«Como
vimos en el capítulo: «La rehabilitación de corrientes y elementosrevisionistas superados: el castrismo y el tercermundismo». El apoyo
directo o indirecto que los líderes del Partido Comunista de España
(marxista-leninista) como Raúl Marco, Pablo Mayoral y Manuel Chivite daban a
regímenes revisionistas como Cuba desde los 80, ya evidenciaba la degeneración
ideológica que manifestaban. Significaba que los líderes supervivientes en la
dirección eran oportunistas emboscados que esperaban el momento propicio para
reconciliarse con lo que el partido combatía, o que simplemente se habían
convertido en renegados, pues conocían sobradamente los lineamientos básicos de
política y economía como para saber que estaban rehabilitando; y es que caer en el tercermundismo es ir
al revisionismo de cabeza. Por otro lado, significaba que los nuevos cuadros
que habían ascendido a la dirección no habían sido instruidos debidamente sobre
conceptos básicos como «socialismo», «soberanía
económica» o «antiimperialismo», por eso aceptaron de buen grado el
bandazo de la dirección al promocionar a estos oportunistas internacionales
como Fidel Castro.
Rehabilitar
al castrismo, era también rehabilitar una corriente que seguía los lineamientos
del mundo económico revisionista de la época como el «socialismo de mercado
soviético»,
el «socialismo de mercado húngaro» o el «socialismo de mercado
yugoslavo»…
aceptando sus tesis como válidas. ¿Pero qué eran estos modelos en la praxis?:






