«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El trabajo educativo, político e ideológico; Enver Hoxha, 1942

Hoy traemos un breve trozo extraído de uno de los capítulos del: «Informe presentado ante la primera conferencia consultiva de activistas del Partido Comunista de Albania», presentado por Enver Hoxha durante aquellos difíciles días de abril de 1942. Con dicho informe veremos problemas paralelos que por desgracia aún sobreviven en el movimiento comunista, de hecho podemos decir que algunos de ello se han agudizado para desgracia nuestra.

Uno de los problemas es el que venimos insistiendo, la formación ideológico del individuo a nivel colectivo como individual. Aquí el albanés cita elementos como la dificultad de encontrar obras marxistas adecuadas que estén traducidas –algo que nosotros humildemente intentamos solventar–, comenta la dificultad de impresión para la difusión de las obras –algo prácticamente solucionado en gran parte del mundo gracias a los diversos avances–, o la propagación de teorizaciones antimarxistas entre los supuestos comunistas, debido a la poca educación marxista –un ejemplo sería las teoría del «precariado»–. Entre los vicios más sonados nos sorprende el arte de citar sin conocer la fuente, práctica muy utilizada entre los comunistas, y sobre todo entre los pretendidos medios de información marxista de internet, por ello desde aquí intentamos no citar nunca cita sea apócrifa –que no exista o no sea del autor–. Otro vicio realmente arraigado no sólo entre medios virtuales, sino entre militantes de partido, es el de citar consignas como «revolución o barbarie», «los obreros no tienen patria», o «el poder nace del fusil», sin conocer más allá de dichas proclamas, o sin saber bien en el contexto en el que fueron pronunciados. Por último la dejadez para estudiar las propias obras del partido y desconocer su línea, son hechos tristes que tampoco están muy lejos de la realidad actual.


Como habíamos reflexionado de pasada en la introducción de la propia obra, la difusión de obras tan conocidas antaño como la famosa obra de Iósif Stalin: «Los fundamentos del leninismo» de 1924, trabajo que era algo de lo más normal que fue cayendo en el olvido entre los partidos comunistas con la llegada del jruschovismo. Se cita la famosa obra de Iósif Stalin: «Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» de 1938, de la cual hemos posteado material, pero que intentaremos traerla entera a nuestro estilo en breve.  De igual modo, como también acabábamos de decir en publicaciones anteriores, la influencia del búlgaro Georgi Dimitrov y sus obras en la formación ideológica del Partido Comunista de Albania, fue clave.

El documento:

La fundación del PCA - Obra de Shabana Huessy, 1974

El trabajo educativo, político e ideológico

«Se ha dado poquísima importancia a la educación, a la elevación del nivel político e ideológico y a la bolchevización de los cuadros. A otros problemas todavía menos.

Para poder orientarnos en tan compleja situación como es hoy la nuestra, debemos estar pertrechados con la táctica y la teoría del proletariado, con las enseñanzas legadas a la humanidad por Marx y Engels, y que Lenin y Stalin han enriquecido y desarrollado aún más.

La razón por la que los cuadros no están a la altura requerida no reside en que los camaradas no estudien o se nieguen a hacer esfuerzos para ello, sino en el hecho de que las obras, cuyo estudio es muy necesario a la clase obrera y a los cuadros comunistas, no hayan sido traducidas. Se han traducido algunos libros y folletos, algunos de dudoso origen. Hay entre ellos también buenos libros. Pero se ha omitido traducir los textos más necesarios: «La Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» (1938), los «Fundamentos del leninismo» (1924), así como el informe presentado por Dimitrov ante el VIIº Congreso de la Komintern (1935), etc. A esta laguna se debe imputar el bajísimo nivel teórico y político de los camaradas. Ciertos camaradas, que han leído algunos libros, se las dan de sabios, y se han puesto incluso a escribir artículos, desviándose del marxismo-leninismo y esforzándose en crear nuevas teorías como la «teoría de clase» [1] y la «teoría de los cuadros» [2].

No nos adentraremos en el análisis de los errores de los camaradas que han tenido funciones de dirección en el pasado y que han causado la pérdida de una gran parte de los cuadros, descuidándolos, no velando por ellos, o educándolos en el espíritu de grupo. Es fácilmente comprensible la responsabilidad que sobre ellos pesa.

Pero cometeríamos un grave error atribuyendo todo lo que no marcha bien a los métodos del pasado. Debemos buscar una buena parte de esta responsabilidad en las debilidades presentes de nuestro trabajo. Hace falta utilizar la experiencia acumulada, sacar provecho de ella, enriquecerse con conocimientos, impulsarla para ir siempre más lejos, más hacia adelante. Debemos empeñarnos seriamente en este trabajo. La cuestión del desarrollo y de la elevación del nivel político e ideológico de los camaradas no debe ser dejada únicamente a su iniciativa personal; es necesario que estudien colectivamente, sin descuidar por lo demás el estudio individual. Sobre este punto el partido debe ejercer un control cuidadoso y dar toda su ayuda.

Difícilmente los camaradas obreros podrán elevar su nivel de formación nada más que con su propia iniciativa. Cuando regresan a sus casas, fatigados por su trabajo, les es difícil, no estando habituados, ponerse a leer alguna cosa, y así se pierde sin fruto alguno un tiempo preciosísimo. En cambio, los intelectuales tienen todas las facilidades en este terreno, por la misma naturaleza de sus ocupaciones. A los obreros ha de creárseles todas las posibilidades para un estudio a la vez colectivo e individual. Debemos facilitar este esfuerzo preparando para ellos materiales de estudio apropiados. Objetivamente, las dificultades en este terreno se deben sobre todo a la escasez de libros adecuados para los obreros. Así pues, nuestro trabajo cojeará por un tiempo más, pero esperamos ver pronto acabada la traducción de la «Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética», de los «Fundamentos del leninismo» etc. Con el estudio de estas obras, los camaradas ampliarán sus conocimientos políticos y teóricos y se prepararán para sus futuras funciones de dirección. Existen asimismo otras dificultades, como las duras condiciones en que se trabaja, la insuficiencia de los medios de impresión, etc. Advertimos a los camaradas que no deben contentarse con el único ejemplar que el Comité Central les envía, sino que deben reproducirlo a mano y a máquina.

Ocurre que los camaradas no se dan el trabajo de estudiar los materiales que les caen en la mano, libros, proclamas, etc. etc. Incluso se encuentra a comunistas que difunden las proclamas sin haberlas leído. Con esta forma de actuar, ¿qué podrán decir a las masas? A veces, en las células, se limitan a hablar únicamente de la difusión de las proclamas. Eso no debe repetirse. Todos los militantes del partido deben leer, estudiar nuestras proclamas, porque en ellas encontrarán la línea política del partido. Debemos estudiar los materiales del partido, porque solamente así nos pertrecharemos de los conocimientos necesarios. En las células hay que hacer amplios informes sobre todos los materiales del partido. No podemos comportarnos más como lo hemos hecho hasta ahora con las publicaciones y los materiales del partido; hay que estudiarlos y no dejarlos durante meses en sitios inapropiados, donde los moje la lluvia y los roan los ratones, etc. Los órganos del partido tendrán que prestar la mayor atención a este respecto, organizar la distribución de los materiales como se debe, ya que la confusión en este aspecto, así como otras manifestaciones de negligencia de parte de ciertos camaradas, dan pie a los elementos infectados por el espíritu de grupo para ganarse a nuevos elementos, distribuyendo libros que, por lo demás, en muchos casos son incomprensibles para muchos.

Para poder llegar a ser dirigentes, debemos estudiar colectivamente en los cursos y en los círculos de formación, pero por ello no se ha de renunciar al estudio individual. Los camaradas que forman parte de los órganos del partido deben, velar por este trabajo y controlarlo. Todo curso o círculo organizado tiene que estar dirigido por los camaradas más preparados y los que antes habían sido menos afectados por el espíritu de grupo, o, mejor dicho, por los que han sido despojados completamente de este espíritu. A los antiguos miembros, recalcitrantes de los grupos y a los que están impregnados del espíritu de grupo, no hay que confiarles la dirección de ningún círculo, de ningún grupo de formación política e ideológica, ni trabajo alguno entre la juventud. Se ha de proceder así con el fin de impedir que el espíritu de grupo afecte asimismo a otros camaradas. El Comité Central se ha fijado la tarea de suministrar lo más pronto posible a la organización los materiales necesarios –traducción de la «Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética», de los «Fundamentos del leninismo», etc–». (Enver HoxhaInforme presentado ante la primera conferencia consultiva de activistas del Partido Comunista de Albania, 1942)

Anotaciones de Enver Hoxha:

[1] Se trata de la errada apreciación que los jefes del grupo comunista de Shkodra y del grupo de los «Jóvenes» hacían de la situación y de la lucha de clases en Albania. Según está apreciación, Albania no había entrado en la fase del desarrollo capitalista, la clase obrera faltaba, la clase más progresista estaba constituida por los artesanos, en consecuencia, en el país no existía la lucha de clases.

[2] La «teoría de los cuadros» se había tomado prestada de los «archiomarxistas», miembros de una organización antimarxista en Grecia, quienes en 1930 se adhirieron a la Internacional de Trotsky y, en el curso de la Segunda Guerra mundial sirvieron abiertamente al fascismo y al nazismo. Según su teoría, los comunistas no debían desplegar actividad alguna de organización y de movilización de las masas, sino que debían quedarse confinados en sus células y no ocuparse más que de la educación teórica, de la «formación de los cuadros» , porque sólo después de haber sido preparados los cuadros, se podría iniciar la actividad revolucionaria.

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