«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 14 de noviembre de 2017

El voluntarismo y subjetivismo a ultranza en Reconstrucción Comunista sobre sus «células»; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«En Reconstrucción Comunista (RC), como en cualquier otra organización revisionista sin influencia pero con desesperación de tratar de mostrarla, se llevan procesos precipitados de creación de células, aunque no se haya sopesado si existen condiciones de creación para las mismas.

Tenemos casos extremadamente ridículos en que chavales, casi hasta menores de edad, eran los fundadores de estas células, que finalmente acababan liquidadas como ocurriría con la célula citada en este caso que adelante os brindamos con un testimonio de primera mano:

«Muestra de esto es, así mismo, el trabajo de extensión realizado recientemente por ejemplo en Galicia, el cuál ha sido íntegramente llevado por el partido y encaminado a la constitución de una célula de partido cuando no se dan las condiciones para tal, pues en su mayoría –en base a la información que se nos ha facilitado, y porque yo personalmente conozco un caso– no es gente preparada para el trabajo de partido, no son cuadros comunistas. Es decir, no se está criticando que el partido haga labores de extensión ni que se pretenda constituir células de partido, lo cual sería un absurdo que abogaría implícitamente por el inmovilismo de cara al crecimiento de la organización, ni tampoco se está abogando porque en el partido solamente puedan entrar a militar comunistas «puros y completos» –lo cual es un absurdo en sí mismo por lo que señalaba en el anterior párrafo–;  se critica el que a esas personas que no son cuadros comunistas se les otorgue la militancia en partido –a través de la constitución de la célula– y que, una vez que este esté debidamente asentado, se proceda a la constitución de JG (B) en dicho territorio y que ciertos militantes pasen a formar parte de la juventud si fuese necesario, lo cual es un sinsentido –si se concibe a la Juventud Comunista como escuela de cuadros–, pues se atribuye la cualidad del «forjar cuadros comunistas» al partido para el trabajo en juventud, lo que a mi juicio es precisamente todo lo contrario a lo que debiera ser, acorde con lo que implica la existencia diferenciada de partido-juventud. (...) Otra expresión de liberalismo es la tendencia al voluntarismo que muchos camaradas practican. Esto, que sin duda responde a una incompleta ruptura con la concepción antigua de RC como una organización más próxima a un colectivo juvenil que a un partido comunista». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

Como se señaló, esto no tenía otro objetivo que la creación de forma mecánica–estuviesen preparadas o no para mantenerse y crecer– de células por toda España, como si el aspecto cuantitativo de este sueño les fuese a dar una hegemonía real en el movimiento obrero:

«Es una cuestión objetiva, reflejada así mismo en los documentos del III Congreso, que la tarea inmediata para los marxista-leninistas debe ser ineludiblemente la reconstitución del Partido Comunista en el Estado. Sin embargo, no existe ninguna teorización profunda al respecto por parte del partido, ni existe un plan político que vaya encaminado a solventar las tareas inmediatas que se nos presentan en el momento actual. Se desprende de la práctica hasta ahora llevada, que la reconstitución del partido responde a una cuestión cuantitativa, a conseguir una implantación estatal del PML (RC) mediante la constitución de células por todo el Estado y a través de la participación activa en las luchas económicas y de resistencia, lo cual es evidente que no es correcto, puesto que si fuese así, deberíamos considerar a los partidos revisionistas con mayor desarrollo cuantitativo y con implantación estatal como el Partido Comunista». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

La enfermiza obsesión de Roberto Vaquero de que su organización aparente lo que no tiene, es del todo necia e ilusoria. Solamente hay que pasearse y charlar con los militantes de los supuestos «feudos» de Reconstrucción Comunista (RC) en España como Madrid y Valencia, el número de militantes de cada célula según nos confiesan no alcanza los 10 militantes en el primero y los 15 militantes en el segundo. El resto de células de RC se reparten por Navarra –en torno a 15 militantes–, Euskadi –en torno a 10 militantes– Andalucía – con el saldo de 2 militantes en Granada y 2 en Jaén– y Castilla la Mancha –con 1 en Cuenca–, que certifican una pobre militancia. Esto ya lo indicamos:

«Hay que saber que Reconstrucción Comunista (RC) es una organización creada en 2009 de nula influencia en el panorama nacional. Desde 2015 se autodenomina partido, pero el cese de sus células [Bilbao, Galicia, Tarragona] o el tipo de actividad de trabajo en muchas de las que se mantienen, refleja que no pasan de ser un grupúsculo, un club de amigos [Madrid] o militantes aislados sin trabajo práctico [Granada-Jaén-Cuenca]; su obstinación porque se les reconozca como partido influyente e incluso de vanguardia evidencia que viven en una realidad paralela». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

Esta política de voluntarismo a ultranza para crear las células sin tener la preparación técnica y humana necesaria, se ha entremezclado con una desviación legalista de publicitar tales creaciones artificiales. En 2014 asistimos al esperpéntico espectáculo del anuncio de RC sobre la creación de una célula en Bilbao como puede ver [aquí]. Cualquiera que conozca un poco la teoría del partido comunista sabe perfectamente que las células se crean a base de trabajo y estrechando lazos con los trabajadores en luchas diarias. Publicitar sin más la creación de una célula ponerle fácil a los servicios secretos la localización de actuación de tu organización, pero hacerlo sin existir realmente es una clara muestra de postureo y desesperación. Finalmente, poco después esa misma célula cesaría sus actividades en 2016 para más vergüenza de RC.

Pese a que Roberto intente presentarnos a RC como un pretendido partido que crece exponencialmente y crea cuadros, primando la calidad antes de la cantidad, lo cierto es que ya hemos visto como recluta lo que sea por engordar sus escuálidas filas de seguidores. RC pese a ser una organización de más de siete años oficiales tiene el triste panorama de albergar zonas donde dicen que tienen «células» como las de Cuenca, donde solo existe un militante. En esa célula, ¿el militante debate consigo mismo? ¿Se rige con el centralismo democrático aplicándoselo así mismo? ¿En las que existen dos militantes como Granada que hacen cuando empatan, tiran una moneda al aire? Es totalmente surrealista.

Esto no es serio, precisamente por eso nosotros en las reuniones con nuestros aliados nacionales como internacionales nunca hemos aceptado ese tipo de situaciones similares, siempre hemos criticado esas actitudes triunfalistas de creer que por tener unas pocas células con militantes y unos pocos simpatizantes se puede autocalificar a la organización como partido o se puede considerar que es una organización con influencias y consolidada, ya que esta forma de pensar irreal lleva a la autocomplacencia y a mundos de fantasía, cuando la propia realidad de medios materiales y humanos te dice que sigue habiendo mucho trabajo que hacer. Siempre se ha de partir de la realidad y a partir de ahí ir proponiéndose objetivos realistas, «no poner el carro delante de los caballos», cuando una organización por motivos de orgullo se niegan a reconocer su debilidad y a aceptar humildemente los puntos en que deben mejorar, de ahí salen estos ejemplos como la creación de células fantasma o endebles destinadas a fracasar. Cuanto antes se tarde en reconocer un error de cualquier tipo mayor acumulación de trabajo habrá. Y nosotros no nos caracterizamos precisamente por modernos la lengua, precisamente testamos a los camaradas y revolucionarios por el estomago que tienen a la hora de encajar las críticas necesarias en este ámbito. Como ejemplo citaremos nuestra crítica interna reciente a la Organización Comunista del Trabajo de España (OCTE) la cual parece que ha surgido efecto entre sus filas para replantear las tareas a realizar como se vio en su reciente [comunicado].

Volviendo al tema de RC lo relatado no acaba ahí, el voluntarismo y el miedo a quedar en evidencia por falta de influencia se ha manifestado en RC de muchas otras formas como en la relación con otras organizaciones internacionales:

«Itxasne: Son míticas las grandes mentiras que no solo él [Roberto Vaquero] ha contado a partidos miembros de la ICOR, sino que además ha obligado a otros militantes a propagar dichas mentiras si entablábamos algún tipo de conversación con cualquier miembro de cualquier partido. Las mentiras eran detalles ridículos que pueden parecer a priori una parodia, pero es así y muchísima gente que lo ha vivido puede dar buena cuenta de ello –excepto la gente que sigue en el partido, que pese a saberlo, no aceptará tal cosa, pues como siempre, hay que cerrar filas cuando se destapa cualquier irregularidad de su grupúsculo–. Como ejemplos, destacaría el mentir a los invitados internacionales al Congreso [de 2015] –al que asistía casi el 100% de la militancia– diciendo que las decenas de asistentes que tenían ante sus ojos no eran la totalidad de la militancia sino delegados de distintas regiones –queriendo sugerir que el número real de militantes era ese multiplicado por diez–. En la misma línea, cuando ha habido invitados que han asistido a distintos actos en un mismo día o un par de días, llegó a dar ridículas directrices como cambiarnos de ropa de un acto a otro «para que parezca que es gente diferente la que va». Otra de las típicas mentiras era afirmar que el partido ostentaba locales y sedes que no existían en la realidad. Por ejemplo, pasando frente a una sede con la persiana bajada –estaba cerrada en ese momento–, Roberto obligó a la traductora a afirmar que ese local era de RC. El colmo fue hacer decir a una de las personas traductoras que un par de grandullones que había cerca por la calle mirando en aquel momento –transeúntes sin más– nos miraban porque eran vigilancia contratada por el partido. Son cosas que me da hasta vergüenza admitir porque yo fui parte de esas pantomimas en varias ocasiones y recordarlo ahora que estoy desvinculada completamente de esa aberración de grupúsculo me produce la más profunda vergüenza ajena». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Este voluntarismo subjetivista sin tener en cuenta las condiciones materiales que lleva a líneas y directrices políticas aventureras es el quid de algunas de las corrientes revisionistas más famosas como es el caso del guevarismo:

«Como ya hemos expresado, el pensamiento filosófico de Guevara aplicado a cualquier campo sufre de un fuerte idealismo y metafísica intrínsecos, que se ve traducido en grandes dosis de voluntarismo y practicismo inconsciente que lo aparta sensiblemente del materialismo y la dialéctica, algo que resulta evidente no solamente en los planteamientos de toma del poder del foquismo, o en sus planteamientos económicos, sino también en la política en general, donde siempre da predominancia al espontaneísmo sobre el estudio concienzudo y científico de la situación y la rigurosa aplicación práctica de los principios marxista-leninista». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué no puede considerarse al «Che» Guevara como marxista-leninista? He aquí las razones, 14 de marzo de 2017)

Nosotros siempre hemos criticado a todos los círculos revolucionarios que aspiran a constituirse como partido lo nocivo de este tipo de prácticas subjetivistas, idealistas y voluntaristas, lo hemos hecho aunque nos generasen problemas en nuestras relaciones, de otro modo no cumpliríamos con nuestro deber internacionalista y estaríamos dando el beneplácito para que los «camaradas» monten una organización que no es más que un castillo en el aire. Véase también a modo demostrativo el caso en su día del MVTC y como sus líderes se negaron a aceptar nuestros consejos y el de otros individuos y organizaciones mientras parte de sus militantes coincidían con nuestras críticas, ¿a dónde llevó esa visión fantástica de las cosas? Ha haber acabado autoliquidados por los errores de sus líderes y por la falta de vigilancia de sus militantes. Es el destino de los que se manejan por consignas sin contenido y anteponen el orgullo de siglas o personal». (Equipo de Bitácora (M-L); Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

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