«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 12 de enero de 2017

La integración y aceptación del sistema político burgués; ¿final sorprendente o esperado?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«No era inesperado que las FARC-EP, como guerrilla campesina, es decir de carácter pequeño burgués, tuviera este final que se está vislumbrado. Con los años ha ido avanzando y recolectando un variado abanico de ideologías en su interior, un eclecticismo ideológico que va desde el castro-guevarismo, el maoísmo, el tercermundismo, el viejo socialdemocratismo, hasta el «nuevo» y flamante «socialismo del siglo XX»–. Con esta línea ideológica tarde o temprano era normal que tuviera el mismo final que otras guerrillas rurales o urbanas de ideología pequeño burguesas del mismo tipo.

Al ser una guerrilla de origen rural, con la casi totalidad de elementos pequeño burgueses, con algún intelectual y con pocos elementos de la clase obrera –que quedan atrapados en esta influencia–, con la procedencia ideológica de partidos liberales y revisionistas, el carácter pequeño burgués de esta organización es más que evidente.

¿Cómo es este carácter pequeño burgués? ¿Qué ocurre cuando estos extractos de la sociedad no son vanguardizados por la clase obrera?:

«Ahora ya sabemos, amiga Reyes Bertral, donde ha terminado la Cataluña dirigida por los partidos políticos nacionalistas pequeño burgueses. Objetivamente, históricamente, no podía ocurrir otra cosa. Solo dos clases tienen calidad para dirigir la nación: la clase burguesa y la clase obrera. El estamento intermedio, o lo que llaman clases medias, deben ser dirigidas o por la burguesía o por la clase obrera. Y si por un conjunto de circunstancias determinadas devienen en dirigentes de la nación van a la deriva durante un tiempo, y a la postre, son uncidas por la reacción. Pues la pequeña burguesía, estamento intermedio, que por el sector más rico se liga a la burguesía y por el sector más pobre se acerca al proletariado, es vacilante, miedosa, contradictoria y en momentos de crisis huye despavorida de la revolución y opta por el compromiso. Por lo que los dirigentes políticos pequeño burgueses acaban sufriendo el reflejo burgués, asimilando las costumbres y vicios de la burguesía, tienden a considerar la política como un asunto de porvenir personal y, en el mejor ángulo, se pierden por los senderos de un romanticismo revolucionario estéril o de un intelectualismo especulativo, snobista, paralizador, si no se acercan o no se incorporan a la clase obrera en búsqueda de nuevas perspectivas de combate y de victoria». (Joan Comorera; Carta abierta a Reyes Bertal, 1948)

Bajo una línea ideológica pequeño burguesa, ecléctica y vacilante, su destino no podía más que: 1) acabar liquidada por sus propios referentes, programas y estrategias militares erradas como fue el caso del PRT-ERP en Argentina, las RAF en Alemania o las Brigadas Rojas en Italia... o; 2) abandonar la lucha en un compromiso deshonroso para integrarse en el aspecto político de la democracia parlamentaria democrático-burguesa como partido político, como los casos del FMLN en El Salvador, Sendero Luminoso en Perú, Tupamaros en Uruguay, el MIR en Chile o ETA en España. Así es la historia:

«No podemos dejar, en modo alguno, de tener presente que el revolucionarismo pequeño burgués, el izquierdismo, puede en determinados momentos causar graves daños a la causa de la revolución y al pueblo en general. El desencadenamiento de acciones prematuras, para las cuales no existen condiciones ni para realizarlas ni para hacer frente a lo esencial de sus consecuencias, el llevar a cabo actos de terrorismo, fuera del contexto de la lucha revolucionaria de masas. (...) El izquierdismo pequeño burgués que desvía a ciertos sectores de la lucha auténticamente revolucionaria, es el complemento natural del revisionismo moderno, ya que al no apoyarse en la lucha de masas, acaba siempre en los fracasos a que inevitablemente conduce el revolucionarismo y activismo pequeño burgueses, en un plazo más o menos corto, cayendo en compromisos sin principios con el revisionismo o abandonando la lucha». (Elena Ódena; Los revisionistas apoyan el izquierdismo y calumnian la política de principios de los marxista- leninistas, 1973)

En el caso de las FARC-EP todo indica que su final como estamos viendo ha sido y está siendo del todo lógico en un movimiento de su carácter: por un lado la claudicación y colaboración ante el revisionismo-reformismo, las desviaciones terroristas y finalmente ante su situación desesperada también el abandono de la lucha, lo que les lleva a la reintegración en la entre infinitas comillas «democracia colombiana» –una democracia burguesa con claros tintes de fascistización–. La historia se repite». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

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