«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 8 de enero de 2015

La diferenciación entre la planificación económica socialista de su distorsión


«En el compilado: «Cinco conversaciones con economistas soviéticos», Stalin hizo hincapié en la necesidad de la economía planificada como se refleja en el informe de discusión con los economistas del 29 de enero de 1941:

«Mientras que en nuestras empresas del sistema se unen sobre la base de la propiedad socialista. La economía planificada no es algo que queramos, es una obligación, de lo contrario todo se vendría abajo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Cinco conversaciones con economistas soviéticos, 1941-1952)

A esto, agregó que en cuanto a los principales objetivos de la planificación:

«El primer objetivo es planificar de una manera que se garantice la independencia de la economía socialista del cerco capitalista. Esto es obligatorio y es lo más importante». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Cinco conversaciones con economistas soviéticos; 1941-1952)

Marx, Engels y Lenin eran unos apologistas de la centralización para los cuales era evidente que la economía socialista debía de ser una economía planificada. Marx y Lenin combatieron por otra parte a los «autogestionarios» que eran los anarquistas y los partidarios de la «oposición obrera» [facción anarco-sindicalista eliminada en el Xº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia de 1921 - Anotación de Bitácora (M-L)]. Los planes quinquenales elaborados bajo la dirección de Stalin reflejaban esta necesidad de guiarse de un plan de desarrollo general para la economía, que no excluía de ninguna manera –como le gusta decir a los economistas revisionistas y burgueses–, sino que al contrario presuponía la amplia participación de los trabajadores en la base de todos los niveles de desarrollo y ejecución del plan. Por eso los marxista-leninistas albaneses denunciaron el carácter artificial y falsa de la planificación revisionista en el que veían confrontadas las contradicciones entre:

«El centralismo burocrático de tipo monopólico con el combinado junto al gran liberalismo económico de su base». (Hysen Xhaja; La descentralización anarquista y la supuesta planificación socialista en la economía capitalista soviética actual, 1989)

Donde se:

«Da una imagen de una gestión planificada de la economía, mientras que en la práctica las leyes y categorías económicas del capitalismo tienen un campo de acción libre en la producción». (Hysen Xhaja; La descentralización anarquista y la supuesta planificación socialista en la economía capitalista soviética actual, 1989)

Es por esto que bajo la «planificación» revisionista las cifras de control «no tienen un carácter obligatorio» como en una verdadera economía socialista. La conclusión de esta vía llevaba a:

«La desorganización en la producción, la aparición de desproporciones, a la baja de las rentas de la población, y a la polarización de clase, a la inestabilidad de los ritmos de desarrollo económico, etc». (Hysen Xhaja; La descentralización anarquista y la supuesta planificación socialista en la economía capitalista soviética actual, 1989)

Es obvio que hay una diferencia fundamental entre la economía socialista planificada y la planificación en los países burgueses-revisionistas. Ya en los años 20 Iósif Stalin denunció la pseudoplanificación en los países burgueses como:

«Planes-pronósticos, planes conjetura, que no son obligatorios para nadie y sobre cuya base no puede dirigirse la economía del país». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe en el XVº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1927)

Todo lo contrario de los planes y pronósticos característicos de una economía socialista. Para los marxista-leninistas existe pues, una diferencia de principios. Los marxista-leninistas albaneses también lo veían así. Recomendamos ver sobre este tema la obra de los albaneses: «Respuestas a las preguntas sobre Albania; Características principales del desarrollo de la base material y técnica en el socialismo» de 1969, la obra de Enver Hoxha: «La democracia proletaria es la verdadera democracia» de 1978 e incluido en su tomo V de sus obras escogidas, y la obra también albanesa: «Reportaje: 40 años de planificación en Albania» de 1984.

En efecto, la ley que regule la economía socialista no puede ser la ley del valor. Iósif Stalin ya puso de relieve al observar este caso, que de triunfar ésta ley, el énfasis sería puesto sobre la industria ligera a expensas de la industria de fabricación de medios de producción  [industria pesada - Anotación de Bitácora (M-L)]. Esto, estaba claro, sólo podía derivar en el frene del auge de las fuerzas productivas y el abandono de las tareas de la edificación socialista: la supresión y la liquidación de las últimas clases explotadoras. También para los marxista-leninistas, siempre fue obvio que:

«A diferencia del principio capitalista de la rentabilidad, la ley del desarrollo planificado y la planificación socialista aseguran la forma más elevada de rentabilidad contemplada a través del prisma de toda la economía nacional». (Partido del Trabajo de Albania, Respuestas a las preguntas sobre Albania; Características principales del desarrollo de la base material y técnica en el socialismo, 1969)

Consecuentemente:

«La planificación es una condición sine qua non de la economía socialista». (Historia de la construcción del socialismo en Albania, 1944-1975, 1988)

A diferencia de los revisionistas y burgueses, ni Iósif Stalin ni Enver Hoxha concibieron el desarrollo de la producción y la técnica como un fin en sí. Para un marxista-leninista:

«El desarrollo de las fuerzas productivas no se considera simplemente como un desarrollo de la producción y el progreso técnico, sino también en la realización de la base material necesaria para la realización de los objetivos políticos y sociales, para el fortalecimiento y el perfeccionamiento de las relaciones de producción socialistas. Por otra parte, estas relaciones sirvieron y sirven para alcanzar tres objetivos esenciales: el desarrollo dinámico de las fuerzas productivas, la consolidación del carácter socialista de nuestro régimen y la educación de clase, revolucionaria, de los trabajadores». (Harilla Papajorgji y Abdyl Backa; La lucha para la aplicación de las directivas del VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981 en las relaciones de producción socialistas y los principales problemas que plantea, 1983)

Si los marxista-leninistas proclaman en voz alta que:

«El hombre trabajador es la primera fuerza productiva de la sociedad». (Harilla Papajorgji y Abdyl Backa; La lucha para la aplicación de las directivas del VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981 en las relaciones de producción socialistas y los principales problemas que plantea, 1983) 

Lenin y Stalin nunca tuvieron en mente otra cosa cuando afirmaban que la construcción del socialismo era imposible sin la construcción de una poderosa industria de producción de medios de producción [industria pesada - Anotación de Bitácora (M-L)]. Los que hoy reprochan a Stalin por supuestamente «fetichizar» el papel de las relaciones de producción y las fuerzas productivas en el proceso de transformación socialista y la educación política de los trabajadores, razonan –como Trotski– al igual que los que criticaban a Lenin por «fetichizar» el estatuto del partido, con la intención de ser difundido entre la gran masa de los elementos pequeño burgueses que temían la disciplina.

Los agentes de la burguesía que son los revisionistas y los economistas pequeño burgueses se escandalizan de que la economía socialista, planificada y centralizada «transforma al hombre en engranaje de la economía», ¿pero no es más bien el libre funcionamiento de la ley del valor, que en las empresas burguesas-revisionistas transforman a los trabajadores en juguetes a merced de la fuerza ciegas y destructivas en la carrera por la máxima ganancia que se entregará a una minoría de explotadores? ¡Karl Marx y Friedrich Engels tenían razón al señalar que la verdadera libertad comienza cuando las leyes objetivas del desarrollo económico y social, son utilizadas conscientemente! ¡Iósif Stalin tenía razón al afirmar que es sólo en el socialismo, donde los trabajadores impulsan su propia emancipación económica, social y política, donde la humanidad es el capital más preciado!

Para Enver Hoxha, también quedo claro que la acusación de la burguesía capitalista y los revisionistas sobre que los comunistas no respetan la personalidad humana:

«Es una grosera calumnia». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la verdadera democracia; Discurso presentado en la reunión del consejo general del Frente Democrático de Albania: Obras escogidas, Tomo V, 20 de septiembre de 1978)

Que pretende ocultar a los explotados que sólo el socialismo mediante la eliminación de la explotación del hombre por el hombre, puede «realmente liberar» al hombre trabajador de:

«Sus ansiedades, su tormento, de sus sentimientos mezquinos, de las viejas supervivencias idealistas». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la verdadera democracia; Discurso presentado en la reunión del consejo general del Frente Democrático de Albania: Obras escogidas, Tomo V, 20 de septiembre de 1978)

A diferencia del capitalismo, donde «el hombre es una mercancía» y se «le trata como tal»:

«El socialismo sitúa al hombre en posiciones que lo llevan a ver y sentir que no está aislado en el mundo, sino que es miembro de una nueva empresa, que tiene como objetivo avanzar al individuo en el marco del desarrollo de la sociedad». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la verdadera democracia; Discurso presentado en la reunión del consejo general del Frente Democrático de Albania: Obras escogidas, Tomo V, 20 de septiembre de 1978)

¿Los principios marxista-leninistas de la economía planificada no demostraron su vitalidad mediante la transformación de la Unión Soviética en un poderoso Estado socialista económica y políticamente independiente en sólo espacio de dos planes quinquenales? Sirviéndose de la economía planificada como hilo conductor, los comunistas albaneses cambiaron la fortuna del país más pobre y atrasado de Europa en una economía con la agricultura y una industria diversificada, que incluso los enemigos reconocieron que había traído:

«Un importante desarrollo de la industria». (Georges Castellan; Historia de Albania y los albaneses, 2002)

No conociendo por más de 40 años ni crisis económicas, ni desempleo, ni el aumento de la polarización de la riqueza, y todo esto a pesar de las intenciones abyectas neocolonialista del sistema imperialista mundial y de sus agentes titoistas, jruschovistas y maoístas. «Quién puede más, hace menos», acostumbramos a decir. ¿La economía planificada no demostró que era una ley objetiva universal en el desarrollo de la economía socialista y válida en cada época y para todos los países grandes o pequeños, desarrollados o atrasados? ¡Qué podrían hacer los trabajadores de un antiguo país imperialista con las infraestructuras e industrias de última tecnología! (Vincent GouysseEl socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués, 2007)

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