«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 5 de diciembre de 2014

Enver Hoxha sobre el apoyo de Mao Zedong y el revisionismo chino a la Comunidad Económica Europea y el concepto burgués de la «Europa Unida»


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Por consiguiente, sostener, como hace China, una vía del capitalismo europeo, que aspira a la hegemonía, que aspira a convertirse en una superpotencia, no es correcto desde el punto de vista de los principios. Actuar así, significa dejar en el olvido el camino de la revolución y meterse en el juego político de las dos superpotencias, luchando y maniobrando desde sus posiciones políticas, sobreestimando sus maniobras en la coyuntura creada por sus mismas contradicciones, y subestimando la revolución proletaria mundial, subestimando la lucha de los pueblos contra las superpotencias y los Estados capitalistas burgueses. China se equivoca cuando predica que «el enemigo principal es la Unión Soviética y que los Estados Unidos son menos peligrosos». Es verdad que los Estados Unidos han sufrido derrotas, pero continúan siendo una potencia imperialista. Debilitar la lucha contra ellos, significa debilitar la revolución y ayudar al imperialismo estadounidense. Los chinos volverán a cometer el mismo error si a los Estados Unidos les «crecen de nuevo los dientes», pues entonces comenzarán a decir que «la Unión Soviética es menos peligrosa y que los Estados Unidos se han hecho más peligrosos». China se equivoca cuando adopta actitudes quijotescas respecto a la vieja Europa de los capitalistas, supuestamente porque servirá de contrapeso a los soviéticos por un lado y a los estadounidenses por otro, pensando que «sacará ventajas» por el hecho de apoyar a la «Europa Unida».

Las contradicciones entre los imperialistas deben ser profundizadas y explotadas en nuestro beneficio, pero sólo desde las posiciones de clase, desde las posiciones de la revolución proletaria. China no hace esto, sino justamente lo contrario, al decir a los pueblos de Europa, de América y del «tercer mundo»: «apoyad a vuestra burguesía capitalista e imperialista, porque el enemigo principal es el socialimperialismo soviético». Se trata de un camino que no es leninista, que no impulsa la revolución, sino que defiende el mismo oportunismo que defendió la II Internacional, la cual fue desenmascarada por Lenin. Nosotros, por lo tanto, no podemos aceptar esta estrategia y esta táctica de China. Para nosotros la lucha principal contra las superpotencias imperialistas y el capitalismo mundial es la lucha de los pueblos, la lucha de los proletarios, es la revolución proletaria mundial. A través de este prisma y sosteniendo estas justas luchas debemos maniobrar y aprovechar las coyunturas, ayudando a profundizar las contradicciones.

Las contradicciones y las crisis en el seno del imperialismo, del socialimperialismo y del capitalismo mundial tienen su origen en la opresión de los pueblos por los capitalistas y en la lucha que llevan a cabo estos pueblos contra la opresión y la explotación capitalista. Entonces, ¿debemos estimular y sostener la lucha de los pueblos contra los capitalistas, o ayudar a estos últimos a fin de que maniobren para cebarse y trabar guerras contra tal o cual imperialista, diciendo a los pueblos: «id a destrozaros por mí»? Los marxista-leninistas deben impulsar, ayudar y unir sus fuerzas a la lucha de los pueblos, a la lucha de los proletarios contra las superpotencias imperialistas y el capitalismo mundial. Este es el camino que ha seguido y que seguirá nuestro Partido del Trabajo de Albania.

En este sentido, la política exterior errónea de Mao Zedong da la impresión de ser simplista. Con esta política, los chinos, lejos de partir de posiciones de clase proletarias, marchan, si bien no lo dicen e incluso lo niegan de palabra, por el camino de una gran potencia». (Enver HoxhaChina está metiéndose en el juego político de las superpotencias; Reflexiones sobre China, Tomo II, 21 de junio de 1975)

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