«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 15 de febrero de 2016

Los países revisionistas reflejaban en su cultura, es decir: en su superestructura, su base económica burguesa

La revisionista-capitalista República Democrática Alemana en 1989

«La degeneración de la cultura, el arte y la literatura en los países revisionistas comenzó con el abandono del método y los principios básicos del realismo socialista, con la negación del principio básico del partidismo proletario, con la distorsión del espíritu heroico y la negación de los héroes comunistas, con los sermones sobre pacifismo y humanismo burgués, que inoculan el miedo a la guerra, incluso antes de cualquier guerra.

Los revisionistas modernos pregonan la filosofía de la supervivencia a toda costa y propagan abiertamente el capitulacionismo glorificando a traidores y difamando a los verdaderos héroes. Ellos predican en sus obras el sobrevivir y salvar su pellejo. Es indiferente si uno es un traidor, un agente o un lacayo. Sus escritores no hacen ninguna distinción entre guerras justas e injustas. En consecuencia proclaman que «la guerra es nuestro enemigo común» y escriben diversos poemas sobre la «armonía»: «!Para que todo el mundo no acabe bajo ruinas, bajo la guerra!».

En el mismo nivel negacionista de clase, está su teoría reaccionaria sobre la naturaleza humana. Ellos afirman que la naturaleza humana tanto de los opresores como de los oprimidos es igual, aunque cualquier marxista-leninista sabe, todo comunista conoce, que la naturaleza humana tiene un carácter de clase, no que las clases están en un mismo pie de igualdad en cuanto a naturaleza humana.

Siempre en boga, y en paralelo a la degeneración revisionista de sus países, el movimiento contrarrevolucionario en la literatura y el arte de los países revisionistas, acabó aliándose con el abierto chovinismo y el nacionalismo, con la promoción religiosa y el misticismo. Cada vez los revisionistas modernos abrieron más sus puertas a la entrada de la cultura burguesa degenerada del Oeste. Ellos la imitaron e intentaron difundirla entre los jóvenes, los intelectuales, y las masas en general». (Ernst Aust; Inauguremos el frente cultural revolucionario; Unificar la agitación y la propagandaRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, septiembre de 1977)

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