«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 23 de diciembre de 2016

Base y superestructura; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946


«BASE Y SUPERESTRUCTURA. — El modo de producción, es decir, las fuerzas productivas y sus correspondientes relaciones de producción, forman la base –la estructura– económica de la sociedad sobre la que se levanta el sistema de superestructuras: el régimen y las instituciones políticas, así como las formado la conciencia social: moral, ciencia, religión, filosofía, etc. «Según sean las condiciones de existencia de la sociedad, las condiciones en que se desenvuelve su vida material, así son sus ideas, sus teorías, sus concepciones e instituciones políticas». (Stalin). Las superestructuras están vinculadas con la base ya directamente –por ejemplo, las superestructuras políticas–, o por una serie de eslabones intermedios –como las superestructuras ideológicas; la moral, la ciencia, la religión, etc.–. Por surgir de una determinada base económica, las superestructuras adquieren con relación a ella una relativa autonomía. Así, por ejemplo, cada sabio, escritor, artista, al crear sus obras, refleja en ellas las condiciones de su época. Pero toma como punto de partida el material ideológico acumulado por sus predecesores y continúa desarrollándolo, en virtud de lo cual se crea también la sucesión en el desarrollo de la ciencia, del arte, da la filosofía, etc. Con el cambio de la base económica se transforman también, más o menos rápidamente, todas las superestructuras. En la lucha política e ideológica se reflejan las condiciones económicas de la vida social. Pero las superestructuras, determinadas directa o indirectamente por la base económica, no son, como piensan los economistas vulgares, un resultado pasivo de la economía, ni ésta constituye, ni mucho menos, la única fuerza activa en la evolución de la sociedad. Las superestructuras ejercen una influencia sobre la base, aceleran o frenan el desarrollo de la sociedad.  Por consiguiente, la superestructura política desempeña en este caso un papel reaccionario activo. Al conquistar el Poder político, el proletariado suprime la propiedad privada burguesa –que impide el desarrollo de las fuerzas productivas– y encamina las pequeñas economías campesinas por la senda de la economía colectiva, socialista. En lugar de la propiedad privada, se establece la propiedad colectiva sobre los medios de producción. El Estado proletario crea de esta manera una posibilidad ilimitada para el desenvolvimiento de las fuerzas productivas, dando un claro ejemplo del papel revolucionario activo que la superestructura política está desempeñando en el desarrollo de la sociedad, de su economía y de sus fuerzas productivas. La consolidación del Estado socialista de los obreros y campesinos, la posesión de la teoría marxista leninista y la educación comunista de los trabajadores, constituyen en la Unión Soviética las condiciones más importantes para el éxito del tránsito paulatino ya iniciado hacia la fase superior del comunismo». (Mark Rosental y Pavel Yudin; Diccionario filosófico marxista, 1946)

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