«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Las manifestaciones de desempleo, emigración y protestas en la Yugoslavia revisionista-capitalista


«El fenómeno del desempleo es también una de las típicas manifestaciones del orden capitalista en Yugoslavia. Siendo incapaces de ocultar este fenómeno, los revisionistas yugoslavos se han visto obligados a sí mismos a admitir la existencia del desempleo masivo en Yugoslavia, que asciende a alrededor de un millón de personas sin trabajo. Pero al mismo tiempo, autojustificándose, ellos tratan de buscar «argumentos teóricos» para decir que este desempleo resulta de la «modernización» de la producción y «el incremento de la productividad del trabajo». Estas teorías son contrarias a la teoría y práctica de la construcción del verdadero socialismo, porque una de las superioridades del orden socialista sobre el orden capitalista es el hecho de abolir las formas de desempleo, esta grave e inevitable úlcera del orden capitalista, de una vez por todas. Sin embargo, el desempleo en Yugoslavia tiene su fuente en el sistema capitalista que allí existe, que no puede sobrevivir en Yugoslavia o en cualquier otro lugar sin el ejército de desempleados, el cual la burguesía necesita como medio de explotar la fuerza laboral al distribuirla a ella y a los medios de producción sobre la base de la acción de la ley del valor, donde sea que los beneficio sean mayores. La burguesía yugoslava también usa el ejército de desempleados como un medio de presión sobre aquellos obreros que aún conservan el trabajo.

Conectado con el desempleo en Yugoslavia hay otro fenómeno, también con graves consecuencias sociales, esta es, la emigración masiva de las fuerzas creativas. Los revisionistas yugoslavos han dado validez legal a este horrible fenómeno capitalista mediante la aprobación de la ley de derecho de los ciudadanos yugoslavos a emigrar. Como resultado, cerca de 1 millón 300 mil obreros, técnicos y especialistas han tenido que dejar a sus familias y su tierra para vender la fuerza de sus músculos y cerebros a Alemania, Francia, Bélgica, Austria y otros capitalistas. Las características de esto es que el 54,5% de los emigrantes obreros son jóvenes, menores de 30 años de edad. Esta venta de obreros, este tráfico de seres humanos, es uno de los aspectos más horribles de la realidad en la sociedad capitalista de la Yugoslavia actual.

La degeneración de Yugoslavia en un país capitalista ha traído también como consecuencia la agudización de las contradicciones de clase entre los obreros y la nueva burguesía yugoslava. En muchas ocasiones, los obreros de las empresas yugoslavas, los estudiantes y la juventud se levantan en huelgas y protestas contra la opresión y explotación, para la mejora de las condiciones de trabajo y las condiciones de vida, contra el enriquecimiento personal y la corrupción de los directores de las empresas autogestionadas, etc. Los participantes de estos movimientos han expresado no solo demandas económicas sino protestas políticas, llamando a la «abolición de las diferencias económicas y sociales», «la eliminación de las empresas privadas», la limpieza de la «corrupción política y moral», etc». (Omer Hashorva; Sobre el «socialismo autogestionario», 1978)

Anotación de Bitácora (M-L):

El más de un millón de personas sin trabajo era una tasa de cerca del 12% de desempleados.

El número de huelgas en 1980 fue de 247 afectando a unos 13.000 trabajadores, para 1988 ascenderían a 1.851 afectando aproximadamente a unos 386.000 trabajadores.

Los hitos sociales y políticos más famosos e importantes fueron las reacciones de protestas, huelgas y absentismo laboral de 1948-1949 ante las Resoluciones de la Kominform y la imposibilidad de debatir su contenido, las protestas estudiantiles de 1968 por la situación económica y la situación en la educación, las revueltas de los albaneses en Kosovo de 1981 por su opresión nacional y económica. Todas ellas acabarían con la intervención de las fuerzas represivas, con castigos como la reducción del salario, las vacaciones, la cartilla de racionamiento, pero también el encarcelamiento y asesinato de infinidad de estos patriotas y comunistas yugoslavos.

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