sábado, 16 de enero de 2016

Ernst Aust analizando el atavismo de la política pro imperialismo estadounidense de los revisionistas chinos

IVº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista, diciembre de 1978

«
En el pensamiento Mao Zedong tiene en la política exterior una mayor prevalencia la tendencia de que China busque crear una alianza con los Estados Unidos, Japón y Europa Occidental dirigida contra la Unión Soviética. En su búsqueda para actualizar China y convertirla lo antes posible en una superpotencia, los líderes chinos se basan principalmente en el imperialismo estadounidense, del que esperan una ayuda integral y cuantiosa, y una larga amistad. Su amistad se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial. Por encima de todo, Chou En-lai mantuvo unas relaciones con los Estados Unidos, con el General Stiwell, comandante en jefe de la zona de China y Birmania-India, con el coronel estadounidense Evans Carlons y muchos otros. El ejército de los Estados Unidos mantuvo durante mucho tiempo fuerzas disfrazadas como grupo de seguimiento en Yenán y su personal fue nombrado personalmente por el Presidente Roosevelt. (...)

En ese momento, Chou En-lai se convirtió en el por entonces mensajero con el cónsul estadounidense en Beijin, Edmund Cludd, con Washigton. Entre otras cosas, escribió Chou En-lai que [1]:

«Los radicales desean una alianza con la Unión Soviética (...) mientras los liberales califican la política internacional soviética de 
«demente». Chou cree que la URSS se está arriesgando a una guerra que no se puede luchar con éxito y que unas buenas relaciones de trabajo China-Estados Unidos hubiesen tenido un efecto suavizante en la actitud del partido hacia los países occidentales. (...) Chou En-lai siente que los Estados Unidos deben ayudar a China porque: (1) China aún no es comunista y si las políticas de Mao Zedong se implementan correctamente, quizás no lo sea por un largo tiempo; (2) la china democrática puede servir en la esfera internacional como mediador entre las potencias occidentales y la URSS; (3) el caos en China bajo cualquier régimen sería una amenaza para la paz de Asía y el mundo». (Edmund Clubb; El Consul General en Pekín (Clubb) a la Secretaria de Estado, emitido el 1 de junio de 1949, recibido el 2 de junio de 1949)

Chou no recibió ninguna respuesta sobre esto.

Estas palabras revelan claramente cual ha sido la posición de los líderes chinos, especialmente de Chou En-lai y Mao Zedong sobre el internacionalismo proletario y la Unión Soviética de Lenin y Stalin. El hecho de que se llegara a una ruptura, a un distanciamiento temporal entre los Estados Unidos y Chinos, viene premeditado por el hecho de que Wasghinton se posicionó claramente detrás de Chiang Kai-shek, detrás de Taiwan, y la guerra de Corea amenazaban las propias fronteras de China. En ese momento, el movimiento comunista internacional vio en la República Popular de China a un país que aspiraba a construir el socialismo y en donde los imperialistas estadounidenses habían ocupado una parte de su tierra natal.

Pero las apariencias engañan. Ya desde 1955, se llevaron encuentros entre chinos y estadounidenses, en Ginebra, antes de las negociaciones de Ginebra y Varsovia [de 1970 - Anotación de Bitácora (M-L)]. Hubo unas 136 reuniones conjuntas en más de 9 años. Para Mao Zedong, el asunto de Taiwan era irrelevante. Él ya dijo en 1958 que la cuestión de Taiwan se resolverá en un día, podemos esperar diez, veinte o incluso cien años. En estas negociaciones entre China y los Estados Unidos y más tarde con la visita preparada entre Mao Zedong y Henry Kissinguer de 1972 –mientras los bombardeos estadounidenses masacraban al pueblo vietnamita– los crímenes de guerra de Nixon se saludaron con entusiasmo y calidez [2].

En cuanto a la cuestión sobre Taiwan, no se resolvió con el establecimiento inminente de relaciones sino-estadounidenses. Por el contrario, Pekín ya dejó saber que estaba dispuesto a dejar todo como estaba. Lo importante para él eran las buenas relaciones con el imperialismo estadounidense. Construir su frente antisoviético preparado desde Pekín, con todos los aliados reaccionarios del mundo: con los jeques del petróleo, los samurais japoneses, los generales nazis del ejército de Pinochet, el Shah, el Rey Juan Carlos, Suharto y Strauss. Al mismo tiempo que se presentaban como líderes de los países del tercer mundo. Lo absurdo es que los líderes chinos forjan su frente antisoviético, e invitan al proletariado y a los pueblos a unir fuerzas con sus opresores y explotadores a tal frente, y pretenden que este es un principio del marxismo-leninismo
». (Ernst AustInforme en el IVº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1978)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] En próximas entregas y documentos traeremos el mensaje completo de las conversaciones secretas entre 
Edmund Clubb y Chou En-lai de 1949 que demuestran la línea pro estadounidense de los revisionistas chinos ya desde ese entonces. Estos documentos solo fueron liberados por el gobierno estadounidense a partir de 1978, por ello es que los marxista-leninistas Enver Hoxha –como se ve citando tal mensaje en su obra: «El imperialismo y la revolución» de 1978– y el propio Ernst Aust solo pudieron leerlos y hacer referencia a ellos en sus análisis, a partir de aquel año.

[2] El documento que certifica que los revisionistas chinos establecieron una política détende en la denuncia de los crímenes estadounidenses e indirectamente un pacto de no agresión y alianza contra el socialimperialismo soviético es el 
«Comunicado de Shangái», un conjunto sino-estadounidense de 1972, documento que sería el pilar en la base de relaciones sino-estadounidenses hasta a día de hoy.

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