«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 30 de marzo de 2017

Una carta de Mao Zedong a su mujer; Reflexiones sobre China; Enver Hoxha, 1973

Esta carta de Mao Zedong a Chiang Ching de 1966 que recoge de los medios chinos y comenta Enver Hoxha en 1973 es muy interesante ya que:

1) Demuestra una vez más que Mao Zedong nadaba entre las diferentes facciones del partido y hacía de intermediario entre ellas:

«Los radicales desean una alianza con la Unión Soviética, una alianza como la existente actualmente entre Estados Unidos y Gran Bretaña, mientras que los liberales califican la política internacional soviética de «demente». (...) Chou dijo que Mao Zedong se mantiene al margen de las disputas de partido, que utiliza a Chou, Liu Shao-chi y otros liberales y radicales para fines específicos a su antojo. Que Mao es un genio en escuchar argumentos de diferentes lados, y luego traducir las ideas en las políticas de trabajo prácticos». (Edmund Clubb; El Cónsul General en Pekín (Clubb) a la Secretaría de Estado, emitido el 1 de junio de 1949, recibido el 2 de junio de 1949)

Esto asimismo lo registró Enver Hoxha por la teoría y la práctica de los revisionistas chinos en varios de sus escritos:

«Al parecer, la táctica de las dos líneas, o de muchas líneas, en el Partido Comunista de China es una práctica corriente y se ha elevado a principio. Sin duda, estas diferentes líneas también tienen sus líderes y sus seguidores, que se refugian bajo la bandera de Mao Tsetung. Mao Zedong «aprueba a medias» a una de ellas y le da un «tiempo para que demuestre su exactitud». Si el tiempo no la confirma, él se vuelve a la otra línea, dándole también «un tiempo para que demuestre su exactitud». Y así sucesivamente. En cada cambio de postura Mao pronuncia una «frase», una «cita», y el mundo chino gira en torno a ellas, las personas reflexionan y toman un camino: unos toman el del poder, los demás, durante cierto tiempo, el de la «escuela de reeducación». (...) Los demás son rehabilitados y posteriormente entran en el partido y el Estado para volver a ceder más tarde sus cargos a los demás». (Enver Hoxha; La táctica de muchas líneas en China – una práctica elevada a principio; Reflexiones sobre China, 21 de agosto de 1973)

2) Él mismo [Mao] intenta parecer modesto y rechazar el culto a la personalidad, pero a falta de mejores se autocalifica de «héroe». El culto a Mao Zedong y la promoción del Pensamiento Mao Zedong como guía del partido ya aparece en los años 40 y quedaron tipificados en el VIIº Congreso del PCCh de 1945, lo que valió las críticas de los marxista-leninistas soviéticos y el retiro del término hasta después de la muerte de Stalin. Hay que decir que Mao Zedong tampoco hizo nada para detener el culto a la personalidad ni después de esta carta a su mujer en 1966:

«El Presidente Mao Zedong es el genio más grande. Sus instrucciones son clarividentes y grandes previsiones científicas. Al principio con frecuencia no entendemos plenamente muchas de estas instrucciones o incluso estamos muy lejos de entenderlas». (Pekín Informa; Vol.11, Nº11, 15 de marzo de 1968)

Ni tampoco después de la liquidación de Lin Piao, al que acusaba falsamente de ser el culpable de promoverlo, basándose como vemos adhesión a las ideas Mao Zedong en el mero voluntarismo y los actos de fe.

3) Él mismo [Mao] califica a la Revolución Cultural de un «golpe de Estado» algo que era fácil de deducir pues dicho movimiento no contó con el partido ni con el proletariado sino con el espontaneismo de los estudiantes:

«Los revisionistas chinos, como pragmáticos que son, colocan a la cabeza de la «revolución», según el caso, unas veces al campesinado, otras al ejército, en ocasiones a los estudiantes, etc». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978) 

Y finalmente con la intervención decisiva de una parte del ejército con Lin Piao a la cabeza:

«Ahora aparece más claro que en este camino es el ejército chino quien juega el papel decisivo. El está con Mao y Mao está con él. Resulta que el ejército es quien «representa» y «aplica» de la manera más «correcta» la línea de Mao, el pensamiento de Mao. Por eso el ejército es el «principal dirigente ideológico y político en los momentos actuales». El partido y el pueblo pasan a segundo plano, «¡el partido debe aprender del ejército y ser guiado por él!». (...) En todos estos actos, así como en todos los artículos y especialmente en los del ejército, resalta el hecho de que no sólo no se dice nada del partido y de su papel en el ejército, sino que, además del culto a Mao, se va desarrollando el culto a Lin Piao. En la prensa se leen cosas como que «el ejército es guiado y avanza bajo la dirección personal de Lin Piao». (Enver Hoxha; Muy asombroso; Reflexiones sobre China, Tomo I, 6 de octubre de 1966)

Estas propias palabras de Mao sobre la Revolución Cultural como un golpe de Estado tiran abajo toda la historiografía del propio maoísmo que había mitificado este movimiento como un movimiento de masas cuando fue un golpe palaciego.

4) Él mismo [Mao] reconoce que su eclecticismo es tal, que sus palabras pueden ser usadas en el presente y el futuro por las diferentes facciones de izquierda y derecha en el partido algo que igualmente era evidente:

«Se debe tener en cuenta que en el Partido Comunista de China en el cual no existía el centralismo democrático real, el modo en que combatían las llamadas dos líneas siempre eran las luchas entre las personas clave en el partido y el gobierno chinos por el poder en China. La línea perdedora siempre estaba llena de todo tipo de acusaciones muy poco creíbles e incluso absurdas. En realidad estas luchas nunca tuvieron –incluso en la época de la «Revolución Cultural»– un carácter de principios. (...) Existen diferencias significativas entre las políticas de Mao Zedong y sus actuales partidarios. No hay duda de que había, si se quiere, en China una constante lucha entre dos líneas, pero desde luego no era una pelea entre una línea proletaria y una línea burguesa, sino la lucha entre dos líneas burguesas, capitalistas. (…) Sobre todo a la pequeña burguesía parece agradarle la negación del papel dirigente de la clase obrera y su partido; esto es algo que en China no sólo se produjo durante la llamada «Revolución Cultural», sino que es un componente vital del Pensamiento Mao Zedong». (Ernst Aust; Informe en el IVº Congreso del Partido Comunista Alemán/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1978)

Esta carta tuvo tal impacto que fue recogida por los principales medios burgueses de aquel entonces como Le Monde, Time, y otros.

El documento:

 Chiang Ching, Chou En-lai, Lin Piao y Mao Zedong

«El 8 de marzo, Chou En-lai, en un discurso «autocrítico» que pronunció ante los especialistas extranjeros que trabajan en China, dijo: «queremos leerles algunos documentos del partido relacionados con el desenmascaramiento de Lin Piao».

El «primer» documento, que estaba traducido en siete lenguas, fue leído a los especialistas extranjeros, entre los cuales se encontraban los nuestros que trabajan en Radio Pekín. Este documento es una carta dirigida por Mao a Chiang Ching que lleva fecha del 8 de julio de 1966.

Mao escribe a su mujer: 

«Después de partir de Hangchou, viví durante diez días en una gruta y ahora me encuentro en Changsha –¡país de nubes blancas y cigüeñas amarillas!–. Tu carta, después de diez días sin información, es muy interesante y llena de elementos nuevos. (...) El órgano dirigente del Comité Central me manda rápidamente los últimos materiales para que los apruebe y así lo hago. Mi amigo [se refiere a Lin Piao] ha presentado un informe sobre el «golpe de Estado» y ha hecho de este problema un análisis que nadie había hecho hasta hoy. Algunas de sus ideas me hacen pensar profundamente y me inquietan. No hubiera podido creer que mis libros tuviesen un poder tan maravilloso, por eso sin querer me he acordado de unos cuantos dichos: «Lo que se estira mucho, se desmenuza fácilmente», «Cuanto más alto, más dura será la caída», «Cuanto más crece la gloria de una persona, más difícil le resulta ser digna de ella». Las circunstancias me obligan a satisfacer las demandas de algunos. (...) Es la primera vez que doy mi acuerdo a los otros en contra de mis deseos, es la primera vez que actuo en contra de mi voluntad. Ahora, a la vez de los rasgos del tigre tengo los del mono, pero sobre todo tengo los del tigre. Esto es esencial e importante. Te recomiendo que no te dejes embriagar por estas glorias, que seas ponderada y escuches los consejos de los camaradas y de Chen» [se trata de Chen Po-ta, pero cuando los extranjeros preguntaron a los camaradas chinos quiénes eran esos camaradas a los que debía escuchar Chiang Ching, respondieron: ¡no lo sabemos!]. Ahora soy como el mono convertido en rey, porque en la montaña no existe el tigre. En nuestra época, en unos momentos en que faltan los héroes, yo, un hombre pequeño, fui subido tan alto. Yo soy un héroe, porque no existían otros. Todo esto no debes decírselo a nadie, porque coincide con lo que dicen, con negros designios, los de derecha y les serviría de ayuda, mientras que para los de izquierda sería como una ducha de agua fría. Ahora lo fundamental es la lucha por derribar en parte a los derechistas. Mis afirmaciones no serían del gusto de los de izquierda y de las masas. Después de haber limpiado a los de derecha, deberemos realizar otra depuración, e incluso varias. En el mundo se producen sacudidas una vez cada siete u ocho años, y en el curso de las mismas el mal sale a la superficie. Es posible que después de mi muerte, estas afirmaciones mías sean hechas públicas y que los de derecha las utilicen para sus fines, pero los de izquierda utilizarán otras afirmaciones mías, se organizarán y aplastarán a los de derecha, etc. Los de derecha naufragarán al igual que Chiang Kai-shek». (Carta de Mao Zedong a Chiang Ching, 8 de julio de 1966)

Esta carta de Mao es extraña por muchas razones, teniendo en cuenta el año en que fue escrita y los acontecimientos que se han sucedido en China desde entonces.

En primer lugar Mao escribe a su mujer y demuestra abiertamente que sólo tiene confianza en ella, porque afirma que «todo esto no debes decírselo a nadie». Chiang Ching es su único apoyo. Esto es lo que resulta. Del Partido no se habla en absoluto, como si no existiese. Para Mao hay dos corrientes: la derechista y la izquierdista, las cuales pugnan por hacerse con el poder, mientras Mao está completamente aislado del Partido, de las masas, de los camaradas. ¿Esta carta está dirigida contra su «amigo» Lin Piao, que hace la Revolución Cultural? Parece ser que sí, porque en las alusiones al culto que se le ha erigido atribuye esto a Lin Piao. Ahora bien, cuando los de derecha son vencidos, Mao hace designar a Lin Piao vicepresidente del partido de forma estatutaria, en unos momentos en que éste, Lin Piao, estaba en su lista de las futuras depuraciones de izquierdistas. ¿¡Doble juego!? No se apoya en el partido, en las masas. Incluso él mismo dice en su carta que «las masas no me comprenderán». Pero según él ¿quién le comprenderá? Ello no aparece por ninguna parte. Sólo aparece una cosa, y es que en China, en el futuro, los de derecha se levantarán para caer sobre los de izquierda, después éstos se organizarán y aplastarán a los de derecha, y así sucesivamente una vez cada siete años.

¡Viva el caos y la anarquía! Quien sea más fuerte, que tome el poder. ¡Una vez será el mono quien se convierta en rey, otra vez lo será el tigre! ¡Bonita teoría! ¿Qué confianza pueden tener en tales teorías los cuadros sanos? ¿¡Allí ambas partes sólo luchan por el poder, y tanto los antimarxistas como los marxista-leninistas deben someterse a las convicciones de una u otra ala!?

¿Cuál debe ser el objetivo de que se haya dado a conocer esta carta negativa? No existe otro objetivo más que mostrar como supuestamente positivo el hecho de que Mao descubriera desde el principio que Lin Piao era un izquierdista y que no tenía confianza en él, pero que lo utilizó como mal menor, y después lo liquidó.

De esta manera les dice a los demás: «Mañana podréis correr la misma suerte, nada es seguro. La cuestión de las dos líneas en el seno del partido es una teoría mía y el tigre que, por encima de estas dos líneas, hace el sol y la lluvia, ¡soy yo!» Ahora bien, cuando se trata de cuestiones chinas, puesto que no conocemos los datos, cualquier deducción debe ser sacada haciendo trabajar la imaginación, por eso debemos pensar también en otras versiones.

Hemos dicho más arriba que esta carta está escrita en julio de 1966, cuando ya había comenzado la Revolución Cultural, cuando el complot del grupo de derecha de Liu había sido descubierto y denunciado, por lo tanto debemos ver su contenido a través del prisma de los acontecimientos de esa época. Mao estaba comprometido en esta lucha y no tiene por qué «interpretarse» como un rasgo de ironía por su parte la alusión que hace al informe de Lin Piao sobre el «golpe de Estado». Era claro, pues, que la Revolución Cultural, dirigida por Mao, pugnaba por liquidar el golpe de Estado de Liu Shao-chi, y que Lin Piao estaba por esta lucha, estaba, por lo tanto, a favor de Mao.

En esta carta Mao le dice a Chiang Ching: «Escucha los consejos de los camaradas [...]». El primer nombre no es citado, pero no cabe ninguna duda de que se trata de Lin Piao, que ha sido substituido por los puntos suspensivos. ¿Por qué se ha quitado? Se sobreentiende la contestación si se tienen en cuenta los acontecimientos posteriores y las acusaciones lanzadas contra Lin Piao. El otro nombre es Chen. ¿De quién se trata? Cuando se preguntó a los camaradas chinos por él, dijeron que no lo sabían. Esto no es verdad, ellos lo saben, pero no quieren decirlo. Nuestra idea es que se refiere a Chen Po-ta. Puede preguntarse: ¿por qué han dejado el nombre de Chen –sin Po-ta– y han suprimido el de Lin Piao? ¿Por qué no han dejado o quitado los dos? Precisamente en esto reside la «chinada» de las cosas: Chen Po-ta ha sido denunciado por su nombre, mientras que Lin Piao todavía no. ¿O quizás la cuestión de Lin Piao todavía no ha sido esclarecida? ¿O quizás, aunque fue desenmascarado en China, las circunstancias siguen siendo oscuras? «¡¿Cómo traicionó Lin Piao?! ¡¿Cómo se fue a Mongolia?! ¡¿Cómo quería asesinar a Mao?! ¿Cómo era prosoviético y antiestadounidense?», etc., etc.

En otras palabras, estudiando la carta con los ojos puestos en la época en que fue escrita, como amigos de Mao aparecen [...] –un nombre substituido por puntos suspensivos– y  Chen». Chou En-lai no aparece por ningún lado, por lo tanto no formaba parte de los «hombres de confianza de Mao». Entonces, ¿dónde situar esta figura tan importante después de Mao y Liu Shao-chi? Si seguimos esta interpretación de la carta, surgen las preguntas: ¡¿Por qué sale ahora a la luz esta carta?! ¡¿A quién sirve?! ¿Sirve a la situación existente, o se creará una situación nueva, un nuevo «trastorno», como el que Mao predica en la carta y prepara el terreno?

Se han producido muchos acontecimientos, todos se hacían en nombre de Mao y en cada viraje Mao se las arreglaba para salir del apuro. Liu actuaba bajo la «bandera de Mao», Mao se levantó contra él; la Revolución Cultural se hizo bajo la «bandera de Mao», Mao se levantó contra Lin Piao; Chou En-la lucha bajo la «bandera de Mao», Mao aprueba a Chou, pero veremos en qué queda esto. De momento calla más que habla, se saca de cuando en cuando una carta y un Deng Xiaoping de la manga». (Enver Hoxha; Una carta de Mao Zedong a su mujer; Reflexiones sobre China, Tomo II, 18 de mayo de 1973)

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