«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 12 de junio de 2017

¿Ha descubierto el revisionismo coreano «la continuación de la lucha de clases» tras la toma de poder?; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En ocasiones, para engañar mejor a población y hacer demagogia con otros movimientos, los revisionistas coreanos hablaban de la lucha de clases y sus fenómenos. E incluso se atreven a presentarse como los descubridores de que la lucha de clases prosigue tras la toma de poder, también tras la destrucción económica de las clases explotadoras, e igualmente que solo ellos han focalizado debidamente la importancia de la revolución cultural para la transformación de la conciencia de la población.

Por supuesto que esto es mentira muy aguda que se usa para determinados fines. Afirmar todo esto es una vieja excusa del revisionismo chino, creada, para decir que «Marx no analizado la lucha de clases en el socialismo», que «Lenin no profundizó en la lucha de clases en el socialismo» y que «Stalin tuvo serias deficiencias a la hora de enfrentar la lucha de clases en el socialismo». Utilizan estos pretextos para saltarse las enseñanzas de estos clásicos del marxismo-leninismo, y sustituirlas por las tesis de apaciguamiento de la lucha de clases de Mao Zedong, Chou En-lai, Deng Xiaoping, etc.

Una vez más, el revisionismo coreano y Kim Il Sung llegan tarde a la hora de «descubrir» las teorías revisionistas que nos intentan hacer pasar por progresistas. Cuando el ignorante Kim Jong Il dice que:

«La teoría jucheana de la construcción socialista y comunista es la teoría sobre la edificación del comunismo, planteada en un nuevo plano sobre la base de los principios de la idea Juche y las experiencias prácticas de nuestra revolución. El marxismo-leninismo expuso algunos criterios sobre la construcción del socialismo y el comunismo, pero no traspasó los límites de la hipótesis y conjetura debido a las limitaciones de las condiciones de la época y la praxis. Tampoco pudo dar una correcta respuesta al problema de la revolución continua después del establecimiento del régimen socialista, porque partiendo del principio de la concepción materialista de la historia consideraba principalmente el progreso de la sociedad como la historia del relevo del modo de producción. (...) La idea Juche fue la primera en aclarar científicamente que aun después del establecimiento del régimen socialista se debe continuar la revolución para eliminar los vestigios de la vieja sociedad en las esferas ideológica, técnica y cultural, lograr la victoria completa del socialismo y, más adelante, superar por completo el carácter transitorio de la sociedad socialista y pasar a la alta etapa del comunismo». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

No podemos más que «jartarnos» de reír ante tal osadía.

Todos los marxista-leninistas han estudiado los problemas que plantea la revolución después de la construcción económica del socialismo, y todos ellos han llegado a conclusiones que han expuesto de forma sencilla, que hasta Kim Il Sung o Kim Jong Il podrían entender si se esforzaran:

«La lucha de clases tiene una base en nuestra sociedad: por un lado, la existencia de restos de las clases explotadoras y sus objetivos y esfuerzos por recuperar su poderío de clase perdido, sus riquezas, sus privilegios y prerrogativas; el cerco imperialista-revisionista hostil del exterior los objetivos y esfuerzos de los enemigos externos de nuestro país los cuales pretenden destruir nuestro régimen socialista por medio de la agresión ideológica o la agresión militar; la aparición de nuevos elementos capitalistas y nuevos enemigos internos que se convierten en un gran peligro para el partido y el poder del proletariado, para el socialismo en sí; los posos de la vieja sociedad que continuaran existiendo durante mucho tiempo en la conciencia de los hombres, sus consecuencias inmediatas que se convierten en un obstáculo para la ideología del proletariado y de la política del partido dominante, por ejemplo el llamado «derecho burgués» en el ámbito de la distribución que la sociedad socialista está obligado a utilizar aunque se limita cada vez más, las diferencias entre la ciudad y el campo, las del trabajo físico y el trabajo mental, etc, etc. Todas estas cargas con la que cuenta la sociedad socialista no se pueden suprimir inmediatamente». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

Cuando dicen que la «Idea Juche» fue la que «descubrió» que después de la toma del poder político, y de la construcción económica del socialismo, queda pendiente la cuestión ideológica, es una mentira estúpida. El marxismo-leninismo ya planteó todos los problemas que acarrea la revolución en lo ideológico para ello podríamos citar a Marx, Engels, Lenin, Stalin, Dimitrov, Gottwald y una gran variedad de grandísimas figuras del marxismo-leninismo:

«La contradicción antagónica fundamental es siempre la contradicción entre el socialismo y el capitalismo, entre el camino socialista y el camino capitalista, esto no se ha movido. Esta contradicción, como toda la experiencia de los programas de lucha revolucionaria ha mostrado con claridad, se resuelve poco a poco, de acuerdo con las etapas de la revolución, primero en el plano político con la toma del poder político por la clase obrera, con su partido a la cabeza, en la nivel económico con la construcción de la base económica del socialismo en la ciudad y el campo, y en el plano ideológico con el triunfo completo de la ideología del proletariado sobre la ideología burguesa, de la moral comunista sobre la moral burguesa. Ahí queda la cuestión clave a estudiar, la llamada victoria en el campo ideológico no se logra inmediatamente después de la toma del poder y el establecimiento de las relaciones socialistas de producción. La amarga experiencia de la Unión Soviética ha mostrado que mientras la contradicción fundamental no ha sido resuelta en el campo ideológico también, la contradicción fundamental en los campos políticos y económicos no puede ser considerada como solucionada definitivamente, es decir, que el triunfo de la revolución socialista no puede considerarse como completa y final. Por lo tanto, ni con la toma del poder, ni con la construcción de la base económica del socialismo se soluciona aun la cuestión sobre «¿quién va a ganar?» finalmente; en otras palabras, la contradicción fundamental entre el camino socialista y el capitalista no se ha resuelto finalmente. Esta contradicción fundamental se mantiene durante todo el período de transición al comunismo». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

A estas alturas del documento, todos vemos lo gracioso que suenan en boca de los revisionistas coreanos, las teorizaciones sobre la transformación ideológica de las personas –que en su caso es para implantar otra variante de ideología burguesa como el pensamiento Juche–, cuando no tocan la base económica capitalista, eso es algo que ya hemos comentado atrás, pero no debe pasarse por alto, porque conocer esta contradicción es algo que invalida todas las teorías juches sobre «la continuación de la revolución socialista en la cultura».

En esta cuestión, estas inocentes o conscientes palabras revisionistas nos recuerdan valga la redundancia, a las especulaciones de los revisionistas chinos sobre que habían «descubierto grandes aportaciones» sobre la revolución socialista y la lucha de clases. En realidad teorizaban cosas que rompían con los viejos esquemas marxista-leninistas como era el caso de la teoría de que «en el socialismo existen clases antagónicas, que existen las clases explotadoras», y que por eso «prosigue la lucha de clases, y es necesaria la revolución cultural»:

«De acuerdo con los teóricos chinos, «la teoría de la continuación de la revolución en las condiciones de la dictadura del proletariado», tiene su base en la aceptación de la existencia de clases antagónicas en el socialismo, que existen objetivamente hasta el comunismo. ¿Cuál es la verdad sobre esta cuestión y qué muestra nuestra experiencia? (...) Los defensores del «pensamiento Mao Zedong» afirman que «si no existieran clases antagónicas en el socialismo no habría necesidad de la dictadura del proletariado hasta la etapa del comunismo». La existencia de la dictadura del proletariado hasta la instauración del comunismo no está necesariamente vinculada con la existencia de clases antagónicas. Sobre este punto, los revisionistas jruschovistas declararon la liquidación de la dictadura del proletariado en la Unión Soviética, como consecuencia de la liquidación de las clases explotadoras. La necesidad de que exista la dictadura del proletariado incluso hasta después de la liquidación de las viejas clases explotadoras, como lo ha explicado el Partido del Trabajo de Albania, está relacionada con la continuación de la lucha de clases hasta el comunismo, y la continuación de esta lucha hasta ese período está relacionada con una serie de distintos factores y no necesariamente con la existencia de clases antagónicas. Estos factores, que existen en el interior del país, son los restos del capitalismo, que no pueden ser eliminados de inmediato, sino que persisten durante un tiempo relativamente largo y se manifiestan en muchos ámbitos de la vida, especialmente en el campo de la ideología y en el llamado derecho burgués, en las diferencias entre la ciudad y el campo, entre el trabajo manual e intelectual, etc.; fuera del país, en el mundo revisionista y capitalista, existe una importante fuente ideológica, política, económica y militar extraña al socialismo que no pasa sin tener su impacto en nuestro pueblo. Se necesita la dictadura del proletariado, precisamente, para reprimir a los enemigos del socialismo, que surgen como resultado de estos factores, para evitar el peligro de la restauración del capitalismo, para garantizar el desarrollo ininterrumpido de la revolución socialista hasta el triunfo del comunismo a escala mundial». (Foto Çami; Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

Véase que es una teoría que los revisionistas coreanos también han aceptado, dicho de otra forma, saben que en su país la burguesía nacional se ha desarrollado económicamente –bien a través de las empresas privadas o de las empresas cooperativas o de las empresas del capitalismo de Estado–, sabe que tienen partidos que representan el poder político de los capitalistas –como expresa su multipartidismo–, pero aún así dicen que su país puede llamarse socialista –que es el periodo en el deberían estar eliminadas en lo económico las clases explotadoras y antagónicas–, dicen esto, pese a reconocer que albergan clases explotadoras y por tanto clases antagónicas. Por tanto, como los marxista-leninistas albaneses concluyeron con las teorías de los revisionistas chinos:

«La teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado», presentada por Mao Zedong y sus seguidores, es de hecho un intento de autorizar la equivocada línea oportunista que ha sido seguida en China y que ha dado lugar no sólo al fracaso en la liquidación de las viejas clases explotadoras, sino incluso a la aparición de la nueva burguesía; clase ésta que comparte el poder en china». (Foto Çami; Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

Dicho de otro modo, crean teorías absolutamente sin sentido para justificar como hemos dicho ya, que no han cumplido su propio papel como comunistas en la eliminación de la burguesía rural y urbana»(Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

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