«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 14 de julio de 2016

Acerca del los distintos tipos de guerras y la posición a adoptar por los marxista-leninistas


«Al igual que ocurre en relación con la cuestión de la violencia y la lucha armada, la burguesía en el poder y los oportunistas socialdemócratas, y otros, ocultan tras toda una serie de oscuras y confusas explicaciones y «razones», las verdaderas causas de las guerras y, sobre todo, los sórdidos intereses que las desencadenan. Nos referimos, claro está, a las guerras entre estados capitalistas, es decir, a las guerras imperialistas. Porque, al igual que hay distintas clases de violencia, hay también, por supuesto, distintas clases de guerras.

Desde el punto de vista del marxismo-leninismo y del materialismo histórico, para descubrir la naturaleza de una guerra y saber qué actitud adoptar hacia ella, es preciso analizar las causas reales que la desencadenan, cuáles son las clases causantes de ella y a quién interesa la misma. Para esclarecer estas cuestiones y, puesto que la guerra es la continuación de la política, es imprescindible analizar la política que precedió a la guerra y la política que condujo a la guerra. Si se trata de dos o más estados cuya política y sistema es imperialista, es decir, explotador y expansionista, entonces la guerra desencadenada por esa política es una guerra imperialista, es una guerra injusta, en la que no sólo nada tienen que ganar las masas populares, sino que además, los pueblos de una y otra parte, son víctimas de una horrible matanza y de indecibles sufrimientos en aras de los sórdidos intereses del imperialismo, que busca modificar la situación mundial existente en beneficio propio. Este tipo de guerras, y la demagogia patriotera en torno a ellas, por parte de la reacción y sus colaboradores, es preciso denunciarlas y condenarlas con la mayor energía.

Si, por el contrario, la guerra se desencadena como resultado de la lucha de clases, de liberación nacional o social de un pueblo, de un movimiento popular de masas, entonces se trata de una guerra justa, de una guerra de liberación nacional y social.

La actitud de los marxista-leninistas ante la guerra imperialista siempre ha sido la de aprovechar cualquier guerra imperialista en favor de la revolución y combatir toda actitud chovinista, conciliadora con la propia burguesía y denunciar cualquier apoyo a una guerra que significa la matanza de miles y miles de seres para defender los intereses de los explotadores y opresores bajo el pretexto de «defender la patria». (Elena Ódena; El marxismo, la lucha armada y la violencia revolucionaria y las guerras, 1979)

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