclutamiento masivo sin distinción del origen de clase ni de las habilidades personales, la condescendencia e inclusión de desviacionistas bajo el lema: «unidad-crítica-unidad», contrario a la lucha despiadada e intransigente con los oportunistas de los marxista-leninistas soviéticos llamado por los chinos «ojo por ojo», convierte el partido en un partido de tipo menchevique con la coexistencia de los revolucionarios al lado de los oportunistas, más adelante bajo excusa de que estos últimos son representantes de otras clases sociales y su presencia en el partido supone su adhesión al régimen, abiertamente se reconoce que existen «dos líneas» o incluso varias líneas en el partido y que Mao es un mediador en estas pugnas. Finalmente el binomio Mao Zedong-Liu Shao-chi se consolida con el dominio del poder, en las tesis del partido del VIIº Congreso de 1945 Liu será tipificado sucesor de Mao Zedong en los estatutos, donde se añadirá que el pensamiento guía del partido es el «Pensamiento Mao Zedong». Se identifica al partido con el «Pensamiento Mao Zedong» que lo califican de «adaptación del marxismo-leninismo a las características chinas», esto viene precedido de varias campañas contra el llamado «cliché extranjero» que según dice adopta un servilismo hacia las ideas y métodos del extranjero, con ello se pretende crear una versión asiática o chinificada del marxismo, que exageraba las particularidades nacionales y negación de los axiomas marxista-leninistas.

En política exterior los contactos se caracterizan por las sucesivas críticas de la Komintern –Internacional Comunista a los dirigentes chinos por la política de frente, del ejército, de los soviets, del reclutamiento de militantes, las posturas en materia internacionales, el espíritu antisoviético de algunos miembros, etc. Tras la disolución de la Komintern se agudizan los sucesivos coqueteos con el imperialismo estadounidenses reflejadas en declaraciones, entrevistas y obras en que se apoyaba la visión pacifista, progresista, altruista del imperialismo estadounidense, donde se le plantea incluso como mediador de conflictos del imperialismo del mundo, y donde se ve la visión megalómano de China, como otra potencia que debe regir los destinos del resto de pueblos. Siguiendo los esquemas del browderismo se teoriza que China debido a su atraso deberá pedir créditos a los Estados Unidos para su desarrollo. Se crea en 1946 la teoría de la «zonas intermedia», que considera que el mundo estaba dividido en tres categorías: los Estados Unidos, la Unión Soviética y el resto del mundo, esta es por tanto la teoría de los «tres mundos», y rompe con el esquema marxista-leninista de análisis de los países y las fuerzas sociales que imperan en ellosLa dirigencia china debido a presiones como la formación de la Kominform y la lucha contra el revisionismo, la crítica al Plan Marshall, rectifica oficialmente las tendencias pro estadounidenses debido a la denuncia internacional del browderismo en 1945 y después del titoismo en 1948 como nuevas variantes del revisionismo. Siguiendo las exigencias del mundo marxismo-leninismo y la Kominform, pero China adquiere una adhesión formal a la denuncia, además oculta sus pasadas posturas, declaraciones y obras en torno a estos dos temas. Se produce la participación en la Guerra de Corea (1950-1053) sólo en el momento que los estadounidenses se acercan a la frontera de China. Poco después se traiciona al pueblo de Corea y Vietnam en la Conferencia de Ginebra de 1954 en confabulación con los revisionistas soviéticos, permitiendo la división del país en dos y el establecimiento de presencia militar estadounidense en las zonas Sur. 

Segunda etapa (1953-1966)

Este periodo se caracteriza por las críticas al pasado trabajo de la Komintern en China. Así mismo se produce unas reformas económicas apoyadas por campañas de crítica al modelo económico leninista-stalinista para lo cual se dedicaran varias obras en lo político, económico y cultural, algunas de ellas incluidas en las Obras Escogidas de Mao Zedong y otras sacadas a la luz a posteriori. Se crea la teoría de que la alianza con la burguesía nacional es permanente y que se la considera como «parte del pueblo» y la relación proletariado-burguesía ocupa contradicción no antagónica, esquema que también se mantiene intacto en la etapa de construcción del socialismo. Se alude que debido a las condiciones de China existe la «posibilidad del tránsito pacífico de la burguesía al socialismo». Se propone para transitar al socialismo la no expropiación de la burguesía nacional, sino el respeto a su propiedad y su promoción o su inclusión como rentistas en empresas mixtas, lo que avivara la nueva y la vieja burguesía nacional. Se apuesta por una teoría que afirma que «las clases explotadoras persisten como clase en el socialismo» para justificar el trato a la burguesía, todo ello quedó sancionado en el VIIIº Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) de 1956. Durante 1953 se prohibió por orden expresa de Mao Zedong la validez de todo documento del partido que no pase y sea firmado por él mismo antes. La permisión del multipartidismo y la «coexistencia y supervisión mutua» del resto de partidos con el partido comunista se alude también a las condiciones especiales de China. Se producen tras la muerte de Stalin purgas bajo falsos cargos del marxista-leninista Kao Kang y sus allegados debido a las críticas por los métodos bujarinistas de trato a la burguesía nacional. Se consolida una concepción filosófica opuesta a la dialéctica materialista y su desarrollo progresivo en forma de espiral, se propone un desarrollo en forma cíclica, premarxista. Se produce la campaña de las «cien flores y cien escuelas de pensamiento» que otorgaban el derecho de expresión política y cultural de la burguesía y pequeña burguesía bajo la excusa de que como parte del pueblo deben expresarse y resolver los conflictos sin métodos coercitivos. En lo económico bajo la teoría de «caminar sobre dos piernas», modelo que promueve mayor inversiones a la agricultura igualándolas a las de la industria se rompe con el modelo marxista-leninista, finalmente se expone a la agricultura como base de la economía, llevándose la mayoría de inversiones, imposibilitando así la industrialización del país. Se producen unas reformas salariales que aumentan la diferenciación salarial y de clase. Las reformas económicas descentralizadoras con la ley del valor como eje central; Se produce el fracaso y la crisis alimentaria causada por la campaña del Gran Salto Adelante de Mao, que es obligado a renunciar y ser sustituido por Liu Shao-chi como líder visible del partido. La idea de que «el campo debe cercar a la ciudad» se amplia al esquema mundial, de «los países subdesarrollados a los desarrollados». En etapa no existe una celebración regular de plenos ni congresos, etc.

La política exterior se caracteriza por la aceptación de las reformas políticas y económicas tomadas a toda prisa tras la muerte de Stalin en marzo de 1953 en la Unión Soviética, que sirven de inspiración. La rehabilitación de Tito y el revisionismo yugoslavo es impulsada por Jruschov en 1954 y es saludada por China, quién reconoce su adhesión formal a la denuncia de 1948. Se apoya y participación en la estafa neocolonial del Movimiento de los Países No Alineados en 1955. Se celebran y adoptan las tesis y resoluciones del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956 para el congreso de ese mismo año. La posición china en la Conferencia de Moscú de 1957 es a favor del reciente golpe de Jruschov contra los elementos antijruschovistas. Primeras divergencias con los revisionistas soviéticos debido a las cuestiones de la bomba atómica, territorios, etc. Se crea la teoría china de crear el «frente antiimperialista» junto al revisionismo soviético. China boicotea la denuncia del revisionismo soviético con la constante postura de «intentar hacer cesar la polémica» contra los revisionistas soviéticos. El viaje en 1964 de Chou En-lai a Moscú como intento de reconciliación de los líderes chinos con el revisionismo soviético tras la caída de Jruschov albergando ilusiones sobre Brézhnev. Albania denuncia en 1964 la cuestión de basar la lucha de China contra el revisionismo soviético en meras reivindicaciones territoriales y azuzar a otros revisionismos a lo mismo. 

Tercera etapa (1966-1970)

El inicio de la Gran Revolución Cultural Proletaria o simplemente Revolución Cultural, la cual es dirigida por Mao Zedong, este es el inicio de una lucha de Mao por recuperar el poder perdido. Al principio se empezó denunciando a Peng Dehuai –crítico con Mao Zedong por el Gran Salto Adelante– y a algunas obras teatrales donde dejaban en mal lugar a Mao. También Mao utiliza a los representantes de la facción más derechista del partido –muchos de ellos aliados suyos o antiguos aliados hasta el Gran Salto Adelante– para intentar desmarcarse de las políticas de hasta entonces, aunque inicialmente no se pasa de la denuncia en dazibaos. Ante la imposibilidad de recuperar el poder bajo los estatutos, Mao hace un llamamiento que arma a los jóvenes en la llamada «Guardia Roja», quienes disuelven los comités de partido con ayuda del ejército dirigido por Lin Piao y se reparten los puestos de los nuevos comités de partido, así mismo se arrestaron a varios de los líderes. Se promueve al estudiantado como vanguardia de esta «revolución». Tras el triunfo se reescribe la historia reciente del partido, negando que las tesis de los «derechistas» Liu-Deng son tomadas de Mao y que ellos mismos le encumbraron al poder en los años 30 y 40. Finalmente se produce el ostracismo político de Deng Xiaoping y la ejecución de Liu Shao-chi. Eufóricos, los maoístas extienden la idea de que el «Pensamiento Mao Zedong» era la «superación de las limitaciones del marxismo-leninismo o su etapa superior». Se hace tabla rasa con toda cultura progresista anterior y se presenta la nueva cultura proletaria como el equivalente al «Pensamiento Mao Zedong». Se produce una exaltación del culto a Mao Zedong que culmina con la creación del Libro Rojo de Mao, una recopilación de citas arregladas por Lin Piao para reforzar la idea un Mao combativo, multifacético, sabio e incluso poético. Se rechaza toda regla del centralismo democrático que hace operar con normalidad a un partido, en un esquema anarquista se anima a las masas a poner en duda a los miembros del partido y «liberarse solas» de la cultura precedente, ahora abiertamente es el mesianismo dirigente centrando en Mao quién dirige el partido. Ascenso de la «Banda de los cuatro» y consolidación de Lin Piao durante la Revolución Cultural y su tipificación como sucesor de Mao en el IXº Congreso del PCCh de 1969. Se exige a partir de ahora en la propaganda el exportar la estrategia militar de la «Guerra Popular Prolongada» («GPP») a cualquier país del mundo sin tener en cuenta las condiciones específicas del país ni las condiciones objetivas para la revolución. Se llega a decir que la Revolución Cultural es un hito sin precedentes, mayor que la Revolución de Octubre de 1917. La expresión idealista y voluntarista de que las ideas tienen primacía sobre la base económica lo que servirá de excusa para introducir todo tipo de concepciones erradas sin justificar nada. Se dice que Mao Zedong gracias a sus últimas teorías había descubierto la continuación la existencia de la continuación de la lucha de clases tras la toma de poder aunque la Revolución Cultural como otros sucesos fuese una lucha entre facciones para mantener o recuperar el poder–. Se produce en condiciones misteriosas la defenestración de Chen Boda y la muerte de Lin Piao alrededor de 1970 y el inicio de una política abiertamente pro estadounidense retomando la senda de los años 40. 

En la política exterior China se caracteriza por un aislamiento absoluto, apenas recibe delegaciones de ningún lado. Sus relaciones con otros partidos se basan en el reconocimiento de cualquier grupo como marxista-leninista siempre que sea adepto a la Revolución Cultural, de lo contrario no le interesa promocionar a ese grupo ni financiarlo. La tendencia de hacer concesiones y hablar bien de los regímenes capitalistas-revisionistas como Rumanía que tuvieran algunas contradicciones con el socialimperialismo soviético se agudiza con los choques fronterizos de 1968 y 1969. En la propaganda el culto a Mao y las expresiones y teorías tercermundistas en las publicaciones oficiales es la tónica común. La diferenciación entre verdaderos revolucionarios de contrarrevolucionarios, se hace a partir de quién aceptase la Revolución Cultural y las teorías que se acuñaron durante su desarrollo.

Cuarta etapa (1970-1976)

Aquí se produce la rehabilitación de gran parte de los cuadros derrotados en la Revolución Cultural durante estos años. Un periodo de varias luchas de poder, empezando por la existente entre Deng Xiaoping-Chou En-lai contra la «Banda de los cuatro». En medio de esto se da la celebración del Xº Congreso del PCCh de 1973 donde se glorifica la Revolución Cultural, se esconden la gran cantidad de métodos y actos antimarxistas producidos durante ella y se pasa por alto por otras políticas antimarxistas que no han cambiado nada, se incita a los pueblos a llevar una política basada en el tercermundismo donde se incluye a China, para captar la simpatía de estos países y tenderles un puente para su próxima política socialimperialista. En lo económico se llega la oficialización de las tesis económicas revisionistas del maoísmo recogidas en el Manual de economía de Shanghái de 1974. Chou En-lai anuncia la política de las «cuatro modernizaciones», abierta tendencia a convertir a China en una gran superpotencia socialimperialista apoyándose en los Estados Unidos en sus créditos, armas, comercio y tecnologías. De nuevo Deng Xiaoping es despojado de los cargos importantes en la lucha entre facciones. La muerte de Chou En-lai en enero de 1976 lleva a la designación de Hua Kuo-feng como sucesor de Mao Zedong. La muerte de Mao Zedong se produce en septiembre de 1976. Hua Kuo-feng se deshace gracias al ejército de la «Banda de los cuatro» –lo que amplía el historial del uso del ejército para resolver las cuestiones de lucha de poder– y poco después restituye en sus cargos a Deng Xiaoping y celebra el XIº Congreso del PCCh en 1977. Un año después en 1978, Deng Xiaoping dejaría a Hua en un segundo plano y se haría con el control absoluto del poder del partido.

En la política exterior se rechaza asistir al VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania (PTA) de 1971 debido a la crítica albanesa de la política exterior china. Ocurre la visita de Nixon a China en 1972 y el Comunicado sino-estadounidense donde se firma toda una serie de frases que embellecen y apoyan la política imperialismo estadounidense. La anunciación oficial de la «teoría de los tres mundos» en 1974 en el Congreso de la ONU, en un discurso pronunciado por Deng Xiaoping a petición de Mao Zedong. Se dice que existe el «primer mundo» con Estados Unidos y la Unión Soviética, en el «segundo mundo» con los países desarrollados aliados de éstos, y el «tercer mundo» con el resto de países subdesarrollados, finalmente se crea el esquema de un frente común de los Estados Unidos, el «segundo mundo» y el «tercer mundo» contra la Unión Soviética. De ahí se deriva la idea de que el «tercer mundo» es la «fuerza motriz de la humanidad». La teoría de que el imperialismo estadounidense «está en decadencia y solo desea el status quo» y que «el socialimperialismo soviético era la superpotencia más agresiva». El reconocimiento e incluso apoyo a países fascistas pro estadounidenses como el de Franco, Pinochet, Mobutu, Marcos o el Sha de Persia. El aumento del apoyo económico-militar a regímenes capitalistas-revisionistas con contradicciones con los soviéticos y tendencias pro estadounidenses como Tito en Yugoslavia o Ceaușescu en Rumanía. El aumento del apoyo a partidos revisionistas con divergencias con los revisionistas soviéticos, como el PCE de Carrillo, o el PCE de Berlinguer. El apoyo a países y líderes del «segundo mundo» como Francia. El apoyo a los movimientos pro estadounidenses del «tercer mundo» como el FNLA en Angola. La defensa abierta de la Comunidad Económica Europea (CCE) y la OTAN. Se sabotea de las relaciones económicas con Albania debido al no aceptamiento de la política exterior china de los «tres mundos». La negativa china a ayudar o celebrar reuniones multilaterales con los partidos marxista-leninistas para debatir las divergencias se agudiza mientras se ayuda cada vez más abiertamente a los gobiernos reaccionarios y los partidos revisionistas locales de cada país creando un hondo descontento entre los revolucionarios. El lanzamiento en 1977 por Hua Kuo-feng del V Tomo de Obras Escogidas de Mao Zedong, que cubren el periodo de 1949-1957, retocadas pero que muestran perfectamente el carácter antimarxista del maoísmo. El lanzamiento en 1977 por Hua Kuo-feng del V Tomo de Obras Escogidas de Mao Zedong, que cubren el periodo de 1949-1957, retocadas pero que muestran perfectamente el carácter antimarxista del maoísmo.

2) ¿Cómo consiguió el maoísmo infiltrarse en el movimiento marxista-leninista?

Estas teorías, ideas y sucesos fueron decisivos para entender el origen, desarrollo y futuro del maoísmo como una corriente ajena al marxismo-leninismo, revisionista. Algunas teorías y actos fueron más evidentes que otros, algunos de ellos solo pudieron ser conocidos años o décadas después, compréndase la dificultad para estudiar al maoísmo en aquellos años para un marxista-leninista.

a) Gracias a la no publicación de sus obras

A mediados de los 50 y 60, el revisionismo chino no estaba desenmascarado tan abiertamente como se haría años después. Esto se debe a varios factores. El primero de ellos, es que en aquella época el marxista-leninista solamente se podía dar cuenta de la esencia del revisionismo chino agudizando sus sentidos a la hora de analizar la posición china en los acontecimientos mundiales y sin dejarse llevar por la masiva propaganda china de la época, algo de lo que era difícilmente posible de escapar, cuando algunos ni siquiera realizaban esos análisis, sino que confiaban ciegamente. Segundo, para estudiar la historia y desarrollo de China, los marxista-leninistas debían realizar un trabajo de investigación autodidacta que chocaba con una escasez de material de los chinos, y que cuando era hallado no pocas veces eran ediciones cuidadosamente manipuladas con cesura, párrafos amputados o capítulos totalmente suprimidos:

«Es arduamente conocido que el revisionismo chino tiende a manipular sus obras para cubrir sus vergüenzas. Uno de los casos más conocidos es el informe al VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 de Mao Zedong, llamado: «La lucha por la nueva China», con posterioridad reeditado y censurado en sus partes más browderistas con motivo de su inclusión en el tomo IV de Obras Escogidas, en que fue titulado: «Sobre el gobierno de coalición». Otro punto sería la obra «Resoluciones sobre algunas cuestiones de la historia del partido». (...) Este tipo de cambios, censura y reediciones en sus obras fue algo reconocido por los revisionistas chinos en la introducción de las Obras Escogidas de Mao Zedong. (...) Esta pose de fidelidad a Stalin, al marxismo-leninismo, dejando las críticas en formas indirectas o en pequeños círculos, duraría solo hasta la muerte del líder soviético. (...) Este ocultamiento apropósito de los sentimientos de Mao hacía Stalin [se comprueba] con los testimonios escrito del líder revisionista chino a la muerte de Stalin». (Equipo de Bitácora (M-L); Mentiras y calumnias de la historiografía burguesa-revisionista de Mao Zedong y el revisionismo chino sobre Stalin, 2014)


Téngase en cuenta que los revisionistas chinos sólo publicaron en 1951 las obras de Mao Zedong en vida hasta el tomo IV, que cubre sus obras de 1926 hasta 1949. Pero las citas que a continuación citaremos en este documento corresponden al tomo V, publicado en 1977, que cubre el periodo de 1949 a 1957, este tomo fue publicado bajo mandato de Deng Xiaoping y Hua Kuo-feng, aunque por ciertas recopilaciones ya se conocían partes de estas obras. No es casualidad que esta dupla, Deng-Hua, publicase en 1977 el V volumen de las Obras Escogidas de Mao Zedong; pues lo hicieron a sabiendas de que su contenido les era altamente beneficioso en cuanto a justificar sus derivas presentes y futuras:

«El V volumen de las Obras Escogidas de Mao Zedong es un registro victorioso y una recapitulación científica de las grandes luchas llevadas en todos los campos por nuestro partido bajo el liderazgo del Presidente Mao Zedong en los ocho primeros años después de la fundación de la República Popular de China. (...) En 1969 el Presidente Mao Zedong delegó en los camaradas Chou En-lai y Kang Sheng para realizar la compilación del V volumen de sus Obras Escogidas». (Hua Kuo-feng; Continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado hasta el final; un estudio del V volumen de las «Obras Escogidas» de Mao Zedong, 6 de mayo, 1977)

Para entender el maoísmo en el desarrollo europeo y americano del maoísmo, hay que tener en cuenta que las obras de Mao Zedong apenas fueron publicadas en la Unión Soviética salvo contados artículos, y que de hecho no fue hasta los años 50 cuando Stalin habló de traducirlas al ruso para poder estudiarlas, Mao Zedong reconocía que él ya hacía tiempo que las había estado revisando, y que necesitaría ayuda para reeditarlas:


«Camarada Stalin: Nos gustaría recibir de usted una lista de sus obras que pueden ser traducidas al ruso. 


Camarada Mao Zedong: Actualmente, estoy revisando mis obras que fueron publicadas en varias casas editoras locales y que pueden contener una gran cantidad de errores y tergiversaciones. Planeo completar esta revisión en la primavera de 1950. Sin embargo, me gustaría recibir la ayuda de camaradas soviéticos: primero, para trabajar en los textos con los traductores rusos, y segundo, para editar los originales en chino. 


Camarada Stalin: Eso puede hacerse. Pero, ¿usted necesita que sus trabajos sean editados? 


Camarada Mao Zedong: Sí, y le pido que elija un camarada adecuado para esa tarea, digamos, por ejemplo, alguien del CC VKP (b). 


Camarada Stalin: Podemos arreglarlo, si hay tal necesidad». (Conversación entre Stalin y Mao Zedong en diciembre de 1949)


En 1951 fue publicado su tomo I de las Obras Escogidas de Mao Zedong en la Unión Soviética. Las obras llevaban siendo revisadas durante años por Mao Zedong previamente, y valiéndose del filósofo soviético Yudin, le asistió para corregir sus errores antimarxistas y darle un toque más académico. En 1953 se publicaron el tomo III y IV respectivamente, que ocupan los escritos de 1941-1945 y 1945-1949 respectivamente. Fue entonces cuando los jruschovistas dieron mucha publicidad a sus textos:


«Después de la muerte de Stalin, entre junio y diciembre de 1953, la propaganda soviética dio más publicidad a las obras de Mao en la Unión Soviética
». (Hua-Yu Li; Mao Zedong y la stalinización económica de China 1948-1953, 2006)


El encargado fue Pavel Yudin como decimos, un gran filósofo marxista-leninista de la Unión Soviética durante los años 40, que luego sería embajador en China durante los años 50:


«Existen asimismo cuatro tomos escritos por Mao durante la guerra. Fueron recopilados, «arreglados y embellecidos», y presentados como basados en la teoría marxista-leninista. Dichos escritos aparecieron varios años después de la liberación de China y se dice que fueron arreglados por el filósofo soviético Yudin, que ha sido embajador en China. No existen otras obras de Mao. Se lucha con sus viejas citas eclécticas. ¿Qué ha hecho este «gran teórico» en el curso de todos estos años? ¿Ha expresado sus juicios, ha hablado, ha aportado soluciones a una serie de grandes problemas? Casi nada de todo esto ha sido editado». (Enver Hoxha; ¿Dónde está y a dónde va China?; Reflexiones sobre China, Tomo II,1 de abril de 1976)


¿Cómo era posible que Yudin que había sido un luchador incansable años antes contra el idealismo filosófico y un actor principal en la crítica al titoismo en Europa no fuese capaz de ver las desviaciones similares de Mao Zedong en China? Sin duda Yudin tiene una responsabilidad directa ya que tuvo la oportunidad de revisar parte de los artículos de Mao Zedong, que pese seguramente estar ya cambiados, contenían gran parte de un revisionismo evidente. A su vuelta a la Unión Soviética garantizó a Stalin que Mao Zedong se trataba de un verdadero marxista-leninista y que no había porqué seguir sospechando de sus artículos y sus acciones remarcadas y denunciadas por la Komintern, Dimitrov, y el propio Stalin en años previos:


«Mao Zedong: ¿Por qué Stalin mandó a un erudito a China para leer mis obras? ¿Fue por falta de  confianza que tuviste que venir a leer mis obras? ¿O era porque yo no tenía nada que hacer? ¡De ninguna manera! La verdadera intención [la de Stalin] era enviarlo a China para ver con sus propios ojos si China practicaba realmente el marxismo o si sólo estaba medio inclinado hacia el marxismo. A su regreso a Moscú tú [Yudin] hablaste muy bien de nosotros. Su primer comentario a Stalin fue que «los camaradas chinos son verdaderamente marxistas». Sin embargo Stalin permaneció dudoso. Sólo cuando entramos en la Guerra de Corea cambió de opinión». (Minutos de Conversación, Mao Zedong y el Embajador Yudin, 22 de julio de 1958)


Esto se explica ya que Yudin para esos años había perdido su ímpetu y vigilancia revolucionaria, se había acomodado, había degenerado, y había permitido que el marxismo-leninismo fuese bastardeado por charlatanes y burócratas como Jruschov:


«Habían perdido su espíritu revolucionario, eran cadáveres del bolchevismo, habían dejado de ser marxista-leninistas. Habían hecho causa común con Jruschov y permitieron que se cubriera de barro a Stalin y su obra; intentaron hacer algo, pero no por vía de partido, pues el partido no existía tampoco para ellos». (Enver Hoxha; Los jruschovistas, 1980)

Hay dos pruebas: una está en que Thorez, Toglitatti usarían 
con especial vehemencia a partir de 1953 esas obras de Mao Zedong que Yudin pudo revisar personalmente en 1951 –recordemos sino las desmedidas loas de Carrillo en 1957 a las teorías de Mao en Zedong sobre la alianza con la burguesía nacional, su promoción económica y la transición pacífica– para conformar su vía específica; la otra prueba versa en que el propio Yudin en los años sucesivos sería un filósofo más del jruschovismo.


¡¡¡He ahí su responsabilidad histórica!!!


b) Debido a la reedición de sus propios textos para hacerse pasar como marxistas

Este es otro de los aspectos más importantes, las obras constantemente revisadas de Mao serían lanzadas al exterior muchos años después.

Es arduamente conocido que el revisionismo chino tiende a manipular sus obras para cubrir sus vergüenzas. Uno de los casos más conocidos es el informe al VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 de Mao Zedong, llamado: «La lucha por la nueva China», con posterioridad reeditado y censurado en sus partes más browderistas con motivo de su inclusión en el tomo IV de Obras Escogidas, en que fue titulado: «Sobre el gobierno de coalición». Otro punto sería la obra «Resoluciones sobre algunas cuestiones de la historia del partido»:

«La dirección del Partido Comunista de China y Mao Zedong en particular también adoptó una actitud desdeñosa y denigrante hacia la Komintern y su política, sobre todo sobre la cuestión nacional y colonial. Hasta la muerte de Iósif Stalin, el Partido Comunista de China, Mao Zedong y el resto de sus partidarios, por razones de oportunismo político, no se habían pronunciado públicamente en contra la Komintern y contra Stalin, sino, en los escritos de Mao Zedong en las diversas decisiones del Partido Comunista de China anteriores a la muerte de Stalin; o bien la Komintern era completamente ignorada o bien indirectamente se achacaban todas las derrotadas de la revolución china a la Komintern. Un documento típico en este sentido es la obra titulada: «Resoluciones sobre algunas cuestiones de la historia del partido» de 20 de abril de 1945, correspondiente a la VIIº Sesión Ampliada del Comité Central del Partido Comunista de China tras su VIº Congreso de 1945. En el espíritu del Pensamiento Mao Zedong, esta obra ofrece una visión en conjunto sobre el desarrollo general de la revolución china, sobre la historia del Partido Comunista de China, en particular en los años que siguieron tras la derrota de la revolución en 1925-1927, hasta la usurpación de la dirección del Partido Comunista de China por Mao Zedong y su grupo en 1935. Aunque no se pronuncia allí abiertamente contra la Komintern y Iósif Stalin, esta obra comprende una crítica indirecta contra ellos y los acusa de ser responsables de todas las derrotas de la revolución china. Mao Zedong y su camarilla calificaron la línea de la Komintern de dogmática, y las orientaciones marxista-leninistas de la Komintern de «clichés extranjeros». (Shyqri Ballvora; La importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

Este tipo de cambios, censura y reediciones en sus obras fue algo reconocido por los revisionistas chinos en la introducción de las Obras Escogidas de Mao Zedong:

«El autor ha revisado todos los artículos, ha hecho algunos cambios de lenguaje y, en casos aislados, adiciones y modificaciones al texto». (Preámbulo a las Obras Escogidas de Mao Zedong)

Pero por supuesto esto no dudaría, esta pose de fidelidad a Stalin, al marxismo-leninismo, dejando las críticas en formas indirectas o en pequeños círculos, duraría solo hasta la muerte del líder soviético:

«La dirección china repitió abiertamente y sin ningún temor después de la muerte de Iósif Stalin las críticas que había formulado en un lenguaje enmascarado e indirecto contra la Komintern y Stalin antes de 1953. Pronunciándose sobre todo contra Stalin, Mao Zedong y su grupo pretendían no sólo rebajar la obra de Iósif Stalin y legitimar la afirmación del Pensamiento Mao Zedong, sino también realzar artificialmente la autoridad de Mao Zedong como un dirigente de estatura mundial, que jamás habría cometido errores y que siempre habría tenido razón». (Shyqri Ballvora; La importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

3) Las críticas tempranas de los marxista-leninistas al maoísmo

Pese a todo, Mao Zedong sufriría severas reprimendas de las figuras marxista-leninistas durante el periodo comprendido entre 1935 y 1953.

El Partido Comunista de China (PCCh), como vemos, al no estar bien pertrechado de la teoría de la clase obrera; el marxismo-leninismo, y por lo tanto habiendo dejado a sus cuadros a merced de una miscelánea de todo tipo conceptos revisionistas, y por lo tanto de una influencia de ideas burguesas, pues el revisionismo no es sino agencia de la ideología burguesa, los pseudocomunistas chinos, como no podía ser de otra manera, cosecharon graves conceptos nacionalistas y antisoviéticos. Una vez más, como haría años después en el caso de Yugoslavia y Tito, el búlgaro Georgi Dimitrov denunciaría tales prácticas antimarxistas en el partido comunista que se manifestara:

«Me preocupa la circunstancia de que una sección de los cuadros del partido tienen actitudes poco saludables en relación con la Unión Soviética». (Carta de Georgi Dimitrov a Mao Zedong sobre la situación en el Partido Comunista de China, 22 de diciembre, 1943)

Estas manifestaciones nacionalistas y antisoviéticas, eran el mismo caldo de cultivo que igualmente habían presentado los soviéticos con los revisionistas yugoslavos, antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial:

«Estamos al tanto de los rumores antisoviéticos que circulan entre los camaradas líderes en Yugoslavia, por ejemplo sobre que «la Unión Soviética ha degenerado», que «un gran poder chovinista ha rampado en la Unión Soviética» que la «Unión Soviética está tratando de dominar económicamente a Yugoslavia» y que «la Kominform es un medio del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética para controlar a otros partidos» etc. Estas declaraciones antisoviéticas son normalmente camufladas bajo frases izquierdistas, como que «el socialismo en la Unión Soviética ha dejado de ser revolucionario». Fue naturalmente risible oír estas declaraciones sobre el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética de parte de cuestionables marxistas como Milovan Đilas, Svetozar Vukmanović, Aleksandar Ranković, Boris Kidrič y otros». (Carta del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética al camarada Tito y otros miembros del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia, 27 de marzo, 1948)

Y fueron, unas de las causas además, de la desconfianza de los marxista-leninistas soviéticos sobre Mao Zedong y el resto de miembros de la dirigencia china:

«La evidencia de las dudas de Stalin sobre lo confiable que consideraba a Mao Zedong, podía ser visto en la cultivación del líder soviético de una especial amistad con Kao Kang, el líder comunista del Noreste de China. Moscú trataba a Kao Kang como un «verdadero internacionalista». (...) Después de la guerra, los representantes soviéticos estuvieron en contacto regular con Kao Kang en Manchuria. En julio de 1947, él hizo un viaje secreto a Khabarovsk en el lejano Este para hablar con el Mariscal Malinoskii, comandante del lejano distrito del Este. Allí confidencialmente Kao Kang informó sobre las actitudes «nacionalistas y antisoviéticas» del liderazgo de los comunistas chinos». (Sergeĭ Nikolaevich Goncharov; Socios inciertos; Stalin, Mao Zedong y la guerra de Corea, 1993)

Como íbamos diciendo, todas las fuentes apuntan a que había una fuerte desconfianza del lado soviético sobre Mao Zedong y sus teorías antimarxistas que era muy sonada:

«Stalin no consideró Mao Zedong como un verdadero marxista y siempre sospechó que la revolución china podría mutar «en otra cosa», o sea en algo antimarxista y antisoviético». (Sergeĭ Nikolaevich Goncharov; Socios inciertos; Stalin, Mao Zedong y la guerra de Corea, 1993)

Otro ejemplo de otra fuente sobre esta desconfianza de Stalin sobre Mao Zedong:

«Stalin también alegó tener dudas sobre en qué medida los chinos eran realmente comunistas. Se refirió a ellos como «rábanos comunistas»; rojos por fuera pero blancos por dentro». (Alvin Z. Rubinstein; La política exterior soviética desde la Segunda Guerra Mundial, 1985)

Con razón, el propio Mao Zedong confesó que Stalin le consideraba como un Tito al estilo asiático. En el Tomo V de las Obras Escogidas, aparecidas en 1977, vemos escritos donde Mao Zedong confiesa tal cosa:

«Al triunfo de la guerra, [Stalin] tuvo la sospecha de que la nuestra era una victoria al estilo Tito y ejerció, en los años 1949 y 1950, una presión muy grande sobre nosotros». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones, 25 de abril de 1956)

Las suspicacias de Stalin sobre la naturaleza de Mao.

No es casualidad por tanto, que los marxista-leninistas soviéticos, y en especial Stalin, tuvieran, como el propio Mao Zedong confesara innumerables veces, la sospecha de que Mao Zedong no era más que un farsante antimarxista.

Stalin estuvo preocupado también por algunas actitudes que detectó en Mao:

a) Una de ellas era el seguidismo, lo que era una clara muestra de oportunismo político, que como hemos visto en muchas ocasiones, pasado un tiempo revela a elementos con intenciones muy peligrosas, pasando incluso al ataque abierto de los principios del partido marxista-leninista y dando paso a la abierta degeneración del partido. 

Contestando a la directiva de Mao Zedong al Partido Comunista de China del 4 de julio de 1949 donde se sometían sin reservas a todo lo que dispusiese el Partido Comunista de la Unión Soviética, Stalin dijo reprendiendo a los líderes chinos:

«La delegación china declara que el Partido Comunista de China se someterá a las decisiones del Partido Comunista de la Unión Soviética. Para nosotros, esto nos parece extraño. El partido de un Estado sometiéndose al partido de otro Estado. Ello nunca ha sucedido y es impermisible. Es cierto, que ambos partidos deben someterse primero ante sus respectivos pueblos, y que a partir de esto deben consultar el uno con el otro sobre ciertas cuestiones, ayudarse el uno al otro, y en la dificultad unirse ambos. Entonces la reunión del Politburó con sus participantes sirve como una de las formas de asociación entre nuestros partidos. Y esto tiene que ser así.

Estamos muy agradecidos por tal honor, pero algunas ideas no son aceptables y queremos señalarlas. Esto es un consejo de amigo. Esto es así solo en palabras sino en hechos también. Podemos darles consejos, pero no podemos dar órdenes ya que estamos insuficientemente informados acerca de la situación en China, ni siquiera podemos compararnos con ustedes en el conocimiento de todos los matices de la situación, pero, sobre todo, no podemos dar órdenes porque los asuntos de China, deben resolverse totalmente por parte de ustedes. No podemos resolverlos por ustedes.

Ustedes tienen que entender la importancia de su posición y que la misión que han tomado sobre sus espaldas tiene un significado sin igual en la historia. Y esto no pretende ser un cumplido. Esto solo sirve para demostrar lo grande que es su responsabilidad y la importancia histórica de su misión.

El intercambio de opiniones entre nuestros dos partidos es esencial, pero a nuestro juicio no debe ser interpretado como órdenes. Los partidos comunistas de otros países pueden rechazar nuestras sugerencias. También nosotros podemos rechazar las sugerencias de los partidos comunistas de otros países». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Obras Completas, Tomo 18; De la conversación con la delegación del Comité Central del Partido Comunista de China en Moscú, 11 de julio 1949)

Esta cita de Stalin rompe con el mito que años después Mao promovería sobre: 1) Que Stalin había impuesto en los partidos comunistas de todo el mundo un cuadro general en el cual la base era satisfacer las opiniones chovinistas de Stalin, no albergando independencia alguna los distintos partidos comunistas de la línea «stalinista» de Moscú, y causando un descontento en los mismos partidos y países por tal régimen y; 2) Que Stalin no dejaba expresarse a los miembros de los partidos comunistas, y que sus representantes en su presencia solo debían limitarse escuchar los designios y deseos del «gran tirano», a diferencia de la «era Jruschov» donde todos discutían libremente en paz y armonía –nótese el extremo oportunismo y la ironía de la tesis–.

b) Otra de las causas de suspicacia de Stalin sobre Mao era el excesivo énfasis respecto a las particularidades nacionales, olvidando las leyes generales de la construcción del socialismo:

«Usted habla de «chinificación del socialismo». No existe de esa naturaleza. No existe el socialismo inglés, francés, alemán, italiano, ruso, como no existe el socialismo chino. Otra cosa es, que en la construcción del socialismo, es necesario tener en cuenta las características específicas de un determinado país. El socialismo es una ciencia, y necesariamente tiene como toda ciencia, ciertas leyes generales, y uno solo necesita ignorar tales leyes para que la construcción del socialismo esté destinada al fracaso.

¿Cuáles son las leyes generales de la construcción del socialismo?

1) Ante todo es la dictadura proletaria del Estado de los obreros y campesinos, una forma particular de la unión de estas clases bajo la dirección obligatoria de la clase más revolucionaria de la historia, la clase del proletariado. Solo esta clase es capaz de construir el socialismo y suprimir resistencia de los explotadores y la pequeña burguesía.

2) Propiedad socializada de los principales instrumentos y medios de producción. Expropiación de todas las grandes fábricas y su gestión por el Estado.

3) Nacionalización de todos los bancos capitalistas, la fusión de todos ellos en un único banco estatal y la regulación estricta de su funcionamiento por el Estado.

4) La conducta científica y planificada de la economía nacional desde un único centro. Uso obligatorio del siguiente principio en la construcción del socialismo: de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo, distribución del buen material dependiendo de la calidad y de la cantidad de trabajo de cada persona.

5) Dominación obligatoria de la ideología marxista-leninista.

6) Creación de las fuerzas armadas que permitan la defensa de los logros de la revolución y siempre recordar que cualquier revolución no vale nada sino es capaz de defenderse a sí misma.

7) Represión de contrarrevolucionarios y agentes extranjeros.

Estas, resumidamente, son las principales leyes del socialismo como ciencia, lo que requiere que nos relacionemos frente a ellos tratándolas como tales. Si usted entiende todo esto con la construcción del socialismo en China la cosa irá bien. Si usted no lo entiende va a hacer mucho daño al movimiento comunista internacional. Por lo que yo sé, en el Partido Comunista de China hay una capa delgada de proletarios y los sentimientos nacionalistas son muy fuertes y si no llevan a cabo estas políticas de clase genuinamente marxista-leninistas y no llevan a cabo la lucha contra el nacionalismo burgués, los nacionalistas los estrangularan. Entonces no solo se dará por terminada la construcción socialista, sino que China puede que se convierta en un peligroso juguete en manos de los imperialistas estadounidenses». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Obras Completas, Tomo 18, Anotaciones en la obra «De la conversación con la delegación del Comité Central del PCCh en Moscú el 11 de julio 1949», conversación entre Stalin y Mao Zedong, 1949)

Con razón el propio Earl Browder declararía, que las únicas figuras que habían logrado distanciarse con éxito de la ortodoxia del marxismo-leninismo –que él como buen anticomunista llamaba «influencia de Moscú»–, eran Tito y Mao Zedong:

«Yo sabía que no podía mantener ese liderazgo en la lucha abierta contra la influencia de Moscú. Sólo dos líderes comunistas de la historia han logrado hacer esto: Tito y Mao Zedong». (Earl Browder; ¿Cómo Stalin arruinó el Partido Comunista de los Estados Unidos?: Entrevista en Harper's Magazine, 1960)

Dentro del Partido Comunista de la India (PCI) se empezaron a ver las primeras críticas contra el intento de «maoizar» el partido, introduciendo tesis ajenas al marxismo:

«Primeramente, debemos enfatizar que el Partido Comunista de la India ha aceptado a Marx, Engels, Lenin y Stalin como las fuentes autorizadas del marxismo. No ha descubierto nuevas fuentes del marxismo más allá de ellos. Ni se adhiere a la cuestión de algunos partidos comunistas que se declaran seguidores de la llamada teoría de nueva democracia pronunciada por Mao Zedong y dicen que es un nuevo aporte al marxismo. El Secretario de Andahra debería haber pensado diez veces antes de seguir tal formulación y tomar una posición original sobre la cuestión de las contribuciones. Es impermisible para los comunistas hablar ligeramente acerca de nuevos descubrimientos, enriquecimientos, porque tales reclamaciones han sido probadas de vez en cuando que han sido sacadas de las cloacas del revisionismo –Browder, Tito, etc.–. Se debe admitir que algunas de las formulaciones de Mao Zedong son tales que ningún partido comunista puede aceptarlas; entran en contradicción con lo que entiende el mundo de los partidos comunistas. (...) Los que contrastan el camino chino del ruso tienen varias cosas equivocadas en su mente. Primero, su idea acerca de la Revolución Rusa es equivocada. Ellos piensan que la Revolución Rusa fue lograda de repente el 7 de noviembre de 1917 –en el espectáculo de un día, en una suerte de golpe– y olvidan la obstinada lucha de tres décadas, el persistente esfuerzo para ganarse a la mayoría del pueblo durante la revolución y después. Olvidan la misma Guerra Civil Rusa. Segundo, cuando ellos contraponen el llamado camino chino, ellos buscan rechazar la hegemonía del proletariado en la revolución democrática y sienten que la Revolución China muestra que la hegemonía del proletariado no es necesaria. Que todas las referencias indirectas sobre la huelga general y el levantamiento armado están caducas, la guerra de guerrillas en las áreas rurales, la guerra civil y la lucha prolongada realmente excusan la idea de que el liderazgo del proletariado es necesario. Esta tentativa se hace en el nombre de la revolución antifeudal, la revolución agraria, y demás, en resumen una teoría de liderazgo campesino. Esto expone el carácter antimarxista de esta tendencia». (Ranadive; Lucha por la democracia popular y el socialismo, 1949)

Ranadive pese a sus acertadas críticas al maoísmo en cambio no tomaba en cuenta la persistencia de restos de feudalismo en la India:

«La primera etapa; la revolución agraria o la reforma agraria, como quieran llamarla. Los países de democracia popular en Europa pasaron por esta etapa en el primer año después de la guerra. China está ahora en esta primera etapa. La India se está acercando a esta etapa. La segunda etapa de la revolución democrática popular como se muestra en la Europa del Este se caracteriza del paso de la revolución agraria a la expropiación de la burguesía nacional. Esto es ya el comienzo de la revolución socialista. En todos los países de democracia popular de Europa las plantas, fábricas y bancos se han nacionalizados y se entregaron al Estado. China se encuentra todavía lejos de esta segunda etapa. De esta etapa también la India también está muy lejos. Aquí se habla de la redacción del periódico de la Kominform en relación con la trayectoria de China de desarrollo de la revolución. Este editorial fue un reto para los artículos y discursos de Ranadive, que consideraba que la India estaba en el camino de la revolución socialista. Nosotros, los comunistas rusos, consideramos que esta es una tesis muy peligrosa y decidimos ir contra esto y señalar que la India está en el camino de China, es decir, la primera etapa de la revolución democrática popular». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)

La contestación china a Ranadive en la Kominform con el artículo de Liu Shao-chi instigando a seguir «el camino de Mao», sumado a los fracasos del PCI en la lucha guerrillera de 1951 y las presiones de las fracciones prochinas finalmente acabaron por relevar a Ranadive del puesto de Secretario General. El acierto de los soviéticos fue señalar las desviaciones de Ranadive en materia de las etapas de la revolución y sus alianzas, pero en cambio el error de los marxista-leninistas de entonces fue no apoyar la crítica pública acertada de Ranadive sobre la nueva democracia y la guerra popular prolongada. A su caída, tomó el poder en el partido la facción más prochina liderada por Rao, que intentaba implantar el maoísmo como ideología del partido, queriendo seguir su experiencia de forma mecánica. Los marxista-leninistas soviéticos se vieron pues esta vez, en la obligación de combatir estas ideas. Stalin en diversas entrevistas tuvo que advertir contra la peligrosidad de seguir estos pasos como veremos más adelante. Si revisamos los artículos soviéticos de los años 50, observaremos ya una postura desconfiada hacia los dirigentes chinos y sus expresiones de intentar elevar a modelo universal su experiencia de dudosos resultados, en especial en los países de Asia como la India:

«Una vez más E.M. Zhukov se refirió a la cuestión de la importancia de la experiencia de la revolución china, señalando que sería absurdo menospreciar la experiencia china. Su importancia es muy grande, pero no se debe hacer un fetiche de él, considerándola como un «modelo» universal aplicable a los países de Asia. (...) El camarada Balabushevich, después de haber subrayado la enorme importancia de la experiencia china para los partidos comunistas de varios países de Oriente, estuvo de acuerdo con el orador principal de que sería muy arriesgado considerar a la revolución china y a sus formas de desarrollo como un punto de referencia obligado para las revoluciones democráticas populares en otros países de Asia. En el ejemplo concreto de la India, indicó lo erróneo de la extrapolación mecánica de la experiencia de la revolución china, que, por cierto, no se comprende profundamente, sin tener en cuenta las características específicas de la India. El camarada Nasenko también señaló lo erróneo del trasplante mecánico de la «experiencia china» a la India. Los camaradas Dyakov, Balabushevich y Levinson, en sus presentaciones, basadas en los documentos y los programas del Partido Comunista de la India y los países de Asia sudoriental, así como en los hechos concretos del movimiento revolucionario en esos países, hicieron especial énfasis en la lucha de los partidos comunistas y los pueblos de estos países por la democracia popular y por la formación de un amplio frente único antiimperialista y antifeudal». (Izvestiya; Sobre el carácter y las características específicas de la democracia popular en los países de Oriente, 1952) 

No negamos que los marxista-leninistas soviéticos y de todo el mundo debieron haber centrado muchas más sus investigaciones en la serie de deficiencias que se estaban gestando en el PCCh, sobre todo teniendo en cuenta la magnitud de China tanto por población, como por el eco de sus pasos en toda Asia. Al no haber asegurado que el PCCh se dirigiese por la vía marxista-leninista daba pie a que el revisionismo se extendiese en dicho partido y en el resto de partidos que lo tomaban como referencia en el continente. Pese a todo la responsabilidad directa recae en los marxista-leninistas chinos, y no en los marxista-leninistas del exterior.

4) ¿Cuál fue el papel de los albaneses en la lucha contra el maoísmo? ¿Fue un criticismo repentino o una crítica constante en evolución? ¿Hubo errores en el proceso?

Como han constatado ya algunos, es evidente que el material disponible hace imposible la defensa del maoísmo, pero además toda la información recopilada desde entonces revienta por completo el mito maoísta de que los marxista-leninistas albaneses no criticaron nunca a los revisionistas chinos hasta 1976, ya que hasta los medios occidentales registraron todas las divergencias:

«Es un lugar común de ciertos maoístas cuestionar la denuncia pública del revisionismo chino, que iniciara Enver Hoxha en la segunda mitad de la década de 1970, con el «argumento» malicioso e ignorante de «¿por qué Hoxha esperó a que Mao estuviera muerto?» y «¿por qué no dijo nada antes?»Es maliciosa porque parte del supuesto de que Enver Hoxha –el comunista que denunció a Jruschov, en el Kremlin, en su terreno, y frente a frente, ante todos los partidos comunistas– hubiera tenido temor de decirle sus errores a Mao Tse-tung en vida. Y es ignorante porque demuestra que los que hacen esas insinuaciones no han seguido en verdad la historia, las trayectorias y los debates en el movimiento comunista internacional desde la segunda mitad de la década de 1950, y en consecuencia no han advertido que las diferencias entre el PTA y el PCCh se remontan a casi dos décadas antes de la formal ruptura en 1978.

Están como constancias los documentos públicos emitidos por el PTA, a través de su órgano central Zëri i Popullit, a lo largo de toda la gran polémica con el revisionismo soviético y luego de la subsecuente escisión en el movimiento comunista internacional. Están como evidencias también los caminos que siguieron en la edificación del socialismo y la actuación de sus respectivas direcciones partidarias.

En la actualidad, contamos con mucha mayor información que permite establecer la evolución de las discrepancias entre el PTA y el PCCh, y concluir que la denuncia pública de Enver Hoxha es una síntesis y desarrollo de las antiguas posiciones del PTA frente a las zigzagueantes línea y políticas del PCCh. Entrevistas entre delegaciones de ambos partidos, discursos y cartas, de carácter privado, nos dan una idea de la forma, el contenido y las limitaciones en que se desarrollaron los intercambios de opiniones e informaciones entre ambos partidos. El elemento nuevo en la denuncia pública de Hoxha de la segunda mitad de los 1970s, fue, nada menos, ponerle nombre al oportunista y al oportunismo, decirlo con todas sus letras y con los calificativos correspondientes. Es precisamente este elemento nuevo el que provocó la rasgadura de vestiduras de aquellos que sólo se alimentaron con la versión unilateral del semanario Pekín Informa, pensando que el resto de partidos y organizaciones marxista-leninistas eran simples seguidores, no advirtiendo matices y diferencias importantes en el seno del renovado movimiento marxista-leninista.

La «ceguera» de ciertos maoístas contrasta notablemente con el «seguimiento» y las observaciones que hacían los analistas de inteligencia del imperialismo, sus periodistas especializados y los intelectuales burgueses sobre lo que ocurría en el campo socialista y en el seno del movimiento comunista internacional. Esta gente, a partir de documentos públicos, es decir, no secretos, estuvo más al tanto de las diferencias entre albaneses y chinos, de lo que están algunos desavisados, aún hoy, en la segunda década del siglo XXI, pese al cúmulo de información adicional que se dispone». (Tiempos Rojos; Las divergencias sino-albanesas desde la óptica de los analistas de la reacción imperialista, durante la «guerra fría», 2014)

¿Cuáles eran los temas de divergencias sino-albanesas en que los medios extranjeros se hacían eco? Citemos algunos de ellos de este artículo, para ver lo que se comentaba en aquel entonces:

a) Las diferencias en los ritmos y la forma de plantear la polémica con los revisionistas soviéticos:

«Las diferentes posiciones que los dos países [Albania y China] mantienen en el campo socialista y en el movimiento comunista internacional explican los diversos grados de intensidad en los pronunciamientos realizados. Desde el inicio de la polémica abierta en 1961, los comunistas albaneses han estado un paso adelante de los chinos y de otros «marxista-leninistas» en la gran batalla desatada en el seno del comunismo de hoy… Los dirigentes de Tirana han demostrado en muchas ocasiones su malestar cuando los chinos y otros partidos «marxista-leninistas» no siguen una incesante política anti-soviética. Esto fue evidente inmediatamente después de la caída de Jruschov. Por ese motivo, ellos siempre han hecho todo lo posible por mantener el fuego ardiendo». (RFE, Chou’s Three-Day Tirana Visit, 30 de marzo de 1965)

b) Las reservas de los albaneses sobre las consignas y los métodos de la «Revolución Cultural»:

«Los medios de comunicación albaneses…, hasta el momento, han omitido hacer la más mínima referencia al movimiento de «guardias rojos» que actualmente está trastornando la escena china. Esta inusual omisión está en claro contraste con la declaración del editorial del Diario del Pueblo del 6 de septiembre, que dice que «la revolución cultural está remeciendo el mundo».

«Al tratar de sacar conclusiones de la desconcertante omisión albanesa en comentar las dramáticas actividades de su aliado, se deben considerar una serie de puntos. En opinión de algunos observadores, se debe hacer una distinción entre la revolución cultural como objetivo ideológico y los medios para alcanzar ese objetivo (es decir, la utilización de los «guardias rojos»). En este contexto, parece haberse desarrollado una diferencia de puntos de vista entre chinos y albaneses sobre los métodos.

«Finalmente debe plantearse la cuestión de cómo afectará esto las relaciones sino-albanesas, ya que el silencio en este caso indica el desacuerdo parcial de Albania con la actual línea china, justo en el momento en que Pekín está buscando apoyo en la actual fase de la revolución… Sin embargo, los informes diarios procedentes de China demuestran que en el mismo Pekín parece no haber unanimidad en lo concerniente a la lógica del movimiento de «guardias rojos». (RFE, Albania and the «Red Guard» Movement, 7 de septiembre de 1966)

c) Las constantes tendencias hacia la búsqueda de una reconciliación china con los revisionistas soviéticos:

«Durante las últimas semanas ha surgido cierta evidencia que sugiere que los líderes albaneses están comenzando a tener suspicacias sobre el curso reciente de las relaciones sino-soviéticas, marcado por el encuentro Kosygin-Chou En-lai el 11 de septiembre. Una serie de artículos publicados últimamente en Zëri i Popullit, el vocero del partido albanés, revela una significativa discrepancia en las actitudes de albaneses y chinos hacia la Unión Soviética.

«Después del inesperado encuentro en el aeropuerto de Pekín, se ha observado una serie de misteriosos incidentes en el campo de las relaciones sino-albanesas, que tienden a dar la impresión de que existe cierta anomalía en los contactos entre los dos «íntimos camaradas de armas».

«En primer lugar, los medios albaneses nunca han informado el encuentro entre los dos Primeros Ministros. En segundo lugar, durante la celebración del 20º aniversario de la RPCh en Pekín, Albania estuvo representada por una delegación de segundo nivel del Partido y del Estado, encabezada por Haki Toska, miembro del Buró Político y Vice Primer Ministro. Un incidente que, considerando que Albania es generalmente conocida como el más cercano aliado de China, puede describirse en el mejor de los casos como «extraordinario».

«El primer signo claro de aprensión de parte de la dirección albanesa sobre los contactos entre China y la Unión Soviética, apareció en dos importantes artículos del vocero del partido albanés Zëri i Popullit. Los artículos publicados a principio de este mes contienen pasajes que parecen estar dirigidos a Pekín. El tema central de esos artículos puede ser sintetizado en una breve frase: «cuidado con la perfidia soviética».

«Los líderes albaneses que representan la posición más dogmática en el movimiento comunista internacional, no tienen nada que ganar y sí mucho que perder como resultado de un posible entendimiento sino-soviético o de un modus vivendi político entre los dos gigantes comunistas». (RFE, Sino-Soviet Contacts Arouse Hoxha’s Suspicions, 15 de octubre de 1969)

d) El acercamiento oficial y definitivo de los chinos hacia el imperialismo estadounidense para hacer contrapeso al socialimperialismo soviético:

«Muy en línea con su acostumbrada práctica de informar selectivamente, Albania hasta ahora ha omitido reaccionar oficialmente ante el sensacional anuncio de la planeada visita del presidente Nixon a China Comunista. Aunque los medios albaneses, como norma, no entran en especulaciones sobre el desarrollo mundial, la total ausencia de comentarios sobre la última movida china bien puede ser vista como expresión del recelo de Tirana ante el rápido ritmo de la normalización de las relaciones sino-estadounidenses.

«La primera indicación de lo que podría interpretarse como expresión del recelo albanés acerca de los últimos acontecimientos en las relaciones sino-estadounidenses, apareció en un editorial de Zëri i Popullit sobre el 17º aniversario del acuerdo de Ginebra sobre Indochina. Fuera de su lenguaje anti-norteamericano y anti-Nixon, que es habitual en la propaganda albanesa, el artículo es notable por una variedad de razones. Su mensaje principal es que «la naturaleza del imperialismo es inmutable», que el imperialismo norteamericano es «agresivo» y «seguirá siendo agresivo». En cuanto a la política de Nixon sobre Indochina, ZIP sostiene que el presidente norteamericano ha «utilizado métodos más astutos y sofisticados que sus predecesores», combinando la «conocida doble táctica de la fuerza bruta, la presión y el chantaje con la maniobra política, la demagogia y el engaño». Esta interesante formulación puede ser una pista de que algunos pueden haber caído en la última táctica. Otro aspecto remarcable del editorial de ZIP es que, a diferencia de anteriores comentarios albaneses sobre la cuestión de Indochina, omite referencias al rol de China como la «segura retaguardia de la región» para los pueblos indochinos. Queda por ver si las agencias de noticias chinas, que reproducen la mayoría de los comentarios de ZIP, publicará este comentario albanés sobre la situación en Indochina.

«El editorial de ZIP puede ser la primera indicación de la incomodidad albanesa, expresada en términos muy cautos, acerca de las perspectivas de los acomodos sino-estadounidenses. Por cierto, Tirana mostró una preocupación similar en septiembre de 1969, después del sorpresivo anuncio del encuentro Kosygin-Chou En-lai en Pekín». (RFE, Tirana Uneasy Over Sino-US Developments, 21 de julio de 1971).

El propio Enver Hoxha diría en clara alusión a las teorías y movimientos chinos que buscaban idealizar al imperialismo estadounidense:

«A pesar de los cambios que se han operado y se operan en el mundo, el imperialismo norteamericano ha sido y sigue siendo el principal enemigo de todos los pueblos, el mayor opresor y explotador de los demás países, el bastión de la reacción mundial. En tanto siga manteniéndose en pie, continuará también inalterable su naturaleza reaccionaria, continuará su política y su estrategia de agresión y de guerra que emana de la misma esencia de su sistema de explotación. El imperialismo norteamericano no puede subsistir sin la expansión eco­nómica, sin la intervención política y la agresión militar, sin oprimir y explotar a los demás pueblos. Lo contrario significa su muerte, abre el camino a las rebeliones y revoluciones. (...) Los acontecimientos de los últimos años confirman del mejor modo que el imperialismo de los Estados Unidos no sólo no ha renunciado a sus designios, sino que hace todo lo posible por minar la libertad y la independencia de los demás países y por establecer su dominación mundial. En todas partes blande las armas y amenaza con la guerra». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

Esto llevó a los revisionistas chinos a retirar sus delegaciones para el congreso del partido albanés:

«El VI Congreso del PTA ha proporcionado evidencia fragmentaria de las divergencias de intereses y actitudes en ciertas áreas entre el régimen de Tirana y sus aliados chinos. El énfasis de Hoxha en la necesidad de una intransigente «lucha en dos frentes, contra el imperialismo norteamericano y el socialimperialismo soviético», y su insistencia en que los verdaderos marxista-leninistas no pueden hacer concesiones a las fuerzas «revisionistas contemporáneas», parecen divergir –si no están ya en conflicto con ellas– de las tendencias actuales de la política internacional, e incluso inter-partidaria, de Pekín». (RFE, Hoxha’s Esoteric Polemics – Advice To Peking?, 12 de noviembre de 1971)

«Además de la sorpresiva ausencia de una delegación del partido chino en el VI Congreso del PTA, la escasa cobertura china de los trabajos del congreso ha ofrecido a los observadores otro acontecimiento desconcertante»(RFE, Scanty Chinese Coverage Of Albanian Party Congress, 9 de noviembre de 1971)

e) La visita de Nixon y sus consecuencias como los comunicados sino-estadounidenses:

«Un extenso editorial de Zëri i Popullit ha atacado severamente las declaraciones hechas por el presidente Nixon durante su visita a China Comunista. Las declaraciones [de Nixon] en cuestión fueron recibidas positivamente por la dirección china; en consecuencia, ese editorial de Zëri i Popullit puede ser considerado como una reprimenda albanesa a Pekín.

«Los comunistas albaneses han lanzado un feroz ataque editorial contra el presidente Nixon y, en una explícita alusión a su reciente visita a China Comunista, han rechazado categóricamente las declaraciones políticas del presidente en relación con su histórico viaje. De este modo, aunque indirectamente, Tirana se ha pronunciado por primera vez y de forma completamente negativa, sobre los recientes contactos sino-estadounidenses.

«La intención [albanesa] de preservar la pureza ideológica ante la próxima visita presidencial fue expresada sobre todo en el VI Congreso del Partido en noviembre último. Ahí Hoxha proclamó: «No es posible apoyarse en un imperialismo para oponerse al otro»(RFE, Tirana Attacks Nixon: Another Rebuke To Peking?, 8 de marzo de 1972)

Los propios revisionistas húngaros ya avistaban las divergencias sino-albanesas al respecto:

«En opinión de Varnai [autor de un artículo al respecto], las discrepancias que existen entre los intereses de gran potencia de los dirigentes chinos y las aspiraciones nacionalistas de los albaneses también afectan las expectativas de Albania en relación con China. Habiendo entendido este problema, la dirección albanesa está tratando últimamente de desarrollar contactos económicos con una serie de países comunistas de Europa del Este y también con países «capitalistas».

«¿Cuál será el curso futuro de las relaciones sino-albanesas? En opinión de Nepszabadsag, el problema es complejo. En primer lugar, los dirigentes albaneses, que tienen diferente táctica, al parecer no son capaces de lidiar con los sorpresivos cambios y giros de la dirección china. Sin embargo, por razones económicas y políticas, ellos no pueden prescindir del apoyo de China, aún si las políticas de la RPCh no son completamente iguales a las de los intereses de Albania. En vista de esto, los húngaros perciben que es difícil esperar una suerte de «ruptura» o algún «espectacular cambio» en las relaciones sino-albanesas en un futuro cercano». (RFE, Whiter Albania – A Hungarian View, 25 de septiembre de 1972)

El documento que certifica que los revisionistas chinos establecieron una política détende en la denuncia de los crímenes estadounidenses e indirectamente un pacto de no agresión y alianza contra el socialimperialismo soviético es el «Comunicado de Shangái», un conjunto sino-estadounidense de 1972, documento que sería el pilar en la base de relaciones sino-estadounidenses hasta a día de hoy que analizado por Enver Hoxha en su obra: «El viaje de Nixon a China, las conversaciones sino-estadounidenses, el comunicado final».

f) Para 1972, la disparidad de puntos de vista entre albaneses y chinos sobre multitud de temas era una evidencia que hacía a los albaneses declarar:

«[En su discurso en el aniversario del día de la independencia de Albania*, Hoxha] declaró que Albania estaba a la cabeza de la revolución proletaria»(RFE, The Albanian Way, 21 de diciembre de 1972)

Pero existen muchas cuestiones más que fueron motivo de crítica del Partido del Trabajo de Albania (PTA) hacía el Partido Comunista de China (PCCh), muchas de ellas no se hicieron públicas y solo quedaron como críticas internas. He aquí un repaso histórico para los maoístas y filomaoístas quienes niegan tal evidencia histórica. Algunos maoístas creen de manera realmente estúpida y antihistórica que la crítica del Partido del Trabajo de Albania PTA al PCCh sale de la nada tras la muerte de Mao en 1976. Acusan a Hoxha de «oportunismo». Pero nada más lejos de la realidad, hay varias pruebas documentadas de la postura crítica de Albania respecto a China. Expongamos algunos ejemplos:

1) En las primeras visitas y entrevistas entre chinos y albaneses en los años 50, los primeros inciden continuamente en los llamados errores de Stalin, basándose en los esquemas jruschovistas o inventándose otros propios para exaltar la figura de Mao. Además exigen la rehabilitación del titoismo precisamente bajo la idea de que Stalin se equivocó, los albaneses se niegan a aceptar tal pensamiento. Así mismo se rechazan conceptos liberales de los chinos como «que se abran cien flores y compitan cien escuelas de pensamiento».

2) En junio de 1962 Albania criticaría el concepto oportunista de China sobre formar un «frente antiimperialista» con el revisionismo soviético contra el imperialismo estadounidense. Se señalaría que una dirección que no cumplía un rol progresista en el interior no era garantía de poder hacerlo en el exterior, precisamente esa idea era inútil cuando el jruschovismo había presentado el acercamiento al imperialismo como eje de su política exterior.

3) En la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 10 de septiembre de 1964 se advierte el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviético. Los albaneses pedían centrarse en derrotar a las camarillas que habían usurpado el poder.

4) El 14 de octubre de 1964 tras la caída de Jruschov, la dirección china manda una delegación a Moscú para reconciliarse con la nueva dirección encabezada por Brézhnev. Chou En-lai invita el 29 de octubre a Albania a que se sume a la fiesta, pero Tirana se niega y afirma que con la caída de Jruschov no se han liquidado la línea, la política, las raíces socio-económicas del revisionismo, como se refleja en la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 5 de noviembre de 1964.

5) En la visita de Chou En-lai en nombre de la delegación china a Albania en mayo de 1966, intentó convencer a los albaneses de la teoría de que en el socialismo «persisten aún las clases explotadoras». Los albaneses rechazaron tal concepto, y explicaron que eso podría ocurrir en su país pero que en Albania las clases explotadoras habían perdido los medios de producción y habían desaparecido objetivamente como tal en tanto que clase, que otra cosa distinta era el legado ideológico subjetivo que aún quedaba.

6) En general durante los años 60 y la llamada «Revolución Cultural» en China, los albaneses dedicaron fuertes críticas como muestra el informe de Enver Hoxha: «Algunas opiniones previas sobre la «Revolución Cultural Proletaria» China», del Tomo IV de sus Obras Escogidas. Esta obra consta precisamente de un informe de Enver Hoxha presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966 para estudiar y poner de preaviso al partido de los errores en la línea china y tomar precauciones para no cometer los mismos errores que los revisionistas chinos.

7) Enver Hoxha en el informe en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1966 se va en contra de la política de la Revolución Cultural que rechaza el rol del partido comunista y da la hegemonía a la juventud. De igual modo se niegan a adoptar la postura china de hacer tabla rasa con toda la vieja cultura progresista del país y de otras naciones. Se tipificó una vez más que Albania había construido el socialismo tanto en la ciudad como en el campo, que las clases explotadoras no existían como tal, que la lucha de clases seguía siendo la fuerza motriz de la sociedad aunque ahora adoptase otras formas y tareas, y que esta se manifestaba en el interior y el exterior.

8) Durante 1968 el PTA rechaza la idea de Chou En-lai de elaborar un plan de defensa conjunta entre Albania junto a Rumanía y Yugoslavia. Los albaneses argumentan que no pueden delegar la esperanza de su defensa en los designios de unas camarillas revisionistas volubles y conectadas precisamente con el imperialismo y el socialimperialismo.

9) En la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 6 de agosto de 1971 se advierte sobre las consecuencias de la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense. Advierte que esa posición solo puede causar confusión entre los revolucionarios y dar armas a los revisionistas soviéticos para su falso antiimperialismo. Los medios internacionales de todo el mundo se hicieron eco de las divergencias sino-albanesas.

10) Enver Hoxha en el informe en el Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1976 se oponía a la visión china de la teoría de los «tres mundos» y la desviación de tomar a los países del «tercer mundo» como «fuerza motriz de la época» y otros conceptos pequeño burgueses.

11) Finalmente la publicación en 1977 del Tomo V de Obras Escogidas de Mao Zedong que abarca escritos de 1949-1957, ayudaría en gran medida a clarificar para los albaneses el porqué de las posiciones de los chinos durante los últimos años, y entender que estos errores no eran coyunturales, producto del difícil contexto, de un proceso de aprendizaje o de simple desconocimiento, sino que eran posiciones arraigadas en un pensamiento que claramente revisaba todos y cada uno de los axiomas del marxismo-leninismo y tenía unas raíces claramente incompatibles con el marxismo-leninismo.

12) En la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 29 de julio de 1978 se hace un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y se exponen los sabotajes económicos chinos recientes desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china.

En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones más que obvias dado el discurrir de los hecho.

13) Precisamente gran parte de la evolución de las críticas de los marxista-leninistas albaneses a los revisionistas chinos, quedaría registrado en la obra de Enver Hoxha: «El imperialismo y la revolución» de 1978 donde tiene un capítulo entero para exponer el «Pensamiento Mao Zedong», y es a su vez una mezcla de viejos escritos sumados a nuevos datos, reflexiones y nuevas conclusiones. Por otro lado la obra: «Reflexiones sobre China», publicada en 1979, obra de dos Tomos que contienen reflexiones del albanés: el primero sobre 1962-1972 y el segundo sobre 1972-1977 expondría toda la evolución de la política interna y externa china. Estas reflexiones respecto a China, incluían tanto posiciones de la dirigencia china de cara al interior como al exterior, y aunque se nota el carácter casual, en caliente e «informal» de muchos de los análisis, debe ser considerado como una de las mayores fuentes para estudiar el revisionismo chino durante esos años. Los marxistas-leninistas albaneses así pues estaban extrayendo y concluyendo las lecciones pertinentes.


Algunos metafísicos fanáticos de Mao no conocen o no entienden todos los sucesos y factores en la evolución de la crítica de Hoxha sobre Mao, es más, creen que refutan la crítica que Hoxha dedica a Mao mostrándonos viejos documentos donde se tiene una postura positiva de Mao, y te exponen luego otros posteriores donde se cambia de opinión y se reniega de Mao. Creen sin más análisis, que eso supone una muestra de oportunismo de Hoxha. Ignoran de forma fortuita o adrede las críticas previas del PTA al PCCh en vida de Mao y los factores a tener en cuenta como la no publicación de las obras de Mao que hicieron que se tardase tiempo en entender en toda su expresión el carácter revisionista del maoísmo. Ni siquiera se detienen a analizar y reflexionar si la crítica final de 1978 del PTA sobre Mao es correcta, solo utilizan sofismas antidialécticos que vienen a decir que porque en un momento determinado el PTA guardase esperanzas sobre el carácter de Mao mientras se le criticase, no se puede renegar de él a posteriori una vez recopilada más información y constatado sus revisiones teórico-prácticas del marxismo-leninismo.

6) La lucha de los marxista-leninistas para el desenmascaramiento completo del revisionismo chino

¿Cómo fue esta polémica dentro de los partidos marxista-leninistas?

Lo primero que hay que dejar claro es como el maoísmo tuvo influencia en estos partidos. Para inicio de los 60 muchos revolucionarios, decepcionados con el viraje revisionista que reinaba en el mundo del movimiento obrero, buscaban donde apoyarse para desarrollar su lucha antirevisionista, y en ese trayecto cayeron influenciados por la demagogia del revisionismo chino, quién ora si ora no se posicionaba a favor o en contra del revisionismo soviético y yugoslavo, pero que gracias a su potente propaganda y su lenguaje pseudomarxista podía pasar a veces entre los revolucionarios como la corriente verdaderamente marxista-leninista. 

Mucha de esta gente que buscaba escapar de la órbita de partidos sumisos a la traición de Jruschov y los revisionistas soviéticos, fueron los que fundaron nuevos partidos marxista-leninistas a principios y mediados de los 60, pero muchos de ellos tampoco escapaban a la influencia del maoísmo y su mito como supuesta tendencia antirevisionista, con lo que las direcciones de estos partidos muchas veces en mayor o menor medida aplicaban en lo sucesivo diferentes conceptos y métodos ajenos al marxismo-leninismo lo que dificultaba notablemente su consolidación. 

Estos partidos marxista-leninistas eran vistos por los revolucionarios como la forma de dar pie a las luchas antifascistas, antiimperialistas, antirevisionistas, socialistas, como las únicas organizaciones que tenían el valor de dar una herramienta a la clase obrera, donde poder agrupar a su destacamento más avanzado y donde poder dar combate al revisionismo moderno como el revisionismo soviético, que por entonces había desartculado al movimiento marxista-leninista. Y realmente muchos partidos así lo hacían, pero para cumplir tal fin de forma correcta, cualquier partido marxista-leninista debe desde sus inicios excluir o expulsar en caso de encontrárselos a los elementos sin ningún tipo espíritu científico, a aquellos que están bañados en un apego sentimental hacia las figuras históricas o las acciones de la dirigencia china, estos elementos son vectores de las viejas costumbres que hicieron fracasar a las organizaciones de la clase obrera en el pasado, esta cuestión no debe de tomarse a la ligera, de otra forma ningún partido que los mantenga entre sus filas podrá cumplir los objetivos antirevisionistas.

El maoísmo supuso un grave problema para estos nuevos partidos, ya que los partidos que no fueron capaces de librarse de este lastre y adoptaron los conceptos y teorías del maoísmo como la «nueva democracia» en lo político-económico, la «lucha de dos líneas» en el partido o la «guerra popular prolongada» en lo militar no fueron capaces de tomar una forma organizativa eficiente, una línea ideológica de pensamiento y acción fuerte. Pero tampoco llegaban a comprender y refutar a las expresiones del revisionismo moderno de forma correcta y completa, ya que al seguir las directrices de la doctrina revisionista china o seguir a ciegas directamente cada orden del momento de Pekín, perdían toda estabilidad en su línea política, toda credibilidad, y confundían a la militancia. Y es que recordemos: al basarse fundamentalmente en otro revisionismo no se está en condiciones de tener un cuerpo teórico sólido y científico para refutar a ninguna otra corriente revisionista, para organizar un partido ni para asegurar su unidad ideológica. Algo que todavía no han aprendido muchos: criticar a un revisionismo desde una posición teórica y práctica alejada de los principios marxista-leninista, conduce a que puedas cometer esos mismos errores, basar tu partido en métodos organizativos revisionistas, no garantiza su unión, y basarse en una doctrina ecléctica, no garantiza la existencia de una sola línea de pensamiento.

Hubo por tanto varias teorías y actos que pusieron de sobre aviso a los marxista-leninistas sobre el verdadero carácter de China y sus dirigentes, e hizo revisar el origen de los viejos defectos y desviaciones vistas en el proceso:


«El desarrollo caótico de la «Revolución Cultural» y sus resultados reforzaron aún más nuestra opinión, todavía no bien cristalizada, de que en China el marxismo-leninismo no era conocido ni aplicado, de que, en el fondo, el Partido Comunista de China y Mao Zedong no sostenían puntos de vista marxista-leninistas, independientemente de su fachada y de los eslóganes que solían emplear. (...) A la luz de estos acontecimientos nuestro partido empezó a ver más profundamente las causas de las vacilaciones que se habían observado en la actitud de la dirección china hacia el revisionismo jruschovista, como por ejemplo en 1962 cuando buscaba la reconciliación y la unión con los revisionistas soviéticos en nombre de un pretendido frente común contra el imperialismo estadounidense. (...) O en 1964 cuando Chou En-lai, reanudando sus esfuerzos por reconciliarse con los soviéticos, fue a Moscú para saludar la llegada al poder del grupo de Brézhnev. (...) Estas fluctuaciones no eran casuales, reflejaban la ausencia de los principios y de la consecuencia revolucionaria. Cuando Richard Nixon fue invitado a China y la dirección china, con Mao Zedong a la cabeza, proclamó la política de aproximarse y unirse al imperialismo estadounidense, quedó patente que la línea y la política chinas estaban en completa oposición al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario. Después, comenzaron a ser más evidentes los objetivos chovinistas y hegemonistas de China. La dirección china empezó a oponerse más abiertamente a las luchas revolucionarias y de liberación de los pueblos, al proletariado mundial y al auténtico movimiento marxista-leninista. Desplegó la llamada teoría de los «tres mundos», que estaba esforzándose por imponer a todo el movimiento marxista-leninista como línea general. (...) Los actos antimarxistas de la dirección china, tanto en el interior como en el exterior, pasaron a ser más abiertos y evidentes. Todo esto obligó a nuestro partido, así como a todos los demás marxista-leninistas, a reconsiderar la línea del Partido Comunista de China, las concepciones políticas e ideológicas por las que se ha guiado, la actividad concreta y sus consecuencias. Debido a ello, vimos que el «Pensamiento Mao Zedong», que es el que ha guiado y guía al Partido Comunista de China, representa una peligrosa variante del revisionismo moderno, contra la cual es preciso desarrollar una lucha multilateral en el plano teórico y político». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)


Esto no es como dicen algunos maoístas y filomaoístas un as que Hoxha se sacó de la manga en 1978, sino que como hemos visto anteriormente con los comentaristas internacionales era algo que para inicio de los 70 todos conocían en mayor o menor medida.

Para inicios de los 70, todo este tipo de cosas ya habían hecho que las relaciones entre China y Albania eran nulas, apenas manteniéndose relaciones diplomáticas y pocos formalismos más, lo mismo puede decirse para muchos partidos marxista-leninistas que dejaron de ir a China y de mantener contactos de forma progresiva. Incluso los círculos reaccionarios registraron para la posteridad las grandes divergencias sino-albanesas en temas como el acercamiento sino-estadounidense, la Comunidad Económica Europea (CCE), el trato con los nuevos partidos marxista-leninistas, y otros temas candentes:

«Durante 1972, las posiciones de los dos cercanos aliados sobre su actitud hacia los Estados Unidos tendieron a distanciarles aún más. Paralelo a los divergentes puntos de vista sobre esta cuestión política fundamental, Pekín y Tirana empezaron a reaccionar de forma diferente ante algunos acontecimientos y políticas importantes en el escenario internacional: la crisis de Malta, la consolidación del Mercado Común, la Ostpolitik de Alemania Occidental y la reelección de Brandt, y el movimiento «marxista-leninista», para mencionar unos cuantos. Mientras los albaneses han demostrado un inflexible apego a la teoría revolucionaria, los chinos –en línea con su giro en las prioridades de política exterior– han demostrado una predilección por la Realpolitik: un cambio de la raison d’ideologue a la raison d’état. Muchos discursos e informes publicados recientemente por Tirana y Pekín atestiguan el hecho de que no existe completa unanimidad de puntos de vista sobre diversos desarrollos políticos internacionales de importancia». (Radio Europa Libre; El camino albanés, 21 de diciembre de 1972)

Enver Hoxha escribía en 1973 que la línea de los chinos era opuesta a la de los albaneses, que las relaciones eran puramente formales, diplomáticas:


«Respecto a los partidos comunistas marxista-leninistas y los grupos revolucionarios, los chinos actúan de la misma manera que los soviéticos. Tienen miedo al «descrédito», a perder la «buena reputación» que han adquirido entre la burguesía estadounidense y la mundial. Por eso los chinos no pueden estar de acuerdo con la línea marxista-leninista revolucionaria de nuestro partido. Tampoco están de acuerdo con nuestra política interior y exterior. Y lo manifiestan. Chou En-lai, Li Sien-nien y Mao Zedong han roto los contactos con nosotros, y los existentes son puramente formales, diplomáticos. (...) ¿Cómo podría estar de acuerdo China con nuestra política exterior, cuando concluye acuerdos con los Estados Unidos, con Japón, con Alemania Federal, con la España de Franco, en unos momentos en que nosotros no sólo no los establecemos, sino que desenmascaramos de continuo su política imperialista y fascista?». (Enver Hoxha; Las «avispas» burguesas recogen la miel del jardín de las «cien flores»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 20 de abril de 1973)

A estas divergencias sino-albanesas, unas de ellas de la línea de la política interior, se le sumaban muchas otras divergencias que partían en que los marxista-leninistas albaneses no aceptaban varias de las teorías y prácticas de los revisionistas chinos concernientes a la política exterior. 

«Entre las variadas cuestiones donde Pekín y Tirana parecen en desacuerdo está la desaprobación albanesa sobre la teoría china de los «tres mundos», los contactos de Pekín con Estados Unidos, y la evaluación de la OTAN y la Comunidad Económica Europea, las cuales Pekín ve a ambas favorables para contrarrestar el poder soviético, mientras Triana muestra una total obstinación contraria sobre dicha postura.

En los años 70, y en particular durante el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1976, la denominación común de las diferencias sino-albanesas se convirtieron en la llamada teoría de la lucha en «dos frentes»; en la cual los albaneses apoyan su extremadamente dura línea política que tiene el lema: «Es imposible usar a un imperialismo para oponerse a otro». Casi diametralmente opuesto al enfoque albanés sin compromisos en la teoría revolucionaria, China, en línea con su cambio en la prioridad de su política extranjera evidente desde que Chou En-lai lanzase su famosa diplomacia del ping-pong, ha manifestado estar por la Realpolitik: un cambio de raison d' idéologie a raison d' estat. Con el paso del tiempo, uno puede atestiguar el declinamiento gradual en la completa unanimidad de los puntos de vista de los dos aliados en las varadas cuestiones ideológicas y en los importantes desarrollados de la política intencional. Los líderes albaneses persiguen una consistente línea agresiva en las cuestiones en consideración, mientras Pekín finge olvidar el reto de la polémica albanesa. El VIIº Congreso del PTA elevó el desafió albanés a un campo teórico, canalizando así las relaciones sino-albanesas a la colisión en curso. Las facciones inspiradas en Tirana del movimiento «marxista-keninista» tomaron la iniciativa de las directivas del VIIº Congreso como se verá más abajo iniciando un áspero diálogo ideológico contra los nuevos «oportunistas» del movimiento «marxista-leninista»; en clara alusión al liderazgo chino». (Radio Europa Libre; Albania, China y los partidos «marxista-leninistas», 12 de julio de 1977)

Poco a poco los albaneses se convencieron que estas desviaciones no eran ocasionales como hemos visto, sino que tenían una honda tradición. Del mismo modo empezaron a señalar que las desviaciones de la nueva dirección china liderada por Hua Kuo-feng y Deng Xiaoping eran la herencia del propio Mao. 

Todo esto ponía a los verdaderos marxista-leninistas en la tesitura de tener que hacer una evaluación de todos estos temas y de muchos de los anteriores: donde a la fuerza tenían que ir dándose cuenta de las aberraciones del revisionismo chino como ya empezaban a analizar el Partido del Trabajo de Albania (PTA) y otros partidos marxista-leninistas:

«En lo que llaman el «segundo mundo», «el tercer mundo», los «países no alineados» o los «países en vías de desarrollo». Todos estos nombres, que se refieren a las diversas fuerzas políticas que actúan en el mundo de hoy, se camuflan y no destacan el carácter de clase de estas fuerzas, las contradicciones fundamentales de nuestra época, el problema clave que premia hoy a todos a escala nacional e internacional: la lucha implacable que entregan el mundo burgués-imperialista, de una parte, y el socialismo, el proletariado mundial y sus aliados naturales, por otra parte. (...) Las denominaciones de «tercer mundo», «países no alineados», o en «vías de desarrollo» suscitan la ilusiones entre las amplias masas que luchan por la liberación nacional y social, y de que podrían encontrar allí un refugio contra la amenaza de las superpotencias. Pero estas denominaciones escoden la efectiva situación de la mayoría de estos países que, de una manera u otra, mantienen lazos políticos, ideológicos y económicos de dependencia tanto con las superpotencias como con las antiguas metrópolis. (...) Nuestro partido presenta y defiende la tesis que cuando las superpotencias tanto como cuando se acercan entre ellas como cuando se riñen entre sí, son otras naciones las que pagan los platos rotos. La colaboración y la rivalidad entre las superpotencias presentan ambas caras de una realidad contradictoria, son la principal expresión de la misma estrategia imperialista que tiende a privar a los pueblos su libertad y a dominar el mundo. Constituyen el mismo peligro, es por eso que ambas superpotencias son los principales y los más peligrosos enemigos  de los pueblos, y es por eso que jamás se puede apoyar en un imperialismo para combatir el otro o para escapar de él. (...) El Partido del Trabajo de Albania, el Estado y el pueblo albanés se declaran en contra de la OTAN y el Pacto de Varsovia, contra el Consejo de Ayuda Económica Mutua y el Mercado Común Europeo, y contra las organizaciones que son los instrumentos que fomentan la política expansionista de las dos superpotencias». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Efectivamente crítica contra la teoría de los tres mundos fue la piedra de toque para diferenciar en un inicio a los oportunistas y seguidistas de los marxista-leninistas. El 4 de noviembre de 1977 varios partidos marxista-leninistas firmaron un comunicado conjunto en el cual figuraba una adhesión a estas tesis. Firmaron el PCE (m-l), el PCI (m-l), el PCG (M-L), el PCA/ entre otros, pese a todo todavía se mantenía la fe en «Mao Zedong como gran figura marxista-leninista». La crítica se extendió por todo el mundo. 

Tomemos otro ejemplo. Los marxista-leninistas brasileños dirían:

«Era un momento en que este tercer mundo, mundo de los países no alineados o de los países en vías de desarrollo –tres definiciones, que expresan el mismo contenido– parecía estar unido y lograr éxitos considerables. Este «mundo» se adelantó entre los años 1972-1973. (...). La elevación del precio del petróleo fue aclamado como la liberación de los países oprimidos por el imperialismo y la demanda de la evaluación de las materias primas del tercer mundo se señaló como un nuevo camino para la liberación nacional. El tercer mundo se puso de moda. Allende en Chile, Perón en Argentina, Velasco en Perú, Fidel Castro en Cuba, todos se consideraban como pertenecientes al tercer mundo. De hecho, incluso Geisel se enamoró de esta tendencia. Precisamente en este momento determinados revolucionarios y círculos socialistas comenzaron a cantar alabanzas al tercer mundo y se consideran como una parte integrante de la misma, ocultando las diferencias de principio entre el socialismo y el capitalismo.

Nuestro partido nunca aceptó esta asombrosa clasificación, este harapo como bandera del frente mundial antiimperialista. Ya en 1973 se puso de manifiesto la incoherencia y oportunista carácter implícito en esta teoría:

«La perspectiva de una tercera posición que se están dando el movimiento antiimperialista es falsa, teórica y políticamente». (Publicado en un artículo de A Classe Operaria, 1973)


Ahora, le guste a sus apologistas o no, el concepto del tercer mundo está en crisis. La llamada independencia de la mayoría de estos países no fue más que una ilusión pasajera. Los cambios han tenido lugar en casi todos ellos, lo que ha puesto fin al supuesto antiimperialismo de sus gobiernos. Se han convertido aún más en países dependiente del capital financiero internacional –incluyendo de la Unión Soviética–. Según las cifras publicadas recientemente por la Conferencia de Comercio y Desarrollo de la ONU, sobre la base de las cifras dadas a conocer por el Banco Mundial, la deuda externa de estos países en 1974 fueron de 80 mil millones de dólares, mientras que ahora han llegado a 240 mil millones de dólares». (Partido Comunista de Brasil; Mantener en alto la bandera invencible del marxismo-leninismo, 1977)

Hubo casos como el del PCE (m-l) donde se aceptó que el tercermundismo era un error porque:

«1. Niega la lucha de clases como motor de la historia. 
2. Niega el carácter de nuestra época y el papel del proletariado como fuerza revolucionaria dirigente.
3. Ignora las contradicciones esenciales, reduciéndolas a una sola.
4. Al señalar la necesidad de luchar contra el socialimperialismo ruso, enemigo de los pueblos del mundo, dejan de lado la lucha contra el imperialismo yanqui al que casi llegan a presentar como un amigo de los pueblos.
5. Embellece la OTAN, al Mercado Común, y llama a los pueblos a apoyar el capitalismo para fortalecer sus ejércitos burgueses.
6. Al preconizar la alianza del «segundo» y «tercer mundo», preconizan la alianza de los pueblos oprimidos con las potencias neocolonialistas de viejo y nuevo tipo.
7. Al hablar de la necesidad de aprovechar las contradicciones interimperialistas, olvidan que esas contradicciones hay que utilizarlas al servicio de la revolución, y no a la inversa.
8. Oculta el papel de los movimientos revolucionarios, de las luchas obreras en los países capitalistas, de la revolución proletaria.
9. De hecho preconizan una alianza de la burguesía contra el socialimperialismo ruso, y deja de lado la lucha de los pueblos contra las dictaduras de Pinochet, Suharto, Mobutu, Agostinho Neto, etc.
10. Deja de lado la lucha contra el revisionismo y oculta el siniestro papel de revisionismo yugoslavo –al que incluso llegan a embellecer–.
11. Al presentar como «peligro principal» de hecho, solamente al socialimperialismo ruso, sabotea en realidad la lucha por la independencia nacional, aconsejando, incluso, el mantenimiento de un «stato quo» en las zonas de dominio yanqui y neocolonialismo occidental.
12. Al presentar al imperialismo yanqui como fuerza decadente y al socialimperialismo como fuerza ascendente, olvidan que la única fuerza ascendente es el proletariado internacional, y que el imperialismo en nuestra época está en decadencia, tanto el yanqui como el ruso y todos los imperialismos, en tanto que punto de vista estratégico; y en lo táctico, la «decadencia» del imperialismo yanqui no es tal como para que haya dejado de ser una gran amenaza y un grave peligro para los pueblos, el imperialismo yanqui continúa explotando ferozmente a la mayor parte del mundo». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IIº Congreso del PCE (m-l), 1977)

Pero en cambio, focalizaban la culpa de la teoría en Hua Kuo-feng y Deng Xiaoping, negando toda la responsabilidad de Mao:

«La llamada teoría de los «tres mundos», está actualmente en el centro de la polémica que se lleva a cabo en el seno del MCI (m-l.). Nuestro Partido ya ha dado su opinión al respecto sobre esta «teoría», en un artículo publicado en VANGUARDIA OBRERA en mayo pasado, así como en los diferentes mítines internacionalistas a los que hemos asistido en los últimos meses. Sin embargo, es importante analizarla más en detalle, pues de ella, de su aceptación o rechazo, depende en lo fundamental la táctica y la estrategia de los partidos marxistas-leninistas. (...) ¿De dónde ha salido pues, esta «teoría» de los «tres mundos»? No ha sido de Lenin. Se ha oído por primera vez en boca de Deng Xiaoping. Y  Deng Xiaoping ha sido por dos veces criticado y separado del Partido Comunista de China (PCCh), por revisionista y complotador. Y Y esto cuando aún vivía el camarada Mao Zedong». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IIº Congreso del PCE (m-l), 1977)

El propio PCE (m-l) rectificaría esta posición en 1979; dándose cuenta de que Mao no solo era el responsable de la línea china del tercermundismo, sino de toda la línea errada en el PCCh de las últimas décadas.

Si bien la mayoría de partidos marxista-leninistas aceptaban que la teoría de los tres mundos era antimarxista, no todos estaban dispuestos a aceptar que esa teoría provenía de las teorías y las prácticas del propio Mao, ni muchos de ellos estaban dispuestos a aceptar después de tantos años de maoísta que las críticas de los marxista-leninistas albaneses extensibles a Mao en otros campos fuesen posibles y ciertas. Aquí entró en juego el sentimentalismo y la falta de autocrítica de las propia trayectoria de muchos de los partidos.  ¿Que facilitó el destapar el pastel? La publicación en 1977 del Tomo V de Obras Escogidas de Mao Zedong que cubrían el lapso de obras de 1949 a 1957 ayudó a muchos a ver que las críticas hacía el revisionismo de Mao no eran imaginaciones, muchos otros cuestionaron como último recurso la validez de esos textos, pero lo cierto era que muchos de los revisionistas ya se habían formado bajo esas obras que fueron publicadas no oficialmente en Europa y otros lugares. La apertura de diversos cables diplomáticos sino-estadounidenses de los años 30 y 40, así como de las reuniones de Nixon y Ford con Mao y Chou, también ayudó a convencer a los escépticos. Y por si no fuera poco, solo hacía falta mirar atrás en los últimos años para darse cuenta, que toda la política exterior china no salía de la nada.

Aunque algunos marxista-leninistas cayeron preso de las trampas de los revisionistas chinos bajo su charlatanería y demagogia, muchos lograron llegar a momento en que despertaron. El tiempo, como siempre, hizo que los revisionistas se mostrasen tal y como son cuando el desarrollo político interno y externo les puso a prueba sucesivas veces, y así la palabrería de los chinos quedó evidenciada con su propia práctica antimarxista multitud de veces. Esto provocó primero los recelos de los marxista-leninistas del mundo sobre las teorías y prácticas chinas, y seguidamente cuando las voces de denuncias eran clamorosas y la actitud china de arrogancia y provocación, en vez de aclaración y autocrítica, se tipificó que estas desviaciones, junto al estudio de otras precedentes, constituían una desviación además consciente del marxismo-leninismo. Esto demuestra que los revisionistas no se pueden camuflar eternamente, tarde o temprano salen a la luz con una práctica cada vez más evidente, y sus palabras de fidelidad a los principios marxista-leninistas quedan en papel mojado.

El origen, desarrollo y esencia del revisionismo chino solo se pudo discernir con claridad a finales de los 70. Una de las causas de tan tardía exposición es el desconocimiento y la falta de información de muchos hechos de hecho los revisionistas chinos intentaban ocultar esto al mundo alterando sus obras, reduciendo el número de delegaciones o negándose a participar en los eventos internacionales de los partidos marxista-leninistas para confrontar las divergencias, etc.

Si bien los primeros textos de los marxista-leninistas soviéticos o de la Komintern pueden servirnos para entender los inicios del revisionismo chino, pero en esta época el revisionismo chino no salió abiertamente con sus eslóganes ni sus actos más antimarxistas, digamos que era la época en que más se camuflaba, por su miedo a ser denunciado como el titoismo, como Mao Zedong confesaría en 1956 ante la delegación yugoslava en el VIIº Congreso del PCCh de 1956. Cuando el revisionismo chino empezó a mostrarse más abiertamente fue tras la muerte de Stalin en marzo del 1953, ahí los chinos se mostraron sin pudor tanto en su teoría como en sus actos. 


¿Pero se cometieron errores? Por supuesto, y algunos de gran calado.

No podemos pasar por alto que hecho de que muchos partidos marxista-leninistas incluido el Partido del Trabajo de Albania (PTA) tuvieron demasiada paciencia e hicieron demasiadas concesiones durante el proceso cuando ya conocían varios de estos hechos. En el caso de los marxista-leninistas soviéticos y albaneses, el hecho de haber detectado algunas desviaciones –aunque no todas– desde un inicio tan temprano, tendrían que haberles puesto en alerta y ser más cautos y duros –como luego fueron los albaneses en su etapa final cuando eran conscientes de muchas más cosas–. En general muchas figuras y partidos marxista-leninistas pecaron claramente de regalar hacia los revisionistas chinos en sus reuniones entre delegaciones, cartas entre partidos y declaraciones de felicitaciones en ocasiones aniversarios, epítetos de un carácter exaltado, exagerado y formal donde se daba una idea distorsionada del partido y la dirección china, lo que ayudaba a los revisionistas chinos en sus fines propagandísticos de país socialista e internacionalista, de «gran partido marxista-leninista», y de Mao Zedong y sus actos como una «gran figura marxista-leninista». Incluso cuando se colaboraba en esto dejándose llevar por los formalismos de la diplomacia no tiene justificación alguna; los marxista-leninistas deben ser conscientes en todo momento de qué dicen y hacia quién. Al igual que cuando se hacía esto en gran parte de las veces sin conocer –o al menos muy poco– la realidad que se decía exaltar, tampoco sirve para estar libre de error; pues un marxista-leninista no emite conclusiones precipitadas sin estar enterado de lo que habla. En resumidas cuentas los marxista-leninistas no se deben precipitar nunca y dejarse llevar regalando este tipo de epítetos, mucho menos al conocer ya ciertas desviaciones en una figura o partido; no se debe elevar nunca por los cielos lo que no se conoce bajo términos generales, sino solo hablar de lo concreto que se conocen y con total seguridad La propaganda y la historiografía revisionista ya ha tipificado dentro del comunismo a suficientes figuras, países y partidos históricos antimarxistas, los marxista-leninistas no debemos engordar la lista de falsos mitos, sino sopesar las cosas sabiendo donde se pisa. Los marxista-leninistas de la época deberían haber investigado más a fondo la historia del Partido Comunista de China (PCCh), sus actos recientes, y deberían haber valorado a sus figuras y a su país en su justa medida, jamás por encima, para luego tener que arrepentirse de lo escrito o dicho. Estos errores –mezcla de seguidismo, formalismo, sentimentalismo, cobardía, etc.– fueron unos errores colectivos de todos los individuos y partidos marxista-leninistas que costó muy caro a todo el movimiento marxista-leninista internacional, ya que dio alas y tiempo al revisionismo chino a consolidar su influencia e influenció gravemente a los partidos marxista-leninistas, e incluso como ya sabemos, su tardía exposición hizo que muchos partidos no pudieran superar ya los defectos de esta herencia, y acabaran naufragando. ¡¡Que grandes beneficios hubiera tenido el movimiento marxista-leninista si el revisionismo chino hubiera sido investigado y expuesto desde los epítetos mencheviques, browderistas y proestadounidenses de Mao Zedong en los años 30!!». 

Eso no quita otra cuestión: quienes mejor aprovecharon la crítica al tercermundismo y la salida de nuevas informaciones del periodo maoísta para reflexionar y realizar un análisis completo y exacto del origen y evolución del revisionismo chino fueron los marxista-leninistas albaneses. Tanto en el inicio como en el final de la exposición del revisionismo chino a nivel mundial, los marxista-leninistas albaneses fueron los que más méritos cosecharon tanto por número de materiales como por su calidad. En especial hay que decir que las obras de Enver Hoxha fueron de una relevancia especial, fundamental, para desmontar al revisionismo chino a escala mundial:

«La publicación del libro: «El imperialismo y la revolución» de 1978, así como otras como: «Reflexiones sobre China» de 1979, estuvieron determinadas por la directa aparición en escena de una peligrosa variante de revisionismo, el revisionismo chino. (...) La publicación del libro: «El imperialismo y la revolución» tuvo un gran eco en la opinión pública mundial. Dicho libro se convirtió en objeto de cientos de comentarios y conoció de numerosas publicaciones en diversos países y variadas lenguas del mundo. Fue altamente apreciado por los auténticos marxista-leninistas de todos los continentes, por varias organizaciones y movimientos revolucionarios, especialmente en América Latina, África y Asia. Junto algunas otras obras del camarada Enver Hoxha y otros documentos de nuestro partido, el libro: «El imperialismo y la revolución» jugó un rol primordial, en tanto que base ideológica y teórica de la nueva diferenciación que se operó entre las filas del comunismo mundial y revolucionario tras la aparición abierta del revisionismo chino y su denuncia. Esta diferenciación condujo a la creación de nuevos partidos marxista-leninistas y a la purificación de las influencias negativas del maoísmo entre los ya existentes. A este respecto, el libro del camarada Enver Hoxha fue especialmente importante para disipar las ilusiones difundidas por los revisionistas chinos en torno al «pensamiento Mao Zedong», al que supuestamente denominaron el marxismo-leninismo de nuestro tiempo y la fase superior de su desarrollo». (Agim Popa; Obra de gran valor todavía actual para la causa de la clase obrera y de los pueblos amantes de la libertad; A ocasión del décimo aniversario de la publicación del libro del camarada Enver Hoxha «El imperialismo y la revolución», 1985)

También el histórico trabajo del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista encabezado por el inolvidable Ernst Aust es de remarcar. A diferencia de muchos otros que siguieron los dogmas del revisionismo chino para no perder credibilidad, y otros que simplemente dejaron de reclamarse maoístas pese a su pasado y a que muchos de sus conceptos eran aplicados igualmente, los marxista-leninistas alemanes decidieron abrir un periodo de varios meses para discutir que era el maoísmo después de las nuevas revelaciones y hasta que punto había influido al partido desde su fundación, tomándose el nuevo congreso de 1978 como punto para ello, sirviendo de ejemplo de como se lleva a cabo una rectificación de manera marxista-leninista, sin miedo ni complejos. Las labores de Aust en la lucha contra el maoísmo fueron reconocidas por el resto de partidos hermanos, en su fallecimiento se dijo:

«Nosotros, los daneses marxista-leninistas, recordamos con gratitud la ayuda internacionalista que nos encontramos por parte del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista bajo la dirección del camarada Ernst Aust, en la lucha por la unidad de las fuerzas marxistas-leninistas en Dinamarca durante la lucha contra el revisionismo chino, es decir contra las llamadas ideas del Pensamiento Mao Zedong en los 70».  (Telegrama del Partido Comunista de Dinamarca (marxista-leninista) al Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista en ocasión del fallecimiento del camarada Ernst Aust, 25 de agosto de 1985)

La postura albanesa contra el revisionismo chino fue endureciéndose desde inicio de los 70 criticando los aspectos en lo que podían emitir una crítica más documentada y también en los aspectos que veían más necesario hacer énfasis para deslindar a los partidos marxista-leninistas de la dirección china.

7) La postura marxista-leninista frente a los que pretenden la unidad con el revisionismo chino

Uno no puede fiarse de lo que una persona o grupo diga de sí mismo, sino que hay que mirar lo que dicen sus acciones:

«¿Quién, excepto los burócratas incurables, puede fiarse sólo de documentos escritos? ¿Quién, excepto los ratones de biblioteca, no comprende que a los partidos y a los líderes hay que comprobarlos, ante todo, por sus hechos, y no sólo por sus palabras? La historia conoce a no pocos socialistas que suscribían complacidos cualquier resolución revolucionaria, con tal de zafarse de los críticos importunos. Pero esto no significa, ni mucho menos, que llevaran a la práctica estas resoluciones. La historia conoce, además, no pocos socialistas que exigían a voz en grito a los partidos obreros de otros países las acciones más revolucionarias que pueda haber. Pero esto no significa, ni mucho menos, que no cediesen en su partido o en su país ante sus oportunistas, ante su burguesía. ¿No nos enseñó por esto Lenin a comprobar los partidos revolucionarios, las tendencias, a los líderes, no por sus declaraciones y resoluciones, sino por sus hechos?». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre algunas cuestiones de la historia del bolchevismo, 1931)

Como explicamos en su momento, esta prueba de verificación es lo que el tiempo y el desarrollo dialéctico impone a los oportunistas, y lo quieran o no es inevitable:

«Para fortuna nuestra, el transcurrir histórico destapa las carencias de los revisionistas poco a poco viendo como exige el método marxista-leninista del conocimiento de la verdad, que la teoría llevada a la práctica es donde se comprueba si realmente las teorías de los supuestos «marxista-leninistas» son ciertas, por ello el tiempo y la actividad práctica de los revisionistas van dando muestras y pruebas evidentes a las masas de su propia falsedad e inconsistencia». (Equipo de Bitácora (M-L); Diferencias entre unidad entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes de dicha doctrina, 2013)

¿Y qué nos enseñan los clásicos del marxismo-leninismo sobre la unidad? Primero crear un partido que asegure la unidad ideológica marxista-leninista en oposición a las corrientes antimarxistas:

«Como hemos dicho, la unidad ideológica de los socialdemócratas [así se llamaban los marxistas revolucionarios, hasta que tras la Primera Guerra Mundial se autodenominaron comunistas, para diferenciarse de la socialdemocracia de la II Internacional - Anotación de Bitácora (M-L)] rusos está aún por crear, y para ello es, en nuestra opinión, necesario tener una discusión abierta y global de las cuestiones fundamentales de principios y tácticas planteadas por los «economistas», bernsteinianos y «críticos» de hoy en día. Antes de que podamos unir, y con el fin de que podamos unirnos, debemos en primer lugar, trazar líneas firmes y definidas de demarcación. De lo contrario, nuestra unidad será puramente ficticia, la cual ocultará la confusión reinante, por ello es necesario aglutinarnos para su eliminación radical. Es comprensible, por tanto, que no tenemos la intención de hacer nuestra publicación un mero almacén de diversos puntos de vista. Por el contrario, vamos a llevar a cabo esta labor en el espíritu de la tendencia estrictamente definida anteriormente. Esta tendencia puede ser expresada por la palabra marxismo, y no hace falta añadir que defendemos el desarrollo coherente de las ideas de Marx y Engels y enfáticamente rechazamos las equivocadas, imprecisas, y oportunistas «correcciones» que Eduard Bernstein, Peter Struve, y muchos otros han puesto de moda». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Declaración del Consejo de Redacción de Iskra, 1900)

Por tanto:

«¡La unidad es una gran cosa y una gran consigna! Pero la clase obrera necesita la unidad de los marxistas y no la unidad de los marxistas con los enemigos y los falseadores del marxismo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Unidad, 1914)

Resulta de esto, que la unidad entre los miembros de un partido comunista sólo será factible pues, en base a una unión ideológica basada en el marxismo-leninismo y en la lucha para defender su ideales contra distorsionadores de todo pelaje, lucha que debe aplicarse sin piedad rechazando las ofertas de unidad del revisionismo y el cese de la polémica, ¿leen bien?:

«La experiencia muestra que solo sobre la base de una lucha sin piedad contra el oportunismo y revisionismo de toda huella es posible preservar, fortalecer y continuar temblando la unidad marxista-leninista. Desde esta concepción, los «argumentos» de aquellos que quieren sofocar y extinguir la lucha contra el oportunismo y el revisionismo bajo el pretexto de «evitar polémicas» y preservar la «unidad» carecen de fundamento; de hecho, son centristas, antimarxistas y estafadores. El Partido del Trabajo de Albania y los demás partidos marxista-leninistas hermanos rechazan firmemente tales intentos. Ellos han librado y están librando una lucha de principios sin compromisos contra todos aquellos que han traicionado el marxismo-leninismo y dividen así la unidad revolucionaria, sean soviéticos, yugoslavos, italianos, franceses, españoles, chinos u otros». (Agim Popa; Los partidos marxista-leninistas; la fuerza motriz del movimiento revolucionario actual, 1978)

¿Cómo reaccionan los revisionistas ante tal principio marxista-leninista de mantener la unidad dentro y fuera del partido sin piedad hacia el revisionismo?

«Pero, ¿cuál es la actitud que mantienen con respecto a esta cuestión los revisionistas modernos? Ellos no solamente han renunciado a la lucha contra los escisionistas del movimiento obrero, los cabecillas derechistas socialdemócratas, sino que además están por la unidad «a toda costa» y «a cualquier precio» con estos escisionistas y traidores. Los revisionistas se lanzan asimismo contra todos los que combaten a los cabecillas derechistas socialdemócratas y desenmascaran su traición considerando esta lucha como actitud «sectaria» y «dogmática», como «insultos», «ofensas» y «ataques dañinos», etc. (...) Independientemente de las consignas demagógicas que emplean para engañar a las masas, los revisionistas modernos están, en efecto, no sólo por la «unidad a toda costa» con los socialdemócratas, incluyendo también a sus cabecillas traidores, sino que han ido más lejos al expresarse por la unidad y la colaboración con aquéllos «sobre cualquier base». (Enver Hoxha; Los revisionistas modernos en el camino de la degeneración socialdemócrata y su fusión con la socialdemocracia, 1964)

¿Cuál es la actitud de los revisionistas en cuanto a la cuestión de establecer las bases ideológicas para constatar la adhesión al marxismo-leninismo que garantice la unidad a nivel de partido primero, y a nivel de relaciones internacionales, segundo? Evitar la polémica sobre los principios ideológicos:

«Los maoístas y sus abogados revisionistas desean evitar la polémica y luchan por conseguirlo. La polémica marxista-leninista siempre ha atemorizado a los revisionistas, tanto a los jruschovistas como a los maoístas. Precisamente en su última carta, en la que nos atacan, los revisionistas maoístas dicen que «no les responderemos, porque no queremos polemizar». No hemos polemizado, lo único que hemos hecho ha sido decir abiertamente lo que pensábamos. Los chinos y sus abogados hubieran querido que no expresásemos nuestros puntos de vista, esto es, que los maoístas expresaran, los suyos y nosotros los aprobáramos si chistar como verdades universales. ¡¡Muy sutiles!!». (Enver Hoxha; El «abogado» charlatán de la podrida línea china; Reflexiones sobre China, Tomo II, 14 de febrero de 1977)

Esta es su reacción, ya que:

«Es sabido que el objetivo del revisionismo moderno es asegurar su unidad en la diversidad, para liquidar la unidad de los marxista-leninistas». (Enver Hoxha; Las manifestaciones de los partidos marxista-leninistas y la actitud de China; Reflexiones sobre China, Tomo II, 28 de abril de 1977)

¿Hay cabida para las vacilaciones, la colaboración, las sonrisas y buenas palabras con el revisionismo? No, de hecho hay que hostigar a quienes tituben contra la lucha del revisionismo, sepan de paso, que no combatir al revisionismo –en la teoría y la práctica– presupone el facilitar que un individuo –a título individual– y un partido –a nivel colectivo– caiga conscientemente o inconscientemente en las desviaciones de dicha corriente:

«La lucha heroica y consecuente de los marxistas-leninistas arrancará muchas máscaras. Si no es hoy, en un futuro próximo serán indudablemente desenmascaradas las maquinaciones de quienes quieren jugar el papel de centristas –alusión al Partido Comunista de Rumanía, al Partido Comunista del Japón y al Partido del Trabajo de Corea–, de quienes de palabra defienden los principios, pero de hecho los deforman al socaire de la «independencia», de las «condiciones específicas», y todo para disimular su alejamiento progresivo del marxismo-leninismo y de la unidad internacionalista de los marxista-leninistas en el mundo. Es necesario que los marxistas-leninistas refuercen su unidad sin prestar atención a las calumnias y las consideraciones de los revisionistas. Respecto a las formas de organización que debe tomar esta unidad, es preciso meditarlas y concretarlas. (...) Es necesario que todos los comunistas revolucionarios, todos los partidos marxistas-leninistas auténticos superen con coraje y sin vacilación y eliminen definitivamente todos los obstáculos que los revisionistas modernos han puesto en nuestro camino hacia la unidad marxista-leninista». (Enver Hoxha; El golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que extraen de el los comunistas, 11 de mayo de 1966)

Por tanto para los marxista-leninistas queda claro que:

«Nuestro partido piensa que la polémica pública es indispensable, es una escuela para todos los comunistas, ya que les ayuda a distinguir la verdad de la mentira. Los revisionistas estarían encantados si se hablara de ellos de forma general, si no se les golpeara abiertamente y si no se llamara a las cosas por su verdadero nombre. Pero el revisionismo y la traición no son sombras, sino una realidad viva, están socavando el socialismo y la lucha de los pueblos. Por tanto, se debe combatir esta realidad y no su sombra, si es que los marxistas no desean caer en posiciones quijotescas. Nuestro partido sostiene que en ningún caso se debe permitir que los revisionistas jruschovistas aprovechen una situación de tranquilidad para consolidar sus posiciones y para continuar sin obstáculos su obra traidora. Debilitar, por poco que sea, la lucha contra el revisionismo moderno, con el pretexto que sea, significa alejarse de los principios. Y los principios no se pueden ni se deben sacrificar jamás a cambio de intereses y beneficios momentáneos, de carácter económico o de cualquier otro carácter. Nuestro partido opina que la situación es de tal naturaleza que ningún partido ni persona que se llame comunista o revolucionario, puede permanecer indiferente, esperando el ataque revisionista y limitándose exclusivamente a saludar la lucha que los demás libran contra el revisionismo. El tiempo no espera. Los marxista-leninistas deben estar a la ofensiva y no a la defensiva, al ataque y no en retirada. No han temido ni temen a los revisionistas, a sus amenazas ni a sus presiones. El temor es ajeno a los marxista-leninistas, tanto en la lucha contra el imperialismo como en la lucha contra el revisionismo. Sólo los revisionistas le tienen miedo al imperialismo y al marxismo-leninismo. Tener miedo a los revisionistas significa temer aún más al imperialismo y no confiar en la fuerza ni en el triunfo del marxismo-leninismo. (...) En la lucha contra el revisionismo moderno, al igual que frente a todos los demás problemas, la única posición correcta es la posición de principios. Con los principios no se puede traficar, cuando se trata de la defensa de los principios no hay que detenerse a mitad del camino, no hay que mantener jamás una actitud vacilante y oportunista». (Enver Hoxha; Informe en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966)

8) La marca de delimitación y exposición de los verdaderos marxista-leninistas entre el revisionismo chino y ellos

Como a estas alturas conocerá cualquiera que haya estudiado algo la obra teórica y sobre todo práctica de Mao Zedong, una de las características del revisionismo chino fue su eclecticismo teórico-práctico:

«El «pensamiento Mao Zedong» es una amalgama de concepciones que mezcla ideas y tesis tomadas de prestado del marxismo con otros principias filosóficos, idealistas, pragmáticos y revisionistas. (…) Cuando se habla del «pensamiento Mao Zedong», es difícil definir una línea única y clara del mismo, porque, como decíamos al principio, es una amalgama de ideologías, comenzando por el anarquismo, el trotskismo, el revisionismo moderno titoista, jruschovista, «eurocomunista», y acabando por el empleo de algunas frases marxistas. En toda esta amalgama, un lugar de honor ocupan las viejas ideas de Confucio, de Mencio y de los otros filósofos chinos, los cuales han influido directamente en la formación de las ideas de Mao Zedong, en su desarrollo cultural y teórico. Incluso algunos aspectos de las concepciones de Mao Zedong, que aparecen bajo la forma de un marxismo-leninismo desnaturalizado, llevan el sello y presentan las particularidades de un cierto «asio-comunismo» con fuertes dosis nacionalistas, xenófobas y hasta religiosas, budistas, que cualquier día se opondrán abiertamente al marxismo-leninismo». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Son conocidos los variados intentos de los revisionistas de hacer pasar el maoísmo como marxismo-leninismo a fin de neutralizar este último:

«Las citas de Mao estarán al orden del día, porque son pensamientos de un dirigente oportunista, pseudocomunista, pragmático, soñador e idealista. Los puntos de vista de Mao han sido bautizados «pensamiento Mao Zedong», y la propaganda china, de forma intencionada, creó la fórmula «marxismo-leninismo igual a pensamiento Mao Zedong». Estamos ante una fórmula antimarxista, tanto en lo teórico como en lo práctico, porque el «pensamiento Mao Zedong» no sólo no es el marxismo- leninismo, sino que además está en oposición a él en muchas cuestiones teóricas fundamentales y en su aplicación práctica. ¿Por qué se hacía esto? Se hacía para combatir el marxismo-leninismo como teoría y práctica revolucionaria, para conservarlo como una fórmula muerta, a imagen y semejanza de lo que hacen los revisionistas modernos. En su lugar, los chinos sacaron el «pensamiento Mao Zedong», que es una teoría y una práctica no revolucionaria. Esta forma de actuar es antimarxista, contrarrevolucionaria y revisionista. (...) La derecha conservará el «pensamiento Mao Zedong» para propagar el anticomunismo por el mundo». (Enver Hoxha; Una dirección inestable; Reflexiones sobre China, Tomo II, 6 de diciembre de 1976)

¿En especial, que supuso la corriente del revisionismo chino, una corriente tan camaleónica y ecléctica para la unidad de los marxista-leninistas? Un duro trabajo, por ser una doctrina que lo mismo utilizaba unas frases disfrazadas de marxismo que unas frases que sonaban a anarquismo, lo que le viniera bien:

«Mao Zedong y el «maoísmo» se han convertido en uno de los obstáculos más serios para la unidad del proletariado mundial y de los nuevos partidos comunistas y obreros marxista-leninistas. Por eso, a este nuevo mal camuflado es preciso oponerle en toda la línea nuestra infalible teoría, el marxismo-leninismo». (Enver Hoxha; El «Pensamiento Mao Zedong»; Reflexiones sobre ChinaTomo II, 28 de mayo de 1976)

Otro ejemplo:


«El «Pensamiento Mao Zedong» es contrarrevolucionario, esquirol, ha asumido la tarea de escindir el movimiento revolucionario marxista-leninista que apareció y se consolidó en la lucha contra el moderno revisionismo jruschovista y los otros partidos revisionistas, y trabaja activamente por conseguirlo. Las divergencias entre los jruschovistas y los maoístas no son de principios; ambas corrientes son antimarxistas, revisionistas. Las divergencias que tienen su raíz en estos puntos de vista, se basan en las rivalidades entre dos grandes potencias imperialistas, una formada y la otra en ascenso. De la misma forma que desenmascaramos a los revisionistas jruschovistas, debemos desenmascarar a los maoístas». (Enver Hoxha; La teoría del «tercer mundo» ignora la lucha de clases; Reflexiones sobre China: Tomo II, 26 de enero de 1976)


De hecho los marxista-leninistas registraron que se enfrentaron con varios casos de personas que en base al subjetivismo o el sentimentalismo les costaba enormemente deshacerse de los mitos creados por el revisionismo chino y su propaganda:

«Llegamos a la conclusión de que entre algunos partidos comunistas, marxista-leninistas, de los países latinoamericanos, existen algunos problemas actuales sobre el comunismo internacional, en particular respecto a la desviación de los revisionistas chinos. (...) Condenan toda la actividad política, económica y militar de la China actual y sobre todo la teoría de los «tres mundos». Respecto a esta teoría, así como otros problemas, pero especialmente en esto, estos partidos están de acuerdo totalmente con nuestro partido. (...) Así que podemos decir que la lucha en contra de esta teoría hasta cierto punto ha sido bien comprendida y se está luchando contra esta teoría. Sin embargo, estos partidos no profundizan, o no tienen suficientes datos para profundizar más y para encontrar el verdadero origen de esta desviación antimarxista del Partido Comunista de China, por lo tanto, creen que la traición del periodo actual ha caído como un rayo, que nació de repente un día y no deriva de ninguna fuente anterior». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)


a) Por ejemplo los que condenan los encuentros con Nixon y Kissinguer, pero no entienden las razones que llevaron a ellos, ni las declaraciones, comunicados y consecuencias prácticas de ellos:


«Los líderes de varios partidos de América Latina reconocen algunos errores de Mao Zedong, pero de forma superficial y no profundizan en el origen de ellos. Por ejemplo dicen que Mao Zedong cometió un error al recibir a Nixon de un modo cortés, pero no encuentran en este encuentro el hecho de que se profundizó el cambio de estrategia de Nixon o que impulsó con mayor fuerza la estrategia de Mao y el Partido Comunista de China de acercamiento al imperialismo estadounidense». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)


b) Los que condenan el tercermundismo y el apoyo a organismos del «segundo mundo» como la Comunidad Económica Europea (CEE) o la OTAN, pero no entienden que esa fue la teoría y política practicada en vida por Mao:


«Con respecto al tercer mundo» y la alianza con este mundo con el «segundo mundo», los líderes de varios partidos de América Latina no tienen la suficiente perspicacia para ver que ha sido Mao quién ha predicado esta teoría, y dicen que fue Deng Xiaoping. Si admitimos que Mao cometió un error al acoger a Nixon pero no reflexionamos sobre las razones por las que le recibió, ni de los eventos y resultados que trajeron esos encuentros, entonces podemos decir que la teoría de los «tres mundos» corresponde a otros y no a Mao. Pero de hecho, esta teoría es de Mao, no sólo porque ha predicado esta teoría y esta alianza, sino porque la expectativa de Nixon y el acuerdo alcanzado con los Estados Unidos son la evidencia de que esta era la teoría de Mao Zedong». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)


c) Los que condenan la constante lucha fraccional en el partido revisionista chino, pero no entiende las teorías de Mao que permitieron y dieron pie no solamente a ese liberalismo y pluralismo dentro del partido, sino también la cuestión cultural o la cuestión de le negación del rol del partido comunista en la sociedad: 


«Otra cuestión: los dirigentes de estos partidos condenan la existencia de las «dos líneas» en el Partido Comunista de China. Pero antes de que se condene la existencia de estas dos líneas en el partido entonces deberían, analizar a fondo esta cuestión y rastrear las raíces de lo que significa dejar dos líneas en el partido. Pero la cuestión aquí no es sólo las llamadas «dos líneas». Aquí hay muchos interrogantes, las «muchas flores», y «muchas escuelas» que Mao Zedong predicó que tenían que florecer. Es el tema del pluralismo de partidos y la igualdad de derechos de los partidos burgueses respecto al partido comunista en el poder, después de la liberación China, etc». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)


d) Los que reconocen los errores de Mao en cuanto a la construcción del partido, en cuanto a nombrar a los sucesores, pero eso no les hace reflexionar:


«Algunos camaradas de partidos de América Latina dicen que Mao Zedong hizo mal al nombrar a Lin Piao como su sucesor y tipificarlo en los estatutos del partido. Es decir, saben que esto fue un error teórico y organizativo, que no cumple la democracia proletaria de un partido comunista. (...) Precisamente esto debe hacer profundizar a algunos partidos marxista-leninistas de América Latina y no sólo contentarse con decir que fue un error». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)


Entonces visto lo visto. ¿Qué decían los marxista-leninistas entonces sobre el maoísmo? ¿Era una cuestión baladí?:

«Hoy en día, la cuestión de la lucha contra el Pensamiento Mao Zedong es una labor de primer orden para nuestro partido en la lucha por la defensa del marxismo-leninismo contra el revisionismo moderno en nuestro partido, y en nuestra opinión para todo el movimiento comunista mundial. (...) Sin la lucha decidida contra el Pensamiento Mao Zedong en realidad no puede haber una lucha victoriosa contra el revisionismo moderno, la unidad del movimiento comunista internacional sobre la base del marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario no puede forjarse si se renuncia a una lucha contra el Pensamiento Mao Zedong, no puede ser una unidad sólida e indestructible como requiere la lucha común contra el imperialismo, las dos superpotencias, el capitalismo, la reacción y el revisionismo». (Ernst Aust; Informe en el IVº Congreso del Partido Comunista Alemán/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1978)

Es más, concretemos un poco. Por aquel entonces existía el Partido Comunista de España (marxista-leninista) de la memorable Elena Ódena. ¿Que recomendaba Enver Hoxha a los marxista-leninistas españoles respecto a los partidos revisionistas chinos? ¡Que con aquellos partidos revisionistas chinos –que por aquel entonces hacían una gran apología del tercermundismo–, lejos de formar un frente con ellos, debían oponerse a ellos!:


«Otra cuestión es la creación del frente en contra de la burguesía capitalista, contra el imperialismo estadounidense, contra el socialimperialismo soviético, contra el partido revisionista de Carrillo-Ibárruri, contra cualquier partido revisionista pro-chino, y contra cualquier otro de los partidos del capital». (Enver Hoxha; Sobre la situación en España, 2 de diciembre de 1977)


Por ello debemos persistir en tener paciencia con los que aún tienen reminiscencias con esta corriente, sin que ello suponga relajar la lucha contra el mismo, fustigando cualquier defensa infantil y sentimental del maoísmo:

«Sabemos que todavía hoy muchos camaradas, por ejemplo Kabd –que condenó la teoría de los tres mundos como revisionista, y la actual política de China como socialchovinista– que les es difícil quitarse de encima las ideas de Mao Zedong. Y debemos reconocer que hemos ayudado más o menos a bastante gente que todavía hoy día sigue a Mao Zedong como los adoradores del nuevo Buda. (...) Estamos seguros que, las personas que tienen dudas hoy considerando a Mao Zedong como «marxista-leninista», llegará bajo un análisis minucioso de los hechos –no sólo sus escritos, sino también de la realidad China– a los mismos resultados que nosotros. El único argumento de los defensores de Mao Zedong sigue siendo prácticamente: él no conocía nada, él estaba prácticamente prisionero, él siempre estaba con sus puntos de vista en minoría, el desarrollo de China se ha llevado a cabo en contra de su voluntad etc., y así sucesivamente. Esta argumentación es infantil y frívola». (Ernst Aust; Informe en el IVº Congreso del Partido Comunista Alemán/Marxista-Leninista, diciembre de 1978)

¿Que enseña la historia del movimiento marxista-leninista internacional sobre la vacilación, el sentimentalismo y demás lacras hacia las reminiscencias o corrientes revisionistas? ¿Qué significa en especial la condescendencia con el maoísmo? Que efectivamente esos individuos y partidos degeneraron tarde o temprano:

«Así, desde la década de los 60, cuando comenzaron a surgir los nuevos partidos marxista-leninistas, se han producido dentro de muchos de esos partidos intentos de fracción y división, basados en general en desviaciones y posiciones oportunistas y revisionistas, encubiertas con posiciones izquierdistas o derechistas, incluso socialdemócratas; pero por lo general, el trotskismo no ha desempeñado, por lo menos en Europa, un papel importante. Sí lo ha desempeñado el maoísmo en todas sus variantes, el eurocomunismo, y el revisionismo prosoviético –baste recordar como casos extremos los desaparecidos Partido Comunista de Italia (marxista-leninista), que dirigía Dinucci, y el Partido Comunista Francés Marxista-Leninista de Jurquet, en tanto que partidos marxista-leninistas–». (Elena Ódena; El internacionalismo proletario y el trotskismo, 8 de noviembre de 1984)

¿Que decía Enver Hoxha entonces sobre la actitud a tomar sobre el revisionismo chino, era permisible permitirse el lujo de vacilar aunque sea un poco hacia sus representantes?

«No debemos alimentar ninguna ilusión acerca de que los revisionistas chinos puedan corregirse, ni debemos tener la menor vacilación en lo que se refiere a nuestra actitud hacia ellos». (Enver Hoxha; El «padre» y sus «hijos» bastardos; Reflexiones sobre China, Tomo II, 1 de agosto de 1977)

Finalizando, recordemos para los más duros revisionistas maoístas, lo que significa la lucha contra el revisionismo:

«La lucha entre el marxismo-leninismo y el revisionismo es una manifestación de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, entre el socialismo y el capitalismo. En esta lucha no puede haber una línea intermedia. La línea del «término medio», como ha demostrado durante largos años la experiencia histórica, es la línea de la conciliación de los contrarios, que jamás pueden conciliarse, es una posición inestable y momentánea. La línea intermedia no puede servir ni siquiera para enmascarar la desviación de los principios marxista-leninistas, puesto que la lucha contra el revisionismo, si no se inspira en motivos ideológicos, sino únicamente en ciertas contradicciones económicas o políticas, sobre bases nacionalistas y chovinistas, es un bluff y no llegará muy lejos. Quién se atiene a esta línea en su actitud hacia los renegados del marxismo-leninismo, tarde o temprano, corre el peligro de caer, él mismo, en las posiciones de éstos». (Enver Hoxha; Informe en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966)

Por tanto, por mucho que grupos como RC o el actual PCE (m-l) lleven en su simbología a figuras como Marx, Engels, Lenin, Stalin, Hoxha en realidad están pisoteando su obra y legado, ya que al aceptar juntarse con diferentes corrientes del revisionismo chino, ayudan a difundir la distorsión, violación y denigración de los principios del marxismo-leninismo que estas figuras inauguraron. Tampoco uno se puede autodenominar defensor de una figura marxista-leninista como Stalin, cuando se concilia con el maoísmo, que ha sido y sigue siendo una de las corrientes del revisionismo moderno que más le ha atacado, cuando el propio Mao Zedong tuvo abiertamente encontronazos y dedicó gran parte de su vida a alimentar el mito antistalinista. Tampoco nadie se puede autodenominar defensor del legado de Enver Hoxha, el principal desenmascarador del maoísmo en su época, quién observó y denunció la evolución de Mao Zedong, cuando contraes alianzas con partidos y corrientes maoístas a nivel nacional e internacional. ¡¡¡No se puede defender el marxismo-leninismo ni a sus figuras sin estar en contra de Mao, el maoísmo y todas sus expresiones!!!

9) El grave daño realizado por el maoísmo a los partidos marxista-leninistas en el pasado

Después de la captura de la mayoría de partidos marxista-leninista por el revisionismo soviético, y a partir de ahí las variantes que se fueron creando en base al triunfo de los jruschovistas, los marxista-leninistas tuvieron como deber separarse de estos partidos carcomidos por el oportunismo. Estos que nacían tuvieron grandes dificultades para consolidarse como partidos verdaderos marxista-leninistas debido a que como ya hemos explicado, el revisionismo chino como corriente no fue expuesto en su plenitud hasta finales de los años 70, lo que hizo que dañara seriamente la médula de la estructura de muchos partidos hasta que se dieron cuenta:

«El «pensamiento Mao Zedong» ha creado una gran confusión en las filas del proletariado chino y del proletariado mundial». (Enver Hoxha; El «Pensamiento Mao Zedong»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 28 de mayo de 1976)

Un ejemplo de un partido que sufrió el proceso de inoculación de teorías, concepciones y métodos maoístas hasta su rectificación fue el Partido Comunista de Colombia (Marxista-Leninista) (PC de C-ML). Su historia demuestra como arrastró todo tipo de desviaciones, y como los verdaderos marxista-leninistas lucharon contra las tendencias maoístas porque estaban viendo sus nefastas consecuencias en la praxis, lucha llevada a cabo incluso antes de que el maoísmo fuera destapado oficialmente a nivel global, lo que le honra a los camaradas colombianos de aquel entonces:

«Por supuesto viendo lo que vemos desde su fundación el partido padeció el defecto de caer en la influencia del revisionismo chino: sufrió un enfoque maoísta desde sus inicios que afectó a su programa social, militar, a la estructura de partido, concepciones que en algunos periodos se limitaron o eliminar pero que en otras se impusieron hasta nada más y nada menos que finales de los 80. Se apoyo en tesis y conceptos maoístas como la «nueva democracia», la «guerra popular prolongada» o la «lucha de dos líneas» que pueden ser vistos en el IIIº Pleno del Comité Central de 1967. De hecho en esa época y hasta los 80, en el PC de C-ML quién o quién menos se consideraba admirador de Mao Zedong cuando no directamente maoísta. Esto duró nada más y nada menos que hasta el XIº Congreso del PC de C-ML de 1980. (...) Se ve entonces que hasta los años 80 el PC de C-ML no se desligó de dos corrientes abiertamente revisionistas como son el castro-guevarismo y el maoísmo, lo que no podía dejar de influir en una serie de cuadros que fueron formados durante décadas en base a formulaciones erradas. Creer que un partido puede echar a andar, esgrimir una línea correcta en lo nacional e internacional con estas dos desviaciones a sus espaldas, es igual de necio que creer que el PCC era un partido revolucionario y marxista-leninista cuando en los 40 y 50 llevaba a sus espaldas el virus del browderismo y el jruschovismo, así que fuera de sentimentalismos, en estos casos es necesario rescatar sus aciertos –que puede que superen a sus errores– pero no negar que bajo la estela de estos lineamientos e influencias hubo –como no podía ser de otra forma– graves distorsiones de los principios marxista-leninistas. (...) En el lapso de las décadas de los 70 y sobre todo 80 cayeron varios de los cuadros que parecían mejor preparados y que mejor habían entendido el marxismo-leninismo incluyendo la nociva influencia del guevarismo y el maoísmo en los inicios del PC de C-ML y el EPL, hablamos del caso de Libardo Mora Toro, Oscar William Calvo, Ernesto Rojas, etc». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

Eso no evitó que EL PC de C-ML degenerara aunque no netamente bajo desviaciones maoístas sino socialdemócratas, con un marcado carácter a favor del revisionismo cubano en cuanto a relaciones internacionales, lo que vuelve a demostrar que la lucha contra el revisionismo debe llevarse contra todas las corrientes, no contra unas cuantas.

En España el caso lo tenemos con el Partido Comunista de España (marxista-leninista) en lo sucesivo PCE (m-l) de la inolvidable Elena Ódena, este partido ejemplifica igualmente los defectos que acarrea haber estado la influencia de maoísmo hasta finales de los 70:

«
Si bien es cierto que el PCE (m-l) nació como tantos otros nuevos partidos marxista-leninistas con la carga del maoísmo todavía no destapado a nivel internacional –suponiendo para él la fuente de gran parte de los errores–. De hecho ya explicamos en otros documentos la incidencia perjudicial del maoísmo en los nuevos partidos marxista-leninistas de los años 60 y 70. Pero para inicios de los 70 ya se había distanciado de forma crítica con Pekín, a diferencia del Partido Comunista de España (reconstituido) que pretendía ocupar su lugar. Durante la disputa sino-albanesa el PCE (m-l) se posicionó con Albania. Nosotros somos los primeros que pensamos que fue un grave error para el PCE (m-l) haberse fundado bajo conceptos e ideas maoístas, y no haber roto relaciones y denunciado abiertamente a China cuando recibía a Carrillo como aliado en 1970 y cuando en 1973 restableció relaciones con Franco, prefiriendo alejarse en silencio. Pero el PCE (r) no puede dar lecciones a nadie y criticar bajo la acusación de seguidismo cuando él mismo fue el perro de presa de los revisionistas chinos, y cuando jamás ha roto con los conceptos y prácticas maoístas, cuando oculta su propia historia. El PCE (r) acusaría al PCE (m-l) de sus propios defectos: de ser una copia mecánica y metafísica de las tesis maoístas, y de realizar seguidismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena y unas reflexiones sobre el actual PCE (m-l), 4 de marzo de 2016)


La propia Elena Ódena cambió su pasada aceptación de mitos provenientes del maoísmo y criticó fuertemente sus teorías como la de los tres mundos:

«Tampoco existe, como fuerza independiente, ese supuesto «tercer mundo» del que hablan los revisionistas chinos refiriéndose a los países menos desarrollados, sino que todos ellos, de uno u otro modo, se encuentran dentro de un sistema socioeconómico, o bien imperialista, neocolonizados por el imperialismo yanqui o por una de las otras potencias imperialistas de Europa, o bien bajo el dominio socio-económico, en uno u otro grado, de la Unión Soviética. Nosotros comunistas, si bien debemos explotar esas contradicciones entre los distintos bloques y entre las potencias imperialistas en beneficio de nuestra lucha revolucionaria, no debemos sin embargo centrar nuestra en torno a ellas, ya que lo fundamental en estos momentos es desarrollar la acumulación de fuerzas revolucionarias, fomentar la lucha de nuestra clase obrera y de nuestro pueblo, reforzar y desarrollar el partido marxista-leninista, y preparar la revolución». (Elena Ódena; El imperialismo y nuestra lucha actual, 1982)

Destapando el seguidismo de los partidos maoístas que apoyaban esta fórmula:

«No es casual que la burguesía y todos los enemigos de la revolución dediquen tantas energías y esfuerzos en atacar y ocultar al Partido, en montar grupos con enga­ ñosas etiquetas «revolucionarias» para desviar a la clase obrera de su verdadero Partido y de las perspectivas de la revolución, con el fin de encerrar a las masas trabajadoras que buscan el camino de la revolución, en callejones sin salida. Tales ejemplos son, concretamente en España, organizaciones como la jesuítica y tercermundista ORT, el trotsko-revisionista PTE, por no mencionar más que a dos arquetipos de tales grupos». (Elena Ódena; La revolución socialista, única perspectiva para la clase obrera y el pueblo trabajo, 1978)

Denunciando que el tercermundismo era una teoría cocinada en las calderas imperialistas y recogida por los dirigentes chinos que negaba la lucha clases con el único fin de convertir a China en una superpotencia a base a alianzas interbuguesas que embellecen a los gobernantes de los países capitalistas:

«Y además, ¿en qué consiste la llamada «cuestión energética»? Los revisionistas chinos, hoy pro-estadounidenses hasta la médula, pretenden convencernos de que se trata de una «victoria del tercer mundo contra el primero», tesis ésta muy del agrado de las grandes compañías petroleras que jamás se hubieran imaginado que algún día su escandaloso enriquecimiento a costa de los pueblos hubiera encontrado una justificación «tercermundista» fabricada por los gobernantes chinos. (...) Existe hoy una tercera potencia aspirante a superpotencia, cuyos dirigentes han convertido a su vez a China en un estado socialchovinista, rabiosamente nacionalista». (Elena Ódena; Iº Conferencia antiimperialsita de los pueblos de España, 15 de diciembre de 1979)

Pero no solamente se criticó al tercermundismo, sino que al parecer la crítica se hizo extensible a toda la doctrina maoísta:

«Nuestro IIIº Congreso del PCE (m-l) de 1979 prestó especial atención a analizar, desenmascarar y denunciar el pensamiento de Mao Zedong como una tendencia revisionista y antimarxista cuyo objetivo es socavar y obstaculizar en la medida de lo posible el desarrollo victorioso del movimiento marxista-leninista internacional; consideramos que la denuncia y la lucha resueltas contra el maoísmo es hoy una cuestión de vital importancia para los marxista-leninistas». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Mensaje del PCE (m-l) a los partidos hermanos, publicado en Vanguardia Obrera, 10 de noviembre de 1979)

Destacable fue la lucha del PCE (m-l) en aquella época contra el trotskismo, que a veces aparecía en grupos eclécticos que mezclaban el troskismo con el castrismo y el maoismo como el grupo Partido Comunista Internacional que más tarde daría pie al tercermundista Partido del Trabajo de España (PTE) que acabaría en posiciones abietamente socialdemócratas:


«El Partido Comunista Internacional» –anteriormente, «Unidad»–. Es un grupo surgido  en 1967 como un desgajamiento de la base del Partido revisionista [de Carrillo], primero en Cataluña y después extendido a otras zonas. Camufla y oculta su idología trotskista –pese a la cual ataca abiertamente a Stalin– y mezcla el trotskismo con una adoración ciega al castrismo». (Cuadernos marxista-leninistas, suplemento a «Revolución Española»; ¿Marxismo-leninismo o trotskismo?, 1969)

A la muerte de Elena Ódena en 1986, el partido entraría en la danza de rehabilitaciones de todos los revisionismos que antes se habían condenado y combatido: Raul Marco tendría el dudoso honor de llenar el partido de propaganda del revisionismo cubano y nicaragüense, además de arrejuntarse con  los viejos brezhnevistas del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) para firmar comunicados contra el revisionismo, incluso llegando al punto de querer fusionarse con los maoístas dengxiaopistas de Unión Proletaria (UP) mientras se hacía propaganda en sus medios de los artículos prochinos de UP. Incluso se ha llegado a apoyar a a Tsipras o Evo Morales como marxistas y sus gobiernos como antiimperialistas (sic). Véase nuestro artículo: «Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena y unas reflexiones sobre el actual PCE (m-l)» de 2016.

En general, como estamos comprobando con este breve repaso y análisis histórico, los defectos aparecidos en los nuevos partidos comunistas marxista-leninistas, provenían de albergar en su seno a miembros que habían estado acostumbrados a trabajar anteriormente en partidos revisionistas junto a las viejas desviaciones provenientes del revisionismo estadounidense de tipo browderista, del revisionismo soviético jruschovista-brézhnevista, del revisionismo chino maoísta y demás:

«En la actualidad existen dificultades y peligros para los nuevos partidos marxista-leninistas que emergieron después década de los 60, y especialmente que fueron creados bajo la influencia de la Revolución Cultural china. En algunos de estos nuevos partidos marxista-leninistas, especialmente en ciertos países de Europa y Latinoamérica, su aparición en escena, la organización y unidad entre sus filas fue hecha no por sanos elementos de la clase obrera, sino por elementos aislados, quienes tenían una débil experiencia, antimarxista, de trabajo reformista de los partidos revisionistas». (Enver Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del capitalismo, 1979)

¿Qué ocurrió cuando se empezó a destapar al maoísmo a mediados y finales de los 70 en estos nuevos partidos? 

1) Algunos partidos como el Partido Comunista de Italia (marxista-leninista) de Dinucci o el Partido Comunista Francés Marxista-Leninista de Jurquet, estaban plagados de líderes oportunistas en la dirección de este tipo, a la denuncia internacional del maoísmo se adhirieron a las posiciones de Pekín por mero oportunismo, miedo y/o seguidismo. Estos partidos al seguir a una corriente ecléctica y pragmática por las razones que tuviera cada uno, se metieron en un cenagal, ya que en lo sucesivo el cambio de políticas de la dirección china o simplemente el descaro de sus políticas del todo incompatibles con una apariencia mínimamente revolucionaria, hacía que fomentara las riñas en las ya de por sí variadas facciones internas de cada partido; 


2) Muchos otros partidos en cambio se sumaron a la denuncia en coro del revisionismo chino por la evidencia de las pruebas históricas y presentes del revisionismo chino, pero negaron en cambio otra evidencia histórica: que el revisionismo chino había penetrado en su propio partido durante años, que muchos de sus miembros habían estado influenciados por sus conceptos y teorías –y eso incluía una denuncia superficial del revisionismo–. A veces no negaban pero si infravaloraban este pasado: con ello se logró que la incompleta incluso a veces falsa «autocrítica» maoísta de estos partidos, y en parte significó un factor que a la postre influenciaría en la degeneración de estos partidos e incluso en su liquidación, ejemplo de esto sería el Partido Comunista de Canadá (Marxista-Leninista) de Hardial Bains, el Partido Comunista de Gran Bretaña (marxista-leninista) de Reg abedul, el Partido Comunista Revolucionario de Gran Bretaña (Marxista-Leninista) de David Williams o el Partido Comunista Brasileño de João Amazonas o Bandera Roja de Gabriel Ponte, conocidos por su adhesión coyuntural y oportunista a la denuncia del maoísmo mientras se ocultaba y distorsionaba la relación histórica de su partido con el maoísmo. El primero acabaría defendiendo el revisionismo cubano, el segundo acabaría defendiendo al revisionismo soviético, el tercero acabaría reconciliándose con el revisionismo coreano y cubano, el cuarto directamente acabaría incluso reconciliándose con el revisionismo chino y el quinto conocido como el mamporrero y furgón de cola de la burguesía proestadounidense y bajo conceptos del revisionismo chino.


Esto demuestra que el seguidismo incluso en cuanto a posiciones revolucionarias, no sirve de nada, coloca al partido o individuo en una posición correcta, sin ser consciente de porqué se ha llegado allí, el mismo fruto de azar que hoy le ha colocado allí le pueda mañana hacer desplazar a otra posición, ya que no sabe qué principios salvaguardar para seguir ahí;


3) Hubo otros partidos que son el ejemplo perfecto de cómo se debía realizar la completa autocrítica de los errores pasados influenciados por el revisionismo chino, ejemplos de una predisposición para analizar a dicha corriente revisionista para solventar las posibles reminiscencias. Así fue el caso del 
Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista liderado por Ernst Aust, quién en su VIº Congreso de 1978 hizo un análisis exhaustivo del maoísmo como corriente revisionismo y su influencia en el partido y en el panorama exterior de la lucha de clases. Esto hizo que la dirección exigiera un examen de conciencia a todos los miembros del partido incluidos los del Comité Central, para vislumbrar en qué grado se había estado influenciado por esta corriente, para ver qué directivas del partido habían sido infectadas por este revisionismo, e incluso para analizar y debatir si la línea ideológica del partido con la que se fundó el partido estuvo fundada sobre bases sanas o no, en definitiva un trabajo profundo de autocrítica para reconocer y llevar a cabo sin miedo alguno las rectificaciones pertinentes en caso de ser necesarias, como exige el marxismo-leninismo. 

Existió entonces un número de partidos marxista-leninistas que llegaron a comprender lo nocivo del maoísmo tanto a nivel particular en la historia de su partido como a nivel global en la expresión de la lucha de clases, pero diversos factores como la represión, la falta de cuadros, la infiltración de oportunistas, la no elevación del nivel ideológico, la relajación en la lucha contra otras corrientes revisionistas, o el golpe moral del fin régimen socialista a finales de los 80, acabarían por acelerar la liquidación o degeneración de la gran mayoría de partidos marxista-leninistas. Estos fueron los casos del Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML), el Partido Comunista de Argentina (Marxista-Leninista), el Partido Comunista de España (Marxista-Leninista), el Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista, el Partido del Trabajo de Irán (Toufan), el Partido Comunista Portugués (reconstituido), el Partido Comunista Marxista-Leninista de Colombia, el Partido Comunista Brasileño y muchísimos más.

Más allá de la no comprensión o no del revisionismo chino, que pudo influenciar en mayor o menor medida en algunos casos: en la no superación de todo este tipo de defectos están las causas de la degeneración o desaparición de todos estos partidos a finales de los 80:


1)  Debido a su permisión de fracciones y líneas sufrieron toda una serie de disputas internas entre la que incluyeron tendencias, expulsiones y escisiones, algo que llevó a estos partidos a desangrarse poco a poco, ya que no aplicaba el centralismo democrático; no existiendo una sola línea monolítica de pensamiento y acción, la dirección sólo se veía obligada a combatir a los desviacionistas cuando ponían en peligro su hegemonía y aún así no se sacaban las conclusiones necesarias:


«Por estas razones, entonces, en algunos pequeños partidos, desde el inicio aparecieron fricciones y se produjeron escisiones, no se tomaron medidas contra los facciosos, porque los miembros y dirigentes del partido no estaban familiarizados correctamente con las formas de organización  leninista-stalinista de partido en las peligrosas y complicadas condiciones de sus países. Por otra parte, ellos no proveyeron  que la reacción tendría la actividad del partido y sus miembros bajo permanente vigilancia y que se infiltrarían dudosos elementos, sus agentes, o simpatizantes vacilantes entre sus filas». (Enver Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del capitalismo, agosto de 1979)


2) La mayoría los dirigentes de estos partidos caerían del debido nivel ideológico, tampoco promovían el estudio concienzudo para avanzar en este defecto, era un apego más sentimental que real a la doctrina marxista-leninista combinado con un seguidismo a otros partidos, de ahí hechos como no detectar a tiempo los acontecimientos nacionales e internacionales o detectarlas tarde –incluyendo los peligros que suponían para el partido aplicar estas desviaciones antimarxistas–, lo que poco a poco iba minando la credibilidad de la organización y sus líderes, y anclaba a sus cuadros en el liberalismo, la parsimonia, y un bajo nivel ideológico en general:


«De hecho, desde la formación de algunos de estos partidos era bien aparente que entre sus miembros había elementos que no estaban perfectamente templados con las ideas marxistas-leninistas o cuyo dominio de ellas era superficial y más bien por razones sentimentales. Por ejemplo, muchos de ellos no hicieron ningún esfuerzo para obtener un profundo conocimiento sobre el rol principal del partido como el destacamento de vanguardia de la clase obrera y de las principales dificultades que encontrarían en su lucha y trabajo bajo las salvajes condiciones de opresión y explotación del régimen capitalista, un régimen hostil, en primer lugar, para los marxistas-leninistas». (Enver Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del capitalismo, agosto de 1979)


3) No tomar al marxismo-leninismo como una doctrina científica, sino como una ideología más, lo que muchas veces al entenderse así, conduce a no estudiarlo, a no acostumbrarse a aplicar sus herramientas y metodología, y a guiarse por el pragmatismo y el sentimentalismo a la hora de abordar las cuestiones:

«El objetivo de los comunistas es llevar a cabo la acción revolucionario hasta el término de su victoria. Para ello se debe adquirir un pensamiento revolucionario que no ocurre milagrosamente sino que debe ser desarrollado científicamente. Este pensamiento no tiene nada que ver con el sentimentalismo pequeño burgués y la cohorte de prejuicios que de él acompañan. Es únicamente asimilando el marxismo-leninismo y aplicándolo científicamente que se puede a llegar a obtener este pensamiento, lo que supone colocarse bajo el punto de vista materialista-dialéctico, en la cosmovisión del proletariado y de su misión histórica, suponiendo considerar al marxismo-leninismo como una ciencia
». (L’emancipationLa demarcación entre marxismo-leninismo y oportunismo, 1979)

4) La lucha ideológica que llevaron algunos partidos marxista-leninistas contra el revisionismo se basaba en esperar a que otros partidos identificar las maniobras y traiciones de los oportunistas, y una vez localizado el problema, repetir doctrinariamente algunos eslóganes y principios generales. A la hora de luchar contra el revisionismo si no se estudia los casos concretos, si no se hacen analogías con corrientes pasadas, si no se populariza los análisis y las particularidades de cada revisionismo entre las masas, si no se dan pruebas de cómo afecta a los trabajadores la actividad de los revisionistas a nivel interno y externo, el individuo que milita en un partido así acaba siendo un objetivo fácil de ser infecto de la misma enfermedad. En los partidos marxista-leninistas este panorama suponía que los militantes a la hora de la verdad no supieran identificar o refutar a las tendencias oportunistas. Y en casos de parálisis ideológica avanzada: produciéndose el efecto de encontrarse con una una línea cada vez más delgada entre la línea ideológica del partido y la línea ideológica de algunos de los revisionistas modernos, produciéndose la rehabilitación de algunas figuras y corrientes:

«¿En qué consistía esta supuesta lucha ideológica? Consistía en un refrito de referencias generales a la doctrina marxista-leninista como: la condena del concepto del tránsito pacífico, la noción distorsionada de la coexistencia pacífica, el abandono de la dictadura del proletariado y la denuncia de las tácticas electoralistas y las alianzas que implicaban, etc. En consecuencia, el movimiento maoísta declaró que el marxismo-leninismo derrotó al revisionismo moderno en Francia, la «demarcación ideológica» era clara entre los marxista-leninistas y el revisionismo, y que el comunismo salió victorioso de esta batalla feroz. ¿Pero bastaban estos temas generales para denunciar y diseccionar a fondo el revisionismo francés y el revisionismo moderno en general? ¿ En qué refutaba todo esto las teorías económicas, las reivindicaciones políticas y sociales, las falsificaciones históricas, los diseños ideológicos del revisionismo francés? ¿En qué todo esto explicaba las causas y la historia de la degeneración revisionista del movimiento comunista francés? ¿Qué resolvía o ponía en evidencia de manera concreta las cuestiones de la revolución en Francia? Cada uno sabe que el lanzar referencias generales la doctrina marxista leninista, otras cuantas alteradas y edulcoradas como hace el maoísmo, no constituye en sí una lucha ideológica verdadera, porque tal refrito es cortado de toda aplicación, tanto teórica que práctica, de los principios marxistas leninistas. (...) La lucha ideológica comunista debe refutar a las doctrinas burguesas y revisionistas y aclarar las ideas comunistas en todos los aspectos de la revolución. No es defender el comunismo alegar a teorías generales, sino mostrando su verdad y su necesidad en el movimiento real. Esta tarea, tal como veremos más adelante, es común a todos los comunistas que ven la revolución como un problema planteado y resuelto, y no como un tema exaltación mítica». (L’emancipationLa demarcación entre marxismo-leninismo y oportunismo, 1979)

5) El albergar reminiscencias e ilusiones sobre los derechos y libertades sobre todo en la democracia burguesa, el embellecimiento de ésta, les hacía ser blancos fáciles para ser las próximas  víctimas de la represión:

«Estos partidos fueron formados y desarrollados, por así decirlo, en completa legalidad. (...) Por ejemplo, muchos de ellos no hicieron ningún esfuerzo para obtener un profundo conocimiento sobre el rol principal del partido como el destacamento de vanguardia de la clase obrera y de las principales dificultades que encontrarían en su lucha y trabajo bajo las salvajes condiciones de opresión y explotación del régimen capitalista, un régimen hostil, en primer lugar, para los marxistas-leninistas. (...) Así en el ámbito de la organización, algunos de estos nuevos partidos marxista-leninistas que se separaron de los partidos revisionistas, se organizaron, por decirlo así, en las mismas formas legales que los partidos revisionistas y socialdemócratas, así la entera opinión política e ideológica del país no podía fallar en ejercer una influencia dentro de sus filas. Hasta a día de hoy, hay miembros de estos partidos que piensan que ellos pueden militar en las formas legales como comunistas marxista-leninistas sin que ser molestados por el capitalismo y sin sufrir su aparato de represión. En estas circunstancias, entonces, difícilmente se puede decir que allí existe ese núcleo sólido tan fuerte como para poder estar en condiciones de ilegalidad, siendo capaz de resistir un ataque repentino de la reacción, ataque que seguramente se realizará contra el partido. (...) En resumen, algunos de estos partidos marxista-leninistas se diluyeron debido a que no tenían una adecuada comprensión de su papel en la revolución, porque no se organizaron para una feroz lucha contra la reacción organizada y armada y los partidos revisionistas y socialdemócratas, los cuales tienen gran experiencia y numerosos medios para combatir a cualquier oponente que emerge, para lucha y socavar su trabajo, como las herramientas del capital que son». (Enver Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del capitalismo, agosto de 1979)



***

No supieron atenerse a los consejos de Enver Hoxha en este sentido:


«Una de las razones de que los antiguos partidos comunistas de los países capitalistas se convirtieran en partidos revisionistas es precisamente el haber descuidado por completo el estudio y la asimilación del marxismo-leninismo. La doctrina marxista-leninista sólo era utilizada como lustre, se había convertido en palabras vacías, en slogans, no había penetrado profundamente en la conciencia de los miembros del partido, no se había convertido en sangre y carne suya, no se había hecho un arma para la acción. Si se hacía alguna pequeña cosa respecto al estudio del marxismo-leninismo, tendía únicamente a dar a conocer al miembro del partido algunas fórmulas áridas, sólo para que pudiera decir que se llamaba comunista, para que amara el comunismo de manera sentimental, pero de cómo se llegaría hasta ahí, no sabía nada, porque no se lo hablan enseñado.

Los dirigentes de aquellos partidos, que tenían solamente palabras y nada en las alforjas, vivían en un ambiente burgués y contaminaban al proletariado de sus países con ideas liberales y reformistas.

De este modo, el viraje de los partidos revisionistas hacia la burguesía es una evolución socialdemócrata, oportunista, preparada desde hace tiempo por sus líderes socialdemócratas, por la aristocracia obrera que dirigía estos partidos llamados comunistas.


Los partidos marxista-leninistas no pueden dejar de tener en cuenta esta experiencia negativa, a fin de sacar de ella enseñanzas para organizar el estudio y la asimilación del marxismo-leninismo sobre bases sólidas, ligando siempre este estudio a la acción revolucionaria». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

10) Los intentos de rehabilitar al maoísmo, un cuerpo sin vida desde hace décadas

A partir de los 80 hubo un proceso genera de degeneración de los partidos marxista-leninistas debido a los factores ya explicados. Esto dio fuerzas al maoísmo que empezaba a estar enterrado en muchas partes, del mismo que a la degeneración de los partidos comunistas de los años 50 a causa del jruschovismo, el trotskismo volvió a asomar la cabeza.

Como hemos citado anteriormente, muchos de los antiguos partidos pretendidamente marxista-leninistas habían sufrido en sus inicios ciertas influencias maoístas, pero al finalizar la década de los 70 la mayoría creían que habían superado esta enfermedad, algunos lo calificaban como una «etapa de inmadurez infantil» del todo normal, un «pecado de juventud». Pero se demostraría que no era así. En especial cuando Enver Hoxha falleció, y aún más cuando el Partido del Trabajo de Albania se autodisolvió en 1991, las figuras antaño antimaoistas ahora dejaron ver su verdadero rostro oportunista, reconciliándose con el revisionismo chino. Veamos unos ejemplos.

a) El caso del Partido Comunista de Brasil

¿La oposición a Dilma es acaso hegemonizada por algún partido marxista-leninista? No, está hemegemonizada por una oposición con partidos burgueses que están si cabe más a la derecha que el PT de Dilma como ocurre con la oposición en Venezuela o Nicaragua. ¿Existe acaso algún frente de oposición donde formen parte los marxista-leninistas aunque no sea la principal fuerza opositora? Tampoco. Es más cabe preguntarse: ¿Existe alguna organización marxista-leninista real en Brasil con peso?

No existe una organización realmente marxista-leninista desde la abierta traición que el oportunista João Amazonas propició al glorioso Partido Comunista de Brasil (PCdoB), quién pese a sus desviaciones castristas y maoístas sucesivas se fueron superando y constituía el único baluarte revolucionario desde la sumisión del viejo Partido Comunista Brasileño (PCB) al jruschovismo. A inicios de los 90 el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) se alejó del marxismo-leninismo y empezó a declararse admirador de varios de los revisionismos que decía combatir. En el VIIIº Congreso de 1992 que se rechazaba seguir mantiendo la crítica al revisionismo chino:

«Apoyamos al Partido Comunista Chino durante muchos años. Después de eso, hicimos muchas críticas. (...) No estábamos de acuerdo con la «teoría de los tres mundos». (...). Sin embargo, reconocemos de forma autocrítica que nuestro partido no siguió la evolución de la situación de China. China ha pasado por grandes tormentas. (...) El país ha conocido muchos zigzags durante su historia reciente. Pero China hizo esfuerzos para mantener un rumbo revolucionario. (...) China juega un papel importante en la situación internacional. Es por eso que el PCB intenta comprender qué está pasando realmente en China». (João Amazonas; Por la unidad del movimiento comunista,  11 de febrero de 1992)

Sus acólitos se esforzaron en defender ahora, que el «Pensamiento Mao Zedong era la adaptación del marxismo al país asiático», y que «China era una potencia socialista»!:

«El primer gran período referido fue todo marcado por la figura de Mao Zedong, «un gran líder del PC de China y del pueblo de las diversas nacionalidades del país, gran marxista y gran revolucionario, estratega y teórico del proletariado» (2). El esfuerzo prolongado de aplicar el marxismo-leninismo a las condiciones concretas de China, desarrollado especialmente por Mao, produjo el «pensamiento de Mao Zedong», «cristalización de la sabiduría colectiva de los comunistas chinos» (idem). (...) Es en ese contexto que lo que pasa en la China de hoy es sumamente importante. China sigue defendiendo el socialismo y su economía, lejos de colapsar, presenta un desempeño excepcional. Este hecho, en sí mismo, es de enorme significado, pues involucra casi la cuarta parte de la población del planeta. Pero, además, contribuye a la respuesta práctica de cómo, en la actual cuadra mundial, sin arriar las banderas del socialismo, de la dictadura democrática popular y del marxismo-leninismo, la economía de un gran país puede crecer. (...) La economía de la etapa primaria del socialismo en China, en el grado de elaboración del XIII Congreso, fue definida como una «economía mercantil planificada socialista». En esta economía coexisten «múltiples formas de propiedad de los medios de producción», incluida la privada y la extranjera». (Haroldo Lima; Apropósito del socialismo en China, 1 de febrero de 1993)


Existen infinidad de documentos contra el revisionismo chino que demuestran la podredumbre de esta corriente, pero el propio Enver Hoxha analizó sistematicamente al mismo en sus obras: «El imperialismo y la revolución» de 1978 y «Reflexiones sobre China» de 1979.

¡Sobre el régimen norcoreano se decía que nadie sino el propio partido de allí debe juzgarlos!:

«Corea del Norte (...) siempre ha estado bajo la amenaza del imperialismo. El país ha realizado muchos esfuerzos para construir una nueva sociedad y reunificar un país que fue dividido por los imperialistas estadounidenses. Preguntarse si ha elegido la mejor manera de lograrlo, ese es un problema que debe considerarse teniendo en cuenta la opinión del Partido de los Trabajadores de Corea, porque este es un partido que fue probado durante múltiples luchas. (...) Creemos que Corea del Norte está incluida en nuestro campo antiimperialista y revolucionario». (João Amazonas; Por la unidad del movimiento comunista, 11 de febrero de 1992)

Esta es la típica excusa de siempre. Pero ya antes de los 90 se ha demostrado que la ideología juche que rige este régimen se basa en un componente que predica la conciliación de clase, idealista, nacionalista, racista y abiertamente vendido a los imperialismos. Incluso en la cuestión de la reunificación nacional ha abandonado la antigua posición. Todo ello puede verse en nuestro documento: «El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche» de 2015.

Se sumaban al coro del castrismo al que habían abandonado en teoría:

«También está Cuba. Un país que siempre ha merecido nuestra simpatía y que, con la desaparición de la Unión Soviética, enfrenta actualmente serios problemas. Cuba nunca renunció a la revolución y lucha heroicamente. (...). La solidaridad con Cuba es el deber de todos los revolucionarios». (João Amazonas; Por la unidad del movimiento comunista, 11 de febrero de 1992)

En resumen: que se volvía a caer en los mitos de que el país que dirige los revisionistas cubanos es antiimperialista o revolucionario, cuando siempre se había basado en el modelo revisionista soviética, y para finales de los 80 ya se habían enmarcado en una carrera por ver que imperialismo invertía más en la isla. Véase el último congreso del castrismo para entender que línea político-económica de sumisión lleva desde siempre.

Entre tanto, mientras se saludaba a todos los oportunistas posibles, los revisionistas brasileños revaluaban a Stalin para calumniarlo como buenos jruschovistas-maoístas:

«Rechazamos las acusaciones insidiosas que las fuerzas reaccionarias dirigen contra nosotros. No somos estalinistas. Tampoco somos antiestalinistas. Consideramos la figura de Stalin en el contexto histórico. (...) Además de algunos méritos incontestables, mostró fallos y deficiencias, cometió errores que pusieron en peligro la causa del proletariado». (Partido Comunista de Brasil; Documentos del VIIIº Congreso; El socialismo vive, 1992)


Se rehabilitó a los partidos que habían apoyado al revisionismo soviético y se propuso la unidad con ellos alegando que no podía considerarse oportunistas porque habían reflexionado sobre ciertas cosas:

«Si hacemos una síntesis, concluimos que las fuerzas que están organizadas contra el revisionismo están débilmente desarrolladas. (...) También han cometido errores. Hoy en día, tenemos que enfrentar el problema de la unidad del movimiento obrero desde otro ángulo. Estamos en un período de transición. (...) debemos aprender a actuar a favor de la unidad de los trabajadores del mundo. No sería correcto adoptar las posiciones anteriores sin considerar los cambios que tuvieron lugar. Sufrimos una derrota histórica. Deberíamos encontrar las medidas concretas a través de las cuales podamos construir la unidad del proletariado. (...) Frente a la nueva situación la desaparición del socialimperialismo soviético–, los partidos que habían seguido al PCUS han estado haciendo ciertas reevaluaciones en lo que respecta a los aspectos ideológicos. ¿Cómo deberíamos lidiar con esta pregunta? (...) No podemos hablar de la unidad de la clase obrera sin considerar que los partidos que siguieron al PCUS incluyen muchos grupos de militantes que no podemos acusar indiscriminadamente de oportunismo. (...) Creemos que deberíamos buscar contactos con esos partidos». (João Amazonas; Por la unidad del movimiento comunista, 11 de febrero de 1992)

Tampoco haría falta recalcar la dura lucha del movimiento marxista-leninista contra el jruschovismo-brezhnevismo. En concreto recomendamos la lectura del informe sobre revisionismo soviético que se hizo en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981.

¡Pero los revisionistas brasileños incluso bendecía la reconciliación con el eurocomunismo ya en decandencia!:


«El Partido Comunista Portugués de Alvaro Cunhal está haciendo una reorientación hacia la izquierda. Entre el Partido Comunista Portugués Reconstruido (marxista-leninista) y el partido de Cunhal, la diferencia es muy grande. Pero el partido que ejerce una influencia casi decisiva sobre la masa trabajadora portuguesa es el partido de Cunhal». (João Amazonas; Por la unidad del movimiento comunista, 11 de febrero de 1992)

Recomendamos a los marxista-leninistas que echen un vistazo al análisis que Enver Hoxha registró en su documento: «Eurocomunismo es anticomunismo» de 1980. Allí se desmonta perfectamente a esta corriente cuando estaba en auge en Europa.

También se aprovechó para retomar la idea maoísta para Brasil del multipartidismo en el socialismo:


«Lo que Brasil necesita es pasar al socialismo, crear un gobierno socialista, dirigido por las fuerzas más avanzadas  de la sociedad, por un partido o partidos, que tengan por base  una teoría  científica, revolucionaria .En términos de estrategia política ese es el mayor objetivo que persigue el Partido Comunista del Brasil en la actualidad». (Partido Comunista de Brasil; Documentos del VIIIº Congreso; El socialismo vive, 1992)

Con razón este partido desde 2002 es aliado del Partido de los Trabajadores (PT) y de sus presidentes corruptos Lula y Dilma Rousseff, habiendo apoyado no solo toda la pantomima del socialismo del siglo XXI, sino en este caso el de un país imperialista, claramente una potencia regional en América.

A día de hoy el PCdoB es una comparsa de Dilma y el PT. Ante esta situación de desorganización para los marxista-leninistas brasileños –que lleva durando décadas– no deben desanimarse, ni por eso bailar el agua al gobierno como hace el PCdoB y otros partidos pseudocomunistas. Deben entender las raíces de la crisis social de Brasil para saber aprovecharlas, para poder desenmascarar y dar batalla tanto al gobierno burgués como a la fracción de la burguesía en la oposición que intenta aprovechar dicha crisis para llegar al poder. Las protestas actuales deben ser un campo de acción para que los marxista-leninistas brasileños sepan de las necesidades del pueblo, se pongan al frente de las justas reivindicaciones de las los trabajadores, expliquen la demagogia de las recetas de salida de la crisis tanto de los partidos burgueses de la oposición como del gobierno, trabajen codo con codo con las masas trabajadoras y obtengan su confianza en dicho proceso:

«Afianzar y cristalizar este proceso espontáneo es trabajo de los marxista-leninistas nicaragüenses en el caso concreto de Nicaragua [y en este caso Brasil], los cuales no deben desesperarse por la actual falta de un partido de vanguardia comunista, algo que adolecen varios pueblos en nuestra época, y que será una cuestión que se resolverá poco a poco: recuérdese que la realidad histórica y científica muestra que solo de este modo, bajo la clarividencia ideológica interna de los marxista-leninistas se da la creación y unificación organizativa del partido marxista-leninista, y que en base al trabajo diario con las masas trabajadoras se podrá iniciar la verdadera reorganización en el plano político y a partir de ahí tener un vehículo fiable para iniciar la estrategia para desencadenar la futura revolución». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013) 

b) El caso del Partido Comunista de España (marxista-leninista)

En cambio el actual PCE (m-l) refundado en 2006, es aquel promueve una distorsión  de la táctica de alianza y del frente togliatti bajo la abierta colaboración con otras organizaciones oportunistas –como el PCE, PCPE y otros– y sus cabecillas sin denuncia ni exigencias y con metas que no cambian en absoluto la situación de las masas trabajadoras ni trastocan el régimen democrático-burgués actual, solo llegando a crear falsas ilusiones sobre el carácter de las organizaciones con las que van en alianza, sus jefes, sobre el parlamento burgués, la legalidad burguesa, la ilusión de que una República es el cambio que necesita el proletariado, y otras cuestiones:

«El pasado jueves, 14 de Abril, el PCE (m-l) participó junto a PCPV, PCPE y REM en un coloquio que, bajo el título Quin tipus de República volem?». (Partido Comunista de España (m-l); El PCE (m-l) debate sobre la República en Elx, 17 de abril de 2016) 

Pero eso no acaba ahí, el PCE (m-l) ha firmado abiertamente documentos con otras organizaciones en las que se emiten unas declaraciones altamente vergonzosas:

«En el marco del II Encuentro Estatal Marxista-Leninista, celebrado los días 24 y 25 de noviembre de 2007, Unión Proletaria sometió a consideración del Partido Comunista de España (marxista-leninista), del Partido Comunista de los Pueblos de España y de las otras organizaciones presentes una propuesta de documento por el que los comunistas del Estado español adquirimos diez compromisos con la clase obrera. Hasta el presente, no ha sido posible su ratificación conjunta, al menos por las tres organizaciones convocantes. Lo que aquí hacemos público es el acuerdo ya alcanzado por el PCE(m-l) y UP. Ambas formaciones confiamos que, próximamente, se sumen a estos compromisos las restantes fuerzas comunistas. (...) 8º.- Adquirimos el compromiso, sin duda alguna, en la lucha sin cuartel contra todo tipo de revisionismo». (Diez compromisos de los comunistas españoles, 28 de noviembre de 2008)

Ver al PCE (m-l) actual hablar de lucha contra el revisionismo junto a nuevas organizaciones claramente revisionistas es triste, pero que encima le veamos juntarse con el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) es una traición a su propia historia. El PCPE alberga desde el principio desviaciones brezhnevistas de tipo electoralistas y economicistas, apoya al revisionismo en el exterior, y es el mayor portavoz del juche en España, pero eso no ha impedido al PCE (m-l) acercarse a él a través del denominado Comité Estatal de Organizaciones Comunistas (CEOC) e intentar fusionarse con el PCPE:

«El Comité Permanente del Comité Estatal de Organizaciones Comunistas, saluda fraternalmente al Congreso del PCPE, así como a las delegaciones presentes. (...) Así hemos logrado establecer los ocho puntos programáticos aprobados en Asamblea Estatal en 2003, puntos muy importantes para la lucha por la Tercera República». (Octubre, órgano de expresión del PCE (m-l), Nº0, Saludo al VIII Congreso del PCPE, 2006)

A ello sumemosle que el actual PCE (m-l) tenga el descaro y firme un documento de lucha contra el revisionismo con un partido maoísta como Unión Proletaria (UP) que afirma en que China, Cuba, Corea del Norte y Vietnam son socialistas. ¡Vaya completa infamia!

En la declaración conjunta UP-PCE (m-l) también llegó a hablar de unificación con el grupo maoísta Unión Proletaria:

«Conscientes de que la unidad orgánica sólo será efectiva y sólida, en la medida en que repose sobre claros criterios ideológicos, de principios, y no en una unidad puramente formal, el PCE (m-l) y Unión Proletaria, se comprometen a dar continuidad al proceso iniciado. (...) Avanzaremos hacia la unidad orgánica entre ambas organizaciones». (Unión Proletaria y PCE (m-l); Comunicado conjunto, 22 de julio de 2008)

¿Que se supone que hace un partido antimaoísta buscando la unidad orgánica con otra organización maoísta que no ha cesado en sus posiciones lo más mínimo? Increíble la desvergüenza de esta gentuza que pisotea el pasado de luchas del PCE (m-l) de Elena Ódena contra el jruschovismo y el maoísmo nacional. Las alianzas sin principios demuestran que les importa muy poco el pasado PCE (m-l) de 1964-1985.

¡¡¡He incluso ahora en el PCE (m-l) se atreven a decir que en China alguna vez hubo socialismo reivindicando la época maoísta!!!:


«El papel de Estados como China o Rusia que en su día encabezaron procesos de construcción del socialismo». (Octubre; Órgano de expresión del PCE (m-l); Nº87, El papel de los comunistas para superar la confusión en la izquierda, 2015)

Es decir los antiguos líderes antimaoístas demostraron que se adhirieron a Albania en la polémica sino-albanesa por cuestiones ajenas a los principios. Que luego en cuanto vieron más favorables cambiar de bando, llevaron a sus partidos hacia cruentas fraccionales y pustchs internos, para alienarlos en una reconciliación con el revisionismo chino.  Muchos arrastraron a sus organizaciones al camino de esa deshonra creyendo poder recibir dinero de Pekín como hacían otras organizaciones, otros con el fin de acercarse a otras organizaciones revisionistas con las que pretendían forzar alianzas o directamente fusionarse.

A muchos otros les fue fácil ya que debido al nulo nivel ideológico nadie cuestionó este cambio, y otros directamente mantuvieron una retórica  antimaoísta pero que no se refleja en nada concreto, o que en la praxis se contradice con alianzas y apoyos a organizaciones nacionales e internacionales de sobrado y conocido carácter maoísta.

¿Qué lecciones nos da todos estos casos?:

Lo que ha venido abundando desde inicios de los 90 debido a la falta de partidos de vanguardia del proletariado que defiendan su doctrina de clase, el marxismo-leninismo, ha sido un intento constante de rehabilitación del revisionismo chino en todas sus variantes.

1) Los que reivindican el legado de la obra de Mao Zedong como «marxista-leninista» y pese algunas discrepancias con su obra agradecen su base ideológica para conformar la actual China socialimperialista, que según ellos es un gran país «socialista» e «internacionalista». En especial le agradecen sus tesis sobre la «convivencia con la burguesía nacional», el «tránsito pacífico al socialismo», el «multipartidismo en el socialismo» y otras tesis. Este es el caso de conocidos agentes de la burguesía china como José Antonio Egido, que a su vez es formador ideológico de las juventudes del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y del Partido Comunista de Venezuela (PCV);


2) Los que aceptan que hubo una división entre el marxismo-leninismo y el maoísmo en el siglo pasado. Pero han creado o reactivado teorías del tipo «hay que superar la nefasta polémica entre Enver Hoxha y Mao Zedong» como proclama Eduardo Artés, líder del Partido Comunista de Chile (Acción Proletaria), tratando así de justificar su eclecticismo ideológico y la conciliación con todo tipo de corrientes antimarxistas;


3) Los partidos que parece que no se enteraron de que hubo una polémica y ruptura abierta entre del marxismo-leninismo con el maoísmo a finales de los 70, pero pese a ello siguen presentando la fórmula «maoísmo igual al marxismo-leninismo» como hace el Partido Revolucionario Marxista-Leninista (PRML) de Argentina. Estos partidos se caracterizan por reivindican a Stalin pero siguen sosteniendo sin ningún sonrojo una postura crítica sobre él basada en calumnia y propaganda maoísta, llamando a Stalin «dogmático», «metafísico», «paranoico», etc.;


4) Los antiguos fanáticos maoístas como Arenas que antes rechazaban a cualquiera que no reconociera el maoísmo como la ideología más progresista de la humanidad. Ahora, con el acceso a cada vez información más evidente que dificulta la defensa del maoísmo y junto a la propia exposición del maoísmo y sus fraudes en las últimas décadas, han pretendido realizar una pretendida «autocrítica» sobre sus antiguas posiciones «radicales» sobre el maoísmo, pero igualmente finalizan sus exposiciones rogando que pese los graves errores que le reconocen hay que mantener a Mao Zedong como una figura marxista-leninista. Ejemplificante en esto es como decimos el Partido Comunista de España (Reconstituido), que intenta con esto meter con un calzador a Mao Zedong y sus teorías con el mundo marxista-leninista, para que así sus pasadas desviaciones sean pasadas por alto, y para parecer que las presentes no son tan graves. Algunos como Juan Manuel Olarieta salen de vez en cuando a marcar bien clara la línea de defensa de Mao Zedong del PCE (r), diciéndonos que Mao no es el culpable de la política de los tres mundos, dando a entender que nunca de desharán del cadáver putrefacto del maoísmo y que las visitas de Carrillo y Rockefeller en China nunca existieron;


5) Los idealistas como Vijay Singh, que se quejan de algunos aspectos del maoísmo y lo consideran en rasgos generales como una corriente revisionista, pero especulan con que una vez existió un Mao Zedong marxista-leninista antes de 1953 bajo la excusa de que algunos de «los escritos se publicaron en los países socialistas de Europa a principios de los 50
», esto en realidad tiene el mismo sentido que decir que las figuras y los escritos de Gomułka, Nagy, Tito, Thorez o Voznesensky eran marxista-leninistas cuando se publicaban en la Unión Soviética, cuando la realidad indica que dichas figuras habían sido duramente criticadas antes y después de dichas publicaciones realizando una autocrítica –como Thorez, y que muchas de ellas serían expuestas como abiertos revisionistas debido a que se negaban a rectificar –como Tito– el contenido revisionistas de sus obras. Bajo esta excusa Vijay dice que concepciones maoístas como la nueva democracia y la guerra popular prolongada son leninistas, dice que «el camino de Mao fue el camino de Stalin». Disimula las críticas de Stalin y Dimitrov, la Komintern y el resto de de los marxista-leninistas del mundo a las desviaciones de Mao durante 1935-1953. Se niega los nuevos documentos y las nuevas evidencias históricas que existen desde hace décadas y demuestran que el revisionismo y la tendencia pro estadounidense de Mao Zedong es temprana y solo pudo salvarse al ser disimulada, Vijay Singh además es un defensor de la CIPOML, así que actúa como un ecléctico que intenta rescatar al revisionismo que se ahoga en su océano de contradicciones;


6) Los que como el Partido Comunista Marxista-Leninista –conocido por sus siglas en turco como (MLKP) o Reconstrucción Comunista (RC), quienes –dependiendo de la ocasión– declaran: «Mao es un revisionista, somos abiertamente antimaoístas», otras veces que «valoramos aspectos positivos en Mao pero no es un referente para nosotros», y otras que «lo reconocemos como un marxista-leninista pero no como un clásico del marxismo-leninismo»–. Pero en la práctica se ve en sus actos, conceptos, metodología, simbología e incluso una participación internacional en colectivos e internacionales maoístas –como la ICOR–. Es decir más allá de lo que digan de boquilla, se parapetan en la práctica bajo el maoísmo, como unos revisionistas más. El líder de RC, el infame lumpen Roberto Vaquero ha propagado la tesis que se puede ser antimaoísta y militar en la ICOR, una internacional de partidos con nombres abiertamente maoístas. ¿Se puede ser más descarado?


7) Los antiguos partidos proalbaneses que se convirtieron en partidos socialdemócratas a finales de los 80 y renunciaron a la lucha contra el revisionismo chino y se fueron reconciliando con él poco a poco. Aquí tenemos desde el refundado Partido Comunista de España (marxista-leninista) de Rául Marco, el Partido Comunista de Brasil de João Amazonas, Bandera Roja de Gabriel Puerta Aponte, o el Partido Comunista Marxista-Lenininista de Ecuador. Todos ellos han emitido desde hace largo tiempo artículos favorables propios o de otros grupos hacía el maoísmo e incluso hacia la China actual,a algunos de ellos mantienen un antimaoísmo teórico de vez en cuando. La mayoría de ellos agrupados en la internacional revisionista de la CIPOML.

Todo esto no es más que un intento desesperado de recalar apoyos o justificar líneas ideológicas eclécticas y antimarxistas. Sofismas al fin y al cabo que son un absurdo:

«Llega por tanto a ser ridículo querer eclécticamente unir figuras tan dispares como Lenin y Rosa Luxemburgo, Iósif Stalin y León Trotski, o Enver Hoxha y Mao Zedong, y ponerlos a todos sobre la base de que «todos eran grandes revolucionarios» de los que «se pueden extraer cosas buenas», o equiparar los presuntos errores cometidos por los primeros a los errores de gran calado de los segundos, que obviamente no son errores casuales, sino errores que tocan los principios más elementales del tesoro de la teoría y praxis de nuestra doctrina. El comunista que acepta el materialismo dialéctico como tal, debe tener un pensamiento crítico científico y a consecuencia de ello, tampoco debe cubrir los errores de las figuras a estudiar; sean estas marxistas o no, no debe de hacer esto por más que guarde un sentimentalismo hacia esa figura para llegar al núcleo de la verdad histórica y objetiva. Es por ello que quién realiza tal acción de idealizar a las figuras que tiene en simpatía y disimula u oculta sus errores cae en el antimarxismo. Quién hace esto cae en el idealismo; pues idealiza positivamente a esa figura en su cabeza, estigmatiza al resto y evita ponerla en evidencia, y en la metafísica; a la hora de separar y ocultar su teoría errónea y no compararla con el marxismo-leninismo. No hace falta mencionar tampoco a ese tipo de pretendidos materialistas que dicen que el marxismo-leninismo –con la andadura que tiene a estas alturas– no tiene paradigma a seguir, que no puede diferenciarse lo que es o no es marxista, la tesis que está dentro de sus patrones o no, en consecuencia de este pensamiento, no consideran al marxismo-leninismo como una ciencia». (Equipo de Bitácora (M-L); Diferencias entre unidad entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes de dicha doctrina, 2013)

Como dijimos además:

«La categorización de marxista-leninista del revisionista chino [Mao Zedong] solo pueden ser sostenido por maoístas y filomaoístas disfrazados de marxista-leninistas. Teorías de diversa índole que solo sirven para reforzar el mito del revisionismo chino, aunque a estas alturas como decíamos no tenga ya ningún sustento existiendo tanto documento que desmonte tales afirmaciones». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la URSS y su carácter socialimperialista, 2016)

10) ¿Cumple el revisionismo chino –en cualquiera de sus variantes– un rol revolucionario?

Entre algunos maoístas solapados como es el caso de Reconstrucción Comunista (RC) dicen que el maoísmo es progresista, revolucionario, en su caso hacen una gran apología de los maoístas indios:


«Los naxatalitas son revolucionarios, como ciertos maoístas en casos determinados». (Revista de Acero; Algunos aspectos sobre nuestra posición histórica frente al maoísmo, 2015)

a) El movimiento naxalita surge como muchos otros levantamientos campesinos debido al problema de la tierra sumado a otros problemas específicos de la India. Pero en esencia no se diferencia en nada de la lucha de por ejemplo de grupos liberales y la cuestión de la tierra en los países Latinoamericanos, donde también utilizaron las armas para defenderse o intentar lograr sus reivindicaciones.

El máximo referente ideológico del movimiento naxalita en sus inicios, Charu Majumdar, llegó a declarar que:

«Quienes sueñan con la revolución en la India por el camino de la Revolución de Octubre, aunque son revolucionarios, no pueden dirigirla eficazmente debido a su actitud doctrinaria. No entienden el significado de las luchas del campesinado y como resultado, sin darse cuenta, se convierten en propagandistas del economicismo entre los obreros. (...) La experiencia de la lucha de clases debe ser verificada a través de la luz del Marxismo-Leninismo Pensamiento Mao Zedong». (Charu Majumdar; Es luchando contra el revisionismo que la lucha campesina tendrá que llevarse adelante, 1967)

Es decir, que según él, su movimiento se acomoda a la visión de la lucha de clases de los bolcheviques y adopta la del revisionismo chino, conocida por su óptica conciliadora con la burguesía nacional, conocida por renegar del proletariado como clase social que lidera la lucha contra la burguesía, etc.

Debido a que el movimiento naxalita está dirigido y es sostenido por una infinidad de grupúsculos revisionistas, en su mayoría de corte maoísta, sería un caos explicar la línea política de cada uno de ellos, pero para mostrar una prueba del tipo de partido y programa que tienen, veamos lo que dice el Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista) formado en 2005 de la unión de varias organizaciones maoístas:

«Los desarrollos históricos de las condiciones concretas de nuestro país en el presente estado de la revolución es la nueva democracia. El PCI (M-L) sostiene el Marxismo-Leninismo Pensamiento Mao Zedong como su ideología guía». (Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista); Informe del Comité Central, 2007)


En la declaración del Partido Comunista de la India (Maoísta), se dice:


«El objetivo inmediato y el programa del partido maoísta será continuar y completar la revolución de nueva democracia en la India, que ya se está desarrollando y avanzando, como parte de la revolución proletaria mundial, mediante el derrocamiento del sistema semicolonial y semifeudal bajo la forma neocolonial de gobierno indirecto, explotación y control». (Partido Comunista de la India (Maoísta); Comunicado de prensa, 21 de septiembre de 2004)

Es decir todos los maoístas de la India, de una corriente u otra, apuestan por lo mismo. Para quién no lo haya entendido aún, el concepto y programa de «nueva democracia» supone lo siguiente.

Uno. La negación de la clase obrera en la revolución:

«¿Qué es el régimen constitucional de nueva democracia? Es la dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias sobre los colaboracionistas y reaccionarios. Alguien dijo una vez: «Si hay comida, que la compartan todos». Me parece que esto puede servir de metáfora ilustrativa de la nueva democracia. Puesto que la comida debe ser compartida por todos, es inadmisible que un solo partido, grupo o clase ejerza la dictadura». (Mao Zedong; Sobre el régimen constitucional de nueva democracia; Obras Escogidas; Tomo II, enero de 1940)

Dos. La promoción del capitalismo nacional:

«Reconocer que el modo capitalista de producción es el método más progresista en la China actual, y que la burguesía, sobre todo la pequeña burguesía, representa los elementos sociales y la fuerza política comparativamente más progresistas en la China actual. (...) Así, la política del partido no es el debilitamiento del capitalismo y la burguesía, o el debilitamiento del campesino rico y sus fuerzas productivas, sino el fortalecimiento de la producción capitalista». (Partido Comunista de China; Decisión del Comité Central sobre las políticas de las tierras en las bases de apoyo antijaponesas, 28 de enero de 1942)

Tres. La estrategia de toma de poder para los naxalitas indios que precisamente ha incapacitado la toma de poder, es la conocida dentro del maoísmo como «Guerra Popular Prolongada» («GPP»). Su líder Majumdar decía sobre ello:

«El Presidente Mao Zedong ha enriquecido más este camino señalado por Lenin. Ha enseñado las tácticas de la guerra popular. (...) De este modo, es su responsabilidad organizar el movimiento campesino y elevar esa lucha a la etapa de la lucha armada. El sector avanzado de la clase obrera tendrá que ir al campo a participar en la lucha armada. Esta es la principal tarea de la clase obrera. (...) No entienden el significado de las luchas del campesinado y como resultado, sin darse cuenta, se convierten en propagandistas del economicismo entre los obreros. Es luchando contra el revisionismo que la lucha campesina tendrá que llevarse adelante». (Charu Majumdar; Es luchando contra el revisionismo que la lucha campesina tendrá que llevarse adelante, 1967)

Si bien atacaba a los marxista-leninistas indios anteriormente llamándolos «doctrinaristas» y «esquemáticos» de la Revolución de Octubre de 1917, por querer básicamente organizar a la clase obrera en las ciudades y lanzarse a la insurrecciones en ellas, en otros escritos curiosamente elevaba la estrategia militar del maoísmo de la GPP a axioma general. ¡¡¡Proponiéndola como único camino para todos los países!!!:

«Después de la segunda revolución —la Gran Revolución China— la revolución en todos los países sólo puede triunfar tomando el camino de la guerra popular». (Charu Majumdar; Avanzar evaluando las experiencias de la lucha revolucionaria del campesinado en la India, 1969)

El Partido Comunista de la India (Maoísta) también se atiende a esto:


«Se librará y se completará la revolución mediante una guerra revolucionaria agraria armada, es decir, una guerra popular prolongada, en que la toma del poder por la fuerza de las armas es la tarea principal y central, cercando las ciudades desde el campo y al final capturándolas. El campo y la guerra popular prolongada seguirán siendo el «centro de gravedad» del trabajo del partido, y el trabajo en las ciudades será complementario». (Partido Comunista de la India (Maoísta); Comunicado de prensa, 21 de septiembre de 2004)

La llamada «GGP» es una estrategia militar que hemos analizado en varias ocasiones para explicar las estrategias militares de diferentes movimientos en varios conflictos:

«¿Qué fenómenos se pueden observar en la famosa «GPP»? 1) Se relega a la ciudad a ser en la práctica mero espectador de los acontecimientos o en el mejor de los casos el furgón de cola de los acontecimientos de pugna por el poder, que se desarrollarían según el maoísmo en zonas más favorables para la guerrilla como la montaña, la selva o el campo, a esto se suma la visión de que el «cerco de las ciudades desde el campo» también tiene que ser a escala universal, que la revolución transitará de los países agro-industriales a los países desarrollados; 2) La guerrilla controla toda la actividad política, económica y cultural de las regiones liberadas inclusive por encima del partido –si es que se ha llegado a crear–; 3) Se apela que en sus movimientos defensivos iniciales, las masas se sumen a la revolución a partir de sus acciones, esperando que este destacamento de «héroes» guerrilleros cree la chispa que «prenda toda la pradera» y haga participar a toda la población con sus acciones; 4) Se nota el carácter putschista de la toma de poder en que un destacamento armado actúa unilateralmente en una zona, el campo; 5) se niegan las condiciones objetivas y subjetivas de cada revolución imponiendo el dogma de que la revolución será larga y prolongada; se niega que según el desarrollo particular de la revolución en cada país esta puede ser una acción súbita y rápida o una pugna prolongada». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

Esta estrategia además ya fue refutada por Stalin al hablar con los comunistas indios:

Señalando la diferencia primero entre una guerra de guerrillas –también llamada guerra partisana–, y una lucha armada en todo su sentido, que incluyera guerra de guerrillas de campesinos en el campo, montaña o monte y levantamientos de obreros, es decir en ciudad y campo a la vez. Y la consiguiente limitación de la primera a marcos más estrechos:


«Stalin: Con respecto a la lucha armada, debe decirse que los chinos no hablan de la lucha armada. Ellos hablan de la revolución armada. Ellos la ven como una guerra partisana con regiones liberadas y con un ejército de liberación. Esto significa que es necesario hablar de una revolución armada y de una guerra partisana, más no de una lucha armada. La expresión «lucha armada» fue mencionada primeramente en el diario Kominform. La lucha armada significa más que una guerra partisana, significa la combinación de guerra partisana del campesinado con las sublevaciones y huelgas generales de los obreros. En su escala, la guerra partisana es más estrecha que una lucha armada». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)


Señalando las desventajas e inconsistencia de una guerra de guerrillas campesina sino es asistida por un Estado vecino amigo:


«Stalin: ¿Qué es una región partisana liberada? Es enteramente una isla en el Estado. No existen bases en ésta región. Puede ser rodeada, bloqueada. No tiene bases sobre las cuales apoyarse. (...) Cada comunista en un país donde los campesinos constituyen entre un 80 a un 90% de la población; está obligado a aplicar este método [la guerra de guerrillas - Anotación de Bitácora (M-L)] en su arsenal de sus luchas. Esto es indiscutible pero también a partir de esta experiencia de los camaradas chinos, se deduce que las guerrillas partisana de las regiones liberadas presentan grandes desventajas. Estas desventajas son que las regiones partidistas son islas que siempre están expuestas a un bloqueo. Es posible romper este anillo victoriosamente solamente creando una base estable, ligada y apoyada a Estados amigos vecinos; cambiado este Estado en la propia base estable. Los chinos tomaron este paso sensible de asentarse en Manchuria. Si no hubiesen hecho esto no sé como habrían terminado las cosas. En la guerra partisana, uno no tiene la fortaleza suficiente para alcanzar la victoria. La guerra partisana conlleva a una victoria sin fallos solamente si se basa en lazos con Estado vecinos amigable. Es altamente característico que hasta que los camaradas chinos alcanzaron Manchuria, no deseaban atacar, temiendo que fueran cercados; fue sólo hasta después de esta situación que comenzaron a planificar su avance y comenzaron a obtener victorias en contra de las tropas de Chiang Kai-shek. Necesitamos considerar estas desventajas de las guerras partisanas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)


Señalando que con la más que obvia inconexión con la ciudad de la teoría maoísta de toma de poder, Iósif Stalin recomendaba a los comunistas indios, que a diferencia de la guerra de guerrillas campesinas del revisionista Mao Zedong, desarrollaran lazos entre los campesinos y los obreros, entre la ciudad y el campo, desarrollando no una simple lucha de guerra de guerrillas en la que tomaran parte los campesinos, sino una lucha armada completa, una insurrección armada en todo su esplendor desarrollada en el campo y la ciudad:

«Stalin: Ustedes tendrán tales regiones y posiblemente también tal ejército pero esto es insuficiente para obtener la victoria. Necesita combinar la guerra partidista con las acciones revolucionarias de los obreros. Sin ello, la guerra partisana por sí sola no tendrá éxito. Si los camaradas indios pueden organizar seriamente huelgas generales de los trabajadores ferroviarios, eso paralizará la vida del país y el gobierno podría probarse como una ayuda enorme para la guerra partisana. Tomen al campesino, por ejemplo; y díganle ésta es tu guerra partisana y tienes que lucharla. Entonces, el campesino preguntará: ¿por qué debe esta lucha agotadora recaer solo en mí? ¿Qué harán los obreros? Él no estará de acuerdo en que debe tomar solo todo el peso de la revolución. Él es lo suficientemente inteligente. Él está consciente y sabe que todo lo malo proviene de las ciudades, de los impuestos, etc. Él querrá un aliado en la ciudad. (...) El camino chino fue bueno para China pero no es suficiente para la India donde es necesario combinar la lucha proletaria en las ciudades con la lucha de los campesinos. (...) Mao Zedong hubiese estado feliz si los obreros ferroviarios hubiesen realizado una huelga laboral y Chiang Kai-shek hubiese sido privado de la posibilidad de recibir proyectiles pero hubo una ausencia en las relaciones con los trabajadores: fue una necesidad dolorosa más no ideal. Sería ideal si ustedes se esforzaran por lograr lo que no pudieron hacer los chinos: unir la guerra de los campesinos con la lucha de la clase obrera.

Dange: Casi cambiamos la teoría de la guerra partisana en una teoría que no requiere de la participación de la clase obrera.

Stalin: Si Mao Zedong se enterase de esto, los maldeciría. (Risas)». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)

Por tanto todos aquellos maoístas y filomaoístas que vienen diciendo que la «GPP» es la prueba de la superioridad del maoísmo frente al marxismo-leninismo o que es un aporte estratégico-militar al marxismo-leninismo, viven en mundos irreales. La «GPP» ni es una estrategia militar proletaria exitosa, ni es un aporte al marxismo-leninismo, ni mucho menos fue aprobada por Stalin como método recomendable para el resto de países que desearan un contacto.

Cuatro. Más allá de esto. Cualquier revolucionario no intoxicado por la propaganda maoísta conoce de sobra a estas alturas el carácter de la guerrilla maoísta de los naxalita como para afirmar que ese grupo no es que no sean ya marxista-leninistas, sino que ni siquiera se les puede considerar como revolucionarios, ya que llevan décadas practicando métodos terroristas que como en otros movimientos se cobran más vidas de civiles ajenos al conflicto que miembros de los cuerpos represivos, lo que les aleja sensiblemente de las masas populares. Según siempre el gobierno indio en 2006, 11.575 personas han muerto desde el inicio del conflicto, 6.377 civiles; 2285 eran miembros de las fuerzas de seguridad y 2.913 miembros guerrilleros. Si vemos la actividad del año siguiente:

«Las actividades terroristas han costado la vida a 949 civiles y 346 miembros de las fuerzas de seguridad en la India entre enero y octubre de 2007, según datos gubernamentales». (Listin Diario; Terrorismo causa 949 muertes civiles y 346 de fuerzas de seguridad en 2007, 28 de noviembre de 2007)

Según datos más recientes:

«Según un informe presentado en el Senado indio, al menos 1.922 personas han muerto en los últimos tres años por la violencia maoísta, entre ellas 1.179 civiles, 432 miembros de las fuerzas de seguridad y 311 guerrilleros». (EFE; Cuatro muertos en el cuarto ataque maoísta en dos días en la India, 15 de abril de 2015)

Los clásicos del marxismo-leninismo ya debatieron con variadas corrientes las inconsistencias del terrorismo y lo que produce:


«Los socialistas-revolucionarios se afanan por defender el terrorismo, cuya inutilidad ha demostrado de modo tan patente la experiencia del movimiento revolucionario ruso, declarando que lo admiten solo junto a la labor entre las masas y que, por ello, no les atañen los argumentos que los socialdemócratas rusos han esgrimido para refutar la conveniencia –y la han refutado para largo– de este método de lucha. Se repite algo muy parecido a su actitud ante la «critica». No somos oportunistas, gritan los socialistas- revolucionarios; pero, al mismo tiempo, relegan al olvido el dogma del socialismo proletario, tomando por base únicamente la crítica oportunista, y ninguna otra. No repetimos los errores de los terroristas, no distraemos a nadie de la labor entre las masas, aseguran los socialistas-revolucionarios; pero, al mismo tiempo, recomiendan celosamente al partido actos como el asesinato de Sipiaguin por Balmashev, aunque todo el mundo sabe y ve muy bien que este acto no ha tenido –ni podía tener, por la forma en que ha sido realizado– ninguna relación con las masas, que quienes lo han cometido no confiaban ni contaban con ningún apoyo o acción concreta de la multitud. Los socialistas-revolucionarios no advierten ingenuamente que su inclinación al terrorismo está unida con el más estrecho vínculo causal al hecho de haberse encontrado desde el primer momento, y de seguir encontrándose, al margen del movimiento obrero, sin tratar siquiera de convertirse en el partido de una clase revolucionaria que sostiene su lucha de clase. Los votos fervorosos obligan con mucha frecuencia a ponerse en guardia y desconfiar de la veracidad de lo que necesita un condimento picante. Y cuando leo las aseveraciones de los socialistas-revolucionarios de que con el terrorismo no relegan la labor entre las masas, recuerdo con frecuencia estas palabras: ¿cómo no se cansan de jurar? Porque quienes hacen esas afirmaciones se han apartado ya, y siguen apartándose, del movimiento obrero socialdemócrata –que de veras pone en pie a las masas–, asiéndose a fragmentos de teorías, cualesquiera que sean». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Aventurerismo revolucionario, 1902)


En países como la India está inclinación fue refutada personalmente por Stalin sobre todo en torno a asesinatos selectivos:


«Camarada Stalin: Ustedes preguntan si la organización del partido puede hacerse responsable de la sentencia de muerte de un miembro del partido sobre el cual han surgido dudas sobre su devoción. No puede. Lenin siempre pensó que la más alta forma de castigo el cual el Comité Central del partido puede aplicar es la expulsión del mismo. Pero, cuando el partido llega al poder y algunos de sus miembros rompen las leyes de la revolución, entonces el gobierno ejerce la fiscalización como su responsabilidad. Uno puede deducir a partir de algunos de sus documentos que los camaradas frecuentemente se inclinan al lado del terror individual en relación con el enemigo. Si nos preguntan sobre esto a nosotros, los camaradas rusos, entonces nosotros debemos decirles que entre nosotros el partido siempre está entrenado en aras de negar el terror individual. Si nuestra propia gente lucha en contra de los dueños de las tierras y éste es asesinado en una escaramuza, nosotros no consideraríamos eso como terror individual ya que las masas participaron en el hecho. Si el partido mismo organiza grupos terroristas para que éstos asesinasen al propietario de la tierra y esto se hace sin la participación de las masas, entonces nosotros siempre estaremos en contra de esto ya que no apoyamos el terror individual. Tales operaciones activas de terror individual cuando las masas están en condición pasiva, mata el espíritu de la actividad misma de las masas y aún más, juzgaran los asuntos de la siguiente manera: no nos podemos adentrar en esta actividad cuando son los héroes quienes trabajarán en nuestro nombre. Por lo tanto, hay unos héroes por un lado y por el otro lado la muchedumbre quien no participa en la lucha. Desde el punto de vista del entrenamiento y la organización de la actividad de las masas, tal punto de vista es peligroso. En Rusia existió tal partido, el Partido Social-Revolucionario, que tuvo grupos especial para aterrorizar a los principales ministros. Siempre nos mantuvimos en contra de este partido. Este partido perdió todo crédito entre las masas. Nosotros estamos en contra de la teoría de los héroes y la muchedumbre». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 8 de febrero de 1951)


Entonces si vemos el programa político-económico como las tácticas y métodos para llegar al poder de los naxalitas, es fácil ver que no sólo están en las antípodas del marxismo, sino que no son revolucionarios.

b) Ciertamente varias organizaciones del maoísmo son conocidas en todo el mundo por el reformismo y las ilusiones basadas en el parlamentarismo y el legalismo burgués, suelen participar o apoyar a facciones de la burguesía nacional en lo que llaman gobiernos «antiimperialistas y progresistas» y también se les suele ver ir dentro de las coaliciones electorales de la «izquierda constitucionalista» –es decir la «izquierda domesticada»–. Pero por encima de esto, suelen tener más notoriedad a causa de la propaganda de sus seguidores, o la publicidad de los medios de comunicación, las organizaciones maoístas que practican el revisionismo armado, aunque finalmente lo más sonado son sus actos terroristas o sus claudicaciones finales y su aceptación e introducción de la democracia burguesa. Nepal es el ejemplo más reciente de esta última expresión, por ello el maoísmo en cualquier parte del mundo –dependiendo de la corriente maoísta y su idiosincrasia propia– no aspira ni siquiera a cumplir un rol revolucionario:

«Recordamos cuando hace unos pocos años algunos maoístas y filomaoístas sacaban pecho por la guerrilla del PCUN (M) en Nepal cuando todos los marxista-leninistas habían dicho entonces –y como siempre– que una guerrilla de tipo maoísta a lo sumo que puede aspirar es a desarrollar o colaborar en una guerra de liberación nacional de tipo anticolonial, y que si llega a tomar el poder o entrar en coalición realizar algunas reformas antifeudales y antiimperialistas –aunque para acabar ligándose a otro imperialismo–, pero nunca una revolución antiimperialista completa y la revolución socialista.

Tiempo después cuando se empezaron a ver las típicas vacilaciones maoístas que se concretizaban en este proceso –con su idiosincrasia propia– achacaban que la no resolución ni siquiera de las cuestiones anticoloniales y antifeudales, y la no transición al socialismo era debido a una traición de Prachanda –el líder del partido–.

Hay que ser o muy iluso o un gran sofista para afirmar eso en serio. ¿Qué era lo que propagaba Prachanda para su país y su «revolución» desde el principio? Promoción de la propiedad privada, ligazón a otros imperialismos –como la China socialimperialista– para desarrollar las fuerzas productivas, renuncia al papel de vanguardia del partido comunista –en una coalición con multitud de organizaciones burguesas y pequeño burguesas– sumado a un multipartidismo y coexistencia con las clases explotadoras; ¡¿y acaso en qué se diferencia esto con el programa de Mao Zedong de la «nueva democracia»?! En nada, y cualquiera que haya estudiado las obras de Mao Zedong y el desarrollo en la práctica de China, se puede dar cuenta de esto.

Esto demuestra de nuevo, que el hecho de que un grupo tome las armas no significa que este grupo sea marxista-leninista, ni siquiera revolucionario. La burguesía o la pequeña burguesía –al igual que otras clases en el pasado– ha tomado las armas en varias ocasiones, a veces con fines revolucionarios y otras contrarrevolucionarios, quién no comprenda esto no comprende el materialismo histórico. Igualmente la clase obrera puede cometer actos como huelgas e incluso actos insurreccionales, pero si no está pertrechada de su ideología: el marxismo-leninismo, bajo el espontaneísmo o directamente bajo la influencia de ideologías burguesas jamás llegará a buen puerto en sus propósitos. Sobra decir, que si como en el caso de Nepal, el movimiento tiene un origen social pequeño burguesa y está fundado en una ideología pequeño burguesa como el maoísmo –que tiene muchas variantes y expresiones–, este movimiento ni siquiera es garantía de cumplir la resolución de tareas de carácter colonial, antifascista, antiimperialista, antifeudal, etc. La única garantía absoluta de que esto se cumpla es un movimiento marxista-leninista que reúna al núcleo de la clase obrera del país y que en alianza con otras capas sociales trabajadoras conduzcan el proceso, el resto es ser irresponsable». (Equipo de Bitácora (M-L); Unas reflexiones sobre la «revolución» en Nepal y la hipocresía de los maoístas y filomaoístas, 3 de junio de 2015)

c) Perú

Es más, si miramos uno de los mitos favoritos de los maoístas como es el caso de los senderistas, nos daremos cuenta, que incluso los movimientos como este que se presentaban así mismos como los más puristas y lo más resueltos a tomar las armas, en realidad pasaron rápidamente de un terrorismo desfasado a hacerse socialdemócratas y mendigar su inclusión en el régimen parlamentario multipartidista. Esto demuestra que el maoísmo, bien en su versión aventurera guerrillera-terrorista o en su versión electorera, sigue siendo revisionismo, y que lo mismo puede virar de una estrategia a otra, pero ni su programa ni su estrategia militar es marxista, sino una revisión de sus axiomas fundamentales.

Todos los maoístas del mundo nos vendieron mil promesas sobre la «Guerra Popular de Perú» –al igual que han hecho tantas veces con otras guerrillas–, diciéndonos que «jamás abandonarían las armas», que «la vía armada era la vía única revolucionaria, que no sería abandonada hasta la victoria», que lo suyo «no eran acciones terroristas» y que ellos «si demostraban estar haciendo la revolución a diferencia de sus críticos», las proclamas típicas de los grupos de este estilo. Pero esa pose revolucionaria cambio cuando el famoso líder excéntrico de los senderistas Abimael Guzmán Reynoso alias «Presidente Gonzalo» fue capturado en un operativo de inicio de los 90. A partir de ahí, y siempre mirando por sus intereses personales, el líder senderista escribió unas carta al presidente de Perú de aquel entonces que era el famoso golpista, corrupto y asesino Fujimori, diciendo que el movimiento «había sido derrotado» y que «se debía llegar a una paz» con el objetivo de que sus militantes dejaran las armas y que los suyos y sobre todo él pudiera ser amnistiado. La mayoría de la guerrilla maoísta se rindió. Por supuesto pese a sus acciones terroristas de envergadura –como el coche bomba de Miraflores de 1992 que dejó un saldo de 25 muertos y 200 heridos– y el sistemático método de asesinatos selectivos contra sus opositores, lo cierto era que las posibilidades de sobrevivir políticamente y militarmente para Sendero Luminoso eran reducidas con o sin Gonzalo a su cabeza, debido a las estrategias de terror contra la población y a su estrategia militar maoísta de unilateralidad hacia el campo, por lo que Fujimori rechazó esa «oferta de paz» y prosiguió el reducir a la guerrilla maoísta hasta la mínima expresión.

Los maoístas peruanos declaraban hace poco que la claudicación de los maoístas de Nepal, por suerte, no se había producido en el Perú.

«Toda la actividad del Presidente Gonzalo y su todopoderoso pensamiento gonzalo va contra la LOD revisionista y capitulacionista, contra el nuevo revisionismo y lo que plantea el Partido Comunista de Nepal (maoísta) y el camarada Prachanda. Por eso, el CoMRI , con respecto al Presidente Gonzalo, decía que podría estar detrás de las «cartas» y que había que investigar; por eso, el CoMRI, conduce erróneamente la lucha de dos líneas, distorsiona el maoísmo y difunde una imagen falsa sobre el desarrollo actual del Partido Comunista del Perú y la guerra popular que dirige». (Movimiento Popular Perú; Campaña de celebración del XVº aniversario del magistral discurso del presidente gonzalo, que resplandece victorioso y pujante ante el mundo como arma de combate, 2007)

Lo sentimos pero no, la historia ha demostrado de forma tajante por medio de la pluma y la voz de sus propios protagonistas –como vamos a ver a continuación– que el gonzalismo y el prachandismo son variantes maoístas que han pasado desde el guerrillerismo terrorista de sus inicios hasta acabar en el cretinismo parlamentario más vergonzante. Este tipo de escritos a los que se hacen mención como la carta de Gonzalo a Fujimori de 1993 y otros posteriores fueron negados en su momento por muchos de los maoístas que estaban en shock –en un intento de realizar una última línea de defensa de su icono y su movimiento pseudorevolucionario–. 

Recientemente la primera carta y otros documentos de la época fueron digitalizados por  Elena Ipayaguirre –la esposa del líder– y publicadas Alfredo Crespo –su actual abogado– en el libro «Puño y letra» publicado en 2009:

«Señor Ingeniero Alberto Fujimori Fujimori
Presidente de la República

Señor Presidente:

Acudimos a Usted, en su condición de Jefe del Estado Peruano, para solicitarle conversaciones que conduzcan a un Acuerdo de Paz cuya aplicación lleve a concluir la guerra que por más de trece años vive el país. Damos este paso de gran trascendencia partiendo de nuestra ideología y principios de clase, cabalmente seguros de la necesidad histórica insoslayable del mismo y con clara comprensión de que refleja lo que ha devenido en necesidades del pueblo, la nación y la sociedad peruana en su conjunto.  Sírvase, Señor Presidente, prestar atención a nuestra solicitud y acceder a ella.

Penal Militar Naval del Callao, 2 de julio de 1993». (Entrevista a Alfredo Crespo Abogado de Abimael Guzmán realizada por César Hildebrant, 2009)

En la introducción de dicho documento se dice:

«Son unas compilaciones de manuscritos que el Doctor Abimael Guzmán hizo para afrontar el proceso al cual fue protegido, y que mi patrocinada Elena Ipayaguirre los ha compilado y los ha publicado. (...) Los escritos son de su puño y letra». (Entrevista a Alfredo Crespo Abogado de Abimael Guzmán realizada por César Hildebrant, 2009)

A partir de ahí que el «irreductible y legendario» líder conocido como el «Presidente Gonzalo» negoció con el no menos famoso Montesinos la rendición de las tropas senderistas y reconocer los avances del gobierno de Fujimori –de notable revelación han sido los videos inéditos recientemente publicados–, una política que de paso ayudaba a Fujimori a reforzar su régimen e incluso darle un barniz democrático:

«Casi desde el momento de su captura Guzmán entablaría un diálogo con el gobierno a través de Vladimiro Montesinos, asesor presidencial y jefe del Servicio de Inteligencia Nacional. (...) El objetivo era aprovechar en el corto plazo los réditos políticos que la rendición de Guzmán pudiera generar al gobierno fujimorista, y de esta forma mejorar la imagen dictatorial del régimen tras el autogolpe. Según Manrique, hubo incluso una alianza abierta entre el líder senderista y el SIN con el propósito de ayudarle a ganar hegemonía en el aparato partidario, primero entre los militantes presos y después entre los que permanecían en libertad. (...)  Junto con los miembros del comité central darían los primeros pasos enviando dos cartas dirigidas al presidente Fujimori y apareciendo públicamente en televisión reconociendo la derrota, proponiendo acabar con las operaciones militares, disolver el ejército popular y dejar las armas». (Esteban Valle Riestra Padró; Movadef, el pensamiento Gonzalo y la reaparición de Sendero Luminoso: 1992-2012, 2015)

Esto tiene especial importancia, porque los senderistas con Gonzalo a la cabeza en su momento de apogeo, cuando los revolucionarios y progresistas no les seguían el juego en sus aventuras los acusaban de «soplones del servicio del inteligencia» y de «hacerle el juego al imperialismo estadounidense» persiguiendo a varios de ellos, esto es normal, el maoísmo se ha valido históricamente como el trotskismo de la calumnia política para intentar deshacerse de sus adversarios, pero la historia una vez más ha demostrado que el único agente de la burguesía nacional y del imperialismo es el maoísmo.

¿Cuál es el programa actual del senderismo después de todo esto? En 1993 se decía bajo la firma del Comité Central liderado por Gonzalo:

«Mantenemos nuestra ideología y principios de clase, el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo y nuestra militancia. 2. Concluir la guerra popular no es rendición ni abandonar la revolución, sino seguir bregando en las nuevas condiciones. 3. Estamos por celebrar un Acuerdo de Paz como paso histórico de necesidad insoslayable que en la actualidad ha devenido en necesidad del pueblo, la nación y la sociedad peruana en su conjunto. El pueblo necesita paz así como democracia y desarrollo, y especialmente condiciones que le permitan satisfacer sus demandas básicas. (...) Ley de Amnistía General que sirva a la reconciliación nacional; sin vencedores ni vencidos, sin represalias, venganzas, persecuciones ni restricciones personales contra nadie, pues sólo complicarían la ardua tarea de cumplir el Acuerdo de Paz a que ambas partes se comprometen. (...) El Acuerdo de Paz aprobado debe ser difundido por televisión, radio, y periódicos, asimismo sería necesario que Abimael Guzmán Reinoso (Presidente Gonzalo) lo fundamente en la televisión, pues, es clave para su aceptación por el Partido. (...) Cinco meses después del inicio del cese de la guerra popular, se procederá a la autodisolución del Ejército Guerrillero Popular y a la inutilización de sus armas y medios de combate, así como a la autodisolución de los Comités Populares y Bases de Apoyo de la RPND». (Partido Comunista de Perú; Lineamientos para «documento de bases para acuerdo de paz», 6 d de julio de 1993)

La mayoría de senderistas aceptaron este programa pero el Estado no aceptó ninguna de las propuestas aquí recogidas. Poco después en 2006, se sigue insistiendo en que se acepten y cumplan todas estas propuestas que no se materializaron por parte del gobierno:

«Pasados los años y presente otras circunstancias, consideramos la necesidad de una nueva política de presos políticos y guerra. Por ello, hace buenos meses en el 2006, se planteó una concentrada así: solución política, amnistía general y reconciliación general». (Abimael Guzmán Reynoso; De puño y letra, 2009)

Mientras los maoístas de todo el mundo seguían instituyendo en su propaganda que el «gran Presidente Gonzalo» no había cambiado nada en sus posiciones desde su detención, que seguía luchando para continuar la «guerra popular», ¡que el ánimo y el programa senderista continuaba intacto! Eso es lo que pensaban por ejemplo los miembros del MAI, esos maoístas que ahora forma parte de los llamados «reconstitucionalistas»:

«El PCP debería aprovechar su II Congreso para matizar, en esta dirección y a tenor de su propia experiencia de los últimos lustros –su capacidad para recuperarse, generar dirección y proseguir Guerra Popular en ausencia de Gonzalo–, su doctrina de la jefatura, propuesta que, por supuesto, fue rechazada pues, como se nos informó, ese Congreso no se propone rectificar ni concebir una nueva línea, sino consolidar orgánicamente al partido, principalmente en cuanto a su dirección, y reafirmar el pensamiento gonzalo y su jefatura». (Informe sobre la intervención del MAI en la Conferencia Internacional de Madrid, 2007)

Visto a distancia es bastante gracioso que los grupos maoístas de todo el mundo ponían al líder senderista de ejemplo de resistencia cuando en la realidad se había vendido en 1992 para obtener privilegios y que para 2006 ya había montado sus primeros pasos para constituir lo que hoy es el llamado Movadef. Como dice el refrán no hay más ciego que el que no quiere ver. Lo cierto es que lejos de lo que suponía el MAI con sus tristes deseos subjetivistas, el senderismo de Gonzalo no iba encaminado a reanudar la lucha armada, sino a establecer una línea carrillista, en 2012 se decía:

«Las especificaciones de la política fundamental hasta hoy son: 1° ¡Luchar por un Acuerdo de Paz y Sentar Bases para el II Congreso!; 2° Por solución política a los problemas derivados de la guerra, y 3°Solución política, Amnistía general y Reconciliación Nacional, actualmente especificada en la Campaña: ¡Amnistía General para civiles, policías y militares!». (Esteban Valle Riestra Padró; Movadef, el pensamiento Gonzalo y la reaparición de Sendero Luminoso: 1992-2012, 2015)

¿Recuerdan los lectores que más atrás vimos que en la «Revolución Cultural» de los 60 los maoístas más fanáticos pensaban de forma metafísica e idealista que lo que distinguía la posición revolucionaria de una contrarrevolucionaria era la posición hacia Mao –es decir hacia una persona–? Pues ellos han seguido este dogma del revisionismo chino a pies puntillas antes, durante y después de la captura del «Presidente Gonzalo», y siguen todo lo que diga el líder, pese a que lo que ordene sea una idea subjetivista de un demente, una deshonra para ellos como presuntos revolucionarios o directamente un plan suicida para la organización. Los maoístas no cuestionan, obedecen la propaganda. Si en los años 70 no querían creer que Mao había sido el causante de la práctica tercermundista del partido revisionista chino pese a ver a China adorar a todos los dictadores militares proestadounidenses, ahora los maoístas se niegan a aceptar que Gonzalo haya intentando pactar con los diversos gobiernos peruanos y haya establecido un programa reformista para sus integrar en sus exguerrilleros en un partido legal que forme parte del sistema parlamentario, todo lo reducen a montajes y falsos documentos. 

Pero los hechos son tozudos. Una demostración palpable fue cuando mano la derecha del «Presidente Gonzalo», Alfredo Crespo, el abogado del líder senderista presentó y encabezó el nuevo partido legal de los senderistas: el Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef). Su  trabajo ha sido popularizar en Perú como profeta elegido el dogma idealista del llamado «Pensamiento Gonzalo» –en realidad una variante americana y rancia del maoísmo–, siendo su objetivo llevar por toda la tierra las ideas de su Dios a los infieles, y precisamente convencer a todos que sin él no hay lucha armada posible –lo que indica el caudillismo clásico de estas organizaciones– y que lejos de querer «seguir la guerra popular» como decían los pobres ilusos del MAI, el Dios del senderismo ha tenido como objetivo desde 1992 para sus súbditos que luchen por la reintegración y adaptación en el régimen capitalista peruano:

«Alfredo Crespo: Estamos ante una realidad concreta, ya la guerra termino dice él, con mi detención, lo demás no es la guerra que iniciamos.

Entrevistador: Véase el personalismo.

Alfredo Crespo: No, es que él ha sido jefe del partido, y él dijo que la guerra que iniciamos, con obviamente todo el conjunto de personas que nos acompañaban, se acabó el 12 de septiembre de 1992, y fue derrotada ya, y él viendo esa nueva situación que se había presentado le pide al presidente Fujimori llevar a cabo conversaciones para llegar a un acuerdo de paz, a una solución política». (Entrevista a Alfredo Crespo Abogado de Abimael Guzmán, 14 de septiembre de 2009)

En otra entrevista Crespo sigue predicando y dice casi de forma calcada su sermón añadiendo los términos «reconciliación nacional» como si fuera un buen carrillista:

«Entrevistador: El partido era manejado por él, él era el Presidente Gonzalo, Ellos mismos dicen que cuando ocurre lo de septiembre de 1992 el partido se desmorona, era tan vertical que el partido se desmorona.

Alfredo Crespo: Él dice que con su detención terminó la guerra. Y él dice que los del VRAEM son mercenarios que han abandonado la ideología y ya no son del partido. Él se reafirma en una solución política de amnistiara general y reconciliación nacional. Él dice que los que han quedado fuera y los que han ido quedando liberados deben participar acorde al artículo 35 de la constitución, ellos deben participar en las elecciones, teniendo o no teniendo candidatos, apoyando o no apoyando una candidatura». (Entrevista a Alfredo Crespo Abogado de Abimael Guzmán realizada por César Hildebrant, 2009)

¡¿Qué opinaran ahora de las palabras de su gurú los maoístas del exterior de España del MAI y otros?! Han quedado retratados como seguidistas de un mito, seguidistas de un fantoche.

En la presentación oficial de Movadef, un senderista dijo:

«Nueva constitución que contemple los derechos fundamentales el pueblo, no pensamos que tengamos que se tenga que destruir la constitución del 1979, necesitamos un amplio debate a nivel nacional sobre el problema de los derechos fundamentales del pueblo. (...) No descartamos convergencias, nos interesa mucho por ejemplo, el movimiento que encabeza el padre Arana, nos interesa mucho el movimiento de los indígenas nativos». (Manuel Fajardo; Presentación de Movadef, 2009)

Al final, después de tanta parafernalia Sendero Luminoso nos confiesa que a lo que aspira a ser bajo es un partido legalista, aspira a través de alianzas pragmáticas poder tomar un par de alcaldías para saquear las arcas públicas, cobrar varios sueldos del Estado, recibir subvenciones, y hacer lo que toda la izquierda domesticada. Los aliados que aquí cita como el padre Arana de Tierra y Libertad es un conglomerado de seguidores de la teología de la liberación, trotskistas, tercermundistas, guevaristas, socialistas del siglo XXI y demás, pero para desgracia suya el padre Arana los ha rechazado varias veces por sus crímenes de atentados terroristas indiscriminados. Ni los curas perdonan la brutalidad de los senderistas. ¡Pobres incomprendidos! 

Ellos creen que además el problema de Perú no es el capitalismo sino el neoliberalismo como dicen los chavistas demagógicamente:

«El pueblo, para poder desarrollar sus luchas en mejores condiciones y reconquistar sus derechos fundamentales, arrebatados en 20 años de imposición del neoliberalismo, necesita democratizar la sociedad y levanta las banderas de Solución Política, Amnistía General y Reconciliación Nacional, planteadas desde 1993 por el Dr. Abimael Guzmán Reynoso, las que recogemos y enarbolam». (Movadef; Amnistía General; Periódico Marxista-Leninista-Maoísta, Nº1, 25 de septiembre de 2010)

He aquí la teoría reformista de que para que la nación avance se necesita «paz» social es decir reconciliación entre clases y se idealiza el término «democracia» en abstracto:

«¿En qué reside el error fundamental de todos estos argumentos oportunistas? En que suplantan en realidad la teoría socialista de la lucha de clases, única fuerza motriz verdadera de la historia, por la teoría burguesa del progreso «solidario», «social». Según la teoría del socialismo, es decir, del marxismo –hoy no puede hablarse en serio de un socialismo no marxista–, la fuerza motriz verdadera de la historia es la lucha revolucionaria de clases; las reformas son un producto accesorio de esta lucha; accesorio, por cuanto expresan el resultado de los intentos frustrados por atenuar esta lucha, por debilitarla, etc. Según la teoría de los filósofos burgueses, la fuerza motriz del progreso es la solidaridad de todos los elementos de la sociedad, que comprenden el carácter «imperfecto» de tal o cual institución. La primera teoría es materialista, la segunda idealista. La primera es revolucionaria. La segunda, reformista. La primera sirve de base a la táctica del proletariado en los países capitalistas modernos. La segunda sirve de base a la táctica de la burguesía. De la segunda teoría se deriva lógicamente la táctica de los progresistas burgueses comunes: apoyar siempre y en todas partes «lo mejor»; elegir entre la reacción y la extrema derecha de las fuerzas que se oponen a esa reacción. De la primera teoría se deriva lógicamente la táctica revolucionaria independiente de la clase avanzada». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Otra vez el ministerio de la Duma, 1906)

Como dijo Lenin en cada país existen dos naciones, la proletaria y la burguesa, y están condenadas a luchar entre sí para bien quién prevalece en el Estado, debido a que el propio Estado es un instrumento de dominación de una clase sobre otra, un marco donde se expresan claramente las contradicciones irresolubles entre las clases sociales:

«Que el Estado es un órgano de dominación de una determinada clase, la cual no puede conciliarse con su antípoda —con la clase contrapuesta a ella—, es algo que la democracia pequeño burguesa no podrá jamás comprender». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El Estado y la revolución, 1917)

Esto es, o mandan los explotadores o mandan los explotados no hay término medio, por tanto la dictadura burguesa bien es su expresión democrático-burguesa o en su expresión autoritaria como el fascismo es una democracia para los explotadores y una dictadura que reprime a los explotados cuando lo necesita para salvaguardar su poder económico y por extensión el político y cultural.

Por tanto el deber de los revolucionarios no es idealizar la democracia burguesa, sino que:

«El deber socialista no es reconciliarse con la democracia hipócrita sino desenmascarla». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El «programa de paz», 1916)

En realidad este también es el nuevo discurso reformista de otra guerrilla que ejercía el terrorismo como fueron las FARC-EP, esta similitud a nadie tendría que sorprenderle a estas alturas. Todo el mundo debe saber que en el caso de la guerrilla colombiana su programa ha sido un programa para el reparto de tierras primero, y de lucha contra el neoliberalismo después, pero jamás de lucha por el socialismo ni siquiera cuando lo mencionaban en forma abstracta. En especial todos los movimientos revisionistas, inclusive los que mantienen una retórica de lenguaje más cercano al marxismo, han intentando estos años focalizar sus reivindicaciones sobre la lucha contra el neoliberalismo como si fuera la fuente de los males del mundo, pero lo cierto es que focalizando la lucha sobre el neoliberalismo lo que significa realmente es que retoman la bandera de la socialdemocracia de los años 60, del keynesianismo barato, o dicho de otro modo buscar un capitalismo más amable, pero no derrocarlo.

No es casualidad que los senderistas enamorados del modelo fariano de integración de la guerrilla en el sistema burgués se alabe el «modelo de paz colombiano» como se pudo ver en el artículo «Acuerdo de paz en Colombia: ¿qué lecciones debe sacar el Perú?»:

«Nuestro país está fraccionado con heridas aún abiertas, requiere cerrarlas y reconciliarse para impulsar el desarrollo de la nación en beneficio del pueblo. (...) Dicha reconciliación nacional debe pasar por una amnistía general». (Amnistía General; Periódico de Movadef; Acuerdo de paz en Colombia: ¿qué lecciones debe sacar el Perú?, Nº12, 2010)

A esto podemos responderle con lo mismo que expresamos cuando los farianos salían con las mismas historias sobre la reconciliación de la nación:

«[Con ello de que] aceptan integrarse en las reglas y juego de la democracia burguesa colombiana, están obligados a aceptar que oficialmente desde la propaganda del gobierno pinte su lucha y la de otros colectivos contra los diferentes gobiernos colombianos como una lucha en que «no hay que buscar culpables» ya que ambos son «bandos iguales» en cuanto a errores, proclamando la manida paz «sin vencedores ni vencidos», al estilo del discurso carrillista sobre la Guerra Civil durante la Transición en España, o al estilo del discurso orteguista-frentista de la Reconciliación Nacional en Nicaragua. Con esto se tapará el carácter de clase de los bandos en estos conflictos, por qué luchaban y las acciones de cada uno de ellos. Sea una revolución anticolonial, antifeudal, socialista, o del tipo que sea, los marxista-leninistas debemos comprender que estos discursos unitaristas que se lanzan y que abogan por olvidar las diferencias de los bandos en pugna, sus reivindicaciones y acciones, solo ayudan a que un bando o ambos se «vayan de rositas» en este conflicto, y se borre en la conciencia colectiva las causas del conflicto y las fechorías cometidas [sobre todo cuando se trata de una pugna entre un Estado burgués terrorista y una banda pequeño burguesa que también usaba el terror sin distinción] ». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

¿Y a efectos prácticos que supone esa reconciliación nacional para todas las agrupaciones y toda la población trabajadora cuando se aplica al país en cuestión? Veamos de nuevo el caso colombiano:

«Y algunos lectores dirán: ¿y qué quiere decir «reconciliación nacional» que tanto oímos últimamente? ¡Fácil! Que más allá de algún que otro cabeza de turco y alguna pantomima de actos, y compensaciones: todas las torturas, todo los bombardeos indiscriminados, todas las fuerzas paramilitares usadas para acallar a uno u otro colectivo que protestaba o se levantaba en armas, toda la asistencia estadounidense en montar estos dispositivos; todos los atropellos que atentaban hasta la misma constitución burguesa colombiana, todo el terrorismo de Estado, toda la «guerra sucia» que los gobiernos colombianos han ejercido durante décadas tanto contra las FARC-EP como contra otras organizaciones y civiles, simplemente quedarán en el olvido, no habrá responsables, que la mayoría no serán juzgados ni las víctimas, en su mayoría, serán indemnizadas. Significa también que muchos de estos verdugos odiados por el pueblo serán ensalzados como «adalides de la paz y la democracia», se le dedicaran calles, y se dirá hipócritamente que así debe de ser por la «reconciliación nacional» y por el bien de la «democracia y la paz en Colombia». ¡Como decimos el modelo nicaragüense o español de «reconciliación nacional» les será de gran ayuda con toda seguridad!». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

Este nauseabundo periódico de Movadef, en su primera edición, publicó con toda la osadía del mundo una portada donde se decía: «¡Amnistía general para civiles, policías y militares!». Con esta proclama los viejos aventureros y terroristas piden clemencia ante el pueblo y pretenden que ellos se movilicen para impulsar una ley que les salve el pellejo, a su vez ofrecen a cambio a la burguesía dominante que los militares y policías que han asesinado y torturado extrajudicialmente durante décadas salgan impunes de este mismo proceso. ¿Qué viene a significar este eslogan entonces? Que lejos de lo que dice la propaganda de Sendero Luminoso/Movadef sus propuestas  –como las del acuerdo de paz entre Santos y las FARC-EP de noviembre de 2016– no benefician a todo el pueblo, más bien benefician a los implicados en las guerrillas-terroristas y a las fuerzas de represión, pues limpia los crímenes cometidos contra ellos pero sobre todo hay que subrayar que también quedan exentos de ser juzgados los crímenes que hayan sido cometidos contra otros grupos, contra los sindicalistas, contra los progresistas, contra los movimientos indígenas, contra los verdaderos marxista-leninistas, etc. ¡He aquí pues el egoísmo gremial más rastrero vestido siempre de causa del pueblo! Por suerte hemos tenido la oportunidad de conocer del Perú a elementos revolucionarios que se están versando en el marxismo-leninismo en la medida de lo posible de sus difíciles condiciones –debido al bajo nivel general– los cuales se oponen a estas maniobras, ya que por fortuna el maoísmo en Perú cada vez va a menos.

Si echamos la vista atrás estas propuestas de Movadef trasladadas a otros países son los mimos tratos que se cerraron en diversos procesos. Es el mismo pacto que se cerró entre la burguesía en el poder y la oposición democrático-burguesa en España cuando con la amnistía de 1977 se daba la opción de sacar preso a todo miembro que hubiera sido encarcelado por motivos políticos e incluso con delitos de sangre, a cambio de una firma blindada para que nunca se pudiese investigar ni condenar a los policías y militares que ejercieron la tortura, la violación y el asesinato durante el franquismo. En Argentina mismamente durante el gobierno de Menem se llegó a un acuerdo para que la banda terrorista de los famosos peronistas-católicos Montoneros fuesen exculpados mientras por otro lado se indultaba a los responsables de la dictadura militar de Videla condenados en 1985. Y así podríamos seguir de forma infinita. 

Podemos seguir indagando en analogías entre los grupos maoístas y de tendencia terrorista y no veremos ninguna comparativa mecánica, sino la confirmación sucesiva de que esto se repite una y otra vez en las organizaciones que comparten ciertos rasgos. Se comprueba especialmente la cobardía que tienen a la hora de cometer las acciones que a la postre se demuestran como contraproducentes para la causa revolucionaria. Hablamos de Sendero Luminoso, que tras su periodo de violencia extrema ha pasado a basar toda su estrategia en una «lucha» por la «amnistía de civiles, policías y militares» y la búsqueda de una «reconciliación nacional» como llevan escribiendo su líder desde 1993. Para ello su máximo líder Abimael Guzmán Reynoso alias «Presidente Gonzalo», que en realidad nunca ha sido más presidente que de su secta, ha reconocido finalmente en los diversos juicios que algunos atentados como la acción de Tarata fue «un monstruoso error», pero a su vez su estrategia ha sido en estas últimas ocasiones negar que la orden fuese emitida desde la dirección del partido pese a la cantidad de exsenderistas que lo reconocieron. Esa estrategia se ha seguido fielmente para eludir la responsabilidad directa en las famosas masacres de la banda, así por ejemplo vimos, que en la última obra de propaganda de los senderistas basada según su introducción en la «selección, compilación de los textos y manuscritos biográficos para el megaproceso a Abimael Guzmán y otros», éste dice por ejemplo sobre la matanza de Lucanamarca donde se ejecutó a 83 campesinos, el máximo organismo de Sendero Luminoso no fue quién ordenó la acción:

«Lo principal es que la Dirección Nacional no dispuso ni ordenó la acción de Lucamarca». (Abimael Guzmán Reynoso; De puño y letra, 2009)

Pero el flamante «Presidente Gonzalo» cree ilusamente al igual que le ocurre al «Camarada Arenas» y a la gente del PCE (r)/GRAPO que nadie va a revisar sus propios documentos del pasado para detectar y desmontar sus mentiras sobre los posicionamientos de la organización en diversos temas. En este caso del caso que atañe al líder peruano, existen documentos de sobra para refutar tal nueva infamia, como su famosa «entrevista del siglo» de 1988 tan publicitada por los maoístas, donde él taxativamente reconoce que esa misma Dirección Nacional es quién ejerce esa acción sobre los campesinos como represión consciente de Sendero Luminoso:

«Frente al uso de mesnadas y la acción militar reaccionaria respondimos contundentemente con una acción: Lucanamarca, ni ellos ni nosotros la olvidamos, claro, porque ahí vieron una respuesta que no se imaginaron, ahí fueron aniquilados más de 80, eso es lo real; y lo decimos, ahí hubo exceso, como se analizara en el año 83, pero toda cosa en la vida tiene dos aspectos: nuestro problema era un golpe contundente para sofrenarlos, para hacerles comprender que la cosa no era tan fácil; en algunas ocasiones, como en ésa, fue la propia Dirección Central la que planificó la acción y dispuso las cosas, así ha sido. Ahí lo principal es que les dimos un golpe contundente y los sofrenamos y entendieron que estaban con otro tipo de combatientes del pueblo, que no éramos los que ellos antes habían combatido, eso es lo que entendieron; el exceso es el aspecto negativo». (Entrevista al Presidente Gonzalo en El Diario, 1988)

Tanto el «Presidente Gonzalo» del siglo XX como el del siglo XXI reconocen que la acción fue un exceso, que fue negativa, la única diferencia es pues, que el primero no reconoce que la acción fuese dispuesta y ordenada por la Dirección Nacional porque desea integrarse en el sistema, mientras que el segundo lo reconocía orgulloso porque creía el pobre iluso que estaba a punto de tomar el poder en su mente enferma y fantasiosa.


Esto demuestra dos cosas. Primero que los maoístas de todo el mundo pese a su empecinamiento de basar todo su trabajo en el campo y de elevar el campesino al rol de sujeto revolucionario de la sociedad en base a sus dogmas mecánicos, generalmente en la praxis no han sabido ganárselos a su causa, e incluso los propios campesinos se han acabado organizando en Perú en las llamadas rondas para contrarrestar las columnas guerrilleras de Sendero Luminoso. Lo segundo es que cuando estos grupos no son capaces de persuadir a los campesinos de sumarse a su causa o al menos de mantener una posición neutral en el conflicto acababan surgiendo problemas, pues el paso y sobre todo alojamiento permanente de una guerrilla en una zona afecta al normal funcionamiento de la misma, con lo que directamente cuando los guerrilleros no veían colaboración o directamente veían una oposición buscaban vengarse y ejecutaban a dichos campesinos en un hecho que demuestran su desesperación, pero ello solo causaba un rechazo mayor en otras comunidades rurales que ya sabían del trato que la guerrilla daba a sus detractores y aunque estos grupos maoístas-terroristas tendían en su prensa a minimizar el impacto de sus masacres en la sociedad tachando los actos de necesarios y acusando a los campesinos de contrarrevolucionarios recalcitrantes nadie se creía eso, además cuando las masacres eran tan inhumanas y había tantas pruebas de que se efectivamente el acto se había cometido, ni siquiera entre sus simpatizantes dudaban ya en condenar estos actos como contrarrevolucionarios, con lo que los jefes maoístas intentaban cambiar de táctica y decir que ellos no fueron los responsables de los hechos, lo que demuestra que estos líderes se dan a conocer públicamente no solo por su errónea visión del concepto de «trabajo de masas» sino por encima de todo por su cinismo y cobardía ante sus atentados. 

d) Es más, volvamos a traer aquí nuestro análisis sobre la influencia del revisionismo chino en el continente asiático para dar a conocer a los que desconocen de esta nociva influencia, y así mismo para refrescar la memoria a quienes saben de esto pero prefieren ignorarlo:

«En Asia, el revisionismo chino influyó tempranamente a la mayoría de partidos comunistas asiáticos durante los 40, pero fue con la libre «vía al socialismo» propagada por el jruschovismo tras la contrarrevolución en la Unión Soviética y el movimiento comunista internacional de los 50, sumado a la desenfrenada propaganda china lo que supuso el aumento real de la influencia y consiguiente contagio del revisionismo chino en la mayoría de los partidos asiáticos.

El pensamiento arraigado en estos líderes asiáticos maoístas o filomaoístas se manifestaban en conceptos como: (1) La idea de mantener una alianza inmutable con la burguesía nacional tanto en la etapa de liberación nacional como en la construcción del socialismo o la posibilidad del «tránsito pacífico» de las clases explotadoras al socialismo; (2) La confusión de conceptos entre lo que es frente y lo que es partido, y los roles y funciones de cada uno; (3) La lucha coyuntural contra el revisionismo yugoslavo y soviético y yugoslavo mediante cuestiones nacionalistas-oportunistas y no bajo principios ideológicos con la consiguiente la conciliación e incluso contagio de las tesis de estos revisionismos; (4) La aceptación de la teoría de la «lucha de dos o más líneas» en el partido, con el consiguiente surgimiento de fraccionalismos y líneas internas; (5) La aceptación de la teoría de que el «campo debe cercar a las ciudades» descuidando o abandonando el trabajo en estas últimas y poner la «agricultura como base de la economía» usando la ley del valor en la economía y tomando al campesinado como la «clase revolucionaria y dirigente del proceso»; (6) Juntar el pensamiento de las religiones nacionales con el marxismo-leninismo y poner al ejército por delante del partido; (7) El hecho de propagadas los mitos de los «errores de Stalin» creados por la propaganda maoísta para colocar a Mao Zedong por delante de Stalin; o el hecho de (8) Apoyar las teorías internacionales revisionistas yugoslavas, chinas y soviéticas de los «no alineados» y los «tres mundos» o la «división internacional del trabajo». Todas estas desviaciones burguesas y pequeño burguesas maoístas que pueden ser vistas en líderes asiáticos como (1) Lê Duẩn, (2) Hồ Chí Minh, (3) Võ Nguyên Giáp, (4) Aidit, (5) Pol Pot; (6) Kim Il Sung y (7) Armando Liwanag, (8) Kim Jong Il, en realidad han sido el denominador común entre estos jefes de partidos comunistas asiáticos, conceptos que como era inevitable han hecho degenerar a dichos partidos, consiguiendo o bien no se consiguiera derrotar a las fuerzas reaccionarias locales y extranjeras o que una vez derrotadas no se empezara la construcción del socialismo.

Como era inevitable eso hizo desorientar y degenerar ideológicamente a dichos partidos comunistas y convertirlos en partidos revisionistas, consiguiendo sonadas derrotas en los movimientos de liberación nacional como fue el caso en la India, Filipinas o Malasia. E incluso en los casos de un triunfo de movimientos influenciados aunque fuera mínimamente por el revisionismo chino como el caso de la propia China, Corea, Camboya, y Vietnam hay que tener en cuenta los factores externos favorables: 1) Como la ayuda permanente territorial y material de Estados vecinos; la amplia alianza a base de concesiones con las clases explotadoras locales; 2) La debilidad de los gobiernos proimperialistas locales y el contexto desfavorable para el imperialismo en dichos países. Pese a todo la revolución anticolonial, antiimperialista y antifeudal que pretendían estos movimientos no se llevó hasta los últimos términos, se estancó y por descontado no hubo un avance hacia una revolución socialista, sino que se perpetuó la burguesía nacional y floreció el capitalismo nacional, e incluso condujo a dichos países a un estatus neocolonial dependiente de diferentes imperialismos. El maoísmo ha sido pues un caballo de Troya en los movimientos de liberación nacional, una agencia de la burguesía nacional en los partidos comunistas en los países coloniales y neocoloniales». (Equipo de Bitácora (M-L); La histórica influencia negativa del revisionismo chino en los movimientos de liberación nacional y los partidos comunistas en Asia, y los deberes de los nuevos partido marxista-leninistas asiáticos, 2015)

Dependiendo del grado con el que se disfracen de «críticos del maoísmo» sus seguidores o simpatizantes tienen diferentes posiciones sobre el maoísmo. Algunos afirman que el maoísmo no es marxismo-leninista pero que es revolucionario, otros dicen que el maoísmo promueve la unidad del proletariado, otros hasta que es sinónimo del marxismo-leninismo aplicado a las condiciones chinas –y así cada vez enunciando frases más conciliadoras con el maoísmo dependiendo del grado de afinidad y valentía que tengan–, pero la realidad es que ni es marxista-leninista ni revolucionario ni busca la unidad de la clase obrera:

«[En China] Domina el «pensamiento Mao Zedong», que no es la aplicación consecuente del marxismo-leninismo. En él existen ideas fundamentales erróneas, oportunistas, e incluso ideas revisionistas enmascaradas. El «pensamiento Mao Zedong» por el cual se guía China, no lucha por la revolución, por la unidad del proletariado». (Enver Hoxha; El «pensamiento Mao Zedong»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 28 de mayo de 1976)

¡¡¡Pero nada, se ve, que pese a toda esta pila de evidencias de lo nocivo que es el maoísmo, algunos o desconocen todo esto o siendo conscientes de todo esto prefieren ignorarlo e ir de la mano con sus pérfidos movimientos!!

***

Finalizamos este documento, con la siguiente proclama:

«Si alguien considera nuestra lucha contra el revisionismo como dogmatismo o sectarismo, le decimos que se quite los anteojos revisionistas, porque así verá mejor». (Enver Hoxha; Discurso pronunciado en nombre del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania en la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros celebrada en Moscú, 16 de noviembre de 1961)

Esperemos que con este análisis general partiendo de un caso particular como el maoísmo solapado de Reconstrucción Comunista, se haya podido comprender la necesidad de la lucha sin cuartel contra el revisionismo chino, fuera de toda excusa y justificación barata». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

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