«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 5 de mayo de 2017

Las propuestas políticas de Bandera Roja en 2016; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Recientemente, en el Pleno del Comité Central de noviembre de 2016, la fracción de Gabriel Puerta Aponte que dirige los restos de Bandera Roja dispuesto un discurso programático que vuelven a evidenciar su rancio ultraoportunismo, un pensamiento reaccionario que se muestra abiertamente:

1) Sobre la articulación de fuerzas para una nueva democracia:

«La articulación de fuerzas ha de establecerse no sólo en cuanto a las luchas inmediatas, a las circunstancias políticas y a la salida revolucionaria, sino, además, en relación con un programa alternativo, es así que el Programa de Reconstrucción Nacional (PRN) es un instrumento que cobra importancia por los elementos estructurales que contiene y sobre su base es factible lograr y establecer alianzas con amplios y diversos sectores de la sociedad venezolana. Se trata, entonces, del acoplamiento y enlace de las luchas en todos los terrenos, de establecer coordinaciones y unificar a sectores de los de arriba, comprometidos con una idea nacional, así como a los sectores populares en torno a un programa mínimo, que apunta hacia una nueva democracia y nuevas políticas económicas y sociales». (Bandera Roja; Reunión plenaria del Comité Central, 12 y 13 de noviembre de 2016)

2) Los sectores clasistas a los que Bandera Roja hace alusión y que dan pie a unirse al programa y la alianza serían los siguientes:

«El programa permite la vinculación, en todos los regionales e instancias organizativas del partido, con gremios de trabajadores, así como con los frentes sociales, sectores empresariales y organizaciones políticas. La pertinencia del programa permite articular tanto a sectores pequeño-burgueses, como intelectuales, a representantes de la burguesía y a la clase obrera, en torno a sus elementos programáticos. Se trata de unir diversos sectores sociales para alcanzar un objetivo, el cual se condensa en la propuesta de una nueva democracia, así como aprovechar las reagrupaciones en torno a objetivos específicos. El programa comprende la construcción de un poder alternativo, el eje de una nueva democracia fundamentada en el desarrollo de un movimiento asambleístico como poder de base, es decir, la promoción de asambleas como espacio de dirección política, de decisiones y ejecución. En consecuencia, es fundamental que en las asambleas populares se debatan, junto a los elementos de la plataforma de luchas, los temas que recoge el programa y sus determinaciones; las condiciones para una revolución industrial, exaltando la preponderancia de la producción nacional en términos de empleo, de satisfacción del mercado interno, de la reducción de las importaciones a su mínima expresión, de la configuración de una burguesía nacional, con condiciones para una nueva política económica, bancaria e impositiva». (Bandera Roja; Reunión plenaria del Comité Central, 12 y 13 de noviembre de 2016)

Es decir, entre todo este batiburrillo de buenas intenciones destacan: la unión entre empresarios y trabajadores, vuelta a la demagogia sobre el uso de las asambleas como un «cambio positivo» a más democracia y la propuesta de una mayor extensión económica de la burguesía nacional «para bien del país».

3) ¿Se descarta a los partidos de la MUD de esta alianza? No:

«En cuanto a la unidad, la MUD y las alianzas con los diversos factores políticos, sociales y gremiales, la complejidad de la situación y las situaciones en pleno desarrollo exigen la flexibilización y el mantenimiento de los análisis centrados en los elementos concretos que al respecto se presenten». (Bandera Roja; Reunión plenaria del Comité Central, 12 y 13 de noviembre de 2016)

Es decir que la salida de la MUD en 2014 no ha servido para nada, ya que sigue albergando ilusiones de poder unirse a sus líderes y partidos.

4) ¿Y cuál es el famoso «Programa de Reconstrucción Nacional» que Bandera Roja nos ofrece?

¡Uno que precisamente fue creado en 2014 en consenso con el resto de partidos burgueses!:

«Gabriel Puerta Aponte dijo que se escogerán los delegados en asambleas para desarrollar el programa política al país. (…) El dirigente indicó que en la iniciativa participan hasta ahora, además de Bandera Roja, Voluntad Popular, Proyecto Venezuela, COPEI, otros partidos y dirigentes gremiales, sindicales, culturales, estudiantiles y académicos. Dijo que los delegados del congreso serán electos en asambleas de ciudadanos y que esperan presentar un proyecto político viable para salir de la crisis del país a partir de lo que definió como una mayoría calificada. Puerta Aponte aclaró que la iniciativa no es excluyente, no entorpece el debate que se ha planteado a lo interno de la Mesa de la Unidad Democrática, ni tampoco es contradictoria con quienes apoyan la propuesta de la Asamblea Constituyente. «La idea es que haya una amplísima participación, se busca unificar a la familia venezolana, restablecer la solidaridad, el respeto entre los ciudadanos. No será un congreso ideológico sino de reconstrucción nacional, un compromiso que integrará a los venezolanos. Debe rescatarse la soberanía, la dignidad de la nación y la democracia», indicó el secretario general de Bandera Roja». (Gabriel Puerta llama a organizar el Congreso Ciudadano por la Reconstrucción Nacional, 25 de agosto de 2014)

¿En qué se basa?:

a) De nuevo en «una nueva democracia» participativa:

«Una Nueva Democracia basada en la participación asambleística donde se respete su carácter vinculante como lo establece la Constitución. Establecer espacios donde se discutan los grandes problemas del país. La representación popular en órganos deliberativos populares deberá estar articulada con la realización de este espíritu democrático y genuinamente de participación». (Bandera Roja; Programa de Reconstrucción Nacional, 2014)

¿Significa esto que Bandera Roja y el resto de partidos de la MUD se hayan vuelto unos bolcheviques y hablen de «soviets»? Para nada. Como se puede ver aquí o en el documento: «Lineamientos del Programa de Gobierno de Unidad Nacional de la MUD» de 2013 donde se apela a «fortalecer la participación de los mecanismos de gobernanza multilateral –organizaciones, cumbres, comisiones, consejos asambleas–». Bandera Roja clama, como los partidos de derecha, por la búsqueda de una «nueva democracia» de participación «asambleística» y reivindica el derecho a aplicarlo como se sanciona en la actual Constitución Venezolana de 1999 impulsada por Chávez. ¿Por qué? Porque estas asambleas no cumplen las funciones de soviets como lo comprendemos los marxista-leninistas, ni forman parte de un sistema soviético definido como los órganos de poder del pueblo, estas asambleas son una mera formalidad de órganos descentralizados y desligados del poder real cuando no meramente consultivos que la democracia burguesa impulsa para inocular en la mente colectiva de los trabajadores que «se está ampliando la participación y la democracia». Si miramos la Constitución de Venezuela y las propuestas de la oposición antichavista, ambos siguen apostando por la separación de poderes y toman el parlamento burgués como eje referente de las máximas decisiones políticas.  También se pretende que conforme a esto haya «justicia e igualdad», una «nueva democracia» que «respete las libertades» y «los derechos humanos» –véase las consignas clásicas de los partidos burgueses actuales–. Veamos la farsa de todo esto:

«En la sociedad de clases como es evidente, no existe la llamada «democracia para todos», y la democracia burguesa no es una excepción, pues la clase dominante burguesa domina todos los ámbitos: políticos, la económicos, culturales, y todo lo que les atañe. De esto se deriva que en especial el parlamento burgués es una herramienta diseñada para tener a salvo el poder político de la burguesía, para que las masas trabajadoras no tengan poder de decisión, igual función cumple la separación del poder legislativo y ejecutivo, y que además, en su conjunto, operan para que el sistema legislativo burgués proteja a los partidos burgueses frente a los partidos de las masas trabajadoras –como se ve reflejado en las leyes de financiación de partidos, leyes electorales, derecho de reunión, leyes sobre la libertad de expresión, sobre la durabilidad y revocación de cargos y demás–.(...) [El] nuevo poder popular en base a los soviets que rompen con el parlamentarismo burgués, y unen el poder legislativo y ejecutivo, y cambiando las circunscripciones electorales territoriales por entidades de producción, dando así la oportunidad a las masas trabajadoras de ejercer su propio poder, y permite la revocabilidad de cargos en todo momento a diferencia del burocratismo del parlamentarismo burgués». (Equipo de Bitácora (M-L); Introducción a la obra de Lenin: «Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado», de 1919, 21 de marzo de 2016)

Si el proletariado y las masas trabajadoras venezolanas siguen las promesas de Bandera Roja de «búsqueda» de democracia, libertad,  justicia; se encontrarán que tal búsqueda les sería tan exitosa, ilusoria y perjudicial como la de «El Dorado».

El de Bandera Roja, es un concepto de «democracia» visto mil veces entre los oportunistas; y expone su carácter ideológico:

«Que el Estado es el órgano de dominación de una determinada clase, la cual no puede conciliarse con su antípoda –con la clase contrapuesta a ella–, es algo que esta democracia pequeño burguesa no podrá jamás comprender. La actitud ante el Estado es uno de los síntomas más patentes de que nuestros socialrevolucionarios y mencheviques no son en manera alguna socialistas –lo que nosotros, los bolcheviques, siempre hemos demostrado–, sino demócratas pequeño burgueses con una fraseología casi socialista». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El Estado y la Revolución, 1917)

Lenin fustigó de igual forma a los que renegaban de la dictadura del proletariado y la democracia proletaria como ahora hacen los renegados «socialistas del siglo XXI» o los propios miembros de Bandera Roja:

«La defensa que hoy hacen de la democracia burguesa, encubriéndose con sus discursos sobre la «democracia en general», y los alaridos y voces que hoy lanzan contra la dictadura del proletariado, encubriéndose con sus gritos sobre la «dictadura en general», son una traición descarada al socialismo, el paso efectivo al lado de la burguesía, la negación del derecho del proletariado a su revolución, a la revolución proletaria, la defensa del reformismo burgués. (...) Lo principal entre lo que no comprenden los socialistas –y de aquí su miopía teórica, su cautiverio en poder de los prejuicios burgueses y su traición política al proletariado– es que en la sociedad capitalista, cuando la lucha de clases inherente a ella experimenta una agudización más o menos seria, no puede haber nada intermedio, nada que no sea la dictadura de la burguesía o la dictadura del proletariado. Todo sueño en una tercera solución es un reaccionario gimoteo de pequeño burgués. Así lo evidencian tanto la experiencia de más de cien años de desarrollo de la democracia burguesa y del movimiento obrero en todos los países adelantados como, particularmente, la experiencia del último lustro». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado, 1919)

Es normal y repetitivo entre los oportunistas hablar de un camino intermedio, un Estado intermedio, una famosa «tercera vía» a medio camino de la dictadura de la burguesía y dictadura del proletariado. Así que nosotros marxistas-leninistas tenemos que tener claro que no existen terceras vías, del mismo modo de que todo aquello que no ese socialismo, apegados a sus principios y axiomas, es capitalismo.

b) En cuanto al «respeto de las libertades»:

«Una nueva democracia que respete las libertades; donde el derecho a la movilización y la protesta encuentre como respuesta la atención de sus motivos y no la represión y la amenaza. Una nueva democracia que garantice la realización de los derechos humanos de todos los ciudadanos sin distingo de ningún tipo. Donde los poderes públicos hagan valer sus competencias y su autonomía e independencia inspiradas en las ideas de justicia e igualdad». (Bandera Roja; Programa de Reconstrucción Nacional, 2014)

Sobre esto ya hemos expuesto muchas veces que:

«La burguesía y, junto a ella, los revisionistas modernos, hablan y hacen cálculos sobre las llamadas «libertades democráticas». En efecto, en cada Estado burgués denominado democrático, existen algunas «libertades democráticas» relativas. Decimos relativas, porque no rebasan jamás el límite de la concepción burguesa de la «libertad» y de la «democracia», porque llegan precisamente hasta el punto de no perjudicar los intereses vitales de la burguesía en el poder. Naturalmente, la clase obrera y los hombres progresistas aprovechan estas condiciones para organizarse, para difundir sus concepciones y su ideología, y preparar el derrocamiento de las clases explotadoras y la toma del poder. (...) Pero, también en las condiciones de las «libertades democráticas», se desarrolla una aguda lucha de clases, una lucha a vida o muerte, entre la revolución y la reacción, entre el proletariado y la burguesía. Si el proletariado y su partido se esfuerzan por consolidar sus posiciones, por su parte, la reacción y la burguesía no duermen. Por el contrario, valiéndose del aparato estatal burgués, de la policía y las fuerzas armadas, practicando la corrupción y la subversión, alimentando el oportunismo y las ilusiones reformistas y pacifistas en el seno de la clase obrera, etc., se preparan seriamente para consolidar sus posiciones y desbaratar a las fuerzas revolucionarias. (…) Cuando la burguesía y la reacción constatan que su poder está amenazado por la fuerza y el prestigio crecientes del partido comunista y del movimiento revolucionario de las masas, juegan su última carta: ponen en acción a las fuerzas armadas, organizan pogromos para aplastar y liquidar al movimiento revolucionario y a los partidos comunistas, como sucedió en Irán e Irak, y, recientemente, con los trágicos acontecimientos de Indonesia. En tales casos la reacción y la burguesía de un país dado han aprovechado directamente también la ayuda de la reacción mundial, incluso el apoyo de sus fuerzas armadas como ha ocurrido en la República Dominicana y otros lugares». (Enver Hoxha; El golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que extraen de el los comunistas, 11 de mayo de 1966)

Ha de entenderse estos axiomas sobre las llamadas «libertades» y «derechos» en una democracia burguesa, ponemos esto a vista a propósito para que el lector se familiarice con estos principios marxista-leninistas y los tenga presente en sus actividades, pero no guardamos esperanza en que los líderes de Bandera Roja rectifiquen, sabemos que a ellos estos principios les son indiferentes, ya hace décadas que nadan en la charca del revisionismo de tipo reformista y no van a salir de ella.

c) Una vez más la economía mixta:

«Una Nueva Economía para el desarrollo, cuyo sustento será un plan de desarrollo industrial y agrícola diversificado que siente las bases para alcanzar una revolución industrial como vía a la autonomía y soberanía nacional, productiva y agroalimentaria. Una economía productiva que, respetando las distintas formas de propiedad, brinde las mejores condiciones para la producción, buscando armonizar la producción en el campo y la industria. (...) La inversión pública y privada y el ahorro social en manos de la banca se dirigirán a la financiación de este proyecto a tasas de interés bajas». (Bandera Roja; Programa de Reconstrucción Nacional, 2014)

Marx y Engels, ya esgrimieron que la propiedad privada es la máxima representación de la explotación de la clase obrera y la base medular del capitalismo, por lo que se hace necesario acabar con toda ella para la construcción económica socialista:

«La propiedad privada actual, la propiedad burguesa, es la última y más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros. En este sentido los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada». (Karl Marx y Friedrich Engels; Manifiesto del Partido Comunista, 1848)

Puntualizar que todos los revisionismos han mantenido vigente la propiedad privada y la apropiación de la plusvalía, ya fuera en su forma tradicional de la abierta propiedad privada de un individuo o varios, mediante el capitalismo de Estado del sector estatal, o en formas cooperativas de propiedad.

La rama del revisionista moderno, el eurocomunismo y sus sucesores, también promocionan la economía mixta y especulan con la construcción del socialismo bajo este aspecto:

«La sociedad del «socialismo democrático», que predican ahora los eurocomunistas, es la sociedad burguesa actual que existe en sus países. A esta sociedad buscan darle sólo algunos retoques de modo que la vieja burguesía europea al borde de la tumba, torne el aspecto de una moza lozana y llena de vitalidad. Según los eurocomunistas, bastan algunos retoques, basta conservar el sector capitalista del Estado al lado del privado, crear algún consejo obrero consultivo anejo a las direcciones empresariales, permitir que los bonzos sindicalistas reclamen justicia e igualdad en las plazas, dejar que los revisionistas ocupen algún sillón en el gobierno y el socialismo viene por sí solo». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

d) ¿Y por último cuál es el objetivo de Bandera Roja con este «nuevo» sistema político-económico? Una «nueva ética»:

«Nueva ética nacional. Este proyecto será factible con la participación de la gente y con un liderazgo que sea fiel a la ética según la cual los intereses populares y nacionales deben colocarse como norte de actuación de cada venezolano. Una ética que en ningún caso obsta para elevar la eficacia gubernamental y la eficiencia basada en el servicio público y el bien común. Que, combatiendo la corrupción hasta extirparla, haga eficaz la inversión pública para satisfacer las demandas sociales y eleve la producción nacional». (Bandera Roja; Programa de Reconstrucción Nacional, 2014)

Primero hay que decir, como ya se ha expresado anteriormente, la ética, como parte de la superestructura no parte de la nada como se plantea aquí, parte de las condiciones materiales existentes, ergo si en Venezuela los señores de Bandera Roja plantean mantener un sistema político democrático-burgués apoyándose en la actual Constitución y mantener bajo la economía mixta las leyes de producción capitalistas, la cultura venezolana, y de ella la ética promovida, no puede ser sino una «ética burguesa» que no acaba sino que trabaja para perpetuar vicios como la corrupción –que no es sino una manifestación del pensar y la forma de vida de las clases dominantes para perpetuar su poder político-económico–:

«En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona en general el proceso social, político y espiritual de la vida. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es el que determina su conciencia». (Karl Marx; Contribución a la crítica de la Economía Política, 1859)

Segundo, Bandera Roja ha pasado del eslogan de la «generación de una nueva cultura ciudadana» al de una «nueva ética nacional», basada en promover el «dar todo por la patria», no derrochar, no robar en los cargos públicos, etc. ¿Esta es la «revolución cultural» que los miembros de Bandera Roja piensan llevar a cabo? ¿O esta es una reivindicación ética falaz que puede ser promovida por cualquier revisionista y hasta por la burguesía en general?:

«Para que se realice la transformación de la vida política y social en interés de los trabajadores, ésta debe estar inspirada por la única ideología revolucionaria, el marxismo-leninismo. De lo contrario, la transformación no podrá ser revolucionaria y degenerará inevitablemente en reformas democrático-burguesas incompletas, convencionales. Tal transformación engaña a las masas trabajadoras con lemas socialistas y despierta en ellas esperanzas que buscan desilusionarlas, mientras que en realidad refuerza la posición de las clases explotadoras y prepara el terreno para el desarrollo capitalista. Actualmente la burguesía de los países subdesarrollados da la bienvenida a esta clase de transformación, sin sentir ningún peligro especial e inmediato para sus intereses de clase. (...) Esta es una verdadera paradoja que sólo puede ser aceptada por la lógica de los renegados del marxismo-leninismo, que, a través de su traición, dan una «chapa espiritual» a la opresión burguesa-terrateniente y a la explotación en los países subdesarrollados». (Hekuran Mara; Posibilidades de construir el socialismo sin pasar por la etapa del capitalismo desarrollado, 1973)

5) Sobre la táctica de alianzas y unidad de Bandera Roja con otras fuerzas traemos esta reciente declaración que hiela la sangre a cualquiera, donde declaran abiertamente su intención de aliarse a toda corriente ideológica dispuesta a unirse a ellos –inclusive fascistas–, y que advierten que no criticaran la ideología que porten por muy reaccionaria que sea en aras de conservar la unidad con ellos:

«Una nueva unidad debe tomar en cuenta esta realidad y heterogeneidad, esta caracterización política de la sociedad venezolana. Los que queremos salir de este desastre somos mucha gente: socialdemócratas, socialcristianos, derechistas, izquierdistas, socialistas, comunistas, capitalistas, de todas las creencias religiosas, inclusive hasta gente de pensamiento fascista. El quid de una estrategia y una táctica victoriosas está en unir a esta diversidad. (...) No se puede  invitar a alguien a sumarse a una lucha o a una nueva alternativa opositora pero al mismo tiempo estigmatizarlo por su manera de pensar, es una contradicción de marca mayor, sería combatir el sectarismo que se critica a los cogollos con más sectarismo y esto en política no se debe cometer. Cualquiera nueva alternativa debe sumar a los partidos minoritarios que están dentro y fuera de la MUD. (...) No podemos distraernos en atacar a determinadas ideologías, a atacar a la MUD como una instancia unitaria y a los partidos genéricamente. Lo que hay que cuestionar y criticar es la política errónea de alguna de esas organizaciones, a la política sectaria y excluyente del cogollo que la dirige, de su falta de estrategia y tácticas claras para enfrentar la dictadura. Debemos sumar y multiplicar. Nuestra principal energía debemos enfilarla contra el régimen. En la nueva alternativa opositora debe caber todo el mundo que quiera derrotar la dictadura, hay que demostrar en los hechos que creemos en la unidad superior». (Pedro García; Sun Tzu o el arte de unir para derrotar la dictadura, 23 de diciembre de 2016)

¡Bandera Roja, en unidad con los socialdemócratas, los socialcristianos, e incluso con los fascistas por la «revolución»? ¿Cuál es la clave de ello? ¡No criticando sus ideologías y la «unidad en la diversidad»! ¿Habían leído algo tan traicionero a la lucha de clases últimamente? Nosotros desde luego no. Luego los militantes de Bandera Roja se quejan de que su partido es acusado de ser el pelele del imperialismo o de las bandas de fascistas. ¿Y es que quién va a pensar lo contrario considerando con quienes se alía?

Primero. La táctica de «no podemos distraernos en atacar a determinadas ideologías» constituye uno de las más flagrantes violaciones de los principios del marxismo-leninismo en cuanto a alianzas:

«Las acciones conjuntas con los partidos y las organizaciones socialdemócratas no sólo no excluyen, sino que, por el contrario, hacen aún más necesaria la crítica seria y razonada del reformismo, del socialdemocratismo, como ideología y como práctica de la colaboración de clase, con la burguesía y la explicación paciente a los obreros socialdemócratas acerca de los principios del programa del comunismo». (Komintern; Resolución final emitida por el VIIº Congreso de la Komintern respecto al informe de Georgi Dimitrov, 20 de agosto de 1935)

Segundo. Según los principios marxista-leninistas la única manera de que las masas engañadas por la burguesía rompan el vínculo con sus respectivos partidos es criticando sin piedad a sus líderes:

«Sería ingenuo pensar que la realización de la unidad de acción del proletariado se puede conseguir tratando de ganar a los líderes reaccionarios por el camino de la persuasión, las exhortaciones o los exorcismos. La unidad del proletariado internacional no se puede lograr sin una lucha tenaz de todos sus partidarios contra los enemigos declarados o encubiertos de dicha unidad. A veces se escuchan en las filas de los socialdemócratas voces según las cuales los comunistas, con su crítica abierta y franca respecto de la conducta de los dirigentes de la II Internacional y de la Internacional de Ámsterdam, dificultan la creación de un frente único. ¿Pero acaso puede lograr la creación de un frente único si no se critica de la manera más decidida a quienes no escatiman sus esfuerzos por obstaculizarlo? ¿Qué clase de dirigentes del movimiento obrero seríamos, si no dijésemos abiertamente toda la verdad sobre una cuestión tan importante para toda la clase obrera? Quién pasa por alto u oculta los actos nocivos de los dirigentes reaccionarios en las filas del movimiento obrero, no ayudan a la causa de la unidad de la clase obrera. Quién renuncia –so pretexto de que ello redundaría en favor del frente único proletario– a la lucha contra sus enemigos y a la crítica contra el reformismo que subordina el movimiento obrero a los intereses de la burguesía, presta un mal servicio a la clase obrera». (Georgi Dimitrov; La unidad del proletariado internacional, imperativo supremo del momento actual, 1 de mayo de 1937) (Equipo de Bitácora (M-L)Bandera Roja y MVTC: Un repaso histórico a las posiciones ultraoportunistas de Bandera Roja, y una exégesis sobre la deserción del MVTC y su disolución en Bandera Roja, 1 de enero de 2017) 

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