«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 17 de enero de 2016

¡No es el comunismo el que está en crisis, es el capitalismo el que está en crisis!


«La burguesía afirma:

«¿Veis que el socialismo simplemente no puede realizarse? El hombre nuevo, el deseo de crearlo, nunca se materializará».

Y también muchos obreros honestos en las fábricas, mantienen el socialismo como un gran ideal, pero no creen que pueda implementarse en la práctica. Nos dicen:

«Una y otra vez, la gente intentará vivir a expensas de otros; la vida en la Unión Soviética de Lenin y Stalin era una gran cosa, pero luego vinieron Jruschov y Brézhnev y la destruyeron. Entonces miramos hacia China, pero ahora nos dicen que China nunca fue realmente socialista. ¿Y quién nos garantiza que por lo menos Albania, el único país socialista en el mundo no degenere, que no vaya a venir un Jruschov albanés después de Enver Hoxha?».

A esto que nos exponen, ¿qué podemos contestar?

Les decimos a estos señores:

Nosotros no podemos dar tal garantía. Esperamos, tenemos la firme confianza, de que Albania no siga este camino.

¿Pero sabemos a ciencia cierta que el partido albanés, que el pueblo albanés, lo podrá garantizar? No, podemos.

Hay que librarse de la idea de que la transición del capitalismo al socialismo es una cuestión de décadas. Después de todo, la transición del feudalismo al capitalismo ha durado varios siglos y todavía no se ha completado. ¿Por qué la transición del capitalismo al socialismo, y al comunismo, va a ser mucho más rápida? Téngase en cuenta que además se trata no de una sustitución de la dominación de una clase por otra, sino de la eliminación de todas las clases sociales. Sin embargo hay una diferencia:

Tenemos un arma que nos ayuda a aminorar este paso: el socialismo científico, el marxismo-leninismo.

Sin embargo, esta arma, no debemos usarla bajo ninguna ilusión, o estaremos anulando las leyes del desarrollo. Por ejemplo, sabemos que el hombre es producto de su entorno y educación. ¿Podemos esperar que este hombre que fue educado en el egoísmo y el arribismo durante siglos, va a cambiar su mente en el socialismo de la noche a la mañana? En un país socialista además las ideas capitalistas penetran también desde el exterior, no solo desde el interior. Es absolutamente necesario ejercer la dictadura del proletariado en ambos frentes. La dictadura del proletariado debe de ser aplicada sobre el enemigo de clase, contra los capitalistas depuestos, pero también contra los elementos aburguesados, egoístas y arribistas que quieren colocarse por encima del pueblo. Los antiguos países socialistas en particular degeneraron porque la clase obrera no aplicó enérgicamente y en todas las direcciones su dictadura.

Estos conocimientos nos han ganado en el pasado y lo hemos pagado con muchos reveses y sacrificios. Pero ahora sabemos lo que se necesita:

El establecimiento de hierro de la dictadura del proletariado contra todos los enemigos del socialismo sin la cual no hay democracia real y amplia para que las masas populares puedan ejercerla.

Claro, uno puede entender cómo se nos plantea esta situación:

Las derrotas del proletariado mundial a través de la traición de los revisionistas modernos; la fragmentación del movimiento de «izquierda» en nuestro país; la debilidad restante de los miembros de nuestro partido con muchos simpatizantes e incluso con camaradas individuales con amplia resignación.

Pero, ¿qué clase de comunistas seríamos nosotros si dejamos que nos influyeran tales estados de ánimo? A las voces de la burguesía que comentan debemos decirles:

No somos unos «bolcheviques de salón», comunistas por un tiempo en una especie de tormenta de adolescentes que de momento abogan por el socialismo, y luego, como tantos de la «izquierda», como el llamado «Grupo-K» cuando empiezan a tener una familia, cuando se tienen niños y una vida bien ordenada, se retiran a caminos revisionistas seguros bajo el lema: «Papá una vez fue...».

Los propios Marx y Engels se burlaron de la perorata de la propia burguesía de que «el comunismo está en crisis». ¿El comunismo, el marxismo-leninismo, el socialismo científico está en crisis? ¿Desde cuándo una ciencia está en crisis? Debido a que el capitalismo debe perecer y el socialismo prevalecerá, esto no es una ilusión de utópicos y soñadores. Esta es una ley de oro de la historia. Al igual que la gravedad no está en crisis, ya que el agua de repente no puede fluir cuesta arriba por la montaña, tampoco el socialismo científico puede estar en crisis. Irrevocablemente se abrió la veda de la caída del capitalismo del imperialismo, en 1917, cuando las salvas de las armas tronaron con el Crucero Aurora en el Palacio de Invierno del Zar en San Petersburgo. Puesto que vivimos en la era de la caída del imperialismo y la revolución proletaria». (Ernst Aust¡No es el comunismo el que está en crisis, es el capitalismo el que está en crisis!; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 18 de mayo de 1979)

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