«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 4 de junio de 2017

Según los Juches no es necesaria la dictadura del proletariado ni la violencia revolucionaria en la transición al socialismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Kim Il Sung y János Kádar en los 70, líderes del revisionismo coreano y húngaro respectivamente

«
No hace falta decir, que para los revisionistas coreanos, el nuevo Estado de tipo «democracia progresista», como mantenía una alianza entre explotadoras y explotadores, y se mantenía el poder de las clases explotadoras, mientras según ellos se reeducaban ideológicamente bajo líneas «socialistas», ¡se llegó a la conclusión que el establecimiento de la dictadura del proletariado no era necesario o que se había establecido pero de forma pacífica y siempre sin ir contra la burguesía nacional!:

Es decir según los revisionistas coreanos y dependiendo del texto dicen que: 1) la dictadura del proletariado no fue necesaria mientras que en otros textos más tardíos se viene a decir que; 2) la dictadura del proletariado se instauró finalmente pero de forma pacífica, porque las clases explotadoras estaban dispuestos a ir al socialismo.

1) Si miramos uno de los documentos de 1973 de los revisionistas coreanos reconocen que la dictadura del proletariado no se estableció en Corea del Norte:

«El establecimiento del poder de la dictadura del proletariado por la fuerza fue seguido, como último recurso, en algunos países. En la mitad norte –de Corea– esto no era necesario». (Baik Bong; Kim Il Sung: Biografía, Tomo II, 1973)

Esto es imposible y demuestra que buscan que su Estado sea un Estado de conciliación y paz entre clases.

Georgi Dimitrov daría caza en su partido a estas concepciones sobre la particularidad nacional para evadir la dictadura del proletariado:

«Algunos camaradas que en la discusión mencionaron el problema de la democracia popular, pusieron o estaban inclinados a poner el acento ante todo sobre las diferencias entre el régimen de democracia popular y el régimen soviético, cosa que puede llevar a conclusiones injustas y nocivas. De acuerdo con el planteamiento marxista-leninista el régimen soviético y el de democracia popular son dos formas de un mismo poder: el de la clase obrera en alianza y al frente de los trabajadores de la cuidad y campo. Se trata de dos formas de la dictadura del proletariado. La forma específica de la transición del capitalismo al socialismo en nuestro país no deroga ni puede derogar las leyes naturales, fundamentales, del período de transición del capitalismo al socialismo, comunes para todos los países. El paso al socialismo no puede efectuarse sin la dictadura del proletariado contra los elementos capitalistas y sin la organización de la economía socialista». (Georgi Dimitrov; Informe al Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, 1948)

Explicaremos mejor a continuación el porqué de la imposibilidad de tal ilusa afirmación de los norcoreanos que recuerda a la de los revisionistas yugoslavos:

«Según Kardelj la violencia no es obligada para la dictadura del proletariado. Así pues, ¡dictadura del proletariado sin violencia contra la burguesía! nuestro Edvard Kardelj, el nacionalista burgués, se desenmascara. Y todo eso lo presentan los oscurantistas de la camarilla de Tito como el «desarrollo del marxismo en las condiciones yugoslavas». (Pavel Yudin; Los enemigos del marxismo, 1949)

Lenin ridiculizó a los que mantuvieron estas posturas:

«En su definición de la dictadura, Kautsky se  ha esforzado por ocultar al lector la principal característica de ésta noción, a saber, la violencia revolucionaria». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La revolución proletaria y el renegado Kautsky, 1918)

Al mismo tiempo debemos refutar las afirmaciones antimarxistas según las cuales la dictadura del proletariado no consistiría en nada más que en la violencia contra la burguesía. El camarada Stalin indicaba que:

«Es evidente que la dictadura del proletariado no se reduce a la mera violencia, aunque sin la violencia no hay dictadura». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Cuestiones del leninismo, 1926)

Lenin describió así el tipo de funciones de la dictadura del proletariado:

«La dictadura, del proletariado es «una lucha tenaz, sangrienta y no sangrienta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1921)

2) Si miramos el historial de los revisionistas coreanos, siempre dijeron que su democracia progresista omitía la dictadura del proletariado, la dominación de cualquier partido o clase, pero tiempo después en otras declaraciones, los revisionistas coreanos declararon mecánicamente que al haber llevado a cabo la inclusión de la burguesía rural y urbana en las cooperativas y empresas estatales:

«El Partido y el Gobierno se adhirieron a la línea de transformar gradualmente el comercio privado y industria en líneas socialistas. (...) Como resultado de esta la política por el Partido, los empresarios y comerciantes en nuestro país comenzó a transformarse en trabajadores socialistas. (...) En nuestro país, las relaciones de producción socialistas ya han tenido éxito en todos los campos de la economía nacional». (Kim Il Sung; Informe a la celebración del décimo aniversario de la fundación de la República Popular Democrática de Corea, 8 de septiembre de 1958)

La dictadura del proletariado finalmente se había establecido pacíficamente:

«Hoy el poder de nuestro pueblo es un poder estatal que pertenece a la categoría de la dictadura del proletariado». (Kim Il Sung; Para la implementación exitosa del Primer Plan Quinquenal: Discurso final en una conferencia del Partido del Trabajo de Corea, 6 de marzo de 1958)

Proclamar esto viendo el desarrollo en Corea carece del más mínimo sentido:

«En ningún momento desde 1945 tiene la etapa nacional-democrática de la revolución coreana se convirtió en su etapa posterior, socialista bajo la dictadura del proletariado. «Las relaciones de producción socialista» en Corea del Norte fueron proclamados oficialmente en 1958. Pero de hecho no había habido una revolución socialista, es decir, no se había derrocado a la clase capitalista nacional, se habían «reeducado», persuadiéndolos de abrazar socialismo y de ser «voluntariamente» absorbidos por el «Estado socialista».  A finales de los años 50, con el fin de resolver la cuestión crucial de la dictadura de la clase obrera, que de hecho es esencial para reforzar el verdadero socialismo, el líder de Corea del Norte, Kim Il Sung, simplemente equiparó el sistema democrático de diversas clases que ejercen el poder del estado en la RPDC con la dictadura del proletariado misma. (...) Sobre la base de las fuentes oficiales del período 1957-1958, por lo tanto, hay una amplia evidencia que demuestra que el «socialismo» logrado en Corea del Norte, se estableció sin la revolución socialista –es decir, sin expropiar y derribar la clase capitalista nacional–, sin el establecimiento de la dictadura del proletariado –rechazando así el concepto marxista-leninista de que la dictadura de la clase obrera es esencial para construir y mantener el socialismo una vez que las clases explotadoras han sido derrocadas–. (...) La dirección obrera nunca ha sido establecida. Y en ausencia de una verdadera dictadura del proletariado, el revisionismo pudo impregnar todos los aspectos de la vida social y política». (Norberto Steinmayr; ¡Larga vida a la reunificación e independencia coreana! ¡Abajo el revisionismo coreano!, 1999)

¿Por qué según los seguidores del marxismo-leninismo, es tan importante la dictadura del proletariado en el marxismo? Porque entre otras cosas rompe el apartado de la maquinaria estatal:

«La teoría de la dictadura del proletariado es la parte fundamental y central de la ciencia del marxismo-leninismo. Marx y Engels crearon la teoría de la dictadura del proletariado, establecieron teóricamente la necesidad de romper la máquina del Estado burgués y demostraron que, como resultado de la revolución proletaria, el contenido propio de la época de transición del capitalismo al comunismo sólo puede ser la dictadura del proletariado». (Hilary Minc; Las democracias populares en Europa del Este, 1949)

¿Qué función cumple la dictadura del proletariado en la revolución proletaria y en relación a la búsqueda del comunismo? Entre otras la supresión de la resistencia de todas las clases explotadoras antes durante y después de la construcción del socialismo:

«La dictadura del proletariado es el instrumento de la revolución proletaria, un organismo suyo, su punto de apoyo más importante, llamado a la vida, primero, para aplastar la resistencia de los explotadores derribados y consolidar las conquistas logradas y, segundo, para llevar a término la revolución proletaria, para llevarla hasta el triunfo completo del socialismo. Vencer a la burguesía y derrocar su poder es cosa que la revolución podría hacer también sin la dictadura del proletariado. Pero aplastar la resistencia de la burguesía, sostener la victoria y seguir avanzando hasta el triunfo definitivo del socialismo, la revolución ya no puede si no crea, al llegar a una determinada fase de su desarrollo, un organismo especial, la dictadura del proletariado, que sea su principal apoyo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Los fundamentos del leninismo, 1924)

La dictadura del proletariado, como vemos en esta definición, es «el punto más importante de la revolución proletaria», que «permite aplastar la resistencia de los explotadores derribados y consolidar las conquistas logradas» durante la revolución, y después se ve la dictadura del proletariado también como necesaria para extender mayores logros derivados de la construcción económica del socialismo.

En Corea del Norte como hemos visto durante todo el documento la dictadura no apuntaba contra la burguesía nacional de la cuidad y el campo como los revisionistas coreanos reconocen, este es un esquema bujarinista una vez más:

«Por lo que dice Bujarin, se llega a la conclusión de que los capitalistas se van integrando en esta misma dictadura del proletariado. ¿Cómo no lo comprende, Rozit? ¿Contra quién se debe luchar? ¿Contra quién se debe dirigir esta forma de la lucha de clases, la más aguda de todas, si los capitalistas de la ciudad y del campo van integrándose en el sistema de la dictadura del proletariado? La dictadura del proletariado es necesaria para mantener una lucha implacable contra los elementos capitalistas, para aplastar a la burguesía y extirpar las raíces del capitalismo. Pero si los capitalistas de la ciudad y del campo, si el kulak y el concesionario se van integrando en el socialismo, ¿qué falta hace la dictadura del proletariado?; y si hace falta, ¿para aplastar a qué clase? (...) Una de dos: o entre la clase capitalista y la clase obrera, que llegó al poder y ha implantado su dictadura, media un antagonismo irreducible de intereses, o no media este antagonismo de intereses, en cuyo caso no quedará más camino que proclamar la armonía de los intereses de clase. Una de dos: o la teoría marxista de la lucha de clases, o la teoría de la integración de los capitalistas en el socialismo; o el antagonismo irreducible de los intereses de clase, o la teoría de la armonía de los intereses de clase. Todavía puede uno comprender a «socialistas» del tipo de Brentano o de Sidney Webb, que predican la integración del socialismo en el capitalismo y del capitalismo en el socialismo, pues estos «socialistas» son, en el fondo, antisocialistas, son unos liberales burgueses. A quien no se puede comprender es a un hombre que, deseando ser marxista, predique la teoría de la integración de la clase capitalista en el socialismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)

Es normal por tanto, que en Corea del Norte, que no tenían intención de «aplastar la resistencia de los explotadores», sino de aliarse con los explotadores nacionales, promocionar su actividad económica y reeducarlos pacíficamente, no era necesario introducir tal «organismo» en su revolución «de forma violenta» como ellos dicen, por lo tanto los revisionistas coreanos han confesado negar, aunque indirectamente, la dictadura del proletariado.

Lo que viene a demostrar su oportunismo rampante:


«Circunscribir el marxismo a la doctrina de la lucha de clases es limitar el marxismo, bastardearlo, reducirlo a algo que la burguesía puede aceptar. Marxista sólo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado. En esto es en lo que estriba la más profunda diferencia entre un marxista y un pequeño –o un gran– burgués adocenado. En esta piedra de toque es en la que hay que contrastar la comprensión y el reconocimiento real del marxismo. Y no tiene nada de sorprendente que cuando la historia de Europa ha colocado prácticamente a la clase obrera ante esta cuestión, no sólo todos los oportunistas y reformistas, sino también todos los «kautskianos» –gentes que vacilan entre el reformismo y el marxismo– hayan resultado ser miserables filisteos y demócratas pequeño burgueses, que niegan la dictadura del proletariado». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El Estado y la revolución, 1917) (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»