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viernes, 21 de septiembre de 2018

Zhdánov sobre la literatura, siempre hablando claro como el agua


«El camarada Stalin ha llamado a nuestros escritores ingenieros del alma humana. ¿Qué significa esto? ¿Qué deberes os impone esta denominación?

Esto significa, en primer lugar, conocer la vida, para saber representarla fielmente en las obras artísticas, y representarla no de modo escolástico, exánime, no simplemente como «realidad objetiva», sino como realidad en su desarrollo revolucionario. Así, la veracidad y la concreción histórica de la representación artística deben combinarse con el deber ideológico de reformar y educar a los trabajadores en el espíritu del socialismo.

Este método aplicado a la literatura y la crítica literaria es lo que nosotros llamamos método del realismo socialista. Nuestra literatura soviética no teme a las acusaciones de tendenciosidad. Sí, la literatura soviética es tendenciosa, ya que no hay ni puede haber en una época de lucha de clases una literatura que no sea literatura de clase, tendenciosa o falsamente apolítica». (Andréi Zhdánov; La literatura soviética es la más ideológica, la más vanguardista del mundo; Discurso ante el Iº Congreso de la Unión de Escritores Soviéticos, 1934)

miércoles, 23 de mayo de 2018

El marxismo, una filosofía científica del proletariado


«A este error está estrechamente ligada la forma no marxista con que el manual trata la historia de la filosofía como una sustitución progresiva de una escuela por la otra. La aparición del marxismo como filosofía científica del proletariado da fin al período antiguo de la historia de la filosofía, cuando la filosofía era una ocupación de solitarios, patrimonio de escuelas compuestas por un pequeño número de filósofos y de discípulos, sin comunicación con el exterior, desligados de la vida y del pueblo, extraños al pueblo.

El marxismo no es una escuela filosófica de esa especie. Por el contrario, aparece como una superación de la antigua, filosofía, cuando ésta era patrimonio de elementos escogidos, de una aristocracia del espíritu, y como el comienzo de un período completamente nuevo en el que la filosofía se convierte en un arma científica en manos de las masas proletarias en lucha por su emancipación del capitalismo.

La filosofía marxista, a diferencia de los sistemas, anteriores, no aparece como una ciencia que domine a las otras, sino que se presenta como un instrumento de investigación científica, como un método que penetra en todas las ciencias naturales y sociales y se enriquece con las aportaciones de estas ciencias en el curso de su desarrollo. En este sentido la filosofía marxista aparece como la negación más completa y más categórica de todas las filosofías anteriores. Pero negar, como lo subraya Engels, no significa pura y simplemente decir «no». La negación implica la sucesión, significa la asimilación, el trabajo crítico y la unión en una síntesis superior de todos los pensamientos de vanguardia, de todas las conquistas progresivas de la humanidad en el curso de su historia.

De ello se desprende que la historia de la filosofía, dado que existe el método dialéctico marxista, debe comprender la historia de la elaboración de este método, mostrar lo que ha condicionado su aparición. No se encuentra en el libro de Aleksándrov la historia de la lógica y de la dialéctica; el proceso de la evolución de las categorías lógicas como reflejo de la experiencia humana no está demostrado en él; aunque el autor cita en la introducción del libro las palabras de Lenin según las cuales cada categoría de la lógica dialéctica debe considerarse como un nudo en la historia del pensamiento humano, su cita carece de base.

El internacionalismo en el arte no surge de empequeñecer y empobrecer el arte nacional


«El internacionalismo en el arte no surge de empequeñecer y empobrecer el arte nacional; sino que brota allí donde éste florece. Olvidar esta verdad significar perder la línea de directriz, perder la propia fisonomía, convertirse en un cosmopolita sin nacionalidad. (...) Sólo un pueblo que tiene muy desarrollada su propia cultura musical puede apreciar las riquezas musicales de otras naciones. Es imposible ser un internacionalista en la música ni en nada sin ser un verdadero amante de la Patria. Pues que la base del internacionalismo estriba en el respeto a los demás pueblos, no cabe ser un internacionalista sin respetar y amar a su propio pueblo». (Andréi Zhdánov; Sobre la música; Discurso de clausura en una Conferencia de Trabajadores de la Música Soviética, 1948)

sábado, 12 de mayo de 2018

Los escritores burgueses y sobre lo que escriben


«¿Qué puede escribir el escritor burgués, con qué puede soñar, qué entusiasmo puede arrebatar sus pensamientos, y de dónde podrá extraer ese entusiasmo, si es cierto que el obrero, en los países capitalistas, no tiene ninguna seguridad del mañana, si no sabe si tendrá trabajo al día siguiente, si el campesino no sabe si mañana labrará su pedazo de tierra o si será arrojado de él por la crisis capitalista, si el trabajador intelectual se ve hoy sin trabajo y no sabe si lo tendrá mañana? 

¿Qué puede escribir él escritor burgués, qué entusiasmo puede animarle, si es lo cierto que el mundo, de un día al otro, puede ser nuevamente precipitado al abismo de una nueva guerra imperialista? 

La situación actual de la literatura burguesa es tal, que no puede ya crear grandes obras. La decadencia y la corrupción de la literatura burguesa, que dimanan de la decadencia y la corrupción del régimen capitalista, se presentan como el rasgo característico, como la particularidad característica del estado de la cultura burguesa y de la literatura burguesa en el tiempo presente. Han pasado para siempre los tiempos en que la literatura burguesa, al reflejar las victorias de la sociedad burguesa sobre el feudalismo, podía crear las grandes obras que señalan el período del impulso inicial y la primera expansión del capitalismo. Actualmente, lo que se observa es la degeneración general de sus temas y de sus talentos, de sus autores y de sus personajes. 

Obseso por un terror mortal a la revolución proletaria, el fascismo se abalanza contra la cultura, hace retroceder a la humanidad a los períodos más bárbaros y más siniestros de la historia, quema en hogueras y aniquila salvajemente las producciones de los espíritus más elevados. El desencadenamiento del misticismo y del clericalismo y la apetencia de pornografía son características de la decadencia y la corrupción de la cultura burguesa. Las celebridades de la literatura burguesa, de esa literatura burguesa que ha vendido, su pluma al capital, son hoy los ladrones, los soplones, los prostituidos, los bribones. Todo esto es característico de aquella parte de la literatura burguesa que se esfuerza por ocultar la corrupción de la sociedad burguesa, que se empeña en vano en demostrar que no ha pasado nada, que todo marcha del mejor modo en el reino de Dinamarca, y que nada se está pudriendo en la sociedad capitalista. Los representantes de la literatura burguesa que perciben con mayor acuidad la realidad de ese estado de cosas, se dejan llevar del pesimismo de la incertidumbre del mañana, de la atracción de las tinieblas; preconizan el pesimismo como teoría y práctica artísticas. Y solamente un reducido número de escritores, más honrados y perspicaces, tratan de buscar una salida por otros caminos, en otras direcciones, y de ligar su suerte a la del proletariado y de su lucha revolucionaria. 

El proletariado de los países capitalistas está formando ya el ejército de sus escritores, de sus artistas, de esos escritores revolucionarios a curvos representantes nos sentimos muy felices de saludar hoy en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos. La falange de escritores revolucionarios en los países capitalistas no es todavía muy amplia, pero se extiende y se extenderá de día en día, a medida que se acentúa la lucha de clases y que crecen las fuerzas de la revolución proletaria mundial.

Creemos firmemente que la decena de camaradas extranjeros que están aquí presentes constituyen el núcleo y el germen del poderoso ejército de escritores proletarios que la revolución proletaria mundial habrá de crear más allá de nuestras fronteras». (Andreí Zhdánov; Sobre la literatura Discurso pronunciado en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos, 17 de agosto de 1934)

jueves, 8 de marzo de 2018

Resolución sobre las medidas para garantizar un funcionamiento democrático en las elecciones soviéticas de 1937


«a) Reconstruir el trabajo del Partido sobre la base de la aplicación plena e incondicional de los principios del democratismo dentro del Partido, con arreglo a sus estatutos.

b) Acabar con la práctica de la cooptación para designar los miembros de los Comités del Partido y restablecer, de acuerdo con sus estatutos, el carácter electivo de los órganos dirigentes de las organizaciones del Partido.

c) Prohibir, en las elecciones para designar los órganos del Partido, el voto por listas y efectuar la elección por candidatura separada, garantizando a todos los miembros del partido derecho ilimitado de recusar a los candidatos y criticarlos.

d) Implantar, en las elecciones de los órganos del Partido, el sistema de votación secreta de los candidatos.

e) Celebrar elecciones para designar los órganos del Partido en todas las organizaciones de éste, desde los Comités de Partido de las organizaciones primarias hasta los Comités territoriales y provinciales y los Comités Centrales de los Partidos Comunistas nacionales, señalando como plazo máximo para terminar estas elecciones el 20 de mayo.

f) Obligar a todas las organizaciones del Partido a acatar rigurosamente, de acuerdo con sus estatutos, los plazos señalados para las elecciones de sus órganos: en las organizaciones primarias, una vez al año; en las organizaciones de distrito y de ciudad, una vez al año; en las organizaciones territoriales, provinciales y de Repúblicas, una vez cada año y medio.

g) Asegurar, en las organizaciones primarias del Partido, la estricta observancia del régimen de elecciones de los Comités del Partido en asambleas generales de fábricas, sin permitir la suplantación de éstas por conferencias.

h) Acabar con la práctica establecida en una serie de organizaciones primarias del Partido de prescindir de hecho de las asambleas generales, suplantándolas por reuniones en las secciones de las fábricas y por conferencias». (Partido Comunista (bolchevique de la URSS); Preparación de las organizaciones del partido para la elección del Soviet Supremo de la URSS bajo el nuevo sistema electoral y la correspondiente reorganización del trabajo político del partido; Resolución adoptada por el Pleno del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique de la URSS) en conexión con el informe Andréi Zhdánov, 27 de febrero de 1937)

viernes, 7 de abril de 2017

Crítica al rol de «héroe» desconectado con la realidad, utópico e idealista en las obras culturales


«Ser ingeniero de almas quiere decir tener las plantas firmemente apoyadas en el suelo de la vida real. Y significa, a la vez, romper con el romanticismo a la antigua, con el romanticismo que representante de una vida inexistente y personajes inexistentes, que llevaba al lector a evadirse de las contradicciones y del dogal de la vida, lanzándolo al mundo quimérico, a un mundo de utopía. A nuestra literatura, que tiene los pies plantados sobre sólidos cimientos materialistas, no puede ser ajeno el romanticismo; pero es un romanticismo de tipo nuevo: el romanticismo revolucionario. Decimos que el realismo socialista es el método fundamental de la literatura y de la crítica literaria soviéticas, pero supone que el romanticismo revolucionario debe integrar la creación literaria como una de sus partes constitutivas, porque toda la vida nuestro Partido, toda la vida de la clase obrera y su combate consiste en unir el trabajo práctico más severo, más razonado, al heroísmo a las perspectivas grandiosas. Nuestro Partido ha sido siempre fuerte porque unió y une el espíritu práctico más riguroso a las perspectivas más amplias, a la marcha continua hacia el futuro, a la lucha por construcción de la sociedad comunista. La literatura soviética debe saber representar a nuestros héroes, debe saber mirar hacia nuestros mañanas. Y esto no es entregarse a la utopía, porque nuestros mañanas se preparan desde hoy por un trabajo consciente y metódico». (Andréi Zhdánov; Sobre la literatura; Discurso pronunciado en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos, el 17 de agosto de 1934)

sábado, 25 de febrero de 2017

La discusión entre Zhdánov y Longo en la Kominform por las tácticas oportunistas de los dirigentes italianos

Longo y Secchia ante un retrato de Toglitatti, todos actores principales del revisionismo italiano

«Mientras el líder italiano pronunciaba su discurso, y llegando a esta parte exacta:

«En el plano político estamos tratando de deshacernos del gobierno de Gasperi. Hay varias formas en que esto se puede lograr: 1) Ampliar el gobierno a través de la inclusión de los seguidores de  Saragat y los republicamos. Esto solo reforzaría a Gasperi. 2) Mediante una formación de un gobierno liderado por los socialistas, pero sin participación comunista. Lo que se prevería aquí es lo hecho en Francia. Tal solución al problema es difícilmente posible. 3) Proponemos la siguiente solución al problema. Lo que se necesita es formar un gobierno de los partidos de izquierda». (Luigi Longo; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 24 de septiembre de 1947)

Andréi Zhdánov, el otro representante soviético junto a Gueorgui Malenkov de la delegación soviética, no pudo resistirse a guardar silencio durante el informe de Longo e interrumpió pidiendo explicaciones al respecto de lo que estaba contando el italiano sobre sus tácticas para formar un nuevo gobierno:

«¿Y la Democracia Cristiana? Ellos fueron los que os empujaron fuera del gobierno. Son enemigos. Llevaron a cabo un golpe de Estado». (Andréi Zhdánov; Intervención durante el informe de Luigi Longo, 24 de septiembre de 1947)

A lo que Longo respondió:

«Los demócrata cristianos de izquierda también». (Luigi Longo; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 24 de septiembre de 1947)

Ante tal respuesta, Zhdánov contestó duramente mostrando su enojo:

«Quieres ser más parlamentarista que los propios parlamentaristas Ellos fueron los primeros en violar las leyes del parlamento expulsándolos fuera del gobierno, a vosotros, el partido más fuerte. Nosotros no entendemos estas maniobras. Déjame plantearte una pregunta. Con los ataques de la reacción el Comité Central del partido comunista se retira. La reacción gana la expulsión de los comunistas del gobierno, asegurándose un éxito. Esto no es que sea un paso atrás. Es que es un golpe de Estado. ¿Y qué es lo que el partido tiene la intención de hacer? ¿Pasará el partido de la defensa al ataque? ¿Tiene el partido algún plan de ataque? ¿Hasta qué punto quiere el partido retirarse y en qué momento va a pasar a la ofensiva? ¿O tal vez bajo la bandera de evitar «aventuras», se dejará que se prohíba el propio partido comunista? ¿Por cuánto tiempo tiene el partido la intención de seguir en retirada? Todas estas preguntas no pueden dejar de preocupar a la clase obrera mundial». (Andréi Zhdánov; Intervención durante el informe de Luigi Longo, 24 de septiembre de 1947)

Zhdánov efectivamente mostraba la preocupación de toda la clase obrera mundial por el rumbo y destino de un viejo partido de la Komintern, y uno de los partidos más grandes de Europa y ahora además cofundador de la Kominform. En varias ocasiones más, los líderes marxista-leninistas de la época intentaron aconsejar a los dirigentes italianos que se desligaran del legalismo y parlamentarismo burgués:

lunes, 6 de junio de 2016

Las tareas de los Partidos Comunistas en sus esfuerzos por unir a los elementos democráticos, antifascistas y amantes de la paz, en la lucha contra los nuevos planes de guerra y agresión; Andréi Zhdánov, 1947


«La disolución de la Komintern tuvo un papel positivo y fue realizado de conformidad con las necesidades del desarrollo del movimiento obrero en la nueva situación histórica. La disolución de la Komintern puso fin a las calumnias de los enemigos del comunismo y del movimiento obrero, que alegaban que Moscú interfería en los asuntos internos de otros países y que los Partidos Comunistas actuaban bajo órdenes del exterior en contra de los intereses de sus propios pueblos.

Durante los cuatros años que siguieron a la disolución de la Komintern, los Partidos Comunistas han incrementado considerablemente su fuerza e influencia en casi todos los países de Europa y Asia. Así, la influencia de los Partidos Comunistas creció en Europa Oriental, en casi todos los países de Europa donde gobernó el fascismo y en aquellos países que estuvieron bajo la ocupación de los fascistas alemanes –Francia, Bélgica, Holanda, Noruega, Dinamarca, Finlandia, etc.–.

Pero la situación actual de los Partidos Comunistas tiene sus deficiencias. Algunos camaradas entendieron la disolución de la Komintern como la eliminación de todos los vínculos y contactos entre los Partidos Comunistas hermanos. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que el aislamiento entre los Partidos Comunistas es equivocado, nocivo y, de hecho, antinatural. El movimiento comunista se desarrolla dentro de marcos nacionales, pero los partidos de todos los países tienen tareas e intereses comunes. Tenemos ante nosotros un curioso estado de cosas: los socialistas, que no se detuvieron ante nada para demostrar que la Komintern dictaba directivas desde Moscú a los comunistas de todos los países, han restaurado su Internacional; mientras que los comunistas todavía se abstienen de reunirse unos con otros, y, menos aún, se consultan entre sí sobre cuestiones de interés mutuo, por temor a las calumnias de sus enemigos en relación con la «mano de Moscú». Los representantes de los más diversos campos de actividad –científicos, cooperativistas, sindicalistas, juventudes, estudiantes– consideran factible mantener contactos internacionales, intercambiar experiencias y celebrar consultas sobre cuestiones relativas a su trabajo, y organizar congresos y conferencias internacionales; mientras que los comunistas, aún los que están unidos como aliados, vacilan en establecer lazos de amistad entre ellos. No hay duda de que si esta situación persiste puede tener graves consecuencias para el desarrollo del trabajo de los partidos hermanos. La necesidad de consulta mutua y coordinación voluntaria de la acción entre los partidos individuales se ha hecho especialmente urgente en la actual coyuntura, en que la persistencia en el aislamiento puede conducir a un debilitamiento del entendimiento mutuo y, a veces, incluso a errores graves.

La ausencia de vínculos, resulta en un aislamiento mutuo, e indudablemente debilita nuestras fuerzas. En particular, cuando hablamos de errores, debemos referirnos a los errores cometidos por los líderes del Partido Comunista Francés (PCF) y el Partido Comunista Italiano (PCI) en conexión con la nueva campaña del imperialismo estadounidense contra la clase obrera. El liderazgo del PCF no ha expuesto y no expone adecuadamente ante las masas del pueblo en su país el plan Marshall-Truman, el plan estadounidense para esclavizar a Europa, y a Francia en particular. La expulsión de los comunistas del gobierno de Ramadier ha sido tratada por el PCF como un evento doméstico, mientras la verdadera razón de la expulsión de los comunistas había sido la demanda de ello de los estadounidenses. Ahora se ha vuelto evidente que la expulsión de los comunistas del gobierno era una condición preliminar para que Francia recibiera créditos estadounidenses. Un crédito estadounidense de 250 millones de dólares fue el módico precio que se pagó para la renuncia de la soberanía nacional de Francia.

¿Cómo reacciono el Partido Comunista Francés ante este acto vergonzoso de los círculos del poder de Francia que vendían la soberanía nacional del país? En vez de mantenerse firme, denunciando tal vergüenza, como una traición al honor patrio y a la intendencia, el papel de los otros partidos, incluido el Partido Socialista Francés, el PCF redujo el asunto a quejas de una violación de la práctica democrática que había teniendo lugar, expresado en la usurpación de los derechos del partido más numeroso en el parlamento francés, mientras que la violación de tradición parlamentaria era, en este caso, simplemente la ocasión y no la causa. Este silencio de las verdaderas razones de por qué los comunistas fueron retirados del gobierno constituye, sin duda, un grave error por parte de la dirección del PCF, y lo fue, ya fuera por su incomprensión de la situación, que es algo difícil de suponer, o bien porque los comunistas franceses se dejaran intimidar por los argumentos sobre los intereses «nacionales» de Francia. Al parecer los comunistas temían ser acusados de constituir un obstáculo para la concesión de los créditos de los Estados Unidos a Francia, y con ello, supuestamente estarían perjudicando los intereses de su país. De esta manera, los comunistas se dejaron chantajear por medio de reclamaciones de que no eran suficientemente «patrióticos», mientras que la única fuerza realmente patriótica en Francia habría sido el PCF, quién tenía que exponer el significado real del crédito estadounidense, que fue condicionado a cambio de una remodelación en la composición de gobierno a través de la eliminación de los comunistas, lo que debilitaba la soberanía misma de Francia. En esta ocasión, el PCF cedió a la presión, a pesar de que sabía que esta presión fue dictada por las fuerzas imperialistas hostiles al pueblo francés. Los comunistas franceses debían haber salido audazmente ante el pueblo, dejando al descubierto el papel del imperialismo estadounidense que había ordenador a Francia que eliminara a los comunistas del gobierno del país y explicarle que esto no era otra «crisis de gobierno», que no era una mera infracción de las tradiciones parlamentarias –aunque también es importante como característica de la crisis de la democracia burguesa–, sino que era un caso de interferencia extranjera en los asuntos franceses, una abrogación de la independencia política de Francia, una traición de la soberanía nacional de los socialistas franceses. Es lamentable que los líderes responsables de los comunistas franceses hayan fracasado hasta ahora en explicar al pueblo francés, y a la opinión pública mundial en su conjunto, la causa subyacente de estos eventos que han tenido lugar en Francia y el vergonzoso papel jugado en este asunto por los socialistas franceses.

Los comunistas franceses acusaron a los socialistas de «deslizamiento hacia la derecha». ¿Pero que «deslizamiento a la derecha» puede haber aquí? ¿Acaso León Blum «ha estado más a la izquierda» alguna vez? Sabemos que Blum nunca ha estado ni más a la derecha ni más a la izquierda, que siempre ha sido, es y seguirá siendo un fiel sirviente de la burguesía, un transmisor de su influencia en el movimiento obrero. Consecuentemente no hay lugar para ese «deslizamiento», y los camaradas franceses no han podido ver con claridad a través de las maniobras de los líderes socialistas.

La sombría experiencia de Francia sirvió de señal para una «crisis de gobierno» en Italia. Al igual que en Francia, el resorte principal para la creación artificial de una «crisis de gobierno», fue la cuestión de los créditos estadounidenses, y la presentación por los círculos imperialistas estadounidenses, como una medida preliminar para ello, la demanda de la eliminación de los comunistas del gobierno.

La prensa italiana de derecha revelo este secreto descaradamente. «Si queremos vivir», escribía el derechista diario italiano Buon Senso, «tenemos que obtener un préstamo de los Estados Unidos». A partir de este periódico se llegó a la conclusión: «La crisis tiene que ser resuelta de manera que nos permita recibir el crédito que necesitamos. Los argumentos son inútiles. Tenemos que entender lo que ha ocurrido en Francia, donde los socialistas rompieron con los comunistas y dejar que estos últimos fuesen expulsados de los puestos ministeriales sin hacer ruido».

El anuncio de De Gasperi de expulsar a los representantes del Partido Comunista Italiano (PCI) del gobierno, despertó a las masas y provocó muchas protestas. Desafortunadamente, sin embargo, esta iniciativa por parte de las masas no fue suficientemente apoyada y no tuvo liderazgo.

La conclusión que debe extraerse, es que en Italia como en Francia, a través de la sobrestimación de las fuerzas de la reacción, los comunistas cayeron víctimas de la intimidación y el chantaje imperialista. Ellos subestimaron sus propias fuerzas, las fuerzas de la democracia, la voluntad de las masas para defender los derechos fundamentales e intereses de sus países.

Esto es tanto más decepcionante en tanto que los partidos franceses e italianos habían demostrado, en condiciones difíciles, sus capacidades para reunir en torno a la bandera comunista a las masas de la clase obrera, los campesinos y la intelectualidad.

En vista de que la mayoría de los líderes de los partidos socialistas –especialmente los laboristas británicos y los socialistas franceses– actúan como agentes de los círculos imperialistas de Estados Unidos, ha recaído sobre los comunistas el papel histórico especial de liderar la resistencia al plan estadounidense de subyugar Europa, desenmascarando valientemente a los cómplices del imperialismo estadounidense en sus propios países. Al mismo tiempo, los comunistas deben apoyar a todos los elementos verdaderamente patriotas que no quieren ver a sus países sometidos y quieren luchar contra la subyugación de sus países al capital extranjero y por la conservación de su soberanía nacional. Los comunistas deben ser los líderes en el reclutamiento de todos los elementos antifascistas y amantes de la libertad, en la lucha contra los nuevos planes expansionistas estadounidenses para la subyugación de Europa.

Debido a que la Unión Soviética está a la cabeza de la resistencia a los nuevos intentos de expansión imperialista, los partidos comunistas hermanos deben proceder de la consideración de que, mientras que fuerzan la situación política en su país, al mismo tiempo bajo su mismo interés está el fortalecer el poder de la Unión Soviética como el principal bastión de la democracia y el socialismo. Esta política de apoyo a la Unión Soviética como principal fuerza por la lucha por una sólida y duradera paz, la lucha por la democracia, tiene que ser perseguido por los partidos comunistas hermanos con honestidad y franqueza. Debe ser enfatizado como firme y como posible que los esfuerzos de los partidos comunistas hermanos para fortalecer a la Unión Soviética, coinciden con los intereses vitales de sus propios países. Es imposible aceptar como correcta la constante destacada por determinados dirigentes de los partidos comunistas hermanos de su «independencia» de Moscú. No es una cuestión de «independencia», porque no ha puesto ni quiere poner a nadie en posición de dependencia. La deliberada enfatización de esta «independencia de Moscú», esta «renuncia a Moscú», significa, esencialmente, servilismo, dar arsenal, para todos aquellos para quién Moscú es el enemigo. Los partidos comunistas no deben tener miedo a proclamar en voz alta que apoyan la política de Moscú como amante de la paz y de la política democrática, ellos no deben temer declarar que la política de la Unión Soviética coincide con los intereses de los pueblos amantes de la paz». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional;Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 1947)

domingo, 8 de mayo de 2016

El plan estadounidense para la subyugación de Europa; Andréi Zhdánov, 1947


«El curso agresivo y abiertamente expansionista en el que se ha comprometido el imperialismo estadounidense desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se manifiesta en la política exterior y la política interna de los Estados Unidos. El apoyo activo a las fuerzas reaccionarias y antidemocráticas de todo el mundo, el sabotaje a los acuerdos de Potsdam que llaman a la reconstrucción democrática de Alemania, la protección que se brinda a los reaccionarios japoneses, los amplios preparativos de guerra y la acumulación de bombas atómicas: todo esto va de la mano de la ofensiva contra los derechos democráticos elementales de los trabajadores en el propio Estados Unidos.

Aunque los Estados Unidos sufrió relativamente poco en la guerra, la gran mayoría de los estadounidenses no quiere otra guerra, con los sacrificios y limitaciones que la acompañan. Esto ha conducido a que el capital monopolista y sus servidores en los círculos gobernantes de los Estados Unidos recurran a medios extraordinarios con el fin de aplastar la oposición interna a la orientación expansionista agresiva y así tener las manos libres para la aplicación de esa peligrosa política.

Pero la cruzada contra el comunismo, proclamada por los círculos gobernantes de Estados Unidos con el respaldo de los monopolios capitalistas, conduce como consecuencia lógica a ataques contra los derechos e intereses fundamentales de los trabajadores estadounidenses, a la fascistización de la vida política de Estados Unidos y a la difusión de las «teorías» y puntos de vista más salvajes y misántropos. Soñando con la preparación de una nueva guerra, una tercera guerra mundial, los círculos expansionistas estadounidenses tienen un interés vital en sofocar toda resistencia interna posible a sus aventuras en el extranjero, en envenenar las mentes de las masas estadounidenses políticamente atrasadas con el virus del chauvinismo y el militarismo, y en embrutecer al estadounidense promedio con la ayuda de los diversos medios de propaganda antisoviética y anticomunista –en el cine, la radio, la iglesia y la prensa–. La política exterior expansionista, inspirada y dirigida por los reaccionarios estadounidenses, prevé una acción simultánea en todas las líneas:

1) medidas estratégicas militares,

2) expansión económica, y

3) lucha ideológica.

jueves, 28 de abril de 2016

El nuevo alineamiento de las fuerzas políticas en el periodo de posguerra y la formación de dos campos; Andréi Zhdánov, 1947


«Los cambios radicales en la situación internacional y en la situación individual de varios países, como consecuencia de la guerra, han transformado completamente el panorama político del mundo. Se ha producido un nuevo alineamiento de fuerzas políticas. Y cuanto más nos alejamos del fin de la guerra, más claras se hacen las dos tendencias principales de la política internacional, que corresponden a la división de las fuerzas políticas de la escena mundial en dos grandes campos: el campo imperialista y antidemocrático, de un lado, y el campo antiimperialista y democrático, del otro.

La fuerza principal y dirigente del campo imperialista es Estados Unidos; Gran Bretaña y Francia son sus aliados. La presencia del gobierno laborista de Attlee-Bevin en Gran Bretaña y del gobierno socialista de Ramadier en Francia, no impide que Gran Bretaña y Francia desempeñen el papel de satélites de Estados Unidos y sigan su política imperialista en todas las cuestiones básicas. El campo imperialista cuenta también con el apoyo de potencias colonialistas como Bélgica y Holanda, de países con regímenes antidemocráticos y reaccionarios como Turquía y Grecia, y de países dependientes política y económicamente de Estados Unidos como los del Cercano Oriente, Sudamérica y China.

El objetivo principal del campo imperialista es el fortalecimiento del imperialismo, la preparación de una nueva guerra imperialista, la lucha contra el socialismo y la democracia, y el apoyo a los regímenes y movimientos reaccionarios profascistas del mundo. Para la realización de sus objetivos, el campo imperialista está dispuesto a apoyarse en las fuerzas reaccionarias y antidemocráticas del mundo y a respaldar a sus antiguos enemigos de guerra contra sus propios aliados.

Las fuerzas antiimperialistas y antifascistas constituyen el otro campo. La Unión Soviética y los países de nueva democracia son los pilares de este campo. También están incluidos los países que han roto con el imperialismo y han adoptado la vía del desarrollo democrático, como Rumania, Hungría y Finlandia. Indonesia y Vietnam están asociados al campo antiimperialista; India, Egipto y Siria simpatizan con él. El campo antiimperialista es respaldado por el movimiento obrero y democrático y por los Partidos Comunistas hermanos de todos los países, por los luchadores de los movimientos de liberación nacional de los países coloniales y dependientes, y por todas las fuerzas democráticas y progresistas en cada país. El objetivo de este campo es luchar contra la expansión imperialista y la amenaza de nuevas guerras, por la consolidación de la democracia y la eliminación de los remanentes del fascismo.

El fin de la Segunda Guerra Mundial planteó, a todos los pueblos amantes de la libertad, la tarea fundamental de garantizar una paz democrática duradera que consolide la victoria sobre el fascismo. En la realización de esta tarea fundamental de posguerra, la Unión Soviética y su política exterior juegan un papel principal. Esto se deriva de la propia naturaleza del Estado socialista soviético, que es totalmente ajeno a todo propósito agresivo y explotador y está interesado en el establecimiento de las condiciones más favorables para la construcción de la sociedad comunista.

Una de esas condiciones es la paz mundial. Como representante de un nuevo y superior sistema social, la Unión Soviética refleja en su política exterior las aspiraciones de la humanidad progresista que desea una paz duradera y no tiene nada que ganar de una nueva guerra urdida por el capitalismo. La Unión Soviética es el campeón de la libertad y la independencia de todos los pueblos, el enemigo de la opresión nacional y racial y de la explotación colonial de cualquier tipo. El cambio en el alineamiento general de las fuerzas entre el mundo del capitalismo y el mundo del socialismo, como resultado de la Segunda Guerra Mundial, ha aumentado aún más la importancia de la política exterior soviética y ha ampliado el alcance de su actividad en la escena internacional.

Todas las fuerzas del campo antiimperialista y antifascista se han unido en torno a la tarea de garantizar una paz justa y democrática. En este esfuerzo común, ha crecido y se ha reforzado la colaboración amistosa entre la Unión Soviética y los países democráticos en todas las cuestiones de política exterior. Estos países –y en primer lugar, los países de nueva democracia, como Yugoslavia, Polonia, Checoslovaquia y Albania, que desempeñaron un papel importante en la guerra de liberación contra el fascismo; así como Bulgaria, Rumania, Hungría y parcialmente Finlandia, que se unieron al frente antifascista–, todos ellos, se han convertido, en el periodo de posguerra, en firmes luchadores por la paz, la democracia y su propia libertad e independencia, contra todos los intentos de Estados Unidos y Gran Bretaña de revertir su desarrollo y ponerlos nuevamente bajo el yugo imperialista.

Los éxitos y el crecimiento del prestigio internacional del campo democrático no son del gusto de los imperialistas.

Las fuerzas reaccionarias de Gran Bretaña y Estados Unidos estuvieron bastante activas, incluso durante la guerra, tratando de impedir la acción concertada de las potencias aliadas, esforzándose por prolongar la guerra, luchando por desangrar a la Unión Soviética y buscando salvar a los agresores fascistas de una completa derrota. El sabotaje al establecimiento del Segundo Frente por los imperialistas anglosajones, encabezados por Churchill, fue una clara expresión de esta tendencia, que en el fondo era la continuación de la política de Múnich bajo nuevas y diferentes condiciones. Sin embargo, mientras la guerra estaba en desarrollo, los círculos reaccionarios de Gran Bretaña y Estados Unidos no se atrevieron a actuar abiertamente contra la Unión Soviética y los países democráticos, porque sabían muy bien que las simpatías de las masas populares de todo del mundo estaban incondicionalmente del lado de éstos. Pero en los meses previos al término de la guerra, la situación empezó a cambiar.

Durante las negociaciones en la Conferencia de los Tres Potencias en Postdam, en julio de 1945, los imperialistas anglo-estadounidenses demostraron su resistencia a tomar en cuenta los legítimos intereses de la Unión Soviética y los países democráticos.

En estos dos últimos años, la política exterior de la Unión Soviética y los países democráticos ha sido una política de lucha firme por la implementación de los principios democráticos establecidos en los acuerdos tomados para la posguerra. Los países del campo antiimperialista son los campeones leales y consecuentes de la aplicación de esos principios, sin desviarse ni un milímetro de su posición. Es por eso que la tarea principal de la política exterior de los países democráticos desde el fin de la guerra ha sido la lucha por la paz democrática, por la liquidación de los remanentes del fascismo y la prevención del resurgimiento de la agresión imperialista fascista, por el reconocimiento del principio de la igualdad de las naciones y el respeto de su soberanía, por la reducción general de armamentos y la prohibición de las armas más destructivas diseñadas para el exterminio masivo de la población civil. En el cumplimiento de estas tareas, la diplomacia soviética y la diplomacia de los países democráticos se enfrentan con la resistencia de la diplomacia anglo-americana que, desde la guerra, ha seguido persistente y constantemente la política de rechazar los principios generales de los acuerdos para la posguerra proclamados por los aliados durante la guerra, y busca reemplazar esta política de paz y consolidación de la democracia por una nueva política tendiente a quebrantar la paz universal, a proteger a los elementos fascistas y a perseguir a la democracia en todos los países.

La acción conjunta de la diplomacia de la Unión Soviética y la de los países democráticos es de gran importancia para garantizar la reducción de armamentos y la prohibición del más destructivo de todos: la bomba atómica.

Por iniciativa de la Unión Soviética, se ha presentado una propuesta en la Organización de las Naciones Unidas –ONU– para la reducción general de armamentos y el reconocimiento –como tarea prioritaria– de la necesidad de prohibir la producción y el uso de la energía atómica con propósitos militares. Esta propuesta del gobierno soviético se encontró con la tenaz resistencia de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Todos los esfuerzos de los círculos imperialistas fueron dirigidos a sabotear esta sugerencia, poniendo todo tipo de interminables y estériles obstáculos y barreras, con el fin de impedir que se adopte cualquier medida práctica efectiva. La actividad de los delegados de la Unión Soviética y los países democráticos en los diferentes organismos de la ONU se ha caracterizado por la lucha sistemática y persistente por los principios democráticos de cooperación internacional, y por el desenmascaramiento de las intrigas de los conspiradores imperialistas contra la paz y la seguridad de los pueblos.

Esto ha quedado especialmente claro, por ejemplo, durante la discusión sobre la situación de la frontera norte de Grecia. La Unión Soviética y Polonia se pronunciaron resueltamente en contra de la utilización del Consejo de Seguridad para desacreditar a Yugoslavia, Bulgaria y Albania, acusados falsamente por los imperialistas de actos agresivos contra Grecia.

La política exterior soviética parte del hecho de la coexistencia, durante un periodo largo, entre los dos sistemas: el capitalismo y el socialismo. De esto se desprende que la cooperación entre la Unión Soviética y los países de otros sistemas es posible, a condición del respeto del principio de reciprocidad y el cumplimiento de las obligaciones una vez asumidas. Todos saben que la Unión Soviética siempre ha sido y es leal a los compromisos que ha contraído. La Unión Soviética ha demostrado su voluntad y su deseo de cooperación.

Estados Unidos y Gran Bretaña siguen una política absolutamente opuesta en la ONU. Hacen todo lo posible por liberarse de los compromisos que contrajeron previamente, quieren tener las manos libres para seguir una nueva política que no se basa en la cooperación de las naciones sino en el enfrentamiento de unos contra otros, una política que prevé la violación de los derechos e intereses de los países democráticos y el aislamiento de la Unión Soviética.

La política soviética sigue la línea de mantener relaciones leales y de buena vecindad con todos los Estados que muestren voluntad de cooperación. Con los países que son amigos genuinos y aliados, la Unión Soviética siempre se ha comportado –y lo seguirá haciendo– como verdadero amigo y aliado. Y la política exterior soviética prevé la ampliación de la asistencia amistosa a esos países.

Defendiendo la causa de la paz, la política exterior soviética rechaza la política de venganza contra los países vencidos.

Como es conocido, la Unión Soviética está a favor de la creación de una Alemania democrática, desmilitarizada, unida y amante de la paz. Al formular la política soviética en relación con Alemania, el camarada Stalin ha dicho:

«En pocas palabras, la política de la Unión Soviética sobre la cuestión alemana se reduce a la desmilitarización y democratización de Alemania. La desmilitarización y la democratización de Alemania es una de las condiciones más importantes para el establecimiento de una paz estable y duradera». (Stalin; Contestando a las cuestiones planteadas por Mr. Alexander Werth, publicado «Sunday Times», 24 de septiembre de 1946)

Sin embargo, esta política del Estado soviético en relación con Alemania choca con la oposición febril de los círculos imperialistas de Estados Unidos y Gran Bretaña. La sesión del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores realizada en Moscú, en marzo-abril de 1947, demostró que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia están preparados no sólo para impedir la reconstrucción democrática y la desmilitarización de Alemania, sino incluso para liquidarla como Estado unificado, desmembrarla y resolver de forma separada la cuestión de la paz.

Hoy en día, esta política se lleva a cabo bajo nuevas condiciones, en momentos en que Estados Unidos ha abandonando el viejo curso de Roosevelt y está adoptando una nueva política: la política de prepararse para nuevas aventuras militares». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional;Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 1947)

sábado, 23 de abril de 2016

La situación mundial después de la Guerra; Andréi Zhdánov, 1947


«El fin de la Segunda Guerra Mundial ha traído cambios considerables en la situación internacional en su conjunto. La derrota militar del bloque de países fascistas, el carácter de la guerra como guerra de liberación antifascista y el papel decisivo de la Unión Soviética en la victoria sobre los agresores fascistas, han modificado sustancialmente la correlación de fuerzas entre los dos sistemas –socialista y capitalista– a favor del socialismo.

¿Cuál es la naturaleza de estos cambios?

La consecuencia principal de la Segunda Guerra Mundial fue la derrota militar de Alemania y Japón, los dos países más agresivos y militaristas del capitalismo. Los elementos imperialistas y reaccionarios del mundo –particularmente en Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia– pusieron grandes esperanzas en Alemania y Japón, y principalmente en la Alemania de Hitler: en primer lugar, como la fuerza más capacitada para asestar un golpe contra la Unión Soviética, con el fin de destruirla o por lo menos debilitarla y socavar su influencia; y en segundo lugar, como la fuerza capaz de aplastar a la clase obrera revolucionaria y al movimiento democrático en Alemania y los países víctimas de la agresión hitleriana, para así fortalecer la posición general del capitalismo.

Esta fue la razón principal de la política de «apaciguamiento» e incitación a la agresión fascista –la «política de Múnich»–, seguida de manera persistente por los círculos imperialistas gobernantes de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, antes de la guerra. Pero las esperanzas depositadas en los hitleristas, por parte de los imperialistas ingleses, franceses y estadounidenses, fueron vanas. Quedó demostrado que los hitleristas eran más débiles, en tanto que la Unión Soviética y los pueblos amantes de la libertad eran más fuertes de lo que pensaban los munichistas. Y como resultado de la Segunda Guerra Mundial, las principales fuerzas belicosas de la reacción fascista internacional han sido aplastadas y puestas fuera de acción por un largo tiempo por venir.

sábado, 20 de febrero de 2016

Zhdánov sobre el sello de clase y la libertad de creación de la literatura bajo el capitalismo

Andréi Zhdánov y Iósif Stalin

«Lenin fue el primero en indicar claramente cuál es la actitud hacia el arte y la literatura avanzando el pensamiento social que se debe tomar. Permítanme que les recuerde su conocido artículo: «Organización del partido y la literatura del partido», que escribió a finales de 1905, y en el que demostró con su contundencia característica, que la literatura no puede dejar de tener una adhesión partidista y que debe formar una parte importante de la causa proletaria en general. Todos los principios en que se basa el desarrollo de nuestra literatura soviética se encuentran en este artículo:

«La literatura debe convertirse en una literatura de partido. En oposición a las costumbres burguesas, en oposición a la prensa burguesa patronal y mercantil, en oposición al arribismo literario y al individualismo burgués, en oposición al «anarquismo aristocrático» y a la persecución de beneficios, el proletariado socialista debe preconizar el principio de una literatura del Partido, desarrollarlo y aplicarlo bajo una forma tan plena y completa como sea posible».  ¿En qué consiste ese principio de la literatura del Partido? No sólo en que la literatura no debe ser, para el proletariado socialista, un medio para el enriquecimiento de algunos individuos o grupos de individuos, sino también en que no debe tratarse de un asunto individual independiente de la causa general del proletariado. ¡Abajo los literatos apolíticos! ¡Abajo los superhombres de la literatura! La literatura debe convertirse en una parte de la causa general del proletariado». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; La organización del partido y la literatura del partido, 1905)

Y poco después, en el mismo artículo se apuntaba:

«Vivir en una sociedad y no depender de ella es imposible. La libertad del escritor burgués, del artista, de la actriz, no es sino dependencia enmascarada –o que se intenta enmascarar hipócritamente– de la bolsa de oro, del soborno y del corruptor». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; La organización del partido y la literatura del partido, 1905)

El leninismo parte de la premisa de que nuestra literatura no puede ser apolítica, no puede ser «el arte por el arte», sino que está llamada a desempeñar un papel importante en la vida social. De aquí se deriva el principio leninista de partidismo en la literatura, es una de las contribuciones más importantes de Lenin al estudio de la literatura.

De ello se deduce que el mejor aspecto de la literatura soviética es su ejercicio de las mejores tradiciones de la literatura rusa del siglo XIX, las tradiciones establecidas por nuestros grandes demócratas revolucionarios como Belinsky, Dobrolyubov, Chernichevski y Saltykov-Shchedrin, continuado por Plejánov y científicamente desarrolladas y probadas por Lenin y Stalin». (Andréi Zhdánov; Informe sobre las revistas »Zvezda» y »Leningrado», 1947)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Las críticas del soviético Andréi Zhdánov a las desviaciones de los partidos comunistas en los años 40


«En la quinta sesión József Révai en nombre del Partido Comunista Húngaro presentó su informe sobre la situación del partido y el país; y a continuación, en la sexta sesión, se produjo el histórico informe de Andréi Zhdánov llamado: «Sobre la situación internacional». Allí, como ya se veía en el borrador de Zhdánov elaborado en la Unión Soviética antes de partir para la conferencia, se tenía la intención de «criticar los errores cometidos por ciertos partidos comunistas, especialmente los errores del partido francés e italiano»; y así procedería el representante soviético en el IV capítulo titulado: «El rol de liderazgo de los partidos comunistas en sus esfuerzos por unir a los elementos democráticos, antifascistas, y amantes de la paz, en la lucha contra los nuevos planes de guerra y agresión».

lunes, 16 de marzo de 2015

La pérdida de Andréi Zhdánov; Partido Socialista Unificado de Cataluña, 1948

La siguiente mini-biografía y la mini-recopilación de citas de Andréi Zhdánov, parten de la publicación en catalán del 8 de septiembre de 1948 de «Lluita», el periódico del Partido Socialista Unificado de Cataluña –PSUC–, entonces liderado por el marxista-leninista Joan Comorera. 

La intención de tal publicación era honrar la memoria del recientemente fallecido marxista-leninista soviético: en agosto de 1948. 

Nuestra intención con este posteo no es pues de un objetivo diferente. Andréi Zhdánov para nosotros es una de las figuras marxista-leninistas soviéticas más importantes y más infravaloradas, figuras que como otras, paulatinamente han sido sustituidas –gracias a la propaganda de la historiografía burguesa-revisionista– por figuras pseudomarxistas. Este proceso de progresivo olvido es el mismo que ha sufrido la figura de Joan Comorera como hemos señalado en otras ocasiones. Andréi Zhdánov es el autor de defender el realismo socialismo frente a los teóricos del «arte por el arte» en la cultura; el autor que criticó las irregularidades en las purgas de los años 30; el autor de la lucha en 1946 contra las desviaciones literarias publicadas en los diarios «Zvezda» y«Leningrad»; encabezó la lucha contra el estilo ecléctico y académico del manual de filosofía de Alexandróv; fue el autor de la lucha contra las teorías comunistas revisionistas de Varga-Malenkov; fue el autor que precisamente criticó con valentía las desviaciones derechistas del Partido Comunista Francés e Italiano en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947; el autor de la criticó también las desviaciones del revisionismo yugoslavo –conocido como «titoismo»– en la IIº Conferencia de la Kominform de 1948, un auténtico gigante del marxismo-leninismo en definitiva.

En este breve artículo de 
«Lluita» no se hace justicia a la enorme labor que hizo, y solo se citan algunas de sus más famosas obras. Por ello en breve traeremos varias de las obras de Zhdánov que aquí en la publicación de «Lluita» se hacían referencia y otras que aquí no aparecen. Además estamos preparando un documento propio donde analizamos las críticas de Andréi Zhdánov en la primera conferencia de la Kominform de 1947 a las delegaciones francesa e italiana por las desviaciones de estos partidos durante y después de la Segunda Guerra Mundial: «La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947» 2015. 

Hay que decir que Andréi Zhdánov tuvo un papel central en la denuncia del revisionismo tanto en el interior –como en los temas de literatura, música, y filosofía– como en el exterior –criticando al revisionismo francés, italiano y yugoslavo–.

El documento:
En la portada, Zhdánov y Comorera, dos gigantes del marxismo-leninismo

La pérdida de Andréi Zhdánov

1. Nota necrológica del Partido Comunista (bolchevique) y miembros del Gobierno

Firmada por Iósif Stalin y los otros compañeros de lucha de Andréi Zhdánov, dirigentes del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética y miembros del Gobierno, Radio Moscú ha dado a conocer la siguiente nota necrológica:

«El 31 de agosto, después de una larga y penosa enfermedad, ha fallecido uno de los más destacados organizadores, dirigentes del Partido Comunista, y del Estado Soviético, miembro del Buró Político y secretario del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, diputado al Soviet Supremo de la Unión Soviética y Coronel General, camarada Andréi Zhdánov. 

Andréi Zhdánov nació el 26 de febrero de 1896 en la ciudad de Mariúpol, en la familia de un inspector de escuelas nacionales. Siendo un joven de 16 años, en 1912, Zhdánov, después del traslado de su padre, se incorporó al movimiento revolucionario y tomó parte en los círculos socialdemócratas de la juventud estudiantil, primero en la ciudad de Kallnin. Andréi Zhdánov ingresa en las filas del Partido Comunista en 1915, lleva a cabo un activo, trabajo del Partido en el distrito obrero de la ciudad de Tver y no tarda en convertirse en un trabajador del Partido. 

En el periodo de la primera guerra mundial, fue movilizado pana el ejército realizando propaganda bolchevique entre los soldados; toma parte en la preparación y realización de la Gran Revolución Socialista de Octubre en los Urales. En los años de la guerra civil se dedica a la labor de la educación política de las unidades del Ejército Rojo y lleva a cabo trabajos del Partido y de los soviets en los Urales y en Tver. 

sábado, 14 de marzo de 2015

Andréi Zhdánov demostrando que el fraccionalismo, el arribismo, la falta de autocrítica, y la megalomania de Tito, ya fue denunciada por Dimitrov en los años de la Komintern

Tito durante un discurso el noviembre de 1943

«Estos y otros hechos muestran no sólo los errores antimarxistas de los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia (PCY), sino también a su bajo nivel político-moral, su capacidad para deslizarse fuera de los carriles de los principios honestos en la política y en cambio lo bien que se deslizan por los rieles de la politiquería y el engaño indigno con sus aliados, a los que juran amar con tanto celo. Es en su lugar mencionare aquí la descripción de Tito dada por Dimitrov para el beneficio del antiguo Comité Ejecutivo de la Komintern 
–Internacional Comunista–. El registro se ha mantenido de una conversación entre el camarada Dimitrov y el Camarada Walter –es decir Tito– del 30 de diciembre 1938. Permítanme citar algunos pasajes de esta registro:

«II. Opiniones e indicaciones del Camarada Dimitrov.

«1. En el liderazgo del Partido Comunista de Yugoslavia existen fraccionalismos y tú es un fraccionalista.

2. Las cosas están en un estado muy pobre, en un estado podrido contigo. Tanto, como para que te des cuenta que no haces lo debido». (...)

«Le dije a Walter directa y francamente que él no goza de la completa confianza del Comité Ejecutivo de la Komintern y que para obtener tal completa confianza necesitara demostrar en la práctica que está llevando a cabo concienzudamente las instrucciones del Comité Ejecutivo de la Komintern. Le dije a Walter: tú no eres el líder central del PCY sino un oficial de enlace quién nos conecta con el proletariado yugoslavo y los activistas yugoslavos. Se necesita ayuda para establecer un liderazgo del partido en el país. Ahora tenemos que salvar el honor del partido y poner los asuntos del partido sobre una base más sana. Si tú ahora va Paris y clama y juegas el tipo rol de: «Yo soy el plenipotenciario del Comité Ejecutivo de la Komintern, puedo enviar a algunos a Estados Unidos y a otros  Yugoslavia», habrás terminado. Es cierto que se requiere una purga. Pero no una llevada a cabo por uno solo hombre líder del PCY: hay un grupo de camaradas en el país que se juntaran contigo, y es su deber discutir los asuntos con ellos y tomar en conjunto tales decisiones. Tú no tiene derecho a decidir sobre su única voluntad. Tú no eres obligatorio; el liderazgo interno del país decidirá». (Georgi Dimitrov; Registro de una conversación entre Dimitrov y Tito, 30 de diciembre de 1938)

Tomando en cuenta la situación que se ha producido en el PCY, y tratando de ofrecer a sus líderes una manera de salir de esta situación, el Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética y los otros partidos de los países hermanos propusieron que la situación del PCY fuera examinada en una reunión de la Kominform, sobre la misma base normal entre partidos que se examinó la actividad de otros partidos comunistas en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947. Sin embargo, a las reiteradas propuestas de los partidos hermanos para discutir la situación en el PCY en la Kominform, los dirigentes yugoslavos nos otorgaron una respuesta negativa.

Actuaban como desertores que huyen del campo de batalla cuando se negaron a aceptar la propuesta de la Kominform y asistir a participar en sus sesiones.

Esforzándose para esquivar la crítica justa de los partidos hermanos en la Kominform Información, los dirigentes yugoslavos fabrican una versión de su supuesta «situación de desigualdad». No hace falta decir una sola palabra para discutir si esta versión tiene algo de cierta. Todo el mundo sabe que cuando se organizó la Kominform se procedió partiendo de la premisa indiscutible que cada partido debe dar cuenta de sí mismo a la Kominform, así como que cada partido tiene derecho a criticar cualquier otro partido. En la Iº Conferencia de los nueve partidos de 1947 este derecho fue ampliamente utilizado por el PCY [1]. La negativa de los yugoslavos para informar de sus acciones a la Kominform, para escuchar también los comentarios críticos de los otros partidos, significa violación efectiva de la igualdad de derechos entre los partidos y equivale a exigir una posición privilegiada para el PCY en la Kominform». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia, 21 de junio de 1948)

Anotación de Bitácora (M-L):

[1] Se refiere los informes de  Milovan Đilas y Edvard Karldej en la Iº Conferencia de la Kominform de septiembre de 1947 y su crítica a los delegados franceses e italianos por la actuación de sus respectivos partidos.