«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 15 de junio de 2018

El PSOE como garante de los intereses del imperialismo estadounidense


«Los lazos de los estadounidenses con España eran excelentes con Franco por los Pactos de Madrid de 1953, España era un Gladio en sí misma durante la era franquista, siendo además, conocida por ser el centro de exilio preferido tanto de ex dirigentes nazis, neofascistas italianos como de peronistas. A la muerte de Franco en 1975, son conocidos por todos la labor del imperialismo estadounidense para financiar al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), un partido que había desaparecido durante 1939-1975. Dicho partido vio en su seno una especie de refundación gracias a la inyección de capital emitida a través de los socialdemócratas de la Alemania Occidental. El libro de «La CIA en España: espionaje, intrigas y política al servicio de Washington» de 2006 reúne una montaña de pruebas de fuentes directas, pero hay variada documentación sobre ello más allá de este libro. En él se citan comentarios como el siguiente, otro exagente de la CIA confesando lo ya obvio para todos desde hacia tiempo, que EE.UU. se dedicó a fomentar una «izquierda» domesticada valiéndose del socialdemocratismo:

«Dentro del «Programa Democracia», elaborado por la Agencia, se cuida con especial atención a las fundaciones de los partidos políticos alemanes, principalmente a la Friedrich Ebert Stiftung, del Partido Socialdemócrata, y la Konrad Adenauer Stiftung, de los democristianos. Estas fundaciones habían sido establecidas por los partidos alemanes en los años cincuenta y se utilizaron para canalizar el dinero de la CIA hacia esas organizaciones, como parte de las operaciones de «construcción de la democracia», tras la Segunda Guerra Mundial. Después, en los sesenta, las fundaciones alemanas empezaron a apoyar a los partidos hermanos y a otras organizaciones en el exterior y crearon nuevos canales para el dinero de la CIA. Hacia 1980, las fundaciones alemanas tienen programas en funcionamiento en unos sesenta países y están gastando cerca de 150 millones de dólares. Operan en un secreto casi total. (...) Las operaciones de la Friedrich Ebert Stiftung (Fundación), del SPD, fascinan a los norteamericanos, especialmente sus programas de formación y las subvenciones que hicieron llegar a los socialdemócratas de Grecia, España y Portugal, poco antes de que cayeran las dictaduras en esos países e inmediatamente después». (Zona Cero; Entrevista con Philip Agee; Las operaciones blanqueadas de la CIA, 1987) 

Cuando los marxista-leninistas soviéticos declaraban que los jefes socialdemócratas de la Internacional Socialista eran traidores, antipatriotas, vendidos al imperialismo y demás calificativos, no era fruto de una verborrea propagandística, ni un arranque de pasión, era una realidad constatada. El deber de todo comunista era y es, denunciarlos sin miramientos, exponer sus planes, sus nexos con la reacción internacional, demostrar su cariz ante sus bases y unirse en acciones concretas con los militantes que realmente tengan nociones y planteamientos de tipo antiimperialistas, patriotas y combativas contra el enemigo de clase:

«En vista de que la mayoría de los líderes de los partidos socialistas –especialmente los laboristas británicos y los socialistas franceses– actúan como agentes de los círculos imperialistas de Estados Unidos, ha recaído sobre los comunistas el papel histórico especial de liderar la resistencia al plan estadounidense de subyugar Europa, desenmascarando valientemente a los cómplices del imperialismo estadounidense en sus propios países. Al mismo tiempo, los comunistas deben apoyar a todos los elementos verdaderamente patriotas que no quieren ver a sus países sometidos y quieren luchar contra la subyugación de sus países al capital extranjero y por la conservación de su soberanía nacional. Los comunistas deben ser los líderes en el reclutamiento de todos los elementos antifascistas y amantes de la libertad, en la lucha contra los nuevos planes expansionistas estadounidenses para la subyugación de Europa». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 1947)

Los recientes informes desclasificados de la CIA describían a Felipe González como:

«Creemos que la disciplina del PSOE, la moderación ideológica y su pragmatismo le dan al partido la posibilidad de mantenerse los próximos cuatro años». (CIA; España: El nuevo sistema de partidos, 1982)

Por ello creían que la victoria del PSOE en las elecciones de 1986 servía para continuar asegurados los intereses estadounidenses en España:

«El resultado más probable de las próximas elecciones –una continuación del mandato socialista– sirve a los intereses de EEUU». (CIA; 
¿Puede el centro-derecha hacer frente a los socialistas?, 1984)

¿Y no era así? En lo económico el PSOE vino a acabar la obra del franquismo: la integración en la CEE y en la OTAN. La España de Franco solicitó formalmente entrar en la Comunidad Económica Europea (CCE) en 1962, lo cual propicio una lucha interna de países miembro a favor y en contra con una fuerte presión social detrás, pese al rechazo final, a cambio se firmo el beneficioso acuerdo CEE-España de 1970 donde se rebajaron los niveles arancelario, sin duda un gran favor de las democracias burguesas occidentales de los muchos que se dieron a la dictadura franquista mientras se aparentaba mantener una política de aislamiento. En 1979, ya bajo gobierno de la UCD de Suarez, se volvió a pedir la integración en ella y esta vez se estudio el caso, pero solo fue confirmada con la llegada del PSOE de Felipe González en 1982, concluyéndose la incorporación en 1986.

En lo militar, la España fascista de Franco también estaba ligada por diversos tratados militares a EE.UU. desde los años 50, también a partir de 1979 se iniciaron los trámites para volver a valorar la idea de agregar oficialmente a España en la OTAN, pero de nuevo apareció en escena un PSOE, quién en principio abogaba por no adherirse a la OTAN, pero que tras llegar al poder volvió a consumar los deseos del viejo franquismo, haciéndose oficial la integración en el pacto militar en 1982.

Por lo tanto, no es una exageración, sino una obviedad que el PSOE también era a su modo un Gladio en sí, esto es: otro agente en favor de los intereses estadounidenses». (Equipo de Bitácora (M-L)Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 30 de junio de 2017)

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