«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 4 de marzo de 2018

Los revisionistas yugoslavos y sus calumnias sobre la Komintern –Internacional Comunista–


«La historiografía revisionista yugoslava también adoptó, una actitud nihilista y denigrante en contra de la Komintern, considera la historia de la Komintern como una sucesión de errores, dogmáticos y sectarios. Según su opinión, lejos de haber contribuido al fortalecimiento de los partidos comunistas, la Komintern los ha comprometidos gravemente (sic):

«Estas concepciones esquemáticas y sectarias, que los partidos comunistas han sufrido, se reflejaron también en el programa de la Komintern, aprobada en el VIº Congreso de 1928. Esto explica por qué este importante documento sobre el desarrollo del movimiento comunista internacional no sirvió a los diversos partidos comunistas a concretizar su estrategia y su táctica, y en ciertos caso hasta les perjudicó». (Liga de Comunistas de Yugoslavia; Compendio de la historia de la Liga de Comunistas de Yugoslavia; Publicado por el Comité Central del Liga de Comunistas de Yugoslavia, 1963)

Los revisionistas yugoslavos y su historiografía, totalmente como la historiografía revisionista soviética y china en general, consideran que:

«Los errores de la Komintern tiene su origen en la influencia cada vez más grande de Stalin sobre la política de la Komintern». (Liga de Comunistas de Yugoslavia; Compendio de la historia de la Liga de Comunistas de Yugoslavia; Publicado por el Comité Central del Liga de Comunistas de Yugoslavia, 1963)

Y acaban en afirmaciones tan absurdas como reaccionarias, según las cuales:

«Stalin habría considerado la Komintern como un instrumento para su política de gran Estado». (Liga de Comunistas de Yugoslavia; Compendio de la historia de la Liga de Comunistas de Yugoslavia; Publicado por el Comité Central del Liga de Comunistas de Yugoslavia, 1963)

Por estas afirmaciones, los revisionistas yugoslavos, estaban lejos de decir algo novedoso, transbordan directamente en sus escritos los puntos de vista de los trotskistas y de otros oportunistas contra los cuales la Komintern llevo una lucha consecuente y de principios.

Los actuales revisionistas yugoslavos imputan a la Komintern todos los errores, las desviaciones y la lucha sin principios, que siempre ha caracterizado al Partido Comunista de Yugoslavia [así se llamaba el partido hasta que en 1952 pasó a llamarse Liga de Comunistas de Yugoslavia - Anotación de Bitácora (M-L)], acusándola de haberle incitado a actuar de este modo y de haber sembrado en su casa la confusión ideológica, política y organizativa, esa total desagregación, que jamás permitió al Partido Comunista de Yugoslavia consolidarse en tanto que verdadero partido comunista. Lejos de ser la responsable de esta situación, la Komintern, por el contrario, no cesó de luchar por eliminar en el Partido Comunista de Yugoslavia el caos y la crisis permanente debidos a la cuales sus dirigentes jamás se sacudieron de sus ilusiones oportunistas, de sus vacilaciones, no renunciando jamás a la lucha fraccionaria, ni comprendieron las orientaciones de la Komintern, sus claras directivas sobre la necesidad de templar revolucionariamente al partido. El Partido Comunista de Yugoslavia jamás ha acogido bien, la ayuda que la Komintern no ha dejado de aportarle sobre todos los planes. He aquí como los revisionistas titoistas describen la situación del Partido Comunista de Yugoslavia a principio de los años 30 y de la cual hacen responsable a la Komintern:

«La vida en emigración y el aislamiento casi total enfrente del movimiento organizado en la patria, así como el hecho de depender de la Komintern, influyeron bastante negativamente en la imagen política de los hombres de la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia. El estilo burocrático en el trabajo y las relaciones malsanas penetradas del espíritu de arribismo, la preocupación por asegurar una «buena fama» ante la Komintern, esto fuera con la ayuda de informes inventados sobre el trabajo de la dirección y la situación del movimiento en el país, agravaban la atmósfera en el seno del Comité Central, suscitaban disputas intestinas sin principios y ajustes de cuentas entre camaradas, atizando  la lucha entre diversos grupos, una lucha que ocupaba la mayor parte del tiempo y la actividad de la mayoría de los miembros de la dirección. La Komintern fue para muchos, la responsable de la creación de esta situación que dominaba el Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia». (Liga de Comunistas de Yugoslavia; Compendio de la historia de la Liga de Comunistas de Yugoslavia; Publicado por el Comité Central del Liga de Comunistas de Yugoslavia, 1963)

No tenemos la intención aquí de extendernos sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia, ni de analizar las razones que condujeron a tal situación desesperada, pero queremos rechazar todas las calumnias, las invenciones y las falsificaciones de la historiografía revisionista yugoslava en las cuales hace responsable a la Komintern de la situación catastrófica creada en el seno del Partido Comunista de Yugoslavia.

Los enemigos que combatieron y continúan combatiendo a la Komintern son de índoles diversas: reaccionarios declarados y burgueses radicales, de pequeño burgueses y oportunistas de derecha, de revisionistas y trotskistas extremistas. Pero éstos, los revisionistas yugoslavos están más cerca de los trotskistas extremistas que no ven nada positivo ni de revolucionario en la actividad de la Komintern. En nihilismo de los revisionistas en esta cuestión los extralimita, convierte a su «crítica» sobre la Komintern unas de las más tendenciosas, de las más denigrantes y por consiguiente, de las más falsificadoras de todas las «críticas» tanto de derecha como de extrema izquierda hechas a la Komintern.

La literatura trotskista ocupa un sitio central en la propaganda anticomunista contra la Komintern. Fue el mismo Lev Trotski quién sentó las bases de esta corriente y quería demostrar que Lenin no ha orientado bien la Komintern, y que sus errores, tienen su origen en que Lenin no quiso escuchar sus sugerencias [véase la obra de Lev Trotski: «5 años de Komintern» de 1924, la obra de Isaac Deutscher: «Trotski, el profeta desterrado», Volumen III (1929-1940) de 1963 y la obra de Pierre Frank: La IV Internacional de 1969 - Anotación de S. B.]

La historiografía mundial sobre la Komintern rebosa de numerosos libros de autores burgueses, socialdemócratas y reformistas, que difundieron y difunden todo tipo de lucubraciones y de falsas ideas. El odio ilimitado hacia la clase obrera y el movimiento comunista internacional une a todos estos autores [véase la obra de Julius Braunthal «Historia de la Internacional», Tomo I y II, 1967, la obra de M. M. Drachkovitch: «Las internacionales revolucionarias 1864-1943» de 1966, la obra de «B. Lazitch: La Komintern» de 1966, la obra de J. Freymnd: «Contribución a la historia de la Komintern» de 1965, la obra de Gankin y Fischer: «Los bolcheviques y la Guerra Mundial. Los orígenes de la III Internacional» de 1940, la obra de Fernando Claudín: «La crisis del movimiento comunista» de 1972, etc. - Anotación de S. B.]

También en sus ensayos y libros se pueden encontrar una muchedumbre de calumnias, de falsificaciones, y de interpretaciones tendenciosas respecto a la Komintern, mientras que los argumentos y hechos están totalmente ausentes.

A día de hoy, no se trata de copiar ciegamente la práctica de la lucha de la Komintern, sino de apreciar correctamente, a partir de posiciones marxista-leninistas de principio, toda la actividad de la Komintern: el espíritu militante y revolucionario que la caracterizó a lo largo de su existencia; su lucha consecuente de principios contra todas las corrientes desviaciones de derecha y de «izquierda»; su fidelidad ilimitada hacia el marxismo-leninismo y a la causa revolucionaria de los obreros; y sus métodos y procedimientos creativos con vistas a resolver las cuestiones más importantes y más complejas planteadas por el movimiento revolucionario obrero y de liberación nacional de los pueblos contra el imperialismo y la reacción.

El Partido del Trabajo de Albania, el movimiento comunista marxista-leninista internacional, defiende firmemente la herencia histórica y la rica experiencia revolucionaria de la Komintern en su lucha contra todas las desviaciones y falsificaciones de todos los tipos: trotskistas, revisionistas, burguesas y socialdemócratas; para el Partido del Trabajo de Albania, el movimiento comunista marxista-leninista internacional, la Komintern ofrece un brillante ejemplo de lucha que muestra como la vanguardia del proletariado debe preparar la revolución socialista, un brillante ejemplo de la lucha que hay que llevar para defender la pureza del marxismo-leninismo y aplicarlo de modo creador, para desenmascarar el oportunismo de derecha y de «izquierda».

Actualmente, la situación en el mundo ha evolucionado mucho. Los partidos comunistas marxista-leninistas están confrontando tareas muy importantes y complejas. La elaboración de una estrategia y táctica revolucionaria constituye para ellos una tarea muy importante y difícil. Lo mismo que para otras cuestiones y problemas, en este caso también, hay que estudiar la experiencia de la Komintern y sacar provecho de ello teniendo en cuenta las particularidades de la etapa en que vivimos:

«La fuerza del movimiento comunista internacional marxista-leninista radica en la justeza de las ideas por las que lucha y en su unidad. Los partidos marxista-leninistas se rigen en su lucha por las enseñanzas de nuestros grandes clásicos, aprovechan la rica y multilateral herencia del Komintern, se apoyan en la experiencia de su propia lucha contra la traición revisionista, tienen en cuenta la experiencia negativa de los partidos que degeneraron en el revisionismo. Todas esas enseñanzas y esa experiencia constituyen un gran patrimonio ideológico, político, organizativo, teó¬rico y práctico, para templar y fortalecer a los partidos y al movimiento marxista-leninista en todos los sentidos». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania; Obras Escogidas, Tomo VI, 1 de noviembre de 1981)

La Komintern quedará siempre como una estrella inextinguible por la colosal contribución que aportó a la lucha por la causa de la clase obrera, por la gran experiencia revolucionaria que acumulo de la cual los partidos marxista-leninistas extrajeron enseñanzas muy valiosas para reforzar las filas del movimiento comunista internacional en la lucha contra el revisionismo y las posturas dogmáticas y sectarias, por estrechar también los lazos con las amplias masas obreras y las masas trabajadoras del campo y la ciudad, por preparar el ejército político necesario para derribar el sistema capitalista a través de la revolución proletaria y la instauración de la dictadura del proletariado». (Shyqri BallvoraLa importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

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