«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 14 de junio de 2018

Ludwig Feuerbach (1804-1872); Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946


«Ideólogo de la burguesía revolucionario-democrática, materialista formidable que restauró y defendió el materialismo y el ateísmo en Alemania en la década del 30 al 40 del siglo XIX. «El curso del desarrollo de Feuerbach es el de un hegeliano –verdad es que nunca ha sido un hegeliano completamente ortodoxo– hacia el materialismo. En una determinada fase de este desarrollo llegó a la completa ruptura con el sistema idealista de su predecesor» (Engels). En 1839, Feuerbach rompe definitivamente con el idealismo y se sitúa en la posición del materialismo. En su obra Contribución a la crítica de la filosofía hegeliana (1839), se manifiesta contra el sistema idealista de su maestro. Feuerbach relaciona la crítica del idealismo con la crítica de la religión. Demuestra que el idealismo en general, y el idealismo hegeliano en particular, son la base teórica de la religión; que la doctrina de Hegel sobre el carácter primario de las ideas y su transformación en el proceso del desarrollo, en la Naturaleza, no es más que el dogma cristiano expresado en forma racionalista, sobre la creación del mundo por dios. En 1841 apareció el libro de Feuerbach Esencia del Cristianismo (ver). Su valor histórico es enorme. En este trabajo, con singular maestría, Feuerbach pone al descubierto las raíces gnoseológicas de la religión, principalmente del cristianismo. Dios es la esencia humana enajenada del propio hombre y convertida en un absoluto. Todas las propiedades atribuidas a dios son las propiedades del propio hombre, pero arrancadas de él, representadas como autónomas, personificadas en dios. «El valor histórico-mundial de Feuerbach, valor que «hace época», Marx lo veía, precisamente en la ruptura decisiva con el idealismo de Hegel y en la restauración en el trono del materialismo» (Lenin). Pero su crítica de Hegel es unilateral. Feuerbach considera toda la filosofía hegeliana como un absurdo. Renunciando al idealismo hegeliano, también echó por la borda la dialéctica hegeliana, no supo separar de ella su «médula racional». Feuerbach resuelve de manera materialista el problema filosófico fundamental: «La verdadera relación entre el pensar y el ser sólo puede ser ésta: el ser es el sujeto; el pensar el predicado. El pensamiento procede del ser, pero no el ser del pensamiento. El ser es de sí y por sí, el ser es dado sólo mediante el ser, el ser tiene su fundamento en sí». También el problema sobre la posibilidad del conocimiento es resuelto por Feuerbach de una manera materialista. Somete a crítica el agnosticismo (ver) kantiano y fundamenta la teoría materialista del reflejo. Según Feuerbach, la sensación no nos separa del mundo exterior, sino que nos relaciona con él, es la imagen del mundo objetivo. Sin embargo, la teoría del reflejo de Feuerbach, como en general su materialismo, tiene un carácter metafísico. Feuerbach no comprendía la transición dialéctica de la sensación al raciocinio, de lo singular a lo general, y el papel de la abstracción en el conocimiento. Permaneció siendo idealista en el terreno de la interpretación de los fenómenos sociales. Al no ver el fundamento material de la sociedad, distinguía las épocas de la evolución de la humanidad por las formas de la conciencia, por las religiones que se sustituían una a otra. Al plantear el problema de la creación de una nueva sociedad emancipada del cristianismo, Feuerbach elevó el amor entre los hombres al rango de una religión, considerando que el amor constituye el fundamento de la sociedad. No comprendía el valor de la actividad revolucionaria práctica, de la interacción dialéctica entre el hombre y la Naturaleza, en el proceso de la cual el propio hombre cambia. Los defectos del materialismo de Feuerbach no disminuyen, sin embargo, su valor histórico. Su materialismo ejerció influencia sobre Marx y Engels en el período de la formación de sus concepciones filosóficas. «Pero esto no quiere decir que el materialismo de Marx y Engels sea idéntico al materialismo de Feuerbach. En realidad, Marx y Engels sólo tomaron del materialismo de Feuerbach su «médula», desarrollándola hasta convertirla en la teoría científico-filosófica del materialismo, y desechando su escoria idealista y ético-religiosa» (Stalin). Las obras fundamentales de Feuerbach son: Contribución a la crítica de la filosofía hegeliana, 1839; La Esencia del Cristianismo (ver), 1841; Tesis preliminares para la reforma de la filosofía, 1842; Fundamentos de la filosofía del Futuro, 1843». (Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)

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