«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 16 de diciembre de 2014

Breve repaso histórico de Corea del Norte y su supuesto «antirevisionismo»

Encuentro entre el revisionista polaco Wojciech Jaruzelski y el revisionista coreano Kim Il Sung, 18 de mayo de 1984

«Los hechos dicen que la supuesta «total oposición» al revisionismo de los líderes de Corea del Norte, hacia ciertamente que Kim Il-Sung calificara en 1967 de oportunista la concepción jruschovista del «Estado de todo el pueblo», pero eso no lo hizo que concluyera denunciando el carácter burgués e imperialista de la Unión Soviética revisionista. ¡El oportunismo pues, fue separado en cierto modo de su base material y económica y para los coreanos fue reducida al dominio de la conciencia! En los años 1964-1966, Kim Il-Sung rechazaba al Partido Comunista de la Unión Soviética y al Partido Comunista de China, según él ambos tenían responsabilidad en la división del movimiento comunista internacional, evidentemente no en el fin marxista-leninista, sino en el de promover con ello la «vía coreana al socialismo» guiada por la ideología «juche». Después de esta breve «lucha antirevisionista» de la década de 1960, el Partido de los Trabajadores de Corea continuó con su política de «no alineamiento», pero contradictoriamente acercándose cada vez más a todo el mundo! ¡Los hechos dicen que en 1975 Kim Il-Sung efectuó visitas oficiales a China, Argelia, Bulgaria e incluso Yugoslavia! Kim Il-Sung por su parte iría de nuevo a Yugoslavia en 1980 para las exequias de Tito. En 1978 serían Deng Xiaoping y Hua Guo-feng los que realizarían una visita a Corea del Norte. Justo después, los revisionistas norcoreanos condenaban la agresión de Camboya por Vietnam como una «injerencia dominadora» –y no como una agresión imperialista–, absteniéndose de condenar la agresión posterior de China contra Vietnam. En los años 80 serían época de un amplio desarrollo de las relaciones con los países burgueses-revisionistas: un ahondamiento de la amistad ya establecida en algunos casos, de reconciliación en otros. Los años que van desde 1981-1990 fueron testigos pues, de visitas frecuentes sino-coreanas. En 1984 Pyongyang se reconcilió con Vietnam y Afganistán. La cooperación económica y militar con la Unión Soviética socialimperialista se hizo más profunda entonces. En 1984 la Unión Soviética socialimperialista aumentó la «ayuda» económica ya muy importante para Corea del Norte y ésta a su vez dejo actuar libremente a la Unión Soviética en sus bases navales. Los revisionistas coreanos efectuaron ese año un tour por las variopintas capitales revisionistas de Europa del Este: desde la de Polonia, República Democrática Alemana, Bulgaria, y por supuesto pasando por Yugoslavia. En los años 1984-1987 las relaciones con los revisionistas soviéticos fueron ampliamente desarrolladas. En diciembre de 1985 y en octubre de 1986, los revisionistas de Corea del Norte efectuaron visitas oficiales a la Unión Soviética donde se reunieron con Mijaíl Gorbachov, quién prometió una duplicación de la ayuda económica en el próximo periodo de 1986 a 1990. En los años 1986-1988, la Unión Soviética socialimperialista representaba más de la mitad del comercio exterior de Corea del Norte. En los años 1989-1991, con la liquidación de la influencia del socialimperialismo soviético y del socialimperialismo soviético mismo, los revisionistas norcoreanos volvieron a pisar Pekín y condenaron el curso de Gorbachov.

Estas tribulaciones políticas evidentemente se sitúan mejor si entendemos la perspectiva de crisis económica de país dependientes en que se había convertido Corea del Norte en los años 60. Los hechos económicos dicen que desde el año 1973 aparece un déficit de la balanza comercial así como una deuda consecuente. En 1976, la deuda exterior norcoreana ya alcanzaba 1,2 mil millones de dólares, de la cual algo menos de la mitad fue contraída con los países del Consejo de Ayuda Mutua Económica. En 1979, la deuda exterior norcoreana se instalaba ya en los 2 mil millones de dólares. En 1981 fue adoptada una «reforma de la planificación» que dejaba a las empresas una gran autonomía de gestión con relación al plan. El 8 de septiembre de 1984 fue votada una ley que autorizaba la creación de sociedades mixtas con participación de capitales extranjeros, y el 26 de noviembre de 1988 fue creado un ministerio encargado de la gestión de las empresas a participación extranjera. ¡En 1987, la deuda exterior norcoreana se instalaba en 4 mil millones de dólares! En octubre de 1991 es creada la primera «zona económica especial» en Rajin-Sonbong donde los inversionistas extranjeros gozan de grandes ventajas, tales como la exoneración de impuestos durante 5 años [los elementos cronológicos son extraídos del informe antimarxista de René Lefort: «Informe sobre Corea del Norte» de septiembre de 2003]. La dependencia comercial semicolonial había cambiado a dependencia financiera semicolonial.

¿Podemos decir pues: que puede quedar tras esto de la presunta «oposición total» de los dirigentes norcoreanos al revisionismo? ¡Sólo una fraseología pseudorevolucionaria completamente vacía! ¡Tampoco podemos sostener pues, como dicen [los pro revisionistas coreanos - Anotación de B. N.], que:

«Fue la caída del socialismo en la Unión Soviética en 1991». (Unión de revolucionarios comunistas de Francia; El Partido del Trabajo de Corea a 60 años; «Intervention communiste», n° 69, septiembre-octubre 2005)

La que engendró las dificultades económicas de Corea del Norte, ya que estas dificultades emanan de la estructura semicolonial de su economía, ni por supuesto, podemos decir tampoco que:

«La República Popular Democrática de Corea persigue su marcha hacia adelante sobre la vía del socialismo». (Unión de revolucionarios comunistas de Francia; El Partido del Trabajo de Corea a 60 años; «Intervention communiste», n° 69, septiembre-octubre 2005)

¡No podemos transigir con esto, a menos que consideremos la completa conversión de un país en semicolonial dependiente del capital extranjero como un paso adelante!». (Vincent GouysseEl socialimperialismo soviético: del génesis al colapso, 2007)

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