«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 7 de enero de 2015

La socialdemocracia, los revisionistas, y la burguesía tratando de presentar el capitalismo de Estado como «salvación» a las crisis del capitalismo

Eugen Varga (1979-1964). Conocido economista revisionista húngaro

«Los revisionistas y burgueses de «izquierda» presentan a los obreros de las empresas del sector capitalista monopolista de Estado como:

«Un signo de la «transformación» del sistema capitalista.  Este proceso de transformación, según ellos, puede ir aún más lejos, si el proletariado es más «razonable» y «moderado» en sus afirmaciones, si obedece a los partidos políticos y sindicatos traidores que le engañan. Estos «teóricos» son reformistas que pretenden transformar el Estado capitalista a través de reformas. Se han introducido reformas en varios países capitalistas, revisionistas e imperialistas, pero ellas no causaron la victoria de la revolución y los revolucionarios, por el contrario cuando han operado precisamente han creado la situación que salva al capital y protege a la clase explotadora de sus sepultureros». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la verdadera democracia, Discurso presentado en la reunión del consejo general del Frente Democrático de Albania: Obras escogidas, Tomo V, 20 de septiembre, 1978)

Los marxista-leninistas albaneses se dieron cuenta de que estas nacionalizaciones servían para que los burgueses «estudiosos» predicaran la posibilidad de crear un capitalismo «planificado» que supone «restringir la competencia», crear las «condiciones para una planificación de la economía capitalista» y pues «suprimir las crisis económicas». Estas teorías antimarxistas, keynesianas de corazón, serán repetidas en la posguerra por revisionistas como Eugen Varga en la Unión Soviética, así como Mao Zedong y Maurice Thorez. Iósif Stalin combatió repetidas veces estas peligrosas ilusiones, tanto en los años 30 como en los años 50. Para él, en efecto, como para todo marxista-leninista, era evidente que:

«La limitación de la competencia en las empresas y ramas monopolizadas se acompaña de una acentuación brutal de la competencia entre los monopolios, así como entre las empresas y ramas monopolizadas y las que no lo son. (...) Así toda tentativa de planificar la economía en los países capitalistas y de eliminar allí las crisis de sobreproducción acaban infaliblemente en un fracaso». (Manual de economía política; Academia de ciencias de la Unión Soviética, Instituto de economía, 1955)

Otro ejemplo de lo que hablamos:

«La socialdemocracia presenta el capitalismo monopolista de Estado como el verdadero principio del socialismo para desviar a la clase obrera del derrocamiento revolucionario del capitalismo, con el fin de salvar al capital agonizante. Pero las empresas sólo se vuelven socialistas cuando ellas son expropiadas y se convierten en propiedad colectiva de la clase obrera y las personas de su Estado». (Louis Ségal; Principios de economía política, 1936) (Vincent GouysseEl socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués, 2007)

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