«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 3 de enero de 2016

Sobre la obligatoriedad de las normas para todos sus miembros del partido y la crítica y autocrítica


«La organización de base puede desempeñar plenamente su papel como órgano dirigente, cuando se llevan a cabo discusiones y confrontaciones, cuando pide cuentas del trabajo efectuado y los comunistas tienen el coraje de criticar sin reservas y temor a los que cometen errores, independientemente de los puestos que ocupen en el partido, el Estado, el ejército y otros lugares. Cualquier cuadro superior, desde los ministros, directores, comandantes o secretarios, deben explicar cuidadosamente sus actividades de comunista y cuadro.

No está permitido intrigar y tratar de conseguir sobre la organización de base el imponer sus opiniones, ni se permite limitar y reprimir las críticas de los comunistas en relación con el área de trabajo que dirige. En lo referente a la organización del partido no sirven jerarquía, ni los grados o títulos. Los principios y normas del partido son obligatorios y debe ser aplicada por todos los comunistas, de lo contrario el partido no puede ser defendido y fortalecido.

Cada organización del partido y cada cuadro comunista tienen el deber de convencerse profundamente de la importancia del uso del arma ideológica de la crítica y la autocrítica y utilizarla con valentía en defensa de la causa del partido. Realizar una autocrítica no significa solo admitir errores. Lo que es más importante es analizar dichos errores, poner al descubiertos con honestidad cuales son sus causas. El partido debe hacer que todos los comunistas sin excepción, sean hombres sin miedo, con coraje que deben descubrir y criticar sin vacilación sus propios errores y el de sus camaradas de clase. La constante práctica de una crítica y autocrítica justa y severa, hace que las enfermedades que amenazaban al partido no echen raíces, que las acciones del enemigo de clase no tengan éxito, y deriva en  que todo se moviliza para llevar a cabo mejor la ejecución de las resoluciones y directrices del partido, el rol de vanguardia de los comunistas se reafirma y la dirección del partido en general se refuerza». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976) 

1 comentario:

«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»