«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 2 de abril de 2015

La cuestión de la hegemonía de la clase obrera en la guerra de liberación nacional y su deber de entrelazar dichas tareas con las próximas tareas socialistas

Bolesław Bierut, Secretario General del Partido Obrero Unificado de Polonia de 1948-1956

«El hecho de que la agitación social en las democracias populares haya decidido y resuelto un número de las tareas clásicas de la revolución democrático-burguesa –como por ejemplo la liquidación de las supervivencias feudales en la agricultura– no implica en ningún caso que se cambie su carácter de revolución socialista, durante la gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, también se resolvieron «de pasada» una serie de tareas de este tipo.

No hay duda de que el punto de partida para la formación del ala desviacionista de derecha y nacionalista dentro de los partidos comunistas es precisamente la negación del hecho de que la gran convulsión social que se ha logrado en las democracias populares tiene el carácter de una revolución socialista. Los desviacionistas derechistas y nacionalistas no desean ver el contenido fundamental socialista y revolucionario de esta agitación; ellos intentan traer a primer plano el hecho de la agitación social solo estaría conectado con la guerra de liberación nacional. Esta es la fuente del oportunismo en el tratamiento de cuestiones como la del frente nacional, sus funciones y quién es la vanguardia ahí. Correctamente el camarada Bierut al desenmascarar el oportunista, derechista y nacionalista soporte que el camarada Gomułka daba a estas tesis, caracterizó este oportunismo de la siguiente manera:

«¿En qué consiste el oportunismo en lo que concierne a la cuestión del frente nacional? En el hecho de que se pierde de vista la hegemonía de la clase obrera. Aquí reside el error, el soporte real del oportunismo. (...) Al igual que todos los partidos revolucionarios en todo el mundo, nunca hemos planteado la consigna del frente nacional como otra cosa que un frente en el que la clase obrera y su partido es guía, líder y jefe. Cualquier otra forma de comprender el frente nacional debe ser calificado de oportunista. Este oportunismo radica en las espaldas de un cierto número de los camaradas que más tarde cometieron errores de carácter derechista, nacionalista y oportunista en numerosos sectores de trabajo. En su posición de mal enfoque sobre el frente nacional emergía el rasgo que les llevó a tales errores». (Boleslaw Bierut; Discurso en el IIIº Pleno del Comité Central del Partido Obrero Unificado de Polonia, 13 de noviembre de 1949)

La negación de la hegemonía del proletariado y de sus objetivos socialistas en el frente nacional está estrechamente relacionado con el planteamiento de los desviacionistas derechistas y nacionalistas hacia una reducción de las tareas de la clase obrera, a unas tareas de de la clase obrera donde exclusivamente se limita a las tareas de la guerra de liberación, a las tareas de la revolución democrático-burguesa; esto está estrechamente ligado con la negación del hecho de que la agitación que tuvo lugar en las democracias populares es del mismo tipo que la de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917.

Esto está conectado con el intento de contraponer constantemente el camino de las democracias populares al camino soviético, está unido con el plan que actúa en contra de la profundización, agitación, y extensión de la severa lucha de clases que alcance a los kulaks y logre la entrada decisiva del país en el camino de la construcción socialista tanto en la ciudad como en el campo. Por último, se conecta con la creación de teorías radicalmente falsas que consideran el sistema de democracia popular como una «tercera vía», como un camino intermedio entre el camino capitalista y camino soviético». (Hilary MincLas democracias populares en Europa del Este, 1949)

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