«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 27 de junio de 2014

John Service hablando del pensamiento político liberal de Mao Zedong

Mao Zedong y Earl Browder durante mediados de los años 40

«Jhon Service también afirma que Mao Zedong personalmente le intentó convencer de los beneficios que su política revisionista podían reportar a los Estados Unidos; esto escribía Jhon Service que le dijo Mao Zedong persuadiéndole:

«Las políticas del Partido Comunista de China son más que liberales. Incluso los más conservadores hombres de negocios estadounidenses no podrán encontrar nada en nuestro programa que les pueda ofender. China debe industrializarse. Esto sólo se podrá lograr a través de la iniciativa privada y la ayuda del capital extranjero. Los intereses estadounidenses y chinos están entrelazados y son similares». (49) (John Service; La oportunidad perdida en China, 1974)

Jhon Service también subraya, que para Mao Zedong, el modelo genuino de democracia es la democracia estadounidense, o sea la democracia burguesa:

«Cada soldado estadounidense en su camino en China debe ser un escaparate y hablar por la democracia. Ya que por encima de todo, los chinos les consideramos a ustedes, los estadounidenses, como el ideal de la democracias». (50) (John Service; La oportunidad perdida en China, 1974)

Estas declaraciones, coinciden con las impresiones recogidas por Earl Browder de los miembros del Partido Comunista de China, en sus interrelaciones con ellos:

«El que se denomina campo «comunista» en China, porque está dirigido por miembros destacados del Partido Comunista de China está más próximo a la noción estadounidense de la democracia, que el denominado campo del Kuomintang. Está más próximo desde cualquier punto de vista, incluso en el de dar mayor campo de acción a la «libre iniciativa» en la vida económica». (51) (Earl Browder; Teherán: nuestro camino en la guerra y la paz, 1944)

Esas declaraciones, jamás fueron desmentidas, y son de hecho similares a las ya documentadas por el estadounidense Edgar Snow en sus investigaciones en China. Muchos de estos libros como: «Estrella roja sobre China» de Edgar Snow en 1937, sirvieron para crear una opinión favorable de Mao Zedong y del resto de revisionistas chinos en Occidente, para dejar claro que no eran unos «comunistas convencionales», que no eran como los «dogmaticos comunistas soviéticos», y que podían ser útiles para las relaciones con los países interesados en China. Hay que tener en cuenta además, que estamos hablando de reconocidos antisoviéticos y antistalinistas como Edgar Snow. La proliferación de estos libros aumentó enormemente durante el periodo del nuevo acercamiento sino-estadounidense entre Mao Zedong y Nixon de los 70. Precisamente en este tiempo, estos diplomáticos y periodistas estadounidenses como Jhon Service y Edgar Snow siguieron siendo vistos con buenos ojos por la dirección china e incluso eran bienvenidos en la propia China, quizás como un medio para acelerar el acercamiento sino-estadounidense. ¿Y quién invita con tales honores a quién presuntamente te habría calumniado?». (51) (Earl Browder; Teherán: nuestro camino en la guerra y la paz, 1944)». (Equipo de Bitácora de un Nicaragüense; Desmontando mitos: Mao Zedong ese liberal pro estadounidense e ídolo de Earl Browder, 2014)

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