Como habíamos anticipado, no se puede entender el surgimiento de diversas corrientes revisionistas posteriores sin entender la esencia del revisionismo titoista, el autor por ello repasa las tesis de un revisionismo que intentaba combinar el bujarinismo, el trotskismo, el browderismo, el socialismo utópico, y sobre todo el anarco-sindicalismo. El autor del documento el francés Vincent Gouysse debería haber comentado algo más la influencia de Edvard Browder en el surgimiento del revisionismo moderno incluyendo en la formación del propio titoismo, ya que a su vez también fue decisivo en la conformación del maoísmo:
«Yo sabía que no podía mantener ese liderazgo en la lucha abierta contra la influencia de Moscú. Sólo dos líderes comunistas de la historia han logrado hacer esto: Tito y Mao Zedong». (Earl Browder; ¿Cómo Stalin arruinó el Partido Comunista de los Estados Unidos?: Entrevista en Harper's Magazine, 1960)
Pero aun así, este documento muestra la idiosincrasia del revisionismo titoismo, el cual, como todo revisionismo, se muestra como una amalgama de teorías burguesas desfasadas que ya fueron utilizadas contra el marxismo.
En esta ocasión, y como es intención del autor francés, no hay que pasar por alto la evaluación oportunista del Partido Comunista de China (PCCh) sobre el revisionismo yugoslavo. Para el lector no informado, el revisionismo chino condenó por seguidismo al revisionismo yugoslavo en la ola de críticas que recibió este último durante 1948-1953 bajo la hegemonía de los marxista-leninistas:
«Mis camaradas, cuando la Unión Soviética nos pidió seguirlos en ese momento [se refiere a la condena del revisionismo yugoslavo - Anotación de Bitácora (M-L)], fue difícil para nosotros oponernos. Se hizo eso porque en ese entonces había algunas personas que decían que había dos Titos en el mundo: uno en Yugoslavia y el otro en China. (...) Jruschov ya corrigió en relación con Yugoslavia [se refiere a la rehabilitación del revisionismo yugoslavo - Anotación de Bitácora (M-L)]». (Mao Zedong; Conversación con la delegación de la Liga Comunista de Yugoslavia, entre los días 15 y 28 de septiembre, 1956)
Pero no hay que olvidar que el Partido del Trabajo de Albania (PTA) aunque después fuese uno de los más antitoístas durante las décadas posteriores, también mantuvo una posición oportunista durante 1956-1957. muy influenciada por la presión del jruschovismo:
«Yo sabía que no podía mantener ese liderazgo en la lucha abierta contra la influencia de Moscú. Sólo dos líderes comunistas de la historia han logrado hacer esto: Tito y Mao Zedong». (Earl Browder; ¿Cómo Stalin arruinó el Partido Comunista de los Estados Unidos?: Entrevista en Harper's Magazine, 1960)
Pero aun así, este documento muestra la idiosincrasia del revisionismo titoismo, el cual, como todo revisionismo, se muestra como una amalgama de teorías burguesas desfasadas que ya fueron utilizadas contra el marxismo.
En esta ocasión, y como es intención del autor francés, no hay que pasar por alto la evaluación oportunista del Partido Comunista de China (PCCh) sobre el revisionismo yugoslavo. Para el lector no informado, el revisionismo chino condenó por seguidismo al revisionismo yugoslavo en la ola de críticas que recibió este último durante 1948-1953 bajo la hegemonía de los marxista-leninistas:
«Mis camaradas, cuando la Unión Soviética nos pidió seguirlos en ese momento [se refiere a la condena del revisionismo yugoslavo - Anotación de Bitácora (M-L)], fue difícil para nosotros oponernos. Se hizo eso porque en ese entonces había algunas personas que decían que había dos Titos en el mundo: uno en Yugoslavia y el otro en China. (...) Jruschov ya corrigió en relación con Yugoslavia [se refiere a la rehabilitación del revisionismo yugoslavo - Anotación de Bitácora (M-L)]». (Mao Zedong; Conversación con la delegación de la Liga Comunista de Yugoslavia, entre los días 15 y 28 de septiembre, 1956)
Pero no hay que olvidar que el Partido del Trabajo de Albania (PTA) aunque después fuese uno de los más antitoístas durante las décadas posteriores, también mantuvo una posición oportunista durante 1956-1957. muy influenciada por la presión del jruschovismo:
«Después de las conversaciones que desarrollamos en 1957 en Moscú, por respeto al Partido Comunista de la Unión Soviética, dejamos de escribir por algún tiempo en la prensa en contra del revisionismo yugoslavo. Pero, no mucho tiempo después, los revisionistas yugoslavos realizaron su tristemente célebre VII Congreso [de 1958], en relación con el cual de nuevo se confirmó la justeza de la línea de nuestro partido». (Enver Hoxha; El Comité Central es la dirección del partido, que juzga siempre de manera justa, prudente y serena, pero también severamente cuando es necesario; De la conversación con Koço Tashko, 3 de agosto de 1960)
«En una entrevista con Harrison Salisburu, el 28 de agosto, Shehu reafirmó esta política: «En nuestra política para con la República Popular Federal de Yugoslavia», dijo, «partimos del hecho de que tanto Albania como Yugoslavia están construyendo el socialismo. Por lo tanto, las relaciones entre ambos países no pueden sino desarrollarse de modo socialista, basándose en los principios de igualdad, cooperación fraternal, respeto mutuo y no interferencia».
Cuando el grupo antipartido fue expulsado del Partido soviético a finales de junio, el Partido albanés apoyó con presteza esta acción de Jrushchev y sus secuaces. El 4 de julio se adoptó una resolución del Comité Central albanés, que condenaba la actividad fraccional del grupo Malenkov-Kaganovich-Molotov y expresaba su total solidaridad con el PCUS y su decisión. Un comentario albanés en julio afirmaba que «la vida misma ha confirmado, sin duda alguna, la genuinidad y la prudencia de la política marxista-leninista definida por el XX Congreso del PCUS, tanto en torno al desarrollo futuro de las fuerzas productivas de la URSS como sobre la situación internacional». (CIA; Relaciones soviético-albanesas, 1962)
El PCCh fue de los primeros en dar la bienvenido a la reconciliación entre Tito y Jruschov en 1954, lo cual supuso unas consecuencias atroces para el movimiento comunista –que incluyen tirar por la borda toda la lucha contra el titoismo y disolver sin consulta la Kominform– como recogimos en el post: «Sobre el infame acercamiento de Jruschov a Tito de 1954 y sus consecuencias en el campo socialista». Poco después el propio revisionismo chino se reconcilió con el revisionismo yugoslavo durante los años 50 –añadiendo algunos de los epítetos antistalinistas jamás vistos–. Durante los años 60 el Partido Comunista de China intentó pasar a ojos de las masas como consecuentes antitoistas mediante la redacción de críticas que décadas antes ya habían pronunciado albaneses, soviéticos, etc. y que los propios chinos habían calificado de «erróneas y subjetivistas», algo que duró realmente poco, como es normal dentro de las tácticas de los oportunistas, porque en base a la puesta en práctica de la «teoría de los tres mundos», chinos y yugoslavos, a principio de los 70 volvieron a sus lunas de miel de los años 50:
«El Presidente Mao Zedong dio la mano al Presidente Džemal Bijedić. (...) La corriente visita del Presidente Džemal Bijedić servirá de ayuda para reforzar la amistad y unidad entre China y Yugoslavia, así como sus pueblos. Las amistosas relaciones y la cooperación entre los dos países será desarrollada aún más. (...) Después de la liberación, Yugoslavia y su pueblo hicieron un esfuerzo significativo en construir su economía y su defensa nacional. La industria y la agricultura se ha desarrollado regularmente y ha hecho que este país sea autosuficiente en cuanto a grano. En cuanto a las relaciones exteriores, los yugoslavos persiguen una política de no alineamiento, reforzando la unidad y cooperación con los países del tercer mundo y dando energías y apoyo en la lucha de diversos pueblos en sus movimientos de liberación nacional: esto firmemente ha sostenido todos los países grande o pequeños sean iguales internacionalmente en sus relaciones exteriores, que deben estar basadas en los principios de igualdad, independencia, respeto, y soberanía territorial íntegra: y en oposición al imperialismo y sus ansias de poderes hegemónicos. Esta política exterior de los yugoslavos juega un rol positivo en la causa de la unidad contra el hegemonismo, en la causa mantenida por los pueblos del mundo». (Pekín Informa; Vol.18, No. 41, 10 de octubre de 1975)
Es por tanto plausible decir que ni Liu Shao-chi, Mao Zedong, Chou En-lai, Deng Xiaoping ni Hua Kuo-feng se mantuvieron al PCCh firme ante el titoismo. El Partido del Trabajo de Albania (PTA) en cambio aportó varios documentos para refutar el revisionismo titoista, por ello con la simple lectura de este documento podrá constatarse esta verdad conocida por todos.
Esta claro, que es imposible ser marxista-leninista condenando al revisionismo titoista sin condenar al revisionismo maoista, del mismo modo que es imposible ser marxista-leninista condenando al revisionismo maoista sin condenar al revisionismo titoista. Ambas ramas pertenecen como dijimos al árbol del revisionismo y se complementan en sus teorizaciones. No puede ser por tanto que se intente arrancar y ocultar a una rama de este «arbol» para vociferar, señalar, y condenar la putrefacción de otra ellas.
Hoy día dentro de las teorizaciones del «socialismo del siglo XXI», hemos visto mucha referencia hacia la «autogestión», «descentralización», «inclusión», «transferencia progresiva de propiedad estatal a propiedad comunal», tomar «la propiedad estatal, como forma indirecta de la propiedad colectiva», «promoción de las empresas mixtas», la «compatibilidad de «socialismo y religión», el mesianismo hacía sus líderes, la organización del partido bajo «orden guerrillero» en el cual los cuadros no son elegidos por la militante, sino cooptados desde arriba, etc. nos recuerdan –entre otros– a la esencia del revisionismo titoista, a la experiencia yugoslava. Razón de más para conocer la experiencia yugoslava para el lector no instruido en el tema.
El documento:
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| Mao Zedong saludando al Bzemal Bijedic en la visita de este último a China durante el 8 de octubre de 1975 |
«El titoismo nació en Yugoslavia después de la Segunda Guerra Mundial cuando el país fuera liberado de los ocupantes fascistas. Las luchas nacionales de liberación contra el ocupante fascista han sido llevadas en Europa principalmente bajo el impulso de los comunistas. Es en respuesta a la guerra, durante la cual los comunistas se habían granjeado la confianza de las masas, las condiciones revolucionarias favorables se presentaban en Europa del Este. La burguesía nacional que había colaborado a menudo con el ocupante fue naturalmente desacreditada y se ofrecía así para los comunistas la posibilidad de encadenar directamente la lucha antifascista con la revolución socialista. Se constituyeron así las democracias populares. En numerosos casos, sin embargo, los partidos comunistas tenían allí una historia reciente y carecían de experiencia y de base teórica. A menudo heterogéneos, estos partidos sufrían una fuerte influencia de la pequeña burguesía. Stalin, muy consciente de estas debilidades, se inquietó muy rápidamente por lo que pasaba en Yugoslavia:
«En el Partido Comunista de Yugoslavia el espíritu de la política
de la lucha de clases está ausente. El aumento del número de los elementos
capitalistas tanto en el campo como en la ciudad prosigue rápidamente, y la
dirección del partido no toma medidas para limitar a estos elementos. El
Partido Comunista de Yugoslavia se adormece con la podrida teoría oportunista
de la integración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo,
tomada prestado de Bernstein, Folmar, Bujarin. De acuerdo con la teoría del
marxismo-leninismo, el partido es la fuerza líder en el país, tiene su programa
específico y no se puede combinar con las masas sin partido. En Yugoslavia, por
el contrario, el frente popular es considerado el jefe de la fuerza de ataque y
hubo un intento de diluir al partido en este. En su discurso, el camarada Tito
dijo: «¿El partido comunista de Yugoslavia tiene cualquier otro programa, sino
el del frente popular? No, el partido no tiene ningún otro programa. El
programa del frente popular es su programa». (Tito; Discurso en la IIº
Conferencia del frente popular, 1947) Por tanto, parece que en Yugoslavia esta
teoría asombrosa de organización de partido se considera una nueva teoría. En
realidad, no es nada nuevo. En Rusia, hace cuarenta años, una parte de los
mencheviques, propuso que el partido marxista se disolviera en un partido de
organización de masas obreras sin partido y que el segundo debe suplantar al
primero, la otra parte de los mencheviques proponían que el partido marxista se
disolviera en un partido en las organizaciones de masas sin partido de obreros
y campesinos, con esta última organización suplantando al primero. Como se
sabe, Lenin describió a estos mencheviques como oportunistas y maliciosos
liquidadores del partido».
(Carta de Stalin y Mólotov; Del Comité Central del Partido
Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética al Comité Central del Partido
Comunista de Yugoslavia, 27 de marzo de 1948)
En la carta, se dejaba claro
la función del partido comunista:
«Lenin ha dicho que el partido es la más importante arma en las
manos de la clase obrera. Es el deber de los dirigentes mantener esta arma en
estado de alerta. Pero los camaradas yugoslavos, escondiendo la bandera del
partido y negándose a poner en evidencia ante el pueblo el papel dirigente del
partido, debilitan esta arma de la clase obrera, rebajan el papel del partido,
desarman a la clase obrera. (...) Creemos que la aminoración del papel del
partido comunista en Yugoslavia está llegando muy lejos. Se trata de informes
incorrectos sobre los principios entre el partido comunista y el frente popular
de Yugoslavia. Solo hace falta echar un vistazo que en el frente popular de
Yugoslavia se compone de elementos de muy diversa índole en términos de clase,
kulaks, comerciantes, pequeños industriales, los intelectuales burgueses y
grupos políticos de varios colores, incluyendo algunos partidos burgueses. No
es por casualidad que ciertos dirigentes con vistas al partido comunista
yugoslavo naufraguen de la vía marxista-leninista en cuanto a la cuestión del
papel dirigente de la clase obrera. Mientras que el marxismo-leninismo afirma
el papel dirigente de la clase obrera es la liquidación del capitalismo y la
edificación de la sociedad socialista, los dirigentes del Partido Comunista de
Yugoslavia desarrollan vistas absolutamente diferentes. Basta con citar la
declaración siguiente del camarada Tito en Zagreb: «Nosotros les decimos a los
campesinos que son el pilar más fuerte de nuestro Estado para ganar
eventualmente sus votos, pero también porque lo son en realidad». (Borba; del 2
de noviembre de 1946) Esta posición está en contradicción con el
marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo considera que en Europa, y por
consiguiente también en los Estados de democracia popular, la clase progresista
y revolucionaria, es la clase obrera y no el campesinado. En cuanto al
campesinado, su mayoría, es decir el campesinado pobre y medio, puede hacerse o
ya es la aliada de la clase obrera, pero el papel que dirige en esta alianza
pertenece a la clase obrera. Sin embargo, la posición adoptada por el camarada
Tito, no sólo niega el papel dirigente de la clase obrera, sino también
proclama que el campesinado –incluyendo así los kulaks– son el pilar más sólido
de la nueva Yugoslavia. Por lo tanto, esta actitud expresa ideas que están en
vigor en los políticos pequeño burgueses, pero no en los marxista-leninistas». (Carta de Stalin
y Mólotov; Del Comité Central del Partido
Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética al Comité Central del Partido
Comunista de Yugoslavia, 27 de marzo de 1948)



