«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 10 de diciembre de 2013

La guerra de liberación del pueblo albanés contra el invasor fascista; Partido del Trabajo de Albania, 1964

El texto de a continuación sirve para mostrar lecciones claras a todos los marxista-leninistas sobre el carácter inmutable de las clases reaccionarias nacionales y extrajeras frente a los movimientos comunistas durante la etapa de liberación nacional. El Partido Comunista de Albania desde su estado embrionario, supo medir correctamente la situación durante la ocupación fascista, por ello, propuso que la consigna a llevar a cabo en esa etapa era la de: 

«Combatir por la independencia nacional del pueblo albanés y por un gobierno popular democrático en una Albania libre del fascismo». (Resolución de la Reunión de los Grupos Comunistas. Documentos Principales del PTA)

Por ello el discurso frente a las masas sería el de:

«Unir a todos los elementos honrados y antifascistas, sin distinción de religión, de grupo o corriente política». (Zeri i popullit, primera edición, 25 de agosto de 1942)

La actitud como decimos del partido, fue la de ganarse a todo verdadero patriota para luchar contra los invasores extranjeros, no vendiendo en este camino, los logros conseguidos por el partido durante la lucha de liberación nacional, bajo esta presión se condenaron acuerdos conciliadores como el de Mukje:

«El acuerdo de Mukje hacía aparecer al «Balli Kombëtar» que había saboteado la Lucha de Liberación Nacional y ayudado de diversas maneras a los ocupantes, como una organización que había combatido el fascismo, igual que el Frente de Liberación Nacional. En lugar de exigir que el «Balli» se empeñase en la lucha contra los invasores, Ymer Dishnica y Mustafa Gjinishi accedieron a la demanda demagógica del «Balli» sobre la «proclamación de la independencia» y el derrocamiento de la «asamblea fascista del 12 de abril», en la cual habían tomado parte casi todos los cabecillas del «Balli» y que el pueblo jamás había reconocido. Aceptaron la consigna falaz de «la Albania étnica» que el fascismo y la reacción blandían como un arma para embaucar al pueblo albanés, hacerlo olvidar el principal enemigo del momento y enemistarlo con los pueblos vecinos. Admitieron la propuesta de la reacción sobre la creación de un «Comité por la Salvación de Albania», compuesto por igual número de representantes del «Balli Kombëtar» y del Frente de Liberación Nacional, y que debía investirse de las atribuciones de un gobierno provisional. (...) La decisión del Consejo General, de julio de 1943, de entablar conversaciones con los cabecillas ballistas era una última tentativa por apartar al «Balli» del camino de la traición y atraerlo a la lucha contra los ocupantes. Este esfuerzo se había hecho en interés de la patria y de la Lucha de Liberación Nacional. Pero, el acuerdo concluido en Mukje atentaba contra los intereses del pueblo y de la patria. Desorientaba a la población, apartaba su atención de la lucha contra los ocupantes y propiciaba la idea de una falsa unidad, edificada sobre la base de regateos desde arriba. El acuerdo de Mukje destruía las grandes victorias obtenidas en la lucha antifascista bajo la dirección del Partido Comunista y, lo peor era que abría el camino para que el Poder político pasara a manos de la burguesía reaccionaria, que no había disparado ni un solo tiro y no luchaba contra los opresores extranjeros, sino al contrario, había colaborado y colaboraba todavía con ellos. (...) En consecuencia acuerdo semejante constituía una traición al pueblo y la revolución. Por esta razón, y por iniciativa del camarada Enver Hoxha, el Comité Central y todo el Partido rechazaron inmediatamente y sin vacilación el acuerdo de Mukje». (Partido del Trabajo de Albania; Historia del Partido del Trabajo de Albania, 1982)

La traición abierta hacia la liberación nacional por parte de las fuerzas burguesa-feudales albanesas no tardó en suceder:

«En septiembre de 1943, 50.000 tropas alemanas entraron en Albania para sustituir a los italianos. Los nuevos ocupantes establecieron un gobierno títere con los «patriotas» del «Balli Kombëtar» cooperando para oponerse al Frente de Liberación Nacional. Mientras tanto, un sector del Frente de Liberación Nacional, a instancias de los imperialistas británicos, se separó y formó la organización «Legaliteti», dedicado a la restauración de la monarquía albanesa. El Frente de Liberación Nacional se vio obligado a emprender la lucha armada no sólo contra las tropas de ocupación alemanas, sino también contra el «Balli Kombëtar», que había optado por aliarse con los alemanes y también contra los integrantes del Partido «Legaliteti», que ahora eran la elección británica y estadounidense para ser los nuevos gobernantes de Albania». (Jim Washinton, El socialismo no se puede construir en alianza con la burguesía, 1980)

Gracias a estas perfectas maniobras:

«En noviembre de 1944 Albania se convirtió en la primera de las naciones orientales Europeas en triunfar sobre los invasores alemanes, y, junto con Yugoslavia, el único en hacerlo sin la ayuda del ejército rojo soviético. El nuevo poder estatal que fue organizado por el PCA era una democracia popular basada en la alianza del proletariado y el campesinado pobre. El Partido Comunista de Albania fue el único partido de Europa del Este que no estableció una forma de gobierno de coalición con la burguesía tras la liberación. El nuevo Gobierno albanés representa sólo a las clases explotadas y oprimidas, excluyendo en la formación del gobierno a todas las clases explotadoras». (Jim Washinton, El socialismo no se puede construir en alianza con la burguesía, 1980)

No hace falta comentar el papel de la Unión Soviética antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial para el pueblo albanés, así como el papel de zapa y pro ballista
-legalitetista de los aliados anglo-estadounidenses de la coalición antifascista. 

Por supuesto hay que destacar también la creación del ejército popular, el nuevo poder político, como métodos que derribaban la superestructura burguesa. Ahí, la razón entonces, del estudio de la revolución albanesa para todo marxista-leninista, que poco a poco recuperaremos con más material. 

El documento:


La guerra de liberación del pueblo albanés contra el invasor fascista

Albania fue una de las primeras víctimas de la agresión fascista. Ya en enero de 1939, el gobierno fascista italiano había tomado medidas definidas preparando su agresión contra Albania. Había concentrado tropas y fuerzas navales en los puertos del sur de Italia. Tan pronto como supo de esas preparaciones para una agresión fascista, nuestro pueblo se levantó en protesta y ya desde el 1 de abril demandó de su gobierno que le diera armas para defender su Patria. Pero Zogu y su gobierno que habían capitulado a la presión de Italia, hicieron caso omiso de las demandas del pueblo. Entonces los patriotas mismos tomaron la iniciativa de organizar la defensa de la Patria. Establecieron centros de reclutamiento de voluntarios en varios ciudades y pueblos del país, recolectaron armas y municiones y proporcionaron lugares de entrenamientos para los voluntarios. Las fuerzas armadas de Italia lanzaron su ataque contra Albania el 7 de abril de 1939. El rey Zogu y su pandilla traicionaron la Patria y huyeron a Grecia. Pero el pueblo albanés ofreció resistencia armada contra los fascistas italianos, que sólo después de repetidos intentos pudieron desembarcar en tierra albanesa. Por eso, los  albaneses fueron los primeros en oponer la resistencia armada a la agresión fascista en Europa. 

Aunque la opinión pública progresista del mundo denunció esta agresión fascista contra Albania, los círculos gobernantes de las potencias occidentales guardaron silencio absoluto sobre ella. La Liga de Naciones, de la que Albania era miembro, no dijo nada sobre la ocupación de ese país. Pero esta actitud de la  Liga de Naciones era el resultado directo de la política seguida por las potencias occidentales que dirigían los asuntos de la Liga en aquel tiempo. Chamberlain, el Primer Ministro inglés, declaró en la Cámara de Comunes, el 6 de abril, que Inglaterra no tenía intereses especiales en Albania. Así, él endorsó en realidad la agresión fascista contra  Albania, a pesar de que esto constituía una violación directa del acuerdo que él mismo había concluido con Mussolini solamente un año antes, el 16 de abril de 1938, según el cual las partes se habían comprometido a conservar el statu quo en la región del Mediterráneo. 

Los estados vecinos tuvieron también una actitud de indiferencia, aunque la agresión italiana contra Albania marcó la etapa inicial de una amplia agresión fascista italiana en los Balcanes, Krishich, el embajador de Yugoslavia en Roma, en su conversación con Ciano el 29 de marzo, declaró que Yugoslavia no tenía objeción a la acción italiana en Albania «con tal de que Albania no tenga funciones antiyugoslavas». El gobierno griego de Metaxás también dio su aprobación silenciosa a la ocupación de Albania. Solamente la Unión Soviética denunció públicamente la ocupación italiana de Albania. La prensa soviética de ese tiempo llamó la ocupación de Albania «un nuevo acto de agresión en Europa» y «una ampliación de la agresión fascista en los Balcanes». Y en 1940, con su declaración en el Soviet Supremo de la URSS, el gobierno soviético denunció la agresión fascista contra Albania y la política de «apaciguamiento» de las potencias occidentales. A través de su ocupación de Albania, los fascistas italianos trataron, por una parte, de saquear todo lo posible los recursos naturales de nuestro país, y explotar y desnacionalizar al pueblo albanés, y por otra parte, de convertir a nuestro país en una base para una agresión  ulterior contra los pueblos balcánicos. 

Pero todos los intentos de los fascistas italianos de subyugar al pueblo albanés sufrieron un fracaso completo. Los obreros, campesinos e intelectuales patriotas manifestaron abiertamente su odio a los invasores, a través de manifestaciones, protestas, agitaciones y sabotajes. El 28 de noviembre de 1939 hubo una explosión general de demostraciones antifascistas. Todos les días de fiestas nacionales se convirtieron en días de manifestaciones, protestas y conflictos y choques con los invasores. Los obreros de las diversas empresas industriales del país tomaron parte, a lo menos, en quince huelgas mayores durante el año de 1939 solamente. Estas se hicieron más frecuentes en los años siguientes. Ninguna de las represalias de las muchas que tomó el enemigo arrestando, deteniendo y  enviando a montones de patriotas albaneses al destierro, pudo contener el espíritu de resistencia del pueblo. El movimiento de manifestaciones, protestas, huelgas y sabotajes se hizo cada vez más intenso.

Habiendo ocupado  Albania, los fascistas italianos pusieron manos a la obra para realizar sus planes agresivos en los Balcanes. El 28 de octubre de 1940, la Italia fascista atacó a Grecia. Nuestro pueblo mantuvo una actitud correctísima hacia la guerra entre Italia y Grecia. El pueblo albanés la socavó y obstaculizó en todas las formas.

Los luchadores albaneses antifascistas se emboscaban y destrozaban todos los vehículos motorizados enemigos que llevaban tropas y municiones al frente de batalla. En las regiones donde la lucha era más dura, la población albanesa hizo todo lo posible por ayudar a las tropas griegas a avanzar hacia las posiciones de los italianos. Los batallones «Tomori» y «Taraboshi» compuestos por soldados forzados albaneses que fueron enviados contra su voluntad al frente griego, desertaron en masa antes de pelear contra sus vecinos. Algunos de ellos se pasaron al lado de los griegos y el resto fue desarmado y enviado al campo de concentración de Shjak. En una carta dirigida a Hitler el 22 de noviembre de 1940, Mussolini se vio obligado a declarar que «casi todas las tropas albanesas traicionaron. Se opusieron obstinadamente a nuestras órdenes y se levantaron contra nuestras unidades». En sus memorias,  el mariscal Badoglio escribe: «Las unidades y tropas  albanesas incorporadas a nuestras divisiones, o traicionaron, obstaculizando nuestro trabajo, o se pasaron al lado griego». El ataque traicionero de los fascistas contra la Unión Soviética dio más ímpetu a la resistencia de los pueblos oprimidos en general y del pueblo albanés en particular. Llamando a solidaridad con el pueblo soviético, los comunistas albaneses impelieron al pueblo a intensificar su lucha contra el fascismo, enemigo número uno de la humanidad. En un folleto publicado en septiembre de 1941, los comunistas albaneses se dirigieron al pueblo, diciendo: «Debemos ligar nuestra guerra de Liberación Nacional con la heroica lucha de la Unión Soviética, vanguardia de la gloriosa guerra contra el fascismo». 

Del resultado de la fundación del Partido Comunista –ahora, del Trabajo– el 8 de noviembre de 1941, la Guerra de Liberación Nacional del pueblo albanés se hizo más extensa y entró en una nueva etapa de su desarrollo. El Partido Comunista Albanés inspiró y dirigió al pueblo albanés en su lucha por liberar el país de la ocupación fascista. El llamado del Partido Comunista a lanzarse a un combate abierto contra el enemigo y los traidores al país incitó al pueblo albanés, que hasta entonces se había ocupado en huelgas y demostraciones, a tomar las armas y luchar contra los invasores en batallas abiertas. A fines de 1941 y comienzos de 1942, en todo el país se había creado unidades guerrilleras. Estas unidades combativas destruyeron el trabajo del enemigo, derrumbaron sus depósitos, mataron oficiales y espías fascistas, cortaron líneas de comunicación, asaltaron puentes enemigos, etc. Uno de los acontecimientos más destacados organizados por las unidades guerrilleras en una amplia escala nacional fue el del 24 de julio de 1942 cuando todos los servicios telefónicos y telegráficos de Albania fueron cortados.

Las unidades guerrilleras aumentaron número y preparación, y la guerra de guerrillas se hizo más intensa y acosadora para el enemigo. Las unidades guerrilleras regulares se organizaron en muchas partes del país. La intensificación de la Guerra por la Liberación Nacional causó muchos problemas a los invasores fascistas que alternaban la demagogia con una implacable persecución de los patriotas albaneses. Por medio de sus agentes, los fascistas italianos arrestaron a millares de jóvenes y viejos, hombres y mujeres, y los metieron en cárceles y campos de concentración. Qemal Stafa, miembro del Comité Central del Partido Comunista Albanés y Secretario General de la Juventud Comunista, cayó combatiendo contra los mercenarios el 5 de mayo de 1942. Otros tres comunistas, Perlat Rexhepi, Branko Kadia y Jordán Misja, cayeron igualmente luchando contra los fascistas en Shkodra en julio del mismo año. Dos jóvenes comunistas: Midki Kostani y Kic Greco, fueron ejecutados por los fascistas en agosto. Mas la lista de mártires no termina aquí. 

El Partido Comunista Albanés, desde su fundación, relacionó la guerra del pueblo albanés con la de todos los que luchaban contra el fascismo y, particularmente, con la del pueblo soviético. «Nosotros debemos ligar nuestra Guerra de Liberación Nacional con la heroica lucha de los pueblos de la Unión Soviética que están en la vanguardia de la lucha contra el fascismo. Debemos entender y consolidar estos lazos así como los que tenemos con la Guerra de Liberación Nacional que los pueblos oprimidos están continuamente librando contra los invasores», dice el llamamiento hecho por el Comité Central del Partido Comunista Albanés en noviembre de 1941. La educación política de las masas populares realizada por el partido, las operaciones de los guerrilleros, la expansión del Movimiento de Liberación Nacional entre los pueblos europeos y especialmente la guerra del ejército soviético contra las fuerzas armadas fascistas, crearon condiciones favorables para dar más ímpetu y una forma de organización más definida a la Guerra de Liberación Nacional de Albania.

Con este fin y por iniciativa del Partido Comunista Albanés, la Iº Conferencia de Liberación Nacional fue convocada en la pequeña aldea de Peza el 16 de septiembre de 1942. Además del Partido Comunista, los asistentes a esa conferencia eran representantes de las organizaciones de la juventud popular, de las mujeres y de diversas corrientes políticas de Albania. Las decisiones principales adoptadas en esa conferencia fueron: a) continuar la guerra implacable inflexible contra la ocupación fascista del país y los traidores del país; b) crear el Frente de Liberación Nacional que uniría a todo el pueblo albanés en la guerra contra los invasores fascistas, y los Consejos de Liberación Nacional.

De acuerdo con las decisiones adoptadas en la Conferencia de Peza, los Consejos de Liberación Nacional no sólo serían establecidos en las regiones liberadas sino también en las regiones ocupadas por el enemigo. Esos Consejos serían órganos del levantamiento armado así como también el embrión del futuro gobierno popular. 

El Frente de Liberación Nacional era el cuerpo principal y más competente para organizar y unir a todo el pueblo albanés en su lucha por liberar al país del yugo de los ocupantes fascistas. Como consecuencia del establecimiento de los Consejos de Liberación Nacional, la lucha armada contra los fascistas se hizo más implacable. El número de las unidades guerrilleras combatientes aumentó. Un gran número de distritos y regiones fueron liberados, entre ellos: Peza, Skrapari, Kurveleshi Martaneshi, Opari, Aeta Gora, Shpati, parte de Cermenika, Mallakastra, Devolli, etc. La administración opresora del viejo régimen fue desalojada y los Consejos de Liberación Nacional, representando el nuevo régimen, ocuparon su lugar. 

La noticia del triunfo de nuestro pueblo sobre el fascismo resonó mucho más allá de las fronteras de nuestro país y atrajo la atención de los pueblos del mundo. Las grandes potencias aliadas reconocieron la justa guerra del pueblo albanés por la libertad y la independencia y expresaron su disposición de darnos ayuda. En diciembre de 1942, los representantes de los gobiernos de la URSS, Gran Bretaña y los EE. UU. se declararon oficialmente a favor de ayudar a nuestro pueblo en su lucha contra el fascismo. 

Así, el Ministro de Relaciones Exteriores inglés, hablando en la Cámara de Comunes en diciembre de 1942, declaró que el gobierno de su Majestad reconocía la libertad y la independencia de Albania y que «deseaba ver a Albania liberada del yugo italiano y restaurada su independencia. La forma de Estado y gobierno que será establecida en Albania es cosa de los propios albaneses y será decidida al final de la guerra». El Secretario del Estado de los EE. UU. también, en una declaración pública hecha en diciembre de 1942, apreciando la contribución realizada por el pueblo albanés en la guerra contra el fascismo, subrayó el hecho de que el gobierno norteamericano no había reconocido la anexión de Albania a la corona italiana. La declaración dice más adelante: «La lucha de las diversas unidades guerrilleras que operan en Albania contra el enemigo común ha suscitado nuestra alta admiración y estímulo». Los acontecimientos subsecuentes revelan que estas declaraciones de los gobiernos inglés y norteamericano no estaban de acuerdo con sus acciones. Estos gobiernos tomaron, incluso en ese tiempo, varias medidas para crear su propia agencia en el Movimiento de Liberación Nacional, ayudando abiertamente a reaccionarios sociales y políticos a tomar la dirección en sus manos. Sólo la URSS, siguiendo una política de apoyar a todos los pueblos que luchaban contra la agresión fascista, dio una tangible prueba de su actitud correcta y escrupulosa hacia nuestro país. 

En una comunicación especial publicada en Moscú en diciembre de 1942 «Sobre la Independencia de Albania», el gobierno soviético declaró su gran simpatía hacia la intrépida lucha por la liberación de les patriotas albaneses contra los invasores italianos, su oposición a cualquier pretensión imperialista italiana sobre el territorio albanés y su deseo de ver a Albania libre del yugo de los invasores italianos y devuelta su independencia. El gobierno soviético expresó su convicción de que «la cuestión del futuro régimen estatal de Albania es un asunto interno suyo que debe ser decidido por el propio pueblo albanés». La reacción interna estaba sumamente alarmada por el crecimiento y la extensión de la Guerra de Liberación Nacional y su impacto en la nación. La creación del Frente de Liberación Nacional le asestó un duro golpe. En consecuencias, la reacción agrupó todas las fuerzas a que pudo echar mano y, con la ayuda de los imperialistas norteamericanos e ingleses, formó un nuevo partido político llamado «Frente Nacional». Esta organización fue constituida como una contrabalanza al Frente de Liberación Nacional. Al comienzo mantenía una posición semi-ilegal, adoptando consignas antifascistas. Pero pronto probó ser una organización anti-nacional. Los ocupantes fascistas la usaron como instrumento para sembrar la discordia en nuestro pueblo. 

El 15 de marzo de 1943,  Ali  Kelcyra y  Nuredin  Bey  Vlora, miembros del Comité Central del «Frente Nacional», firmaron en Tirana un protocolo con el general fascista Dalmazzo, conocido como el «Protocolo  Dalmazzo - Kelcyra», una franca capitulación al enemigo y una colaboración criminal con él. «Nosotros –el protocolo comenzaba así–, aseguramos a su Excelencia, general Dalmazzo, comandante supremo de las fuerzas armadas italianas en Albania, en nuestra responsabilidad personal, que ningún movimiento revolucionario de carácter general tendrá lugar en el sur de Albania».

Como resultado de este acuerdo, las bandas del «Frente Nacional» intensificaron sus actividades contra el Movimiento de Liberación Nacional. A pesar de eso, el Partido Comunista Albanés, inspirado por el deseo de unir al pueblo albanés en la lucha de liberación nacional, adoptó una política correcta con la gente común que había sido engañada por las consignas demagógicas del «Frente Nacional» y las llamó a incorporarse al «Frente de Liberación Nacional». Un buen número de ellas respondió, tomando parte activa en la guerra por la liberación nacional. El triunfo histórico del ejército soviético en Stalingrado ganó gran reputación en todo el mundo. Eso predijo el inminente fin del fascismo, y fortaleció la confianza de los pueblos del mundo en la victoria final, y les inspiró a intensificar su lucha contra el fascismo. La victoria del ejército soviético elevó el entusiasmo y la confianza del pueblo albanés. La Guerra de Liberación Nacional fue librada con renovado vigor y mayor determinación. Tenaces batallas fueron libradas en el centro y el sur de Albania. Millares de soldados, milicianos oficiales, policías fascistas, fueron muertos o capturados en Skrapari, Vovkopja, Patos, Leskovik, Peza, Dibra, y otras regiones del país. 

En vista del peligro amenazante, el enemigo puso nuevas fuerzas en acción e intensificó su terror y represalias. El enemigo incendió villas y distritos enteros, pero lejos de ablandarse en la lucha, las unidades guerrilleras lucharon con más ánimo y coraje. Regiones tales como Peza, Kurveleshi, Mesapliku, Mallakastra, Leskoviku y Përmet se convirtieron en campos de guerra donde las batallas más furiosas se sostuvieron entre las fuerzas regulares numéricamente superiores del enemigo y las unidades guerrilleras y el pueblo armado. El 13 de junio de 1943, 14.000 fascistas de las tropas italianas lanzaron un ataque general en la región de Peza, incendiaron más de 300 casas, saquearon todo el ganado que pudieron, asesinaron a sencillos campesinos desarmados. Pero las unidades guerrilleras hostigaron incesantemente a los enemigos en todos los frentes hasta obligarlos a retirarse, dejando unos 300 muertos. 

El 25 de junio de 1943, más de 8.000 hombres de las tropas italianas ayudadas por mercenarios locales lanzaron un ataque en la región Mallakastra-Tepelen. Después de una grande y dura batalla que duró varios días sucesivos, los fascistas fueron obligados a replegarse. El 14 de julio, el enemigo recomenzó sus operaciones  militares lanzando al combate 4 divisiones de infantería, completamente equipadas con artillería, tanques y aviones. Nuestras fuerzas guerrilleras contaban con unos 2.000 personas en total. Furiosas batallas fueron emprendidas. Al final de 4 días de dura lucha, los guerrilleros se retiraron a la región superior de Mallakastra. La abrumadora superioridad en número y en equipo del enemigo hizo imposible la resistencia frontal. Los fascistas arrasaron Mallakastra y Tepele. Incendiaron 78 villas y mataron centenares de aldeanos en represalia. Estas batallas costaron al enemigo unos 1.000 muertos y muchos heridos. 

Durante esas campañas, las fuerzas guerrilleras venían haciéndose incesantemente más fuertes y más numerosas. En julio de 1943, había más de 20 batallones guerrilleros en todo el país. Sintiendo la necesidad de un cuerpo central para dirigir los asuntos de este ejército de guerrilleros siempre creciente, el Comité Central del Partido y el Consejo Central de Liberación decidieron llamar a representantes de varias unidades guerrilleras del país a crear su Estado Mayor General. Esos representantes se reunieron en la villa de Labinoti de Elbasan el 10 de julio de 1943. Como un resultado de la fundación del Estado Mayor General, la guerra contra el enemigo se hizo más organizada, más amplia y más intensa en carácter. Los Estados Mayores Regionales fueron fundados para dirigir los batallones bajo su jurisdicción. La Primera Brigada de Tropas de Asalto bautizada en lo más denso de la lucha, fue formada el 15 de agosto en Vilhkugi, Korca. Una expedición de 10.000 enemigos, respaldada por artillería pesada y aviones, atacó Vithkuqi el 25 de agosto. 

Después de una dura pelea, el enemigo forzó su paso hacia Vithkuqi, incendió y saqueó, pero pronto fue compelido a retirarse bajo la presión de los guerrilleros, dejando más de 200 muertos y heridos. En el verano de 1943, sólo las ciudades de gran población y carreteras principales estaban fuera de las manos de los luchadores guerrilleros por la libertad. Los fascistas y traidores al país mantenían bajo su control sólo las ciudades principales y carreteras importantes.

En vísperas de la capitulación de los fascistas italianos, la IIº Conferencia de Liberación Nacional de Albania fue convocada en la villa de Labinoti, el 4 de septiembre de 1943. Esta conferencia marca una fecha importante en la historia de la Guerra de Liberación Nacional del pueblo albanés. Habiendo hecho un análisis de la situación política del país y en el extranjero, esta conferencia dedicó atención especial al problema de expansión y consolidación del Movimiento de Liberación Nacional, de fortalecer la solidaridad del pueblo albanés con el Frente de Liberación Nacional y de preparar el levantamiento armado general. 

Importantes resoluciones fueron adoptadas en la conferencia sobre la consolidación de los Consejos de Liberación Nacional, su establecimiento en todo el país, la elevación de su papel y su transformación en órganos de la autonomía del pueblo. La conferencia mantuvo una firme posición con respecto a las corrientes y grupos políticos fuera del Frente de Liberación Nacional, desenmascaró sus actividades traidoras serviles al enemigo y su intento de tomar las riendas del estado en sus manos con la ayuda de las bayonetas alemanas. La conferencia dio a conocer públicamente que el único gobierno del pueblo eran los Consejos de Liberación Nacional fundados en lo más denso de la batalla y salidos del corazón del pueblo, y denunció firmemente la posición oportunista de Ymer Dishnica en Mukje, quien trataba de colocar al «Frente Nacional» –que entonces estaba colaborando con el enemigo y no había disparado ni un tiro contra éste–, en el mismo lugar que el Frente de Liberación Nacional. 

La conferencia denunció el acuerdo a que se llegó en Mukje como «un acuerdo que violó los principios principales establecidos en la Conferencia de Peza y se opone a los intereses de la guerra y de la unión del pueblo albanés». 

La IIº Conferencia de Liberación Nacional fue de significado especial, porque fue convocada en un tiempo cuando la situación política y militar era tal, que las tropas nazis alemanas estaban entrando a montones en Albania para reemplazar a los ocupantes fascistas italianos del país. Los representantes de la conferencia decidieron unánimemente continuar la guerra contra los nuevos invasores alemanes y sus agentes como enemigos del pueblo albanés. Inmediatamente después de la capitulación de los fascistas italianos, nuestro Estado Mayor General demandó que las tropas italianas en nuestro país fueran pasadas a nuestro Ejército de Liberación Nacional, reconocido como una potencia aliada antifascista por la coalición anglo-soviético-estadounidense, y que continuáramos, junto con ellos, la guerra contra el enemigo común, los alemanes nazis. Pero Dalmazzo, comandante en jefe de las tropas italianas en Albania, se negó a responder a esta demanda. Al contrario, él ordenó a sus tropas entregarse a los alemanes. Sin embargo, había tropas italianas venidas de la gente común de las clases proletarias y oprimidas, que se pasaron a las filas del Ejército de Liberación Nacional por su propia voluntad. 

El Ejército de Liberación Nacional, que en ese tiempo contaba con aproximadamente 20.000 guerrilleros, ofreció resistencia armada contra las tropas hitlerianas que estaban invadiendo nuestro territorio. Ellos liberaron varias ciudades principales como Berati, Gjirokastra, Peshkopia, Delvina, Tepelena, Saranda y otras. Una de las batallas más duras de ese tiempo fue la de Drashovica.  Gran número de tropas alemanas habían sido concentradas a lo largo de las fortificaciones de Drashovica junto con apróximadamente 7.000 soldados italianos desarmados. 

El 14 de septiembre de 1943, las unidades del Ejército de Liberación Nacional lanzaron un ataque de sorpresa contra esas concentraciones de tropas alemanas. Después de una dura lucha, los alemanes fueron obligados a retirarse, no sin antes pegar fuego a sus depósitos de municiones y cuarteles. A la noche siguiente, los guerrilleros atacaron los cuarteles y barricadas en las tierras bajas de  Mayrova v Drashovica y pusieron los 7.000 italianos en libertad. Al final de una campaña de tres días, los hitlerianos fueron arrojados de esas fortificaciones, presas de pánico. Todos los intentos posteriores del enemigo por recobrar Drashovica sufrieron un fracaso total. 

Ante la creciente autoridad y el continuo crecimiento del poder combativo del Frente de Liberación Nacional, los reaccionarios comenzaron a reagrupar también sus fuerzas esparcidas. Después de la ocupación del país por los hitlerianos, varios grupos reaccionarios de Albania se juntaron para pelear contra el movimiento de liberación nacional bajo la égida y con la ayuda de los alemanes nazis. La organización  «Frente Nacional» llamó a todos los grupos reaccionarios a unirse contra el Frente de Liberación Nacional y colaboró abiertamente con los invasores participando en un gobierno fundado por éstos. Así ya a fines de agosto de 1943, los líderes de varios grupos reaccionarios incluyendo las autoridades de traidoras, tuvieron un encuentro en Lura. Los participantes de esta reunión representaban al «Frente Nacional», las autoridades traidoras de las regiones que querían fundar más tarde la organización «Legalidad» de Abas Kupi y otros. El objetivo de esta reunión era unir los varios grupos reaccionarios contra la Guerra de Liberación Nacional del pueblo albanés. 

En los frecuentes encuentros realizados en la vecindad de Tirana, Mehdi Fresheri, presidente de la regencia establecida por los nazis, Mustafa Kruja, ex Primer Ministro del gobierno traidor y Abas Kupi, llegaron a un acuerdo en que todas las fuerzas reaccionarias se unirían en una acción conjunta contra el Frente de Liberación Nacional. En aquel momento, las Misiones Militares anglo-estadounidenses, que habían venido a ayudar al pueblo albanés en su lucha contra los invasores fascistas, fortalecieron sus contactos con los reaccionarios y comenzaron a colaborar públicamente con ellos. El 20 de noviembre de 1943, de acuerdo con la iniciativa de la Misión Militar inglesa, Abaz Kupi fundó la organización «Legalidad» con el objetivo de restaurar el régimen de Zogu en Albania.

La organización «Legalidad», como el «Frente Nacional», colaboró libremente con los invasores alemanes, con los traidores y todos los grupos reaccionarios existentes en Albania con el fin de socavar el movimiento de liberación nacional. El triunfo del ejército soviético en el verano y el otoño de 1943, la extensión del movimiento de liberación nacional en Europa y los Balcanes dieron un mayor ímpetu a la lucha de nuestro pueblo contra los invasores fascistas. Esto, por supuesto, enrabió a los hitlerianos, por lo tanto, ellos emprendieron una operación en gran escala contra el Ejército de Liberación Nacional en el invierno de 1943-1944 con el objetivo de aniquilarlo. Las tropas alemanas en Albania constaban de la División 297, tres regimientos de las Divisiones 104, 999 y 181, así como muchas unidades especializadas. El número total de enemigos, incluyendo a los traidores, las bandas del «Frente Nacional» y de «Legalidad», alcanzaba a 40,000. El enemigo emprendió su operación el 5 de noviembre de 1943 en varias regiones de Albania: en Peza, Dibra, Mallakastra, Mesaplik, Cermenika, Shegjergj, Martanesh y otras regiones. Aquel la operación era una preparación de la ofensiva general del enemigo, lanzada el 7 de enero de 1944. Las unidades alemanas y las bandas reaccionarias emprendieron simultáneamente una ofensiva en tres zonas: Korça, Elbasan y Berat.

Intentaron cercar primero las fuerzas guerrilleras y luego aniquilarlas. Las unidades de las Brigadas I y IV y el grupo Skrapari se trabaron contra esas fuerzas enemigas. La batalla en Tenda y en Qypit fue la más destacada y violenta de aquel período. El día 21 de enero de 1944, las fuerzas enemigas chocaron con las unidades de la Primera Brigada en Tenda y Qypit. Las batallas trabadas en este lugar fueron las más violentas que libraron las unidades de Liberación Nacional durante el invierno de 1943-1944. La gran significación de este encuentro fue el hecho de que las fuerzas enemigas fueron detenidas durante seis días consecutivos, dando tiempo a la guerrilla de Zagoria de escapar del cerco, y mientras tanto, determinando la línea de acción de la guerrilla del sur de Albania. La batalla en Tenda y Qypit dio origen a la creación de la IV Brigada, le dio tiempo de evacuar la peligrosa región de Zagoria para Wangllia y a la vez tuvo relación directa con la contraofensiva de la IV Brigada en la región de Korça.

El enemigo continuó en vano sus operaciones en las regiones de Përmet, Zagoria y Lunxheri en el mes de enero de 1944, porque las guerrillas hacía tiempo se habían retirado hacia Bangllia. Los fascistas reunieron grandes fuerzas contra la V Brigada y con su equipo y su técnica superiores la forzaron a retirarse a la remota región de Mesaplik. Esa situación colocó a la V Brigada en una posición extremamente peligrosa, pero los guerrilleros de la Brigada vencieron todas las penalidades y dificultades y no cesaron ni un momento de hostigar al enemigo. El 17 de febrero, el enemigo fue obligado a retirarse, mientras tanto, las unidades guerrilleras empezaron a lanzar su contraataque y liberar las regiones ocupadas temporalmente por el enemigo en la campaña de invierno. 

Una gran parte de las fuerzas enemigas intentó exterminar las unidades guerrilleras en el norte de Albania. A mediados de febrero de 1944, rodearon los batallones «Perlat  Rexhepi» y «Bajram Curri». A pesar de la situación crítica en que se encontraban, los soldados de esos batallones rompieron el cerco y atacaron de flanco al enemigo. El invierno de 1943-1944 fue un período crucial para el Movimiento de Liberación Nacional y el Ejército de Liberación Nacional del pueblo albanés. Las tropas fascistas alemanas y los reaccionarios domésticos usaron todos los medios a su disposición para exterminar el Ejército de Liberación Nacional. Nuestros soldados experimentaron aflicciones y adversidades sin precedentes. Luchando contra las fuerzas superiores enemigas, armadas hasta los dientes y con equipo moderno, los guerrilleros, mal vestidos y descalzos, mal alimentados y con escasas municiones, resistieron, día y noche, en las montañas cubiertas de nieve, combatieron con heroísmo ejemplar, hicieron bajas al enemigo y lograron finalmente la victoria. Después de la campaña del invierno de 1943-1944, el Ejército de Liberación Nacional no había sido exterminado como esperaba el enemigo, sino que se hizo más fuerte. Durante esta campaña invernal, el enemigo estableció el terror y la represión en gran escala por todo el país. Incendió aldeas, mató centenares de hombres y mujeres, viejos y jóvenes inocentes, puso ciudades y pueblos en estado de guerra, arrestó millares de hombres y mujeres sencillos y les arrojó a los campos de concentración.

El terrorismo más feroz se desató en la noche del 4 de febrero de 1944, cuando los fascistas alemanes y sus cómplices albaneses azotaron y humillaron a centenares de ciudadanos y asesinaron a 84 de ellos en las calles de la capital. Pero el terror no podía intimidar a nuestro pueblo quien tenía confianza en su triunfo final sobre el enemigo. Bajo circunstancias tan adversas al  Movimiento de Liberación Nacional de nuestro pueblo, los imperialistas ingleses y norteamericanos, representados por sus misiones militares en Albania, procuraron hacer cuanto pudieron para fortalecer a los reaccionarios locales. Ellos lo hicieron incluso antes de la campaña de invierno.

Ellos suministraron equipo militar y víveres a las bandas armadas del «Frente Nacional», de «Legalidad» y de los traidores. Una misión militar inglesa dirigida por el Coronel Maclean estuvo estacionada en el Cuartel General de Abaz Kupi desde el otoño de 1943 hasta el fin de la guerra. El Mayor inglés Neel fue asignado por ellos a la jefatura fascista tribal de Gjon Marka  Gjoni y Kol Bib Mirakaj. En el Cuartel General de los notorios traidores Fiqri Dine, Hysni Dema y otros, había una misión militar inglesa compuesta por los Mayores Peter Kemp y Riddle y el Capitán Hends, aún antes de la campaña de invierno. Un a misión norteamericana se mantuvo a corta distancia de Skender Muço, vocero del «Frente Nacional». 

La presencia de esas misiones entre los grupos reaccionarios de traidores y la asistencia que les concedieron, no ayudaron sino que obstaculizaron la causa común por la cual todos los pueblos del mundo estaban luchando y a la vez perjudicaron los intereses del pueblo albanés. 

En lugar de cumplir sus deberes como aliados y ayudar materialmente al Ejército de Liberación Nacional que estaba luchando arduamente contra los invasores fascistas, ellos abrieron sus depósitos a los jefes traidores que colaboraban con el enemigo.

En el Estado Mayor General del Ejército de Liberación Nacional, también existían misiones militares inglesas y norteamericanas, pero su ayuda no fue más que simbólica. Se confirmó que lo que intentaban cuando proporcionaban al Ejército de Liberación Nacional un poco de ropas y algunos viejos rifles era confundir y desorganizar la lucha del pueblo albanés contra los invasores. Los gobiernos norteamericano e inglés no han dado una versión justa sino deformada de nuestra lucha contra los invasores y traidores a nuestro país. En sus radiodifusiones de aquel período, la Estación de Londres llamaba «verdaderos patriotas» al traidor Mehdi Frasheri y al líder del «Frente Nacional». 

Por medio de sus misiones militares, los reaccionarios ingleses y norteamericanos intentaron intervenir en los asuntos internos del Ejército de Liberación Nacional y tomar su dirección. La actitud del Partido Comunista Albanés y del Frente de Liberación Nacional hacia la conducta de esas misiones militares anglo-norteamericanas era perfectamente correcta. En una carta acerca de la actitud hacia la misión militar inglesa, el Comité Central del Partido Comunista Albanés escribió: «Nuestra actitud hacia ella debe ser clara y explícita. Ella –la misión– representa aquí las tropas inglesas y tiene que apoyar y ayudar a aquellos que combaten a los invasores; ella no tiene ninguna autorización para intervenir en nuestros asuntos internos y militares. Nuestra actitud hacia el «Frente Nacional» y hacia todos los demás partidos debe serle claramente definida para ella –la misión–, y tendrá que hacerse responsable de lo que hace para ayudarlos, o para estorbar la guerra que el pueblo albanés está realizando».

Esta justa actitud del Partido hacia las misiones militares anglo-estadounidenses jugó un papel importante en el mantenimiento del espíritu de solidaridad del Movimiento de Liberación Nacional ante la tentativa de refracción por los extranjeros. Nada resultó de la campaña del invierno de 1943-1944 para los invasores alemanes, y sus cómplices los reaccionarios locales. 

Naturalmente, el país fue enormemente dañado, pero la moral del pueblo jamás fue tan alta. Nuestro pueblo tenía plena confianza en su victoria final. La situación se desarrollaba favorablemente para el Movimiento de Liberación Nacional. El Ejército Soviético había logrado estupendos resultados durante los meses de invierno. En enero había asestado a los nazis alemanes el primero de los diez mayores ataques de aquel año. Los otros pueblos oprimidos también habían obtenido importantes victorias en la guerra de liberación. Bajo esas circunstancias, el Ejército de Liberación Nacional lanzó una ofensiva general contra un enemigo de fuerzas muy superiores y le obligó a retroceder a las ciudades principales del país. 

El Iº Congreso de Liberación Nacional Antifascista se celebró el 24 de mayo de 1944 en la ciudad liberada de Përmet. 200 delegados electos, representando las diferentes regiones del país, participaron en ese congreso. Ellos fueron elegidos por el pueblo de manera democrática. El congreso designó al Consejo de Liberación Nacional Antifascista como el órgano supremo del poder ejecutivo y legislativo del país. El Congreso de Liberación Nacional eligió el Comité de Liberación Nacional Antifascista atribuyéndole carácter de gobierno provisional. Se resolvió en el congreso que no sería permitido que Zogu retornara a Albania y que ningún otro gobierno que pudiera ser formado en el interior o exterior sería reconocido como legal. Todas las concesiones y convenios económicos concluidos por el régimen de Zogu con los países extranjeros fueron declarados nulos e inválidos. 

El congreso determinó la línea de acción adoptada por el Consejo de Liberación Nacional y tomó las medidas para fortalecer la lucha contra los invasores y los traidores al país. Aprobó la actividad del Estado Mayor General y le confió la tarea de continuar la lucha hasta que el país fuera completamente liberado. De ese modo, el congreso estableció la base del nuevo Estado de Democracia Popular. En aquel momento, mientras el Congreso de Përmet estaba celebrando sus sesiones, los invasores hitlerianos y los reaccionarios locales se estaban preparando para lanzar otra gran campaña en el sur de Albania, la ofensiva de Julio, como la llamaron ellos, con el fin de perturbar el trabajo del congreso, aniquilar el Ejército, reprimir el Consejo de Liberación Nacional y establecer el régimen de la reacción en su lugar. 

Conseguir estos objetivos era indispensable y apremiante. Los hitlerianos pensaban que aunque no pudieran conseguir enteramente estos fines, por lo menos evitarían el riesgo de que sus vías de comunicación fuesen continuamente acosadas por las unidades del Ejército de Liberación Nacional. Esas vías de comunicación eran de vital importancia, porque por allí tendrían que evacuar sus tropas de Grecia, que se encontraban bajo la amenaza de ser cercadas allí. El plan del enemigo era dividir las fuerzas de la guerrilla clavando una cuña en el centro, y luego tratar a cada grupo separadamente. En aquel tiempo, los alemanes habían concentrado las siguientes fuerzas en Albania: la primera División Alpina, la 104 División Jager, la 279 División, ciertas unidades especiales con una fuerza de 33 mil y con 14 mil tropas adicionales de las autoridades traidoras y los grupos reaccionarios. Para hacer frente a estas fuerzas enemigas, había 35 mil combatientes por la libertad organizados en 9 brigadas guerrilleras, 9 grupos y batallones del cuartel regional, equipos de voluntarios campesinos, etc. Sangrientas batallas se libraron en el sur de Albania. Pero esa ofensiva terminó con el completo fracaso de los hitlerianos y los traidores del pueblo. La comandancia alemana y los reaccionarios locales no consiguieron sus fines y el Ejército de Liberación Nacional ganó la victoria. Asustados por el triunfo del ejército popular, los traidores, en colaboración con los nazis,  emprendieron una serie de medidas vengativas. Pero el espíritu de nuestro pueblo jamás cedió ante todo esto. Se enfrentaron con valor y coraje a los altibajos de las operaciones. Compartieron sus bocados con los guerrilleros y prefirieron dirigirse a las montañas y a los bosques antes que rendirse al enemigo. 

Un hecho realmente épico es el gesto de tres madres en Kurvelesh, quienes se arrojaron con sus diez hijos a un risco antes de caer en las manos del enemigo. Murieron como héroes. Cuando los hitlerianos apenas habían terminado su ofensiva de Junio, por orden del comandante en jefe, General Coronel Enver Hoxha, la primera División formada el 28 de mayo de 1944, lanzó una ofensiva al centro y norte de Albania. 

En agosto, la segunda División siguió las pisadas de la primera División. La ofensiva lanzada por las divisiones del Ejército de Liberación Nacional atacó a los invasores alemanes y sus cómplices locales por sorpresa y frustró los planes de los imperialistas norteamericanos e ingleses. Las misiones militares AngloNorteamericanas intensificaron sus esfuerzos de enmarañar descaradamente la Guerra de Liberación Nacional del pueblo albanés. Procuraron impedir por todos los medios la ofensiva de nuestro Ejército en el centro y el norte de Albania. 

He aquí lo que Willi am Elliot, vice-almirante del Aire , escribió en nombre del comandante en jefe de las fuerzas aliadas en el área del  Mediterráneo en carta dirigida al General Coronel Enver Hoxh a el 14 de julio de 1944: «Le pido que haga todo lo posible de su parte por evitar que sus tropas tomen medidas hostiles contra las tropas de Abas Kupi y si usted utiliza las armas para tales propósitos, me veré obligado a no seguir mandándole ningún género de provisiones».

La carta del vice-almirante Elliot iba acompañada de un ultimátum del Coronel Palmer, quien amenazó con dejar de proveerles de armas, en el período en que la División estaba totalmente trabada en batalla contra los alemanes. El Estado Mayor General se negó a cumplir con las demandas de Elliot y repudió el ultimátum del Coronel Palmer, haciendo a todos los oficiales ingleses responsables de las pérdidas que sufriera la División como consecuencia de este acto arbitrario e injusto, porque Abas Kupi, el protegido del Cuartel General del Mediterráneo, era un traidor a la causa del pueblo albanés, y en estrecha colaboración con Alemania y las autoridades traidoras y sus fuerzas armadas, luchaba hombro a hombro con los alemanes contra las fuerzas de Liberación Nacional. En septiembre de 1944, cuando el Ejército de Liberación Nacional llevaba a cabo no sólo escaramuzas aisladas sino también un ataque frontal contra los alemanes, el Coronel Palmer, jefe de la misión militar británica en Albania, pidió al Estado Mayor General en una carta estrictamente confidencial, una autorización para desembarcar tropas especiales en cualquier parte de Albania. Puesto que el desembarco de esas tropas era impertinente y superfluo, el Coronel Palmer fue autorizado a desembarcar solamente 18 personas. El 19 de septiembre de 1944, el General Wilson intervino de nuevo en la cuestión del desembarco de las tropas especiales en Albania, pero fue en vano, pues esta petición fue rechazada categóricamente. Los imperialistas ingleses y norteamericanos continuaron usando todos los métodos de sabotaje contra el Movimiento de Liberación Nacional hasta el mismo momento en que Albania quedó completamente liberada. Sin embargo, todos sus planes fueron frustrados. Cuando las fuerzas armadas de liberación nacional hicieron añicos las bandas armadas de colaboracionalistas y de las otras organizaciones traidoras, las autoridades anglo-estadounidenses recogieron a todos los criminales de guerra, colaboracionalistas, agentes de la gestapo y otros, y los enviaron a Italia y otros países. 

Ya en el congreso de Përmet se había hecho la proposición de invitar a la misión militar soviética a ver de cerca la guerra de nuestro pueblo contra el fascismo y ofrecer su asistencia. El gobierno soviético consintió y mandó en seguida una misión militar, que llegó a Albania en agosto de de 1944. La llegada de una  misión militar soviética a Albania fue un acontecimiento de gran significación para el pueblo albanés. Ahora el mundo exterior estaría mejor informado y tendría una idea más completa y más real de nuestra guerra de Liberación Nacional. Eso ayudaría a fortalecer nuestra amistad con los pueblos de la Unión Soviética, amistad que había sido forjada en lo reñido de la lucha contra el enemigo común, los agresores fascistas. 

En octubre de 1944, alrededor de tres cuartas partes del territorio de  Albania había sido liberado. En el frente oriental, las tropas soviéticas continuaban avanzando con éxito. Las tropas aliadas que habían desembarcado en junio de 1944, compelieron al enemigo a resistir entre los dos fuegos en dos frentes. Los fascistas alemanes retrocedían en desorden en todos los frentes. Para evitar el cerco, las tropas fascistas de Alemania se retiraron también de los Balcanes. Por aquella época casi todas las ciudades principales de Albania habían sido liberadas; Peshkopia se liberó el 29 de julio, Berat el 12 de septiembre; Gjirokastra el 18 de septiembre. En una situación en que los alemanes ponían pies en polvorosa y el Ejército de Liberación Nacional había liberado la mayor parte de Albania, Vlora el 16 de octubre y  Korça el 24 de octubre, el proceso de desintegración entre las filas de la reacción continuaba a gran rapidez. Un buen número de miembros sencillos y engañados abandonaron a sus líderes y se unieron al Frente de Liberación Nacional. 

Los jefes de la reacción albanesa, viendo que la nave alemana encallaba, cifraron todas sus esperanzas en los ingleses y norteamericanos. Hicieron la última tentativa de reorganizar sus fuerzas, pero fue inútil, ya no estaban en condición de intentar ninguna resistencia. En consecuencia, cada uno de ellos trató de salvar su propio pellejo. Aquella situación colocó ante el pueblo albanés nuevas tareas. Por eso, se decidió celebrar el 20 de octubre de 1944 el IIº Mitin del Consejo de Liberación Nacional Antifascista en Berat. En el Mitin, se decidió transformar el Comité de Liberación Nacional Antifascista en un gobierno Provisional Democrático, se aprobaron las leyes fundamentales como la ley del Consejo de Liberación Nacional y la ley electoral del Consejo de Liberación Nacional. La Declaración de los derechos de los ciudadanos también se aprobó en aquel Mitin. La convención de Berat envió un mensaje al Comandante en jefe del ejército soviético,  I. V. Stalin, en el que se decía lo siguiente: «Nosotros consideramos al ejército soviético como la fuerza principal que ha derrotado a nuestro enemigo jurado y, por lo tanto, él es el símbolo de la lucha por la libertad y contra el fascismo; es la mayor garantía de nuestros derechos. Estamos muy agradecidos por todo esto a la Unión Soviética».

La batalla de Tirana, la capital de  Albania, fue el coronamiento de la hazaña militar del Ejército de Liberación Nacional, pues llegó a tener carácter muy violento, resultando en el cerco y aniquilación de las fuerzas enemigas, superiores en número y recursos, en comparación con nuestras fuerzas. 

Tirana fue liberada el 17 de noviembre de 1944; Shkodra, la última fortaleza del enemigo, fue liberada el 29 de noviembre. La liberación de Shkodra marcó la completa liberación de todo el país, por eso el día 29 de noviembre figura en la historia de nuestro país como el día de la liberación. Nuestro pueblo logró ese día la libertad y la verdadera independencia nacional. De este modo, gracias a su heroica lucha bajo la dirección del Partido Comunista Albanés y al colapso de la Alemania de Hitler, bajo los golpes del ejército soviético, nuestro pueblo pudo obtener su gran triunfo, liberar su país, establecer el régimen del pueblo, tomar su destino en sus propias manos y embarcar en una nueva etapa de desarrollo, en la etapa de construir la sociedad socialista en Albania. 

Antes de la liberación de Tirana y Shkodra, dos brigadas guerrilleras de Albania, la tercera y la cuarta, traspasaron Yugoslavia y junto con las fuerzas guerrilleras de aquel país ayudaron a liberar a los pueblos de Yugoslavia. Después de la completa liberación de Albania, dos de nuestras Divisiones, la quinta y la sexta, fueron ordenadas por el Comandante en jefe de nuestro Ejército de Liberación Nacional a perseguir al enemigo más allá de nuestra frontera en el territorio yugoslavo. Ellos lucharon hombro a hombro con los guerrilleros yugoslavos para liberar a los pueblos vecinos de Yugoslavia de los fascistas alemanes.  Aunque bajo adversas condiciones de clima, mal vestidos y descalzos, con carencia de comidas y hasta escasez de  municiones, en sus encuentros con el enemigo, ellos escribieron páginas gloriosas en los anales de la guerra por la liberación nacional. En las batallas arduas y sangrientas contra los hitlerianos, nuestras divisiones perdieron muchos bravos guerrilleros. En adición de muchos heridos, centenares de mártires fallecieron en el campo de honor. 

Habiendo cumplido con sus deberes internacionales, nuestras divisiones retornaron a la patria, aclamadas por las poblaciones yugoslavas y albanesas de aquellas regiones. 

* * * 

La guerra de Liberación Nacionales la epopeya más gloriosa de nuestro pueblo. El Ejército de Liberación Nacional fue creado en el campo de batalla. En vísperas de la liberación, sólo había un poco más de 70.000 guerrilleros –de los cuales 6.000 eran mujeres, viejas y jóvenes– organizados en formaciones por 8 divisiones, 26 brigadas, 10 unidades regionales y algunas unidades locales. Nuestro pueblo, poco en número pero valiente en espíritu, luchó con tanto valor y coraje que compelió a los fascistas italianos a emplear 100.000 y a los alemanes 70.000 de sus soldados en nuestro país. Durante la Guerra de Liberación Nacional, nuestro pueblo y nuestro Ejército causó a los agresores fascistas italianos y alemanes considerables pérdidas: 26.594 muertos, 21.245 heridos, 20.800 prisioneros; derribó 5 aviones, capturó 4.000 cañones, morteros y ametralladoras, voló 216 depósitos de municiones de guerra, etc. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, nuestro pueblo dio una enorme contribución a la causa de la victoria final sobre el fascismo. 28.000 militares y civiles fueron muertos, 4.000 quedaron totalmente inválidos, otros 8.600 semiinválidos, 62.475 casas fueron arrasadas, miles de animales fueron exterminados, tierras del campo fueron asoladas, muchos puentes grandes y pequeños fueron destruidos, plantas eléctricas y minas fueron incendiadas y todos los muelles y puertos fueron dinamitados. 

Este es el precio que nuestro pueblo tuvo que pagar para llevar a cabo su contribución a la lucha común contra los agresores fascistas alemanes e italianos.


La guerra de liberación del pueblo albanés contra el invasor fascista

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