«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 5 de mayo de 2017

Las increíbles excusas de algunos para defender el revisionismo de Bandera Roja; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«¿Cuáles han sido las excusas más difundidas entre los seguidores de Bandera Roja –incluyendo ahora a los miembros del MVTC– para defender sus posiciones revisionistas?:

1) Se dice que «no se puede criticar a Gabriel Puerta Aponte porque es un viejo revolucionario que lleva luchando desde los 70 y ha sido partícipe de luchas contra la burguesía y críticas al revisionismo». La existencia de una figura en un periodo más o menos glorioso de un partido no le exenta para nada de las pasadas ni de las presentes desviaciones políticas. Si siguiéramos esa máxima tan estúpida, no podríamos criticar a Jruschov por haber militado en el Partido Comunista de la Unión Soviética durante los años 30 y por haber criticado al trotskismo que él mismo luego revelaría, ni a Ramiz Alia por haber militado en el Partido del Trabajo de Albania de los 70 y haber criticado el titoismo que el mismo revelaría, a Joao Amazonas militando en el Partido Comunista Brasileño criticando al maoísmo en los 80 que el mismo tiempo después revelaría, o a Raúl Marco militando en el Partido Comunista de España (marxista-leninista) criticando el revisionismo cubano durante los 70 que el mismo luego apoyaría, y así un sucesivo etcétera de ejemplos. Así pues, aunque Gabriel Puerta Aponte haya sido autor o coautor de artículos, tesis, programas del partido que estaban dentro de los marcos del marxismo-leninismo –bien por convicción o por oportunismo– y más allá de sus méritos en el pasado en algunas posturas correctas del partido, eso no le exime de la responsabilidad de haberse desviado personalmente, y como Secretario General haber llevado al partido al desfiladero del revisionismo en las últimas décadas.

2) Otros defensores de la línea ultraoportunista de Bandera Roja, dan el beneplácito a sus alianzas pese al carácter de sus partidos bajo la excusa de que: «La grave crisis económica del país imponen en Venezuela la exigencia de un cambio de gobierno inmediato para que se dé satisfacción a las demandas de las clases trabajadoras». Ante la crisis la pregunta que debe hacerse es: ¿echar a Maduro para que entre en el gobierno quién, Bandera Roja? No, eso no es posible porque no tiene la más mínima influencia electoral ni tampoco en la MUD, ¿para en todo caso que Bandera Roja entre al gobierno en coalición con otros partidos de la MUD que hegemonizaran ese gobierno o para que simplemente Bandera Roja facilite un gobierno de la MUD que eche a Maduro? Vale. ¿Y es que acaso el chavismo o los partidos anteriores al chavismo herederos del puntofijismo han solucionado alguna vez los problemas de seguridad, desempleo, dependencia económica del exterior, rentismo petrolero, inflación? ¿No verdad? ¿Entonces qué sentido tiene haber dado apoyo a candidatos presidenciales como Cárdenas, Capriles y demás politicastros burgueses? ¿Qué sentido tiene seguir buscando una unidad a toda costa con estos partidos antiobreros conocidos por sus políticas antipopulares? Bandera Roja lejos de dar una salida revolucionaria a la crisis, y poner sus iniciativas y popularizarlas, se dedica a ir a la zaga de los acontecimientos, con proclamas reformistas, buscando alianzas con bloques burgueses, lo que le hace perder con ese cortoplacismo-oportunismo dosis agigantadas de credibilidad, hegemonía, independencia e influencia.

3) En la línea del V° Congreso de Bandera Roja (BR) de 2012 no hay una sola alusión a la cuestión de la dictadura del proletariado, ni explican cómo se va a materializar ese «nuevo poder» –desde luego no hay mención a un sistema soviético como tal–, lejos de eso, hay conceptos como «nueva democracia participativa», «economía mixta», cultura ciudadana» que denotan que su visión de las cosas está dentro de los límites de la democracia burguesa, el capitalismo y la cultura aburguesada. En los congresos anteriores Bandera Roja seguro que tenía la decencia de al menos teóricamente mencionar principios y fines marxista-leninistas, pero al menos ahora han pasado a negar u ocultar esos términos, medios y fines marxista-leninistas. Algunos de los defensores de Bandera Roja argumentan: «La línea del Vº Congreso no plantea todas nociones, medios o metas pertinentes porque es un programa mínimo». Primero, lo cierto es que para que el «programa mínimo» se realice y se pueda llegar al «programa máximo» debe haber una línea dialéctica que asegure esa conexión –como la solución revolucionaria, y no reformista de una etapa a otra en interés del proletariado, el aseguramiento de la hegemonía del proletariado en la etapa que sea, la independencia e iniciativa del partido del proletariado en las alianzas y frentes, la crítica de los jefes oportunistas en las alianzas, y otras cuestiones–; en cambio las propuestas del «programa mínimo» de Bandera Roja rechaza esa unión y les relega a ser el furgón de cola de una sección de la burguesía bajo la promesa de la extensión de los derechos y libertades de la democracia burguesa, la mayor eficiencia productiva de la economía mixta y una nueva cultura que en que el sello de clase no es diferente a la anterior. Segundo, por ser un «programa mínimo» tampoco se debería dejar de recordar y popularizar los fines del «programa máximo» para que se entienda porqué se lucha. Tercero, por último todo esto no excusa que la línea del congreso esté llena de nociones reformistas sin un análisis de clase, el marxista-leninista por ser un programa mínimo no habla como Bernstein, Kautsky, Browder o Carrillo, si habla de esa forma es porque su visión de las cosas es antimarxista. La realidad, duela a quién duela, es que Bandera Roja son como los eurocomunistas, poco a poco han ido renunciando no sólo a la práctica sino también a la teoría de la revolución.

4) Otros aluden al hecho ya mencionado durante el documento, de que «Bandera Roja es de los partidos políticos que siempre han evidenciado el fraude de Chávez y el socialismo del siglo XXI como falso socialismo e incluso fue expulsado de la CIPOML debido a dicha postura». Primero, que se critique al «socialismo del siglo XXI» no es sinónimo de ser un partido marxista-leninista, en Grecia Nueva Democracia o los revisionistas del KKE critican a SYRIZA, en España el Partido Popular o Ciudadanos critican a Podemos, eso no significa que estos partidos sean revolucionarios ni marxista-leninistas por criticar a las expresiones del «socialismo del siglo XXI». Es menester verificar si la propia crítica se realiza desde lineamientos marxista-leninistas, Bandera Roja en los primeros años si intentaba utilizar un lenguaje más relacionado con las nociones marxista-leninistas para explicar el fenómeno del chavismo aunque no acertaba a explicar por completo su fisonomía. Actualmente se ha alejado de toda posibilidad de explicar su carácter, de analizar sus características y de anticipar sus movimientos, y ni siquiera intenta mantener un lenguaje marxista, recurre a las descalificaciones del resto de grupos de la oposición neoliberal y a nociones burguesas para describir el chavismo: que hable del régimen como «dictadura» a secas, «dictadura madurista», «régimen totalitario», «régimen antidemocrático», de ahí que sean incapaces de trazar cualquier mínimo análisis serio y una estrategia coherente. Por otro lado, en el tema de la CIPOML ya ha quedado claro que Bandera Roja no tuvo contradicciones de principios marxista-leninistas y principios revisionistas, sino que fueron contradicciones de tipo interrevisionistas. Prueba de ello es que nunca denunció el silencio y abandono del legado de Enver Hoxha por dicho organismo en su fundación, tampoco denunció las evidentes muestras de formalismo a la hora de enunciar unos principios que en la praxis no se cumplían, o del liberalismo imperante que hacía a cada partido apoyar a diferentes ramas del revisionismo internacional»(Equipo de Bitácora (M-L)Bandera Roja y MVTC: Un repaso histórico a las posiciones ultraoportunistas de Bandera Roja, y una exégesis sobre la deserción del MVTC y su disolución en Bandera Roja, 1 de enero de 2017) 

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