Mostrando entradas con la etiqueta Shyqri Ballvora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Shyqri Ballvora. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de marzo de 2018

Los revisionistas chinos y sus calumnias sobre la Komintern –Internacional Comunista–


«La dirección del Partido Comunista de China y Mao Zedong en particular también adoptó una actitud desdeñosa y denigrante hacia la Komintern y su política, sobre todo sobre la cuestión nacional y colonial [9].

Hasta la muerte de Iósif Stalin, el Partido Comunista de China, Mao Zedong y el resto de sus partidarios, por razones de oportunismo político, no se habían pronunciado públicamente en contra la Komintern y contra Stalin,  sino, en los escritos de Mao Zedong en las diversas decisiones del Partido Comunista de China anteriores a la muerte de Stalin; o bien la Komintern era completamente ignorada o bien indirectamente se achacaban todas las derrotadas de la revolución china a la Komintern. Un documento típico en este sentido es la obra titulado: «Resoluciones sobre algunas cuestiones de la historia del partido» de 20 de abril de 1945, correspondiente a la VIIº Sesión Ampliada del Comité Central del Partido Comunista de China tras su VIº Congreso de 1945 [10]. Este documento fue redactado por Mao Zedong y publicado en sus obras escogidas [en la primera publicación de 1965 del Tomo III de las Obras Escogidas de Mao Zedong que van desde 1941 a 1945, se incluyó esta obra, posteriormente en la segunda edición de 1967 se retiró - Anotación de Bitácora (M-L)].

En el espíritu del Pensamiento Mao Zedong, esta obra ofrece una visión en conjunto sobre el desarrollo general de la revolución china, sobre la historia del Partido Comunista de China, en particular en los años que siguieron tras la derrota de la revolución en 1925-1927, hasta la usurpación de la dirección del Partido Comunista de China por Mao Zedong y su grupo en 1935. Aunque no se pronuncia allí abiertamente contra la Komintern y Iósif Stalin, esta obra comprende una crítica indirecta contra ellos y los acusa de ser responsables de todas las derrotas de la revolución china. Mao Zedong y su camarilla calificaron la línea de la Komintern de dogmática, y las orientaciones marxista-leninistas de la Komintern de «clichés extranjeros»:

«Debe eliminarse el estilo de cliché extranjero, debe haber menos cantinelas abstractas y vacías, y debe mandarse a descansar al dogmatismo, dando paso al estilo y espíritu chinos llenos de vida y lozanía; que gustan a la gente sencilla de nuestro país». (Mao Zedong; El papel del Partido Comunista Chino en la guerra nacional; Obras Escogidas, Tomo II, octubre de 1938)

Así, en un lenguaje de insinuaciones y disimulado, pero que se refería a objetivos claramente definidos [usurpar en el Partido Comunista de China el Pensamiento Mao Zedong en detrimento del marxismo-leninismo - Anotación de Bitácora (M-L)], Mao Zedong y sus partidarios se opusieron a la Komintern y sus orientaciones marxista-leninistas elaborando una línea política que hundió cada vez más al Partido Comunista de China en el oportunismo y en la actividad pequeño burguesa, antimarxista.

La dirección china repitió abiertamente y sin ningún temor después de la muerte de Iósif Stalin las críticas que había formulado en un lenguaje enmascarado e indirecto contra la Komintern y Stalin antes de 1953. Pronunciándose sobre todo contra Stalin, Mao Zedong y su grupo pretendían no sólo rebajar la obra de Iósif Stalin y legitimar la afirmación del Pensamiento Mao Zedong, sino también realzar artificialmente la autoridad de Mao Zedong como un dirigente de estatura mundial, que jamás habría cometido errores y que siempre habría tenido razón. Señaló el camarada Enver Hoxha que:

«Estas críticas reflejaban el descontento acumulado con respecto a Stalin por las observaciones y las críticas que él y la Komintern habían hecho a la dirección del Partido Comunista de China y a Mao Zedong, que no aplicaban de manera consecuente los principios del marxismo-leninismo acerca del papel dirigente del proletariado en la revolución, acerca del internacionalismo proletario, acerca de la estrategia y la táctica de la guerra revolucionaria, etc. (...) Las contradicciones entre el Partido Comunista de China dirigido por Mao Zedong y el Partido Comunista de la Unión Soviética dirigido por Iósif Stalin, así como las contradicciones entre el Partido Comunista de China y la Komintern eran contradicciones de principio acerca de cuestiones fundamentales de la estrategia y la táctica revolucionarias marxista-leninistas. Así, por ejemplo, el Comité Central del Partido Comunista de China ha ignorado la tesis del Komintern sobre el desarrollo correcto y consecuente de la revolución en China, su orientación de que la clase obrera en la ciudad y el ejército de liberación actuasen conjuntamente, la tesis de la Komintern sobre el carácter y las etapas de la revolución china, etc». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución; Obras Escogidas, Tomo V, 1978)

Mao Zedong y su camarilla siempre esgrimieron su desprecio hacia la Komintern y sus delegados en China, calificándolos de «ignorantes», de «groseros», y los acusaban de no conocer la realidad china. Es por ello, que afirmaban que consideraban inútil la ayuda de la Komintern. En su discurso en la Conferencia de trabajo ampliada convocada por el Comité Central del Partido Comunista de China, en enero de 1961, Mao Zedong dijo abiertamente:

«China, en tanto que mundo objetivo, fue conocida por los chinos y no por los camaradas del Komintern, que se ocupaban de la cuestión china. Estos camaradas del Komintern desconocían o conocían poco la sociedad china, la nación china y la revolución china. Entonces, ¿por qué hay que hablar aquí de estos camaradas extranjeros?». (Mao Zedong; Conferencia de trabajo ampliada convocada por el Comité Central del Partido Comunista de China, 30 de enero de 1962)

El camarada Enver Hoxha recalcó que nunca se hacía mención a la Komintern respecto a los éxitos pero que por el contrario no ocurría igual con los errores:

«Mao Zedong excluye a la Komintern cuando se trata de los éxitos. Por el contrario, le culpa a ella y a sus representantes en China de las derrotas y las desviaciones del Partido Comunista de China, de no haber comprendido las situaciones que se han desarrollado en este país y no haber sacado de ellas las deducciones correctas. El y otros dirigentes chinos acusan a la Komintern de que a la hora de desarrollar una lucha consecuente para tomar el poder y construir el socialismo en China los ha obstaculizado y confundido. Pero, los hechos del pasado y sobre todo la actual realidad china confirman que en general las resoluciones y las directrices de la Komintern para China han sido justas y que el Partido Comunista de China no ha actuado sobre la base y en el espíritu de los principios del marxismo-leninismo». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución; Obras Escogidas, Tomo V, 1978)

Los pocos libros que aparecen en China sobre la revolución china, no hablan apenas de la Komintern, pero eso sí todos ellos se inspiran en el «Pensamiento Mao Zedong». La historiografía china trata el desarrollo y la perspectiva de la revolución china sobre la base de los análisis que Mao Zedong hizo de esta revolución y que están en completa oposición con las orientaciones de la Komintern y la crítica consecuente marxista-leninista que ejerció sobre el Partido Comunista de China. Para la historiografía maoísta china la Komintern habría seguido una línea errónea en la revolución china, no conocía China, y de hecho, acabó en conclusiones perjudiciales para la revolución, siendo todas las derrotas debidas a las posturas erróneas de la Komintern. La actual historiografía china tiende no sólo a minimizar y negar, sino también a deformar y falsificar los esfuerzos continuos de la Komintern tanto para la creación del Partido Comunista de China como para su consolidación como partido político, aunque el Partido Comunista de China nunca pudiera convertirse en un genuino partido revolucionario marxista-leninista [11]. La historiografía revisionista china intentó demostrar que las orientaciones de la Komintern, sobre todo después de la muerte de Lenin, era erróneas, que no tenían en cuenta el desarrollo político, económico y social de China, y que para resolver los problemas de la revolución china, la Komintern debía dejar atrás algunos modelos obsoletos que no podían ser ya aplicados a China [12]». (Shyqri BallvoraLa importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

domingo, 4 de marzo de 2018

Los revisionistas yugoslavos y sus calumnias sobre la Internacional Comunista...


«La historiografía revisionista yugoslava también adoptó, una actitud nihilista y denigrante en contra de la Komintern, considera la historia de la Komintern como una sucesión de errores, dogmáticos y sectarios. Según su opinión, lejos de haber contribuido al fortalecimiento de los partidos comunistas, la Komintern los ha comprometidos gravemente (sic):

«Estas concepciones esquemáticas y sectarias, que los partidos comunistas han sufrido, se reflejaron también en el programa de la Komintern, aprobada en el VIº Congreso de 1928. Esto explica por qué este importante documento sobre el desarrollo del movimiento comunista internacional no sirvió a los diversos partidos comunistas a concretizar su estrategia y su táctica, y en ciertos caso hasta les perjudicó». (Liga de Comunistas de Yugoslavia; Compendio de la historia de la Liga de Comunistas de Yugoslavia; Publicado por el Comité Central del Liga de Comunistas de Yugoslavia, 1963)

Los revisionistas yugoslavos y su historiografía, totalmente como la historiografía revisionista soviética y china en general, consideran que:

«Los errores de la Komintern tiene su origen en la influencia cada vez más grande de Stalin sobre la política de la Komintern». (Liga de Comunistas de Yugoslavia; Compendio de la historia de la Liga de Comunistas de Yugoslavia; Publicado por el Comité Central del Liga de Comunistas de Yugoslavia, 1963)

Y acaban en afirmaciones tan absurdas como reaccionarias, según las cuales:

«Stalin habría considerado la Komintern como un instrumento para su política de gran Estado». (Liga de Comunistas de Yugoslavia; Compendio de la historia de la Liga de Comunistas de Yugoslavia; Publicado por el Comité Central del Liga de Comunistas de Yugoslavia, 1963)

Por estas afirmaciones, los revisionistas yugoslavos, estaban lejos de decir algo novedoso, transbordan directamente en sus escritos los puntos de vista de los trotskistas y de otros oportunistas contra los cuales la Komintern llevo una lucha consecuente y de principios.

Los actuales revisionistas yugoslavos imputan a la Komintern todos los errores, las desviaciones y la lucha sin principios, que siempre ha caracterizado al Partido Comunista de Yugoslavia [así se llamaba el partido hasta que en 1952 pasó a llamarse Liga de Comunistas de Yugoslavia - Anotación de Bitácora (M-L)], acusándola de haberle incitado a actuar de este modo y de haber sembrado en su casa la confusión ideológica, política y organizativa, esa total desagregación, que jamás permitió al Partido Comunista de Yugoslavia consolidarse en tanto que verdadero partido comunista. Lejos de ser la responsable de esta situación, la Komintern, por el contrario, no cesó de luchar por eliminar en el Partido Comunista de Yugoslavia el caos y la crisis permanente debidos a la cuales sus dirigentes jamás se sacudieron de sus ilusiones oportunistas, de sus vacilaciones, no renunciando jamás a la lucha fraccionaria, ni comprendieron las orientaciones de la Komintern, sus claras directivas sobre la necesidad de templar revolucionariamente al partido. El Partido Comunista de Yugoslavia jamás ha acogido bien, la ayuda que la Komintern no ha dejado de aportarle sobre todos los planes. He aquí como los revisionistas titoistas describen la situación del Partido Comunista de Yugoslavia a principio de los años 30 y de la cual hacen responsable a la Komintern:

miércoles, 18 de febrero de 2015

Desmontando el supuesto giro y renuncia a los principios del VIIº Congreso de la Komintern de 1935


«
En el curso de toda su existencia de 24 años, en la Komintern se observó una actitud leninista, consecuente, neta y cortante respecto a los partidos socialdemócratas, consideró siempre al socialdemocratismo como una variante de la ideología burguesa y a los partidos socialdemócratas como los partidos obreros burgueses, como el apoyo principal del capital monopolista para mantener a las masas trabajadoras bajo su yugo. Por lo tanto bajo las enseñanzas de Lenin y la experiencia del movimiento obrero internacional, la Komintern puso en evidencia claramente los objetivos políticos de la socialdemocracia como portadora de la influencia burguesa en el seno del movimiento obrero, objetivos que pretendían desviar al proletariado de su lucha revolucionaria, saboteando la revolución proletaria e impidiendo costara lo que costase la instauración de la dictadura del proletariado. Desde el principio hasta el final de su actividad, en la Komintern se puede valorar en ella un espíritu consecutivo en su justa línea marxista-leninista. Hasta cuando han sido contempladas las acciones conjuntas con los partidos socialdemócratas sobre diversos problemas, en diferentes periodos, no se ha tratado jamás de negar esta línea fundamental, sino de trabajo en su marco con el solo fin de encontrar los medios y vías adecuadas para evitar la escisión del movimiento obrero, y esto sin pisotear los principios, sino defendiéndolos hasta el fin. No se trataba de rehabilitar pues ideológica y políticamente a la socialdemocracia, como los revisionistas quieren hacernos creer y como hacen actualmente ellos mismos en la práctica. Así es como fue planteada la cuestión en el VIIº Congreso de la Komintern de 1935 también. Su llamada a llevar acciones conjuntas con los partidos socialdemócratas en la lucha contra el fascismo, contra la ofensiva del capital y el peligro de guerra imperialista no significaba de ninguna manera la rehabilitación ideológica y política de la socialdemocracia, era allí sólo una acción táctica, condicionada por ciertas circunstancias históricas creadas, que debía ir en beneficio del fortalecimiento de la unidad del movimiento obrero, sin sacrificar de ninguna manera los principios leninistas revolucionarios ni apartarse de estos ni un poco [1]:

«No se debe perder de vista que la táctica del frente único es un método para persuadir palpablemente a los obreros socialdemócratas de la justeza de la política comunista y de la falsedad de la política reformista, y no una reconciliación con la ideología y la práctica socialdemócratas». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

Los diversos revisionistas, togliattistas, titoistas, soviéticos y eurocomunistas, consideran esta actitud leninista consecuente y resuelta de la Komintern con respecto a la socialdemocracia como uno de sus errores más graves, y esto es, según ellos porque «esta actitud dogmática» (sic) ha afectado seriamente a la unidad del movimiento obrero a escala nacional e internacional. Sobre esta cuestión estos renegados comparten totalmente la misma opinión que los socialdemócratas, que siempre se esforzaron por cargar sobre la Komintern la responsabilidad de la escisión en el seno del movimiento obrero en el periodo comprendido entre ambas guerras mundiales, cuando fueron ellos y solo ellos los culpables de tal suceso.

Los revisionistas modernos, eurocomunistas o soviéticos, procuran justificar con ello, entre otras cosas su política de amplia colaboración no sólo con los partidos socialdemócratas y socialistas quienes actualmente y más que nunca se muestran como los principales apoyos del capital monopolista, sino también con los partidos burgueses para salvaguardar las libertades democrático-burguesas y realizar objetivos estratégicos a largo plazo, para ello utilizan comparaciones y buscan paralelismos en las directivas que supuestamente habría dado el VIIº Congreso de la Komintern de 1935. ¡Así, por ejemplo, que los revisionistas se esfuerzan por demostrar que la idea del pluralismo político, la idea de que uno puede pasar al socialismo sin la dirección de un partido único de la clase obrera, se remonta según ellos, a las decisiones del VIIº Congreso de la Komintern de 1935!

Lo mismo ocurre con el informe de Georgi Dimitrov [se refiere al del 2 de agosto de 1935 - Anotación de Bitácora (M-L)] como con la resolución correspondiente adoptada en el VIIº Congreso de la Komintern sobre su informe [del 20 de agosto de 1935 - Anotación de Bitácora (M-L)], no deja a lugar a equívoco sobre la idea del pluralismo político. El VIIº Congreso de la Komintern de 1935 no puso en cuestión ni dudó sobre la idea leninista del rol dirigente del proletariado y su partido comunista marxista-leninista en la revolución y la edificación del socialismo. Al contrario, subrayó con fuerza que el paso del capitalismo al socialismo no podía ser realizado en alianza con las capas de la burguesía y sus partidos políticos, incluyendo los socialdemócratas, sino que se debía elevar la lucha contra su ideología y actividad política, hasta la liquidación definitiva de sus planos políticos, organizativos y estatales. Este paso no podía ser realizado sin que fueran derribados de la cima del poder todos los partidos burgueses declarados, radicales o socialdemócratas, a través de la revolución proletaria violenta y la instauración de la dictadura del proletariado [2]:

«Se debe exponer a los trabajadores la imposibilidad de pasar al socialismo en tanto que el poder permanezca en las manos de la burguesía». (Komintern; Resolución adoptada por el VIIº Congreso de la Komintern sobre el informe de Georgi Dimitrov, 20 de agosto de 1935)

También la aserción de los revisionistas según la cual el VIIº Congreso de la Komintern de 1935 resuelve la cuestión de la colaboración de los partidos comunistas y de la Komintern con los partidos socialdemócratas y socialistas, formulándose ésta, como nueva estrategia global del comunismo internacional, es un engaño y una especulación. La coordinación de las acciones conjuntas contra el fascismo y el peligro de guerra imperialista, al cual el VIIº Congreso llamaba a los partidos socialdemócratas, se situaba exclusivamente sobre el plan táctico, y como ya lo evocamos, la Komintern sabía muy bien que esta coordinación de acciones conjuntas jamás se harían la base de las tareas estratégicas del movimiento comunista internacional. Esta coordinación no trajo ni podía traer ninguna contribución válida a la lucha de los obreros. La Komintern jamás se había ilusionado a este respecto. Esto se demuestra en los documentos y valor de los programas aprobados por sus instancias supremas, es lo que atestigua toda su actividad práctica. Pero esta táctica era importante para que los obreros, que todavía permanecían bajo letargo de las influencias socialdemócratas, fueran conscientes de la práctica de lucha política de cada día de artimañas antiobreras y pro burguesas de los dirigentes socialdemócratas». (Shyqri Ballvora; La importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] Por supuesto como ya ha dicho Shyqri Ballvora, las acciones conjuntas con los partidos socialdemócratas, socialdemócratas en la lucha contra el fascismo, contra la ofensiva del capital y el peligro de guerra imperialista, no significaban la rehabilitación ideológica del socialdemocratismo como ideología, ni aminorar su crítica. Tras debatir los partidos comunistas y sus miembros el informe de Dimitrov del 2 de agosto durante días, se llegó a adoptar una resolución que decía lo siguiente respecto a la cuestión de las acciones conjuntas con los socialdemócratas:

«Las acciones conjuntas con los partidos y las organizaciones socialdemócratas no sólo no excluyen, sino que, por el contrario, hacen aún más necesaria la crítica seria y razonada del reformismo, del socialdemocratismo, como ideología y como práctica de la colaboración de clase, con la burguesía y la explicación paciente a los obreros socialdemócratas acerca de los principios del programa del comunismo». (Komintern; Resolución final emitida por el VIIº Congreso de la Komintern respecto al informe de Georgi Dimitrov, 20 de agosto de agosto de 1935)

[2] El VIIº Congreso de la Komintern de 1935, prestó especial atención a que las masas populares no se dejaran engañar por las ilusiones de los supuestos «planes socialistas» que vociferaban los jefes socialdemócratas como eran el Plan de Man en Bélgica bajo el marco de la democracia burguesa –que es expresión de su dictadura de clase–. La Komintern dejó claro que no era posible el real tránsito al socialismo sin arrebatar el poder a la burguesía. En consecuencia advertía que no habría socialismo real, ni democracia real, sin la toma del poder por el proletariado que fuera resguardada con la dictadura del proletariado, y creara la democracia proletaria y a partir de ello el socialismo:

«En cualquier sitio los líderes socialdemócratas, en sus esfuerzos por desviar a los obreros de la lucha defensa de sus intereses diarios y en orden de frustrar el frente único, presentan y ampliamente anuncian proyectos «socialistas» –como el Plan de Man, etc.–, la naturaleza demagógica de estos proyectos debe ser expuestos, y se debe exponer a los trabajadores la imposibilidad de pasar al socialismo en tanto que el poder permanezca en las manos de la burguesía». (Komintern; Resolución adoptada por el VIIº Congreso de la Komintern sobre el informe de Georgi Dimitrov, 20 de agosto de 1935) 

Por otro lado se señalaba que la lucha contra el fascismo, contra la guerra, o por los derechos de los trabajadores, debían de ser luchas que se interconectaran e impulsaran el objetivo máximo del partido comunista: dicha toma de poder por el proletariado y establecimiento de su dictadura de clase:

«En la lucha por defenderse contra el fascismo las libertades democrático-burguesas y los derechos de los trabajadores, en la lucha contra el derrocamiento de la dictadura fascista, el proletariado revolucionario prepara sus fuerzas, fortalece y lucha en contacto con sus aliados y dirigirá la lucha hacia la meta del establecimiento de la democracia real para los trabajadores; el poder soviético. (...) El mundo capitalista está entrando en un periodo de agudización de lucha de clases como resultado de la acentuación de las contradicciones internas y externas del capitalismo. (...) Sólo la unidad del proletariado en un único ejército político de masas puede asegurar su victoria en la lucha contra el fascismo y el poder del capitalista, para lograr la dictadura del proletariado y el poder soviético». (Komintern; Resolución adoptada por el VIIº Congreso de la Komintern sobre el informe de Georgi Dimitrov, 20 de agosto de 1935) 

Desmontando el supuesto esquematismo, dogmatismo e izquierdismo del VIº Congreso de la Komintern de 1928 en cuanto a no tener en cuenta el desarrollo de cada país y sus tareas


«
Contrariamente a lo que pretenden los hombres de estudios revisionistas, la Komintern jamás se suscribió a la idea de que hay que quemar etapas, siempre planteó de forma clara, a sabiendas de que la definición de las tareas y objetivos estratégicos dependen de la situación concreta, del nivel de desarrollo económico, social y político de tal o cual país, tareas que la revolución debía resolver allí históricamente y objetivamente. La Komintern definió claramente las etapas de desarrollo de la revolución, y en consecuencia, fijó los objetivos estratégicos, haciendo distinción entre la etapa democrática y la etapa socialista.

Fiel a esta línea desde su fundación, la Komintern la siguió hasta el fin. Esta línea ha sido confirmada también en los programas de la Komintern en su VIº Congreso de 1928 así como en las decisiones de su VIIº Congreso de 1935.

El programa aprobado en el VIº Congreso de la Komintern de 1928 concebía el proceso revolucionario mundial como una combinación de diversos tipos de revoluciones, cada una de ellas teniendo que resolver sus propias tareas en países con un diferente nivel de desarrollo social, económico y político. Subrayaba que la diversidad de las condiciones económicas, sociales y políticas que seguían los diferentes países hacia históricamente indispensable que en algún número de Estados la revolución pasara por distintas etapas, las cuales debían en resumidas cuentas acabar en la instauración de la dictadura del proletariado. También las revoluciones en diversos países podían ser de diferentes tipos: revoluciones proletarias, revoluciones democrático-burguesas que se transformaban en revoluciones proletarias, luchas de liberación nacional, revoluciones coloniales [3].

Más lejos, el programa dividía los países y las zonas del mundo según el nivel de su desarrollo económico, social y político, y conforme a este nivel, señalaba las tareas que debían llevar a cabo la revolución así como las etapas que debía atravesar. La tarea fundamental definida en el programa revolucionario del proletariado de los países capitalistas desarrollados con el sistema político demócrata-burgués, era la instauración de la dictadura del proletariado. Mientras que para los países con un nivel de desarrollo capitalista medio, como España, Portugal, Polonia, Hungría, y los Estados de los Balcanes:

«Países con vestigios importantes de relaciones semifeudales en la economía agraria con un mínimo de elementos materiales necesarios para la edificación del socialismo, con un proceso de transformación democrática que se ha quedado a mitad de camino». (Komintern; Programa y estatutos de la Komintern; Adoptados en el VIº Congreso de la Komintern, 1 de septiembre de 1928)

La revolución iba a experimentar varias etapas, primera la etapa de la revolución democrático-burguesa, luego la etapa de la revolución proletaria. Este paso, como se acaba de decir, estaría condicionado por el nivel de desarrollo social, económico y político del país, el nivel de organización de la clase obrera y la capacidad de su partido de ponerse a la cabeza del movimiento revolucionario [4].

Los países coloniales y semicoloniales, como China, India, Argentina, Brasil, constituían el tercer grupo. Eran países que también se habían caracterizado por un desarrollo industrial reducido, por relaciones feudales medievales dominantes en su economía como en su superestructura política, así como por la concentración de las ramas de su economía y de sus finanzas [se refiere a empresas industriales, comerciales y bancarias, medios de transportes, latifundios y plantaciones - Anotación de Bitácora (M-L)] en manos de grupos imperialistas. En estos países:

«Adquiere una importancia central la lucha contra el feudalismo y las formas precapitalistas de explotación y el desarrollo consecuente de la revolución agraria por un lado y la lucha contra el imperialismo extranjero y por la independencia nacional por otro. La transición de la dictadura del proletariado es aquí posible, como regla general, solamente a través de una serie de etapas preparatorias, como resultado de todo un período de transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista». (Komintern; Programa y estatutos de la Komintern; Adoptados en el VIº Congreso de la Komintern, 1 de septiembre de 1928)

En cuanto a los países muy atrasados [5], como los de algunas regiones de África, por ejemplo, donde la clase obrera era casi inexistente, donde la mayoría de la población vivía en el estado tribal y donde el imperialismo extranjero desempeñaba el papel de ocupante militar, su primera tarea a resolver era liberarse de la opresión y dominación imperialista». (Shyqri BallvoraLa importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[3] Shyqri Ballvora nos envía al programa del VIº Congreso de 1928: 

«La revolución mundial del proletariado es el resultado de procesos de naturaleza diversa, que se efectúan en períodos distintos: revoluciones proletarias propiamente dichas; revoluciones de tipo democrático-burgués que se transforman en revoluciones proletarias; guerras nacionales de liberación; revoluciones coloniales. El proceso revolucionario sólo en su etapa final conduce a la dictadura mundial del proletariado. La desigualdad de la evolución capitalista, acentuada en su periodo imperialista, ha suscitado tipos diversos de capitalismo, ha dado lugar a gradaciones en su madurez en los distintos países y a condiciones específicas y diversas del proceso revolucionario. Estas circunstancias hacen históricamente  inevitable la diversidad de caminos y de ritmo de avance en la conquista del poder por el proletariado; crean la necesidad, en cierto número de países, de etapas intermedias para llegar a la dictadura del proletariado y, por fin, la diversidad de formas de edificación del socialismo según los países». (Komintern; Programa y estatutos de la Komintern; Adoptados en el VIº Congreso de la Komintern, 1 de septiembre de 1928)

[4] El programa de la Komintern de 1928, respecto a países como España, Hungría, Portugal o Polonia, consideraba la posibilidad en estos países de que se de la revolución proletariado y el establecimiento de la dictadura del proletariado, como de una revolución democrático-burguesa y la dictadura democrática del proletariado y el campesino avanzando paulatinamente hasta la dictadura del proletariado, en cualquier caso se hace énfasis en la atención al movimiento agrario, y la difícil cuestión de la construcción del socialismo en el campo en los países agro-industriales: 

«En algunos de estos países es posible la transformación más o menos rápida de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista; en otros, un tipo de revoluciones proletarias con un gran contingente de objetivos de carácter democrático-burgués. En dichos países, por consiguiente, el advenimiento de la dictadura del proletariado puede no producirse momentáneamente, sino en el proceso de transición a la dictadura democrática del proletariado y de los campesinos a la dictadura socialista del proletariado; allí donde la revolución se desenvuelve de un modo inmediato como revolución proletaria, presupone la dirección por el proletariado de un vasto movimiento agrario; la revolución agraria desempeña en general un gran papel, a veces decisivo, en el proceso de expropiación de la gran propiedad agraria; una parte importante de las tierras confiscadas pasa a manos de los campesinos; el volumen de las relaciones de mercado, después de la victoria del proletariado, es considerable; la tarea de organizar cooperativamente a los campesinos y de unirlos después para la producción, ocupa un sitio enorme entre los demás objetivos de la edificación socialista. El ritmo de dicha edificación es relativamente lento». (Komintern; Programa y estatutos de la Komintern; Adoptados en el VIº Congreso de la Komintern, 1 de septiembre de 1928) 

[5] En 1928, para países coloniales y semicoloniales como China, India, Argentina o Brasil, la Komintern en su programa decía:

«En estos países la lucha por la emancipación nacional tiene una importancia central. La insurrección nacional y su triunfo pueden en este caso desbrozar el camino que conduce al desarrollo en sentido socialista, sin pasar en general por el estadio capitalista si, en efecto, los países de la dictadura del proletariado conceden su poderosa ayuda». (Komintern; Programa y estatutos de la Komintern; Adoptados en el VIº Congreso de la Komintern, 1 de septiembre de 1928) 

jueves, 5 de febrero de 2015

Los revisionistas soviéticos intentando falsificar la postura histórica de Lenin y la Komintern respecto a la socialdemocracia


«
Los hombres de estudios e historiadores soviéticos y, en su estela, los historiadores de otros países donde los revisionistas están en el poder, parecen fundar sus escritos sobre las obras de Lenin, y no vacilan a veces en citar pasajes fuera de contexto, pero un atento análisis del modo en que manipulan los escritos de Lenin, las citas que extraen, destaca su tendencia a la mistificación, su voluntad de usar las citas de Lenin en el espíritu de la política y línea oportunista del partido revisionista soviético. Si a menudo citan a Lenin, es solo por la forma, para convencer al lector de que ellos supuestamente se basan en sus escritos. Estos autores mutilan las citas a su modo y las separan de su verdadero contexto, con el fin de desnaturalizar así las ideas de Lenin en su conjunto y manipularas para fines determinados para que el lector no saque las conclusiones lógicas que impone de hecho la lectura de los escritos de Lenin.

Uno de los dirigentes de la actual camarilla brezhneviana, Borís Ponomariov, miembro suplente del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, nos ofrece un ejemplo típico y significativo de la falsificación desvergonzada de Lenin cuando afirma:

«La Komintern no sólo reagrupó a las mejores fuerzas internacionalistas del movimiento obrero, sino que desde los primeros días de su existencia, a iniciativa de Lenin, trabajó para coordinar la acción de las corrientes comunistas y socialdemócratas del movimiento obrero». (Borís Ponomariov; Apropósito del 60º aniversario de la fundación de la Komintern; Publicado en la revista «Comunista», Nº5, 1979)

Conocemos públicamente la actitud intransigente y consciente de principios de Lenin con respecto a la socialdemocracia –centenas de citas podrían extraerse y exponerse de sus obras para demostrar tal afirmación–, y su tesis según la cual sin trazarse una línea de demarcación entre los verdaderos comunistas y los socialdemócratas, entre el comunismo y el socialdemocratismo como corrientes políticas e ideológicas, no se puede tratar de hablar de creación un movimiento comunista consecuente, ni de la creación de partidos comunistas de los diversos países ni de la Komintern como centro dirigente del movimiento comunista internacional.

Cuando después de la Primera Guerra Mundial, los oportunistas socialchovinistas reanimaron la II Internacional en la Conferencia de Berna de febrero de 1919, Lenin se expresó en estos términos:

«La Internacional de «Berna» es de hecho, por su verdadero papel histórico y político, independientemente de la buena voluntad y de los deseos inocentes de unos u otros de sus miembros, una organización de agentes del imperialismo internacional que actúan en el seno del movimiento obrero y hacen penetrar en él la influencia burguesa, la mentira burguesa y la depravación burguesa». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Las tareas de la Komintern; Publicado en la revista «Komintern», Nº4, agosto de 1919)

En cuanto al Iº Congreso de la Komintern de 1919, que la veía nacer, definía así su actitud hacia la socialdemocracia europea en tanto que corriente y partidos políticos:

«A pesar de la labor más dura llevada a cabo hasta aquí por los comunistas contra los partidos de la socialdemocracia europea, la inmensa mayoría de los obreros todavía no se han dado cuenta del peligro que representan estos traidores para el proletariado internacional. Abrirles los ojos a los obreros para que se den cuenta de la labor de Judas de estos socialchovinistas y aniquilar a través de una potente acción armada a estos partidos contrarrevolucionarios, es una de las tareas más importantes de la revolución mundial». (Komunistitcheskii Internationall v dokumentah (1919-1932), 1933)

Esta es la verdad, y a pesar de los esfuerzos de los revisionistas soviéticos de manipularla, no se puede ocultar o hacerla olvidar, porque sabemos bien la actitud firme de lucha de principios dirigida por Lenin contra los socialdemócratas y el socialdemocratismo.

Este género de especulaciones utilizadas a gran escala por la actual historiografía revisionista soviética constituye una de las manifestaciones más típicas de la demagogia revisionista y al mismo tiempo uno de los medios más refinados de los que se sirve para aprovechar el nombre y la autoridad de Lenin». (Shyqri BallvoraLa importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

miércoles, 4 de febrero de 2015

La importancia histórica de la Komintern; Shyqri Ballvora,1984

[Enlaces de DESCARGA y LECTURA del texto en PDF al final del documento]

«La Komintern quedará siempre como una estrella inextinguible por la colosal contribución que aportó a la lucha por la causa de la clase obrera, por la gran experiencia revolucionaria que acumulo de la cual los partidos marxista-leninistas extrajeron enseñanzas muy valiosas para reforzar las filas del movimiento comunista internacional en la lucha contra el revisionismo y las posturas dogmáticas y sectarias, por estrechar también los lazos con las amplias masas obreras y las masas trabajadoras del campo y la ciudad, por preparar el ejército político necesario para derribar el sistema capitalista a través de la revolución proletaria y la instauración de la dictadura del proletariado». (Shyqri Ballvora; La importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

El presente documento escrito por Shyqri Ballvora en los 80, si analizamos el contexto y la forma de expresarse del autor, tenía por objetivo hacer una estoica defensa del legado de la Komintern de cara al público albanés y mundial. La historia de la Komintern como supondrá el lector, es excesivamente amplia para tocarla en las pocas páginas del documento. Por ello el autor se limitó, creemos que acertadamente, a refutar las teorías burguesas-revisionistas más importantes sobre la Komintern, las que más de moda estaban por entonces, algunas de las cuales han transcendido hasta nuestros días y se han convertido, gracias a la historiografía revisionista, en teorías aceptadas comúnmente en la historiografía general, y en especial en las diversas ramas de ideología burguesa. El autor, a la vez que arroja luz sobre las mentiras vertidas sobre la teoría y práctica de la Komintern, indirectamente está mostrando al lector cual fue la verdadera postura y actuar de la Komintern en las diferencias cuestiones donde los revisionistas tienen queja, a veces se ve forzado a citar a los propios documentos de la Komintern para corroborar su afirmación, en otras, le ayudaremos en las anotaciones. Con ello a diferencia de los análisis de la Komintern de los revisionistas, el análisis de Shyqri Ballvora tendrá su afirmación en cada tema concreto de la Komintern y su confirmación con la documentación de la propia Komintern.

Las teorías a refutar son:

1) Que los planteamientos y objetivos de la Komintern y sus partidos habrían sido «ilusiones revolucionarias del proletariado» de revolucionarios «utópicos e inexpertos». En realidad los objetivos de la komintern carecían de intenciones infantiles u utópicas, eran reales y a la vista de todos en la Revolución de Octubre de 1917.

2) Que la Komintern obligó a los demás partidos a aceptar «recetas universales para todos los partidos por igual, sin tener en cuenta las condiciones de cada país». Lo cierto era que los lineamientos planteados por la Komintern como asistencia a los diversos partidos, siempre estaban bajo estrictos marcos del conocimiento real y posible del país y sus condiciones.

3) Que la Komintern habría sido «un órgano internacional en manos y a favor de los deseos del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, o simplemente de Iósif Stalin y sus designios, actuando sus partidos como agencias de ellos». Al contrario de esta afirmación, la Komintern era un órgano plenamente democrático, y no coercitivo, y el partido soviético y Stalin siempre se expresaron y demostraron en la praxis no imponer jamás los intereses de la Unión Soviética por delante los intereses de terceros partidos.

4) Que «Iósif Stalin no habría tenido ningún papel relevante en el descubrimiento, exposición y crítica de diferentes corrientes antimarxistas en los partidos de la Komintern, que su papel ha sido exagerado por la propaganda influida bajo el culto a la personalidad». Una afirmación pueril donde las haya, pues las propias obras de Iósif Stalin destacan su lucha contra todo tipo de desviaciones derechista como la del alemán Heinrich Brandler o Maria Koszutska, o desviaciones de tipo izquierdista como las de Grigori Zinóviev o Lev Trotski.

5) Que existiría un «periodo bueno de la Komintern bajo Lenin» y otro «periodo sectario y dogmático tras la muerte del mismo». Cuando no existe tales periodos. O la variante de que el «periodo sectario concluiría en el VIIº Congreso de la Komintern de 1935». Afirmación también falsa, lo cierto es que todos los congresos de la Komintern han esgrimido tesis acordes a su época de forma correcta, sin caer en derechismo o izquierdismo reseñable, muestra de ello es que partidos bajo la misma línea de la Komintern han cometido grandes errores y otros no han cometido tales errores y han logrado grandes éxitos y avances.

6) Que «la Komintern desde sus inicios habría nacido aupada por Lenin para colaborar con la socialdemocracia». Cuando en realidad la Komintern nace como contraposición al reformismo de la II Internacional, y se funda precisamente para exponer a tales partidos y dirigentes traidores.

7) Que «del Vº Congreso de la Komintern de 1924 al VIº Congreso de la Komintern de 1928 la línea de la Komintern se habría caracterizado por un excesivo sectarismo y dogmatismo». Cuando dichos congresos, informes y resoluciones son precisos totalmente con la historia de la Komintern, y sus principios iban en completa consonancia con las tareas de la época de cada partido. También la teoría de que «el VIIº Congreso de la Komintern de 1935 abriría paso incluso a teorías que plantearan como estrategia permanente la colaboración con la socialdemocracia y su práctica reformista, que presentaba el germen del tránsito pacífico parlamentario al socialismo». En realidad ese congreso dejaba claro para los comunistas la lucha ideológica contra el socialdemocratismo incluso en caso de tener que colaborar con sus partidos para cualquier acción común con sus militantes, y recalcaba la necesidad de la toma de poder mediante la revolución violenta y el establecimiento de la dictadura del proletariado para llegar al socialismo.

8) Que «las tácticas de frente, incluyendo las del frente único del proletariado» eran una mera «confraternización con los líderes de otros partidos, que llevaban hacia la rehabilitación de sus ideologías» –fuera socialdemócrata, revisionista, anarquista, sindicalista, etcétera– o que las equiparaban al mismo nivel que el marxismo-leninismo. Cuando dichas tácticas de frente al ser usadas de modo defensivo u ofensivo, siempre primaba la colaboración y unidad de acción desde abajo, desde la militancia de base de esos partidos, e incluía siempre como requisito indispensable la exposición del reformismo, anarquismo, o la corriente que fuera, para persuadir a los obreros y a las masas populares en las luchas diarias unificadas entre militantes marxista-leninistas y militantes de tales partidos o sin partido, lo errada, vacilante e inconsistente de la política que hasta ahora habían seguido, viendo estos, a su revolucionarización que el partido comunista bajo su ideología y línea marxista-leninista era el único que podía resolver sus problemas y representar sus intereses.

¿Será casualidad que para denigrar a la Komintern y a Iósif Stalin hagan piña revisionistas soviéticos, chinos, yugoslavos, eurocomunistas, etc.? ¿Es igualmente casualidad que usen los mismos «argumentos» que la emplearían la socialdemocracia o Trotski?

Para los marxista-leninistas de hoy en día, es un honor poder estudiar la experiencia de la Komintern con los medios que hoy disponemos. Para nosotros la Komintern de Lenin, Stalin, Dimitrov, y otros, y su historia debe de ser estudiada por todo marxista-leninista por su gran aportación al movimiento comunista internacional.

Respecto a los posibles errores de la Komintern, hay que tener en cuenta como expresa Enver Hoxha la más que posible influencia que verdaderos enemigos del proletariado pudieron ejercer en la deformación de la línea y las directivas de la Komintern, en ella o de cara a los partidos, al ser ellos mismos miembros temporales en ella y en sus partidos respectivos, como fue el caso de Grigori Zinóviev, Heinrich Blücher, Nikolái Bujarin, Heinrich Brandler, Bella Kun, etc. elementos denunciados por la Komintern por su actividad abiertamente contrarrevolucionaria. Además, se ha de tomar en cuenta las condiciones en que se fundaron los partidos y las difíciles condiciones de lucha en que se desarrollaron en sus respectivos países, o sobre la inexperiencia de los dirigentes de los partidos comunistas y la confusión de los consejos de la Komintern sobre las etapas, las estrategias y tácticas, y muchas veces el no entendimiento de que unas fórmulas eran válidas para un momento y en otro momento habían dejado de tener sentido:

«Hay personas que no dejan de decir que la Komintern cometió errores. No podemos excluir que se pueden haber cometido errores, pero de ninguna manera sus errores consistían en una violación de los principios básicos. Por otra parte, tengo que decir que incluso los errores que se identificaron ocurrieron porque eran el resultado de un deliberado sabotaje de los elementos desviacionistas que habían logrado infiltrarse en el movimiento comunista mundial, o, en algunos casos, resultado de la labor de revolucionarios inexpertos. A veces, la Komintern estaba recibiendo información falsa o inexacta y en consecuencia, no estaba informada, a veces esto la llevó a tomar decisiones erróneas. No se debería perder el punto de vista de las duras condiciones del terror burgués-fascista en que los partidos comunistas y sus secciones de la Komintern ejercían su oficio. Los que actualmente critican a la Komintern no entienden que los partidos comunistas de la época tenían que encontrar y crear alianzas con los elementos progresistas, quienes a veces cambiaban en sus posiciones. Por ello es que las directrices de la Komintern fueron útiles para las acciones y circunstancias dadas en un momento, mientras que más tarde, en un nuevo ambiente, perdían su valor anterior». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1976)

En relación a los errores concernientes a la acción de revolucionarios inexpertos o de enemigos de la clase obrera que operaron en la Komintern y los trastornos que causaron en ella, tenemos algunas dudas que resolver sobre ciertas posturas o tácticas de la Komintern para nosotros incomprensibles. Uno de ellos sería el caso de la permisión y promoción desde la Komintern de la línea política de Ernst Thälmann y del Partido Comunista Alemán con grandes rasgos izquierdistas-sectarios, línea que precisamente se corrigiera con ayuda de la Komintern, Thälmann, una figura que en lo sucesivo a su arresto por los nazis, se recordaría en los documentos de la Komintern más como figura mitificada del antifascismo pero que sin cambio en menor medida, o en ninguna, se explicó a los cuadros alemanes y mundiales los conocidos errores sobre las tácticas antifascistas que él albergaba –como que no hay diferencia entre la democracia burguesa y abierta dictadura terrorista del fascismo o usar excesivamente el calificativo de fascistas a elementos no comunistas que tampoco eran fascistas–; e incluso cuando abiertamente se criticaban sus pensamientos se hacía con una extremada suavidad para no dañar su imagen, su mito, afortunadamente otros desviacionistas no tuvieron tanta suerte; en cualquier caso esta actitud no tiene cabida entre comunistas. Del mismo modo, no logramos comprender por qué la Komintern con su experiencia indiscutible y su aportación innegable a la lucha contra los desviacionistas, permitió inexplicablemente que Otto Kusinnen, que en todos los periodos de su vida cambio mil veces de posición sobre las estratégicas y tácticas de la Komintern, alineándose en las propias peleas contra los desviacionistas ora con ellos, ora contra ellos, pudiera escapar a rendir cuentas como traidor de la clase obrera. Este son temas que nos tocará estudiar en profundidad antes de concluir cualquier veredicto. Ahora, tampoco hemos caído ni caeremos en el absurdo de considerar que todo individuo conocido como revisionista a partir de la ola revisionista de 1953 lo era automáticamente en años de la Komintern, y que automáticamente convierte a la Komintern en un nido de revisionistas, y a su línea histórica de cada congreso en revisionista: la línea de la Komintern siempre fue correcta de acorde a la época que se vivían cada congreso, fue la distorsión o no comprensión de individuos o partidos la causante de las malas estrategias o tácticas en el movimiento comunista internacional; tema que abordaremos en futuros documentos.

Shyqri Ballvora como se verá en el documento, se esforzó mucho en leer y recopilar todo tipo de libros, artículos, discursos, de los dirigentes e ideólogos revisionistas que tenían queja sobre la Komintern, pese a ello y como era normal para la época, se notan las limitaciones a la hora de acceder a cierta información y complementar algunos detalles, razón por la que como siempre nos hemos permitidos hacer algunas anotaciones, algunas extensas, para que el lector no pierda detalle sobre cada tema abordado, con el propósito de que no quede duda alguna al respecto de las afirmaciones del albanes.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos en el Blog de Shyqri Ballvora AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por «Bitácora (M-L)» en el apartado BIBLIOTECA.