«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 16 de enero de 2016

Ernst Aust analizando el atavismo de la política pro imperialismo estadounidense de los revisionistas chinos

IVº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista, diciembre de 1978

«
En el pensamiento Mao Zedong tiene en la política exterior una mayor prevalencia la tendencia de que China busque crear una alianza con los Estados Unidos, Japón y Europa Occidental dirigida contra la Unión Soviética. En su búsqueda para actualizar China y convertirla lo antes posible en una superpotencia, los líderes chinos se basan principalmente en el imperialismo estadounidense, del que esperan una ayuda integral y cuantiosa, y una larga amistad. Su amistad se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial. Por encima de todo, Chou En-lai mantuvo unas relaciones con los Estados Unidos, con el General Stiwell, comandante en jefe de la zona de China y Birmania-India, con el coronel estadounidense Evans Carlons y muchos otros. El ejército de los Estados Unidos mantuvo durante mucho tiempo fuerzas disfrazadas como grupo de seguimiento en Yenán y su personal fue nombrado personalmente por el Presidente Roosevelt. (...)

En ese momento, Chou En-lai se convirtió en el por entonces mensajero con el cónsul estadounidense en Beijin, Edmund Cludd, con Washigton. Entre otras cosas, escribió Chou En-lai que [1]:

«Los radicales desean una alianza con la Unión Soviética (...) mientras los liberales califican la política internacional soviética de 
«demente». Chou cree que la URSS se esta arriesgando a una guerra que no se puede luchar con éxito y que unas buenas relaciones de trabajo China-Estados Unidos hubiesen tenido un efecto suavizante en la actitud del partido hacia los países occidentales. (...) Chou En-lai siente que los Estados Unidos deben ayudar a China porque: (1) China aún no es comunista y si las políticas de Mao Zedong se implementan correctamente, quizás no lo sea por un largo tiempo; (2) la china democrática puede servir en la esfera internacional como mediador entre las potencias occidentales y la URSS; (3) el caos en China bajo cualquier régimen sería una amenaza para la paz de Asía y el mundo». (Edmund Clubb; El Consul General en Pekín (Clubb) a la Secretaria de Estado, emitido el 1 de junio de 1949, recibido el 2 de junio de 1949)

Chou no recibió ninguna respuesta sobre esto.

Estas palabras revelan claramente cual ha sido la posición de los líderes chinos, especialmente de Chou En-lai y Mao Zedong sobre el internacionalismo proletario y la Unión Soviética de Lenin y Stalin. El hecho de que se llegara a una ruptura, a un distanciamiento temporal entre los Estados Unidos y Chinos, viene premeditado por el hecho de que Wasghinton se posicionó claramente detrás de Chiang Kai-shek, detrás de Taiwan, y la guerra de Corea amenazaban las propias fronteras de China. En ese momento, el movimiento comunista internacional vio en la República Popular de China a un país que aspiraba a construir el socialismo y en donde los imperialistas estadounidenses habían ocupado una parte de su tierra natal.

Pero las apariencias engañan. Ya desde 1955, se llevaron encuentros entre chinos y estadounidenses, en Ginebra, antes de las negociaciones de Ginebra y Varsovia [de 1970 - Anotación de Bitácora (M-L)]. Hubo unas 136 reuniones conjuntas en más de 9 años. Para Mao Zedong, el asunto de Taiwan era irrelevante. Él ya dijo en 1958 que al cuestión de Taiwan se resolverá en un día, podemos esperar diez, veinte o incluso cien años. En estas negociaciones entre China y los Estados Unidos y más tarde con la visita preparada entre Mao Zedong y Henry Kissinguer de 1972 –mientras los bombardeos estadounidenses masacraban al pueblo vietnamita– los crímenes de guerra de Nixon se saludaron con entusiasmo y calidez [2].

En cuanto a la cuestión sobre Taiwan, no se resolvió con el establecimiento inminente de relaciones sino-estadounidenses. Por el contrario, Pekín ya dejó saber que estaba dispuesto a dejar todo como estaba. Lo importante para él eran las buenas relaciones con el imperialismo estadounidense. Construir su frente antisoviético preparado desde Pekín, con todos los aliados reaccionarios del mundo: con los jeques del petróleo, los samurais japoneses, los generales nazis del ejército de Pinochet, el Shah, el Rey Juan Carlos, Suharto y Strauss. Al mismo tiempo que se presentaban como líderes de los países del tercer mundo. Lo absurdo es que los líderes chinos forjan su frente antisoviético, e invitan al proletariado y a los pueblos a unir fuerzas con sus opresores y explotadores a tal frente, y pretenden que este es un principio del marxismo-leninismo
». (Ernst AustInforme en el IVº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1978)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] En próximas entregas y documentos traeremos el mensaje completo de las conversaciones secretas entre 
Edmund Clubb y Chou En-lai de 1949 que demuestran la línea pro estadounidense de los revisionistas chinos ya desde ese entonces. Estos documentos solo fueron liberados por el gobierno estadounidense a partir de 1978, por ello es que los marxista-leninistas Enver Hoxha –como se ve citando tal mensaje en su obra: «El imperialismo y la revolución» de 1978– y el propio Ernst Aust solo pudieron leerlos y hacer referencia a ellos en sus análisis, a partir de aquel año.

[2] El documento que certifica que los revisionistas chinos establecieron una política détende en la denuncia de los crímenes estadounidenses e indirectamente un pacto de no agresión y alianza contra el socialimperialismo soviético es el 
«Comunicado de Shangái», un conjunto sino-estadounidense de 1972, documento que sería el pilar en la base de relaciones sino-estadounidenses hasta a día de hoy.

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