«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Materialismo Dialéctico o Idealismo?; Reflexiones sobre el maoísmo, 2005


Monumento a Li Dazhao

Por Cercles Communistes Henri Barbusse
Reflexiones sobre el Moísmo 
Extracto

Las divergencias entre Mao y Stalin y la Komintern no son secundarias. Ni están desconectados. Se pueden identificar tres diferencias fundamentales: la cuestión del frente en las diferentes etapas de la revolución, la cuestión de las etapas mismas, y la clase capaz de dirigir el proceso revolucionario. En lo común de las desviaciones maoístas en estos puntos radica en la sustitución del materialismo dialéctico por la concepción cíclica y metafísica de la dialéctica. Esta desviación del materialismo dialéctico tiene una base social: los pequeños campesinos y su visión del mundo. En este sentido el maoísmo es una de las variantes entre otras del socialismo pequeñoburgués.

1. La base social del maoísmo

La historia del feudalismo chino está marcada durante siglos por una sucesión de grandes reinados imperiales, de rebeliones campesinas contra los emperadores llevadas por letrados, de caídas de estos emperadores y de transformaciones de estos letrados en nuevas dinastías y en una nueva opresión. La cuestión campesina está en el corazón de los enfrentamientos sociales desde hace siglos. Masas de pequeños campesinos se rebelaban regularmente para exigir la división de los bienes tomados por los ricos. Por razones atadas al estado de desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, la traducción política de estas rebeliones fue la esperanza milenarista.

Los líderes que encuadran estas insurrecciones estaban marcados por una característica doble. De una parte, vivían cerca de estos pequeños campesinos y cerca de estos campesinos sin tierras y compartían con ellos la sed de justicia social y el odio de la clase dominante. Por otra parte, se derivaban de la pequeña burguesía (artesanos, comerciantes, letrados budistas, campesinado medio, etc.) e interpretaban la realidad social a partir de su clase de pertenencia. Podían evolucionar pues, sólo a partir del sistema ideológico tradicional.

Este aspecto estaba más marcado ya que las teorías dominantes de Confucio y de Mencius que siempre dieron lugar a otra interpretación doble. De una parte, la clase dominante pretende legitimar su gobierno. Por otra parte, las rebeliones campesinas también se reivindican. La penetración imperialista occidental a partir de la mitad del siglo XIX aumenta el empobrecimiento de las masas campesinas y de otras clases sociales y humilla a una parte importante de las antiguas clases dominantes. La efervescencia revolucionaria de principios del siglo mezcla diseños muy diferentes: conciencia nacional, constitución del proletariado y de su conciencia de clase, nostalgia del pasado, la renovación de las doctrinas tradicionales, etc.

Es en este contexto ideológico general que se constituye el PCCh. La urgencia de una ruptura con las formas de pensamientos nacidas del pasado era fuerte. Sólo el proletariado como clase social moderna podía operar esta rotura tomando la dirección de las rebeliones campesinas. Entonces veremos más adelante que Mao se considera mucho más el heredero del pasado chino que como representante de la rotura cualitativa marxista de las formas de pensamientos anteriores. El marxismo será reinterpretado en consecuencia a partir de los diseños tradicionales, de donde su carácter heteróclito que mezcla fórmulas marxistas y otras antimarxistas. Es en este proceso de Mao que se puede explicar un cierto número de tesis maoístas tales como la "sinisación del marxismo", la presentación del "pensamiento Mao Zedong como nueva etapa del marxismo-leninismo", etc. La insistencia de la Komintern sobre la necesidad que el proletariado dirija la revolución, indica su comprensión del peligro de este tipo de "mezcla" en China.

Los acontecimientos sangrientos de 1927 van a alejar de hecho a los comunistas de las ciudades, ergo también del proletariado. De cerca de 60’000 militantes esencialmente obreros, quedaran allí sólo unas decenas de miles. Los comunistas son forzados a replegarse en el medio campesino. Esta situación nacida de las relaciones de fuerzas militares lo fue transformando Mao en una estrategia generalizada. Del 1927 al 1949, el PCCh cortó con el proletariado y reclutó para el Ejército rojo centenas de millares de campesinos arruinados que aportaron con ellos su ideología y su visión del mundo. El desacuerdo con la Komintern no se refería a la cuestión agraria como lo mostramos más arriba sino sobre la urgencia de mantener un trabajo con destino directo con el proletariado, la única clase capaz de dirigir de manera consecuente la revolución.

2. Mao y el marxismo

El maoísmo, como síntesis de las ideas tradicionalistas e idealistas de los grandes sistemas filosóficos chinos del pasado y de los análisis de la ciencia marxista-leninista, se constituye antes de la victoria de Mao en el PCCh. Sus premisas son presentes desde principios de siglo en el pequeño círculo de intelectuales influidos por la revolución de octubre. Parémonos sobre este período comparando ciertos análisis maoístas con los puntos de vista de Li Dazhao (1888-1927), uno de los fundadores del movimiento comunista en China, que Mao mismo presenta como el que le inició en el "marxismo":

"Gracias a Li Dazhao me orienté muy rápidamente hacia el marxismo" [1]. 

a. El voluntarismo y el idealismo:

Li Dazhao forma parte de los intelectuales nacidos del campesinado pobre que, al principio del siglo, son rebelados por las desigualdades de las que sufre el pueblo chino y por las amenazas del imperialismo japonés. Se adhirió al marxismo en el entusiasmo de la victoria de la revolución de octubre. Fue uno de los primeros en reivindicarse abiertamente marxista y desempeñó un papel activo en el reclutamiento de numerosos dirigentes del PCCh, incluyendo a Mao:

"Entre los miembros de la intelectualidad de los años 18 y 19, Li prácticamente era el único chino que defendía el bolchevismo. (...) Entre tanto, el radicalismo de Li comenzaba a llamar la atención de un cierto número de jóvenes activistas de la Universidad de Pekín. Hacia el fin 1918, la oficina que ocupaba Li en la biblioteca de la Universidad se volvió célebre bajo el nombre de "cámara roja" (...) Un número sin cesar creciente de estudiantes en busca de una línea política e intelectual afluyó a la oficina del bibliotecario de la universidad de Pekín. Sus nombres eran todavía desconocidos en los medios políticos e intelectuales de China, pero eran numerosos, e iban a hacerse dirigentes eminentes del Partido comunista chino". [2]

Li Dazhao estaba impresionado por la fuerza de la revolución de octubre y por su influencia a provocar en las grandes masas obreras y campesinas. Piensa encontrar en el marxismo la teoría y la ideología que permite al pueblo chino vencer la opresión nacional y la intervención imperialista. Es a partir de preocupaciones nacionalistas e idealistas que aborda el marxismo. Emana de eso una visión mesiánica y voluntarista del marxismo. Todo era posible para cualquier momento con tal que los revolucionarios sean determinados. En un artículo titulado "la victoria del bolchevismo" en 1918, escribe:

"El bolchevismo combina toda la humanidad en una gran masa. (...) En el trascurso de tal movimiento, macizo y mundial, todas las heces de la historia: emperadores, personas nobles, señores de la guerra, burócratas, militaristas, y capitalistas ciertamente serán aniquilados como si hubieran sido alcanzados por un rayo. (...) En lo sucesivo, veremos en cualquier parte del mundo la bandera victoriosa del bolchevismo y oiremos su canto triunfante. La campana del humanitarismo resuena. El alba de la libertad se levanta". [3]

Estamos mucho más próximos aquí del enfoque idealista trotskista de la "revolución mundial" que del análisis leninista-stalinista. También estamos en presencia de los ecos de las esperanzas milenaristas de las rebeliones campesinas del pasado. No es asombroso que desde entonces el PCCh hubiera tenido tanta deriva a propósito de las etapas de la revolución china como lo mostramos en nuestro primer capítulo. Mao Zedong (como de otros numerosos dirigentes del PCCh) tiene globalmente la misma deriva idealista y voluntarista.

Para Mao también, todo es cuestión de la voluntad de cualquiera, sea la etapa que sea de la revolución. Esto lamentablemente es lo que lo conducirá a promover una colectivización no preocupándose del estado de desarrollo de las fuerzas productivas:

"En la agricultura, dadas las condiciones de nuestro país, hay que realizar primero la cooperativización, y sólo después se podrán emplear grandes máquinas". [4]

Generalizando su raciocinio, invierte el raciocinio marxista considerando que las relaciones de producciones nuevas pueden desarrollarse duraderamente teniendo como base fuerzas productivas débiles:

"Dadas las condiciones económicas de nuestro país, la transformación técnica requiere más tiempo que la social". [5]

Justo siempre apoyándose en "especificidades" los revisionistas justifican sus desviaciones, y por supuesto Mao no escapa a esta regla.

El mismo voluntarismo anticientífico es visible en la política del "gran salto adelante" y en la decisión de "quemar etapas" en la colectivización pasando directamente a las "comunas". Al no tener en cuenta las condiciones objetivas, afirmar la primacía permanente de las relaciones de producción sobre las fuerzas productivas, considerar que el comunismo puede ser construido sin la existencia de fuerzas productivas modernas, esto no viene siendo marxismo sino un "voluntarismo idealista". He aquí lo que declaraba el PCCh en agosto de 1958 a propósito de las comunas:

"Parece que la realización del comunismo en China no es más una perspectiva alejada. Vamos a servirnos de las comunas populares para intentar activamente abrir vía vías nuevas hacia la sociedad comunista". [6]

Del mismo modo El diario del pueblo escribía:

"Las brotes del comunismo crecen de todas partes. China va por delante a la velocidad de un cohete espacial. Los octogenarios creen firmemente que ya viven la edad del comunismo". [7] 

b. Una dialéctica cíclica:

La llamada al voluntarismo es tanto más fuerte para Li Dazhao que considera que el retraso económico y social es portador de una dinámica revolucionaria más grande. La revolución bolchevique es para él la salida de una "demasiada energía para el desarrollo" acumulado en el curso de los siglos de retraso. La pobreza y el retraso son revolucionarios en definitiva. Cuanto más grandes son, más el potencial revolucionario son. Estamos aquí en presencia de la dialéctica taoísta que se apoya en que lo contrarios que se van cambiando uno en el otro indefinidamente. En la tradición china en efecto, el conjunto de los fenómenos del universo es regido por Tao que es la síntesis, la unidad de dos principios contrarios: Yin y Yang:

"El espectáculo de la más atrasada de las naciones de Europa que emergía de repente a la vanguardia de la civilización moderna, en un desafío increíble en el mundo imperialista occidental, satisfacía incluso las aspiraciones nacionalistas de Li, pero además el intelectual de la dialéctica veía ya en todo fenómeno producir invariablemente su contrario. Según él, el renacimiento de Rusia atrasada era sólo el preludio del renacimiento, más dramático todavía, de China atrasada. La teoría según la cual el retraso de China ofrecía ventajas inmensas tanto para el arranque como para el contenido de su futuro desarrollo, aliada a la noción que todos los dolores de la vieja China estaban a punto de transformarse en sus exactos contrarios, constituían tantos temas que iban a seducir a un número creciente de intelectuales chinos". [8]

Mao no sólo repite esta confusión entre dialéctica taoísta y dialéctica marxista, sino que intenta teorizarla. Mientras que los clásicos del marxismo-leninismo ya describieron desde hace tiempo las diferentes leyes de la dialéctica, Mao les reduce a una única: el principio de contradicción. Comparemos las propuestas de nuestros clásicos del marxismo y las de Mao. Comencemos con Engels:

"Las leyes de la dialéctica se abstraen, por tanto, de la historia de la naturaleza y de la historia de la sociedad humana. Dichas leyes no son, en efecto otra cosa que las leyes más generales de estas dos fases del desarrollo histórico y del mismo pensamiento. Y se reducen en lo fundamental a tres: ley del trueque de la cantidad en cualidad y viceversa; ley de la penetración de los contrarios; ley de la negación de la negación". [9]

Lenin insistirá en el significado de la categoría de "negación" para los marxistas. No se limita a la destrucción del antiguo. También implica la conservación de los elementos viables del pasado. Comprende un enlace cierto entre el antiguo que desaparece y el nuevo que le sucede:

"Ni la negación vacía, ni la negación inútil, ni la negación escéptica, la vacilación y la duda son características y esenciales dé la dialéctica —que sin duda contiene el elemento de negación y en verdad como su elemento más importante—, no, sino la negación como un momento de la conexión, como un momento del desarrollo, que retiene lo positivo, es decir, sin vacilaciones, sin eclecticismos". [10]

Voluntariamente subrayamos el punto de vista de Lenin que consideraba la negación como el elemento esencial de la dialéctica porque Mao exactamente dirá lo contrario. Esta existencia de la negación y de la ley de la "negación de la negación" de la que habla Engels es justamente lo que permite romper con los límites de las teorizaciones dialécticas anteriores. En efecto, no incluyendo esta ley, las dialécticas de Heráclito o del taoísmo concluían inevitablemente a una historia cíclica. Para Lenin, la evolución no se produce ni según un círculo, ni según una línea recta, sino en espiral:

"Una tendencia que parece reproducir las etapas ya conocidas, pero en otra forma, a un grado más alto ("negación de la negación"), ya que es un desarrollo espiral y no en una línea recta". [11]

Stalin volvió a la misma idea al insistir también en la ruptura con los viejos diseños circulares:

"Por eso, el método dialéctico entiende que el proceso de desarrollo debe concebirse no como movimiento circular, no como una simple repetición del camino ya recorrido, sino como un movimiento progresivo, como un movimiento en línea ascensional como el tránsito del viejo estado cualitativo a un nuevo estado cualitativo, como el desarrollo de lo simple a lo complejo, de lo inferior a lo superior". [12]

En su obra Sobre la contradicción [13], Mao Zedong limita el método dialéctico a ambas ideas de "proceso" y de "contradicción". No hace en ninguna parte referencia a ambas leyes en las cuales insisten Engels, Lenin y Stalin que sabe "la negación de la negación" y el "paso de la cantidad a la calidad". Hace desarrollos largos y peroratas variadas sobre la distinción entre "contradicción principal y contradicción secundaria" y "aspecto principal y aspecto secundario de la contradicción", pero no aborda en ningún momento las dos otras leyes de Engels que permiten no concebir la historia como eterna reanudación de la mismas, como un desarrollo circular.

He aquí lo que dice Mao, en un inédito, y el comentario de Alain Badiou, uno de los principales teóricos maoístas franceses, que publica este inédito de Mao:

"Engels habló de tres categorías, pero en lo que se refiere a mí, hay dos de estas categorías en las cuales no creo. La unidad de lo contrario es la ley más fundamental. La transformación de la calidad en cantidad, y a la inversa, no es nada más que la unidad de la calidad y de la cantidad consideradas como contrario. En cuanto a la negación de la negación, esto no existe en absoluto. La yuxtaposición sobre el mismo plan de la transformación de la calidad en cantidad y a la inversa, de la negación de la negación, y de la ley de la unidad de lo contrario, es de "triplismo", esto no es el monismo. (...); No existe nada tal como la negación de la negación. Afirmación, negación, afirmación, negación. (...) En el desarrollo de las cosas: cada eslabón en la cadena de los acontecimientos es a la vez afirmación y negación". [14].

Y Alain Badiou declara:

"No tomamos por el momento posición sobre la autenticidad, ni sobre la puntualidad de estos inéditos de Mao Zedong. No obstante la coherencia de esta presunta obra con el compilado "Cinco tesis filosóficas" que son bien conocidas nos deja la duda". [15].

Engels ya había tenido que combatir en su época este tipo de punto de vista. Sr. Dühring ya pretendía que la "negación de la negación" era sólo una de las "pamplinas hegelianas". He aquí cómo Engels le responde irónicamente:

"Pero ¿qué es esa terrible negación de la negación que tanto amarga la vida al señor Dühring, hasta el punto de desempeñar para él el mismo papel que en el cristianismo el pecado contra el Espíritu Santo? Es un procedimiento sencillísimo, que se ejecuta en todas partes y cotidianamente y que puede entender un niño (...) Pensemos en un grano de cebada. Billones de tales granos se muelen, se hierven y fermentan, y luego se consumen. Pero si un tal grano de cebada encuentra las condiciones que le son normales, si cae en un suelo favorable, se produce en él, bajo la influencia del calor y de la humedad, una transformación característica: germina; el grano perece como tal, es negado, y en su lugar aparece la planta nacida de él, la negación del grano. Pero ¿cuál es el curso normal de la vida de esa planta? La planta crece, florece, se fecunda y produce finalmente otros granos de cebada, y en cuanto que éstos han madurado muere el tallo, es negado a su vez. Como resultado de esta negación de la negación tenemos de nuevo el inicial grano de cebada, pero no simplemente reproducido, sino multiplicado por diez, veinte o treinta". [16]

Para Engels, la negación no es el paso simple de eliminación y la negación de la negación una simple vuelta a la casilla de salida. Son unos adelantamientos, es decir progresos. Reunimos aquí la idea de un desarrollo en espiral defendido por Lenin. La eliminación de dos leyes esenciales de la dialéctica conduce al maoísmo a considerar que el desplazamiento de las contradicciones es permanente como en las idas y vueltas permanentes entre Yin y Yang. He aquí cómo Mao analiza la cuestión de las contradicciones para China:

"En un país semicolonial como China, la relación entre la contradicción principal y las contradicciones no principales ofrece un cuadro complejo. Cuando el imperialismo desata una guerra de agresión contra un país así, las diferentes clases de éste, excepto un pequeño número de traidores, pueden unirse temporalmente en una guerra nacional contra el imperialismo. Entonces, la contradicción entre el imperialismo y el país en cuestión pasa a ser la contradicción principal, mientras todas las contradicciones entre las diferentes clases dentro del país (incluida la contradicción, que era la principal, entre el sistema feudal y las grandes masas populares) quedan relegadas temporalmente a una posición secundaria y subordinada. Tal fue el caso en China durante la Guerra del Opio de 1840, la Guerra Chino-Japonesa de 1894, la Guerra del Yijetuan de 1900, y tal es también el caso de la actual guerra chino-japonesa". [17]

La contradicción principal podría así transformarse en contradicción secundaria y a la inversa. Qué la cuestión nacional exija en circunstancias dadas las alianzas de clases y un frente único de liberación nacional es una afirmación elemental del marxismo. Esto no significa que la contradicción principal y la contradicción secundaria permutaron. Esto simplemente significa que desde la aparición del imperialismo, la cuestión nacional misma es una cuestión de clase. Es lo que hizo a Stalin considerar los movimientos nacionales como parte integral de la revolución mundial, al lado de los países socialistas y de la lucha de la clase obrera en los países de los Estados capitalistas. Mao confunde aquí lo que viene al primer plano en circunstancias dadas y lo que es determinante en última instancia para repetir una fórmula de Engels. Olvidar los lazos entre la situación nacional y la situación internacional en el análisis de las contradicciones, es realizar un análisis en base al nacionalismo y no al marxismo.

Así es como Stalin describió la importancia de los movimientos de liberación nacional:

"La grandiosa significación mundial de la Revolución de Octubre consiste principalmente: 1) en que ha ensanchado el marco de la cuestión nacional, convirtiéndola, de problema particular de la lucha contra la opresión nacional en Europa, en el problema general de liberar del imperialismo a los pueblos oprimidos, a las colonias, y semicolonias. (...) 3) en que de este modo ha tendido un puente entre el Occidente socialista y el Oriente esclavizado, formando un nuevo frente de revoluciones contra el imperialismo mundial, que va desde los proletarios del Occidente, pasando por la revolución rusa, hasta los pueblos oprimidos del Oriente". [18]

Mao persigue su raciocinio afirmando la existencia del "desplazamiento" entre "el aspecto principal y el aspecto secundario" de una contradicción:

"De los dos aspectos contradictorios, uno ha de ser el principal, y el otro, el secundario. El aspecto principal es el que desempeña el papel dirigente en la contradicción. La naturaleza de una cosa es determinada fundamentalmente por el aspecto principal de su contradicción, aspecto que ocupa la posición predominante. Pero esta situación no es estática; el aspecto principal y el no principal de una contradicción se transforman el uno en el otro y, en consecuencia, cambia la naturaleza de la cosa". [19]

Mientras que Engels, Lenin y Stalin hablen de "negación" y de "negación de la negación" y del paso de la acumulación cuantitativa a la transformación cualitativa, Mao habla de "conversión" de un polo a otro, de una contradicción a la otra. Mao responde a ciertas críticas precisando su pensamiento. He aquí lo que dice sobre la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas:

"Algunos estiman que no ocurre así con ciertas contradicciones. Por ejemplo, según ellos, en la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, las fuerzas productivas constituyen el aspecto principal; en la contradicción entre la práctica y la teoría, la práctica constituye el aspecto principal; en la contradicción entre la base económica y la superestructura, la base económica constituye el aspecto principal; y los aspectos no cambian de posición entre sí. Esta es una concepción materialista mecanicista, y no materialista dialéctica. Es verdad que las fuerzas productivas, la práctica y la base económica desempeñan por regla general el papel principal y decisivo; quien niegue esto no es materialista. Pero hay que admitir también que, bajo ciertas condiciones, las relaciones de producción, la teoría y la superestructura desempeñan, a su vez, el papel principal y decisivo. Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas se hace imposible sin un cambio de las relaciones de producción, este cambio desempeña el papel principal y decisivo". [20]

Si Marx y Engels pusieron en evidencia que la superestructura podía alimentar sobre la infraestructura, si Lenin puso en evidencia claramente la importancia de la teoría para la práctica, si las relaciones de producción tienen desde luego una acción sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, esto no tiene que ver nada con el supuesto desplazamiento del aspecto principal de la contradicción. Mao intenta tratarnos de mecanicistas, pero ya acabamos de demostrar que es él quien da pruebas con sus desplazamientos forzosos de idealismo. Encontramos aquí el subjetivismo voluntarista que encontramos anteriormente. ¿Qué puede significar para él la afirmación de que la superestructura o las relaciones de producción son el aspecto principal de la contradicción "bajo ciertas condiciones"? Simplemente que todo es posible a condición de tener una superestructura revolucionaria o relaciones revolucionarias de producción, hasta con un subdesarrollo de las fuerzas productivas. Comprenderemos entonces, como ya lo subrayaba la Komintern que el PCCh siempre tuvo dificultades con las etapas de la revolución. Para este partido el socialismo se vuelve entonces posible incluso con fuerzas productivas limitadas como decían durante el "gran salto adelante" y el comunismo estaba al alcance de la mano con la sola colectivización acelerada de las "comunas". Escuchemos a Marx sobre estas cuestiones:

"En la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social". [21]

En otro texto, Marx resume el aspecto clave de las fuerzas productivas con una fórmula de gran claridad:

"El molino movido a brazo nos da la sociedad de los señores feudales; el molino de vapor, la sociedad de los capitalistas industriales.". [22]

Esto no quiere decir que Marx subestimara el papel de las relaciones de producciones o de la superestructura, sino que éstos son determinados en última instancia por la infraestructura, hasta "bajo ciertas condiciones".

Engels habla así de otros factores como la infraestructura:

"El que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto económico, es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, teníamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión para dar la debida importancia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones. Pero, tan pronto como se trataba de exponer una época histórica y, por tanto, de aplicar prácticamente el principio, cambiaba la cosa, y ya no había posibilidad de error". [23]

Ninguna necesidad hay pues de cualquier desplazamiento del "aspecto principal de la contradicción" para incluir en el análisis el papel de la superestructura y de las relaciones de producción. Dejamos por el momento las intenciones que tiene Mao sobre la teoría y la práctica porque revuelve la teoría marxista del conocimiento que abordaremos más abajo.

Acabemos sobre este aspecto de los desplazamientos idealistas subrayando un último "desplazamiento", pero esta vez es sobre la cuestión de las "contradicciones antagónicas y de las contradicciones no antagónicas". He aquí lo que Mao desarrolla a propósito de eso:

"Siguiendo el desarrollo concreto de las cosas, algunas contradicciones, originalmente no antagónicas, se transforman en antagónicas, en tanto que otras, originalmente antagónicas, se transforman en no antagónicas. (...) La historia del Partido Comunista de la Unión Soviética nos enseña que la contradicción entre las correctas ideas de Lenin y Stalin y las erróneas ideas de Trotsky, Bujarin y otros no se manifestó como antagónica al principio, pero posteriormente se desarrolló hasta convertirse en antagónica. Casos similares se han dado en la historia del Partido Comunista de China. La contradicción entre las correctas ideas de muchos de nuestros camaradas del Partido y las erróneas ideas de Chen Tu-siu, Chang Kuo-tao y otros, tampoco se manifestó en un comienzo como antagónica, pero posteriormente se desarrolló y se convirtió en antagónica". [24]

Mao confunde aquí la percepción de la contradicción en el momento dada y la contradicción misma. La contradicción entre el leninismo y el trotskismo fue antagonista desde el principio, aunque solamente luego es la derrota teórica de los trotskistas en el seno del partido lo que los conducirá a desenmascararse totalmente. Es verdad que otros maoístas nos dirán con intenciones similares cuando hablen de la segunda guerra mundial afirmando que ésta no era antifascista desde el principio y que se habría convertido sólo en 1941 después de la agresión nazi contra la Unión Soviética. Del mismo modo, el PCCh creyó que podría justificar así su política sostenida con EEUU, por la excusa de que la contradicción antagónica se vuelve no antagónica a causa de la emergencia de una nueva "contradicción principal", en este caso y según su patrón de pensamiento la "contradicción principal" es el "socialimperialismo soviético". Decididamente, estas teorizaciones sobre los desplazamientos intentan justificar todas las mudanzas de la política china.

c. Una teoría del conocimiento idealista:

Li Dazhao iniciador de Mao en el marxismo consideraba que las ideas revolucionarias eran independientes de la existencia de una clase revolucionaria. No era la existencia social lo que determinaba la conciencia como para Marx, sino lo inverso. De nuevo estamos en presencia de un diseño idealista:

"Li Dazhao percibía de manera muy diferente la vía hacia el socialismo. Primero, atribuía a ella a casi la totalidad de los hombres una conciencia de clase socialista latente, un "espíritu de cooperación mutua" innato, común de todos los seres humanos desde tiempos inmemoriales, y que emergería en el curso de la lucha revolucionaria. Mientras que defendía con ardor la necesidad y el carácter deseable de la lucha de clases, la consideraba como un enfrentamiento que dependía por lo menos de tantas fuerzas del espíritu humano como las fuerzas de producción. De hecho, fue tan lejos hasta afirmar que "el poder de la conciencia humana es completamente espontáneo". [25]

Estamos en presencia de un subjetivismo idealista y voluntarista. Li Dazhao reunió, como muchos de otros dirigentes de PCCh a posteriori, al marxismo sin romper con idealismo de la vieja filosofía china. Pertenecen pues a los antípodas de los análisis de Marx:

"La existencia de ideas revolucionarias en una época concreta presupone la existencia de una clase revolucionaria". [26].

Es el mismo tipo de convicción de Li Dazhao es el que conduce a Mao a considerar que la teoría es "en condiciones determinadas", "el aspecto principal de la contradicción". Todavía hay que precisar que con tal análisis, no es una "teoría" en el sentido científico sino un "ideologismo". No se trata aquí de un problema de simple término o de traducción. En otro texto presentado por los maoístas como un "desarrollo del marxismo-leninismo". Sobre la práctica, Mao vuelve sobre su teoría idealista del conocimiento:

"La lucha del proletariado y de los pueblos revolucionarios por la transformación del mundo implica el cumplimiento de las siguientes tareas: transformar el mundo objetivo y, al mismo tiempo, transformar su propio mundo subjetivo, esto es, su propia capacidad cognoscitiva y las relaciones entre su mundo subjetivo y el objetivo". [27]

Esas ideas pertenecen como decimos a las antípodas de la teoría marxista-leninista del conocimiento. Desde los trabajos de Marx, sabemos en efecto que la transformación "del mundo subjetivo" es el resultado de la transformación del "mundo objetivo". Desde las precisiones de Lenin, sabemos que el conocimiento o para repetir los términos de Mao "el mundo subjetivo" es un reflejo en la conciencia de los hombres de la realidad, es decir del "mundo objetivo". Es en consecuencia imposible para un marxista transformar "las relaciones entre el mundo objetivo y el mundo subjetivo". He aquí lo que Lenin desprende de esto:

"El conocimiento es la aproximación eterna, infinita, del pensamiento al objeto. El reflejo de la naturaleza en el pensamiento del hombre debe ser entendido, no “en forma inerte”, no “en forma abstracta”, no carente de movimiento, no sin contradicciones, sino en el eterno proceso del movimiento, en el surgimiento de las contradicciones y su solución". [28]

Esto es justamente por lo que la teoría es necesaria. Permite por la abstracción descubrir las leyes que guían el mundo objetivo y así sobrepasar el primer grado del conocimiento que son las sensaciones y las intuiciones:

"De la percepción viva al pensamiento abstracto, y de éste a la práctica: tal es el camino dialéctico del conocimiento de la verdad, del conocimiento de la realidad objetiva". [29]

Sin esta actividad teórica, el hombre no puede coger la esencia de los fenómenos, es decir las leyes que los rigen, y no puede en consecuencia actuar para transformar el mundo:

"El pensamiento que avanza de lo concreto a lo abstracto no se aleja de la verdad, sino que se acerca a ella (...) La abstracción de la materia, de una ley de la naturaleza, la abstracción del valor, etc.; en una palabra, todas las abstracciones científicas (correctas, serias, no absurdas) reflejan la naturaleza en forma más profunda, veraz y completa". [30]

No hay ningún rastro como vemos en Lenin sobre la "transformación del mundo subjetivo de cada uno", y todavía menos sobre la "transformación de la relación entre lo subjetivo y el mundo objetivo." Estamos en presencia con las teorizaciones de Mao Zedong de una tentativa de hacer fusionar el electica de Confucio de un "trabajo sobre sí" ("la transformación del mundo subjetivo de cada uno") con la teoría marxista del conocimiento.

Ambos textos que los maoístas presentan como fundamentales: Sobre la contradicción y Sobre la práctica se constituyen con los mismos patrones. Inicialmente Mao recuerda justamente las tesis marxistas-leninistas, para arrastrar luego como "continuidad" o "desarrollo" sus puntos de vista idealistas: la tesis del "desplazamiento" del primer texto y de la de la transformación del mundo subjetivo para el segundo. De hecho, estamos en presencia de un dualismo filosófico vergonzoso que, como lo mostró Lenin, es en realidad un idealismo. Entre el materialismo y el idealismo, no hay en efecto la tercera vía. He aquí cómo Lenin hablaba de estas tentativas de conciliaciones de las inconciliables:

"La desgracia de los machistas rusos que se proponían "conciliar" la doctrina de Mach con el marxismo, consiste precisamente en haberse fiado de los profesores reaccionarios de filosofía y, una vez hecho esto, haber resbalado por la pendiente. Sus diversas tentativas de desarrollar y completar a Marx se fundaban en procedimientos de una gran simplicidad. Leían a Ostwald, creían a Ostwald, parafraseaban a Ostwald y decían: esto es marxismo. Leían a Mach, creían a Mach, parafraseaban a Mach y decían: esto es marxismo. Leían a Poincaré, creían a Poincaré, parafraseaban a Poincaré y decían: ¡esto es marxismo!". [31]

Podríamos parafrasear a Lenin y decir que "la desgracia de Mao es "conciliar" el marxismo con el idealismo de la filosofía china antigua y, una vez hecho esto, haber resbalado por la pendiente". Del mismo modo, millares de militantes del movimiento maoísta en Europa lo poco que conocían de marxismo era sólo por las obras de Mao. Aquí también podríamos parafrasear lo mismo: "Leían a Mao, creían a Mao, parafraseaban a Mao y decían: ¡esto es marxismo!". Es sin embargo el mismo Mao Zedong quien aporta su propia de nuevo para la crítica del camarada Stalin:

"Marx, Engels y Lenin procedieron de otra manera. Estudiaron e investigaron con ahínco las más variadas cosas de su tiempo y de la historia y, además, enseñaron a la gente a obrar así. (...) Stalin fue un poco débil en este sentido. En su tiempo, la filosofía idealista clásica de Alemania fue considerada como una reacción de la nobleza alemana contra la revolución francesa. Con semejante conclusión se la descalificó a toda ella en bloque. Stalin negó la ciencia militar alemana al afirmar que, como los alemanes habían sido derrotados, ya no tenía validez su ciencia militar y no había para que leer los trabajos de Clausewitz. En Stalin hubo mucho de metafísica; además, él enseñó a mucha gente a ponerla en práctica". [32]

Sólo podemos ver una crítica parecida hacía Stalin en los revisionistas yugoslavos:

"En su análisis teórico, Stalin se desvió del método del materialismo dialéctico al subjetivismo y la metafísica. Sin embargo, excluyendo el carácter de algunas de sus teorías, es evidente que tal monopolio ideológico llevaría a la dogmatización del marxismo y el leninismo": [33]


CONCLUSIÓN

"Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia". Esta frase de Marx en el "Prólogo a la contribución a la crítica de la economía política" es válida para China en general y para Mao en particular. Mao y los dirigentes del PCCh pudieron creer sinceramente que el "pensamiento Mao Zedong" era la "tercera etapa" después del marxismo y el leninismo. Eso no es lo importante. Lo esencial está en el acta de que el maoísmo no permitió al PCCh conducir a China hacia el socialismo a causa de su carácter antimarxista. Por las mismas razones, los partidos maoístas de Europa no consiguieron conquistar la vanguardia de la clase obrera.

La debilidad de Mao del PCCh desde su creación fue su incapacidad para romper de forma tajante con los modos pre-marxistas e idealistas del pensamiento pertenecientes a la China antigua que imperaban en la conciencia general del pueblo chino. En otros numerosos países también, esta incapacidad que no logra la ruptura total provoca la reproducción de los mismos errores de la pequeña burguesía. Sin esta ruptura en efecto, no puede haber allí conquista de la vanguardia obrera y pues no puede haber allí un partido real y comunista. He aquí lo que Zhdanov decía a propósito de eso criticando al filósofo soviético Alexandrov que subestimaba la importancia de la ruptura total entre el marxismo y los filósofos pre-marxistas:

"El autor representa la historia de la filosofía y el progreso de las ideas y de los sistemas filosóficos como una evolución regular por la acumulación de cambios cuantitativos (...) Pero esto es metafísica. La aparición del marxismo fue un descubrimiento verdadero, una revolución en la filosofía. Evidentemente como todo descubrimiento, como todo bote, toda rotura en la progresión, todo paso en un nuevo estado, este descubrimiento no pudo producirse sin ninguna acumulación previa de cambios cuantitativos, en este caso, aportaciones de la filosofía antes de los descubrimientos de Marx y Engels. Es evidente que el autor no comprende que Marx y Engels fundaron una nueva filosofía cualitativamente diferente de todos los anteriores sistemas, inclusive algunas progresistas (...) Las fórmulas vagas del autor enmascaran la importancia enorme y revolucionaria del genial descubrimiento de Marx y Engels, poniendo el énfasis en lo que une a Marx con las filosofías anteriores sin mostrar que con Marx comienza un período totalmente nuevo de la historia de la filosofía, la filosofía científica". [34].

En China, no sólo el aspecto de la aparición del marxismo ha sido subestimado, sino que esta desviación ha sido teorizada con el pretexto de tener en cuenta particularidades nacionales. La sinisación del marxismo-leninismo consistió en pretender apoyarse en las especificidades nacionales para justificar las desviaciones de los principios del marxismo-leninismo, ellos realizaron esta labor: al pretender combatir el "dogmatismo" para presentarse como modelo para el "tercer mundo", al pretender oponerse al "mecanismo" para inscribirse en la continuidad de las filosofías chinas pre-marxistas.

En otros países donde también se subestimó esta ruptura de las que hablamos acabó en reforzar las posiciones revisionistas. En Francia, por ejemplo, la sobreestimación de la contribución por la Revolución Francesa y la subestimación de la ruptura que era, en primer lugar la experiencia de la Comuna y la Revolución de Octubre, llevaría a los mismos cenagales a sus dirigentes.


NOTAS

[1] Edgar Snow, La Estrella Roja sobre China, Stock, 1965, p. 108-131.

[2] Maurice Meisner, "Li Dazhao o las premisas del modelo maoísta," de líderes de la China revolucionaria (1850-1972), Calmann-Lévy, París, 1973, p. 311.

[3] Citado en Los dirigentes de la China revolucionaria, op. cit., p. 310.

[4] Mao Zedong, "Sobre el problema de la cooperación agrícola", en Obras Completas, Tomo V, Edicio-nes en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1977, p. 210.

[5] Idem, p. 217.

[6] Resolución de 27 de agosto de 1958.

[7] Kien Nguyen Minh, op.cit., p. 91.

[8] Maurice Meisner, op. cit., p. 310.

[9] Engels, Dialéctica de la Naturaleza, Ediciones sociales, París, 1961, p. 69.

[10] Lenin, Cuadernos filosóficos, p. 185, p. 76.

[11] Lenin, Obras, tomo 21, pp.49-p.77.

[12] Stalin Materialismo dialéctico y materialismo histórico.

[13] Mao Zedong, Sobre la contradicción.

[14] Mao Zedong, Inédito, Ed Penguin Books, 1974. Citar traducido por Alain Badiou, cf. a continuación.

[15] Alain Badiou, Teoría de la contradicción, Edición Maspero, París, 1976, p.33.

[16] Engels, El Anti-Dühring.

[17] Mao Zedong, "Sobre la contradicción", en Escritos filosóficos, el editor de la ciudad, Lausana, 1963, p. 83-84.

[18] Stalin, "La cuestión nacional y colonial", en El marxismo y la cuestión nacional y colonial, Ediciones sociales, París, 1949, p.92.

[19] Idem, p. 87.

[20] Idem, p. 92.

[21] Marx, Prefacio a la Crítica de la Economía Política.

[22] Marx, Miseria de la filosofía.

[23] Engels, Carta a Joseph Bloch , 21-9-1890.

[24] Mao Zedong, Sobre la contradicción, op. cit., p. 109-110.

[25] Maurice Meisner, op. cit., p. 320.

[26] Marx, La ideología alemana, Ediciones Sociales, París, 1966, p. 76.

[27] Mao Zedong, "Sobre la práctica", en Escritos filosóficos, op. cit., p. 36.

[28] Lenin, Cuadernos filosóficos, p. 161, p.95.

[29] Lenin, ibid, p. 142-91.

[30] Idem, p. 142-94.

[31] Lenin, Materialismo y empiriocriticismo.

[32] Mao Zedong, "Discurso en la conferencia de secretarios de los comités del Partido en las provincias, municipalidades y regiones autónomas," enero de 1957, Obras Escogidas, tomo V, pág. 398.

[33] Programa de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia, Belgrado Publishing, 1977, p. 55.

[34] A. Zhdanov, La literatura, la filosofía y la música, Ed Bethune, París, 1972, p. 41.


Cercles Communistes Henri Barbusse

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