Mostrando entradas con la etiqueta Partido Obrero (comunista) Búlgaro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Partido Obrero (comunista) Búlgaro. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de mayo de 2015

Georgi Dimitrov y la lucha contra el titoismo en Bulgaria; Vulko Chervenkov, 1950

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

Este texto del marxista-leninista búlgaro, Vulko Chervenkov, quién a la muerte de Georgi Dimitrov en 1949 y Vasil Kolarov en 1950, intentó resguardar el legado de tales colosos del comunismo.  Inicialmente logró tal propósito, pero para desgracia del pueblo búlgaro, a mediados de los 50 los cuadros sanos marxista-leninistas del partido –como Vulko Chervenkov o Anton Yugov– no lograron mantenerse firmes y retener el poder en el partido siendo sustituidos por cuadros jruschovistas como el infame Todor Zhivkov quiénes llevarían a Bulgaria por el camino del revisionismo soviético y la restauración capitalista.

Volviendo al texto en sí, aquí se refuta una de las más infames calumnias de los revisionistas del mundo –repetidas por los imperialistas–, dictada quizás para cubrir su propia conciliación con el revisionismo yugoslavo; nos referimos a la mentira propagada de que Dimitrov fue simpatizante de Tito. En realidad Georgi Dimitrov desde sus años en la Komintern –Internacional Comunista– ya mantuvo varias tiranteces con la actividad de Tito en su desempeño en el Partido Comunista de Yugoslavia.

He aquí un ejemplo de Dimitrov reprendiéndole por su actividad fraccionalista, engreída y burocrática:

«II. Opiniones e indicaciones del Camarada Dimitrov. «1) En el liderazgo del Partido Comunista de Yugoslavia existen fraccionalismos y usted es un fraccionalista. 2) Las cosas están en un estado muy pobre, en un estado podrido con usted. Tanto, como para darse cuenta uno mismo, que «usted no hará nada». (...) «Le dije a Walter directa y francamente que él no goza de la completa confianza del Comité Ejecutivo de la Komintern y que para obtener tal completa confianza necesitara demostrar en la práctica que está llevando a cabo concienzudamente las instrucciones del Comité Ejecutivo de la Komintern. Le dije a Walter: usted no es el líder central del Partido Comunista de Yugoslavia sino un oficial de enlace quién nos conecta con el proletariado yugoslavo y los activistas yugoslavos. Se necesita ayuda para establecer un liderazgo del partido en el país. Ahora tenemos que salvar el honor del partido y poner los asuntos del partido sobre una base más sana. Si usted ahora va Paris y clama y juegas el tipo rol de: «Yo soy el plenipotenciario del Comité Ejecutivo de la Komintern, puedo enviar a algunos a Estados Unidos y a otros  Yugoslavia», usted habrá terminado. Es cierto que se requiere una purga. Pero no una llevada a cabo por uno solo hombre, líder del Partido Comunista de Yugoslavia: hay un grupo de camaradas en el país que se juntaran a usted, y es su deber discutir los asuntos con ellos y tomar en conjunto tales decisiones. Usted no tiene derecho a decidir sobre su única voluntad. Usted no eres un mandatario: el liderazgo interno del país decidirá». (Georgi Dimitrov; Registro de una conversación entre Dimitrov y Tito, 30 de diciembre de 1938)

Otra mentiras es esa que pretende que años después Dimitrov apoyó a Tito en la polémica yugoslavo-soviética y yugoslavo-kominformista. Mentira que se sigue difundiendo por la incapacidad y sobre todo por la desgana de los revolucionarios en el estudio de la obra del búlgaro. Georgi Dimitrov no sólo apoyo sin reservas la lucha contra el revisionismo yugoslavo a nivel exterior, sino que a nivel interior, dentro del partido, detectó la tendencia kostovista –actividad revisionista de Traicho Kostov– que Georgi Dimitrov se encargó personalmente de liquidar.

Cuando hablamos de Traicho Kostov nos referimos a una figura que fue desenmascarada durante los juicios de 1949 como confidente de la policía del Rey Boris tras su arresto de 1942, como agente británico durante la Segunda Guerra Mundial, y como enlace entre estos y Tito durante la guerra y posguerra. Esta pérfida influencia, como ocurrió en Albania con Koçi Xoxe, era fácil de demostrar sobre todo por el tipo de tendencias protitoistas que estos elementos albergaban: como querer diluir el partido en el frente, la subestimación de la fuerza de la clase obrera y su partido, la igualación de las relaciones entre un país socialista con el resto de país socialistas a las relaciones que mantiene con otros países socialistas, la suavización de la lucha de clases con las clases explotadoras nacionales, las actitudes antisoviéticas en distintos campos, etc. Algo que estos elementos protitoistas intentaban aplicar de igual modo en sus respectivos países. Hay que recordar que Traicho Kostov había formado parte de la tendencia izquierdista-sectaria, opuesta a Georgi Dimitrov y Vasil Kolarov, que dominó temporalmente el partido entre 1929 y 1930, tendencia que se acabaría reconociendo como la versión búlgara del trotskismo y que una vez derrotada, algunos como Traicho Kostov acabarían renegando de ella, aunque fuera solo formalmente.

El partido discutió la cuestión de Kostov a finales de 1948 –que había demostrado en las materias económicas actitudes antisoviéticas muy descaradas que suponían un paralelismo con Tito– dando como resultado su expulsión del Buró Político. Georgi Dimitrov le denunció públicamente dentro del partido durante el Pleno del Comité Central de enero de 1949 por cuestiones mayores; en junio fue detenido y confesó por escrito todas sus fechorías. Dimitrov muy enfermo en Moscú, envió esta carta al partido:

«En cuanto a lo de Kostov y los que piensan como él, el caso aún no se ha terminado. Después de leer las actas y la larguísima declaración de Traicho Kostov, he llegado a la conclusión de que se trata no sólo de un individualista intelectual y un arribista despiadado, sino de un astuto, traidor sin escrúpulos que no pueden permanecer en un partido que realmente sea bolchevique. Traicho Kostov se llena de odio base y oculta las piedras en su seno, con la esperanza de aprovechar cualquiera de las situaciones difíciles futuras en su favor con el fin de llegar a la cima de nuevo con sus intrigas y traiciones sin precedentes». (Georgi Dimitrov; Carta al Comité Central del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, junio de 1949)

Durante el juicio  Traicho Kostov negó ciertas partes de su declaración previa, y cuando fue condenado a muerte, volvió a reconocer su primera declaración con el objetivo de conseguir clemencia.

Este documento, no sólo confirma el apoyo al marxismo-leninismo de Georgi Dimitrov frente al revisionismo yugoslavo, sino que se alza como denuncia de la injerencia antimarxista yugoslava en tierra propia –como hicieran Zachariadis, Enver Hoxha, Rákosi, y otros dirigentes de otros partidos comunistas; sin olvidar que fueron muchas veces denuncias previas a la denuncia y condena pública colectiva del campo socialista sobre el revisionismo titoista–. Esto confirma, que la pugna soviético-yugoslava, húngaro-yugoslava, albano-yugoslava, o greco-yugoslava, no eran una casualidad, ni un invento paranoico de Stalin para satisfacer su «sed de sangre» como la historiografía burguesa presenta las purgas de los elementos titoistas, sino que es la consecuencia natural de las relaciones de Tito y su camarilla al tratar con sus vecinos, la adhesión de elementos nacionalistas-derechistas a conformar una alianza con elementos de igual significación ideológica, en resumen: la simple dialéctica de la lucha de clases, la unión del frente interno y el frente externo anticomunista.

La importancia histórica de Georgi Dimitrov no sólo radica en su comandancia de la Komintern y en sus análisis del fascismo o sus tácticas antifascistas de frente –hay algunos que no han pasado de leer su informe principal en el VIIº Congreso de la Komintern del 2 de agosto de 1935–, ahí no acaba su pensamiento como creen muchos de los actuales presuntos «marxista-leninistas» que lo intentan reivindicar –para postureo revolucionario–. Los escritos de Dimitrov de la experiencia de frente con los agraristas durante los años 20, su lucha para acabar con los conceptos premarxistas  y antileninistas en los inicios del partido, la asistencia a los partidos comunistas y el subrayado sin titubeos de sus errores, sus teorizaciones sobre los cuadros en un partido comunista, la forma de tratar las etapas y alianzas de la clase obrera y su partido para transitar desde la etapa antifascista, antifeudal, antiimperialista hasta la etapa de construcción del socialismo, la explicación de cómo cambia el rol y las normas del frente en la etapa de construcción socialista, o sus escritos sobre la cultura proletaria, suponen excelentísimas aportaciones teórico-prácticas sobre la aplicación del marxismo-leninismo en situaciones variopintas.

Dejaremos la introducción a este documento de Vijay Singh –autor hindú que cuenta con interesantes críticas del revisionismo soviético, yugoslavo y chino– quién comenta, que uno de los factores que incrementan el mito de Dimitrov como protitoista es el hecho de que se censuraron sus críticas al revisionismo yugoslavo –y las alabanzas a Stalin– cuando se redactaron y reeditaron sus obras escogidas.

El documento:

Introducción de Vijay Singh

Las siguientes partes del informe por Vulko Chervenkov sobre el fenómeno de Traicho Kostov constituye una evidencia formidable de la amarga lucha entre marxismo y el titoismo en Bulgaria a finales de 1940 y principios de 1950. Pero también hay información específica sobre el papel de Georgi Dimitrov para enfrentar la amenaza de la ideología de Tito, que había conseguido importantes puntos de apoyo en el partido y el Estado. Chervenkov cita dos extractos importantes del informe de Dimitrov al XVIº Pleno del Comité Central, que se celebró en julio de 1948, poco después de la correspondencia entre Stalin y Molotov con Tito y Kardelj, y también poco después de la resolución de la Kominform sobre Yugoslavia; documentos, que advertían las graves deficiencias de los dirigentes yugoslavos sobre cuestiones políticas y económicas. Aquí se pone de manifiesto las lecciones extraídas por Dimitrov sobre el impacto negativo de las actividades de los dirigentes yugoslavos y su influencia en la política de los comunistas búlgaros en relación con el Frente de la Patria y el aparato estatal.

Este material corrobora aún más la crítica hecha al grupo de Tito por Dimitrov en diciembre de 1948, durante el informe al Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro; donde se denunció su lucha por la hegemonía en los Balcanes aprovechándose del viejo proyecto de Lenin y la Komintern para construir una Federación Balcánica [1]. Estos materiales proporcionan una prueba más de la absurda afirmación de que Dimitrov actuó como auxiliar de Tito y su partido en su lucha contra el Partido Comunista de la Unión Soviética, opinión vertida que como veremos no tiene ninguna base. Poco después de la muerte de Stalin el Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista de China restablecieron relaciones fraternales con los revisionistas yugoslavos [2]. Esto iba a ser el heraldo de la rápida introducción del nacionalismo y el «socialismo de mercado» al estilo yugoslavo, el cual había sido construido por Tito en Yugoslavia de una manera sistémica 1948-49, y sería introducido en las relaciones económicas y aplicado en la sociedad de la Unión Soviética y la China Popular después del XXº Congreso del PCUS de febrero de 1956 y el VIIIº Congreso del PCCh de septiembre de 1956. En la nueva administración política y como parte de la política de la eliminación de los comunistas de las posiciones de autoridad en la Unión Soviética y las democracias populares, Vulko Chervenkov se vio obligado a abandonar el puesto de Secretario General del partido en febrero de 1954, puesto que luego sería tomado por el revisionista Todor Zhivkov. Los escritos de Dimitrov fueron reeditados para corresponder a las necesidades del revisionismo moderno. Los comentarios críticos de Dimitrov en el XVIº Pleno del Comité Central de julio de 1948 respecto al titoismo fueron omitidos de las obras escogidas «autorizadas» para publicar en Bulgaria [3]. Las ediciones posteriores a los escritos de Dimitrov no llevaban este discurso en absoluto [4]. Por esos motivos es evidente, que la mayor parte de los escritos de Dimitrov publicados después de 1953 que están circulando a nivel internacional y han sido consultados por dos generaciones del movimiento comunista no puede ni ser considerados como selecciones representativas del corpus de su obra escrita ni pueden ser tratados como textualmente expresiones fiables de sus escritos reales.

viernes, 1 de mayo de 2015

Dimitrov sobre el Primero de Mayo y la actitud a tomar

Julio Minchev -  «Trabajo»

«
La clase obrera del mundo entero conmemora este año el 50 aniversario del Primero de Mayo, jornada de la solidaridad proletaria internacional.

El Primero de Mayo fue elegido en 1889 como jornada de la solidaridad fraternal de los obreros de todos los países, como jornada de revista de las fuerzas proletarias, como jornada de lucha del trabajo contra el capital.

Al principio, eran pequeños grupos de la clase obrera los que celebraban este día, en los distintos países. De año en año, la fiesta proletaria del Primero de Mayo fue ganando en importancia. Los obreros proclamaban huelgas, se lanzaban a la calle, organizaban poderosas manifestaciones, estrechaban año tras año los lazos de su solidaridad internacional.

Pero, a lo largo del tiempo, los marxistas revolucionarios y los reformistas dieron un giro distinto a la jornada del Primero de Mayo. El partido bolchevique, el gran partido de Lenin y Stalin, celebró siempre ese día, desde el primer momento, como una jornada de lucha revolucionaria. Luchaba por las necesidades diarias de la clase obrera, preparando así mismo tiempo sus fuerzas para las futuras luchas revolucionarias contra la autocracia zarista y el capitalismo. En el manifiesto de Primero de Mayo de 1912, redactado por el camarada Stalin, el partido bolchevique proclamó ante toda Rusia, que por aquel entonces se hallaba postrada bajo el yugo del zarismo:

«En el día de hoy debemos declarar... que juramos luchar por el derrocamiento total de la monarquía zarista y que saludamos a la revolución rusa que se avecina y que habrá de emancipar a Rusia. (...) ¡Abajo el capitalismo!; Viva el socialismo!». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; ¡Larga vida al Primero de Mayo!, 1912)

No había nada que lograra impedir a los bolcheviques celebrar revolucionariamente el Primero de Mayo: ni las persecuciones de la policía zarista, ni la presión económica de los capitalistas, ni la rabiosa oposición de los mencheviques, que se manifestaban en contra del carácter revolucionario de la jornada de Primero de Mayo.

Muy otra era la actitud de los reformistas ante el Primero de Mayo. Toda su preocupación consistía en castrar el contenido revolucionario de esta jornada. De una jornada de afirmación de la solidaridad proletaria internacional y de revista de las fuerzas proletarias, el Primero de Mayo se convertía, para ellos en una fiesta anodina, inofensiva para la burguesía. En la actitud que unos y otros adoptaban ante el carácter y contenido del Primero de Mayo, se revelaba ya hace varias décadas la profunda diferencia de principios entre ambas corrientes del movimiento obrero en todo el mundo: entre la senda del bolchevismo y la senda del reformismo, que, andando el tiempo, habían de conducir a resultados diametralmente opuestos.

El reformismo, que divide a la clase obrera, que le imbuye la falta de fe en sus fuerzas y en su triunfo, que supedita su movimiento a los intereses de las clases explotadoras, permitió con ello que la burguesía se salvase en el periodo de las conmociones revolucionarias más profundas, que prolongase la existencia del sistema de la esclavitud capitalista y pudiese pasar a la ofensiva contra los trabajadores. El reformismo entregó a la clase obrera y a los pueblos de una serie de países capitalistas al yugo del régimen fascista de barbarie y de saqueo.

El bolchevismo, que une las fuerzas de la clase obrera, que la moviliza y la dirige en la lucha intransigente contra las clases explotadoras, condujo al triunfo de la gran revolución socialista de octubre de 1917, condujo a la instauración de la dictadura de la clase obrera y al triunfo del socialismo en la Unión Soviética. A la luz de los resultados conseguidos por estas dos corrientes distintas del movimiento obrero internacional, la clase obrera y los pueblos del mundo capitalista se convencen cada vez más de lo funesta que es la senda del reformismo y la política de inteligencia con la burguesía imperialista, de lo funesto que es capitular ante el enemigo de clase, y de la justeza de la senda del bolchevismo, trazada por los grandes continuadores del marxismo, por los jefes y maestros del proletariado internacional, por Lenin y Stalin.

En este 50 aniversario del Primero de Mayo, la clase obrera y los trabajadores de todos los países festejan con orgullo, con admiración y con entusiasmo, el gran triunfo histórico alcanzado por la clase obrera, que ha edificado la sociedad socialista en una sexta parte del mundo. El triunfo del socialismo en la Unión Soviética demuestra la formidable capacidad creadora de la clase obrera. Revela de un modo tangible, sobre el ejemplo de un potente país, enclavado en el corazón del mundo, la fuerza arrolladora del proletariado, llamado a liberar a la humanidad del yugo del capitalismo y a crear una sociedad libre y feliz, la sociedad socialista sin clases. El proletariado internacional festeja el triunfo del socialismo en la Unión Soviética como su más grande conquista. Esta victoria es el triunfo de la solidaridad proletaria internacional, base y fuente de estímulo para la clase obrera en sus luchas futuras. La fraternal solidaridad internacional de los obreros de todos los países, bajo cuya bandera marchan el Primero de Mayo, tiene hoy en la Unión Soviética una base material inconmovible
». (Georgi Dimitrov; El país del socialismo y la lucha del proletariado internacional, 1 de mayo de 1939)

lunes, 4 de agosto de 2014

La situación internacional; Georgi Dimitrov, 1948

El siguiente capítulo del informe de Georgi Dimitrov al Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro de 1948, es un repaso de la situación internacional para entender los cambios producidos en la situación mundial desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Se explicará, que pese a que la Segunda Guerra Mundial fuera consecuencia de las propias contradicciones inherentes al capitalismo, y fuera provocado por sus propios regímenes, el resultado no fue la aniquilación de la Unión Soviética socialista, sino que al igual que en la Primera Guerra Mundial, a fin de cuentas lo único verídico fue la aniquilación o el considerable debilitamiento de estos regímenes. Por tanto Dimitrov fue testigo de un relevo de una serie de regímenes capitalistas que cayeron en favor del socialismo y de muchos países imperialistas que perdieron sus posiciones en las colonias en favor de varios países colonizados que creaban sus Estados independientes. Pero también fue testigo presencial de la formación de un nuevo bloque imperialista redibujado tras la caída de países del Eje, formado por países como Francia, Inglaterra, y liderado con gran diferencia sobre todos los demás por Estados Unidos. Ya explicamos que supuso el Plan Marshall para los propios aliados estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial. 

Se explicará qué significó para las masas trabajadoras búlgaras la política exterior de su reaccionario gobierno durante la Segunda Guerra Mundial y el papel de la Unión Soviética como aliado del gobierno revolucionario durante y después de la guerra en temas como: consolidación del fin del monarco-fascismo, mantenimiento de las necesidades básicas de la población, apoyo en los foros internacionales al nuevo gobierno búlgaro, etc. Se verá, como la política exterior búlgara tenía un mismo papel firme y claro desde que en 1942 los comunistas comandaran al Frente de la Patria agrupando a todas las masas para conseguir unos objetivos mínimos que garantizaran la soberanía e independencia del país tras el cese de la guerra.

Por supuesto también se hablará de los temas candentes de ese ya lejano 1948; como la traición del revisionismo yugoslavo encabezado por Tito, la independencia de Corea del Norte, la lucha del Partido Comunista de Grecia contra el monarco-fascismo y sus aliados anglo-estadounidenses, la lucha del Partido Comunista de China contra el Kuomintang auxiliado por Estados Unidos, las luchas por la independencia de Birmania, Indochina, etc.

En resumen, es un punto de vista marxista-leninista muy similar al esgrimido por Bolesław Bierut un año después: 

«La presente formación del mundo tiene cortes claros. Los que defienden el poder del pueblo, que quieren la felicidad y el éxito para el pueblo, los que son patriotas genuinos y quieren la prosperidad y la soberanía de su país, estos son los campeones de la paz, la democracia y el socialismo. Los que quieren las explotación y opresión de los trabajadores, el regreso de los terratenientes y capitalistas, quienes son los adoradores del dólar, y que a pesar de su fraseología nacionalista son los más puros cosmopolitas que están traicionando la independencia de sus países. Esa es la línea de demarcación social y política en nuestros días». (Bolesław Bierut, Dos mundos, dos caminos, 1949)

Esta visión marxista-leninista del mundo, echaría por tierra la visión revisionista del mundo propagada por Tito sobre los «países no alineados», o la visión de Mao Zedong de los «tres mundos».

El documento:



«Dos hechos básicos caracterizan la época presente:

1. la crisis general y desintegración del sistema capitalista, y

2. el crecimiento continuo y evidente prosperidad del socialismo en la Unión Soviética.

La crisis general del capitalismo es la consecuencia lógica de su propio desarrollo. Mediante el desarrollo de las capacidades productivas de la sociedad a una medida sin precedentes, el capitalismo se enredó en contradicciones que no puede resolver. La Primera Guerra Mundial marcó el comienzo de la época de la crisis general del capitalismo. La revolución de octubre de 1917 en Rusia arrebató del sistema capitalista mundial una sexta parte del globo. El capitalismo no sólo dejó de ser el único sistema universal de la economía mundial, sino que perdió su antigua capacidad de recuperación.

viernes, 27 de junio de 2014

El levantamiento del 9 de septiembre limpió el camino para la edificación del socialismo en nuestro país; Georgi Dimitrov, 1948

El segundo capítulo del Informe al Vº Congreso del Partido Obrero (Comunista) Búlgaro de Georgi Dimitrov de 1948, comenta brevemente la cuestión de la lucha durante la Segunda Guerra Mundial aplicando las tácticas antifascistas, que desembocaron en el levantamiento del 9 de septiembre de 1944, que dio el poder al Frente de la Patria, dirigido por el Partido Obrero (Comunista) Búlgaro. Pero se centra más en el periodo posterior al levantamiento, y las perspectivas que se abrían en Bulgaria con la destrucción de la camarilla monarco-fascista y la toma de poder popular del frente popular antifascista conocido con el nombre del Frente de la Patria. Ya en los años 30, analizando la cuestión de la lucha antifascista y la toma de poder, Dimitrov auguró la posibilidad tanto de que los comunistas pudieran tomar el poder en solitario –como pasó en Albania– como que en la lucha por derribar el fascismo se diera un gobierno no plenamente comunista, sino en alianza todavía con otras organizaciones antifascistas –como pasó en Bulgaria– :

«Yo quería prevenirlos contra toda una tendencia a la simplificación y al esquematismo en este asunto. La vida es más compleja que cualquier esquema. Sería falso, por ejemplo, presentar la cosa como si el gobierno del frente único fuese una etapa obligatoria en la senda hacia la instauración de la dictadura del proletariado. Sería tan falso, como lo era antes presentar las cosas como si en los países fascistas no hubiese ninguna etapa intermedia y la dictadura del fascista tuviese que ser obligatoriamente y directamente sustituida por la dictadura del proletariado». (Georgi Dimitrov; Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; discurso de resumen ante el VIIº Congreso de la Komintern, pronunciado durante el 13 de agosto de 1935)

Para que diera el primer caso, el de un gobierno basado en la alianza con otras fuerzas antifascistas, el partido comunista debía analizar que se dieran unas condiciones mínimas para otorgar su apoyo y participación en tal gobierno:

«¿Qué sería este gobierno? ¿Y en qué situación pudiera ser posible? Es, ante todo, un gobierno de lucha contra el fascismo y la reacción. Debe ser un gobierno formado como consecuencia del movimiento de frente único y que no limite de ninguna manera la actividad del partido comunista y de las organizaciones de masas de la clase obrera, sino, al contrario, que tome enérgicas disposiciones dirigidas contra los magnates financieros contrarrevolucionarios y sus agentes fascistas. (...) ¿Bajo qué condiciones objetivas será posible la formación de un tal gobierno? A esta pregunta puede contestarse de un modo muy general: bajo las condiciones de una crisis política, en que las clases dominantes ya no están en condiciones de acabar con el potente ascenso del movimiento antifascista de masas. Pero esto es sólo una perspectiva general, sin la cual apenas será posible, en la práctica, la formación de un gobierno del frente único. Solamente en presencia de determinadas premisas especiales, puede ponerse al orden del día el problema de la formación de este gobierno como tarea políticamente necesaria. Me parece que en este sentido merecen la mayor atención las siguientes premisas: Primero. Cuando el aparato estatal de la burguesía esté ya lo bastante desorganizado y paralizado para que la burguesía no pueda impedir la formación de un gobierno de lucha contra la reacción y el fascismo. Segundo. Cuando las más extensas masas trabajadoras y en particular los sindicatos de masas se levanten impetuosamente contra el fascismo y la reacción, pero no estén todavía preparados para lanzarse a la insurrección con el fin de luchar bajo la dirección del partido comunista por la conquista del poder soviético. Tercero. Cuando el proceso de diferenciación y radicalización en las filas de la socialdemocracia y de los demás partidos que participan en el frente único, haya conducido a que una parte considerable dentro de ellas exija medidas implacables contra los fascistas y demás reaccionarios, luche del brazo de los comunistas contra el fascismo y se manifieste abiertamente contra el sector reaccionario y hostil al comunismo de su propio partido». (Georgi Dimitrov; La ofensiva del fascismo y las tareas de la Komintern en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Informe ante el VIIº Congreso de la Komintern, pronunciado durante el 2 de agosto de 1935)

Hablando, de los viejos debates de la Komintern, y de errores de derecha e izquierda, el búlgaro remarcó en 1935, unas exigencias para el gobierno del frente popular antifascista que serían luego aplicadas en Bulgaria en 1944:

«¡Camaradas! Nosotros exigimos de todo gobierno del frente único una política completamente distinta. Le exigimos que lleve a cabo determinadas reivindicaciones cardinales revolucionarias, congruentes con la situación, como, por ejemplo, el control de la producción, el control sobre los bancos, la disolución de la policía, su sustitución por una milicia obrera armada, etc». (Georgi Dimitrov; La ofensiva del fascismo y las tareas de la Komintern en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Informe ante el VIIº Congreso de la Komintern, pronunciado durante el 2 de agosto de 1935)

Pese a estos avances, que pueden resolver tareas pendientes en el país, de carácter antifascista, antifeudal, anticolonial, etc. Como buen marxista-leninista, Dimitrov recordaba:

«Les decimos francamente a las masas: este gobierno no traerá la salvación definitiva. Este gobierno no está en condiciones de derrocar la dominación de clase de los explotadores y, por esta razón, no puede tampoco eliminar definitivamente el peligro de la contrarrevolución fascista. ¡Por consiguiente, hay que prepararse para la revolución socialista! Sólo y exclusivamente el poder soviético traerá la salvación». (Georgi Dimitrov; La ofensiva del fascismo y las tareas de la Komintern en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Informe ante el VIIº Congreso de la Komintern, pronunciado durante el 2 de agosto de 1935)

El comprender este último punto, hizo que Bulgaria de la mano de su partido comunista y bajo la dirección de Georgi Dimitrov, a diferencia de otras experiencias, si se propusiera a pasar a la etapa socialista: esto incluía expropiar no sólo a la burguesía extranjera, sino también a la burguesía nacional, realizar no sólo una reforma que garantizara el fin del latifundio, sino empezar la colectivización del campo para lograr el fin del kulak como clase, empezar a disolver las organizaciones burguesas y pequeño burguesas antifascistas que se oponían al cambio de rumbo y que empezaban ser superfluas para la sociedad socialista, empezar a reorganizar el frente bajo las normas marxista-leninistas, como medio para hilar el partido comunista con las organizaciones de masas de juventud, deportivas, de mujeres, sindicatos, etc. y para  adecuarse a las nuevas tareas socialistas.

El documento:

Un joven, posiblemente un partisano, sosteniendo un rifle, frente a una multitud durante una celebración de la victoria en Lovech, Bulgaria; signos en el fondo con consignas como «Muerte al fascismo»

«Camaradas:

El levantamiento popular del 9 de septiembre  es un punto de inflexión en nuestra historia.

Durante el 9 de septiembre de 1944 el poder político en nuestro país fue arrancado de las manos de explotadores de la burguesía capitalista y la minoría monarco-fascista y pasó a las manos de la vasta mayoría, al pueblo trabajador de ciudades y pueblos bajo la dirección de la clase obrera y su vanguardia –el partido comunista–. Habiendo triunfado con la ayuda decisiva del heroico Ejército Rojo Soviético, el levantamiento del 9 de septiembre limpió el camino para construir el socialismo en nuestro país.

La combinación durante el 9 de septiembre de 1944, entre el levantamiento popular antifascista y el avance victorioso del ejército soviético en los Balcanes, aseguró el triunfo de nuestro levantamiento y le otorgó un gran ímpetu. El odio contra el fascismo, acumulado en el curso de dos décadas, y la determinación de los trabajadores para acabar con él estalló en un levantamiento incontenible que barrió el régimen fascista de un solo golpe. El aparato policial antipopular burgués-fascista fue roto en pedazos y la milicia popular fue formada para aplastar la oposición de los elementos fascistas y defender el levantamiento popular. El poder fue arrebatado a la clase capitalista, la cual se unía alrededor de la monarquía y que a su vez estaba estrechamente aliada con el imperialismo alemán. Este poder pasó a manos de la alianza militante de obreros, campesinos, artesanos e intelectuales unidos en el Frente de la Patria, el cual estaba bajo el liderazgo de nuestro partido. El poder estatal radicalmente cambió de carácter: el instrumento para la opresión y la explotación de las masas en interés de los capitalistas fue desmontado, y un gobierno popular fue creado como instrumento para la aniquilación del capitalismo y para la liberación gradual de los trabajadores de la explotación de todo tipo.

sábado, 14 de junio de 2014

Periodos principales del desarrollo del partido; Georgi Dimitrov; 1948


«Camaradas y delegados;

El Partido Obrero (comunista) Búlgaro, que no tengo duda que en el actual congreso estará de acuerdo por unanimidad de cambiar su nombre a Partido Comunista Búlgaro, tiene sus raíces profundas en el pasado.  Fue fundado como un partido socialdemócrata en 1891 en el Congreso de Mt. Buzludja [1]. Sin embargo, fue sólo en 1903, a raíz de la ruptura con los socialistas «amplios» –los comunistas eran conocidos como socialistas «estrechos»–, es decir, después de que se limpió así mismo de los socialreformistas, del ala oportunista, que se convirtió en un partido proletario marxista bajo la dirección de Dimiter Blagoev y sus camaradas de armas Georgi Kirkov y Gavril Georgiev.

Durante su desarrollo, nuestro partido libró una lucha incesante contra las influencias extranjeras burguesas y pequeñoburguesas y defendió la formación de una clase obrera independiente, con una ideología y organización propia. Sobre inicios del siglo era un pequeño pero creciente partido, que trató de imbuir a los obreros una conciencia de clase, para organizar y defender  sus intereses vitales, es decir, que era principalmente una organización de propaganda basada en popularizar el socialismo. A partir de este estado modesto se desarrolló gradualmente durante y como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, en un partido político de masas de la clase obrera.

Bajo el impacto de la revolución rusa, que fue acogida con entusiasmo por las masas trabajadoras en Bulgaria, el partido se renombró así mismo como Partido Comunista Búlgaro en 1919, siguiendo el ejemplo de los bolcheviques en Rusia, de igual modo, formo parte de la fundación de la Komintern. Y se mantuvo como miembro activo hasta la autodisolución de ésta en 1943.

En el curso de tres décadas, especialmente después del levantamiento de septiembre en 1923, nuestro partido se deshizo de su «no bolchevismo», de la «estrecha» ortodoxia que había en sus vestigios socialistas, luchando así contra varias desviaciones derechistas e izquierdistas, aprendiendo del ejemplo del Partido Comunista Ruso (bolchevique), acumulando un acervo cada vez mayor de experiencia, desarrollando, transformado, y rearmándose en el espíritu marxista-leninista. Convirtiéndose así, en un genuino partido marxista-leninista; en la organización y vanguardia consciente de la clase obrera, en un partido de nuevo tipo, capaz de movilizar y dirigir a la clase obrera en una lucha a vida o muerte, capaz de forjar una alianza militante entre la clase obrera y el resto de trabajadores de la ciudad y el campo, capaz de derrocar a la brutal dictadura fascista, de tomar en sus propias manos el destino de nuestro país, y con firmeza resuelta llevarnos a la victoria del socialismo, para lograr el triunfo completo del comunismo.