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sábado, 10 de agosto de 2019

Engels sobre los vicios y defectos que albergan ciertos «expertos marxistas» en su método de trabajo

Karl Kautsky (1854-1935)

«Usted ha dado acertadamente en la debilidad decisiva de Kautsky. Su juvenil inclinación al juicio apresurado ha sido intensificado aun más por el defectuoso método de la enseñanza de la historia en las universidades, y especialmente en las austríacas. Allí se les enseña sistemáticamente a los estudiantes a hacer investigaciones históricas con materiales que saben son inadecuados, pero que suponen considerar adecuados; es decir, se les enseña a escribir cosas que ellos mismos deben saber que son falsas, pero que se supone son consideradas correctas. Esto ha hecho, naturalmente, que Kautsky sea enteramente engreído. Luego la vida literaria: escribir por la paga, y escribir muchísimo. De modo que no tiene absolutamente idea de lo que significa, en realidad, el trabajo científico. Varias veces se ha quemado los dedos con su historia de la población, y más tarde con sus artículos sobre el matrimonio en los tiempos primitivos. Se lo he hecho notar, amistosamente, sin ocultarle nada a este respecto: en este aspecto le critico despiadadamente todas sus cosas. Pero, afortunadamente, puedo consolarle con el hecho de que en mi imprudente juventud yo hice exactamente lo mismo, aprendiendo recién de Marx la forma de trabajar. Ello ayuda considerablemente». (Friedrich Engels; Carta a August Bebel, 24 de julio de 1885)

jueves, 10 de noviembre de 2016

La verdad sobre el «muro de protección antifascista»


«Después de todo, en la jerga oficial lo llaman el «muro de protección antifascista». Pero, ¿Pero desde cuando la construcción de un Estado socialista de un muro puede frenar las intervenciones imperialistas, o protegerle de los espías o las actividades subversivas? ¿Acaso la Unión Soviética antes socialista tuvo un muro para protegerse de la Alemania nazi?

En 1961, la RDA ya no era un país socialista. La construcción del muro no era como una prueba de la postura antifascista y antiimperialista de los peces gordos de Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) y sus señores de Moscú. Más bien era la prueba de que la República Democrática Alemana (RDA), el ex primer Estado socialista en suelo alemán había virado, degenerado, hacia un gobierno de represión revisionista. ¡El muro era una traición al socialismo, una traición a la nación!

Los obreros y los campesinos huían del presunto «gobierno de los obreros y campesinos». ¿Por qué? Debido a que habían tenido suficiente del socialismo como la propaganda occidental anunciaba? No, los miles y decenas de miles que se marcharon de la RDA a finales de los 50 y principios de los años 60 no eran personas enemigas del socialismo. Los capitalistas y los gerifaltes nazis ya habían huido mucho antes, es decir, cuando vieron que en la clase obrera de la RDA había conseguido el poder político, que el socialismo se estaba erigiendo.

Ahora, sin embargo, había además de la pequeña burguesía, los obreros y campesinos de Alemania del Este se marchaban por miles y decenas de miles de sus hogares. Muchos de ellos se dieron cuenta, aunque no siempre consciente del todo, de la degeneración que había sufrido la RDA». (Ernst Aust; ¡Abajo el muro!; En el 15 aniversario del muro de la vergüenza en Berlín; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán,  agosto de 1976);

sábado, 7 de mayo de 2016

Los revisionistas modernos y sus teorías sobre la «vías específicas al socialismo» que saboteaban la revolución en los años 80

Chernenko, Castro y Brézhnev en 1981

«Las actuales prédicas de los revisionistas modernos prueban que el imperialismo, la burguesía, la socialdemocracia y los revisionistas modernos, tal como señala el camarada Enver Hoxha:

«Se han puesto a buscar un modus vivendi, una «sociedad nueva», híbrida, para apuntalar el sistema burgués capitalista, evitar las revoluciones y continuar oprimiendo y explotando a los pueblos, con nuevas formas y métodos». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Sus puntos de vista acerca de la sociedad socialista son conocidos y no representan nada nuevo. Ante todo, niegan las leyes generales y los rasgos fundamentales de una verdadera sociedad socialista y predican los «socialismos específicos», de: «diferentes colores», que significa la omisión del único color justo, el que impone la dictadura del proletariado, socializa los medios de producción y desarrolla las fuerzas productivas hasta superar la ley del valor, la producción mercantil y por tanto, las bases materiales de la división de la sociedad en clases y del Estado. Es decir el socialismo científico, marxista-leninista. Esto ha sido ya «legalizado» también por los revisionistas soviéticos, quienes, tal y como escribe Konstantín Chernenko, se expresan por el:

«Respeto a la libertad de elección de los diversos caminos en la lucha por transformaciones sociales progresivas y por el socialismo». (Problemi mira i socializma, N° 10, 1983)

Erich Honecker se expresa por:

«El socialismo del color que sea». (Problemi mira i socializma, N° 6, 1983)

El Partido Comunista (revisionista) de Austria se atiene al punto de vista de que hay tantos modelos de socialismo como países socialistas y que el socialismo en Austria:

«Conservará asimismo los colores específicos de nuestro país». (Komunist, N° 3, 1983)

De manera más descarada plantean sus puntos de vista los revisionistas franceses: 

«Vistas de manera retrospectiva como particulares, las vías anteriores de tránsito al socialismo no pueden ser ni generales, ni transplantables. (...) En la Franca de 1983, por ejemplo, el socialismo específico no puede tomar como modelo ninguna otra forma de transición, porque ninguna puede pretender tener el valor de prototipo, independientemente de una eficacia que respondía a otras circunstancias». (La nouvelle revue internationale, N° 12, 1983)

En completa oposición con los conceptos de los revisionistas, los marxista-leninistas se atienen firmemente a la tesis de Lenin de que, naturalmente, el socialismo tendrá sus propias particularidades en diferentes países, pero los principios básicos y las leyes generales del socialismo permanecen inamovibles y son imprescindibles para todos los países y que todo alejamiento de los mismos conduce inevitablemente al revisionismo, al reformismo y a traicionar la causa del socialismo.

Para ver de qué tipo de «socialismo» hablan los revisionistas modernos, basta referirnos a los franceses, quienes predican la:

«Perspectiva del socialismo democrático y autogestionario. (...) La separación necesaria entre los partidos y el Estado, la necesidad del pluralismo ideológico y político, la importancia de una planificación descentralizada y contractual, el papel de una autogestión implantada a todos los niveles de la vida nacional», etc». (La nouvelle revue internationale, N° 12, 1983)

En esta especie de «socialismo», como escriben los revisionistas portugueses, en una etapa concreta, incluso bastante prolongada:

«Deben garantizarse las condiciones necesarias para el sector capitalista, de modo que, según sus posibilidades contribuya positivamente al desarrollo económico del país». (Problemi mira i socializma, N° 6, 1983)

En realidad, lo que predican los revisionistas es una sociedad híbrida capitalista-revisionista, que ni ha existido ni puede existir, en la cual, como señala el camarada Enver Hoxha: 

«Se entrelazan y coexisten elementos socialistas y capitalistas en la economía y la política, en la base y la superestructura. En su «socialismo» habrá cabida para la «propiedad socialista» y para la propiedad capitalista, existirán pues clases explotadoras y explotadas; a la par del partido de la clase obrera existirán también partidos burgueses; la ideología proletaria convivirá con las otras ideologías: el Estado en dicho «socialismo» será un estado donde todas las clases y todos los partidos tendrán poder». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Todo esto testimonia que los revisionistas modernos han sido y continúan siendo enemigos jurados de la revolución y del socialismo científico, enemigos del marxismo-leninismo». (Agim Popa y Vangjel Mosiu; Acerca de algunos problemas actuales de la lucha del Partido del Trabajo de Albania contra el revisionismo moderno, 1984)

lunes, 29 de febrero de 2016

Las diferencias históricas entre la creación del capitalismo de Estado en la RFA y la RDA

Erich Honecker y Walter Ulbricht 

«El capitalismo monopolista de Estado que hoy domina la República Democrática Alemana (RDA) ha surgido como resultado de la degeneración burguesa de la economía socialista y el Estado socialista. El grado de desarrollo del monopolio estatal en la RDA es mayor que el de la República Federal Alemana (RFA) y el Oeste de Berlín. Mientras que en Alemania Occidental los monopolios estatales juegan un papel menor y fueron subordinados a los intereses de monopolios privados, en la Alemania del Este solo existen monopolios estatales. Bajo la supremacía del socialimperialismo soviético, esta nueva burguesía ejerce su dictadura de clase sobre la clase obrera y el resto de clases trabajadoras de la RDA. Esta burguesía monopolista de nuevo tipo, fue formada principalmente entre las altas esferas del partido y el Estado, que usurparon todo el poder político y económico. Esta camarilla de entre 195 a 200 personas ejercen, pero siempre bajo la correa de Moscú, todo el poder en la dictadura de clase de la RDA.

Los principales medios de producción no están bajo propiedad individual de cada miembro de la nueva burguesía, pero poseen estos en conjunto como clase. La nueva burguesía se apropia del plus valor que se encarna del trabajo de la clase obrera. Para completar la completa restauración del capitalismo en la RDA, la burguesía da caza a sus fines de lucro como factor decisivo, los directores de operaciones también recibieron una vez más la competencia adecuada para poder exacerbar la explotación de los trabajadores y cumplir estas metas, para que la nueva clase burguesa logre sus objetivos. Estas gestiones de la producción se reciben en forma de bonos y salarios, los cuales dependen de la cantidad de beneficio reportado en explotación a la que se someten a los trabajadores». (Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Programa; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1978)

miércoles, 17 de febrero de 2016

Como en cualquier otro país capitalista, uno podía ver en la RDA las mismas desproporciones, las mismas lacras y los mismos fenómenos económicos

Caricatura de los marxista-leninistas alemanes sobre a donde conducía la línea revisionista de la RDA de Honecker

«Con la degeneración revisionista y la restauración del capitalismo, en la República Democrática Alemana (RDA) gradualmente se vuelven a sentir las viejas lacras del capitalismo que cada vez se alimentan más en este sistema. Por lo tanto. Así la RDA está sujeta a las leyes anárquicas de los métodos de producción capitalista, con sus inevitables crisis, conflictos y contradicciones de la que la nueva burguesía no puede escapar.

Esto se siente ciertamente en la clase obrera de la RDA. Ella es consciente del hecho de que las empresas y gestión están en manos de la nueva burguesía y sus amos socialimperialistas y que ya no están bajo las manos de los trabajadores, saben muy bien que la «propiedad pública» se ha convertido en una frase engañosa y vacía. Los trabajadores están sometidos al mismo panorama que los trabajadores de los demás países capitalistas, a las condiciones de trabajo asalariado, que están sometidos a vender su fuerza de trabajo a la nueva burguesía, que les presiona constantemente junto a los socialimperialistas soviéticos para sacar grandes beneficios de su trabajo. La avaricia para sacar el máximo beneficio y enriquecerse cada vez más es un rasgo característico de la burguesía de Alemania del Este. Se han introducido todo tipo de maneras para aumentar estos beneficios y enriquecimientos fijos. Como propietarios de los medios de producción determinan sobre todo, la venta de los productos, el ámbito de selección y aplicación de los ingresos por mano de obra, el número de trabajadores, los fondos salariales, etc. y utilizan este control para todo tipo de especulación capitalista imaginable; la malversación, la corrupción y el robo a la propiedad de los trabajadores.

Como resultado de la brutal explotación por parte de la nueva burguesía y el socialimperialismo soviético, la situación de la clase obrera y las clases trabajadoras de la RDA se ha deteriorado en los últimos años. La inflación, los viejos males de la sociedad capitalista, se han desarrollado así mismo en la RDA fenómenos como el incremento de los precios en los principales bienes de consumo, que aunque intenten enmascararlos son siempre notables en las personas trabajadoras. También los alquileres y otros gastos han aumentado, y las conquistas sociales una vez logradas en el socialismo, son destruidos porque no sirven a las políticas sociales capitalistas que solo ansían apoyar una mayor intensificación de la explotación». (Ernst Aust; Informe sobre las actividades del Comité Central en el IIIº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1976)

lunes, 15 de febrero de 2016

Los países revisionistas reflejaban en su cultura, es decir: en su superestructura, su base económica burguesa

La revisionista-capitalista República Democrática Alemana en 1989

«La degeneración de la cultura, el arte y la literatura en los países revisionistas comenzó con el abandono del método y los principios básicos del realismo socialista, con la negación del principio básico del partidismo proletario, con la distorsión del espíritu heroico y la negación de los héroes comunistas, con los sermones sobre pacifismo y humanismo burgués, que inoculan el miedo a la guerra, incluso antes de cualquier guerra.

Los revisionistas modernos pregonan la filosofía de la supervivencia a toda costa y propagan abiertamente el capitulacionismo glorificando a traidores y difamando a los verdaderos héroes. Ellos predican en sus obras el sobrevivir y salvar su pellejo. Es indiferente si uno es un traidor, un agente o un lacayo. Sus escritores no hacen ninguna distinción entre guerras justas e injustas. En consecuencia proclaman que «la guerra es nuestro enemigo común» y escriben diversos poemas sobre la «armonía»: «!Para que todo el mundo no acabe bajo ruinas, bajo la guerra!».

En el mismo nivel negacionista de clase, está su teoría reaccionaria sobre la naturaleza humana. Ellos afirman que la naturaleza humana tanto de los opresores como de los oprimidos es igual, aunque cualquier marxista-leninista sabe, todo comunista conoce, que la naturaleza humana tiene un carácter de clase, no que las clases están en un mismo pie de igualdad en cuanto a naturaleza humana.

Siempre en boga, y en paralelo a la degeneración revisionista de sus países, el movimiento contrarrevolucionario en la literatura y el arte de los países revisionistas, acabó aliándose con el abierto chovinismo y el nacionalismo, con la promoción religiosa y el misticismo. Cada vez los revisionistas modernos abrieron más sus puertas a la entrada de la cultura burguesa degenerada del Oeste. Ellos la imitaron e intentaron difundirla entre los jóvenes, los intelectuales, y las masas en general». (Ernst Aust; Inauguremos el frente cultural revolucionario; Unificar la agitación y la propaganda; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, septiembre de 1977)

miércoles, 5 de agosto de 2015

Las invenciones del thälmanniano Wolfgang Eggers sobre el VIIº Congreso de la Komintern; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

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Últimamente nos hemos encontrado de frente con algunos textos del alemán Wolfgang Eggers que deseábamos «hincarle el diente».

En realidad el contenido de sus análisis sobre el VIIº Congreso de la Komintern de 1935 no dice nada nuevo, no son conclusiones diferentes a la de otros revisionistas que ya hayamos desmontado, con la excepción de que este personaje lleva desde años presentándose como un defensor de las ideas de Stalin y Hoxha, de hecho autodenomina a su organismo Internacional «Stalinista-Hoxhista» y se ve a sí mismo como el legítimo heredero del legado de Ernst Aust y del Partido Comunista de Alemania Marxista/Leninista, ¡eso pese a que militando en dicho partido permitiera delante de sus narices que el partido fuera liquidado por filotrotskistas como Horst Dieter Koch tras la muerte de Ernst Aust! Para que nos entienda el lector esto tiene tanta lógica como cuando Ramiz Alia juraba fidelidad a la obra de Enver Hoxha, o Santiago Carrillo al legado de José Díaz.

Es por ello que por sus ropajes de «stalinista-hoxhista» hemos visto más necesario refutar sus calumnias sobre la Komintern, calumnias que ya hemos refutado otras veces analizando las teorías de maoístas como Edward Hill o de otros presuntos «marxista-leninistas» como Bill Bland.

Wolfgang Eggers es de aquellos autores que han sido influenciados por varias fuentes:

1) Por los autores socialdemócratas trotskistas, titoistas, jruschovistas, eurocomunistas, maoístas y sus escritos sobre la Komintern, lo que se nota a la hora de evaluar los congresos de la Komintern. De hecho entre la evaluación de la línea marxista-leninista del VIIº Congreso de la Komintern que hace Wolfgang Eggers y la que hace Lev Trotski no hay diferencia alguna, salvo que el alemán dice estar defendiendo el «stalinismo» mientras que el ucraniano decía defender el «leninismo» al criticar cosas como el frente popular. El problema no es leer a estos autores y sus trabajados sobre la Komintern pues es hasta indicado leer estos autores revisionistas para conocer que dicen, lo preocupante es no acudir a los propios textos de la Komintern y entender la línea de aquellos congresos por lo que cuentan terceros como hace Wolfgang Eggers;

2) Además está influenciado por Ernst Thälmann, líder del Partido Comunista Alemán de los años 30 quién heredaría la vena espontaneísta, idealista y anarquista de Rosa Luxemburgo a la hora de analizar los fenómenos sociológicos. Ernst Thälmann sería de aquellos líderes que en los años 30 serían conocidos por sus variadas tesis absurdas sobre el carácter del fascismo y como combatirlo, sus tácticas antifascistas fueron desastrosas para el proletariado alemán, entre ellas encontramos que según sus miras: a) no había diferencia cualitativa entre la democracia burguesa y la abierta dictadura terrorista fascista; b) que el advenimiento del fascismo solo significaba que la revolución proletaria estaba a las puertas; c) que el gobierno de democracia burguesa como el de Brüning, Papen o  Schleicher era ya gobiernos fascistas creando confusión en el proletariado sobre lo que es y no es fascismo; d) que en pleno proceso de fascistización del Estado la socialdemocracia suponía el mayor peligro para el proletariado alemán; e) que era un error crear un contraste entre los fascistas y los socialfascistas –como denominaban a la mayoría de socialdemócratas– y que los socialfascistas eran los principales causantes del fascismo y a quienes había que dirigir el principal golpe. El señor Wolfgang Eggers defiende el supuesto legado de Ernst Thälmann aunque todavía no ha sabido explicarnos que aportes nos ha regalado tal figura cercana al anarquismo y al trotskismo;

3) Así mismo ha sido influenciado por las tesis de Bill Bland y Norberto Steinmayr quienes promovieron tesis fantasiosas, especulativas y sin ningún respaldo histórico como que «Dimitrov fue un agente nazi», que «Stalin estuvo secuestrado por los revisionistas desde los años 20 en el Partido Comunista de la Unión Soviética» y que los mismos revisionistas «también había secuestrado a la Komintern y luego a la Kominform», así mismo se basaba en la tesis de que «Stalin por miedo permitía todo esto e incluso habría dejado celebrar un congreso presuntamente revisionista como el VIIº Congreso de la Komintern de 1935» en su casa, en Moscú.

Las críticas históricas de derecha e «izquierda» al VIIº Congreso de la Komintern, son muy conocidas y las hemos refutado en otros documentos, presentemos algunas de estas teorías, dejemos un resumen de estas teorías de las que bebe Wolfgang Eggers:

«Por supuesto, el VIIº Congreso de la Komintern de 1935, fue un congreso que levantó ampollas para muchos enemigos del marxismo-leninismo, las críticas durarían décadas: 1) Fue ampliamente criticado desde lados derechistas por muchos socialdemócratas que lo califican de «maniobra demagógica y desesperada, que obligaba a todo partido comunista en el mundo a acatar la nueva línea dictada desde Moscú a través del pulpo stalinista de la Komintern»; 2) Por supuesto quién dedicó horas y horas y artículos y artículos para calificar de «nueva concesión del stalinismo ante la burguesía» que «certificaba que se renunciaba a la revolución» y todo tipo de epítetos que distorsionaban la verdadera línea del congreso atacando desde una presunta crítica de «izquierda» fue Lev Trotski; 3) También los anarquistas veían el congreso como una estratagema de la «burocracia stalinista» que evidenciaba el paso atrás que el stalinismo provocaba en la revolución y la liberación social de las masas las tácticas antifascistas, proclamando que los stalinistas no comprendían que «era fascismo o revolución», no teniendo sentido conservar los derechos y libertades de la democracia burguesa, e incluso pensando que el advenimiento del fascismo revolucionaba a las masas y precipitaba la revolución y barrer al fascismo, ni viendo sentido las alianzas con otros antifascistas en los países ya dominados por el fascismo; 4) Como buenos antistalinistas, los revisionistas chinos, y especialmente la rama de los absorbidos por la propaganda de la pseudorevolución cultural china, empezaron sobre todo a partir de los 70 a proclamar estupideces del tipo de que era un congreso revisionista porque no hablaba de revolución, de dictadura del proletariado y socialismo, sino sólo de tácticas antifascistas y encima erradas. Como siempre tanto Mao Zedong como sus seguidores intentaban rebajar la influencia de la Komintern en la revolución china, e intentaban contraponer que fue gracias a que «Mao Zedong se desligo de los consejos de la Komintern stalinista que la revolución china pudo triunfar, ya que Stalin no quería ni permitía hacer la revolución», una teoría trotskista-titoista; 5) Tiempo después los revisionistas eurocomunistas volverían a atacar la línea del congreso desde la derecha, aludiendo que este congreso llevaba implícito el no acabar nunca la colaboración temporal con los partidos socialdemócratas y otros partidos antifascistas y la clase que representaban cada uno de ellos; era lo que llamarían el sagrado «compromiso histórico» de estos partidos durante la lucha antifascista y presentaban la etapa antifascista de los años 30 que atravesaron algunos países como inmutable, con lo que jamás se acababa ni en los 40 ni en los 50, era «ad infinitum» para ellos, y por lo tanto un análisis oportunista y antidialéctico, también incluso inventaron que dicho congreso tenía el germen de la «transición pacífica parlamentaria al socialismo»; 6) A la fiesta de la calumnia se apuntaron presuntos marxista-leninistas como Bill Bland y otros de línea pro albanesa, aludiendo que era un congreso de revisionistas emboscados, de agentes nazis como Dimitrov que habrían logrado engañar a los miembros marxista-leninistas de la Komintern, e incluso algo así como que engañaron para aceptar tales tesis revisionistas a todo el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética. La conocida tesis de Bill Bland de que Stalin estaba rodeado de revisionistas y no le quedaba más remedio que aceptar tal humillación no sólo en su partido sino en la Komintern celebrando su congreso de 1935 en su casa, presentando a Stalin como un traidor a la clase obrera y un cobarde que no nos dejo ni una sola anotación en contra de la línea oportunista de la Komintern por miedo a los revisionistas, algo que curiosamente no se vio cuando si criticó la línea de Zinóviev, Brandler, Bujarin y muchos otros en la Komintern». (Equipo de Bitácora (M-L); Introducción a la obra de Georgi Dimitrov: «La clase obrera contra el fascismo»,  de 1935, 25 de abril de 2013)

Bajo esta cosecha de influencias insanas, es esperable que Wolfgang Eggers ataque a la Komintern:

«Los revisionistas y la burguesía atacaron ferozmente el gran trabajo de la Komintern, precisamente porque creó y desarrolló a los partidos comunistas del mundo, que han educado a millones de trabajadores para luchar contra la burguesía de sus propios países para evitar perpetuar su dominación». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Empecemos con las críticas de Wolfgang Eggers a la Komintern, pues vamos a disfrutar mucho dándole unas clases de historia del movimiento comunista:


El carácter del frente popular

«El VII Congreso Mundial de la Komintern abrió la puerta a las «teorías» liquidadoras y capitulacionistas del antifascismo cuyo objetivo era reemplazar la ideología del marxismo-leninismo-stalinismo por la ideología socialdemócrata-revisionista. Todas estas «teorías» liquidadoras ya fueron creadas desde el VII° Congreso Mundial de la Komintern intentando hacer prescindir de nuestras propias organizaciones comunistas y la ideología a favor de la parte delantera de unidad con la burguesía». (Wolfgang Eggers; 80° Aniversario de la traición por el VIIº Congreso Mundial de la Komintern, 24 de julio 2015)

Falso, los marxista-leninistas para empezar tomaban el frente popular no como una unión con la burguesía, sino, como su propio nombre indica como un frente donde su núcleo era el pueblo, es decir la clase obrera y sus aliados de otras capas de las clases trabajadoras, precisamente eso incluía desglosar bajo un trabajo de persuasión a la dirigencia burguesa de su base trabajadora para atraerlos a la lucha en contra de sus cabecillas:

«Lo fundamental, lo más decisivo, para establecer el frente popular antifascista es la acción decidida del proletariado revolucionario en defensa de las reivindicaciones de estos sectores y, en particular, del campesinado trabajador, de reivindicaciones que corresponden a los intereses cardinales del proletariado, combinando en el transcurso de la lucha las aspiraciones de la clase obrera con estas reivindicaciones. Para la creación del frente popular antifascista tiene una gran importancia el saber abordar de una manera acertada a todos aquellos partidos y organizaciones que enrolan a una parte considerable del campesinado trabajador y a las masas principales de la pequeña burguesía urbana. En los países capitalistas, la mayoría de estos partidos y organizaciones –tanto políticas, como económicas– se encuentran todavía bajo la influencia de la burguesía y siguen a ésta. La composición social de estos partidos y organizaciones no es homogénea. En ella aparecen, al lado de los campesinos sin tierra, campesinos muy ricos, al lado de los pequeños tenderos, grandes hombres de negocios, pero la dirección la llevan estos últimos, los agentes del gran capital. Esto nos obliga a dar a estas organizaciones un trato diferenciado, teniendo en cuenta que, a menudo, la masa de sus afiliados no conoce la verdadera faz política de su propia dirección. En determinadas circunstancias, podemos y debemos encaminar nuestros esfuerzos a ganar a estos partidos y organizaciones o a sectores sueltos de ellos para el frente popular antifascista, pese a su dirección burguesa. Así, por ejemplo, acontece actualmente en Francia con el partido radical, en los Estados Unidos con las distintas organizaciones de granjeros, en Polonia con el «Polskie Stronnictwo Ludowe», en Yugoslavia con el Partido Campesino Croata, en Bulgaria con la Unión Agraria, en Grecia con los «agraristas», etc. Pero, independientemente de esto si existan o no probabilidades de atraer a estos partidos y otras organizaciones al frente popular, nuestra táctica tiene que ir dirigida, bajo todas las condiciones, a incorporar al frente popular antifascista a los pequeños campesinos, artesanos, etc., enrolados en ellas». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

¿No es suficientemente aclaratoria? Bien pongamos otra cita que deja si cabe más clara la intención de no fundirse con otras organizaciones, sino de persuadir a los trabajadores engañados en ellas:

«Para lograr, en dichos países un frente popular, los comunistas deberán llevar a cabo entre las masas una enorme labor política y de organización. Tendrán que vencer los prejuicios de esas masas, que consideran ya a sus organizaciones reformistas de masas como la encarnación de la unidad proletaria; convencerlas de que establecer el frente único con los comunistas significa para ellas pasar a la posición de la lucha de clases, de que sólo ese paso garantiza el éxito de la lucha contra la ofensiva del capital y el fascismo. No venceremos las dificultades que se nos presentan si nos planteamos aquí tareas más amplias. Por el contrario, al luchar por eliminar estas dificultades, prepararemos, y no de palabra, sino en los hechos, la creación de un auténtico frente popular de lucha contra el fascismo, contra la ofensiva del capital, contra la amenaza de la guerra imperialista». (Georgi Dimitrov; Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Discurso de resumen en el VIIº Congreso de la Komintern, 13 de agosto de 1935)

Esta línea seguía la propia línea aprendida por Dimitrov en los frentes en Bulgaria durante los años 20:

«¿Qué es el frente único y que debería ser? El frente único no es y no debe ser simplemente una confraternización de los líderes del partido. El frente único no se creará mediante acuerdos con los «socialistas» que hasta hace poco eran miembros de los gobiernos burgueses. El frente único significa la asociación de todos los obreros, ya sean comunistas, anarquistas, socialdemócratas, independiente, sin partido, o incluso obreros cristianos, contra la burguesía. Con los líderes, si lo quieren así, sin los líderes si permanecen indiferentes y a un lado, y en desafío de los líderes y en contra de los líderes si sabotean el frente único del proletariado. Y este verdadero frente común en la lucha común está obligado a formarse. Debe formarse si la clase obrera quiere defender sus intereses más fundamentales y elementales contra la ofensiva capitalista. Hacemos un llamamiento en particular a los obreros sin partido y a los que siguen apoyando la II Internacional. Nosotros decimos: Todavía no sois comunistas, muchos de vosotros sois incluso abiertamente hostiles al comunismo. Pero llegará el momento en que se reconozca la exactitud de las ideas comunistas. Esperaremos entonces pacientemente hasta que llegue ese momento, que marcará el comienzo de la verdadera emancipación de la clase obrera. Pero hasta entonces decimos: A pesar de todas las diferencias en nuestros puntos de vista políticos trabajemos juntos para organizar el frente único contra los capitalistas». (Komintern; Extractos de la declaración del Comité Ejecutivo de la Komintern sobre los resultados de la Conferencia de Berlín, 27 de abril 1922)

domingo, 5 de julio de 2015

El cosmopolitismo usado por el socialimperialismo soviético para imponer su chovinismo

Tropas del Pacto de Varsovia en Praga, Checoslovaquia, agosto de 1968

«El cosmopolitismo es una ideología, una arma del capital financiero, usada especialmente por el imperialismo estadounidense con el objetivo de tratar de romper la independencia estatal y la independencia nacional, pero es un arma que el socialimperialismo soviético la ha adoptado con el mismo fin bajo la llamada teoría de la «soberanía limitada», o la «dictadura internacional». Esas teorías promulgadas por los gerifaltes de los revisionistas soviéticos de Brézhnev dicen que los «intereses» son controlados por los socialimperialistas soviéticos en la llamada «comunidad socialista», a la que aluden es «la suprema representación de soberanía», y que por ello la «soberanía de los Estados individuales» debe de dejar paso a esta. En caso de un riesgo para la llamada «comunidad socialista» el socialimperialismo soviético se guarda la opción de activar la acción militar en contra de cualquier miembro individual de la «comunidad». Uno de los jefes del revisionismo soviético declaro abiertamente que «la tarea de la dictadura internacional» es «un desarrollo histórico». En realidad esta teoría no es más que otra arma ideológica que va en favor de las aspiraciones de conquista de los socialimperialistas soviéticos, que contradice por completo los principios irrenunciables de los partidos marxista-leninista en la cuestión nacional. 

Estos principios son:

1) La solución de la cuestión nacional para el partido marxista-leninista es el internacionalismo proletario. El marxismo es  incompatible con el nacionalismo burgués, porque este nacionalismo significa enemistad entre naciones. El  internacionalismo, sin embargo, de ninguna manera implica la indiferencia ante la cuestión nacional, sino que el internacionalismo proletario significa resolver la cuestión nacional sobre la base de la amistad y las relaciones pacíficas con  otras naciones.

2) El principio de todas las naciones el derecho a la autodeterminación hasta estado secesión.

3) La igualdad completa de todas las naciones, pequeñas y grandes. Los asuntos internos de cada país deben  regirse por sus propias gentes. Todos los países y partidos comunistas, grandes o pequeños, basan sus mutuas relaciones en los principios de la igualdad y la no injerencia mutua en los asuntos internos de cada país. 

En contra de estos principios marxista-leninistas, las políticas de los nuevo zares del Kremlin se basan en un gran poder chovinista. Por ello utilizan el Consejo Económico de Ayuda Mutua (CAME) como un medio de su política socialimperialista, en el cual transforman a los países integrados en él en proveedores de materias primas y países donde descargar sus propios productos, todo, bajo la teoría de la llamada «división del trabajo». 

El «Pacto de Varsovia», que una vez se estableció con el pretendido objetivo de ser una alianza defensiva contra la agresiva OTAN, es ahora una herramienta de los revisionistas soviéticos para regular la bota militar soviética que impera en los Estados miembro de dicho pacto. Su naturaleza agresiva está dirigida  contra las otras naciones.

Mientras los revisionistas soviéticos trafican despiadadamente con la soberanía de sus satélites como la RDA, a ejemplos del Pacto Moscú-Bonn de 1970 o el llamado Acuerdo de las Cuatro Potencias de Berlín de 1971, inmiscuyéndose arbitrariamente en los asuntos internos, todavía tienen la audacia de hablar del «internacionalismo proletario». Su «internacionalismo» no es nada que no sea un cosmopolitismo imperialista, el cosmopolitismo y el chovinismo gran potencia, que tiene el objetivo de la conquista y la  esclavitud de otras naciones y el establecimiento de la hegemonía mundial». (Ernst Aust; Alemania y el pueblo alemán; Declaración del Comité Central del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista sobre la cuestión nacional; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1974)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Si el lector no está familiarizado con el término cosmopolita según la concepción marxista-leninista. Una definición que nos podría servir es esta:


«La ideología del cosmopolitismo surge de la misma manera de la producción de la sociedad burguesa. El cosmopolitismo es la negación del patriotismo, su opuesto. Aboga por la apatía absoluta hacia el destino de la Patria. El cosmopolitismo niega la existencia de las obligaciones morales o civiles de las personas a su nación y patria. La burguesía predica el principio de que el dinero no tiene patria, y que, donde quiera que sea uno puede «hacer dinero», donde quiera uno puede «tener un negocio rentable», aunque no sea su tierra natal. Aquí está la villanía que el cosmopolitismo burgués se llama en ocultar, disfrazar, «ennoblecer» la ideología antipatriótica del burgués-empresario sin raíces, el tendero y el comerciante viajero». (F. Chernov; El cosmopolitismo burgués y su papel reaccionario, 1949)