«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 10 de enero de 2015

Lenin sobre el flaco favor que hacen a las masas trabajadoras las personas que sinceramente se declaran «comunistas» pero que en su política siguen anidando vacilaciones inadmisibles


«No cabe duda que una parte de los socialistas húngaros se pasaron sinceramente al lado de Bella Kun y se proclamaron comunistas sinceramente. Pero el fondo del asunto no cambia por ello: el hombre que se proclama sinceramente comunista y que, en los hechos, en vez de seguir una política implacable, firme, inquebrantablemente decidida, abnegadamente valiente y heroica –sólo tal política concuerda con el reconocimiento de la dictadura del proletariado–, vacila y se acobarda, un hombre así, con su debilidad de carácter, sus vacilaciones, su indecisión, comete la misma felonía que el traidor abierto. En un sentido personal, la diferencia entre el hombre que traiciona por debilidad de carácter y el que lo hace por cálculo e interés es muy grande; pero en política no existe tal diferencia, pues la política significa el destino real de millones de hombres, y este destino no cambia por el hecho de que millones de obreros y campesinos pobres sean traicionados por quienes son traidores por debilidad de carácter o por quienes persiguen objetivos egoístas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Notas de un publicista; Publicado en la revista Komintern, Nº9, marzo de 1920)

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