«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 10 de marzo de 2014

Mensaje para los neorevisionistas postmodernos del «socialismo del siglo XXI»


«Hasta hace poco los partidos revisionistas de Occidente estaban unidos en la campaña anticomunista jruschovista-imperialista en contra de Stalin. Hablaban con gran celo de la «liberación del stalinismo» para retornar supuestamente al leninismo, que, según ellos, había sido deformado por Stalin. Ahora preconizan la renuncia al leninismo «para unirse» a los fundadores del socialismo científico, Marx y Engels [1]. (…) Así como Jruschov, que con su ataque a Stalin buscaba golpear la teoría y la práctica de la edificación del socialismo, los eurocomunistas, con su ataque a Lenin, quieren golpear la teoría y la práctica de la revolución proletaria. La obra de Lenin es muy vasta, mas es una obra que se ciñe precisamente a la preparación y la realización de la revolución. Por lo tanto, al igual que Jruschov no podía destruir el socialismo en la Unión Soviética sin quitar de en medio a Stalin, tampoco los eurocomunistas pueden sabotear y minar hasta el fin la revolución sin quitar a Lenin de la mente y el corazón de los trabajadores. (…) En sus esfuerzos por negar el marxismo-leninismo, presentándolo como «caduco» y so pretexto de encontrar teorías supuestamente nuevas para pasar al socialismo todos unidos, proletarios y burgueses, curas y policías, sin lucha de clases, sin revolución, sin dictadura del proletariado, los eurocomunistas no son ni los primeros ni originales. (...) Browder salió públicamente con un programa totalmente reformista. Fue el primer pregonero de aquella línea ideológica y política de capitulación que el imperialismo estadounidense trataría de imponer a los partidos comunistas y a los movimientos revolucionarios. So pretexto del supuesto cambio de las condiciones históricas del desarrollo del capitalismo y de la situación internacional, Browder declaró «caduco» el marxismo-leninismo y lo calificó de sistema de dogmas y esquemas rígidos. (…) Browder predicaba la renuncia a la lucha de clases, la conciliación de clases a nivel nacional e internacional» [2]. (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Notas de Bitácora de un Nicaragüense

[1] En la actualidad, los revisionistas niegan la vigencia de las tesis de Marx y Engels, y lo han sustituido por un conjunto de lineamientos que son inofensivos para la clase burguesa –por ejemplo las luchas pacíficas, al tiempo que el Estado bajo la dictadura de la burguesía ejercita todas las formas de violencia en contra de las masas– pues en esencia ellos mismos son consustanciales a la clase dominante y a la explotación.

[2] Todos los revisionismo han fundamentado su traición al marxismo-leninismo en el pretexto del cambio de las condiciones históricas –añadido al discurso de lo «específico»–. No obstante a de saberse que fueron los ideólogos de la II internacional –entre ellos el tristemente célebre Karl Kautsky– los primeros en pregonar esas tesis antimarxista-leninista, aunada a otras como que los países atrasados no puede realizar la transición al socialismo sin pasar por un largo período de libre desarrollo del capitalismo que prepare las condiciones para una transición posterior al socialismo; en definitiva negando la revolución proletaria, el socialismo, la lucha de clases, la dictadura del proletariado, la economía socialista, etc; y sustituyéndolo en conjunto por la alianza entre las clases antagónicas y la transición pacífica. Este argumento sería recuperado por el traidor a la clase obrera Earl Browder, cuyas tesis serían asimiladas posteriormente por los revisionismos modernos tales como Tito, Jruschov, Mao Zedong, etc.; y en la actualidad por el neorevisionismo postmoderno del «socialismo del siglo XXI».

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