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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Las manifestaciones de desempleo, emigración y protestas en la Yugoslavia revisionista-capitalista


«El fenómeno del desempleo es también una de las típicas manifestaciones del orden capitalista en Yugoslavia. Siendo incapaces de ocultar este fenómeno, los revisionistas yugoslavos se han visto obligados a sí mismos a admitir la existencia del desempleo masivo en Yugoslavia, que asciende a alrededor de un millón de personas sin trabajo. Pero al mismo tiempo, autojustificándose, ellos tratan de buscar «argumentos teóricos» para decir que este desempleo resulta de la «modernización» de la producción y «el incremento de la productividad del trabajo». Estas teorías son contrarias a la teoría y práctica de la construcción del verdadero socialismo, porque una de las superioridades del orden socialista sobre el orden capitalista es el hecho de abolir las formas de desempleo, esta grave e inevitable úlcera del orden capitalista, de una vez por todas. Sin embargo, el desempleo en Yugoslavia tiene su fuente en el sistema capitalista que allí existe, que no puede sobrevivir en Yugoslavia o en cualquier otro lugar sin el ejército de desempleados, el cual la burguesía necesita como medio de explotar la fuerza laboral al distribuirla a ella y a los medios de producción sobre la base de la acción de la ley del valor, donde sea que los beneficio sean mayores. La burguesía yugoslava también usa el ejército de desempleados como un medio de presión sobre aquellos obreros que aún conservan el trabajo.

Conectado con el desempleo en Yugoslavia hay otro fenómeno, también con graves consecuencias sociales, esta es, la emigración masiva de las fuerzas creativas. Los revisionistas yugoslavos han dado validez legal a este horrible fenómeno capitalista mediante la aprobación de la ley de derecho de los ciudadanos yugoslavos a emigrar. Como resultado, cerca de 1 millón 300 mil obreros, técnicos y especialistas han tenido que dejar a sus familias y su tierra para vender la fuerza de sus músculos y cerebros a Alemania, Francia, Bélgica, Austria y otros capitalistas. Las características de esto es que el 54,5% de los emigrantes obreros son jóvenes, menores de 30 años de edad. Esta venta de obreros, este tráfico de seres humanos, es uno de los aspectos más horribles de la realidad en la sociedad capitalista de la Yugoslavia actual.

La degeneración de Yugoslavia en un país capitalista ha traído también como consecuencia la agudización de las contradicciones de clase entre los obreros y la nueva burguesía yugoslava. En muchas ocasiones, los obreros de las empresas yugoslavas, los estudiantes y la juventud se levantan en huelgas y protestas contra la opresión y explotación, para la mejora de las condiciones de trabajo y las condiciones de vida, contra el enriquecimiento personal y la corrupción de los directores de las empresas autogestionadas, etc. Los participantes de estos movimientos han expresado no solo demandas económicas sino protestas políticas, llamando a la «abolición de las diferencias económicas y sociales», «la eliminación de las empresas privadas», la limpieza de la «corrupción política y moral», etc». (Omer Hashorva; Sobre el «socialismo autogestionario», 1978)

Anotación de Bitácora (M-L):

El más de un millón de personas sin trabajo era una tasa de cerca del 12% de desempleados.

El número de huelgas en 1980 fue de 247 afectando a unos 13.000 trabajadores, para 1988 ascenderían a 1.851 afectando aproximadamente a unos 386.000 trabajadores.

Los hitos sociales y políticos más famosos e importantes fueron las reacciones de protestas, huelgas y absentismo laboral de 1948-1949 ante las Resoluciones de la Kominform y la imposibilidad de debatir su contenido, las protestas estudiantiles de 1968 por la situación económica y la situación en la educación, las revueltas de los albaneses en Kosovo de 1981 por su opresión nacional y económica. Todas ellas acabarían con la intervención de las fuerzas represivas, con castigos como la reducción del salario, las vacaciones, la cartilla de racionamiento, pero también el encarcelamiento y asesinato de infinidad de estos patriotas y comunistas yugoslavos.

lunes, 4 de julio de 2016

El actual orden socio-económico de la Unión Soviética, un orden capitalista; Omer Hashorva, 1980

Este artículo del albanés Omer Hashorva procede de una conferencia del Partido del Trabajo de Albania (PTA) dedicada a analizar al revisionismo soviético, su filosofía, su política, su economía, su cultura. En especial queremos resaltar de este artículo tres cosas:

1) Como dijo Enver Hoxha, la conquista del poder político por elementos revisionistas –y eso incluye una moral y visión económica aburguesada del mundo– no podía tener otro fin que sus manifestaciones en reformas económicas y por ende y por extensión una nueva cultura:

«El cambio de carácter del partido y del Estado, la transformación contrarrevolucionaria en el terreno de la superestructura política e ideológica no podía dejar de conducir al cambio de la base económica del socialismo. Las reformas económicas que han emprendido los jruschovistas, de acuerdo con sus conceptos ideológicos antimarxistas, han conducido a la transformación radical de las relaciones de producción. Han introducido en la economía soviética un sistema de organización y de dirección en el que el objetivo de la producción es el lucro capitalista. El actual Estado soviético, como un capitalista colectivo, administra los medios de producción en nombre y en interés de la nueva burguesía soviética. La propiedad común socialista se ha transformado en un capitalismo de Estado de nuevo tipo». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

2) Todas las grandes y pequeñas reformas económicas a partir de 1953 estaban encaminadas a restaurar las leyes de producción capitalistas: todas las «nuevas» teorías económicas estaban encaminadas a hacer pasar como marxista-leninistas las teorías que años antes se combatieron en el mundo comunista. Es decir, por ejemplo: las tesis de Voznesensky o Yaroshenko basadas la promoción de la «ley del valor» como rector en todas las esferas de producción y distribución; basar los planes en torno a los caprichos espontáneos del mercado; la «descentralización económica»; la «autonomía y rentabilidad de las empresas»; la «predominancia del estimulo material al estimulo moral»; la «venta de los medios de producción en las cooperativas»; negar el carácter objetivo de las leyes de la economía política para satisfacer objetivos políticos subjetivos; y un sinfín de tesis similares son las tesis que Jruschov y sucesores implementaron. Es decir las tesis que Stalin en su libro de 1952: «Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética» combate, ¡son las tesis que Jruschov y cia. introdujeron! La reforma de Kosygin de 1965 trajo nuevas teorías y prácticas o institucionalizó algunas que se habían venido practicando desde los años de Jruschov. De hecho el lenguaje puramente capitalista a la hora de tratar la economía los revisionistas soviéticos a partir de entonces sería el rasgo común en sus revistas, informes y demás.

3) Los fenómenos económicos en la Unión Soviética, eran los mismos que en cualquier otro país capitalista: para el momento de la invasión de Checoslovaquia en 1968, o la muerte de Brézhnev en 1982 –por poner unas fechas–, los fenómenos de la política interior y exterior como: la inflación, el desabastecimiento, la militarización de la economía, la deuda, descompensación entre regiones, descompensación entre sectores económicos, destrucción de las fuerzas productivas, desempleo, esquilmación neocolonial de otros países, constantes rectificaciones en el plan, mercado negro, enormes diferenciación salarial entre rangos, invasiones o promoción de golpes en terceros países, etc. eran fenómenos capitalistas implantados en el país que demuestran la restauración del capitalismo y su carácter imperialista. Para nosotros el informe de Enver Hoxha en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981 es una de las mejores radiografías que existen de los fenómenos capitalistas de la economía soviética en aquella época. 

4) Otro ejemplo de la restauración capitalista sería la manifestación de su política socialimperialista, las teorías de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «comunidad socialista», los «países de vía no capitalista de desarrollo y orientación socialista» y demás aberraciones antimarxistas no eran producto de una dirigencia inocente que errara en sus formulaciones, sino de unas ideas plasmadas muy conscientemente con el objetivo de servir a sus objetivos imperialistas. Pero ya que no es un tema que se toque en este artículo, lo dejaremos para otra ocasión. 

Debido a la posibilidad de que al lector le queden dudas o se confunda en algunos datos, hemos decidido introducir algunas aclaraciones en siglas o fechas en el artículo sin alterar el contenido del mismo.

El documento:

Caricatura sobre Kosygin y Brézhnev de los 70

«Sobre la base de un profundo análisis multilateral, realizado desde el inicio de la traición de los revisionistas jruschovistas, el Partido del Trabajo de Albania (PTA) y el camarada Enver Hoxha, entre otras cosas, predijeron que si no se impedía que el revisionismo llegara a la cabeza del partido y del Estado soviéticos, habría consecuencias fatales para el Partido bolchevique y para el destino de la revolución y el socialismo en la Unión Soviética. El tiempo ha demostrado que la traición jruschovista provocó que el orden socialista en la Unión Soviética degenerara en un orden capitalista. En el VIIº Congreso del PTA de 1976, el camarada Enver Hoxha señaló: 

«La sociedad soviética se ha convertido en burguesa hasta en sus más mínimas células, y el capitalismo se ha vuelto a restaurar en todos los campos». (Enver Hoxha, Informe ante el VIIº Congreso del PTA de 1976, p. 215, ed. albanesa). 

El proceso contrarrevolucionario de degeneración del socialismo y restauración del capitalismo en la Unión Soviética comenzó con la usurpación de la dirección del partido y del Estado de la Unión Soviética por los revisionistas jruschovistas, quienes llevaron a cabo su degeneración gradual en partido y Estado burgueses. La modificación del carácter del partido y del Estado y la transformación contrarrevolucionaria en el campo de la superestructura ideológica y política, no podían dejar de conducir también a la transformación del carácter de la estructura, debido a que la nueva burguesía soviética no podía existir ni dominar ideológica y políticamente sin crear su propia base económica.  

Conservando las formas externas de la antigua propiedad socialista, los revisionistas jruschovistas cambiaron su esencia y la convirtieron en propiedad capitalista, tanto en la ciudad como en el campo. Las reformas económicas que aplicaron con arreglo a sus concepciones ideológicas capitalistas antimarxistas, para «perfeccionar la gestión y la planificación de la economía» y establecer «el rol principal de los estímulos materiales», así como otras medidas posteriores, pusieron, de hecho, a las ganancias como el objetivo principal de la producción; y esto, como señaló Karl Marx, constituye la ley absoluta de las relaciones capitalistas de producción. 

Con la restauración del capitalismo en la Unión Soviética, la propiedad socialista estatal no se fragmentó, pero degeneró en propiedad monopolista de Estado. Hoy en día, este tipo de propiedad es la forma de propiedad dominante en ese país. El capitalismo monopolista de Estado se extiende a todas las ramas de la economía y servicios, a la industria, la agricultura, la construcción, el transporte, el comercio, las comunicaciones, el sistema financiero y crediticio, los bancos, etc. 

Ocultándose tras la terminología marxista, los revisionistas soviéticos siguen hablando acerca de la gestión planificada y centralizada de la economía. Sin embargo, en la economía de la actual Unión Soviética sólo hay un centralismo burocrático que es posible gracias a las condiciones particulares del orden capitalista soviético en el que la propiedad monopolista de Estado es dominante. Esto le da al Estado burgués soviético la posibilidad de centralizar la producción y la distribución de una parte de las mercancías y de fijar sus precios, sobre todo de aquellos productos que tienen importancia para la militarización de la economía. Manteniendo algunas formas de organización y gestión de la antigua economía socialista, la burguesía soviética, cuyo objetivo es asegurarse la máxima ganancia, ha implementado a la vez nuevas formas de organización y gestión que son adecuadas al capitalismo monopolista de Estado. Los «complejos industriales», los «complejos agrario-industriales», las diversas «empresas multinacionales», etc., entran dentro de este rubro. La burguesía soviética utiliza estas «nuevas» formas de incrementar la opresión y la explotación de las masas trabajadoras soviéticas y de otros pueblos del mundo, para superar las dificultades de la crisis que se ha apoderado de la economía soviética, y también porque se adaptan mejor a la integración de la economía soviética en la economía capitalista mundial y a la integración de las economías de otros países revisionistas en la economía soviética.