«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 1 de marzo de 2014

Sobre las condiciones para un proceso revolucionario


«Para la revolución no basta con que las masas explotadas y oprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como viven y exijan cambios; para la revolución es necesario que los explotadores no puedan seguir viviendo y gobernando como viven y gobiernan. Sólo cuando «los de abajo» no quieren y «los de arriba» no pueden seguir viviendo a la antigua, sólo entonces puede triunfar la revolución. Dicho de otro modo, esta verdad se expresa con las siguientes palabras: la revolución es imposible sin una crisis nacional general –que afecte a explotados y explotadores–. Por consiguiente, para que estalle la revolución es necesario, en primer término, conseguir que la mayoría de los obreros –o, en todo caso, la mayoría de los obreros conscientes, reflexivos y políticamente activos– comprenda a fondo la necesidad de la revolución y esté dispuesta a sacrificar la vida por ella; en segundo lugar, es preciso que las clases dirigentes sufran una crisis gubernamental que arrastre a la política hasta a las masas más atrasadas –el síntoma de toda revolución verdadera es la decuplicación o incluso la centuplicación del número de personas aptas para la lucha política pertenecientes a la masa trabajadora y oprimida, antes apática–, que reduzca a la impotencia al gobierno y haga posible su rápido derrocamiento por los revolucionarios [1]». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1920)

Nota de Bitácora

[1] Lenin se expresa en esta líneas al respecto de que la revolución proletaria sólo puede ocurrir cuando convergen las condiciones objetivas –condiciones materiales de degradación de la vida en general fruto de las contradicciones del capitalismo, tales como la pobreza, la precariedad, la exclusión, etc.– con las subjetivas –la comprensión por parte de la militancia y de las masas que esas contradicciones solo pueden ser superadas mediante un proceso revolucionario socialista que destruya al capitalismo y su base social de reproducción; al tiempo de que la clase burguesa está incapacitada para seguir detentando el poder–.

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