«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 11 de marzo de 2015

El socialimperialismo soviético: génesis y colapso; Vincent Gouysse, 2007

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«En un Estado burgués, el único control real que se ejerce es el control de los órganos del gobierno sobre las instancias de la base y los gobernados. Bajo el capitalismo, los mecanismos de control popular mediante elecciones son aniquiladas primero: por una dominación económica de la burguesía que le da una independencia puramente formal en el Estado democrático-burgués y segundo: por la ausencia de control post-electoral sobre las instancias elegidas que refuerza aún más el agarre de la burguesía al Estado democrático-burgués, sea directamente a través de sus representantes, es decir por la corrupción de los funcionarios, o en fin por los lobbies y las diversas presiones. Al contrario en un Estado socialista, el control popular no es una vana promesa, sino una realidad inseparable de la existencia de la sociedad socialista. (…) Venir a llorar hoy por «la caída del socialismo en 1991», es venir a llorar sobre los restos podridos del revisionismo. Pretender que los acontecimientos de 1991 resultaron de «un complot del imperialismo» y «la carrera armamentística», es negar la responsabilidad de los dirigentes revisionistas-burgueses, es negar la concepción materialista de la historia, es negar que la crisis económica interna fue el factor determinante y finalmente, es olvidar que si los revisionistas se hundieron, fue porque la producción mercantil que habían erigido inicialmente en el interior, engendró su ruina en el marco de la producción mercantil internacional, contexto en el que fueron condenados históricamente, frente a otros competidores imperialistas más poderosos». (Vincent Gouysse; El socialimperialismo soviético: génesis y colapso, 2007)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

Este documento: «El socialimperialismo soviético; génesis y colapso», es un capítulo de la obra del marxista-leninista francés Vincent Gouysse: «Imperialismo y antiimperialismo» de 2007. Estamos convencidos de forma contundente que la difusión de la misma es de suma importancia para entender el colapso de la Unión Soviética revisionista y apartar para siempre los mitos revisionistas-burgueses que rodean tal hecho.

Entendemos que el autor de la obra, y la nuestra propia, a la hora de exponer este capítulo, prima los siguientes motivos:

1) El porqué del gran avance en todos los campos de la Unión Soviética que evidencian la superioridad de la teoría científica marxista-leninista y el sistema socialista frente a la ideología burguesa y el sistema capitalista, comprender sus lecciones y verificar las enseñanzas que pueden calificarse como universales y ser axiomas para las próximas revoluciones proletarias. Ejemplo de ello sería el rol de la industria pesada en la construcción económica del socialismo, ya descubierto antes de la primera experiencia histórica socialista, y confirmados sus resultados positivos y certeros por el resto de revoluciones socialistas;

2) Entender las diferencias entre la política interior de la Unión Soviética de Iósif Stalin y la Unión Soviética capitalista-imperialista post-stalinista. Entender la dinámica de la política exterior de la Unión Soviética de la época de Stalin, bajo los principios del internacionalismo proletario, en comparación a la política exterior claramente socialimperialista de la Unión Soviética de Jruschov, Brézhnev, Andrópov, Chernenko y Gorbachov;

3) Observar como los marxista-leninistas de las democracias populares de Europa del Este como Georgi Dimitrov pudieron superar cualquier deficiencia o vacilación y extraer las lecciones de la experiencia de la Unión Soviética para poder triunfar en la toma de poder y el inicio de la construcción económica del socialismo. Ver a su vez, como contrasta este entendimiento de los dirigentes marxistas-leninistas de las democracias populares de Europa del Este en cuanto al núcleo central teórico fundamental del marxismo-leninismo y sus axiomas, con el rechazo de figuras pseudomarxistas como Kim Il Sung o Mao Zedong de los axiomas más básicos en sus intentos de crear «vías específicas» al socialismo, intentos claramente fallidos, donde además exageraban las condiciones específicas del país para justificar su teoría antimarxista. Ejemplo de estos axiomas comprendidos o no comprendidos serán el establecimiento de la dictadura del proletariado como medio para poder avanzar al socialismo; la liquidación de las clases explotadoras nacionales; el rol de la industria pesada en el desarrollo de las fuerzas productivas y la diversificación de la economía; la colectivización de la agricultura en base a la mecanización del campo como paso intermedio a la propiedad estatal de todo el pueblo; crear una nueva cultural, es decir una nueva superestructura a partir de una nueva base económica socialista y no crear teorizaciones de que es al revés; comprender el deber internacionalista del país en los movimientos de liberación nacional y el resto de revoluciones proletarias, respetar el rol de la clase obrera y su partido en la nueva sociedad; entender el rol del partido en los frentes, etc. Axiomas que los nacionalistas-burgueses no respetarían;

4) Entender la industrialización socialista, y las diferencias con la industrialización capitalista. Comprender el papel internacionalista de la Unión Soviética «stalinista» a la hora de querer que cada país socialista tuviera su propia autonomía en materia industrial, ayudándoles a crear su propia industria pesada para «crear el socialismo contando principalmente con sus propias fuerzas». Comparar tal acción con la Unión Soviética socialimperialista y su imposición en los ex países de democracia popular y otros países de su rango de influencia, de una desindustrialización y «especialización» económica en las ramas de la industria ligera o la agricultura, bajo teorías reaccionarias como al «división internacional del trabajo», que los convertían en países neocoloniales. Entender la científica teoría de Stalin de que a mayor desarrollo industrial de los países del campo socialista y de los países capitalistas emergentes, menor monopolio industrial de las potencias imperialistas y mayores posibilidades de crear grandes contradicciones en el campo capitalista que favorezcan la agitación social y la revolución democrático-burguesa en los países neocoloniales y las revoluciones proletarias en los propios países imperialistas, ver, que la política post-stalinista de desindustrialización en los países de la esfera de influencia del socialimperialismo, imposibilitan el pronóstico de Stalin. Entender que para las burguesías nacionales el triunfo completo de la industrialización significaba el fin de toda posibilidad de supervivencia de cualquier clase explotadora –ya que por ejemplo la industria pesada da las posibilidades reales para la completa colectivización del campo y la eliminación del kulak, última clase explotadora a eliminar–;

5) Ver en particular el desarrollo de la Albania socialista, como ejemplo de democracia popular que sobreviviría a la contrarrevolución jruschovista de 1953 y su mérito histórico. Ver el desarrollo de tal país socialista y compararla en el campo de la economía, política y cultura con los ex países de democracia popular en su paulatina degeneración. Ver como los marxista-leninistas albaneses del Partido del Trabajo de Albania con Enver Hoxha a la cabeza tuvieron un papel de vanguardia en el desenmascaramiento del revisionismo moderno: tanto del yugoslavo –junto a los marxista-leninistas soviéticos–, como luego en el desenmascaramiento del revisionismo soviético, chino o eurocomunista, mientras otros supuestos marxista-leninistas claudicaban, ocupando por ello los albaneses con su labor, una mención especial en el desarrollo de mediados y finales del siglo XX para el movimiento marxista-leninista;

6) Los paralelismos que pueden ser encontrados entre la experiencia de la contrarrevolución en Yugoslavia y el freno en la construcción del socialismo y la contrarrevolución y la restauración del capitalismo en la Unión Soviética es palpable. La Yugoslavia capitalista-revisionista, mantenía unos fenómenos clásicos de las sociedades capitalistas, que la Unión Soviética revisionista-capitalista empezaría a reflejar a partir de 1953. El desempleo, las diferencias salariales, la inflación, el desnivel entre las ramas de la economía, la diferenciación de las clases sociales, la dependencia económica del extranjero, la exacerbación de los nacionalismos en las repúblicas, demostraba que el camino seguido por Nikita Jruschov y sus sucesores, era el mismo que había conducido Tito a los pueblos de Yugoslavia;

7) Curioso e interesantísimo es el estudio que realiza Vincent Gouysse en cuanto a las muertes de los más eminentes marxista-leninistas en la Unión Soviética y las democracias populares de Europa del Este, ya que gran parte de las muertes fueron inesperadas o bajo situaciones altamente sospechosas como fueron el caso de: Andréi Zhdánov en 1948, Georgi Dimitrov en 1949, el propio Iósif Stalin en 1953, Klement Gottwald en 1953 y Bolesław Bierut  en 1956. Se verá que los marxista-leninistas comprendían al dedillo que en tanto que existiera el cerco imperialista-revisionista, y en tanto que existieran remanentes de la pasada sociedad burguesa en el interior del país socialista, la posibilidad de acciones hostiles provenientes de miembros del interior o exterior estaba garantizada en la forma que fuera. La actividad de centros anticomunistas como revelaron los Caso de Leningrado en 1949, el Juicio de Praga de 1952, o el Complot de los médicos que se sacó a la luz en 1953, evidenciaban que la lucha de clases proseguía, y que el enemigo no se había plegado ni tenía intención de rendirse, y como comenta Vincent Gouysse, puede que muchas de estas muertes estuviera relacionado con estas acciones subversivas del enemigo de clase, sobre todo siendo 1952 un año de gran lucha contra la burocracia y el revisionismo en todos los países socialistas y habiendo salido a la luz público el Complot de los médicos, caso que a la toma del poder por Jruschov su investigación sería sospechosamente abandonada;

8) Se verá como Iósif Stalin en sus últimos escritos oficiales y no oficiales hace mención a la peligrosa tendencia de bajar la vigilancia revolucionaria ante los éxitos, a creer que el enemigo de clase va a bajar los brazos; a creer que por las acciones como comunista en el pasado se tiene derecho a vivir de ello el resto de la vida y tener inmunidad en los errores en el trabajo; a la creencia que en la sociedad socialista todo marcha sin ningún problema; a caer en el intelectualismo y el burocratismo; al peligro de la poca preparación teórica entre los cuadros; a descuidar la formación de la próxima generación de marxista-leninistas bajo malos métodos de aprendizaje; a creer que no existen remanentes de la ideología burguesa entre las personas; al vicio de creerse «comunistas» por mero sentimentalismo hacia la doctrina, no por el conocimiento y apego a las tesis de la misma. Y como eso, a un infinito etcétera de advertencias cuya fatalidad de no comprenderlas se verían confirmadas poco tiempo después;

9) Se podrá ver que el papel jugado por figuras soviéticas, mitificadas por la propaganda burguesa y revisionista de «antirevisionistas» o de «stalinistas» por haber tenido contradicciones con Nikita Jruschov en algún momento es incorrecto. Figuras como Gueorgui Malenkov o Viacheslav Mólotov se mostraran en el transcurso del documento como figuras que demostraron que o bien no habían sido marxista-leninistas o bien habían perdido tal esencia, o que simplemente siendo verdaderos marxista-leninistas pecaron de una cobardía atroz, no digna de genuinos marxista-leninistas;

10) Se podrá estudiar el papel de los dirigentes soviéticos revisionistas en el establecimiento del «nuevo curso» jruschovista en 1953, de gente como Lavrenti Beria o Kliment Voroshílov, y no sólo en la Unión Soviética, sino en los países de democracia popular. Se verá la presión e injerencia directa del socialimperialismo soviético para consumar cambios en la dirección de los partidos comunistas, y que beneficiaba la nueva línea de Moscú. Entender el papel de viejos desviacionistas como Maurice Thorez, Palmito Togliatti o Mao Zedong –ya criticados por la Komintern o la Kominform–, que encabezaban grandes partidos comunistas, en la promoción de la nueva línea de Jruschov y la consiguiente responsabilidad ante el movimiento comunista internacional por su gravísimo perjuicio. Podremos llegar a entender que el establecimiento del «nuevo curso» en estos países de democracia popular supondría la expulsión de los marxista-leninistas más destacados de la última década; el establecimiento de un centralismo burocrático en el partido por el centralismo burocrático; la rehabilitación y promoción en el partido de antiguos desviacionistas condenados, sobre todo de carácter titoista; el fin del rol de la industria pesada y la sumisión económica a la nueva Unión Soviética socialimperialista; el fin de la colectivización y la progresiva descolectivización del campo; la liberalización en el campo ideológico que supondría el aburguesamiento de la cultura; y la introducción de métodos de la producción y distribución capitalistas a través de la estimulación de leyes como la ley del valor, etc;

12) Es necesario estudiar, comprender, y sacar justas conclusiones sobre lo que supusieron para las luchas de liberación nacional y las luchas por la revolución socialista las teorías de los socialimperialistas soviéticos que eran endulzadas bajo fraseología revolucionaria y lanzadas a los Estados emergentes, sobre todo de África y Asia. Se abordará las teorías de: la «comunidad socialista»; la «división socialista del trabajo»; la «soberanía limitada»; la «integración económica socialista»; la «vía no capitalista de desarrollo»; la de los países de «orientación socialista», y como influyeron y se establecieron a su amparo en regímenes como los de Etiopía, Angola, Yemen del Sur, Benín; que en su mayoría acabarían o bien por la fuerza o bien por iniciativa propia cambiando su régimen al del estilo de las democracias burguesas occidentales con el derrumbe del propio socialimperialismo soviético en 1991. Otros como Congo, Libia o Siria; que también «picaron» en establecer tales teorías antimarxistas, moldearían a partir de 1991 con sendas reformas sus regímenes hacia los imperialismos de Occidente pero manteniendo sin embargo la fraseología pseudorevolucionaria;

13) Así mismo se verá, como para los socialimperialistas soviéticos, la promoción en los partidos comunistas de todo elemento anticomunista que combatiera el legado del «stalinismo» y sus seguidores, supondrá en más de una ocasión la fuente de mayúsculos problemas entre la dirección revisionista soviética y las direcciones del resto de estos partidos revisionistas. También el nuevo lazo económico neocolonial que unirá a estos países con la Unión Soviética revisionista, dará lugar a la creación de intentos de «nuevas vías al socialismo» que cada vez buscan una mayor autonomía política y económica, tratando con ello distanciarse más de la «línea soviética» revisionista a lo que Moscú se opondrá. Veremos también, como el socialimperialismo soviético hará lo que sea para mantener bajo su esfera de influencia esos países, impondrá cuando sea necesario todo tipo de métodos, incluso fascistas, para retener bajo su influencia a estos países neocoloniales, llegando incluso a relevar o asesinar a líderes revisionistas nacionalista-burgueses que anteriormente habían promocionado bajo el pretexto de que dicha injerencia era necesaria para «defender allí el socialismo», sería el caso de Alexander Dubček en Checoslovaquia y de Jafizulá Amín en Afganistán en las ocasiones en que estos gobiernos querían virar de forma definitiva hacia Occidente o cuando simplemente no hicieran a las exigencias soviéticas. Todas estas contradicciones darán lugar a que se cree un cisma entre los revisionistas modernos de todo el mundo, viendo si se apoya el monocentrismo de Moscú –aceptándolo como líder del movimiento revisionista moderno– o el policentrismo de estos revisionismos –que propagaban que cada revisionismo tenga su línea autónoma sin rendir cuentas a la línea revisionista particular de Moscú–;

11) Podremos comprobar el progresivo deterioro de la economía revisionista soviética, a causa de la restauración del capitalismo, y como además, la propia Unión Soviética irá dependiendo económicamente cada vez más de los imperialismo occidentales, en particular del imperialismo estadounidense, su principal competidor. De igual modo los países neocoloniales bajo la esfera de influencia del socialimperialismo soviético, irán perdiendo productividad económica frente a los países neocoloniales bajo influencia de los imperialismos occidentales; además, los nexos económicos y también el endeudamiento de los países del bloque revisionista soviético como Polonia o Rumanía con los imperialismos occidentales se verá incrementado a niveles inimaginables, siendo por tanto el desmantelamiento del bloque revisionista por estas grandes deficiencias y contradicciones indisolubles, una crónica anunciada;

12) Se explicara cómo nace la necesidad de luchar contra los herederos de los partidos revisionistas de corte jruschovista-brezhnevista, o de todo partido que haga apología del socialimperialismo soviético, a fin de desbrozar el marxismo-leninismo de su burda falsificación, si de verdad anhelamos la revolución proletaria en todos los países y el triunfo del comunismo a escala mundial.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos de Vincent Gouysse en el Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos editados por el «Equipo de Bitácora (M-L)» en el apartado BIBLIOTECA.

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