«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 19 de diciembre de 2016

La estrategia de la toma de poder errada y sus métodos aventureros, terroristas y antipopulares; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Las FARC-EP al no haber sido jamás un grupo marxista-leninista, no podían tener sino una visión de la toma de poder errada. Su nacimiento fue el de una guerrilla de origen campesino, pequeño burgués, y eso atrajo a todo tipo de corrientes afines.

Pese a sus particularidades la estrategia fundamental que han seguido es la llamada Guerra Popular Prolongada (GPP) del revisionismo chino. ¿Qué fenómenos se pueden observar en la famosa «GPP»?:

1) Se relega a la ciudad a ser en la práctica mero espectador de los acontecimientos o en el mejor de los casos el furgón de cola de los acontecimientos de pugna por el poder, que se desarrollarían según el maoísmo en zonas más favorables para la guerrilla como la montaña, la selva o el campo;

2) La guerrilla controla toda la actividad política, económica y cultural de las regiones liberadas inclusive por encima del partido –en este caso ni siquiera se llegó a crear un partido ni se puso bajo órdenes de ninguno existente más allá de declaraciones de simpatía y acuerdos ideológicos con el Partido Comunista Colombiano (PCC)–;

3) Se apela a que en sus movimientos defensivos iniciales, las masas se sumen a la revolución a partir de sus acciones, esperando que este destacamento de «héroes» guerrilleros cree la chispa que «prenda toda la pradera» y haga participar a toda la población con sus acciones;

4) Se nota el carácter putschista y voluntarista de la toma de poder en que un destacamento armado actúa unilateralmente en una zona, el campo, la selva o la montaña, relegando a un sector económico y social tan importante como la ciudad a merced de la reacción, a la clase más avanzada la clase obrera al aislamiento;

5) Se niegan las condiciones objetivas y subjetivas de cada revolución imponiendo el dogma de que la revolución será larga y prolongada; se niega que según el desarrollo particular de la revolución en cada país esta puede ser una acción súbita y rápida o una pugna prolongada;

6) A esto se suma la visión de que se ha de realizar el «cerco de las ciudades desde el campo» también se tiene que dar a escala universal, que la revolución transitará de los países agro-industriales a los países desarrollados industrializados. Esto hará que en esta época toda organización que siga los lineamientos del tercermundismo se bañe de este esquema geopolítico y bajo un halo de subjetivismo y aventurismo promueva que todas las organizaciones de los países subdesarrollados tengan que iniciar sí o sí una «GPP» sin tener en cuenta el estado de las cosas ni el estado de ánimo de las masas;

En la propaganda de las FARC-EP, en especial desde los 80 intentó pasar de un movimiento guerrillero a un Ejército Regular, así como a intentar articular tras de sí un movimiento político legal que apoyase al movimiento armado. Con estos nuevos rasgos sus seguidores han venido diciendo que las FARC-EP intentaron e intentan desarrollar un trabajo de masas en la ciudad:

«La decisión de crear el Ejército Revolucionario se liga al planteamiento estratégico que define el despliegue de la fuerza, el centro del despliegue estratégico, allí donde en Colombia se están dando las contradicciones fundamentales, colaterales y accesorias de la sociedad y que en este momento se ubican en las grandes ciudades del país. En estas condiciones el trabajo urbano adquiere categoría estratégica. Hay que pasar a la organización de una estructura organizacional de tipo militar en las ciudades que posibilite en conjunto con otras organizaciones revolucionarias la conducción de las acciones insurreccionales que necesariamente han de darse como consecuencia de la gran colisión de clases en su lucha por el poder. En este sentido se hace vital un estudio profundo de las realidades sociales y políticas de la actualidad, para lo cual han de reunirse el Secretariado Nacional y el Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP, para que luego designen mecanismos idóneos que con un plan nacional de trabajo concreto dirijan y controlen la actividad de los militantes en dirección a darnos una fuerte organización urbana con los elementos técnicos necesarios». (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP); Conclusiones generales de la VIIº Conferencia Nacional de las FARC-EP, 1982)

Actualmente y desde hace años no es que no existan unidades militares apoyando en la ciudad, es que las FARC-EP han carecido de apoyo práctico de cualquier tipo en la ciudad. Los intentos de Jaime Bateman en 1970 o de Javier Delgado en 1982 acabaron en sendos fracasos y suspensión de los planes organizados, y finalizó con la disputa de ambos con la dirección de la guerrilla y la consecuente expulsión y persecución de sus seguidores, lo que indica el poco interés real en prestar atención a esta cuestión. Las declaraciones de las FARC-EP en el sentido de poner la atención al trabajo con las masas de las ciudad en sus documentos por tanto no significa ni que: (1) se haya trabajo lo suficiente parar ganarse a las masas de la ciudad; (2) ni que haya existido una labor de persuasión y concienciación de las masas trabajadoras que diera una remota posibilidad de nivel insurreccional en las ciudades. Todo lo contrario. Significa un apoyo nulo de las masas de la ciudad y que no se ha pasado del mero formalismo de una declaración, de hecho guerrillas como el M-19 o el EPL si han tenido en cambio notable presencia en los núcleos urbanos durante diferentes periodos, pero en las FARC-EP no es el caso, y existen numerosos estudios tanto de detractores como de seguidores que confirma esto, por lo que no merece la pena extendernos más. Precisamente la falta de apoyo en la ciudad de las FARC-EP nos lleva al siguiente punto a analizar.

Nos referimos sin duda a las FARC-EP y su extensión de métodos de financiación y métodos de terror individual sin conexión con las masas trabajadoras como: secuestros, bombas en sitios públicos, asesinatos selectivos, coches-bomba en la calle, reclutamiento forzoso de menores, tráfico de drogas, comandos suicidas, etc:

«Concentraron sus Frentes particularmente en zonas cocaleras, en donde comenzaron a recibir los beneficios económicos de la tributación sobre el cultivo y el comercio de la hoja de coca. El hecho de que apelaran a ese recurso condujo a los primeros debates sobre el grado de involucramiento de las guerrillas en esa actividad y al surgimiento de calificativos que le negaban perspectivas políticas a la insurgencia. La expansión de la guerrilla estuvo acompañada de un relativo incremento de acciones como el secuestro y la extorsión. (...) Asimismo incrementaron los sabotajes y las acciones terroristas en las ciudades, empezando por los misiles artesanales lanzados durante la posesión presidencial de Uribe Vélez –7 de agosto del 2002–, el atentado contra el club El Nogal –7 de febrero del 2003– y continuando con la activación de artefactos explosivos en otros lugares del país, que tenían como blanco principal a la Fuerza Pública. (...) Los ataques contra la fuerza pública han sido ejecutados por distintos medios, desde emboscadas, combates, saboteos y francotiradores, hasta el lanzamiento de explosivos artesanales y la instalación de minas antipersonal. Al igual que otros actores armados, las FARC usaron como estrategia el ataque a civiles, destacándose por la práctica de secuestros, atentados terroristas, homicidios selectivos y reclutamientos forzados. Colateralmente afectaron a civiles en los ataques e incursiones a poblaciones, particularmente cuando se lanzaban explosivos contra estaciones de policía o bienes públicos, al igual que con la instalación de campos minados para proteger algunos de sus territorios o las siembras de cultivos ilícitos.». (Centro nacional de memoria histórica; Guerrilla y población civil; Trayectoria de las FARC-EP 1949-2013, 2014)

Estos métodos terroristas no tienen nada que envidiar a los métodos de utilizados por otras organizaciones conocidas por su salvajismo contra los civiles. Hablamos desde las Brigadas Rojas, las RAF, los GRAPO, ETA y otros grupos que puedan ser afines o similar a su estética e ideología dentro de los límites de su eclecticismo claro. Aunque también, y aunque a muchos de sus seguidores les pueda doler la comparativa, también sus métodos son de similar naturaleza a los usados por grupos como Al Qaeda, Frente al Nusra, Al Shabaab, Boko Haram, los Talibanes, el Estado Islámico, e incluso las Autodefensas Unidas de Colombia.

En Latinoamérica muchos grupos han seguido la estela de las FARC-EP. Un ejemplo aunque les duela a algunos de sus seguidores es el caso de Sendero Luminoso en el Perú, esta guerrilla maoísta seguía la estrategia de la «GPP» igual que las FARC-EP y si cabe de modo más riguroso, también practicaba los métodos terroristas y también reducía su trabajo en la ciudad a intentar crear células en las universidades y a recalar algún apoyo en los sindicatos, pero por supuesto basando su mayor acción a atentar en centros públicos de las urbes. Entiéndase pues la influencia de las FARC-EP en las guerrillas, bandas armadas y demás de América.

No merece la pena por tanto extendernos en la refutación de la estrategia de la «GPP» ni en los métodos terroristas de las FARC-EP pues son temas en los que ya hemos ahondado en otros documentos hablando de otras organizaciones. Sobra decir que estos métodos no son exclusivos de las FARC-EP en Colombia, pues otras guerrillas como el Ejército Popular de Liberación (ELP), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) o el Movimiento 19 de abril (M19) cometieron o cometen estas desviaciones. El lector debe tenerlo en cuenta de ahora en adelante cuando toquemos a propósito otras guerrillas.

Como conclusión a este tema, diremos que un verdadero grupo marxista-leninista:

1) Debe crear un partido comunista basado en el centralismo democrático que comandase a la guerrilla y otros cuerpos militares, no dejar actuar a la guerrilla al libre albedrio bajo un «régimen cuartelario» de ordeno y mando, donde todos los puestos importantes y órdenes son elegidos desde una camarilla sin posibilidad de crítica ni revocación;

2) Debe saber y dejar claro que la clase obrera es la clase que hegemoniza la revolución –que hubiera acabado con las ideas de que el campesinado es la vanguardia de la revolución y el campo la única área importante de actuación–;

3) Debe cerrar filas y prohibir el fraccionalismo –y eso hubiera incluido los brazos militares y las tendencias secesionistas–;

4) Debe tener unidad ideológica que incluyera una educación marxista-leninista como elemento esencial para la derrota en el interior de la organización de teorías revisionistas, incluyendo las teorías militares como el foquismo o la «GPP». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

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