Mostrando entradas con la etiqueta Vulko Chervenkov. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vulko Chervenkov. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de mayo de 2015

Georgi Dimitrov y la lucha contra el titoismo en Bulgaria; Vulko Chervenkov, 1950

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

Este texto del marxista-leninista búlgaro, Vulko Chervenkov, quién a la muerte de Georgi Dimitrov en 1949 y Vasil Kolarov en 1950, intentó resguardar el legado de tales colosos del comunismo.  Inicialmente logró tal propósito, pero para desgracia del pueblo búlgaro, a mediados de los 50 los cuadros sanos marxista-leninistas del partido –como Vulko Chervenkov o Anton Yugov– no lograron mantenerse firmes y retener el poder en el partido siendo sustituidos por cuadros jruschovistas como el infame Todor Zhivkov quiénes llevarían a Bulgaria por el camino del revisionismo soviético y la restauración capitalista.

Volviendo al texto en sí, aquí se refuta una de las más infames calumnias de los revisionistas del mundo –repetidas por los imperialistas–, dictada quizás para cubrir su propia conciliación con el revisionismo yugoslavo; nos referimos a la mentira propagada de que Dimitrov fue simpatizante de Tito. En realidad Georgi Dimitrov desde sus años en la Komintern –Internacional Comunista– ya mantuvo varias tiranteces con la actividad de Tito en su desempeño en el Partido Comunista de Yugoslavia.

He aquí un ejemplo de Dimitrov reprendiéndole por su actividad fraccionalista, engreída y burocrática:

«II. Opiniones e indicaciones del Camarada Dimitrov. «1) En el liderazgo del Partido Comunista de Yugoslavia existen fraccionalismos y usted es un fraccionalista. 2) Las cosas están en un estado muy pobre, en un estado podrido con usted. Tanto, como para darse cuenta uno mismo, que «usted no hará nada». (...) «Le dije a Walter directa y francamente que él no goza de la completa confianza del Comité Ejecutivo de la Komintern y que para obtener tal completa confianza necesitara demostrar en la práctica que está llevando a cabo concienzudamente las instrucciones del Comité Ejecutivo de la Komintern. Le dije a Walter: usted no es el líder central del Partido Comunista de Yugoslavia sino un oficial de enlace quién nos conecta con el proletariado yugoslavo y los activistas yugoslavos. Se necesita ayuda para establecer un liderazgo del partido en el país. Ahora tenemos que salvar el honor del partido y poner los asuntos del partido sobre una base más sana. Si usted ahora va Paris y clama y juegas el tipo rol de: «Yo soy el plenipotenciario del Comité Ejecutivo de la Komintern, puedo enviar a algunos a Estados Unidos y a otros  Yugoslavia», usted habrá terminado. Es cierto que se requiere una purga. Pero no una llevada a cabo por uno solo hombre, líder del Partido Comunista de Yugoslavia: hay un grupo de camaradas en el país que se juntaran a usted, y es su deber discutir los asuntos con ellos y tomar en conjunto tales decisiones. Usted no tiene derecho a decidir sobre su única voluntad. Usted no eres un mandatario: el liderazgo interno del país decidirá». (Georgi Dimitrov; Registro de una conversación entre Dimitrov y Tito, 30 de diciembre de 1938)

Otra mentiras es esa que pretende que años después Dimitrov apoyó a Tito en la polémica yugoslavo-soviética y yugoslavo-kominformista. Mentira que se sigue difundiendo por la incapacidad y sobre todo por la desgana de los revolucionarios en el estudio de la obra del búlgaro. Georgi Dimitrov no sólo apoyo sin reservas la lucha contra el revisionismo yugoslavo a nivel exterior, sino que a nivel interior, dentro del partido, detectó la tendencia kostovista –actividad revisionista de Traicho Kostov– que Georgi Dimitrov se encargó personalmente de liquidar.

Cuando hablamos de Traicho Kostov nos referimos a una figura que fue desenmascarada durante los juicios de 1949 como confidente de la policía del Rey Boris tras su arresto de 1942, como agente británico durante la Segunda Guerra Mundial, y como enlace entre estos y Tito durante la guerra y posguerra. Esta pérfida influencia, como ocurrió en Albania con Koçi Xoxe, era fácil de demostrar sobre todo por el tipo de tendencias protitoistas que estos elementos albergaban: como querer diluir el partido en el frente, la subestimación de la fuerza de la clase obrera y su partido, la igualación de las relaciones entre un país socialista con el resto de país socialistas a las relaciones que mantiene con otros países socialistas, la suavización de la lucha de clases con las clases explotadoras nacionales, las actitudes antisoviéticas en distintos campos, etc. Algo que estos elementos protitoistas intentaban aplicar de igual modo en sus respectivos países. Hay que recordar que Traicho Kostov había formado parte de la tendencia izquierdista-sectaria, opuesta a Georgi Dimitrov y Vasil Kolarov, que dominó temporalmente el partido entre 1929 y 1930, tendencia que se acabaría reconociendo como la versión búlgara del trotskismo y que una vez derrotada, algunos como Traicho Kostov acabarían renegando de ella, aunque fuera solo formalmente.

El partido discutió la cuestión de Kostov a finales de 1948 –que había demostrado en las materias económicas actitudes antisoviéticas muy descaradas que suponían un paralelismo con Tito– dando como resultado su expulsión del Buró Político. Georgi Dimitrov le denunció públicamente dentro del partido durante el Pleno del Comité Central de enero de 1949 por cuestiones mayores; en junio fue detenido y confesó por escrito todas sus fechorías. Dimitrov muy enfermo en Moscú, envió esta carta al partido:

«En cuanto a lo de Kostov y los que piensan como él, el caso aún no se ha terminado. Después de leer las actas y la larguísima declaración de Traicho Kostov, he llegado a la conclusión de que se trata no sólo de un individualista intelectual y un arribista despiadado, sino de un astuto, traidor sin escrúpulos que no pueden permanecer en un partido que realmente sea bolchevique. Traicho Kostov se llena de odio base y oculta las piedras en su seno, con la esperanza de aprovechar cualquiera de las situaciones difíciles futuras en su favor con el fin de llegar a la cima de nuevo con sus intrigas y traiciones sin precedentes». (Georgi Dimitrov; Carta al Comité Central del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, junio de 1949)

Durante el juicio  Traicho Kostov negó ciertas partes de su declaración previa, y cuando fue condenado a muerte, volvió a reconocer su primera declaración con el objetivo de conseguir clemencia.

Este documento, no sólo confirma el apoyo al marxismo-leninismo de Georgi Dimitrov frente al revisionismo yugoslavo, sino que se alza como denuncia de la injerencia antimarxista yugoslava en tierra propia –como hicieran Zachariadis, Enver Hoxha, Rákosi, y otros dirigentes de otros partidos comunistas; sin olvidar que fueron muchas veces denuncias previas a la denuncia y condena pública colectiva del campo socialista sobre el revisionismo titoista–. Esto confirma, que la pugna soviético-yugoslava, húngaro-yugoslava, albano-yugoslava, o greco-yugoslava, no eran una casualidad, ni un invento paranoico de Stalin para satisfacer su «sed de sangre» como la historiografía burguesa presenta las purgas de los elementos titoistas, sino que es la consecuencia natural de las relaciones de Tito y su camarilla al tratar con sus vecinos, la adhesión de elementos nacionalistas-derechistas a conformar una alianza con elementos de igual significación ideológica, en resumen: la simple dialéctica de la lucha de clases, la unión del frente interno y el frente externo anticomunista.

La importancia histórica de Georgi Dimitrov no sólo radica en su comandancia de la Komintern y en sus análisis del fascismo o sus tácticas antifascistas de frente –hay algunos que no han pasado de leer su informe principal en el VIIº Congreso de la Komintern del 2 de agosto de 1935–, ahí no acaba su pensamiento como creen muchos de los actuales presuntos «marxista-leninistas» que lo intentan reivindicar –para postureo revolucionario–. Los escritos de Dimitrov de la experiencia de frente con los agraristas durante los años 20, su lucha para acabar con los conceptos premarxistas  y antileninistas en los inicios del partido, la asistencia a los partidos comunistas y el subrayado sin titubeos de sus errores, sus teorizaciones sobre los cuadros en un partido comunista, la forma de tratar las etapas y alianzas de la clase obrera y su partido para transitar desde la etapa antifascista, antifeudal, antiimperialista hasta la etapa de construcción del socialismo, la explicación de cómo cambia el rol y las normas del frente en la etapa de construcción socialista, o sus escritos sobre la cultura proletaria, suponen excelentísimas aportaciones teórico-prácticas sobre la aplicación del marxismo-leninismo en situaciones variopintas.

Dejaremos la introducción a este documento de Vijay Singh –autor hindú que cuenta con interesantes críticas del revisionismo soviético, yugoslavo y chino– quién comenta, que uno de los factores que incrementan el mito de Dimitrov como protitoista es el hecho de que se censuraron sus críticas al revisionismo yugoslavo –y las alabanzas a Stalin– cuando se redactaron y reeditaron sus obras escogidas.

El documento:

Introducción de Vijay Singh

Las siguientes partes del informe por Vulko Chervenkov sobre el fenómeno de Traicho Kostov constituye una evidencia formidable de la amarga lucha entre marxismo y el titoismo en Bulgaria a finales de 1940 y principios de 1950. Pero también hay información específica sobre el papel de Georgi Dimitrov para enfrentar la amenaza de la ideología de Tito, que había conseguido importantes puntos de apoyo en el partido y el Estado. Chervenkov cita dos extractos importantes del informe de Dimitrov al XVIº Pleno del Comité Central, que se celebró en julio de 1948, poco después de la correspondencia entre Stalin y Molotov con Tito y Kardelj, y también poco después de la resolución de la Kominform sobre Yugoslavia; documentos, que advertían las graves deficiencias de los dirigentes yugoslavos sobre cuestiones políticas y económicas. Aquí se pone de manifiesto las lecciones extraídas por Dimitrov sobre el impacto negativo de las actividades de los dirigentes yugoslavos y su influencia en la política de los comunistas búlgaros en relación con el Frente de la Patria y el aparato estatal.

Este material corrobora aún más la crítica hecha al grupo de Tito por Dimitrov en diciembre de 1948, durante el informe al Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro; donde se denunció su lucha por la hegemonía en los Balcanes aprovechándose del viejo proyecto de Lenin y la Komintern para construir una Federación Balcánica [1]. Estos materiales proporcionan una prueba más de la absurda afirmación de que Dimitrov actuó como auxiliar de Tito y su partido en su lucha contra el Partido Comunista de la Unión Soviética, opinión vertida que como veremos no tiene ninguna base. Poco después de la muerte de Stalin el Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista de China restablecieron relaciones fraternales con los revisionistas yugoslavos [2]. Esto iba a ser el heraldo de la rápida introducción del nacionalismo y el «socialismo de mercado» al estilo yugoslavo, el cual había sido construido por Tito en Yugoslavia de una manera sistémica 1948-49, y sería introducido en las relaciones económicas y aplicado en la sociedad de la Unión Soviética y la China Popular después del XXº Congreso del PCUS de febrero de 1956 y el VIIIº Congreso del PCCh de septiembre de 1956. En la nueva administración política y como parte de la política de la eliminación de los comunistas de las posiciones de autoridad en la Unión Soviética y las democracias populares, Vulko Chervenkov se vio obligado a abandonar el puesto de Secretario General del partido en febrero de 1954, puesto que luego sería tomado por el revisionista Todor Zhivkov. Los escritos de Dimitrov fueron reeditados para corresponder a las necesidades del revisionismo moderno. Los comentarios críticos de Dimitrov en el XVIº Pleno del Comité Central de julio de 1948 respecto al titoismo fueron omitidos de las obras escogidas «autorizadas» para publicar en Bulgaria [3]. Las ediciones posteriores a los escritos de Dimitrov no llevaban este discurso en absoluto [4]. Por esos motivos es evidente, que la mayor parte de los escritos de Dimitrov publicados después de 1953 que están circulando a nivel internacional y han sido consultados por dos generaciones del movimiento comunista no puede ni ser considerados como selecciones representativas del corpus de su obra escrita ni pueden ser tratados como textualmente expresiones fiables de sus escritos reales.

miércoles, 13 de mayo de 2015

El nacionalismo y sus manifestaciones deben erradicarse allí donde se encuentren como una ideología hostil al marxismo


«El nacionalismo y las manifestaciones nacionalistas deben erradicarse allí donde se encuentren como una ideología hostil, ideología fascista, como el peor de los males.

El nacionalismo se revela en la hostilidad hacia la Unión Soviética, en el menosprecio de sus éxitos, en la negativa a reconocer y negar la experiencia histórica universal de la gran revolución socialista de octubre de 1917 como un ejemplo y modelo para todos los obreros y trabajadores en el todo el mundo en la subestimación de la propia fuerza y éxitos, en la subestimación de la fuerza y los éxitos de los demás, en la negación de la solidaridad proletaria internacional. El nacionalismo es la ideología de la traición al campo de la paz, la democracia y el socialismo, la constatación de la salida de este campamento y transferencia al campo del imperialismo, de la restauración, de la contrarrevolución bonapartista.

Nacionalismo significa la perversión del partido en un partido burgués, en un partido contrarrevolucionario. Nacionalismo significa la vuelta de Bulgaria a ser colonia del imperialismo. El nacionalismo es un golpe de muerte al patriotismo, al verdadero amor hacia la patria. Sin una lucha implacable hasta la muerte contra el nacionalismo, no puede haber ningún partido comunista» (Vulko Chervenkov; Georgi Dimitrov y la lucha contra el titoismo en Bulgaria, 1950)