«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 19 de agosto de 2017

Ataque del PCE (r) a los marxista-leninistas que combatían el mito del maoísmo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017



«Hoy resulta muy fácil ponerse a atacar el Pensamiento Mao Zedong como lo hacen por poner otro ejemplo, los albaneses. Es más difícil, y sobre todo más comprometido, ponerse a defender la verdad. (...) El imperialismo, la Iglesia y la reacción en general de los países capitalistas tratan de explotar a su favor las contradicciones que existen dentro del campo socialista y del Movimiento Comunista Internacional, pero eso no va a alterar el carácter científico, proletario y revolucionario del Pensamiento Mao Zedong; tampoco va a impedir que los comunistas salgamos en su defensa». (Partido Comunista de España (reconstituido); Temas de formación marxista-leninista, 1989)

Por supuesto que para finales de los 80 resultaba «muy fácil» atacar al maoísmo, y es que existían multitud de documentación disponible, oficial y no oficial, de primera mano y de terceros, para estudiar la obra teórica y práctica de Mao Zedong. Claro que, para partidos como el PCE (r) que habían construido su partido en torno a la ideología maoísta, preferían seguir mirando hacia otro lado haciendo como que nada había pasado.

El PCE (r) ha cubierto de vergonzosas calumnias al Partido Comunista de España (marxista-leninista) liderado por Elena Ódena, el infame Arenas se atrevió a publicar un artículo bajo el nombre: «La dirección falangista del llamado PCE (m-l) al descubierto», Bandera Roja, núm. 26, agosto de 1977. Es una ignominia que se evidencia con el hecho de que la OMLE no levantó una sola célula en España hasta 1970, que mientras el PCE (m-l) llevaba nada más y nada menos que once años a la vanguardia de la lucha contra el franquismo y el carrillismo, cuando el mismo año en que sus militantes eran asesinados bajo el frente del FRAP, el PCE (r) se constituía como partido. ¿A este personaje es el que los actuales revisionistas modernos piden «respeto» cuando él se pasó su juventud difamando a los veteranos marxista-leninistas? Arenas ha sido un poliagente gratuito de los diversos imperialismos y revisionismos modernos. Nadie en su sano juicio guardaría respeto a tal calaña.

El PCE (r) a nivel internacional también ha profesado un odio visceral a los marxista-leninistas albaneses del Partido del Trabajo de Albania (PTA) por ser los responsables de echar abajo a su ídolo de barro, el revisionista chino Mao Zedong.

¿Pero fue fácil desenmascarar al maoísmo? Llevó su tiempo. Si bien los primeros textos de los marxista-leninistas soviéticos o de la Komintern pueden servirnos para entender los inicios del revisionismo chino, pero en esta época el revisionismo chino no salió abiertamente con sus eslóganes ni sus actos más antimarxistas, digamos que era la época en que más se camuflaba, por su miedo a ser denunciado como el titoismo, como Mao Zedong confesaría en 1956 ante la delegación yugoslava en el VIIº Congreso del PCCh de 1956. Cuando el revisionismo chino empezó a mostrarse más abiertamente fue tras la muerte de Stalin en marzo de 1953, ahí los chinos se mostraron sin pudor tanto en su teoría como en sus actos. ¿Hubo errores a la hora de destapar el maoísmo? ¿Pudo hacerse antes? Sin dudas:

«Tampoco podemos pasar por alto que hecho de que muchos partidos marxista-leninistas incluido el Partido del Trabajo de Albania tuvieron demasiada paciencia e hicieron demasiadas concesiones durante el proceso cuando ya conocían varios de estos hechos. En el caso de los marxista-leninistas soviéticos y albaneses, el hecho de haber detectado algunas desviaciones –aunque no todas– desde un inicio tan temprano, tendrían que haberles puesto en alerta y ser más cautos y duros –como luego fueron los albaneses en su etapa final cuando eran conscientes de muchas más cosas–. En general muchas figuras y partidos marxista-leninistas pecaron claramente de regalar hacia los revisionistas chinos en sus reuniones entre delegaciones, cartas entre partidos y declaraciones de felicitaciones en ocasiones aniversarios, epítetos de un carácter exaltado, exagerado y formal donde se daba una idea distorsionada del partido y la dirección china, lo que ayudaba a los revisionistas chinos en sus fines propagandísticos de país socialista e internacionalista, de «gran partido marxista-leninista», y de Mao Zedong y sus actos como una «gran figura marxista-leninista». Incluso cuando se colaboraba en esto dejándose llevar por los formalismos de la diplomacia no tiene justificación alguna; los marxista-leninistas deben ser conscientes en todo momento de qué dicen y hacia quién. Al igual que cuando se hacía esto en gran parte de las veces sin conocer –o al menos muy poco– la realidad que se decía exaltar, tampoco sirve para estar libre de error; pues un marxista-leninista no emite conclusiones precipitadas sin estar enterado de lo que habla. En resumidas cuentas los marxista-leninistas no se deben precipitar nunca y dejarse llevar regalando este tipo de epítetos, mucho menos al conocer ya ciertas desviaciones en una figura o partido; no se debe elevar nunca por los cielos lo que no se conoce bajo términos generales, sino solo hablar de lo concreto que se conocen y con total seguridad La propaganda y la historiografía revisionista ya ha tipificado dentro del comunismo a suficientes figuras, países y partidos históricos antimarxistas, los marxista-leninistas no debemos engordar la lista de falsos mitos, sino sopesar las cosas sabiendo donde se pisa. Los marxista-leninistas de la época deberían haber investigado más a fondo la historia del Partido Comunista de China (PCCh), sus actos recientes, y deberían haber valorado a sus figuras y a su país en su justa medida, jamás por encima, para luego tener que arrepentirse de lo escrito o dicho. Estos errores –mezcla de seguidismo, formalismo, sentimentalismo, cobardía, etc.– fueron unos errores colectivos de todos los individuos y partidos marxista-leninistas que costó muy caro a todo el movimiento marxista-leninista internacional, ya que dio alas y tiempo al revisionismo chino a consolidar su influencia e influenció gravemente a los partidos marxista-leninistas, e incluso como ya sabemos, su tardía exposición hizo que muchos partidos no pudieran superar ya los defectos de esta herencia, y acabaran naufragando. ¡¡Que grandes beneficios hubiera tenido el movimiento marxista-leninista si el revisionismo chino hubiera sido investigado y expuesto desde los epítetos mencheviques, browderistas y proestadounidenses de Mao Zedong en los años 30!!». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

E incluso pese a sufrir estos mismos errores en el análisis del maoísmo en sus inicios, quienes mejor aprovecharon esto y realizaron un análisis completo y exacto del origen y evolución del revisionismo chino fueron los marxista-leninistas albaneses, que avanzaron de forma dialéctica sus criticas hasta reunir suficiente material y hechos para concluir que el maoísmo era una variante más del revisionismo moderno. Tanto en el inicio de las críticas en los años 60 como en el final de la exposición del revisionismo chino a nivel mundial en los años 80, los marxista-leninistas albaneses fueron los que más méritos cosecharon tanto por número de materiales como por su calidad. En especial hay que decir que las obras de Enver Hoxha fueron de una relevancia especial, fundamental, para desmontar al revisionismo chino a escala mundial:

«La publicación del libro: «El imperialismo y la revolución» de 1978, así como otras como: «Reflexiones sobre China» de 1979, estuvieron determinadas por la directa aparición en escena de una peligrosa variante de revisionismo, el revisionismo chino. (...) La publicación del libro: «El imperialismo y la revolución» tuvo un gran eco en la opinión pública mundial. Dicho libro se convirtió en objeto de cientos de comentarios y conoció de numerosas publicaciones en diversos países y variadas lenguas del mundo. Fue altamente apreciado por los auténticos marxista-leninistas de todos los continentes, por varias organizaciones y movimientos revolucionarios, especialmente en América Latina, África y Asia. Junto algunas otras obras del camarada Enver Hoxha y otros documentos de nuestro partido, el libro: «El imperialismo y la revolución» jugó un rol primordial, en tanto que base ideológica y teórica de la nueva diferenciación que se operó entre las filas del comunismo mundial y revolucionario tras la aparición abierta del revisionismo chino y su denuncia. Esta diferenciación condujo a la creación de nuevos partidos marxista-leninistas y a la purificación de las influencias negativas del maoísmo entre los ya existentes. A este respecto, el libro del camarada Enver Hoxha fue especialmente importante para disipar las ilusiones difundidas por los revisionistas chinos en torno al «pensamiento Mao Zedong», al que supuestamente denominaron el marxismo-leninismo de nuestro tiempo y la fase superior de su desarrollo». (Agim Popa; Obra de gran valor todavía actual para la causa de la clase obrera y de los pueblos amantes de la libertad; A ocasión del décimo aniversario de la publicación del libro del camarada Enver Hoxha «El imperialismo y la revolución», 1985)

En efecto, los partidos marxista-leninistas que estudiaron la línea de China y las obras de Mao, y que además tuvieron acceso a los análisis del Partido de Albania, sacaron sus conclusiones:

«Hubo otros partidos que son el ejemplo perfecto de cómo se debía realizar la completa autocrítica de los errores pasados influenciados por el revisionismo chino, ejemplos de una predisposición para analizar a dicha corriente revisionista para solventar las posibles reminiscencias. Así fue el caso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista liderado por Ernst Aust, quién en su VIº Congreso de 1978 hizo un análisis exhaustivo del maoísmo como corriente revisionismo y su influencia en el partido y en el panorama exterior de la lucha de clases. Esto hizo que la dirección exigiera un examen de conciencia a todos los miembros del partido incluidos los del Comité Central, para vislumbrar en qué grado se había estado influenciado por esta corriente, para ver qué directivas del partido habían sido infectadas por este revisionismo, e incluso para analizar y debatir si la línea ideológica del partido con la que se fundó el partido estuvo fundada sobre bases sanas o no, en definitiva un trabajo profundo de autocrítica para reconocer y llevar a cabo sin miedo alguno las rectificaciones pertinentes en caso de ser necesarias, como exige el marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

Algunos maoístas creen de manera realmente estúpida y antihistórica que la crítica del Partido del Trabajo de Albania (PTA) al Partido Comunista de China (PCCh) sale de la nada tras la muerte de Mao en 1976. Acusan a Hoxha de «oportunismo». Pero nada más lejos de la realidad, hay varias pruebas documentadas de la postura crítica de Albania respecto a China. Expongamos algunos ejemplos:

1) En las primeras visitas y entrevistas entre chinos y albaneses en los años 50, los primeros inciden continuamente en los llamados errores de Stalin, basándose en los esquemas jruschovistas o inventándose otros propios para exaltar la figura de Mao. Además exigen la rehabilitación del titoismo precisamente bajo la idea de que Stalin se equivocó, los albaneses se niegan a aceptar tal pensamiento. Así mismo se rechazan conceptos liberales de los chinos como «que se abran cien flores y compitan cien escuelas de pensamiento».

2) En junio de 1962 Albania criticaría el concepto oportunista de China sobre formar un «frente antiimperialista» con el revisionismo soviético contra el imperialismo estadounidense. Se señalaría que una dirección que no cumplía un rol progresista en el interior no era garantía de poder hacerlo en el exterior, precisamente esa idea era inútil cuando el jruschovismo había presentado el acercamiento al imperialismo como eje de su política exterior.

3) En la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 10 de septiembre de 1964 se advierte el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviético. Los albaneses pedían centrarse en derrotar a las camarillas que habían usurpado el poder.

4) El 14 de octubre de 1964 tras la caída de Jruschov, la dirección china manda una delegación a Moscú para reconciliarse con la nueva dirección encabezada por Brézhnev. Chou En-lai invita el 29 de octubre a Albania a que se sume a la fiesta, pero Tirana se niega y afirma que con la caída de Jruschov no se han liquidado la línea, la política, las raíces socio-económicas del revisionismo, como se refleja en la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 5 de noviembre de 1964.

5) En la visita de Chou En-lai en nombre de la delegación china a Albania en mayo de 1966, intentó convencer a los albaneses de la teoría de que en el socialismo «persisten aún las clases explotadoras». Los albaneses rechazaron tal concepto, y explicaron que eso podría ocurrir en su país pero que en Albania las clases explotadoras habían perdido los medios de producción y habían desaparecido objetivamente como tal en tanto que clase, que otra cosa distinta era el legado ideológico subjetivo que aún quedaba.

6) En general durante los años 60 y la llamada «Revolución Cultural» en China, los albaneses dedicaron fuertes críticas como muestra el informe de Enver Hoxha: «Algunas opiniones previas sobre la «Revolución Cultural Proletaria» China», del Tomo IV de sus Obras Escogidas. Esta obra consta precisamente de un informe de Enver Hoxha presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966 para estudiar y poner de preaviso al partido de los errores en la línea china y tomar precauciones para no cometer los mismos errores que los revisionistas chinos.

7) Enver Hoxha en el informe en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1966 se va en contra de la política de la Revolución Cultural que rechaza el rol del partido comunista y da la hegemonía a la juventud. De igual modo se niegan a adoptar la postura china de hacer tabla rasa con toda la vieja cultura progresista del país y de otras naciones. Se tipificó una vez más que Albania había construido el socialismo tanto en la ciudad como en el campo, que las clases explotadoras no existían como tal, que la lucha de clases seguía siendo la fuerza motriz de la sociedad aunque ahora adoptase otras formas y tareas, y que esta se manifestaba en el interior y el exterior.

8) Durante 1968 el PTA rechaza la idea de Chou En-lai de elaborar un plan de defensa conjunta entre Albania junto a Rumanía y Yugoslavia. Los albaneses argumentan que no pueden delegar la esperanza de su defensa en los designios de unas camarillas revisionistas volubles y conectadas precisamente con el imperialismo y el socialimperialismo.

9) En la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 6 de agosto de 1971 se advierte sobre las consecuencias de la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense. Advierte que esa posición solo puede causar confusión entre los revolucionarios y dar armas a los revisionistas soviéticos para su falso antiimperialismo. Los medios internacionales de todo el mundo se hicieron eco de las divergencias sino-albanesas.

10) Enver Hoxha en el informe en el Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1976 se oponía a la visión china de la teoría de los «tres mundos» y la desviación de tomar a los países del «tercer mundo» como «fuerza motriz de la época» y otros conceptos pequeño burgueses.

11) Finalmente la publicación en 1977 del Tomo V de Obras Escogidas de Mao Zedong que abarca escritos de 1949-1957, ayudaría en gran medida a clarificar para los albaneses el porqué de las posiciones de los chinos durante los últimos años, y entender que estos errores no eran coyunturales, producto del difícil contexto, de un proceso de aprendizaje o de simple desconocimiento, sino que eran posiciones arraigadas en un pensamiento que claramente revisaba todos y cada uno de los axiomas del marxismo-leninismo y tenía unas raíces claramente incompatibles con el marxismo-leninismo.

12) En la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 29 de julio de 1978 se hace un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y se exponen los sabotajes económicos chinos recientes desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china.

En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones más que obvias dado el discurrir de los hecho.

13) Precisamente gran parte de la evolución de las críticas de los marxista-leninistas albaneses a los revisionistas chinos, quedaría registrado en la obra de Enver Hoxha: «El imperialismo y la revolución» de 1978 donde tiene un capítulo entero para exponer el «Pensamiento Mao Zedong», y es a su vez una mezcla de viejos escritos sumados a nuevos datos, reflexiones y nuevas conclusiones. Por otro lado la obra: «Reflexiones sobre China», publicada en 1979, obra de dos Tomos que contienen reflexiones del albanés: el primero sobre 1962-1972 y el segundo sobre 1972-1977 expondría toda la evolución de la política interna y externa china. Estas reflexiones respecto a China, incluían tanto posiciones de la dirigencia china de cara al interior como al exterior, y aunque se nota el carácter casual, en caliente e «informal» de muchos de los análisis, debe ser considerado como una de las mayores fuentes para estudiar el revisionismo chino durante esos años. Los marxista-leninistas albaneses así pues estaban extrayendo y concluyendo las lecciones pertinentes.

Algunos metafísicos fanáticos de Mao no conocen o no entienden todos los sucesos y factores en la evolución de la crítica de Hoxha sobre Mao, es más, creen que refutan la crítica que Hoxha dedica a Mao mostrándonos viejos documentos donde se tiene una postura positiva de Mao, y te exponen luego otros posteriores donde se cambia de opinión y se reniega de Mao. Creen sin más análisis, que eso supone una muestra de oportunismo de Hoxha. Ignoran de forma fortuita o adrede las críticas previas del PTA al PCCh en vida de Mao y los factores a tener en cuenta como la no publicación de las obras de Mao que hicieron que se tardase tiempo en entender en toda su expresión el carácter revisionista del maoísmo. Ni siquiera se detienen a analizar y reflexionar si la crítica final de 1978 del PTA sobre Mao es correcta, solo utilizan sofismas antidialécticos que vienen a decir que porque en un momento determinado el PTA guardase esperanzas sobre el carácter de Mao mientras se le criticase, no se puede renegar de él a posteriori una vez recopilada más información y constatado sus revisiones teórico-practicas del marxismo-leninismo.

¿Y el PCE (r) que postura mantuvo en la abierta polémica sino-albanesa? Obviamente no hubo sorpresas, la postura esperada viendo sus precedentes, se posicionó y se caracterizó por la fe ciega y el pragmatismo a la hora de evaluar este fenómeno como sucedió con otros partidos:

«Partidos como el Partido Comunista de Italia (marxista-leninista) de Dinucci o el Partido Comunista Francés Marxista-Leninista de Jurquet, estaban plagados de líderes oportunistas en la dirección de este tipo, a la denuncia internacional del maoísmo se adhirieron a las posiciones de Pekín por mero oportunismo, miedo y/o seguidismo. Estos partidos al seguir a una corriente ecléctica y pragmática por las razones que tuviera cada uno, se metieron en un cenagal, ya que en lo sucesivo el cambio de políticas de la dirección china o simplemente el descaro de sus políticas –del todo incompatibles con una apariencia mínimamente revolucionaria–, hacía que fomentara las riñas en las ya de por sí variadas facciones internas de cada partido». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

Como a estas alturas conocerá cualquiera que haya estudiado algo la obra teórica y práctica de Mao Zedong, una de las características del revisionismo chino fue su eclecticismo:

«El «pensamiento Mao Zedong» es una amalgama de concepciones que mezcla ideas y tesis tomadas de prestado del marxismo con otros principias filosóficos, idealistas, pragmáticos y revisionistas. (…) Cuando se habla del «pensamiento Mao Zedong», es difícil definir una línea única y clara del mismo, porque, como decíamos al principio, es una amalgama de ideologías, comenzando por el anarquismo, el trotskismo, el revisionismo moderno titoista, jruschovista, «eurocomunista», y acabando por el empleo de algunas frases marxistas. En toda esta amalgama, un lugar de honor ocupan las viejas ideas de Confucio, de Mencio y de los otros filósofos chinos, los cuales han influido directamente en la formación de las ideas de Mao Zedong, en su desarrollo cultural y teórico. Incluso algunos aspectos de las concepciones de Mao Zedong, que aparecen bajo la forma de un marxismo-leninismo desnaturalizado, llevan el sello y presentan las particularidades de un cierto «asio-comunismo» con fuertes dosis nacionalistas, xenófobas y hasta religiosas, budistas, que cualquier día se opondrán abiertamente al marxismo-leninismo». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Son conocidos los variados intentos de los revisionistas de hacer pasar el maoísmo como marxismo-leninismo a fin de neutralizar este último. Algo en lo que el PCE (r) tiene gran experiencia:

«Las citas de Mao estarán al orden del día, porque son pensamientos de un dirigente oportunista, pseudocomunista, pragmático, soñador e idealista. Los puntos de vista de Mao han sido bautizados «pensamiento Mao Zedong», y la propaganda china, de forma intencionada, creó la fórmula «marxismo-leninismo igual a pensamiento Mao Zedong». Estamos ante una fórmula antimarxista, tanto en lo teórico como en lo práctico, porque el «pensamiento Mao Zedong» no sólo no es el marxismo-leninismo, sino que además está en oposición a el en muchas cuestiones teóricas fundamentales y en su aplicación práctica. ¿Por qué se hacía esto? Se hacía para combatir el marxismo-leninismo como teoría y práctica revolucionaria, para conservarlo como una fórmula muerta, a imagen y semejanza de lo que hacen los revisionistas modernos. En su lugar, los chinos sacaron el «pensamiento Mao Zedong», que es una teoría y una práctica no revolucionaria. Esta forma de actuar es antimarxista, contrarrevolucionaria y revisionista. (...) La derecha conservará el «pensamiento Mao Zedong» para propagar el anticomunismo por el mundo». (Enver Hoxha; Una dirección inestable; Reflexiones sobre China, Tomo II, 6 de diciembre de 1976)

¿Qué supuso la corriente del revisionismo chino, una corriente tan camaleónica y ecléctica, para la unidad de los marxista-leninistas? Un duro trabajo, por ser una doctrina que lo mismo utilizaba unas frases disfrazadas de marxismo que unas frases que sonaban a anarquismo, lo que le viniera bien:

«Mao Zedong y el «maoísmo» se han convertido en uno de los obstáculos más serios para la unidad del proletariado mundial y de los nuevos partidos comunistas y obreros marxista-leninistas. Por eso, a este nuevo mal camuflado es preciso oponerle en toda la línea nuestra infalible teoría, el marxismo-leninismo». (Enver Hoxha; El «Pensamiento Mao Zedong»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 28 de mayo de 1976)

Otro ejemplo que define bien esto:

«El «Pensamiento Mao Zedong» es contrarrevolucionario, esquirol, ha asumido la tarea de escindir el movimiento revolucionario marxista-leninista que apareció y se consolidó en la lucha contra el moderno revisionismo jruschovista y los otros partidos revisionistas, y trabaja activamente por conseguirlo. Las divergencias entre los jruschovistas y los maoístas no son de principios; ambas corrientes son antimarxistas, revisionistas. Las divergencias que tienen su raíz en estos puntos de vista, se basan en las rivalidades entre dos grandes potencias imperialistas, una formada y la otra en ascenso. De la misma forma que desenmascaramos a los revisionistas jruschovistas, debemos desenmascarar a los maoístas». (Enver Hoxha; La teoría del «tercer mundo» ignora la lucha de clases; Reflexiones sobre China: Tomo II, 26 de enero de 1976)

El PCE (r) por mucho que se esforzase en defender al Pensamiento Mao Zedong, ya había sido destapado. De ahí en adelante, quién siguiese manteniendo esa bandera demostraba que no tenía ningún conocimiento marxista-leninista, por miedo a hacer autocrítica de su pasado, por cuestiones pragmáticas de buscar simpatías en la gente influenciada por su mito o la ayuda de Pekín.

La posición prochina del PCE (r) le constó un buen escarnio político durante estos tiempos, ya que al existir el PCE (m-l) y otros grupos a nivel internacional que desenmascaraban cada vez más el mito del maoísmo, su línea política era cada vez más difícil de sostener sin sufrir deserciones y descrédito. Con la degeneración progresiva de la mayoría de partidos revolucionarios como el PC ML de Colombia, el PCE (M-L) de Ecuador, el PC de Alemania ML, el PC de Portugal (r) y otros, y la propia caída de la Albania Socialista en la misma época, el maoísmo volvería a tener en los 90 vía libre para inocular de nuevo sus mitos sin problema. En España, la degeneración del PCE (m-l) a finales de los 80, materializada en su autoliquidación en 1992, hizo que el PCE (r) pudiera rehabilitar el maoísmo sin problemas, posibilitaba además, que con su verborrea y su revisionismo armado, pudiera crear la idea de que había sido «el verdadero partido antirevisionista de estas décadas», intentando de paso, hacer pasar su revisionismo armado terrorista como una «prueba e su compromiso marxista-leninista» frente a los partidos revisionistas de tipo reformista como el PCE, PCOE, PCPE que negaban cualquier tipo de lucha armada. A falta de nadie que le contradijese con autoridad, podía crear tal cuento. El resurgimiento del maoísmo a nivel mundial a inicios de los 90 debido al derrumbe de los partidos marxista-leninistas en la década anterior es una traición y una tragedia de dimensiones comparables a la de la degeneración de los partidos marxista-leninistas de los años 50; el triunfo del jruschovismo, que tuvo como resultado la reactivación del trotskismo en los años 60, y la degeneración de los partidos marxistas-leninistas en los 80 llevó a la rehabilitación del revisionismo chino en todas sus variantes –a veces incluso llevándose esa rehabilitación dentro de partidos que hasta hacía poco eran los adalides de la lucha antimaoísta–, lo que en muchas ocasiones llevó a la liquidación directa de la organización, véase el caso del PCB en Brasil, BR en Venezuela, o el nuevo PCE (m-l) de España refundado en 2006 sobre posiciones prochinas. Esto es algo normal, pues sin un factor subjetivo –materializado en un partido– y unos cuadros con un nivel teórico sólido, el triunfo del revisionismo en la batalla ideológica está asegurado. He ahí la importancia de clarificar los mitos de la historiografía revisionista y deslindar los límites entre ellos y nosotros.

El PCE (r) no es el único medio revisionista desde el cual lanzan ataques a Enver Hoxha, tiene discípulos y no solo dentro del campo maoísta nacional. Los maoístas «críticos» de Odio de Clase y los viejos listerianos del PCOE también hacen migas en España para bastardear el marxismo-leninismo y emitir entrevistas pactadas donde insultan a Enver Hoxha mientras ponen por las nubes al revisionismo cubano y al revisionismo chavista:

«El «exotismo» aparece y, por ello, se sobrevalora a Albania y a Enver Hoxha, que no ha aportado absolutamente nada teóricamente a la ciencia marxista-leninista y cuyo comportamiento, en nuestra opinión, era el propio de una veleta donde siempre en virtud al aire que soplara en pos de los intereses de Hoxha se posicionaba con unos u otros. Para el PCOE Hoxha no es referente alguno. (...) Observando la situación en Venezuela, comprobamos que la Revolución Bolivariana se halla en un momento crítico, momento en el que o da pasos hacia adelante o será devorada por el imperialismo, el cual ha crecido por no haber sido lo suficientemente reprimida la oligarquía venezolana, por no haber dado pasos hacia el socialismo. No hemos de olvidar que la Revolución cubana no nació como una Revolución Socialista, no obstante, para abrirse camino tuvo que hacerse socialista cuando en un principio no lo era. En Venezuela la revolución nació sin partido, al igual que en Cuba, sin embargo en Cuba se fue mucho más contundente desde el principio con la burguesía que en Venezuela. En Cuba, gracias a la existencia del campo socialista y de la URSS, viró relativamente rápida la revolución hacia el socialismo, se construyó el PCC después de 1959». (Entrevista al Partido Comunista Obrero Español por Odio de Clase, 31 de enero de 2017)

El PCOE lo primero que debe de hacer es quitarse su chaqueta ecléctica de contentar a todos, porque durante los últimos años han publicado las obras de Enver Hoxha en su web, lo han reivindicado en sus documentos como han venido haciendo por moda muchos revisionistas durante los últimos años. Pero parece que desde la escisión que hubo en su juventud –la Organización Comunista del Trabajo de España (OCTE)– se han aclarado en su posición sobre el albanés, declarándose enemigos. Nosotros estamos contentos que por fin salgan al paso como los oportunistas que son y se posicionen junto a otros voceros del revisionismo para atacar a Enver Hoxha públicamente. Esto les desenmascara más fácilmente.

Para el PCOE el mero hecho de desmontar a las diferente variantes del revisionismo –yugoslavo, soviético, eurocomunista, chino, coreano, etc.– no le parece «haber aportado nada», que se diga esto desde un partido que no ha sabido ni siquiera mantener los principios más básicos del marxismo-leninismo causa bastantes carcajadas. Suponemos que en el plano interno la industrialización, la colectivización y la creación de granjas estatales, las campañas culturales contra la herencia patriarcal y religiosa en las condiciones del que era el país más pobre de Europa y a partir de finales los 50 bajo el cerco imperialista-revisionista, no es una experiencia reseñable ni interesante para estos señores, prefieren el modelo de monocultivo del azúcar de la división «socialista» internacional del trabajo que adoptó Cuba en los 60, o el cuentapropismo, el turismo de hoteles de lujo y la inversión de capital extranjero del actual modelo cubano. El Partido del Trabajo de Albania (PTA) lejos de seguir una línea incoherente y cobarde, fue coherente y altamente valiente cuando podría haber hecho como la mayoría y poner en práctica un oportunismo seguidista, en cambio el PCOE nace de forma tardía porque Enrique Líster fue el delfín de Carrillo hasta los 70, y a partir de ahí siempre se arrejuntó con los revisionismos locales e internacionales, incluyendo los sepultureros de la obra de Stalin, por no citar que entre tanto bandazo llevó al PCOE a la fusión con el también brezhnevista PCPE en el año 2000 en una ridícula amalgama de nostálgicos del revisionismo soviético. La historia de oportunismo del PCOE llega hasta el punto patético que el PCOE en materia internacional llegó a apoyar, igual que hizo el PCE (r), a la Perestroika de Gorbachov como una «reforma de mejora del socialismo», hecho que ocultan por vergüenza ambos partidos. Por supuesto sobre historia y coherencia no están en condiciones de dar lecciones.

En realidad esta cruzada revisionista contra Enver Hoxha no sorprende, no ha sido nueva, el PCE (r) simplemente siempre ha sido el abanderado de este frente. La actual alianza interrevisionista ODC-PCOE es del todo normal: desde que denunciamos el «maoísmo crítico» de ODC hemos visto cómo se han arrejuntado con todo tipo de colectivos «no dogmáticos» y muy simpáticos –léase revisionistas simpáticos que no denuncian tú oportunismo mientras tú no lo hagas con el suyo– para buscar reconocimiento y apoyos: Reconstrucción Comunista, Civilización Socialista, los maoístas indios, el Partido Comunista de Chile (Acción Proletaria), Kimetz, Alejandro Cao de Benos, y un infinito etcétera. Hace tiempo que se ha visto la bancarrota de su pensamiento ecléctico. Y el PCOE solamente con su historia listeriana de «perro faldero» del revisionismo soviético, y su actual apoyo a los revisionistas cubanos, y sus esperanzas en el «socialismo del siglo XXI», ya dice bastante de su añejo cariz revisionista. El PCE (r) ha encontrados nuevos amigos para su frente antimarxista-leninista.

Ante esto recordemos el porqué de estas uniones entre revisionistas:

«Mientras los revisionistas se unen entre sí de modo formal y coyuntural sobre todo para atacar a los marxista-leninistas, su unión nunca llega lejos por la disparidad de planteamientos ideológicos y por su propia moral aburguesada que solo mira por el interés personal. En cambio la unidad de los marxista-leninistas es sólida como el acero, ya que parten de un tronco de un sistema científico que les garantiza una unidad en calidad de voluntad, necesidad y comprensión en lo que se unen, eso añadido a su moral proletaria que mira por el devenir del colectivo, suma un todo armonioso». (Equipo de Bitácora (M-L); Un repaso histórico a las posiciones ultraoportunistas de Bandera Roja, y una exégesis sobre la deserción del MVTC y su disolución en Bandera Roja, 1 de enero de 2017)

Por ello el PCE (r) coincide con todo tipo de fauna revisionista enlodando a los verdaderos marxista-leninistas, y no es casualidad sino necesidad de escarbar entre las filas de estos colectivos a ver si recogen algo entre tanta basura revisionista». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

3 comentarios:

  1. "Enrique Líster fue el delfín de Carrillo hasta los 70"

    Tenéis pensado sacar un artículo desmontando la figura idealizada de Líster y su supuesto anticarrillismo?

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  2. Realmente no es un tema muy necesario porque hay pruebas más que suficientes en base a documentos teóricos y prácticas corroboradas.

    Existen obras como Miseria y Grandeza del PCE que ejemplifican el rol de Líster durante los años 40, 50, 60 y 70 al lado de Carrillo y sus políticas. Pero incluso cuando se empezó a separar de Carrillo oficialmente no lo hace de forma revolucionaria, hay online varias ediciones de las fracción interna del PCE pro Líster donde al analizar el carrillismo como una desviación se ve que lo contrapone a una versión más a la izquierda del revisionismo: el brezhnevismo.

    La propia política del PCOE al conformarse en 1973 y su deriva posterior confirma plenamente que Líster y Carrillo tenían divergencias no antagónicas.

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  3. ¿Y tenéis artículos desmontando el tópico anti Stalin de que dejó tirados a los griegos y traicionó su revolución?

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«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»