«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 17 de junio de 2014

Tres reflexiones de Enver Hoxha sobre China de vital importancia

Introducción de Tiempos Rojos: A estas alturas, sólo los seguidores de Mao pueden afirmar que los acontecimientos ocurridos tras su muerte (el golpe de estado, la persecución de los verdaderos marxistas, el lanzamiento de China como una potencia imperialista, etc.) no están directamente relacionados con las muchas distorsiones de la teoría marxista que ha realizado Mao. Un lugar importante ocupan entre estas distorsiones las referentes al rol de la burguesía en el socialismo y a la lucha entre lineas en el Partido de la clase obrera.

Como hemos tratado anteriormente sobre la postura conciliatoria del PCCh respecto de la burguesía nacional, en esta entrada nos centraremos en las causas y consecuencias de la teoría maoísta de la lucha de líneas en el partido.

Las reflexiones de Hoxha que publicamos a continuación describen -entre otras cosas- de qué manera operaba esa lucha entre líneas durante la vida de Mao, cuáles fueron sus causas, y cuál fue su relación con la despiadada lucha entre  fracciones -ninguna de las cuales era marxista- que tuvo lugar, principalmente, durante la llamada “revolución cultural” y tras la muerte de Mao.

El documento:


La táctica de muchas líneas en China – una práctica elevada a principio

Enver Hoxha

(Agosto de 1973)

Todavía no se oye la voz de China en la arena internacional. Cada estado tiene sus períodos vacacionales pero las vacaciones chinas en la política internacional continúan desde hace un largo tiempo, mientras que las otras grandes potencias mundiales continúan con sus intrigas y tramas. Los revisionistas soviéticos y sus satélites atacan a China todos los días, acusándola de colaboración con el imperialismo norteamericano, de ser anti-marxista, y de dividir al llamado campo socialista. China no está respondiendo a estos ataques. La propaganda anti-china de los soviéticos asume formas más concretas y se espera que continúe de esta manera. En la conferencia de los países “no alineados” celebrada en Argel, los soviéticos están preparados para operar a través de Fidel Castro, a quien ellos suministran, al menos, un millón y medio de dólares al día. En los últimos meses, el barbudo Castro atacó a China y Albania, pero sin mencionarlas por su nombre. Según él, la Unión Soviética es un auténtico país socialista y forma parte del “tercer mundo”. Este gramófono de los soviéticos presentará estas tesis también en Argelia.

“¡¡¡Los soviéticos, miembros del tercer mundo!!!” ¿Por qué no? Chou En-lai también ha proclamado esta tesis sobre China. ¡Así que, apresúrense!, ¿quién será el primero en entrar a este “tercer mundo”? ¿Pero quién deberá entrar en el “segundo mundo”? ¿Quién participará en el primero? ¡Ellos pueden crear también un cuarto y un quinto mundo de manera que nadie sepa cuál es su lugar! El objetivo es encontrar la mejor manera de disfrazarse.

A la vista de esta intensa actividad política anti-china, China está en silencio. Un embajador chino le dijo a uno de nuestros embajadores, “Nosotros también estamos preparando una ofensiva política contra los soviéticos sobre la cuestión de las fronteras chino-soviético”. ¿Qué tan cierto es esto? En cualquier caso es deplorable.

Nixon y los Estados Unidos de América están sumidos en un indecoroso escándalo, en una crisis muy grave. Los soviéticos están ayudando a Nixon a salir del fango. ¿Qué hacen los chinos? ¡Permanecen en silencio! Los periódicos chinos no dicen nada sobre lo que ocurre en los Estados Unidos de América. Allí continúan con la típica “delicadeza” china, para evitar romper los huevos que Chou, Kissinger y Nixon están incubando. Los periódicos chinos publican las llegadas y partidas, los almuerzos y cenas que se celebran en honor de las delegaciones estadounidenses en China.

Kissinger había anunciado que el 15 de agosto iría a Pekín para “ordenar” Camboya, pero no fue porque Sihanouk se marchó a Corea con el propósito de evitar discutir este problema con él. Los planes fueron arruinados.

Los chinos nos habían dicho oficialmente que en agosto o a principios de septiembre iban a celebrar el congreso de su partido y convocar la Asamblea Nacional. ¡Quizás lo harán! Pero no hay ningún indicio de que esto suceda. Agosto ha terminado y se acerca el otoño. Entre los diplomáticos se dice que se celebró el pleno del CC del Partido Comunista de China y que no se llegó a un acuerdo sobre la celebración del congreso; “Chiang Ching y Yao Wen-yuan están en oposición a Chou En-lai. El Congreso se ha aplazado”. El embajador de China en Paris le dijo a nuestro embajador allí que Pompidou debe ir a Pekín el 11 de septiembre. Si es así, entonces será difícil para el congreso celebrarse antes de las celebraciones del 1 de octubre.

La AFP informó anoche que en los últimos días Chou En-lai ha tenido una reunión con parlamentarios holandeses y ha dejado implícito que se “coloca a la Unión Soviética y los Estados Unidos de América de igual a igual en cuanto al peligro que representan”. ¿Quién se puede creer esto? Vamos a basamos en nuestro deseo de que este sea el caso, pero si hay una pizca de verdad en ello, ¡entonces algo debe haber ocurrido en las misteriosas reuniones del Comité Central del Partido Comunista de China! Una línea debe de haber conseguido una mejor posición que la otra, ¡por un tiempo! Al parecer, la táctica de las dos líneas, o de muchas líneas, en el Partido Comunista de China es una práctica corriente y se ha elevado a principio. Sin duda, estas diferentes líneas también tienen sus líderes y sus seguidores, que se refugian bajo la bandera de Mao Tsetung. Mao Tsetung “aprueba a medias” a una de ellas y le da un “tiempo para que demuestre su exactitud”. Si el tiempo no la confirma, él se vuelve a la otra línea, dándole también “un tiempo para que demuestre su exactitud”. Y así sucesivamente. En cada cambio de postura Mao pronuncia una “frase”, una “cita”, y el mundo chino gira en torno a ellas, las personas reflexionan y toman un camino: unos toman el del poder, los demás, durante cierto tiempo, el de la “escuela de reeducación”. Lin Piao solitariamente “se suicidó”, porque había conspirado. Los demás son rehabilitados y posteriormente entran en el partido y el Estado para volver a ceder más tarde sus cargos a los demás.

Pero, ¿son correctas estas conclusiones? A partir de los hechos de los que disponemos, es difícil sacar otras conclusiones.

Los camaradas chinos mantienen un gran silencio, sin decir y escribir nada. Uno no observa ningún análisis de los problemas o situaciones que se están realizando, o actividades políticas obvias que puedan conducir a otras conclusiones. Todos los hechos y datos que reunimos con cuidado y que analizamos objetivamente con un espíritu muy amable, no nos permiten llegar a ninguna otra conclusión. Dejemos que el tiempo lo demuestre, tal y como lo hace Mao Tsetung.

Ni el partido ni el estado del proletariado operan en China

Enver Hoxha

(Junio de 1976)

En China, las viejas, largas y repetitivas críticas a Teng Hsiao-ping continúan, como si él fuera el único enemigo interno del partido. A pesar de esto, sin embargo, este enemigo, que es “tan malo, tan ruin, tan astuto”, se encuentra en el partido y no fue expulsado. ¿Por qué? Debido a que no está solo, porque tiene una gran influencia dentro y fuera del partido. Teng Hsiao-ping era la mano derecha, el hombre, de Chou En-lai, quien le entrenó para ocupar su lugar y, bajo la bandera de Mao Tsetung, conducir a China en el camino oportunista-liberal y transformarla en una gran potencia capitalista burocrática. Mao y Chou estaban de acuerdo en sus ideas, que disfrazaban con consignas marxista-leninistas. Mao proclamó sus ideas, Chou las implementó en interés de ambos. La lucha entre facciones en el Partido Comunista de China tuvo su origen precisamente en estas ideas liberales que se desarrollaron con diferentes intensidades.

Liu Shao-chi estaba de acuerdo con Mao en los problemas principales, pero sobrepasó los límites; se las arregló para acaparar un poder considerable para él y sus camaradas, se convirtió en una figura dominante en el partido, el ejército y la economía. Continuaban hablando de Mao, “que se había elevado por los cielos”, pero su poder se había debilitado y eran otros -Liu Shao-chi, Chou, Teng y otros- los que se encontraban en el poder.

Mao tenía un sólo camino: tenía que hacerse con el poder nuevamente. Para lograr esto, tenía que confiar en la “romántica” juventud, que “adoraba” a Mao, y en Lin Piao, a quien hizo su segundo, es decir, tenía que confiar en el ejército. Este fue el origen de la Revolución Cultural, que no hizo nada aparte de liquidar al grupo de Liu Shao-chi. Mao salvó a Chou En-Lai, porque lo necesitaría más tarde y debido a que sostuvo las mismas concepciones que Mao. Chou era como una «veleta» que giraba según el viento que soplaba. Sin embargo, sus piruetas fortalecieron la posición de Chou, le ayudaron a reunir en torno a sí a todos los derechistas, moderados y los izquierdistas. De hecho, la Gran Revolución Cultural creó una gran sensación. Hicieron mucha propaganda sobre ella, pero sólo fue “un desfile de los guardias rojos” para demostrar la “fuerza” de Mao y bendecir el reemplazo del marxismo-leninismo con el “pensamiento Mao Tsetung”. Ciertamente, estas ideas habían dominado por mucho tiempo en China, pero en esta ocasión se le dio un empujón para que fuera “dominante en el mundo”.

Bajo la cubierta del “pensamiento Mao Tsetung”, la anarquía, la confusión, dos líneas, “cien de flores” y elementos de todo tipo e ideas permanecieron intactos, desarrollado y reforzando sus posiciones. La lucha era por posiciones, por el poder, y no por el socialismo. En esta fase, Chou En-lai asumió la supremacía y junto con Mao, “siempre con Mao”, “siguiendo a Mao”, liquidaron a Lin Piao.

Comenzó la época de Chou En-lai, la época de la amistad con los Estados Unidos de América. ¿Por qué no? Chou tenía en alta estima la “habilidad” de Jruschov, por lo que él siguió sus enseñanzas sobre las alianzas y pensó: “Tenemos que desarrollar una amistad con los Estados Unidos de América, y debilitar a los soviéticos, hay que seguir el camino de Jruschov, para modernizar y armar a China, y nosotros también debemos convertirnos en una gran potencia”. Y es esta la política que continúa.

Chou creyó que había culminado su victoria: y de hecho, tenía a un envejecido Mao en su bolsillo, porque iba a morir mañana o pasado mañana; tenía algunos opositores en el mando, pero contaba con una gran fuerza y los pondría de rodillas. Con este fin convocó a Teng Hsiao-ping en su ayuda y le enseñó cómo actuar, cómo maniobrar, y cómo tomar el poder. Chou sabía que iba a morir de cáncer, sin embargo, tendría tres años y medio para “acicalar” a Teng.

Sin embargo, Teng no era tan sutil como Chou, el poder se fue le a la cabeza, y blandió la espada del “dictador”. “Tanto usted como yo”, dijo Teng. Naturalmente, a Mao no le agradó esta precipitada acción de Teng que estaba arruinando su política oportunista de coexistencia de dos líneas. Y Teng cayó. Sin embargo, su poder permanece, y Teng sigue siendo el mismo en el partido.

Todos los días los periódicos de China publican decenas de artículos que “exponen” a Teng y a la desviación derechista. Pero no se aclara quién es de derecha y quién es de izquierda. Ambas partes están en el poder, en los mismos puestos que siempre han ocupado, cada uno está trabajando de forma independiente por sus propios fines, y ambas partes han leído los salmos de los periódicos hasta que se han enfermado de ellos. Mao ha “informado a los izquierdistas” que “no deberían atacar a los derechistas”, sino que los deberían educar (¡cómo educaron a Teng!), que no los deben atacar porque si lo hacen “ocurrirían perturbaciones en China y el enemigo se beneficiaría”. Estamos seguros de que se han dado estas directivas. La situación que se está desarrollando lo confirma.

Igualmente, los periódicos chinos publicaron que Mao ha dicho: “El enemigo está aquí mismo, dentro del partido”. Entonces nos preguntamos: ¿Quién es este enemigo? ¿Cómo debe ser combatido? ¿Qué se debería hacer contra este enemigo? Nuestro embajador en Pekín ha preguntado sobre esto, el viceministro de Asuntos Exteriores chino, Yu Chang, contestó: “Este es un profundo pensamiento del Presidente Mao, y será necesario algún tiempo para comprenderlo a fondo”. ¡Esto no nos sorprende en absoluto! Mao Tsetung ha causado el desorden y la confusión en el partido y nada concreto se está haciendo para quitar el fango que ha obstruido el “aparato” del partido y la dictadura del proletariado en China.

Ni el partido ni el estado del proletariado operan en ese país, allí se está librando una lucha “entre algodones”, y con fórmulas en los periódicos. El partido y el pueblo ven que la situación es de tal naturaleza, que los derechistas, los moderados, los oportunistas, los amigos de los Estados Unidos de América son los más fuertes y si no hoy, mañana tomarán el poder. Ellos están esperando la muerte de Mao, que, como lo han declarado, ahora ya no recibe a nadie. ¿Qué quiere decir esto? Las dos partes se esconden detrás de su existencia, y no están saliendo a la luz. Esto lo hacen para evitar que las masas se indignen. Cuando Mao muera, entonces los dos, o seis lados lucharán bajo la bandera de Mao por hacerse con el poder. Este período de estancamiento favorece a la reacción.

En el pasado hemos tenido la idea de que Mao pensaba y actuaba como un marxista, aunque hayamos visto que algunas cosas no se hacían por el camino correcto. Creíamos que estas cosas no eran acciones de Mao, o que eran una táctica, pero desde algún tiempo las cosas han sido más claras para nosotros: Mao no ha permanecido fiel al marxismo-leninismo. Si no fuera el líder de la gran China, su verdadera cara se habría puesto de manifiesto anteriormente. Los intereses de China y el movimiento comunista internacional requieren que procedamos con cautela sobre esta cuestión. Pero las cosas han ido más allá de los límites de la precaución razonable, y si ese sector revolucionario del partido que representa fielmente la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin, y no al “pensamiento Mao Tsetung”, no triunfa en China, China estará destinada a sumergirse abiertamente en el fango revisionista. Tomará el camino de un gran estado capitalista. Esta tendencia teórica y política, este estilo y método de trabajo son la base de las concepciones de Mao Tsetung. En la China de Mao, que se hace pasar por socialista, existen importantes remanentes místicos en forma modernizada. Allí se han creado un espíritu y una disciplina en la filosofía, en el trabajo y en la vida que harán más difícil la superación de los viejos conceptos confucianos y del “pensamiento Mao Tsetung” – esa amalgama de marxismo-leninismo, capitalismo, anarquismo, y todas las influencias del imperialismo y del revisionismo moderno.

La guerra de liberación nacional liberó a China, pero el período entero que le siguió después de esta guerra no ha sido claro. Las ideas oportunistas, una estrecha colaboración con los partidos de la burguesía, etc., predominaron en la política, la ideología, en la organización de la economía, el Estado y el ejército; los favores a los capitalistas continuaron, a ellos se les dejó en paz para que lleven a cabo su antigua actividad, para que obtengan beneficios, alteren su modo de vida y de obrar con el fin de mostrarse a sí mismos “sumisos”; pero se convirtieron en capaces administradores y financieros, y se hicieron con el apoyo de los oportunistas. Fueron encabezados por Liu Shao-chi, Chou En-lai, Teng Hsiao-ping y otros, y hasta cierto punto, por Mao Tsetung.

China tiene muchas sorpresas para nosotros, que si uno reflexiona profundamente, no son “sorpresas”. Nuestros ojos verán y nuestros oídos oirán muchas cosas.

La tragedia de China

Enver Hoxha

(Octubre de 1976)

Una gran tragedia ha ocurrido en China. Las cosas que previmos que ocurrirían en China después de la muerte de Mao Tsetung han ocurrido y, de hecho, los eventos se llevaron a cabo con la velocidad del rayo. Creíamos que las dos corrientes, los derechistas y los izquierdistas, seguirían “coexistiendo en la divergencia” como Mao lo había permitido durante toda su vida y como aconsejó a sus colaboradores que deberían seguir tras su muerte. A pesar de todo, el “gran timonel” de dos o más líneas había creado tal autoridad que él podría sostener el equilibrio. ¿Pero qué tipo de equilibrio? Nunca un equilibrio real y consecuentemente marxista-leninista.

Mao Tsetung habló con consignas revolucionarias sobre la “revolución”, la “lucha de clases” y otras cuestiones de principio, pero en la práctica era un liberal, un soñador, un centrista en la dirección de la manipulación y el equilibrio de las diversas corrientes que existieron y tramaron dentro del Partido Comunista de China y el estado chino. Con tales características, Mao Tsetung fue fácilmente influenciado por una u otra corriente; a veces apoyaba a una, a veces a otra.

Lo que es obvio y verdadero es que Chou En-lai era el mayor “Iago” en el drama shakesperiano chino. Él era un derechista, un mandarín, un burgués y un pseudo-marxista. En las manipulaciones que realizó Mao, Chou En-lai maniobró con maestría. Cuando el barco de una corriente reaccionaria con Chou En-lai a bordo se iba a pique, él abandonó rápidamente la nave y se inclinó bajo la bandera de Mao.

Hay que volver a insistir en que Mao acentuó el papel fundamental de los campesinos en la revolución, y en este sentido resulta que él no estaba de acuerdo con el papel principal, hegemónico de la clase obrera. Sus ideas vacilantes, como aquellas sobre el campesinado, se reflejan en toda la línea liberal de Mao Tsetung.

En la teoría, Mao aceptó algunos principios básicos del Marxismo. En sus escritos oficiales estos principios y algunas otras cuestiones son formulados en general de manera correcta. En la práctica, sin embargo, Mao formuló y defendió tesis no-marxistas, como la que destacaron en su obituario: “El campo debe cercar la ciudad”. Su obituario señala que, “sin actuar de esta manera la revolución no puede ser llevada a cabo” (¡!) Esto significa que el campesinado tiene que dirigir la revolución proletaria. Esta tesis es anti-leninista.

Pero Mao también formuló otras tesis y puntos de vista con los que nunca hemos estado de acuerdo. Escribió mucho sobre la lucha de clases, las contradicciones, etc., pero la lucha de clases en China, en la práctica sobre todo, no se ha librado severa y consecuentemente. También en este sentido Mao demostró ser un liberal y un moderado. Permitió que elementos revisionistas y derechistas asuman el poder y establezcan profundas raíces en el partido, el estado y en todas partes. Mao coexistió con elurllos, simplemente los observaba, y con frecuencia los aprobaba. Al final, derrocó a algunos líderes de estas corrientes, pero dejó intacta su base. Su autoridad, creada durante la guerra y después de la victoria, provocó que las facciones “fueran derrotadas”, pero el problema fue sólo parcialmente resuelto y continúo la situación liberal, moderada. Mao Tsetung fue un centrista, mantuvo a gente de diversas corrientes cercanas a él, gente que se llamaban a sí mismos marxistas, pero que no eran en realidad marxistas y que luchaban en su propia línea bajo el paraguas de Mao Tsetung. Cuando ellos alteraban el equilibrio, Mao Tsetung intervenía y “ponía las cosas en orden”.

Hubo inestabilidad en los pensamientos y acciones de Mao y pienso que su interpretación y aplicación del marxismo se hicieron en la forma en que su imaginación se lo indicó. Esto, por supuesto, se “explicó” y “justificó” por “las condiciones concretas de Chin”.

Incluso mucho después de la liberación, Mao no liquidó las bases de las ricas y explotadoras clases capitalistas, ni en la ciudad ni en el campo, y no liquidó sus privilegios, afirmando que “esta era una táctica hasta que se estabilice la situación”. Sin embargo, esta “táctica” no debería haberse convertido en una teoría y en una estrategia, según la cual los capitalistas se deben “integrar en el socialismo”, deben recibir dividendos por decenas de años, tal y como todavía ocurre en China. Estos capitalistas se han convertido en “comunistas” y ahora forman parte de la “burguesía dentro del partido” de la que habla Mao.

El Partido Comunista de China no es claro en los principios básicos de la teoría marxista-leninista. Por el contrario, los ha sustituido por las eclécticas ideas de Mao. “La burguesía está aquí mismo en el partido y usted no la ve”, dice Mao. Y esto es cierto. ¿Sin embargo, quién permitió a esta burguesía existir cómodamente en el partido? El propio Mao, con sus ideas, lo permitió, la falta de una correcta estructura organizativa, política e ideológica marxista-leninista en el partido lo ha permitido. Mao permitió el florecimiento de muchas líneas, del oportunismo, del practicismo, y del liberalismo.

En los “momentos cruciales” para el Partido Comunista de China, Mao Tsetung no confió en el partido, sino en el ejército, los intelectuales y los estudiantes. En estos “momentos cruciales” los obreros y los campesinos han estado o bien bajo el control de los contrarrevolucionarios o han permanecido al margen.

La pregunta debe hacerse: ¿Por qué Mao no acude al partido, la clase obrera y el campesinado en los momentos difíciles? O porque estas fuerzas no le responderían, o porque no quería dirigirse a ellas por miedo a que se derramara sangre. En el momento en que Mao clamaba “El Poder nace del fusil”, la reacción se apoderaba de ese poder.

Dicen que la Revolución cultural fue iniciada y dirigida por Mao, que motivó a millones de guardias rojos con el lema, “¡Cañonear el cuartel general!”. A la vez que sostienen que el partido y Lin Piao cruzaron sus brazos. Sin embargo, los hechos demuestran todo lo contrario. Lin Piao estaba a la cabeza de la revolución, junto con Mao, Kang Sheng, Chen Po-ta, Chiang Ching, Yao Wen-yuan, Chang Chun-chiao y otros. De acuerdo con la información que poseemos, Lin Piao vistió dos millones de soldados como civiles. Con estos “guardias rojos” asaltó los cuarteles, y los aplastó, mientras que Mao se llevaba todo el crédito. Salvó a Chou En-lai y muchos otros y mantuvo a Teng Hsiao-ping a salvo en una villa.

Sin embargo, Chou maniobró con destreza y una mañana Lin Piao resultó ser “un traidor, un agente de los soviéticos y un conspirador contra la vida de Mao”. Y al parecer, en prueba de ello, se dijo que Lin Piao tomó un avión en el que huyó a Mongolia, donde la aeronave “se estrelló e incendió”. Todas las personas a bordo murieron. Se dice que Chou y Mao habían sido informados de su vuelo, pero Mao supuestamente dijo: “Que se vaya” ¡Cosas asombrosas!

Por lo que, Lin Piao, al ser un elemento peligroso para Chou, fue liquidado. Junto con él, Chen Po-ta también sufrió el mismo destino. ¿Pero cómo se podría liquidar la Revolución cultural? Esto sería difícil para Chou debido al hecho de que Mao se involucraría, por lo que continuaron hablando sobre la revolución como antes. Kang Sheng estaba viejo y muy enfermo, pero allí estaban los otros, los otros nuevos como Chiang Ching, Wang Jung-wen y compañía. Ellos comenzaron y continuaron la revolución, pero, por supuesto, en la medida en que “el Presidente” lo permita. Mao repartió los papeles. Dejó la prensa y la radio en manos de los izquierdistas, mientras que dejaba el Estado, la economía, el ejército y los servicios de seguridad en las manos de los derechistas, con Chou En-lai a la cabeza. De esto, uno puede comprender claramente cómo el “gran timonel” vio la revolución y la construcción del socialismo.

Mao y Chou también construyeron la política exterior. La política exterior China de Mao y Chou En-lai ha sido y es una política no-marxista, no-revolucionaria. Es una política pragmática que adopta su forma según las circunstancias políticas internacionales y adopta posiciones peligrosas para el socialismo y la revolución.

Durante este período Chou trabajó para dejar a su sucesor y, junto con Mao, trajo de vuelta a la escena al “Jruschov” de China, a quien hicieron por primera vez vice-premier, vice-presidente del partido, etc. Durante tres años, durante la enfermedad de Chou En-lai y hasta el momento de su muerte, Teng cobró fuerza. Aparentemente, sin embargo, los izquierdistas pusieron al “timonel” y a Teng en una situación difícil. Ellos derrocaron al último y comenzaron a exponerlo. Entonces el “timonel” maniobrado con “genialidad” y de acuerdo a su costumbre, equilibró cuidadosamente las corrientes: mientras permanecía con vida, llevó al poder a Hua Kuofeng, una persona desconocida hasta el momento, líder de la Seguridad del Estado, un moderado en las palabras, pero un derechista en los hechos.

Mao murió y ocurrió una gran tragedia en China. Tan pronto como el “timonel” cerró sus ojos, los derechistas encabezados por Hua Kuo-feng realizaron un golpe de estado y saldaron cuentas con Chiang Ching, Wang Hung-wen, Chang Chun-chiao y Yao Wen-yuan. Estos cuatro fueron detenidos. Actualmente los derechistas matan y encarcelan a los izquierdistas y revolucionarios, y rehabilitan a los derechistas contrarrevolucionarios condenados, usando las palabras de Mao.

Es absolutamente inimaginable que las palabras de un “marxista-leninista revolucionario” puedan ser utilizadas ventajosamente por los contrarrevolucionarios, como está ocurriendo en China con los dichos de Mao.

¿Qué es lo que no está diciendo la prensa burguesa capitalista sobre China? Está diciendo que los radicales encabezados por Chiang Ching han “conspirado”, y que presuntamente el sobrino de Mao había girado al enfermo Mao a su lado izquierdo, contra el consejo de los médicos, etc., etc. y con esto quieren demostrar que “estos conspiradores incluso mataron a Mao”. “Lin Piao intentó asesinar a Mao tres veces”, se pregonó hace algunos años, mientras que ahora está siendo pregonado que “los conspiradores mataron a Mao y querían matar a también Hua Kuo-feng”. Pero los verdaderos conspiradores son los hombres de Chou En-lai, de Li Hsien-nien, de Teng Hsiao-ping, de Hua Kuo-feng, etc.

Estos conspiradores no publican nada oficialmente, pero poco a poco están preparando las masas para que se traguen esta trágica historia. La reacción china, ataviada con disfraces, se hace pasar por “revolucionaria y marxista-leninista”, y bajo este disfraz está quebrantando a los revolucionarios y comunistas. Los jruschovistas de China lo hacen precisamente para fortalecer sus posiciones. Ellos están tratando de fortalecer sus posiciones con el terror y ciertamente llegarán al punto en el que no sólo ya no citarán a Mao, sino que también pisotearán esas cosas de algún valor que él dejó. Con la transformación de China en un país capitalista, se alzarán las figuras de Liu Shao-chi, Chou En-lai, Peng Chen, Teng Siao-ping, etc.

La traducción es responsabilidad de Tiempos Rojos

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