«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 10 de noviembre de 2016

La verdad sobre el «muro de protección antifascista»


«Después de todo, en la jerga oficial lo llaman el «muro de protección antifascista». Pero, ¿Pero desde cuando la construcción de un Estado socialista de un muro puede frenar las intervenciones imperialistas, o protegerle de los espías o las actividades subversivas? ¿Acaso la Unión Soviética antes socialista tuvo un muro para protegerse de la Alemania nazi?

En 1961, la RDA ya no era un país socialista. La construcción del muro no era como una prueba de la postura antifascista y antiimperialista de los peces gordos de Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) y sus señores de Moscú. Más bien era la prueba de que la República Democrática Alemana (RDA), el ex primer Estado socialista en suelo alemán había virado, degenerado, hacia un gobierno de represión revisionista. ¡El muro era una traición al socialismo, una traición a la nación!

Los obreros y los campesinos huían del presunto «gobierno de los obreros y campesinos». ¿Por qué? Debido a que habían tenido suficiente del socialismo como la propaganda occidental anunciaba? No, los miles y decenas de miles que se marcharon de la RDA a finales de los 50 y principios de los años 60 no eran personas enemigas del socialismo. Los capitalistas y los gerifaltes nazis ya habían huido mucho antes, es decir, cuando vieron que en la clase obrera de la RDA había conseguido el poder político, que el socialismo se estaba erigiendo.

Ahora, sin embargo, había además de la pequeña burguesía, los obreros y campesinos de Alemania del Este se marchaban por miles y decenas de miles de sus hogares. Muchos de ellos se dieron cuenta, aunque no siempre consciente del todo, de la degeneración que había sufrido la RDA». (Ernst Aust; ¡Abajo el muro!; En el 15 aniversario del muro de la vergüenza en Berlín; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán agosto de 1976);

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