«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 7 de diciembre de 2013

Las críticas de Kao Kang a los métodos bujarinistas del PCCh

Hoy analizamos con un curioso texto, las posiciones de la figura de Kao Kang, que fue el presidente de la comisión estatal de planificación en la República Popular de China durante los años del primer plan quinquenal, que recordemos, tuvo a diferencias del resto de planes económicos, una gran inspiración en el modelo soviético. Dejando a un lado los grandes méritos que tuvo en un plan quinquenal de tal éxito, fue de los pocos que supo reconocer en la política agraria la nefasta política del Gran Salto Adelante, recomendando antes una firme industrialización antes de una cooperativización a gran escala y antes del paso de propiedad colectiva a propiedad de todo el pueblo, del mismo modo criticó la entrada del kulak en las colectividades y la política de beneficios. En el tema industrial, se puede decir, que seguramente consciente de los consejos de la Komintern para China, y sobre todo del axioma marxista; era partidario de la expropiación de la burguesía nacional, y no del método pacífico del establecimiento de las empresas mixtas que no eliminaba la explotación de la burguesía. Es a día de hoy evidente hasta para el más necio, que este hombre representaba el único baluarte marxista-leninista dentro del partido, no es casualidad que el propio Mao comentara que:

«Stalin quería mucho a Kao Kang». (Mao, Conferencia de Chengtú, 1958)

Si repasamos otros textos críticos con el revisionismo maoísta, vemos evaluaciones similares sobre su figura que nos hacen ver que estuvo en posiciones correctas, a diferencia de las diferentes revisionistas de por entonces:

«[Mao] continuó exponiendo y defendiendo la que había sido la línea general del PCCh para la transición al socialismo: el gobierno de coalición de cuatro clases, la transición gradual y pacífica hacia el socialismo, el «remodelamiento» e integración de la burguesía en el socialismo, y el «tratamiento de la contradicción con la burguesía nacional como una contradicción entre el seno del pueblo» –a pesar de que reconocía que en otros países generalmente sí era antagónica–, etc. Si bien llevó una crítica frente a los que estaban a cargo de la planificación económica, los cuales casi todos se encontraban en el grupo de Liu-Deng, nunca emprendió  ninguna lucha para eliminar a cualquiera de este grupo de dichos puestos económicos. Sin embargo y como curiosidad, en 1954 Kao Kang sí fue destituido de su cargo por tratar de establecer un «reino independiente» con su dirección en Manchuria. Nunca había habido ninguna crítica política a fondo ni permanente de él y no podemos estar seguros del contenido exacto de esta lucha política. Es claro, sin embargo, que tanto para el grupo de Liu-Deng, así como para el grupo Mao, fue un alivio desprenderse de él. (39) (Es muy posible según vemos en casi todos los relatos, que Kao Kang favoreciera medidas más acordes a la expropiación y la supresión de la burguesía. Ver extractos de un discurso de Kao Kang en el lanzamiento de la campaña de los «tres males», reimpreso en Problemas en el Comunismo #1, 1952, publicación de opinión por el Departamento de Estado de EE.UU.)». (Jim Washington, El socialismo no se puede construir en alianza con la burguesía, 1980)

Bill Bland, uno de los más críticos con el maoísmo desde los años 60, escribió:

«Los revisionistas eligieron no combatir teóricamente a la agrupación marxista-leninista en la cuestión sobre la transición al socialismo y sus métodos, sabiendo que quedarían desacreditados en un cara a cara abierto, lo que podría haber mostrado sus desviaciaciones del marxismo-leninismo. En lugar de esto, empredieron un complot para liquidar a la tendencia marxista-leninsta adjudicando cargos falsos de fraccionalismo y conspiración para tomar el poder». (Bill Bland, La lucha de clases en China , 1997)

Cuanto menos, creemos que nadie negara que es gracioso que se le acusara a Kao Kang de fraccionalista, o de fomentar el fraccionalismo, cuando la lucha de dos líneas a sido saludada desde el PCCh, siendo el propio partido como sentenció Enver Hoxha «arena de diversas clases y tendencias»:

«Renunciando a la lucha de principios en las filas del partido, Mao Zedong hacía el juego a las fracciones, buscaba concertar compromisos con algunas de ellas para oponerse a otras y reforzar así sus posiciones». (Enver Hoxha, El imperialismo y la revolución, 1978)

En este caso da en el clavo, muchos de los que luego serían acusados de formar parte del grupo Liu-Deng durante la revolución cultural, fueron los principales hostigadores de esta figura marxista-leninIsta, también esta vez, Mao maniobró entre fracciones y mientras Kao atacaba las posiciones revisionistas de transición pacífica de Liu Wihan, atacó a Kao durante diciembre de 1953 en una reunión del Buró Político bajo la excusa de mantener «la unidad». Es significativo además, por parte de Enver Hoxha, que no exista una sola mención positiva a Kao Kang en su obra «Reflexiones sobre China» –quizás por desconocimiento de lo que ahora vamos a presentar–. De igual forma, quierase o no, la postura de Enver Hoxha y Kao Kang es muy similar en cuanto a la crítica del PCCh:

«
Cuando el Partido Comunista de China llegó al poder, se creó la impresión de que China se encaminaba hacia el socialismo. Pero no ocurrió así, ¿y por culpa de qué? debido a la adopción de estas medidas. El Partido Comunista de China, que después del triunfo de la revolución democrático-burguesa debía caminar con pasos mesurados, no dar muestra de izquierdismo ni quemar ni mucho menos las etapas; al basar su actividad en el «pensamiento Mao Zedong» cayó en el otro extremo, se mostró «democrático», liberal, oportunista y no orientó el país de manera consecuente por el justo camino del socialismo». (Enver Hoxha, El imperialismo y la revolución, 1978)

El documento:



Las críticas de Kao Kang a los métodos bujarinistas del PCCh

Mientras, la posición de Kao Kang se puede evaluar con los aspectos mencionados anteriormente, pero sobre todo viendo la cuestión de los métodos de transformación, ya que es la información explícita disponible más clarividente. En la reunión del 15 de junio, donde Mao formuló la línea general, Li Weihan propuso una serie de medidas concretas destinadas a la transformación la propiedad capitalista de la mediante métodos pacíficos, los cuales se resumían bajo el título de shumao; el método de compra de manera pacífica de la propiedad a los capitalistas paso a paso. Li propuso tres métodos específicos; (1) La compra de la producción de las empresas capitalistas no monopólicas –shougou–; (2) Lograr el monopolio de la procesamiento y pedido de bienes en la compra y comercialización de productos de las empresas privadas capitalistas por parte del Estado, y (3) La formación de una propiedad conjunta estatal-privado donde el Estado se hacía cargo de una parte de la propiedad que antes era totalmente privada.


En los debates que siguieron, la opinión dominante era que el shougou era una forma primitiva de transformación que ya no estaba en uso, y se comentó que el énfasis debía de ser colocado en los dos últimos métodos. Chou y Chen Yun señalaron además a la necesidad de avanzar gradualmente hacia la propiedad estatal-privada. Al parecer, en este contexto, Liu aprovechó, y declaró su apoyo para el shumai o método pacífico, estigmatizando como pensamiento «izquierdista» a quién decía que la transformación pacífica era una conciliación de clase, pensamiento que fácilmente podía relacionar cualquier miembro del partido si observaba los textos soviéticos entonces en marcha. A finales de junio el problema se resolvió. Mao aprobó enfoque shumai de Li, de igual modo aceptaban, Li, Chou, Zhu De, Chen Yun, Deng Xiaopong y Li Fuchun que llegaron a un acuerdo sobre los últimos detalles, por lo que Li Weihan fue instruido para revisar su informe con los últimos retoques para la conferencia. Después de la conferencia, en septiembre, Mao dio un rotundo respaldo a la transición pacífica como hizo saber a los líderes del resto de partidos democráticos y a toda la clase capitalista nacional, él enfatizó que la transformación debe ser voluntaria, advirtió en contra de antelación impaciente –jizao maoji–, y señaló que la industria privada y comercio «deben servir la economía de la nación y la vida del pueblo» .

En toda esta política, Kao fue el único en discordia. Cuando los otros expresaron su apoyo incondicional al método pacífico,él permaneció en silencio. Mientras que él no dijo nada, su silencio fue percibido en el PCCh correctamente como un desacuerdo. Mao, según una fuente oral autorizada, sintió que Kao era un izquierdista sobre este tema, pero optó por no enfrentarse a él. En vez sin embargo, Mao probó a enviar a Li Weihan, que había trabajado con Kao durante los años 30, para persuadirle de las virtudes de tal política heterodoxa. Kao muy a diferencia de lo que esperaba obtener Mao de esa conversación, no atendió a los argumentos presentados pese hacer un esfuerzo en escuchar a Li, e ironicamente reveló la ignorancia teórica del grupo que apoyaba tal política, comentó a Li; «¿has oido hablar algo de la oposición derechista en la Unión Soviética? ¿No estas al tanto que Bujarin fue el que abogaba por el transito pacífico al socialismo?» (...)

Todas las fuentes pintan a Kao Gang como la de un hombre que favoreció la línea de una relativamente, rápida eliminación de la burguesía nacional como clase y una rápida transición al socialismo, en una estrecha adhesión al modelo soviético. (...)

Kao pensaba que la línea general de tratar como iguales a los sectores estatales y privados para el bienestar y desarrollo de la economía, era un signo inequívoco de una tendencia derechista en el partido, de rendición a la burguesía. En su discurso, como ya había señalado otras veces, apuntó con textos de Marx, Engels, Lenin y Stalin la equivocación en la que se estaba metiendo el partido». (Frederick C. Teiwes; Políticas en la corte de Mao; Kao Kaong y el fraccionalismo del partido en los años 50, 1990)

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