«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 27 de mayo de 2014

Crítica al artículo: «Podemos» irrumpe con fuerza en el panorama político español; Equipo de Bitácora (M-L), 2014

Se suceden los argumentos optimistas al respecto de la irrupción de «Podemos» dentro del panorama político español, dentro del ejercicio electoral de la democracia burguesa diseñada por los herederos de la franquismo de la mano de los eurocomunistas, y todos los grupos políticos extra e intraparlamentarios que dieron por buena aquella etapa, que la historia burguesa doméstica llamó «transición»; y en efecto fue una transición, pero que se desarrolló desde la dictadura abierta fascista a la democracia burguesa-monárquica, ambas expresiones de la dictadura de la burguesía imperante. Expliquemos varias cosas que hoy acontecen con este artículo de José M. Torres:

1. Hoy como ayer los grupos de «izquierda» se declararon sin más vencedores de dicho proceso al verse tomando parte del nuevo régimen político que estaba construyendo la burguesía; se olvidaron de la lucha de clases y ya solo aspiraron a la reforma del sistema, tomando todos ellos, quiérase o no, los mismos patrones del revisionismo eurocomunista de Santiago Carrillo a la hora de posicionarse sobre «democracia»«libertad»«socialismo» y demás. En la actualidad muchos han renunciado oficialmente al marxismo, otros lo siguen bastardeando, el caso es que como decimos olvidan el axioma del marxismo-leninismo sobre la lucha de clases, y siguen dando por bueno el actual sistema capitalista y burgués en España, al cual solo aspiran ya a «mejorarlo», pero sin hablar ya –como ellos dicen– de «los viejos dogmatismos de la dictadura del proletariado, lucha de clases, hegemonía de la clase obrera», etc».

2. En consecuencia el autor del documento a continuación se equivoca –esperemos que sea eso y no deliberado–, la puerta no se ha abierto, sencillamente el sistema ha permitido que otro partido más se sume a la fiesta de los buitres, en este caso uno con una ideología ecléctica como buen partido revisionista de tintes reformistas-socialdemócratas que es, aunque cabe destacar que presenta claras tendencias trotskistas y anarquistas que también son evidentes para todos. ¿Alguien cree que en la actual democracia burguesa, un partido con planteamiento revolucionario, verdaderamente revolucionario, no sería bloqueado por todos los medios como se ha demostrado históricamente? ¿Alguien cree que el «cambiemos Europa» de Podemos es una posibilidad medianamente real bajo la democracia burguesa? ¿No se observa acaso el discurso reformista que ya elevó a dogma la socialdemocracia? ¿Cuál es el próximo paso, tratar de reformar la OTAN «desde dentro»? ¿Se les ha olvidado que por ejemplo los llamados «verdes» llevan décadas metidos en el Parlamento Europeo gritando esa misma consigna de cambio sin lograr ningún cambio cualitativo? Sino pregúntenle al anarco-trotskista Daniel Cohn-Bendit si se ha logrado tal hito.

3. Recapitulando. ¿Alguien cree que en la actual democracia burguesa, donde los medios de producción y por tanto también la prensa son de dominio burgués, un partido con planteamiento revolucionario, verdaderamente revolucionario, no sería difamado en vez de impulsado por los medios de (in)comunicación como lo es Podemos? Y es ahí que encontramos otro dato interesante. ¿Como es normal que un partido relativamente pequeño y nuevo como «Podemos» tenga el poder económico de llegar a literalmente empapelar ciudades enteras? ¿Cuál es el motivo por el que «Podemos» y su líder han sido visibilizado enormemente por esos medios que de hecho no están interesados en una reforma del sistema y mucho menos en una revolución? ¿Cómo es que Intereconomía –entre otros órganos de la ultraderecha– le prestó sus tribunas al susodicho en variadas ocasiones? ¿Alguien cree que si Pablo Iglesias fuera en realidad un factor proletario en la lucha de clases, este tendría esos espacios a su disposición parcial o total? Nosotros le respondemos al autor. Sencillamente «Podemos» se ha prestado al sistema para fracturar el piso electoral y el posible crecimiento exponencial de Izquierda Unida ante la debacle del bipartidismo dominante del Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español. Y no es que Izquierda Unida nos parezca mejor opción, pero analizando el bipartidismo, el triunfo de esa fuerza política hubiese significado el posible fin del mismo que lleva imperando desde los años 80, siendo una muestra de que las masas han avanzado políticamente, aunque sea mínimamente, en sus posiciones ideológicas.

4. Como curiosidad de la crisis interna que está sufriendo el capitalismo español –como en otros países europeos–, ha hecho como decíamos, que las elecciones europeas hayan significado una victoria del Partido Popular –partido en el gobierno–, seguido del Partido Socialista Obrero Español, las dos cabezas gobernantes de hace veinte años; pero han mantenido su status a costa de perder 5 millones de votos, en beneficio de otros partidos como Unión Progreso y Democracia, Izquierda Unida, Podemos,  Esquerra Republicana de Catalunya. Como curiosidad al lector, que el desastre gubernamental llevado a cabo por las últimas legislatura –la del Partido Socialista Obrero Español con Zapatero y la actual del Partido Popular con Rajoy,  ha hecho, que se pase de las últimas elecciones al Parlamento Europeo de 2009, en el cual tenían entorno al 80% de los votos entre los dos partidos, a un 50% actual en las elecciones de 2014, lo que muestra la inutilidad de los últimos gobiernos para resolver los problemas y mantener la confianza de sus votantes. Y como más dato y curiosidad, partidos a la deriva, como Izquierda Unida o Esquerra Republicana de Catalunya –que se presentan como partidos de izquierda, los cuales gracias a su floja propuesta de aquellos años, insustancial de cara a las masas, habían cosechado: Izquierda Unida un 3.7% –en coalición en La Izquierda–, y Esquerra Republicana de Catalunya 2,5% –en coalición en Europa de los Pueblos - Verdes–. Si miramos en estas elecciones, han sacado: Izquierda Unida 10%, y Esquerra Republicana de Catalunya en coalición en L'Esquerra pel Dret a Decidir– un 4.5%. Estos datos indican, que la ruinosa política del bipartidismo ha hecho renacer a partidos desacreditados que estaban al borde de su autodisolución.

5. En cuanto al artículo, se nota que el autor sabe poco o nada del argumento postmoderno de Pablo Iglesia y «Podemos», cuyo discurso no solo recoge tesis de Foucault, Sartre, del estructuralismo y neoestructuralismo etc. sino que se atreve a hacer propios muchos argumentos del tristemente célebre Fukuyama, e incluso hace bandera del «fordimos» elevándolo a categoría filosófica por su postmodernismo, y de este modo poder reforzar su manido argumento encaminado a disipar, a arrancar, el papel histórico del proletariado en la construcción del socialismo.

6. Pese a lo que digan los ilusos, Podemos no puede servir para proponer o hacer nada que no se haya visto en otros partidos de corte reformista, sus propuestas no se salen de los límites del sistema actual. Hay quienes dicen que es un 
«frente de varias organizaciones de izquierda», que por ejemplo serviría para «poner freno a los grandes monopolios», que «acercaría a los obreros al comunismo». Esta gente en efecto no conoce ni ha estudiado las obras del comunismo, ni a la propia historia. Uno de los requisitos básicos para que triunfe un frente anticapitalista, es la existencia de un partido comunista, que si bien puede que no sea vanguardia al inicio, intentará ganarse tal posición por su línea política ante las masas trabajadoras, precisamente apoyándose en los obreros cansados de las bonitas palabras de los reformistas, y de la incapacidad de su dirigencia reformista de romper la colaboración de clase con la burguesía y su sistema, que no los libra de la explotación; delegar en manos de reformistas y organizaciones de este tipo el «poner freno a los grandes monopolios», es una clara renuncia a la hegemonía del proletariado, y un claro síntoma de ilusión reformista entre los pretendidos comunistas. ¿Cuando han puesto freno la socialdemocracia a los monopolios? ¿Quién va a «enseñar» marxismo al obrero, el partido de Pablo Iglesias que alaba al «socialismo del siglo XXI» mientras llama monstruo a Stalin? ¿Los mismos que tiene como referentes a viejos gurús antileninistas como Trotski o Luxemburgo o nuevos como Hugo Chávez o Evo Morales?

7. Pero como vemos, su necedad no llega ahí, hay quienes todavía incluso dicen que su programa 
–el de Podemos– es revolucionario, marxista-leninista. Estos que se excitan con el programa de este nuevo partido carecen de todo conocimiento de marxismo. ¿Todavía igualmente estos autodenominados marxistas, no conocen que el sistema político parlamentario multipartidista no es un órgano completo ni real para que las masas populares ejerzan su poder político como sí defiende Podemos? ¿No han aprendido que la burguesía nacionaliza cuando le viene bien –como en sectores objetivamente caros– sectores estratégicos de la economía y no por ello establece el socialismo, sino un simple capitalismo de Estado y que el programa de Podemos no sale de ese marco? ¿Aún no se han enterado que no puede existir neutralidad en el ámbito de la lucha ideológica como la educación como propaga, no saben que jamás podrá haber una lucha igualada en el capitalismo en cuanto a prensa y extensión de la ideología proletaria?

Es por tanto tarea urgente para el proletariado español labrarse un partido marxista-leninista que sepa entre otras cosas barrer todo este tipo de ilusiones que alimentan los herederos del trotskismo y el eurocomunismo.


8. Compréndase que el Parlamento Europeo no tiene funciones legislativas reales, quién determina los lineamientos económico-políticos de la Unión Europea es el Banco Central Europeo y éste está fuera del control del Parlamento Europeo, en cuanto es el Banco Central Europeo el auténtico centro del poder. Es decir, cualquier integración en el Parlamento Europeo no es más que cosmético, carece de valor de cara a la transformación del sistema.

9. Finalmente, en sus líneas finales, el autor habla del adversario de clase, pero el adversario de clase es precisamente el Partido Popular, el Partido Socialista Obrero Español, Izquierda Unida, Podemos y todas las organizaciones políticas –parlamentarias o no– que toman parte en la colaboración de clase con la burguesía.

El documento:



«Podemos» irrumpe con fuerza en el panorama político español

Las puertas se han abierto por fin y una tormenta de aire nuevo entra en la institucionalidad que los poderes fácticos, bastiones de la Dictadura del franquismo, lograron forjar en la transición política de finales de los 70 para dar a luz a una democracia vigilada y controlada, basada en el bipartidismo compartido, donde el PSOE se había convertido en su rehén privilegiado.

Que aquella transición política, propagada a los cuatro vientos como el modelo ejemplar a seguir urbi et orbe y convertida en el sursum corda de todo proceso de democratización de regímenes dictatoriales, estaba agotada, era un comentario restringido a algunos círculos de pensamiento social, pero que no era posible exteriorizar ni publicar, por dos razones simples: ningún diario serio de gran tirada lo publicaría y porque su valor de cambio en el mercado de la política iba a ser ridiculizado como reflexión idiota.

Los resultados de las Elecciones Europeas, han quebrado los viejos esquemas:

El bipartidismo como solución de democracia restringida ha saltado por los aires y no lo ha hecho como se esperaba con la manida teoría del sorpasso, donde la fuerza política, que había sido la más grande u organizada durante la Dictadura, se convirtió en comparsa por la izquierda de una socialdemocracia llena de ilusiones posmodernizantes, que no podía prosperar en un mundo donde el poder de Occidente ha entrado en declive global. Lección amarga para una Izquierda Unida acomodada en el electoralismo e impotente para los grandes cambios que se precisan para sacar a la sociedad mayoritaria del abismo de la Gran Recesión.

La sorpresa ha venido de mano de un nuevo movimiento de masas, básicamente juvenil, e innovador, que irrumpió en la calle como el 15-M, en 2012, el gran acontecimiento social que inauguraba un nuevo modo de hacer política que tanto amargaba a escépticos y esquemáticos. No cabe duda que los hechos golpearán con contundencia las conciencias de millones de votantes aferrados a la nostalgia de tantas e incontables izquierdas, que ven ahora posible un amplio Frente Social y Popular, que abre la puerta a la confianza en un mundo nuevo y mejor, ideales que están presentes en tantos compañeros de Izquierda Unida, de la socialdemocracia e incluso de cientos de miles de electores, que pertenecen a las clase trabajadora y que votan opciones conservadoras con gran desánimo.

No será fácil proseguir en el avance de la construcción de este Frente Social. Somos un pueblo complicado, desvalorizado por la cultura neoliberal que buscará la forma de minar por mil y una formas la construcción de esa fuerza política necesaria. Somos un pueblo castigado por el complejo de Sísifo, que perdió la II República y volvió a perder la Transición. Será necesario revolucionar aquellos valores perdidos, huir como la peste del particularismo y el individualismo y forjar una conciencia colectiva valiente y convencida, dispuesta a burlarse de los ataques del adversario del clase, una conciencia basada en el respeto al otro, confianza en la juventud y fomento de los valores internacionalistas de la fraternidad y solidaridad entre los pueblos de España, de la nueva Europa que bulle y de nuestra querida América Latina que ha marcado el rumbo al Socialismo de este siglo XXI.

José M. Torres
Libre Red

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