«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 3 de mayo de 2014

Yugoslavia; las reformas y nueva orientación a partir de 1948 vistas por la historiografía burguesa; Equipo de Bitácora (M-L), 2014

Las siguientes citas pertenecen a dos curiosos libros. Uno: «Breve historia de Yugoslavia», escrito por varios historiadores burgueses occidentales en 1972. El otro escrito: «El titoismo en acción reformas tras 1948», escrito por Fred Warner Neal en 1958 del mismo cariz. En ambos encontramos abundantes pruebas de la idiosincrasia del revisionismo yugoslavo sobre todo en la cuestión de las reformas económicas tras 1948 y de sus teorizaciones sobre el frente y el partido, que confirman la justa condena del movimiento comunista a esta tendencia revisionista.

Podemos encontrar desviaciones específicas en la economía como la de permitir a cada empresa «autogestora» fijar su los salarios, que productos producir, donde y cuando venderlos, algo ajeno a un plan nacional conjunto:

«Estas últimas propuestas llenan al economista de alegría. Ellos «sólo pueden ser recibidos de buena por el Oeste» se declara encantado. El corresponsal del Daily Mail, Alexander Clifford, está más encantado ante la perspectiva de una nueva reforma económica de Tito. «Si se llevan a cabo», escribe el 3 de agosto de 51: «Yugoslavia parece que terminará mucho menos socializadas que Gran Bretaña». Pasando a los puntos de la revista concernientes a las medidas económicas, parece que le causa satisfacción las medidas de Tito: «el precio de los bienes serán determinados por el mercado, es decir, por la oferta y la demanda, los sueldos y salarios serán fijados en función de los ingresos de la empresa, y dichas empresas económicas deciden de modo independiente qué producir y en qué cantidades». (James Klugmann; De Trotski a Tito, 1951)

También la influencia del capital extranjero en Yugoslavia:

«Los capitalistas extranjeros, es decir las sociedades, los trusts y otros inversores tienen en Yugoslavia, el mismo poder de decisión que el poder yugoslavo mismo sobre la política y el desarrollo general del país. Las denominadas empresas autogestionadas, ya sean grandes o pequeñas, son de hecho obligadas a tener en cuenta al inversor extranjero. Este inversor tiene sus propios derechos, los cuales se han impuesto en el Estado yugoslavo, tiene sus propios representantes directos en estas empresas mixtas y tiene sus propios representantes o su influencia en la Federación». (Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

Otro de los aspectos que se han intentado disimular en Yugoslavia, como en otros países donde imperó el revisionismo –como Polonia o Rumanía–, es la extrema deuda contraída con los organismos –como el Fondo Monetario Internacional– y los Estados imperialistas –Estados Unidos, Alemania Occidental, Gran Bretaña, etc–. con lo que se tapaba la ineficacia de su economía, aunque finalmente como era normal, pasaría una cara factura que concluiría a aminorar el fin de estos regímenes. El curso de esa política no se detendría en vida de Tito como decimos, y a su muerte en 1980, acabaría Yugoslavia con una deuda de 20.000 millones, en 1978 ya se decía:

«Si la economía yugoslava ha dado algunos pasos hacia adelante en su desarrollo no es de ninguna manera por el sistema de «autogestión» como los revisionistas titoistas tratan de reclamar para sí mismos.  En Yugoslavia, el mundo capitalista se derramo en forma de inversiones, en forma de créditos y en forma de las «ayudas» de ingentes cantidades de capitales, que constituyen una parte considerable de la base material de este sistema capitalista-revisionista. El endeudamiento de Yugoslavia sobrepasa los 11 mil millones de dólares, entre los que están más de 7 mil millones de deuda hacia los Estados Unidos. No es sin intenciones determinadas que la burguesía internacional apoya el sistema de «autogestión socialista» yugoslavo sobre tal base material y financiera. Las muletas del capital occidental ayudaron a este sistema que se mantuviera de pie como un modelo de la preservación de la orden capitalista bajo etiquetas pseudosocialistas». (Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

Para 1980:

«Los últimos años de Tito fueron época de euforia y consumo desmedido para la reducida renta per cápita que este país tenía la pasada década 
entre 1.900 dólares, y 2.500 dólares, al final. Estaba claro que el dinar no podía seguir manteniendo un cambio artificial y, ya cuando en otoño de 1979 se reunió en Belgrado la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, los yugoslavos oyeron insistentes recomendaciones de desvalorización de su divisa.. (...) La deuda exterior yugoslava es de 18.000 millones de dólares, un fardo per cápita muy similar al polaco, pero con un pago más cuidadoso de intereses y una firme voluntad de frenar la afluencia de dinero fácil a la corta y asfixiante a la larga. Con el 21 % de sus ingresos totales en divisas destinados por Yugoslavia a la devolución y servicio de su deuda exterior, el país se acerca a la luz roja del 25%, que ya una vez se encendió en la década anterior. El turismo y las remesas de emigrantes son importantes al respecto. (El país; Yugoslavia padece un 80% de inflación en su más grave crisis económica, 1980)


Sobre el partido comunista –llamada Liga de los Comunistas de Yugoslavia–, se fue disolviendo dentro del frente –llamado Alianza Popular–, algo ajeno a lo que establece la teoría marxista-leninista. La cobardía de poner siempre a las masas como ejemplo de papel dirigente al frente por delante del partido para no crear polémicas en torno a que es un gobierno de un sólo partido, negando el papel rector del partido marxista-leninista en la sociedad socialista y temiendo explicar que es el partido el que debe regir el frente donde se reúnen las masas sin partido agrupadas en sindicatos, agrupaciones juveniles, etc., todo esto portaba una tendencia liquidacionista:

«Según la teoría marxista-leninista, el partido es la fuerza dirigente principal en el país, con programa propio y sin diluirse en la masa de los sin partido. El partido es la forma superior de organización y el arma más importante de la clase obrera. Pero en Yugoslavia es el frente popular y no el partido comunista el que está considerado como la fuerza principal dirigente en el país. Los yugoslavos rebajan el papel del partido comunista; lo diluyen, en efecto, en el frente popular de los sin partido que comprende elementos muy diferentes desde el punto de vista de clase –obreros, campesinos, trabajadores con una explotación individual, kulaks, comerciantes, pequeños industriales, intelectuales burgueses, etc–. (...) El hecho de que en Yugoslavia solo el frente popular actúa en la arena política, mientras que el partido y sus organizaciones no se presentan abiertamente, en nombre propio, ante el pueblo, no solo rebaja el papel del partido en la vida política del país, sino que socava al partido como fuerza política independiente llamada a conquistar la creciente confianza del pueblo y a atraer bajo su influencia a masas cada vez más amplias de trabajadores mediante una actividad política propagandística abierta de sus puntos de vista y de su programa. Los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia repiten los errores de los mencheviques rusos respecto a la disolución del partido marxista en la organización de las masas de los sin partido. Todo esto demuestra la existencia de tendencias liquidadoras respecto al Partido Comunista en Yugoslavia». (Resolución de la Kominform de los partidos comunistas sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia, 28 de junio, 1948)

Y muchas otras desviaciones comunes tanto en el revisionismo yugoslavo como en otras muchas ramas del revisionismo; como la descolectivización –del revisionismo polaco–, la descentralización y el «tomar la agricultura como base de la agricultura» –del revisionismo chino– o abogar por la «completa liberalización de la cultura y las artes» –del revisionismo eurocomunista– se podrán ver durante las citas.

Pedimos que se tenga en cuenta como repetimos arriba, que se tratan de documentos escritos por ideólogos burgueses, por lo tanto las citas no están exentas de clichés anticomunistas sobre ciertos sucesos históricos, por ello en ciertas citas que pueden descolocar al lector, hemos hecho unas pequeñas anotaciones.

El documento:

Edvard Kardelj, Josip Broz Tito y Moša Pijade

(1) «Como resultado inmediato de la disputa con la Kominform, Yugoslavia dejó de ayudar a los comunistas griegos en 1949. El gobierno griego dominó la revuelta [se refiere a la guerra civil griega de 1946 a 1949 - Anotación de Bitácora (M-L)] y, al mejorar las relaciones con Yugoslavia, se hizo posible la firma del Pacto de los Balcanes en 1953, entre Yugoslavia, Grecia y Turquía. Aunque se estrecharon más sus contactos, esto sirvió para crear una atmósfera de mayor seguridad y demostró que Yugoslavia podía tener, por lo menos, una alianza de tipo general con dos países miembros de la OTAN». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(2) «Al mejorar las relaciones con otros países occidentales se extendió también el comercio yugoslavo, especialmente con Alemania del Oeste y con los tres países que habían participado en los principales programas de ayuda; Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos –en 1961 las importaciones yugoslavas totalizaban 910 millones de dólares y las exportaciones 569. De estas exportaciones 261 millones de dólares eran para Europa Occidental, 43 para América del Norte, 175 para Europa Oriental y la Unión Soviética, y 90 para el resto del mundo–, después de solucionar la cuestión de las compensaciones». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(3) «Los tratados y los acuerdos entre Yugoslavia y Europa oriental habían terminado; fueron reemplazados por acuerdos comerciales con Gran Bretaña, Alemania Occidental y otros países de la Europa de Occidente –el convenio con Europa occidental se demoró durante algún tiempo a causa de las negociaciones que se llevaron a cabo para tratar las indemnizaciones por los bienes extranjeros nacionalizados por el gobierno yugoslavo. Se llego a un acuerdo en 1949–». Se le concedieron créditos a corto y medio plazo, y desde 1949 Yugoslavia fue recibiendo préstamos del Export-Import Bank de los Estados Unidos y del Banco Internacional para la Reconstrucción y Fomento». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(4) «Al morir Stalin inició Rusia el acercamiento a Yugoslavia, y Jruschov y Bulganin visitaron Belgrado en 1955. Las disculpas de Jruschov por los errores soviéticos respecto a Yugoslavia [se refiere a las carta entre Stalin y Molotov y Tito y Kardelj, y a la condena de la Kominform de verano de 1948 sobre los puntos de vista yugoslavos - Anotación de Bitácora (M-L)] no tuvieron como efecto inmediato el que Yugoslavia volviera al campo soviético, pero las relaciones entre Tito y Jruschov fueron mejores durante un corto espacio de tiempo, y Tito hizo esfuerzos enormes para que sus ideas sobre el comunismo se aceptaran en la Europa Oriental. Ante su insistencia se deshizo la Kominform, el 17 de abril de 1956, y presionó para que se destituyesen a los dirigentes stalinistas en los Estados satélites en especial a Rákosi en Hungría. (...) Las nuevas ideas de los dirigentes yugoslavos sobre las «vías independientes hacía el socialismo» se aclararon y se definieron en beneficio de los yugoslavos y de otros comunistas. Se anunciaron en el VIIº Congreso del Partido Comunista de Yugoslavia de 1958, donde se cambió el nombre por el de Liga de los Comunistas Yugoslavos». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(5) «Tal vez la esencia de la nueva doctrina yugoslava fue que el Estado debía de empezar de inmediato a «extinguirse». Habiendo levantado las líneas generales de su nueva ideología, los yugoslavos, en 1950, comenzaron a implementar mediante una serie de reformas que transformaron el carácter político y económico del Estado. Las nuevas reformas eran para protegerse contra el «Estado burocrático stalinista capitalista» y poner en marcha la «extinción» del Estado. La clave del desarrollo es la descentralización; la descentralización del gobierno, la descentralización de la economía, la descentralización del partido comunista. «La descentralización –dice Moša Pijade, uno de los líderes teóricos de los yugoslavos–, es el primer y más importante paso para la democracia y el camino del socialismo». (Fred Warner Neal; El titoismo en acción; las reformas después de 1948)


(6) «Aunque en un sentido las reformas sean un todo, ellas se ordenaban lógicamente en categorías. La primera, estaba relacionada con la industria y la economía en general: la autogestión de las fábricas, modernización del mecanismo de planificación y descentralización de la gestión económica del Estado. (...) El segundo grupo de reformas fue en el terreno de la organización política, y fue abrazado, al igual que la mayor parte de los cambios administrativos, en la constitución de 1953. Aquí estaba la extensión del mayor autonomía política a la gobernación de las diferentes repúblicas, una gran ampliación de las facultades de los gobiernos municipales, y la cierta representación directa de los trabajadores en los órganos legislativos de los distritos. Así en la constitución estaba reflejada la nueva teoría de la separación de poderes entre las funciones políticas y administrativas, así como una nueva forma de poder ejecutivo. El tercer grupo de reformas fueron toda una serie de medidas agrícolas que reflejaban el fracaso de la colectivización y finalmente marcaron el fin del sistema de koljoses. Las reformas agrarias, sin embargo, estaban en una categoría separada de las demás, debido tanto a factores teóricos como operativos. Se comenzaron como medidas temporales, y los yugoslavos sólo de mala gana las consideraron como una parte integral de todo el sistema nuevo». (Fred Warner Neal; El titoismo en acción; las reformas después de 1948) 

(7) «Un principio básico importante de la política exterior yugoslava que surgió después de 1950 fue el de no alineación. Empezó a ganar amigos y apoyo en el primer periodo de aislamiento yugoslavo: evolucionó en un movimiento de organizaciones de países pequeños, débiles o no comprometidos, para que uniendo sus fuerzas en asuntos internacionales, tuvieran más peso en los negocios mundiales. Entre 1958 y 1966 Tito vistió muchos países afroasiáticos y sudamericanos con miras a captar ayudas para su movimiento. Sus mayores éxitos los tuvo con Nasser en Egipto y con Nehru en la India». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(8) «El 26 de junio de 1950 se aprobó una ley que ponía las empresas en manos de los trabajadores la dirección de todas las empresas económicas –el principio de la autogestión del Consejo de Trabajadores se extendió virtualmente a todos los grupos, incluyendo universidades, escuelas, hospitales, servicios civiles, transportes, comercio exterior, etc–. En todas las empresas, fábricas y talleres se elegían los Consejos de Trabajadores cada dos años, y la ley les daba el suficiente poder para llevar la administración interna, condiciones de trabajo, distribución del capital y renta, así como para decidir qué productos correspondían a cada empresa y cómo y cúando los debía comercializar –la libertad del Consejo de Trabajadores de ha ido limitando con diversas disposiciones, estipulando la obligatoriedad del pago de tasas, ahorro de inversiones, pagos de salarios, etc., pero las tendencias actuales más bien aumentan que reducen el poder ejecutivo de los Consejos de Trabajadores–. Al mismo tiempo desapareció el control centralizado de precios y se permitió que éstos se ajustasen por sí mismos, según la ley de la oferta y la demanda, pero esta medida no alcanzaba a todos los productos. En 1951 se acabó también el control centralizado del comercio exterior. Los principios económicos y políticas en que se inspiraban tales cambios se incorporaron a una nueva constitución, promulgaba en 1953». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(9) «La producción industrial había aumentado hasta 1948 y en 1950 se estaba paralizando; pero después de la inyección de la ayuda extranjera se levantó con fuerza, y en 1953 se había completado la mayor parte de los proyectos claves». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(10) «Desde 1953 se introdujeron grandes cambios en la política agraria y en el trato a los campesinos. Un decreto del 30 de marzo de 1953 permitía a éstos retirar tierras y ganado de las cooperativas; al final del año más de las tres cuartas partes de las cooperativas se habían disuelto o estaban completamente reorganizadas». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(11) «Aumentaron las inversiones en la agricultura, 643.000 millones de dinares en diez años –en el periodo de 1952 a 1956 se organizaron planes decenales preparados para cada sector de la economía, indicando las líneas generales de los programas futuros–, comparados con los 19.000 millones de dinares del primer plan quinquenal, pero eran todavía insuficientes para una modernización efectiva. Se permitió importar máquinas, fertilizantes y ganado de cría, todo ello muy necesario». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(12) «Las reformas en la política rural no eran más que una parte de los cambios de mayor importancia en la década de los 50, en varios aspectos de la organización política y económica del Estado. Se dio de lado el centralismo en el planeamiento económico, copiado de la Rusia stalinista [se refiere al axioma del marxismo sobre centralización y planificación económica - Anotación de Bitácora (M-L)], y que se estableció en la primera constitución y plan quinquenal, para dar paso a una descentralización política y económica». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(13) «Aunque se prescribía de esta manera toda oposición política, la literatura política floreció bajo la nueva liberación. Se importaron más libros de Occidente. (...) En arte también se notó la liberación, permitiendo a los artistas yugoslavos que abandonasen el realismo socialista para practicar –al menos por algún tiempo– lo abstracto y otras formas de arte moderno que estaban de moda en los países no comunistas. Entonces la vida cultural yugoslava dejó de estar al margen de las corrientes principales de la civilización occidental, con la que tan fructíferas conexiones había tenido durante tantos siglos». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)

(14) «Finalmente, estaban las reformas relajantes de la naturaleza del totalitarismo en Yugoslavia, incluido en este grupo no sólo eran el nuevo código penal y la nueva ley electoral, sino también el nuevo y descentralizado papel del partido comunista en cuanto a responsabilidad y su anterior autoridad ampliada para el frente popular». (Fred Warner Neal; El titoismo en acción; las reformas después de 1948)

(15) «Respondiendo a la llamada de Tito, el frente popular en su IVº Congreso celebrado en Belgrado en febrero de 1953, se reorganizó. El cambio de nombre del frente popular a «Alianza Socialista del Pueblo Trabajador de Yugoslavia», declaraba por entonces Kardelj, en calidad de secretario general que la nueva organización, que junto con el cambio de nombre del partido a «Liga de Comunistas de Yugoslavia», era «un componente inseparable de todos los cambios sociales que se han llevado a cabo en nuestro país durante los últimos años se ha institucionalizado aquí». Edvard Kardelj negó que el cambio fuera sólo de nombre, sino que insistió en que se habían producido «cambios sustanciales en el carácter y el papel de la República Popular frente a las nuevas condiciones sociales». Dijo que «la Alianza Socialista, no es una organización política de los socialistas, sino una alianza de la clase obrera y el conjunto de las personas trabajadoras que a través de esta alianza, intentaran complementar politicamente su gobierno y determinar la política socialista del gobierno, así como todos los demás órganos sociales. La plataforma política debe ser lo suficientemente amplia con el fin de permitir la participación en ella de todos los ciudadanos que conlleven el mismo honor a la comunidad social y acepten los objetivos generales del socialismo, sin importar su ideología y otras diferencias de opinión». Kardelj vio el nuevo rol de la Liga de Comunistas de Yugoslavia como el del «liderazgo general ideológico en el trabajo político y educativo entre las masas», mientras que la Alianza Socialista debía tratar «cuestiones políticas y sociales concretas». En resumen, los yugoslavos, armándose como una liga, debían hacer una política amplia y general y luego, individualmente, conducir en la Alianza Socialista la aplicación de las cuestiones políticas específicas». (Fred Warner Neal; El titoismo en acción; las reformas después de 1948)

(16) «De hecho, Milovan Đilas sostenía en la teoría al partido sólo de modo virtual en la sociedad. Sostuvo que ya no había necesidad de desarrollar la lucha de clases en Yugoslavia porque todos los enemigos del socialismo efectivos habían sido liquidados. «El nuevo enemigo», escribió, «es la burocracia, que es aún más peligrosa que el anterior enemigo, el capitalismo». Introduciendo la confusión entre los comunistas yugoslavos, Đilas añadió que: «las organizaciones de base de la Liga de Comunistas de Yugoslavia, han llegado a un callejón sin salida. Desde arriba se les pide hacer algo, y no sé saben que hacer. De hecho no tienen nada que aportar en la forma antigua. Los temas sobre la llamada educación y trabajo ideológico son obsoletos y tediosos». No teniendo nada que hacer ni representar y siendo un peligro positivo el desarrollo democrático socialista, la Liga de Comunistas de Yugoslavia, según siempre Djilas, debería «marchitarse» combinándose con la Alianza Socialista, y los comunistas individuales deberían combinarse con las masas sin-partido. Milovan Đilas no sólo cuestiona la necesidad del partido sino de sus organizaciones auxiliares como organizaciones juveniles y sindicales. «En mi opinión», escribe él, «el partido profesional, la juventud y otras organizaciones son superfluas, el tipo leninista tanto de partido como de la dictadura estatal mediante el partido se han tornado anticuados».  (Fred Warner Neal; El titoismo en acción; las reformas después de 1948)

(17) «Los teóricos yugoslavos, en la discusión de los nuevos desarrollos, en constante hincapié en su diferencia con respecto a la práctica soviética. No hay duda de que difieren. La descentralización, por ejemplo, llegó en ciertos casos a dibujarse criticas de las autoridades estadounidenses en la Misión de la FOA en Belgrado, ya que algunos observadores han concluido que la motivación principal Yugoslava era «hacer las cosas tan diferente como sea posible de la forma en que se llevan a cabo en Rusia y pretender todavía mantener una pretensión de marxismo». Al mismo tiempo, la nueva estructura económica y política en Yugoslavia ha dibujado en cierta medida un calco de las instituciones occidentales. Esto es admitido libremente por los yugoslavos, aunque niegan enfáticamente «la presión por Occidente» que obligó a los nuevos desarrollos, o que la ayuda occidental fuera un factor esencial en estas reformas». (Fred Warner Neal; El titoismo en acción; las reformas después de 1948)

(18) «En materia económica Yugoslavia siguió teniendo relaciones con ambos mundos, el oriental y el occidental, aunque prefiriendo la cooperación con las organizaciones económicas occidentales, incluso un prudente acercamiento a la Comunidad Económica Europea, ya que requerían menos compromisos políticos del que se exigían a los miembros del Consejo de Ayuda Mutua Económica, al que Yugoslavia trataba todavía con recelo. A pesar de que el comercio con los países comunistas aumentó en la década de los 1960, Yugoslavia siguió cultivando en una zona que cubrió la mayor parte del mundo. El rápido índice de crecimiento económico en los últimos años de la década de 1950, disminuyó en los primeros años de la siguiente, dando como resultado ciclos periódicos de inflación que en 1965 llevó a drásticas reformas económicas y a la devaluación de la moneda; en 1966 lanzaron una nueva moneda. El considerable endeudamiento con el extranjero, una balanza de pagos adversa y un creciente desempleo pusieron de relieve que la combinación yugoslava, de medidas económicas comunistas y de tipo occidental no había aún resuelto sus problemas económicos». (H.C. Darby, R.W. Seton- Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1972)


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