«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 15 de marzo de 2014

¿Qué hacer?

Sólo podemos decirte que decepcionante Julio Anguita, decepcionante pero no por ello inesperado, al fin eres parte del equipo «constructor» de esa masa ecléctica-revisionista-reformista de izquierda burguesa institucional que conocemos como Izquierda Unida –IU– en donde vegeta el también revisionista Partico Comunista Español –PCE–. Claro que tu discurso resulta hasta un cierto punto alentador para el lector sin formación ideológica, bien escondido en la retórica confusa, pero hay elementos que guardan esas líneas que te delatan y revelan como parte de todos los obstáculos a los que se ha de enfrentar la clase proletaria española para su organización y búsqueda del socialismo:

¿Verdaderamente crees Anguita que las circunstancias son fundamentalmente distintas a las existentes en tiempos de Lenin? ¿Crees que la naturaleza de la explotación del trabajo asalariado es cualitativamente distinta? ¿Crees que las relaciones sociales generadas por el modo de producción es significativamente diferente como para pensar que las condiciones actuales son otras muy a pesar de la crisis económica existente? ¿Acaso insinúas que las leyes generales de construcción del socialismo determinadas por el marxismo-leninismo son un «dogma» dadas esta condicionalidad que entiendes cualitativamente diferente –sólo faltó lo de «stalinistas»–? ¿A qué cambios te refieres Anguita, a los que ya planteara Carrillo –traidor a la clase obrera y contrarrevolucionario eurocomunista–? ¿Acaso el PCE e IU no han sacrificado todo el contenido político del marxismo-leninismo con el propósito de alcanzar «medios» –los parlamentos– en el fin de conquistar fines –no se sabe cuáles para los explotados–?

El problema está en que estás organizaciones, en las que militaste, dejaron la senda del marxismo-leninismo –IU nunca ha sido una organización proletaria– y entraron a formar parte de los órganos de legitimación del sistema burgués, desde ese momento –ya sin ninguna máscara– vuestros fines son completamente distintos a los del proletariado y demás clases explotadas, y lo hicieron para alcanzar sus «metas» que ya no era el socialismo; de ahí que los métodos empleados también resulten en un oportunismo atroz, métodos que ya forman parte de los mecanismo empleados por la dictadura de la burguesía para mantener aisladas a las masas españolas, en este caso.

Y hacia el final de tus líneas se muestra en todo su esplendor tu esencia revisionista, tu anticomunismo, tu antimarxismo-leninismo; dices:

«El fin de toda política democrática es por definición el bienestar social y el cumplimiento de la justicia social». (Julio Anguita; Artículo: ¿Qué hacer?, 2014)

Aquí profesor, déjenos decirle que como comunista, y teniendo en cuenta a sus oyentes, debería de no jugar con las palabras democracia, justicia social, etc. Porque recordemos que hay varios conceptos y sobre todos prácticas de «democracia» y «justicia social» según el modelo. Por lo tanto si se llama comunista no hable de la democracia poniendo como modelo «democrático» al actual Estado –que usted como heredero del eurocomunismo piensa que necesita tan sólo unos retoques–; recomendamos que no lo ponga como ejemplo ya que su política, es mantener sojuzgada a las clases dominadas, y en este caso, la democracia burguesa es un mecanismo de dominación que garantiza que la explotación y todos los males inherentes al capitalismo se perpetúen para beneficio de unos pocos, por lo tanto hablar de justicia social en un sistema así es incongruente. Esa esencia de clases de la democracia burguesa no puede ser ocultada por ninguno de ustedes, los que pretenden ubicar al Estado por encima de la clase. Y ya que alude a Lenin entre su verborrea de discurso reformista, tendrías que saber ese principio fundamental del pensamiento marxista-leninista, salvo que la alusión solo sea para bastardear su pensamiento. Lo sabría si fuera verdaderamente comunista, o sea marxista-leninista.

Y señor Anguita, no se olvide, se puede actuar todo lo que siquiera dentro de la institucionalidad burguesa, se pueden formar todos los frentes imaginados, incluso donar las «pensiones» para los «pobres», etc., pero solo un partido de vanguardia proletaria guiado por el marxismo-leninismo eliminará para siempre las contradicciones que genera todo lo que emana de la dictadura de la burguesía. 

El documento:


Estoy convencido de que sobre la conciencia colectiva de la ciudadanía flota una pregunta que entre 1901 y 1902 fue formulada por Lenin, ¿Qué hacer? Es obvio que las circunstancias son otras y también que la perspectiva a afrontar es más perentoria aún que aquella. Cualquier persona que use el intelecto sin una ideologización dogmática no tiene por menos que interrogarse acerca de cuál debe ser el camino a seguir para salir de esta postración económica, social, política y de valores; de esta situación de anomia.

Es indudable que toda elucubración acerca del camino a seguir está predetermina por el objetivo. Y es aquí donde radica el núcleo del debate, la separación entre la quimera y la propuesta programática concorde con el horizonte deseado. Cuando las autoridades de la troika inciden una y otra vez en la afirmación de que las "reformas" deben continuar aunque no pueda hablarse hasta ad calendas graecas de recuperación del empleo, es que el horizonte no estaba en el cumplimiento de los DDHH, la carta Social Europea o el Título I de la Constitución de 1978 sino en el cumplimiento de unos parámetros, de unos índices, de unos porcentajes, estrictamente numéricos, que en absoluto tienen que ver, en primera instancia con el problema del paro, la precariedad y la exclusión social. Y digo en primera instancia porque la recuperación económica -si la hay- será imposible o sólo se referenciará a las grandes cifras que atañen a la minoría social que está beneficiándose de la situación.

Por eso, para poder abordar la respuesta que da título al artículo, se impone cambiar las referencias, las prioridades y sobre todo no confundir fines y medios. El fin de toda política democrática es por definición el bienestar social y el cumplimiento de la justicia social. Cuando se persiste en seguir manteniendo una política económica que una y otra vez mantiene encallada a la sociedad o se cambia de rumbo o se incurre en traición a la soberanía popular.

Julio Anguita
El economista/Insurgente

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